Minisite sobre Kapuscinski

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 12 de mayo de 2008

Blog de Clara Sánchez

Dos días de setiembre (1)

imagen descriptiva

El escritor José Caballero Bonald.

Hace unos días tuve la suerte de asistir, en uno de los edificios mejor rehabilitados de todo Madrid, Las Escuelas Pías (cuya visita tanto a la biblioteca como a la cafetería recomiendo vivamente), situado en los alrededores de la plaza de Lavapiés, a una charla en torno a la espléndida novela de José Manuel Caballero Bonald, Dos días de setiembre, reeditada recientemente por la editorial Castalia. /upload/fotos/blogs_entradas/dosdias_med.jpgFue su primera novela, esa primera obra que dispara la vida del escritor hacia un territorio aún por imaginar y por recorrer. La primera novela, aunque sea la que vaya a definir a un autor a lo largo de su vida y aunque vaya a ser su mejor novela, al principio sólo es una promesa de que escrita una se puede ser capaz de escribir otras, que en el fondo es de lo que se trata, de "vivir para contarlo", según el título de una de las antologías poéticas de Caballero Bonald. La primera novela también es tranquilizadora  porque aún se dispone de toda una vida para corregir lo que no se ha hecho bien, para mejorar y para ponerse a prueba. De hecho, escribir es ponerse a prueba una y otra vez ante uno mismo y ante los demás, y no valen las quejas si el mundo te trata injustamente porque al escritor, al menos en su primera novela, nadie le pide que escriba, al menos en este país que nunca le ha dado mucha importancia a esta actividad y donde los escritores no inspiran demasiado respeto. ¿Respeto? ¿Encima de que escriben hay que tenerles respeto?

Pero, bueno, lo que importan son las novelas contra las que nadie puede nada, aquellas que acaban conquistando el paso del tiempo y el paso de las generaciones de lectores, y ha habido primeras novelas gloriosas como Nada, de Carmen Laforet, de una madurez literaria increíble. Y como Dos días de setiembre, de Caballero Bonald, que entró por la puerta grande de la literatura con valentía y lucidez pasmosa hablando de la realidad con un lenguaje que le arrancaba todas sus sensaciones y matices, todos los detalles que instalan a sus personajes bajo un cielo verdadero, envolviéndolos en el calor y la luz andaluces de setiembre, pero también mirando cara a cara unos problemas sociales y una "costumbre de vivir", que en su momento levantó ampollas. Porque precisamente por no nombrar a Jerez en la novela, Jerez acaba convertido en espacio mítico, un espacio tanto en la mente del escritor como en la de todos los que logramos archivarlo como un recuerdo propio. Su Jerez. Allí se encuentra la Fundación Caballero Bonald, entre libros y viñedos extensos y limpios, luminosos como su propia escritura.  

[Publicado el 04/2/2008 a las 10:29]

[Enlace permanente] [Imprimir] [4 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Mollina

/upload/fotos/blogs_entradas/mollina1_med.jpgMe arrastro completamente febril de la cama al ordenador sólo para desearos que paséis un buen fin de semana, no creo que pueda escribir más, me encuentro al límite de mis fuerzas. De todos modos aprovecharé para decirle a Jose, que intervino en este blog hace unos días, que ya lo he localizado, sobre todo por lo de "Stephen King mollinense". A los que no están enterados les diré que el mes de julio pasado estuve dando unas clases talleres de literatura en un pueblo de Málaga, que se llama Mollina, donde existen unas estupendas instalaciones para los jóvenes, toda una pequeña ciudad con sus calles, avenidas, parques, aulas, comedor, habitaciones, etc. Bueno, pues allí nos reuníamos cuatro horas todas las mañanas unos chicos bastante interesados por la literatura y yo. Fue muy divertida (y también agotadora) aquella maratoniana experiencia, donde Jose se reveló como un fanático de Stephen King. Traté de hacerle comprender que fuera del pesadote de Stephen King también hay vida, pero no creo que lo consiguiera, ¿o sí?

Saludos efusivos a todos los de Mollina.

[Publicado el 01/2/2008 a las 11:18]

[Enlace permanente] [Imprimir] [14 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Una taza para el té (4)

imagen descriptiva

Oporto

Cuando llegué a Oporto, el día estaba ligeramente nublado. A los románticos el nublado, la llovizna y la caída de las hojas nos ponen muy tontos, así que fue descubrir el puente de Eiffel, llamado D. Luis, y pensar en la diferencia que habría entre cruzarlo sola entre el azote del viento y un terrorífico vértigo o con aquel en quien ahora pienso. La diferencia entre tomarme un oporto sola o con él. La diferencia entre hacer un crucero sola por el Duero sobre el reflejo de la ciudad en las aguas o con él. ¿Y entrar en la suntuosa librería Lello de principios del XIX y hojear libros juntos? No es que no me quiera a mí misma como aconsejan las revistas, pero también en el café Majestic me habría gustado que me quisiera alguien más. El escenario de Oporto parecía hecho con mis propias manos, incluso había ese punto de descuido en las fachadas y la tradicional ropa tendida que le daban una dolorosa naturalidad. Pero faltabas tú. Me comí un delicioso bacalao junto a un borrascoso Atlántico con personas que apenas conocía y pensé que lo mejor para salir de este estado y recuperar el equilibrio sería encontrar un centro comercial y zambullirme en compras absurdas. Pero no, tuve que tropezarme con la dichosa estación de San Benito y entonces me vinieron a la cabeza esos dueños de oportunidades perdidas que fueron los personajes de Celia Johnson y Trevor Howard (Breve encuentro) coincidiendo cada jueves en la misma estación hasta que ya no pueden pasar el uno sin el otro, pero con un final que no les perdonaremos nunca. Y lo mismo cabe decir de Jennifer Jones y Montgomery Cliff, para cuyo largo estira y afloja entre esta mujer casada y su joven amante italiano se alquiló la Estación Termini de Roma. Y tampoco habrían quedado aquí nada mal Meryl Streep y Robert De Niro sufriendo el embeleso del uno por el otro como podían en Enamorarse. Nada es perfecto.

Artículo publicado en: El País, Babelia, 19 de enero de 2008.

[Publicado el 31/1/2008 a las 07:45]

[Enlace permanente] [Imprimir] [4 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Una taza para el té (3)

imagen descriptiva

Breve encuentro de David Lean.

Sin embargo, hay que decir que hay estaciones que no consienten que las ignoremos y las consideremos un mero trámite para salir a la calle. Estas estaciones poseen el poder de retenernos y obligarnos a contemplarlas como algo más que un lugar de tránsito en que una multitud va llenando de desperdicios las papeleras y dejando sus pisadas por doquier. Me estoy refiriendo a estaciones como la de San Benito en Oporto. Incluso el que esté acostumbrado a verla, no puede dejar de echar una mirada a sus paredes revestidas con veinte mil azulejos decorados por el pintor Jorge Colaço, en que se representan escenas de la historia de Oporto y que vistos de cerca parecen estar cubiertos por una fina gasa para que no se deterioren. Toda la cerámica está pintada en blanco y azul que es el tono dominante de la ciudad, con esas alegorías, batallas y paisajes que animan las vajillas de porcelana. Por lo que toda esta majestuosidad encierra a la vez algo de hogareño, de taza para el té. Es algo así como un homenaje a los que se van y vuelven a casa, a los amantes que se encuentran y se despiden. De verdad, esta estación merecería una película al estilo de Breve encuentro de David Lean, Estación Termini, de Vittorio de Sica o la más contemporánea Enamorarse, de Ulu Grosbard. 

[Publicado el 30/1/2008 a las 10:30]

[Enlace permanente] [Imprimir] [4 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Una taza para el té. (2)

imagen descriptiva

Lo bueno de la literatura es que logra unir esto con aquello para crear cierta armonía en el universo. Y por eso quizá los trenes han sido doblemente literarios. Desde el relato El Guardavía, de Dickens, hasta Extraños en un tren, de Patricia Highsmith, pasando por Agatha Christie, que decía eso de "los trenes han sido desde siempre uno de mis objetivos favoritos", por Zola, por Camus, hasta Italo Calvino con su Si una noche de invierno un viajero... los trenes han atravesado páginas y páginas envolviendo en humo todo tipo de paisajes y emociones.

Aunque sólo fuera por lo que nos han inspirado, las antiguas estaciones de tren tendrían que ser especie protegida, nos unen a un pasado sentimental que aún no han conseguido sustituir los aeropuertos, aunque poco a poco vayan mimetizándose con ellos. Acero, cristal, plástico y la palabra universal WC en lugar de la muy nuestra de urinarios con reminiscencias de termas romanas. La legendaria cantina ha desaparecido junto con su nombre en favor de esos mostradores insípidos con bocadillos de tortilla de patatas hecha con huevina. Pero ya no hay vuelta atrás, el viajero ahora quiere que las estaciones sean tan efímeras en el recuerdo como su paso por ellas. Antes no, antes uno tenía conciencia de que la estación quedaba, permanecía como un monumento al paso fugaz del viajero por ese lugar, y cuando el tren se iba alejando volvíamos la cabeza para verla empequeñecerse. Un gesto, un acto reflejo, provocado por la necesidad de saber que al avanzar hay que dejar otras cosas.  

[Publicado el 29/1/2008 a las 11:43]

[Enlace permanente] [Imprimir] [3 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Una taza para el té (1)

/upload/fotos/blogs_entradas/trenesvigiladoshrabal_med.jpgCuando era pequeña viví casi dos años en una estación de ferrocarril como la de Trenes rigurosamente vigilados, una maravillosa novela de 90 páginas de Bohumil Hrabal, que se desarrolla en Checoslovaquia al final de la Segunda Guerra Mundial y donde se encuentra, a pesar de la distancia de tiempo y espacio, gran parte de lo que vi a los cuatro años: un pequeño mundo organizado jerárquicamente donde se mezclaban la mecánica, la burocracia y la vida familiar: las sacas con el correo, el despacho de billetes, las oficinas, las mercancías, las vías, las traviesas manchadas de grasa, la grava amontonada junto a los raíles y las florecillas que crecían junto a la grava. Y según se comprueba en la novela de Hrabal su esquema se repite por casi todo el planeta: el jefe, los factores, los guardagujas, los mozos, maquinistas, los interventores (que pican los billetes en los vagones), los inspectores. ¡Ah! y los viajeros, esas caras que se suelen ver una sola vez en la vida.

Seguramente Hrabal jamás habría escrito esta novela si entre sus numerosos oficios no hubiese figurado el de ferroviario, sólo así fue capaz de hacerme ver en su factor Hubicka al factor Martínez, que es al que más recuerdo de mi infancia. Pero lo que yo nunca habría imaginado es que muchas de las intensas sensaciones de aquellos remotos años las iba a encontrar en una historia que había ocurrido tan lejos, en otra lengua muy distinta a la mía y que había sido escrita por alguien con un nombre tan raro, y a partir de ahí me empezó a dar igual en qué país y en qué idioma se hubiese escrito algo, sólo tenía que ser suficientemente mío.

[Publicado el 28/1/2008 a las 10:44]

[Enlace permanente] [Imprimir] [4 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Gallardón sentimental (4)

Nadie se libra. Los agravios van de aquí para allá formando una selva enmarañada de rencor y desdén que, en el fondo, es el que mueve o paraliza el mundo. Según un artículo de la revista Quo "en Estados Unidos, la sed de venganza contra el jefe lleva a diario a miles de trabajadores a sabotear los ordenadores de la oficina, poniendo en peligro la seguridad nacional o la economía del país... Los ataques suelen consistir en la supresión de programas e informaciones importantes para la compañía, y la introducción de pornografía en sus páginas web. Por supuesto, son anónimos, y si llevan firma, corresponde a algún compañero, que cargará con la culpa."  ¿No sería conveniente hacer un test psicológico a quienes desempeñen cualquier puesto con poder sobre las carreras de otras personas para descartar que sean excesivamente vengativos?, porque cuando se tiene en la mano fastidiar a alguien e impedir que avance puede necesitarse muy poco: una negativa, una mirada indiferente, un desaire o porque cae mal. Aunque no es este el caso de los políticos, cuya gran capacidad de amar se ha hecho visible y concreta a través de la empalagosa pareja Sarko-Carla. A partir de ahora el político es un ser sentimental al que contemplamos llorar, reír y enamorarse locamente (como si de personajes de un reality se tratara) desde nuestra endurecida vida de simples ciudadanos. 

Artículo publicado en: El País, 20 de enero de 2008. 

[Publicado el 25/1/2008 a las 11:32]

[Enlace permanente] [Imprimir] [4 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Gallardón sentimental (3)

imagen descriptiva

Ruiz-Gallardón aplaude a Mariano Rajoy.

El ninguneado tendrá que hacer frente a la situación y no esconderse, pasearse por la vida con la cabeza bien alta, sonrisa optimista y andares más desenvueltos que nunca dejando claro que él no es ese y que el daño se lo han hecho a un fantasma producto de retorcidas fantasías. Será éste un recurso de supervivencia para evitar mayores daños y sufrimientos porque no hay nada que active más  la crueldad que la debilidad de la víctima. Todo el mundo sabe que pase lo que pase hay que mostrarse fuerte y dueño de la situación y no permitir que el enemigo conozca el grado de flaqueza o debilidad de uno. Así que hay que reconocer que Alberto Ruiz Gallardón le echó un par de narices cuando en la presentación de un libro de Fraga permitió que se le saltaran las lágrimas. Algunos asistimos atónitos por televisión al descubrimiento del mundo emocional de nuestro alcalde, que se completó con la tirada de toalla anunciada tiempo después por el asunto de su exclusión de las listas del PP al Congreso. El caso es que a partir de este momento sus sentimientos nos importan tanto o más que los de los participantes de Fama o de Gran Hermano. A mí particularmente lo que le está ocurriendo me lo ha hecho más creíble que cuando bailaba con Shakira, y el que no sea una roca impenetrable ni una máquina de generar mil palabras por segundo, más cercano a ese ciudadano, que en cuanto sufra alguna injusticia a lo mejor le reconforta acordarse de él.

[Publicado el 24/1/2008 a las 11:39]

[Enlace permanente] [Imprimir] [5 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Gallardón sentimental (2)

imagen descriptiva

Aguirre cruza por detrás de Ruiz-Gallardón.

El rechazado, el apartado del grupo, ha de comportarse como si no hubiese sido rechazado, fingiendo que no se ha dado por enterado, como si estuviese por encima del  bien o del mal o como si él considerase que semejante vejación en realidad no se le ha infligido a él, sino a ese otro que los humilladores, vejadores y rechazadores tienen en su malvada mente. Además el decoro le exigirá no quejarse y no tener la mala leche de hacer sentirse culpables a quienes le han dado la patada en el culo refregándoles su presencia por los ojos. Para que esas personas no se sientan incómodas y no tengan que pasar por el trago de esquivar su mirada y su saludo (qué patético ¿verdad?) lo ideal sería desaparecer del mapa. De ahí que se haya inventado la fórmula de que la víctima no pueda enterarse de exactamente quién es su verdugo y que su dolor se diluya en un mar de sombras equívocas y acabe algo paranoica.

[Publicado el 23/1/2008 a las 12:28]

[Enlace permanente] [Imprimir] [5 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Gallardón sentimental (1)

imagen descriptiva

Alberto Ruiz-Gallardón.

Querido Alcalde:

No sabe cuántos madrileños se identifican con usted en estos momentos, y cómo ha calado en los corazones  de los que no se sienten queridos por sus jefes, por su pareja, por los compañeros. No sabe cómo le comprende ese empleado que se ha dejado las pestañas para ahorrarle dinero a la empresa y tiene que ver cómo le conceden su anhelado ascenso a otro y encima no puede poner mala cara para no ser tachado de envidioso y poco deportivo; porque además al humillado se le exige ser muy generoso y desearle buena suerte a quien ya la tiene sobradamente, incluso se le pide que le preste todo su apoyo. ¿Por qué?, ¿por qué no yo?, se pregunta, y aunque íntimamente sepa la respuesta no podrá señalar a nadie con el dedo para no quedar como un rencoroso vengativo, lo que todavía empeoraría más su imagen, ya deteriorada por el estigma de no ser deseado.

[Publicado el 22/1/2008 a las 11:25]

[Enlace permanente] [Imprimir] [5 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Foto autor

Biografía

Clara Sánchez es escritora española. En la actualidad reside en Madrid, donde estudió la carrera de Filología Hispánica y donde durante varios años enseñó en la universidad. Hasta la fecha ha publicado ocho novelas: Piedras preciosas (Debate, 1989), No es distinta la noche (Debate, 1990), El palacio varado (1993, Punto de Lectura 2006), Desde el mirador (Alfaguara, 1996), El misterio de todos los días (Alfaguara, 1999), Últimas noticias del Paraíso (Alfaguara, 2000), Desde el mirador (Alfaguara, 2004) y Presentimientos (2008).

 

Su obra ha sido traducida al francés, alemán, ruso, portugués, griego...

Ha recibido el premio Alfaguara de novela en 2000 por Últimas noticias del paraíso.

 

Y el premio Germán Sánchez Ruipérez al mejor artículo sobre Lectura publicado en 2006 por la columna titulada "Pasión Lectora" (El País, 6 de agosto).

 

Colabora habitualmente en El País. Y durante unos cinco años lo hizo en el programa de cine de TVE "Qué grande es el cine".

Bibliografía

/upload/fotos/blogs_entradas/9788420473529_med.jpg

 

Presentimientos (2008). Alfaguara, España

Un millón de luces (2004). Alfaguara, España

Últimas noticias del paraíso (2000). Alfaguara, España. (Punto de Lectura, 2001) (Premio Alfaguara de Novela)

El misterio de todos los días (1999). Alfaguara, España

Desde el mirador (1996). Alfaguara, España

El palacio varado (1993). Editorial Debate, España. (Punto de Lectura, 2006)

No es distinta la noche (1990). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)

Piedras preciosas (1989). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)

Enlaces

www.clarasanchez.com

 

Artículo en ABC sobre la autora.

 

Reseña de su nuevo libro en El cultural.

 

Entrevista en la revista Anika entre libros

 

Entrevista en El Semanal Digital

 

Comentario del libro en elmundo.es/blogs

 

 

Vídeos asociados

Audios asociados

Obras asociadas

© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres