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www.elboomeran.com | 25/6/2008

Revista Eñe

Hotel Roma, Amor Letoh, por José Luis Borau

La revista Eñe ofreció a sus lectores un relato de José Luis Borau que reproducimos íntegramente, en formato PDF. Bajo estas líneas puede leerse el principio.

 AMOR LETOH (*)

Así se leía, visto al revés, el anuncio luminoso del hotel cuya parte trasera daba, como la de la casa de mis padres, a un patio de vecindad. Me llevó años descubrir su verdadero nombre pues en la mente de un niño cabe que LETOH signifique HOTEL, pese a que la L y la E caigan al contrario, con el palo alto y las púas a la derecha en vez de a la izquierda, pero no que AMOR, desde el lugar debido, represente ROMA.

De descubrirlo a tiempo, hubiera encontrado razonables los comentarios de mi madre cuando hablaba de trigo sucio y ponía mala cara al establecimiento en cuestión, ante la indiferencia paterna. Aparte de corresponder a la plaza situada enfrente de su fachada principal, rebautizada tras la Guerra Civil, tal nombre sugería para mí un lugar perverso en cuyo circo los leones se comían a los cristianos, y aquí, en nuestra España, sus legiones ponían cerco a Numancia, obligando a la gente a quemarse viva.

Aquel error infantil, o su primera parte, cayó tan bien que, durante años, mis padres se referían a ése y a cualquier otro hotel como un letoh. Y hablaban entre ellos de que en la ciudad ningún letoh pasaba de las cuatro estrellas o de que en un letoh, por muy bueno que fuera, siempre se comía caro y mal.

En cambio, Amor sonaba un tanto cursi, pero nada más. Luego, perdida ya la inocencia -o eso creía uno por el mero hecho de estar al cabo de la calle de donde venían los niños-, atribuí aquella resistencia para leer correctamente el topónimo, habiendo aceptado sin problemas el disparate anejo, a una especie de barrunto primerizo. Dicen que la mayoría de los humanos arrastramos tales presentimientos desde la cuna, quizá desde el mismo útero materno.

En cualquier caso, lo cierto es que con la respetable carga de diecisiete años a la espalda, y en plena preparación del examen de Estado, me dio durante las correspondientes noches de mayo y junio por levantar la cabeza de los libros a cada rato para espiar a los huéspedes del letoH que pudieran volver de cenar fuera y se aviaran para la noche.

[Documento completo en PDF]

[Etiquetas: Narrativa]

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