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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 25 de junio de 2017 suscribirse a novedades

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www.elboomeran.com | 24/11/2016

REVISTA DOSSIER

Un oficio del siglo XIX (consideraciones de un escribidor de culebrones)

Ibsen Martínez reivindica el oficio del guionista de telenovelas o culebrones en este artículo de la revista Dossier nº 32. Cuenta cómo se inició en este trabajo, cuando era un joven estudiante de Ciencias en Caracas, y cómo fue aprendiendo el oficio hasta dedicar más de 20 años al mundo de la telenovela. Escribió más de treinta culebrones para canales de México, Colombia, Argentina, Puerto Rico y Estados Unidos y aprendió que la nuez de la telenovela y su perdurabilidad como género están en el modo de abordar las peripecias de dos grupos humanos que conforman la sencillísima demografía del mundo: los que tienen y los que no tienen.

 

[Comienzo del artículo]

«A cada hombre le bastan su misterio y un oficio», dejó dicho G.K. Chesterton en un poema que no creo famoso. Misterio no he tenido nunca, !qué le vamos a hacer!, pero desde muy joven mi único oficio fue el de escribidor de culebrones y eso bastó a mi vida durante muchos años.

Mis tratos con la telenovela comienzan en Caracas, mediando los anos setenta del siglo pasado, cuando estudiaba en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central. En aquel tiempo remoto frecuentaba ya muy poco la Escuela de Matemáticas pues pasaba casi todo el día encerrado en casa, escribiendo frenéticamente los libretos de un programa radial. Para irnos entendiendo: me había convertido en el nègre de un antiguo decano de aquella facultad, quien producía un espacio de divulgación científica en la emisora estatal. Yo escribía también los guiones de un programa de salsa y latin jazz. Necesitaba aquella plata y en ganarla se me iban los días.

Mi mujer era una joven actriz de teatro que llegaba al fin de mes trabajando como figurante en telenovelas y la única persona en el mundo que sabía de mis tientas secretas con la  literatura. Exasperada por nuestros apremios económicos, un día me persuadió de ir a hablar con el libretista de la telenovela en la que ella actuaba por entonces. El libretista me puso al habla con la persona indicada.

[ARTÍCULO COMPLETO EN PDF]

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