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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

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www.elboomeran.com | 02/9/2008

Revista Eñe

La televisión tuerta de Muhsin Al-Ramli

"Apenas había comenzado el decimotercer año de mi vida, empezó la guerra entre Irak e Irán, y antes de cumplir su primer año, murió en ella mi hermano mayor y cayó prisionero uno de mis primos. Fue entonces cuando empecé a oír cómo mi padre insultaba al Señor Presidente cada vez que se encontraba a solas con mi madre en la huerta, la cocina, el dormitorio o mientras ella ordeñaba las vacas en el establo", leemos en la revista Eñe la primavera de 2007.

Marcado el contexto histórico y familiar, Muhsin Al-Ramli se posa sobre la figura de su padre - "una gran estrella brillante de las reuniones de las mañanas en la cafetería"-, la vida en el pueblo -"se sitúa en una estrecha llanura entre la montaña Makhul y el río Tigris. Por eso, los viajes desde y hasta el pueblo son muy escasos"- o la llegada de la gente de ciudad -"sus visitas eran lo mejor que nos traían las fiestas o lo que esperába­mos de ellas"-.

Y como los americanos en la película ‘Bienvenido, Mr. Marshall', llegaron los televisores a sus casas. "Recibimos los televisores en cuyos bor­des había escrito, en plateado, una frase que indicaba que era un regalo del Señor Presidente, el Líder, su nombre, una pequeña foto suya junto a la bandera de Irak y el eslogan de la República. En las cajas, libritos y folletos de algunos de sus discursos en vez de manuales y catálogos de los aparatos. Y para que todos pudieran ver la televisión, dio la orden de llevar la electricidad a cada pueblo y rincón del país, incluso a las tiendas de los beduinos en el desierto que veíamos lejanas en el horizonte, detrás de la otra orilla del río. Y como son nómadas, les regaló generadores de luz para que los llevasen junto con los televisores a lomos de sus camellos fueran a donde fueran. A partir de aquello, todo cambió, absolutamente todo (...). Los cuentos antiguos fueron desapareciendo poco a poco en el cami­no hacia el olvido y, después, al cementerio con los abuelos". Y las consecuencias no se hicieron esperar. "Quien realmente brilló como una estrella desde la llegada de la televi­sión fue el Imán, por ser un feroz enemigo de este instrumento dedicando todos los discursos de sus oraciones del viernes en contra de la televisión, hasta el punto de dejarnos escépticos y enredados a todos nosotros hasta hoy. En una ocasión dijo que esta caja es la ventana por donde entran los venenos y el soplo ardiente del infierno, en otra dijo que es el mismísimo Satanás y que es la destrucción de las mentes, corazones, familias y paí­ses".

Los protagonistas cambiaron, las extravagancias se sucedían y "las chicas coqueteaban y hablaban sobre el amor y no sobre el matrimo­nio, y la gente empezaba a encontrarse a algunas parejas de jóvenes en los rincones oscuros del pueblo por la noche o en las huertas besándose en la boca, algo que antes no conocían o por lo menos nunca habían visto". El Anticristo, como lo llamaba el Imán, finalmente se quedó en casa. "Y así fue como irrumpió el ruido del mundo en el silencio de nues­tras casas y en la soledad de nuestro pueblo".  

 

 

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[Etiquetas: Irak, televisión]

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