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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 12 de mayo de 2008

Blog de Clara Sánchez

Coches (1)

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El invento coche aún no ha dejado de ser una lata con cuatro ruedas. No ha dado el salto brutal de aquellos primeros ordenadores, que ocupaban una habitación, a los actuales casi de bolsillo; o del teléfono de pared con horquilla a estos móviles a los que sólo les falta teletrasportarnos. Por muy silencioso y cómodo que sea, por sofisticado que sea el cuadro de mandos y muy buena la tapicería y los elevalunas eléctricos, por muy lejana que sea la distancia desde la que se puede abrir con el mando, en lo básico continúa siendo un cacharro rudimentario y, sobre todo, peligroso. Acabamos de pasar la Semana Santa con menos muertos en las carreteras que el año pasado, pero aun así con una cifra escalofriante. Por supuesto ya no podemos funcionar sin coches, de momento es imposible prescindir de ellos, así que apartaremos de la mente ciertas imágenes dolorosas para unos e incómodas para todos.

Nuestro sentido del tiempo y del espacio tiene forma de turismo, y en los manuales de antropología de dentro de mil años se recogerá este periodo del motor como la era en que vivimos peligrosamente. Peligrosa y cómoda a la vez. Más cómodo que ir a caballo o en carreta. "La peste de la carretera", puede que llamen a esta época. Los manuales recogerán una salida masiva de viernes de cualquier gran ciudad del mundo o una entrada a esa misma ciudad un domingo por la tarde y unos cuantos accidentes ilustrativos en que las grúas se llevan las latas arrugadas, y las ambulancias los cuerpos machacados. Entonces los que consulten el manual dirán: ¡Vaya! ¡Cómo se la jugaban estos tipos para ir de un sitio a otro! Sí, dirá otro, tenían que guiar esos inseguros cachivaches con un sistema primitivo de volante, cambio de marchas y pedales, y para adelantar a otro debían fiarse de lo que veían por un espejo que llamaban retrovisor.  

[Publicado el 24/3/2008 a las 10:30]

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Madrid - Sigüenza (2)

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El castillo de Sigüenza

La ciudad es magnífica y está impecable y tiene de todo y a lo grande: catedral, universidad del siglo XV (San Antonio de Porta Coeli), castillo, muralla, las puertas de la muralla como la Puerta del Sol llamada así porque por allí entran los primeros rayos de la mañana, y también la Posada del sol (s. XVI ), iglesias, conventos, la cantidad de monumentos es abrumadora. Domina la piedra con tonalidades rojas sobre el fondo ocre del resto de la pared, que le da una gran belleza. Fuera de la ciudad todavía quedan restos celtibéricos y dentro, a la Sigüenza medieval hay que sumarle otra Renacentista, introducida por el Cardenal Mendoza, a cuyos hijos los llamaba la reina "los bellos pecados del Cardenal" (otro detalle delicado); y aún se puede encontrar otra Sigüenza barroca y neoclásica.

/upload/fotos/blogs_entradas/catedral_de_siguenza_med.jpgPrecisamente en la misma fachada de la catedral se reúnen varios estilos. Pero preferimos pasar dentro porque es allí donde está el sepulcro del siglo XV de don Martín Vázquez de Arce (El Doncel), cuyo encanto ha traspasado los siglos con gracia y levedad. Su posición es semiyacente y tiene un libro en las manos, con expresión de estar sintiendo muy profundamente lo que lee. Y éste es el enigma que nos lleva a mirarle una y otra vez: ¿qué estará leyendo?, ¿qué le atrapa así? Y en realidad es esta escultura la que le ha hecho famoso porque parece ser que no hubo nada de gran relieve en su vida, a pesar de morir guerreando en Granada a los veinticinco años. Por entonces ni siquiera se llamaba Doncel. Fue a finales del XIX cuando se le llamó así como definición de su juventud y hermosura. Inmediatamente dan ganas de saber más sobre él y es entonces cuando se impone visitar la casa de su familia.

Y después, por una calle muy empinada, subimos al castillo, utilizado hoy como Parador de Turismo, donde nuestra guía nos cuenta la leyenda de Blanca de Borbón, casada con Pedro I el Cruel, que la repudió y la confinó durante cuatro años entre estos muros. Murió muy joven y su fantasma vaga por el castillo. Pobre Blanca.

Publicado en El País el 16/3/2008

[Publicado el 19/3/2008 a las 07:00]

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Madrid - Sigüenza (1)

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Un viaje en la Historia.

Hay otra manera de pasar los días de semana santa sin pegarse una paliza en la carretera y correr el riesgo de que haga mal tiempo y uno no pueda salir del apartamento, y es programarse excursiones de un día o dos. Propongo una para la que no se necesita ni coche. Se trata de tomar en la estación de Chamartín el sábado por la mañana, a eso de las diez, el tren medieval que va a Sigüenza. Se reconoce porque en el andén de cercanías en que está situado van y vienen actores con atuendos de época, por lo que nada más poner el pie allí hay que empezar a dejarse llevar por el ambiente y a disfrutar de la sensación de que uno va acercándose a otro mundo. ¿Para que ir al lejano Orlando para entrar en los mundos inventados de sus parques temáticos cuando aquí podemos trasladarnos a la Edad Media en un tren de verdad? También el paisaje es de verdad y los dulces que reparten durante el trayecto son auténticos, y la representación en que podemos hablar de tú a tú y discutir con personajes históricos como el Obispo Bernardo de Agén (que conquistó Sigüenza en 1124) o con doña Blanca de Borbón, (cuya trágica existencia da mucha vida a los muros de piedra de Sigüenza) instructiva y entretenida. Y total que cuando nos queremos dar cuenta hemos llegado.

/upload/fotos/blogs_entradas/en_la_plaza_mayor_de_siguenza_med.jpgSigüenza es de verdad. Sus tejados rojizos destacan en un páramo con manchas de vegetación y donde en invierno se pueden alcanzar los quince grados bajo cero, lo que hace que esta ciudad sea recia, sólida, de piedra, y al mismo tiempo delicada, con su Doncel, su doña Blanca y sus dulces. De hecho la guía que nos ha tocado nos cuenta que el empedrado de la plaza Mayor y calles adyacentes no sólo estaba pensado como pavimento sino para que se masajeara la planta de los pies al andar. ¿Se puede esperar mayor refinamiento? Vamos a ver ¿a qué ayuntamiento en nuestros días se le ocurriría pensar en los pies de sus ciudadanos? A mí, que me encanta ser turista y que me cuenten cosas, ésta me deja con ganas de preguntar más detalles, pero no quiero ser la típica lista que acapara a la guía. Los viajeros del tren ya sabíamos a qué grupo pertenecíamos cada uno, y los guías nos esperaban a la salida de la estación vestidos en plan medieval, pero de un modo muy natural, con tejidos de entonces, por lo que los guías quedaban estupendamente entre los muros de piedra de las casas y sobre el empedrado, y los turistas como si nos acabasen de teletrasportar con nuestros extravagantes atuendos. 

[Publicado el 18/3/2008 a las 07:00]

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Sobre la novela

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Planilandia es el título de un librito original, intuitivo y genial de un tal Edwin A. Abbott escrito hace más de un siglo y que sirve tanto para iluminar el aprendizaje de las matemáticas como para preguntarse sobre la realidad. Y lo hace como si fuese un cuento, en que los personajes son figuras geométricas. Los puntos y rayas de Linelandia son incapaces de imaginar los cuadrados, círculos, triángulos, de Planilandia, que tienen lados y pueden moverse en más direcciones. Y a su vez estos habitantes no pueden concebir un mundo dotado de altura y profundidad, que sería Espaciolandia, donde existen cuerpos como la esfera. Hay que imaginarse a la esfera penetrando en Planilandia y revelando que existe un mundo en tres dimensiones. O al cuadrado siendo abducido y llevado a Espaciolandia donde se encontraría mareado, aturdido y no podría comprender nada hasta que sus facultades se le fuesen haciendo a la nueva realidad.

Parece ser que la visión de Abbott de que la realidad puede ser tan simple o compleja, tan sencilla o pretenciosa, tan lograda o quiero y no puedo como nosotros mismos se ha cumplido. Y en literatura, que aún es la mejor manera de contar lo peor que llevamos dentro, siempre ha existido una novela Planilandia y otra Espaciolandia y lectores de ambos bandos con difíciles y escasos saltos de uno a otro plano. Aunque de vez en cuando en Linelandia surge alguna novela de un encanto tan irresistible que es la envidia de todos los demás, que se preguntan amargados, ¿para qué tanta perspectiva? Y es que como diría la mítica Mafalda: cuánto avanza la tecnología y qué poco las intenciones.

Ahora te invito a que continúes tú, ¿cuántas novelas Planilandía y cuántas Espaciolandia has leído?

Fragmento de la obra:

"Un espanto indecible se apoderó de mí. Todo era oscuridad, luego, una vista terrible y mareante que nada tenía que ver con el ver; vi una línea que no era una línea, un espacio que no lo era; yo era yo, pero tampoco era yo. Cuando logré recuperar el habla, grité con mortal angustia: "Esto es la locura o el infierno". No es ni lo uno ni lo otro, me respondió con tranquila voz la esfera: es saber; hay tres dimensiones, abre otra vez los ojos e intenta ver sosegadamente."  

[Publicado el 17/3/2008 a las 11:30]

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Micromegas

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"-No quiero que se me compadezca, contestó el viajero; quiero que se me instruya: empezad primero por decirme cuántos sentidos tienen los hombres de vuestro globo.

-Tenemos setenta y dos, dijo el académico, y nos quejamos a diario de su poquedad. Nuestra imaginación va más allá de nuestras necesidades; nos parece que con nuestros setenta y dos sentidos, nuestro anillo, nuestras cinco lunas, estamos demasiado limitados; y, a pesar de toda nuestra curiosidad y del número bastante grande de pasiones que resultan de nuestros setenta y dos sentidos, nos sobra tiempo para aburrirnos.

-Ya lo creo, dijo Micromegas, pues en nuestro globo tenemos cerca de mil sentidos, y todavía nos queda no sé qué vago deseo, no sé qué inquietud, que nos advierte continuamente que somos poca cosa, y que hay seres mucho más perfectos.

.....

-Micromegas le replicó: "Si no fuerais filósofo, temería afligiros informándoos de que nuestra vida es setecientas veces más larga que la vuestra; pero demasiado sabéis que cuando hay que devolver el cuerpo a los elementos, y reanimar a la naturaleza bajo otra forma, a lo cual se llama morir, cuando ese momento de metamorfosis ha llegado, haber vivido una eternidad o haber vivido un día es exactamente lo mismo."

Este texto corresponde a la novelita corta de Voltaire (1694-1778), Micromegas, donde dos extraterrestres hablan sobre la vida en sus diferentes planetas con una gracia y una sabiduría que encantan. Ayer al mencionar a Philip K. Dick me acordé de él y, si queremos, podemos ir más atrás aún, porque parece que la literatura está unida por un cableado eléctrico invisible y que la libertad de expresión y la originalidad no es patrimonio de ninguna época en especial.

[Publicado el 13/3/2008 a las 12:15]

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El sol

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Eyección de la corona solar observada por el satélite Soho.

Una noticia publicada en El País de hoy dice que el sol engullirá la Tierra en 7.600 millones de años, lo que significa que todo lo que hagamos, intentemos, soñemos y deseemos se perderá para siempre, a no ser que en unos millones de años hayamos logrado colonizar otros sistemas solares y que nos hayamos trasladado allí con nuestras ambiciones y tormentos. Pero también esos ignotos planetas acabarán engullidos por algún otro sol. En el fondo serena mucho pensar que todo es inútil y que los intentos y los logros, los triunfos y los fracasos, las penas y las alegrías se perderán irremediablemente como las lágrimas en la lluvia de la mítica frase del bello Rutger Hauer: "Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir", de la película Blade Runner, basada en la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?(1968).  Dios santo, ¿por qué no se atreverá ya nadie a escribir novelas como ésta? Poética, filosófica, entretenida, original. No sé si habremos ganado en lectores, pero hemos perdido en gusto que es una pena.

Tal vez mañana vuelva sobre este asunto, por hoy terminaré con otra frase también mítica, aunque dicha alguien anónimo, un millonario tejano, vestido con botas y sombrero de cowboy, que dedica gran parte de su fortuna a sostener experimentos sobre criogenización. Preguntado sobre su extravagante forma de perder dinero contestó que iba en busca de la eternidad, "porque si no conseguimos ser eternos todo, absolutamente todo lo que hagamos, será una pérdida de tiempo".

[Publicado el 12/3/2008 a las 14:15]

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Viejos, ancianos, abuelos (y 3)

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Abuelo, ¿juegas al fútbol?

Y luego está esa manía de llamar a cualquier anciano "abuelo" en lugar de por su nombre o en todo caso señor, tratamiento que a estas alturas de su vida se tiene bien merecido. Por favor, dejemos lo de abuelo para los auténticos nietos y no tratemos de infantilizar a personas que dejaron la infancia ya muy atrás. A mi padre por ejemplo todo esto le saca de sus casillas.  Prefiere la palabra viejo para describirse. Le parece más exacta y que lo de "mayores" es demasiado ambiguo porque entre los mayores se ha colado mucho falso viejo y jubilados escandalosamente jóvenes. La verdad es que hasta los ochenta el panorama está muy revuelto, es confuso y se cometen constantemente anacronismos como el que escuché el otro día cuando alguien dijo que un coche había atropellado a una anciana de sesenta años. ¡Sesenta! Ahora una de sesenta es como una de cuarenta hace medio siglo. No creo exagerar si digo que con los tintes, los retoques estéticos y el pilates la anciana comienza a ser un ser de otra época cuando podían contemplarse sus siluetas silenciosas, oscuras y enjutas recortadas contra los trigales o sentadas en la mesa camilla.

[Publicado el 11/3/2008 a las 14:00]

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Viejos, ancianos, abuelos (2)

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Residencia de la tercera edad.

Un poco de respeto para todos, en primer lugar para quienes han perdido la fuerza y ahora son vulnerables y se sienten indefensos. Sus personas, sus profundas arrugas y sus limitaciones físicas son dignas y no tienen por qué estar sujetos a la compasión, sino en todo caso a la comprensión. Nadie está obligado a quererles. No todos son unos viejecitos simpáticos y bonachones, algunos son tan insoportables como eran de jóvenes. Sencillamente tienen derecho a ser atendidos y protegidos por nuestro sistema, que para eso está. Más inversión en buenas residencias y en atención del tipo que sea para que la pérdida de facultades sea lo menos trágica posible para él y su entorno. Porque según están las cosas, ya no se trata de ahorrar para las vacaciones o para hacer un máster en el extranjero, sino para la vejez, para esa residencia privada que nos costará un ojo de la cara si no queremos dejarles el marrón a los hijos. Ahora entiendo a mi abuela cuando decía refiriéndose al dinero, "esto para la vejez", como si la vejez fuera el monstruo de las galletas.

Lamentablemente estos días hemos asistido al "ahorro" que el director de una residencia de la tercera edad de la Comunidad de Madrid quería imponer sobre los productos de primera calidad de los ancianos. Ha sido destituido, como correspondía. Lo que ya es más difícil de destituir es la indiferencia general hacia ellos. 

[Publicado el 07/3/2008 a las 12:15]

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Viejos, ancianos, abuelos (1)

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Supongamos que alguien tiene un hijo a los veinte años y que vive hasta los noventa (algo cada vez más normal). Cuando el hijo tenga setenta años estará cuidando del padre de noventa. Y puede que el nieto tenga que hacerlo del padre y del abuelo si las cosas se han complicado por el camino y no llegan en buenas condiciones a tales edades (lo que también es bastante normal). Ese nieto, pongamos que tiene cuarenta y cinco o cincuenta años. Ya ha criado a sus hijos y puede relajarse un poco. Está en condiciones de viajar, de divertirse, aún es joven. Pero no puede. Las responsabilidades, que no cesan. Ha pasado del cuidado de los hijos al de los padres, los abuelos y, como sigamos así, los bisabuelos. Los queremos y no podemos ignorarlos, los lazos son demasiado fuertes. De eso se vale la Administración para mirar sólo de reojo un problema de capital importancia, que por cierto se está soportando mejor gracias a los inmigrantes. Anciana con ecuatoriana, anciano con rumana, colombiana, dominicana. Los parques madrileños están llenos de estas nuevas parejas, cuyas vidas están tejiendo la historia de una nueva convivencia y supervivencia sorda. Los telediarios, por ejemplo, sólo abordan el asunto en las vacaciones de verano o en navidades, cuando en plan sentimentaloide sacan a ancianos solitarios en sus solitarias casas, mientras tal vez algún familiar ande por ahí de picos pardos, y entonces a todos, aun a los más sacrificados, nos remuerde la conciencia porque no estamos constantemente al lado de nuestros mayores viviendo su vejez.  

[Publicado el 06/3/2008 a las 11:35]

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Violencia machista (3)

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Las cifras

Pero mientras tratamos de entender, las víctimas caen una tras otra de una manera casi irreal, las cifras se disparan. ¿Cómo puede haber tantos  hombres que quieran matar a sus mujeres? Son demasiados. Se podría decir que estamos padeciendo una epidemia de maltratadores sangrientos. En las historias policíacas nos tienen acostumbrados a que se mate para conseguir algo o para eliminar algún obstáculo que se interponga en sus deseos. Pero en el caso de estos criminales las causas que más o menos se aducen suenan a insuficientes para que alguien dé un paso tan atroz: machismo, inseguridad, baja autoestima, desorientación vital porque la mujer ha movido ficha en el mundo, bebida, celos, nervios, ira. Parece que si se comprende el móvil de un asesinato se puede integrar mejor en el conocimiento de la naturaleza humana. Precisamente el éxito del género policiaco consiste en que detrás del homicida hay un móvil, una intriga, que una vez descubierto e identificado deja satisfecho al lector porque, aunque le repugne, entiende el hecho. Sin embargo, en las muertes por "violencia de género", en que el criminal de antemano, a pesar de que escape, no va a ganar nada, "el porqué" queda encerrado en una mente oscura e impenetrable para los demás. O quizá este mal tenga un nombre tan simple y rotundo como crueldad. Una crueldad exacerbada que elige un objetivo contra el que descargar. Cuanto más débil es la víctima más cruel es la crueldad. Los hay que apalean perros indefensos hasta dejarlos moribundos, que ahorcan galgos. Los hay que maltratan a sus hijos. Y además parece que la crueldad engancha porque no pueden pasarse sin ella. La pregunta es si la crueldad es una enfermedad y si somos capaces de curarla. De momento, en esta campaña electoral no aprovechemos estas víctimas para arrimar el ascua a nuestra sardina. 

[Publicado el 05/3/2008 a las 07:00]

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Foto autor

Biografía

Clara Sánchez es escritora española. En la actualidad reside en Madrid, donde estudió la carrera de Filología Hispánica y donde durante varios años enseñó en la universidad. Hasta la fecha ha publicado ocho novelas: Piedras preciosas (Debate, 1989), No es distinta la noche (Debate, 1990), El palacio varado (1993, Punto de Lectura 2006), Desde el mirador (Alfaguara, 1996), El misterio de todos los días (Alfaguara, 1999), Últimas noticias del Paraíso (Alfaguara, 2000), Desde el mirador (Alfaguara, 2004) y Presentimientos (2008).

 

Su obra ha sido traducida al francés, alemán, ruso, portugués, griego...

Ha recibido el premio Alfaguara de novela en 2000 por Últimas noticias del paraíso.

 

Y el premio Germán Sánchez Ruipérez al mejor artículo sobre Lectura publicado en 2006 por la columna titulada "Pasión Lectora" (El País, 6 de agosto).

 

Colabora habitualmente en El País. Y durante unos cinco años lo hizo en el programa de cine de TVE "Qué grande es el cine".

Bibliografía

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Presentimientos (2008). Alfaguara, España

Un millón de luces (2004). Alfaguara, España

Últimas noticias del paraíso (2000). Alfaguara, España. (Punto de Lectura, 2001) (Premio Alfaguara de Novela)

El misterio de todos los días (1999). Alfaguara, España

Desde el mirador (1996). Alfaguara, España

El palacio varado (1993). Editorial Debate, España. (Punto de Lectura, 2006)

No es distinta la noche (1990). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)

Piedras preciosas (1989). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)

Enlaces

www.clarasanchez.com

 

Artículo en ABC sobre la autora.

 

Reseña de su nuevo libro en El cultural.

 

Entrevista en la revista Anika entre libros

 

Entrevista en El Semanal Digital

 

Comentario del libro en elmundo.es/blogs

 

 

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