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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Clara Sánchez / entradas etiquetadas como 'hospitales'

Hospitales (5)

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Tal vez nunca, ni cuando de pequeños nos disfrazábamos de médicos y enfermeras, se haya explotado tanto la estética hospitalaria. Radiografías colgadas de la pared, camillas, guantes a mansalva, gomas, goteros, mascarillas, batas blancas y verdes. /upload/fotos/blogs_entradas/desde_el_mirador_1_med.jpgA mí, personalmente, en los hospitales de verdad, todo eso hace que me tiemblen las piernas y, de tener que ingresar en alguna clínica, preferiría hacerlo en La montaña mágica (sí, me gusta mucho esta novela), de Thomas Mann. Yo misma escribí una en 1996, Desde el mirador, centrada en los tres meses que mi madre estuvo ingresada en un hospital y que también supuso para mí el ingreso en el otro lado de la vida que hasta ese momento me había sido indiferente. Aprendí mucho durante aquellos largos días sobre mi madre, la gente, el dolor y sobre mí misma.

Así que agradezco profundamente que haya gente (como el Dr. Montes del Hospital Severo Ochoa y su equipo) entregada a prepararse para atendernos cuando llegamos a ese mundo aparte, que es el más real que existe, puede que el único real.

Termino con unas palabras de La montaña mágica:

"Pero Joachim ya no podía contestar más que con dificultad y de una manera indistinta. Había sacado un pequeño termómetro de un estuche de cuero rojo, forrado de terciopelo, que se hallaba sobre su mesa y había introducido en la boca la extremidad inferior llena de mercurio. Lo mantenía a la izquierda, bajo la lengua, de tal manera que el instrumento le salía oblicuamente.

Luego se cambió de traje y zapatos, se puso una blusa parecida a una litevka de uniforme; cogió de la mesa una fórmula impresa y un lápiz, una gramática rusa -estudiaba el ruso porque, según decía, esperaba que en el servicio esto le proporcionaría algunas ventajas- y equipado de este modo salió al balcón, se tendió sobre la chaise longue y cubrió sus pies con una manta de pelo de camello".

[Publicado el 15/2/2008 a las 07:15]

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Hospitales (4)

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Urgencias.

El hospital es un mundo cerrado como un barco, sirve en bandeja un espacio bien delimitado y lleno de detalles, con vestuario especial, una decoración a la que no hay que darle muchas vueltas, instrumental que sólo existe allí, aparatos y mucho movimiento. Nada más había que cargar un poco las tintas y la intensidad de las situaciones y tendríamos la serie de televisión Urgencias, que llenó de significado estético esas gafas, como de bucear, que los doctores se ponían en el quirófano y los gorros de retales de flores, que desentonaban completamente con la gravedad del entorno. /upload/fotos/blogs_entradas/mash_med.jpgA partir de aquí la tele se llenó de hospitales: Hospital Central, Doctor House, Anatomía de Grey, Doctoras de Filadelfia, Doctor en Alaska, otras series que no llegaron a cuajar, aparte de las más antiguas como la excelente MASH (sobre la vida de un equipo médico en la guerra de Corea), que se remonta a 1972 y que arranca de la película de R. Altman del mismo nombre, un inesperado exitazo de taquilla para los estudios. Si hay por ahí alguien leyendo estas líneas que recuerde más series y películas le animo a que completemos una lista relativamente aceptable. De todos modos, el cine ya había explotado esta veta en unos tiempos en que los médicos auscultaban al paciente mientras se fumaban un cigarrillo. Puede que exagere, pero desde luego en las habitaciones de los hospitales se fumaba con toda naturalidad, si no echemos un vistazo a La melodía de la vida, de Gregory LaCava, de 1932 para tranquilidad de todos. 

[Publicado el 14/2/2008 a las 11:00]

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Hospitales (3)

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El camarote de los hermanos Marx.

Pero a las cuatro horas de habitación, ya nos hemos curado de tonterías. Porque para los acompañantes más incómodo que el olor es la silla, y con suerte el sillón, donde tendremos que pasar la noche. Lo que no es para tanto porque si llegamos a coger el sueño, con el cuello torcido y los pies hinchados, será como viajar en turista. En cualquier caso, el sueño no será muy largo porque las enfermeras con sus continuas entradas y salidas nos recuerdan que esto no es un hotel. Sin embargo, no nos prohíben estar aquí mortificándonos, lo que en el fondo sería un alivio porque nos descargarían de la responsabilidad de tener que estar aquí todo el tiempo, descansaríamos más y podríamos hacer frente a la situación en mejores condiciones.

Es curioso porque la habitación, sobre todo si es de la Seguridad Social (lo digo porque es compartida), acaba abduciéndonos. Llegamos a conocer la vida del de la cama de al lado con pelos y señales, a sentirnos sus cómplices, a llamar al timbre si se le agota el suero. Llegamos a conocer a su marido o mujer, a sus hijos o padres y a saber quién se preocupa más por el enfermo, y cuando le trasladan o le dan el alta, casi le echamos de menos. Al fin y al cabo, una habitación de hospital es parecida a una novela o una película: el protagonista está en la cama y el resto de los personajes de su historia van y vienen formando un cuadro borroso de su vida hasta para él mismo. A veces incluso se convierte en el camarote de los hermanos Marx y tiene que llegar un sanitario a poner orden.

[Publicado el 13/2/2008 a las 07:30]

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Hospitales (2)

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Una paciente en el Hospital.

En el momento en que te asignan una cama y un camisón con abertura por detrás pasas a formar parte de ese mundo. Y, aunque en menor grado, también el acompañante. El acompañante es alguien que vive la situación sentado en una silla o bien apoyado en la pared del pasillo interactuando con los que están en su misma situación. Va y viene tanto a la máquina del café o de las coca-colas, que al cabo de los días conoce la planta mejor que su barrio y a los familiares de otros pacientes mejor que a sus propios vecinos.

El olor se nota nada más entrar en el vestíbulo. Baja de los pasillos y de las habitaciones entreabiertas por las escaleras y ascensores y se queda pegado a la ropa. Es tan denso que podría ser de color verde, pero nadie sabe describirlo, todo el mundo arruga la nariz y dice: ese olor. Podría ser una mezcla de antibiótico, zumo de naranja y lejía. Al principio, aunque no queramos ser escrupulosos, revuelve el estómago y tendemos a respirar a medio gas. Parece que así no se llega a estar del todo allí, que de alguna forma una parte de los pulmones y del cuerpo continúa en la vida normal.

[Publicado el 12/2/2008 a las 11:04]

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Hospitales (1)

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Interior del hospital Severo Ochoa de Leganés.

"El que quiera saber lo que es la vida que venga a un hospital", me dice un médico, veterano en ver todo tipo de calamidades y también en sufrir carencias y falta de medios. Y es verdad, se trata de una experiencia que por poco receptivos o sensibles que seamos nos obliga a mirar las cosas de otra manera, por lo pronto, a darnos cuenta de que dependemos de los demás mucho más de lo que creemos y que hay momentos en que la ayuda, se quiera o no, es imprescindible, y esto sirve para la vida en general. Por eso, cuando alguien dice con soberbia que no le debe nada a nadie, me hace pensar. Me hace pensar que nunca habrá estado enfermo, ni habrá tenido que pedir trabajo, ni le habrán hecho reír. ¿Cómo se puede estar seguro de que no se le debe nada a nadie? De acuerdo que unas personas atraen la ayuda más que otras y que el mundo les resulta más hostil a unos que a otros, pero el resentimiento que encierra la famosa frase de "no le debo nada a nadie" hace antipático a quien la pronuncia, le hace rencoroso, poco generoso, da la sensación de que nunca nadie le ha querido, y si no le han querido es que no se habrá hecho querer, y lo que más embellece y hace deseable a alguien es sentirse amado o por lo menos con la posibilidad de serlo.

Pero estas líneas no van de amor (ojalá, todo lo que necesitamos fuese amor), sino de hospitales, de ese mundo aparte, con su olor, su estética y su estilo de vida particular, que tan bien conoce el Dr. Montes, del Hospital Severo Ochoa de Leganés, y su equipo, tan injustamente tratados por el tan traído y llevado asunto de las sedaciones a enfermos terminales, acusaciones de las que han sido totalmente exculpados. Si hay alguien que necesita amor, pero sobre todo ayuda para no sufrir en los últimos momentos más de lo ya sufrido durante toda su vida, es el enfermo en trance de morir.

[Publicado el 11/2/2008 a las 10:55]

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Foto autor

Biografía

Clara Sánchez es escritora española. En la actualidad reside en Madrid, donde estudió la carrera de Filología Hispánica y donde durante varios años enseñó en la universidad. Hasta la fecha ha publicado ocho novelas: Piedras preciosas (Debate, 1989), No es distinta la noche (Debate, 1990), El palacio varado (1993, Punto de Lectura 2006), Desde el mirador (Alfaguara, 1996), El misterio de todos los días (Alfaguara, 1999), Últimas noticias del Paraíso (Alfaguara, 2000), Desde el mirador (Alfaguara, 2004) y Presentimientos (2008).

 

Su obra ha sido traducida al francés, alemán, ruso, portugués, griego...

Ha recibido el premio Alfaguara de novela en 2000 por Últimas noticias del paraíso.

 

Y el premio Germán Sánchez Ruipérez al mejor artículo sobre Lectura publicado en 2006 por la columna titulada "Pasión Lectora" (El País, 6 de agosto).

 

Colabora habitualmente en El País. Y durante unos cinco años lo hizo en el programa de cine de TVE "Qué grande es el cine".

Bibliografía

/upload/fotos/blogs_entradas/9788420473529_med.jpg

 

Presentimientos (2008). Alfaguara, España

Un millón de luces (2004). Alfaguara, España

Últimas noticias del paraíso (2000). Alfaguara, España. (Punto de Lectura, 2001) (Premio Alfaguara de Novela)

El misterio de todos los días (1999). Alfaguara, España

Desde el mirador (1996). Alfaguara, España

El palacio varado (1993). Editorial Debate, España. (Punto de Lectura, 2006)

No es distinta la noche (1990). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)

Piedras preciosas (1989). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)

Enlaces

www.clarasanchez.com

 

Artículo en ABC sobre la autora.

 

Reseña de su nuevo libro en El cultural.

 

Entrevista en la revista Anika entre libros

 

Entrevista en El Semanal Digital

 

Comentario del libro en elmundo.es/blogs

 

 

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