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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

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www.elboomeran.com | 15/5/2017

CLAVES DE RAZÓN PRÁCTICA

Los derechos de los animales

Ricardo Moreno, reflexiona sobre el derecho de los animales en este artículo de la revista Claves de Razón Práctica nº 251. Plantea que la palabra "derecho" en el contexto de los animales como especie no tiene sentido, que las relaciones del hombre con los animales son relaciones con la especie y no con el animal particular o individual (salvo con las mascotas, con las que se adquiere un deber): "parece un poco cruel esto de que la relación con los animales se plantee mirando solo a nuestros intereses, pero es así".

 

[Comienzo del artículo]

Los derechos humanos, para funcionar como tales, han de ser compatibles unos con otros. Si tengo derecho a la vida y mi vecino también, ambos derechos pueden coexistir en armonía: yo no lo mato a él, él no me mata a mí, y los dos vivimos tan contentos. Ahora bien, si los leones tienen derecho a la vida, solo lo pueden ejercer devorando herbívoros, y si los herbívoros tienen derecho a la vida, solo lo pueden ejercer no dejándose devorar por los leones. Se salva el que corre más, y a la luz del derecho el problema es irresoluble. Entre otras cosas porque el derecho es un artilugio creado por los seres humanos, precisamente para poder vivir sin devorarnos los unos a los otros.

Antes de entrar en cuáles son nuestras obligaciones en relación con los animales, intentaré aclarar una falacia que sostienen los partidarios de prohibir las corridas: que los taurinos disfrutan con el espectáculo del maltrato de un animal. No soy aficionado a los toros, pero sí a los documentales de la naturaleza. Y uno de los espectáculos más bellos es el de la caza de los grandes felinos, y el más bello de todos, sin duda, es la caza del guepardo. La carrera de este animal es uno de los cuadros más hermosos que nos proporciona la vida salvaje. Pero esa belleza tiene un precio de sangre: hay una gacela que sufre terriblemente, a veces es una cría que es devorada delante de una madre impotente. Ahora bien, nadie disfruta sádicamente con el sufrimiento de la gacela, ni mucho menos con el dolor de la madre, se disfruta del espectáculo de la caza. Del mismo modo, los aficionados a los toros disfrutan de la belleza de los pases, de la destreza del torero, no del sufrimiento del toro, igual que quienes amamos los grandes felinos no disfrutamos con el sufrimiento de sus víctimas.

[ARTÍCULO COMPLETO EN PDF]

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