Este es el texto que leí anoche en Buenos Aires, durante la presentación de la novela El viajero del siglo.
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Andrés Neuman me impresionó como un bicho raro apenas lo conocí.
Era simpático, pero no con la simpatía impostada que es la marca del gremio. Entre los escritores, hasta un simple hola suena a ironía tortuosa. Nadie recibe saludos de un colega sin preguntarse qué habrá querido decir. Sin embargo Neuman parecía emperrado en usar las palabras para su función original: esto es comunicar, y respetaba sus significados con escrúpulo tal que me creí en presencia de un ecologista del lenguaje. Neuman como una suerte de ONG unipersonal, consagrada a defender los derechos, pero ante todo las posibilidades del idioma.
Hablaba mucho, en esto igual a tantos otros escritores. Pero todas sus ideas estaban desprovistas de la violencia habitual. En sus frases brillaban por su ausencia la chicana, el golpe bajo, el desprecio por los otros que muchos entienden como condición sine qua non de la autoestima.
Los saberes de que hacía gala también eran insólitos. Lejos de la cita arcana y del pronunciamiento esotérico, Neuman se proponía a sí mismo como intérprete de canciones de Paul McCartney, asombraba con su conocimiento sobre el mejor imitador de Los Beatles en YouTube y se comportaba como un jukebox humano especializado en canciones de Les Luthiers. ¡Diga un título y Neuman se lo cantará!
Hubo otros dos detalles a la manera de gotas que colman el vaso. En primer lugar, Neuman era un tipo afectuoso. Que quede claro: entre los escritores, no existe característica humana más despreciada que el afecto. Se lo considera un resabio de etapas superadas de la evolución, como las muelas del juicio. ‘Escritor afectuoso’ constituye un oxímoron, una contradicción en los términos. Y sin embargo Neuman no temía mirar a los ojos ni abrir los brazos, para demostrar, como en los comienzos del contrato social, que no escondía arma alguna entre sus ropas.
La muestra final de su inadecuación era la más visible de todas. Esa barba. Neuman parecía ignorar que al menos desde los 70, los escritores estamos llamados a ser lampiños. Nos procupa menos la calvicie que la presencia de pelos en el mentón –a no ser que tengan forma de barba candado recortada por adminículo eléctrico, lo cual estaba muy lejos de ser el caso.
A esa altura, yo no hacía otra cosa que orar por un milagro. No habiéndolo leído, le rezaba al Dios de la Literatura, diciendo: Sé que pido demasiado, Señor, pero haz que además de buena gente y un tipo encantador, Neuman sea un buen escritor.
Y entonces lo escuché leer.
Leyó un cuento llamado La felicidad que operó como profecía. No sólo era buenísimo, sino que además lo interpretó con gracia. Hablo de la gracia del divertimento pero también de aquella que compete a la elegancia. Cuando leen sus textos, la mayoría de los escritores argentinos que conozco suenan a Riquelme interpretando Rayuela. Neuman, en cambio, sabía lo que hacía. Leía como si evocase el proceso de escritura, y como si aquel acto pretérito y este presente de leer le produjesen (¿se trataba acaso de la clave de su diferencia?), como si todo esto le produjese, digo, placer.
Corrí a leerlo. Leí sus libros de cuentos, leí Bariloche, leí Una vez Argentina.
Pero hasta El viajero del siglo, nunca encontré una obra que expresase mejor al Neuman que había tenido la fortuna de conocer.
(Continuará.)
[Publicado el 03/7/2009 a las 04:39]
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[Publicado el 02/7/2009 a las 04:30]
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[Publicado el 01/7/2009 a las 03:49]
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[Publicado el 29/6/2009 a las 09:38]
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[Publicado el 26/6/2009 a las 01:17]
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[Publicado el 25/6/2009 a las 00:52]
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[Publicado el 24/6/2009 a las 01:52]
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[Publicado el 22/6/2009 a las 21:55]
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[Publicado el 22/6/2009 a las 03:58]
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[Publicado el 19/6/2009 a las 04:26]
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Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
03/7/2009 20:50
Publicado por: Juan
03/7/2009 20:25
Publicado por: Sinatra
03/7/2009 19:20
soy muy rapida y bueno jugando...
Publicado por: agus
03/7/2009 18:58
Publicado por: Mayté
03/7/2009 18:51
Publicado por: félix
03/7/2009 18:45
Si Figueras es un mal escritor,...
Publicado por: cartesiano
03/7/2009 16:01
Publicado por: juan
03/7/2009 13:53
Publicado por: Coyote
03/7/2009 13:34
Publicado por: Antonio
03/7/2009 00:20
Publicado por: FRESCIA
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