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El Boomeran(g)

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Dostoievski, por Loredano.

www.elboomeran.com | 29/7/2008

Claves de la Razón Práctica nº183

Dostoievski o el humor sádico

César Pérez-Gracia comienza este artículo con un repaso fugaz por la vida del gran escritor ruso, nacido en Moscú en 1821. Su estancia en una cárcel de Siberia por sus ideas políticas, su amor por la lectura de los clásicos, su prometedor debut literario con ‘Pobres gentes' y su consagración gracias a ‘Los hermanos Karamazov', sus deudas y su muerte el 28 de enero de 1881.

"Su vida será un círculo infernal en torno al dinero. Necesita rublos para escribir novelas y escribe novelas para ganar rublos y saldar sus infinitas deudas. De ahí su pasión por el juego en Baden, reflejada en su novela ‘El jugador'", apunta Pérez-Gracia, quien se pregunta y, a la vez, esboza una respuesta sobre cuál fue el detonante de aquel Siglo de Oro ruso (s. XIX).

"Los cuentos de Dostoievski (1821-81) conforman un islote o estadio peculiar en la evolución del género. El cocodrilo constituye el mejor ejemplo de la innovación del cuento europeo. Es un aerolito kafkiano medio siglo antes de Kafka. El cocodrilo ruso nace del mundo grotesco de Gógol, como de una Rusia del Bosco. Un Bouvard ruso dispuesto a no perder el tiempo en el estómago del cocodrilo que lo ha devorado. Es un cuento perfecto, fechado en 1865", comenta el autor del presente análisis del libro "Cuentos", publicado por Siruela el pasado año. "Posiblemente el mejor cuento del volumen sea Un episodio vergonzoso, 1862, escrito tres años después de su regreso de Liberia a Petersburgo. El tono de humor sádico es magistral, el retrato de un patriarca cafre -pág. 350- prefigura al mejor Thomas Bernhard".

Pérez-Gracia confiesa, antes de entrar en los detalles de su filia: "Mis dos personajes favoritos de Dostoievski son la abuela de El jugador y el niño Aliosha de los Karamazov. Son como de la familia, con una salvedad: uno no elige a sus hermanos o padres, pero sí elige a sus amigos. En este sentido, los personajes favoritos son la familia lírica, la familia literaria íntima". Recuerda a Juan Benet, que "devoró a fondo en su mocedad al novelista ruso hasta aborrecerlo", se detiene en los rusófilos británicos Isaiah Berlin y George Steiner y hacia el final de esta exposición afirma: "En español solemos decir de alguien sin muchas luces que es un pobre diablo.

Dostoievski es un portento de los pobres diablos. (...) El autor era un virtuoso del tiempo poroso, digamos su capacidad asombrosa para captar la simultaneidad, el tiempo ubicuo, el barullo, la farra, el caos cotidiano, esa atmósfera peculiar del follón festivo, digamos el contrapunto en su versión eslava. Quizá exploró una vía nueva del abismo ético, la dialéctica canalla".

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[Etiquetas: Literatura, Rusia]

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