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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 25 de junio de 2017 suscribirse a novedades

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www.elboomeran.com | 30/3/2017

REVISTA DOSSIER

Herencia

Larissa Contreras escribe para este nº33 de la Revista Dossier un texto en primera persona donde cuenta la historia de una chica chilena afectada con la enfermedad de Thomsen, una distrofia muscular que este médico danés describió en su tratado de 1876. Contreras describe los síntomas más comunes a través de las anécdotas primero del hijo mayor de Thomsen, luego de otros casos anónimos. También hace una cronología de anécdotas de los familiares de esta chica protagonista del cuento, sus episodios y frustraciones, y el deseo de probar cuanto medicamento o terapia surja para que un día esta enfermedad hereditaria deje de complicar la vida a sus descendientes.

[Comienzo del artículo]

I

En su estudio de la calle Mühlenstrasse, el doctor Asmus Julius Thomas Thomsen escucha el desconsuelo de su hijo Thomas luego de haber sido rechazado en las pruebas de ingreso al servicio militar. Nada ilusionaba más al quinceañero danés que servir a la patria y atravesar los campos de su tierra en las filas de las tropas de infantería del Ejército Real de Dinamarca, enarbolando una bayoneta y expulsando prusianos del ducado de Schleswig. El ducado le pertenecía a la corona por derecho hereditario desde tiempos vikingos y ningún patriota con el pecho bien puesto cedería un centímetro a los alemanes. La herencia es una cuestión inapelable, le habían enseñado, con la herencia no se juega.

Nada desgarra más el pecho de un padre comprometido con la vocación de su hijo que ver su futuro truncado, aun cuando la vocación del niño sea inversa a la del padre -porque él, como médico, ha entregado su vida a velar por la de los otros- y aunque eso del futuro sea algo en entredicho tratándose de matar o morir en la guerra. El muchacho alucinaba con una carrera militar, encajado en ese uniforme, con esa chaquetita azul con botonería dorada, ese cinturón de cuero y esas gruesas botas negras de media pierna diseñadas para someter a la nieve. Y qué decir del sable con incrustaciones reales. Y de la bayoneta. Y del abrigo gris con el gorro de piel de oso. La indumentaria perfecta para hacer frente al enemigo en el adverso clima nórdico, cuestión no menor, dada la importancia que el frío ha tenido en la historia de su familia.

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