
Sarah Palin ha pasado a ser ante el mundo una soberana ignorante, una trepa que pretendía puentear a McCain en el discurso del adiós. Ha pasado a ser una choriza que en cuanto ha tenido la oportunidad ha llenado la casa de ropa de diseño. Tal vez la Palin, oliéndose la que se avecinaba, pensaría que esto era lo único que iba a sacar en claro. Ha pasado de ser la esperanza blanca, por así decir, de la campaña de McCain a ser alguien con quien este mismo McCain, por lo visto, apenas quiso tener trato. Aunque no debe de estar descontento del todo porque al menos le está sirviendo para colgarle todos los marrones y fracasos. ¡¡Muy bonito McCain!! ¡¡Muy valeroso por tu parte!! ¡¡Tienes madera de héroe!!
Sarah, no devuelvas todo el vestuario, qué más da, de perdidos al río. La Bolsa no se va a recuperar porque tú te quedes sin ese abrigo gris tan mono de cuello militar. La primera vez que te vi me pregunté qué había detrás de esos oscuros trajes bien cortados a tono con tu talante antiabortista, qué había detrás de tus gafitas y de tu rostro anguloso de sonrisa simplona. Te acababan de construir una imagen y ahora están destruyéndola. No devuelvas la ropa.
¡Ah! ya sé lo que vi en ti aquella primera vez: una cara bastante dura, imprescindible para llegar a cualquier parte, por supuesto con "la ayuda de Dios".
[Publicado el 11/11/2008 a las 11:45]
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Resulta que Sarah Palin no sabía que África es un continente, que el TLC está formado por México, EEUU y Canadá y otras cosillas por el estilo, ¡ah! y tragarse la broma del humorista que se hizo pasar por Sarkozy. Pero lo que más ha dolido, donde la han pillado, ha sido en el apartado "ropa vicepresidenciable". En este punto se ha caído con todo el equipo, nunca mejor dicho. Se la acusa de gastarse un dineral en vestirse ella y toda la familia con marcas carísimas a costa del Partido Republicano. O sea que mientras McCain estaba dándolo todo en la campaña, la Palin estaba cogiendo lo que podía para gastárselo en la Quinta Avenida. Más o menos este es el mensaje.
Ha sido la frivolidad, el derroche de nueva rica, lo que la ha tumbado del pedestal. Ha pasado, de ser una madre coraje con un hijo con síndrome de down y una hija de diecisiete años embarazada, de ser una mujer que no pierde la sonrisa ante las adversidades, de ser una mujer de porte elegante, ha pasado a ser... (mañana más)
[Publicado el 10/11/2008 a las 11:47]
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Para celebrar la victoria de Obama me he aventurado a los cines de enfrente de mi casa, donde todo lo que ponen es bastante comercial, pero no tenía gana de ir más lejos. De la cartelera elegí Transsiberian, de la que en alguna parte había leído que es un buen producto de serie B y que es entretenida, ¡ah! y que recordaba a Frenético. La situación pedía a gritos una bolsa gigante de palomitas. Más o menos sabía a lo que iba: una pareja de norteamericanos, Roy (Woody Harrelson) y Jessie (Emily Mortimer) emprende un viaje desde Pekín a Moscú en el Transiberiano, donde se van a encontrar con todo tipo de gente extravagante, que es como un extranjero ve a la gente de otros países, entre ellos con Carlos (Eduardo Noriega) y su pareja. Ambiente extraño y claustrofóbico, sensación de peligro, bellos paisajes de la estepa siberiana, frío. Cuánto juego han dado los trenes en el cine y siguen dándolo, aunque en esta película el tren es una máquina casi fantasmal. Y no lo voy a comparar con un viaje en el tiempo ni en la vida de los personajes de la historia. Sólo diré que se le ha sacado jugo sin cargar las tintas, sin correrías desenfrenadas por los vagones.
El comienzo de la película con Ben Kingsley es de altos vuelos, clásico, sereno, con fuerza, nada de serie B. Lástima que el final con Abby en la nieve rice el rizo. Pero todo lo de en medio (salvo algún fleco) está bien tensado y sostenido por la interpretación de los actores, de la que destaco la de Eduardo Noriega. Y en el fondo todo lo anterior es un pretexto para hablar de él. Me ha encantado verle maduro, dueño de sí, natural, inquietante, seductor cuando quería y aborrecible cuando quería. Mirada turbia, cínico, campechano, muy español.
Le había perdido la pista, me había olvidado de Eduardo Noriega y ahora me reencuentro con un gran actor, cuya presencia es dominante en comparación con el resto de actores. Y eso que todos están bastante bien. Kingsley, por ejemplo, nos ofrece un buen repertorio de matices psicológicos y Harrelson se mete como un guante en el papel de hombre medio y tirando a anodino que puede llegar a ser un héroe en determinados momentos. Y lo mismo Emily Mortimer, e incluso el personaje más cogido por los pelos de Abby. Pero hay un resquicio en ellos por donde asoma su gran profesionalidad. Y este es el tremendo logro de Noriega, que ha logrado olvidarse de su profesionalidad y que nos olvidemos todos. Parece un pasajero de verdad, un mochilero con un anillo en el dedo gordo de la mano que no le tiene miedo al riesgo. Se nota que ha aportado mucho al personaje de Carlos, y que está muy por encima de su guapura. Se nota que ha aprendido mucho y que va por todas.
¡Ojo! con Eduardo Noriega. Está dando un salto.
[Publicado el 07/11/2008 a las 13:38]
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Por fin se han terminado las elecciones en Estados Unidos. Resultaba cansino ver una y otra vez a los candidatos yendo de un estado a otro y escuchando mensajes que no iban dirigidos a nosotros, pero que acabarán salpicando nuestras vidas. Nos alegramos de que haya ganado Obama. Nos alegramos de que Bush se marche a su querido rancho y se recluya allí para siempre con la mirada perdida en el vacío. Nos alegramos de que la política de ese enorme país cambie de rostro y nos alegraremos mucho más si el rostro cambia la política del país. Que un negro alcance la presidencia supone un gran logro, un logro tardío por otra parte. Ojalá lo aprovechen y se acabe con la mentalidad que arrasa el mundo (fomentada por Bush y sus compinches) de buenos y malos, gente de orden y gente de desorden, blancos y negros, ricos y pobres, tontos y listos. Ese mundo esquemático se tambalea, se derrumba, no sirve para nada, es postizo. La vida nos exige que pensemos un poco y que no confundamos los mensajes claros con los mensajes que nos tratan como gilipollas. ¡Ya está bien de infantilismos! que sólo sirven para manipular al personal. Ni Obama es tan negro, ni la vida es tan simple, ni las razas son puras, ni hay que no dudar, ni es obligatorio no cambiar nunca de opinión. Basta con algo tan sencillo como sentir respeto por el prójimo. En eso confío cuando miro a Obama a los ojos.
[Publicado el 06/11/2008 a las 12:56]
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Desde que podemos vernos en vídeo y somos conscientes de nuestros gestos, de la voz y de nuestro encanto personal, deseamos profundizar en él para que nos ayude a hacernos hueco. Y quizá por eso también la forma de buscar trabajo ha cambiado. ¡Ay!, recuerdo aquellos días en que abría las páginas de empleo de los periódicos y subrayaba varios anuncios, luego me lanzaba al teléfono, me daban una cita, guardaba el recorte en el bolso y me aventuraba a aquellos edificios enmoquetados de la Castellana, o a unas envejecidas oficinas del barrio de Salamanca, o a algún barrio emergente a tomar por saco. Para llegar hasta allí primero había que enviar el currículo con una foto con nuestra mejor cara, con la mejor sonrisa, con listeza en los ojos, y luego llamaban o no. Pero el caso es que todo estaba encaminado a una entrevista personal bastante decisiva. Para mí Madrid era un lugar lleno de posibilidades, donde se podía triunfar o fracasar. Era un mundo lleno de esos huecos donde alguien me entrevistaba en un despacho más o menos moderno, más o menos imponente. Y confieso que llegué a cogerle el gustillo a tales entrevistas y que en alguna ocasión a pesar de tener un empleo espléndido emprendía estas aventuras sólo por el placer de superar la prueba y luego darle calabazas a la empresa. Era como decirle: me has elegido, pero yo a ti no, ahí te quedas. A ver quien es la guapa que hace eso ahora. Podría escribir un libro con todas las pintorescas entrevistas de trabajo que he tenido en mi vida. Pero no será ahora, ahora lo que quiero decir es que si fui capaz de engancharme a enviar currículos y a las entrevistas, qué no me habría ocurrido con los actuales videocurrículos, cuidados hasta el mínimo detalle. Están hechos por expertos que aconsejan cómo moverse, qué ropa llevar, qué gestos acentuar y cuáles ocultar. Por lo visto también ayudan con la entonación y la articulación oral. Ya lo intuía, buscar trabajo no sólo se ha convertido en todo un arte sino que se ha hecho un gran hueco como empresa entre el que busca trabajo y el trabajo mismo.
[Publicado el 05/11/2008 a las 16:15]
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Si eres joven y emprendedor, no esperes ni desesperes para que te den un empleo, créatelo tú. Incluso si no eres tan joven también puedes hacerlo. Los jubilados jóvenes ya se han cansado de pasarse la mañana en el parque y están montando asesorías y negocios en que sacar rentabilidad a su experiencia. El personal está más activo que nunca y de pronto quiere tomar las riendas de su vida, por eso cada vez se tiene menos tiempo de ser audiencia, de ir al cine, de leer, de aupar las series de televisión. Salvo los que ya no están en condiciones de salir de casa y ven Saber vivir y Cifras y Letras los demás invierten el tiempo en pensar cómo salir adelante, cómo tener energía para no dejarse derrumbar y cómo ingeniárselas para no permitir que las empresas decidan la vida de uno y partir de cero si hace falta.
La gente está a lo suyo, intentando abrirse hueco en el mercado. Por eso todo el mundo va hablando por el móvil, porque está abriéndose hueco. Por eso en el tren, en el avión, en un café, la gente está ensimismada en la pantalla de su ordenador. Está abriéndose hueco. Antes, o se caía de pie en el hueco o se lo abría uno a codazos, ahora hay otros métodos más sutiles, el mundo ofrece otros matices. Y cuando no estamos haciéndonos hueco, estamos en el gimnasio, hay que estar en forma para adaptarnos a los nuevos tiempos. La crisis es económica, ya hemos hablado de eso hasta la saciedad, pero la crisis también podría deberse (y digo podría porque no soy socióloga) a que la forma de vida ha cambiado y no hemos tenido más remedio que volvernos muy activos. La piscina de mi barrio está hasta los topes de ancianos que cuando terminan de nadar como fieras se van a sevillanas, clases de informática, a recoger a los nietos del colegio. Sobre todo, hay una señora que no sé cómo se las arregla para llegar hasta allí con las muletas.
[Publicado el 04/11/2008 a las 10:51]
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¿Saber leer o hacer lectores? (3)
Hoy en día, en cualquier casa, por poco intelectual que sea la familia, habrá una colección de novela negra, otra de aventuras y libros que ni se sabe cómo han llegado. Por eso me parece esencial que el aula ofrezca lecturas que de otra manera se nos habrían escapado. Al contrario de lo que piensa mucha gente (por considerarlo disuasorio para el delicado lector), creo que el colegio, el instituto, la universidad tiene que ofrecerle al estudiante el Lazarillo, el Quijote, la Celestina, Garcilaso de la Vega, Las Rimas de Bécquer, Los episodios nacionales y todos esos libros y autores que de otra manera no conocería. El reto consiste en cómo presentarlos, como amigos cercanos o como momias, como materia de examen o como ese lugar donde al chico o chica le van a contar lo que no le cuenta la televisión, lo que ni siquiera el cine se atreve a contarle.
[Publicado el 03/11/2008 a las 11:56]
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¿Saber leer o hacer lectores? (2)

Enseñar literatura es una de las tareas más difíciles que existen. Enseñar en general en difícil porque no sólo tienes que trasmitir conocimientos sino el amor por ellos. Y no exagero al decir amor, porque si sólo es cariño se trasmite mucho menos. El desgaste es considerable. Sólo el que ha sido o es profesor sabe el esfuerzo que exige estar a punto una clase tras otra. Se trata de una profesión que ha de ser vocacional porque de lo contrario se puede acabar loco. Yo lo he probado, me he dedicado a enseñar durante bastantes años y puedo decir que después de cuatro horas seguidas acababa completamente agotada como si me hubiese chupado la sangre a mí misma. A veces lo echo de menos y cuando en la Feria del Libro de Madrid se me acercan los alumnos o me los encuentro casualmente en algún sitio me siento compensada por aquella labor, me satisface haber dejado mi grano de arena, y que aquellos estudiantes que se quejaban porque les hacía leer en clase una y otra vez alguna estrofa o algún párrafo y se volvían a casa sin unos míseros apuntes ahora me confirmen que no estaba completamente equivocada y que la lectura forma parte de su vida.
[Publicado el 31/10/2008 a las 11:31]
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Así se llaman las jornadas sobre lectura celebradas en el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), dirigidas a profesores, a las que acabo de asistir. Ha sido una de las pocas veces en que una mesa redonda se me ha hecho corta. Qué compañeros tan reflexivos y talentosos. La compartía con mi admirado Luis Landero, Asunción Lande Etxebeste, Jaime Cela i Ollé y, como coordinador, Ramón Acín, y no ha habido más remedio que referirse a la figura del lector una vez más. El lector, ese ser al que hay que psicoanalizar y mimar para no perderlo.
Ese ser delicado, que parece estar dispuesto a dejar de ser lector a la mínima: porque de pequeño le diesen a leer el Lazarillo o porque de mayor abriese una novela que no fuera Los pilares de la tierra. Nos angustia tanto perder a un posible lector que estamos dispuestos a cualquier cosa. Estamos dispuestos a creer que la lectora de novela rosa acabará leyendo Madame Bovary o Cumbres Borrascosas porque parece lo lógico. Pero la lógica aquí no funciona, funciona el apetito, y hay gente que aborrece el caviar por mucho que a otros les encante.
Mañana más.
[Publicado el 30/10/2008 a las 09:58]
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Brad Pitt en un fotograma de la película 'Quemar después de leer'
Como decía ayer, en Quemar después de leer Brad Pitt y George Clooney están para que los aten, como si se hubieran pasado con la coca-cola. Clooney, ¿por qué pones esas caras de soy un actor cachondo? Para remate (y esto no parece culpa de Clooney) ligado a este personaje hay un detalle tan desconcertante, supuestamente tan cómico como el mismo Clooney, que la sala se quedó muda. No sabíamos qué pensar, los dedos se paralizaron sobre las palomitas. En la oscuridad tratábamos de pensar en lo que estábamos viendo. ¿A qué viene esa silla de donde sale esa cosa (no quiero chafarle al espectador la sorpresa)?. Esta estrafalaria silla, este invento, no viene a cuento, es desproporcionada, lo estropea todo. ¿Será un rasgo genial de los Coen?
Da la impresión de que un hermano quería hacer una peli mala (dirigida a los que reían a mandíbula batiente cuando Pitt sorbía de la botella isotónica por un lado de la boca, gracia repetida varias veces) y el otro, una buena. En la buena está la trama, llena de talento y humor, está Malkovich y están todos los secundarios a cual mejor. Y también está Frances McDorman, que en algún momento pone un pie en el bando de los malos como si se hubiese pegado un trancazo de la coca-cola de Brad.
El final es sublime, con los dos jefes de la CIA sin comprender nada de lo que pasa, una buena metáfora de la vida.
[Publicado el 29/10/2008 a las 10:18]
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Clara Sánchez es escritora española. En la actualidad reside en Madrid, donde estudió la carrera de Filología Hispánica y donde durante varios años enseñó en la universidad. Hasta la fecha ha publicado ocho novelas: Piedras preciosas (Debate, 1989), No es distinta la noche (Debate, 1990), El palacio varado (1993, Punto de Lectura 2006), Desde el mirador (Alfaguara, 1996), El misterio de todos los días (Alfaguara, 1999), Últimas noticias del Paraíso (Alfaguara, 2000), Desde el mirador (Alfaguara, 2004) y Presentimientos (2008).
Su obra ha sido traducida al francés, alemán, ruso, portugués, griego...
Ha recibido el premio Alfaguara de novela en 2000 por Últimas noticias del paraíso.
Y el premio Germán Sánchez Ruipérez al mejor artículo sobre Lectura publicado en 2006 por la columna titulada "Pasión Lectora" (El País, 6 de agosto).
Colabora habitualmente en El País. Y durante unos cinco años lo hizo en el programa de cine de TVE "Qué grande es el cine".

Presentación del libro el día 4 de febrero a las 19:30 horas
en la sede del Instituto Cervantes de Madrid (Alcalá, 49. 28014 Madrid)
Intervendrán Cayetana Guillén Cuervo y Eduardo Noriega
LO MÁS DESTACADO EN MEDIOS DE "LO QUE ESCONDE TU NOMBRE"
Lo que esconde tu nombre (2010). Destino, España (Premio Nadal)
Presentimientos (2008). Alfaguara, España
Un millón de luces (2004). Alfaguara, España
Últimas noticias del paraíso (2000). Alfaguara, España. (Punto de Lectura, 2001) (Premio Alfaguara de Novela)
El misterio de todos los días (1999). Alfaguara, España
Desde el mirador (1996). Alfaguara, España
El palacio varado (1993). Editorial Debate, España. (Punto de Lectura, 2006)
No es distinta la noche (1990). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)
Piedras preciosas (1989). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)
Artículo en ABC sobre la autora.
Reseña de su nuevo libro en El cultural.
Entrevista en la revista Anika entre libros
Entrevista en El Semanal Digital
Comentario del libro en elmundo.es/blogs
Los pasadizos de Clara Sánchez por Jesús Marchamalo
Reseña de Presentimientos El Comercio (Perú)
Artículo en El Universal de México
20/3/2010 09:46
COMENTARIO CENSURADO por IVAN...
Publicado por: Javier
19/3/2010 13:58
Es que las bicicletas son para...
Publicado por: jose
18/3/2010 00:04
Publicado por: Hermógenes
17/3/2010 15:21
Publicado por: Josefa María Setién
16/3/2010 19:29
Publicado por: jose
16/3/2010 00:10
Lei un millon de luces a partir...
Publicado por: jose patiño villalba
14/3/2010 20:18
todos son unos perderores y...
Publicado por: Sportacus
14/3/2010 20:14
si la vida es una mierda ,,,de...
Publicado por: Alejandro Edinson Alcala Sauri
14/3/2010 09:24
No creo que volvamos a escribir...
Publicado por: Josefa María Setién
13/3/2010 09:43
Publicado por: ANGEL
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