PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 22 de agosto de 2017 suscribirse a novedades

Novedades

imagen descriptiva

www.elboomeran.com | 16/12/2014

REVISTA CARTA

Una vista interior

La revista Carta, en su  quinta edición, publica un texto del artista británico Richard Hamilton originalmente escrito para el catálogo de su exposición "Exteriores, interiores, objetos, personas" que tuvo lugar en Winterhur en 1990. Hamilton aborda el tema de los interiores, género que trató desde sus primeras pinturas en los años cincuenta hasta sus últimos trabajos.

El artista intenta alejar a este género de la estética doméstica, de familiaridad y burguesía, presentando sus piezas más bien como escenarios que justifican múltiples lecturas. Realiza un repaso de su obra, puntualizando su modo de trabajar en algunas de ellas, y sus intenciones a la hora de realizar sus trabajos.

[Comienzo del artículo]

Aceptamos, de forma indiscutible, el género "interior" como una clasificación fundamental del arte occidental; sin embargo, al pensar en cómo agrupar las obras para esta exposición1, me doy cuenta de que el género se vuelve una escurridiza mariposa, no tan fácil de atrapar como suponía. Al hablar de marina o paisaje, sabemos de lo que hablamos. Son categorías de la clase "exterior" que cubren temas específicos, así que las palabras evocan una extensa vista de tierra o de mar. El paisaje puro, despoblado, es un amplio género con miles de ejemplos que fácilmente nos vienen a la mente. La cosa cambia cuando se introducen seres humanos en la gran perspectiva, al acaparar estos, ineludiblemente, el mayor interés de la escena. El paisaje se convierte en el telón de fondo de un drama. No obstante, depende del nivel de personajes: un poco de humanidad no afectará demasiado a la cuestión. Lo mismo ocurre con los interiores. La Scala Milano (1989), paráfrasis de una serigrafía de 1968, difícilmente podría estar más salpicada de gente, a pesar de lo cual es palpable el dominio del tema arquitectónico.

Aunque el interior también tiene sus subdivisiones, su forma pura es difícil de encontrar. Los interiores de iglesia de Pieter Saenredam son casi únicos en su profunda descripción del espacio arquitectónico. Las figuras de un Saenredam no son más que signos de puntuación. La mitad de las veces han sido añadidas por otra mano, quizás la de alguien incapaz de soportar la austeridad de sus edificios deshabitados. De hecho, es a la escuela holandesa en general y a Vermeer en particular, en tanto que uno de sus mayores exponentes, a quienes debemos dirigir nuestra mirada a la hora de encontrar la perfecta expresión de esta forma. No obstante, en Vermeer, el tema es la relación que se establece entre el estado de ánimo de una joven dedicada a alguna ocupación privada y nosotros, los espectadores. El espacio que ella ocupa solo es un decorado, un escenario creado para que centremos nuestra atención en la acción. La arquitectura interior es un marco, como en el caso del mayor logro en este género, Las meninas de Velázquez, paradigma del interior clásico. Un gran proscenio alberga a un grupo de actores cuyas actitudes e indumentaria nos proporcionan abundante información; el segundo plano esconde un mensaje sutil. Cada detalle de la pintura constituye un testimonio de la historia de España.

[ARTÍCULO COMPLETO EN PDF]

Compartir:

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2017 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres