El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
El Día Internacional de la Fibromialgia
Como nos ha recordado un blogger, anteayer, día 12 de mayo, se celebró el Día Internacional de la Fibromialgia y Fatiga Crónica. ¿En qué consiste esta enfermedad? ¿qué se siente? Parece que destroza la vida silenciosamente y que los afectados caen en la más terrible incomprensión. Se trata de una de esas dolencias difíciles de diagnosticar y sobre todo difíciles de aceptar clínicamente porque no se ajusta a unos patrones convencionales. Lo que es seguro es que quienes la padecen sufren con pocas armas para hacerse oír.
Por fortuna, para acercarnos a esta dolencia, ha aparecido el magnífico libro firmado por Víctor Claudín y el Dr. Ferrán J. García-Fructuoso, Fibromialgia, la verdad desnuda, publicado por La Esfera de los libros, que recoge testimonios de enfermos de fibromialgia, síndrome de fatiga crónica y sensibilidad química múltiple. Este estudio sobre el dolor desde distintas voces reclama nuestra atención, nuestra sensibilidad hacia el padecimiento ajeno y a que dejemos de mirarnos el ombligo. Lourdes Farreras nos dice: "El dolor empezó a pasearse por mi cuerpo". A.M: "Cada vez más cansada, sin fuerzas, sin energía". M.F.: "Algo dentro de mí se acomodaba donde le daba la gana". Montse Campisto: "Tenía muchas ganas de vivir, y se me han ido". Leonor Guillem: "Diecisiete años perdidos". Isabel Torres: "Es necesario que la sociedad nos comprenda un poco más"....
La lucha de estas personas desde el ámbito médico, familiar, laboral o judicial merece que leamos este libro y que las conozcamos.
[Publicado el 14/5/2008 a las 07:00]
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Siguiendo con lo de ayer, la desaparición de la novela es muy fácil de imaginar, y digo la novela como podría ser cualquier otra cosa, a mí no me quita el sueño, con todo lo bueno que ya se ha escrito tengo alimento para algún tiempo. Lo que ocurre es que somos capaces de imaginar muy poco, sólo lo que nos dicta nuestra experiencia pasada creando los llamados "recuerdos del futuro", que no dejan de ser únicamente una posibilidad. Pero a largo plazo no tenemos ni la más mínima idea de lo que sucederá, de hasta dónde llegará la tecnología y nuestras necesidades. Lo que hoy por hoy resulta más o menos seguro es que hasta que no desaparezcan las ganas que aún tenemos de contar lo que nos ha ocurrido, o de que nos lo cuente otro, la ficción seguirá vigente. ¿En qué forma?, ésta es la gran pregunta, que se contestará sola, nada más hay que darle tiempo. Pero sin aventurarme a adivinar, pondría la mano en el fuego de que no serán novelas por el móvil ni por Internet, sino una forma de narrar muy unida y determinada por su soporte físico que aún está por inventarse.
Mientras tanto, hasta que llegue el futuro os recomiendo la novela Del tiempo y el río (no es una novedad, hay que buscarla), un novelón al puro estilo de los grandes narradores del siglo XX, del norteamericano Thomas Wolfe (1900-1938), que no hay que confundir con Tom Wolfe, el autor mencionado ayer.
Abro al azar y leo: "Durante aquel octubre final -el último que pasaría en su casa- esperaba día tras día, con angustiosa y febril esperanza, una carta mágica. Era una de esas cartas maravillosas que aguardan los jóvenes -una carta que deberá traerle de la noche a la mañana la fortuna, la fama y el triunfo-, pero que no llegan jamás". Y así son las cosas, todos esperamos una llamada, un correo, una palabra que no llega.
[Publicado el 13/5/2008 a las 09:54]
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Tom Wolfe firmando libros en la Feria del Libro de Buenos Aires.
El periodista y novelista Tom Wolfe ha dicho hace unos días en Buenos Aires que la novela tiene los días contados. No es nada original, es un comentario muy extendido porque es algo fácil de suponer: la gente no compra libros, luego el libro es una especie a extinguir como el lince ibérico. De estos, los primeros que desaparecerán serán los menos útiles como novelas, libros de poesía, obras de teatro, y quedarán los de consulta, quizá también las novelas históricas y las biografías, y finalmente ninguno porque en realidad los que están llegando a su fin son los lectores.
Para qué engañarse, al hecho de leer para aprender siempre se le ha llamado "estudiar" y al leer a secas "entretenerse", y ahora estamos tan entretenidos, estamos todos tan activos cuidando de nuestro cuerpo, entrando en Internet, mandando mensajes por el móvil, grabando nuestra realidad, yendo de aquí para allá y enredándonos en amoríos, que no tenemos tiempo para entretenernos más. La televisión tampoco es un peligro, ya no se ve la televisión, se prefiere la radio que deja libertad de movimientos. Las parejas en cuanto empiezan a aburrirse (que es el momento en que se comienza a ir a cine todas las semanas, a ponerse hasta arriba en los restaurantes y a leer) rompen. Y tener que rehacer la vida de nuevo implica no tener tiempo para nada. En resumidas cuentas, que salvo los cuentos de la infancia y los libros de aventuras de la adolescencia (en dura competencia con los videojuegos) uno se puede pasar la vida sin leer y sin tener tiempo ni siquiera para pensar en ello.
[Publicado el 12/5/2008 a las 10:03]
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Leo la noticia de que ha muerto Joan Hunter Dunn, una bella mujer pelirroja que inspiró al poeta John Beltjeman uno de sus más celebrados poemas, A Subaltern's Love Song. Joan fue una musa en toda la extensión de la palabra, una de esas personas anónimas que se cuelan en la mente de los artistas como un rayo de luz para iluminarles por dentro, alguien que despierta sus sentidos, un ser puesto en este mundo para que otro ser pueda ver y sentir a través de él lo que de otra manera no existiría.
Desde aquellas ninfas llamadas Calíope o Clío, los pintores, poetas, músicos... han necesitado musas, sin musa no se era nada, era algo así como un requisito del artista. Pero ¿quién habla hoy de su musa? Y cuando se habla no parece muy creíble, resulta forzado, generalmente huele a recompensa a la novia, a la esposa que ha estado aguantando las manías de su artista. Y es que las musas tradicionalmente han sido femeninas, quizá por eso desde que se han rebelado y exigido algo más concreto que inmortalizarse en un poema o en un cuadro han ido desapareciendo.
[Publicado el 09/5/2008 a las 12:33]
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Yoani Sánchez con su ordenador.
Ayer por la tarde se entregaban los premios de periodismo Ortega y Gasset en el Círculo de Bellas Artes. Para llegar había que abrirse paso entre los manifestantes de la enseñanza pública, a quienes les sobran motivos para estar hartos de las condiciones en que tienen que realizar su trabajo. Parte de la Gran Vía estaba cortada con la consiguiente presencia policial a dos palmos de la terraza de la cafetería del Círculo donde la gente seguía tomándose su café sin inmutarse en medio del ruido de la protesta.
El acto estaba lleno, hasta los topes como siempre, pero faltaba Yoani Sánchez, una de las premiadas. Premiada por un blog que escribe desde Cuba y que atrae a lectores de todo el planeta y con el que ejerce lo que ella llama con talento y acierto "periodismo ciudadano". Yoani es ejemplo de que la sociedad busca e inventa recursos (como Internet) para poder expresarse y que su voz llegue lejos. Y cuando no sea Internet será otra cosa. Yoani no pudo venir porque no le dieron permiso de salida. A ver cómo justifican esto los intelectuales que quieren subrayar su izquierdismo jaleando un régimen que impide la libertad de movimientos de sus ciudadanos. Yo hace muchos años que me hice la siguiente pregunta: ¿me gustaría vivir en las condiciones en que viven los cubanos, me iría a vivir a Cuba como uno más, sin privilegios? No, pues entonces no quieras para los demás lo que no quieras para ti. Y todo lo demás es mentira, pura pose.
[Publicado el 08/5/2008 a las 10:30]
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Ayer estuve dando una charla en el Liceo Europeo de Madrid, un magnífico colegio en todos los sentidos, donde se respira el talante heredado de la Institución Libre de Enseñanza. Nada más entrar, te envuelve una oleada de árboles y plantas, entre las que se hacen hueco las instalaciones deportivas, y todo lo necesarios para que los chicos se sientan felices, o para que al menos no les desagrade acudir todas las mañanas. El ambiente es disciplinado pero flexible, motivador, ese tipo de atmósfera que fomenta la autoestima y que ayuda a perfilar la personalidad.
Comenté casi para mí, mientras admiraba la cancha de baloncesto, que en un colegio así yo habría estudiado con más ganas. No era un cumplido, era la pura verdad. Mis colegios (tuve varios) fueron duros, con profesores rígidos que pretendían que te amoldaras a ellos, sinceramente creo que muy pocas veces fui con gusto al colegio. Era feliz cuando me ponía enferma y me quedaba en casa, incluso en una ocasión fingí que me dolía tanto una muela, que decidieron sacármela (menos mal que luego me salió de nuevo), por aquel entonces no había tantos miramientos con la piezas dentales. En mis colegios te propinaban un pescozón a la mínima y nos presentaban el futuro como un mundo en que ibas a ser un desgraciado si ahora a los ocho, nueve, diez u once años (mis años de mayor pesadilla escolar, años 60) no hacías frente a la vida como alguien de cuarenta. O te hacías fuerte, o te quedabas hecha una blandengue para toda la vida. Te amenazaban con un futuro negro, sin trabajo, sin dinero y sin casa si no te sabías bien las oraciones subordinadas. Eso sí, eran colegios mixtos y estos mensajes no hacían distinción de sexo, por lo que he de confesar que a los once años me preocupaba bastante la idea de no encontrar trabajo de mayor. En mi mundo no tenían cabida posibles príncipes azules o casorios que me libraran de dar el callo, me grabaron a fuego que si no estudiaba y trabajaba me moriría en el arroyo. No sé dónde encontraban mis padres aquellos colegios que no se parecían a los de nadie más. ¿O sí?
[Publicado el 07/5/2008 a las 10:47]
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Qué infantilmente nos referimos al éxito o al fracaso de la vida personal o profesional de la gente. ¿Éxito en comparación con quién? ¿Fracaso en comparación con quién? Para empezar, como decía Epicuro (creo que fue él), "cada uno es tan desgraciado como cree serlo". Uno no fracasa ni triunfa de un día para otro sino que será un balance que debería hacerse al final de la vida, y ni siquiera entonces porque todo lo que sucede en la biografía de una persona es lo que le ha tocado en suerte, es de su única propiedad, y por tanto la vida en sí misma siempre es un éxito.
Y además todo es relativo y todo cambia y ya hemos visto a triunfadores como el banquero Mario Conde pasar al otro extremo, donde a lo mejor esté triunfando más desde el punto de vista humano. Nada es tan simple. No nos deberíamos dejar manipular por las "operaciones triunfo".
Los que nos encontramos envueltos en tareas que necesitan el reconocimiento de los demás pensamos de vez en cuando en estos asuntos, a veces más de la cuenta, pero ha sido el caso del actor Andrés Pajares el que ha puesto estos sobre el tapete el mal rollo del éxito y el fracaso. El buen actor que un día ganó un merecido Goya por la película ¡Ay, Carmela! (dirigida por Carlos Saura) hoy se hunde ante nuestra vista, y en parte lo achacamos a que no ha superado bien un reciente "fracaso" de taquilla, pero sobre todo es su propio desconcierto y pavor ante la indiferencia de los parroquianos el verdadero precio que está pagando.
[Publicado el 06/5/2008 a las 11:15]
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Mercè Rodoreda
Aún estamos a tiempo de ver en el Teatro Valle Inclán la adaptación teatral de la novela de La plaça del Diamant, hecha por Josep Maria Benet i Jornet, con montaje del Teatre Nacional de Catalunya. Hoy es el último día. El 23 de abril muchos de los escritores que vivimos en Madrid cogíamos el AVE para celebrar Sant Jordi en Barcelona, y poco después Mercè Rodoreda nos ha devuelto la visita para celebrar los 100 años de su nacimiento, lamentablemente no en persona (murió en 1983), pero sí con su enorme talento rescatado para las tablas también, aparte de la citada representación, por una brillante Ana Belén en el teatro Español, bajo la dirección de Joan Ollé. Así que en medio de todos los espectáculos, conferencias, exposiciones y fastos del Dos de Mayo, ha logrado abrirse paso esta mujer de cabello rubio claro y aspecto entre mundano y reservado con uno de los personajes más tiernos y fuertes de la literatura del siglo XX, Colometa. Claro que un personaje así, una novela así, no sale por casualidad, aunque no deje de ser un milagro. Sólo hay que leer el prólogo a otra de sus novelas, la espléndida e inteligente Espejo roto para comprobar que sus reflexiones sobre literatura, sobre la composición narrativa, los personajes, la inspiración y el deseado y misterioso estilo son de una frescura y modernidad apabullantes.
Sabía de lo que hablaba, lo que decía salía de la experiencia, de su conocimiento, de no dejarse embaucar, de su amplitud de lecturas que abarcaban de lo más clásico a lo más novedoso. Y por eso seguramente sabe expresar de una manera tan natural ideas de gran calado, del tipo de: "Escribir bien es difícil. Por escribir bien entiendo decir con la máxima simplicidad las cosas esenciales. No siempre se consigue. Dar relieve a las palabras; las más anodinas pueden brillar cegadoras si las colgamos en el lugar adecuado". Nos avisaba de que el salto de una página correcta o normal a una buena es mortal. Se adelantó al minimalismo, se adelantó a su época, dejó atrás el realismo social sin caer en los experimentalismos. No era una escritora ingenua en absoluto, sino que ponía su sabiduría al servicio de conservar el don de una cierta inocencia que le permitía ver, y hacérnoslo ver a nosotros, lo cotidiano, lo visto y manoseado ya mil veces, como si fuera la primera vez.
Rodoreda resplandece en medio de una ambición creativa al rojo vivo, que seguramente la ayudó a seguir adelante con grandes parones en que según sus palabras se dedicó a sobrevivir. De hecho, tuvo que esperar a los 50 años para que le llegase la inspiración de La plaça del Diamant, mientras tanto le habían ocurrido muchas cosas: un matrimonio fracasado, un hijo que tuvo que dejar atrás, un exilio, amores apasionados, decepciones y aun así encontró el coraje de responsabilizarse, en unos tiempos tan difíciles, de sus deseos, su imaginación y su capacidad y no dejarse languidecer por la resignación. Los imponderables de la vida. Cuántos premios literarios merecidos que no le dieron, a pesar de que le dieran otros, cuánta lucha por encontrar su estilo y por ganarse la vida, cuánta incertidumbre emocional.

Todo esto contrasta con su última imagen de dama apacible y serena, de cabellos blancos, que parece que no ha roto un plato en su vida. Tal vez de "aire distraído", como escribe Gabriel García Márquez en un hermoso artículo que le dedicó en EL PAÍS poco después de su muerte. Por mi parte, alcancé a verla en una de las legendarias entrevistas que realizó para TVE Joaquín Soler Serrano. Ya la admiraba profundamente. Su Plaça del Diamant, lo único que había leído de ella por entonces, me había arrebatado, me había calado como una de esas mañanas de otoño entre alegres y tristes que no se parecen a ninguna otra. Los escritores seducen por lo que escriben, son lo que escriben. Recuerdo muy vagamente aquella entrevista hablando de su jardín y de que nunca cerraba las puertas de la casa ni de día ni de noche. Seguramente dijo cosas de las que tendría que haber tomado nota, pero lo que al cabo de los años he retenido fue el rostro enigmático de quien había imaginado un ser conmovedor llamado Colometa, lo indescifrable de su expresión que parecía decir: hay algo intransferible en mí, algo desconocido tras una puerta que sólo se entreabre cuando escribo.
Es fascinante la personalidad de Mercè Rodoreda. La encuentro inseparable de esos personajes suyos, que en lugar de suavizarnos la vida a los lectores prefieren hacernos sentir el duro contorno de la verdad y la mentira y el paso del tiempo en que hay que sobrevivir y ser feliz. Con apariencia tranquila, con naturalidad y normalidad, rodea a las personas y objetos de sus historias con una luz transparente y cruda, cortante igual que un cristal roto.
Artículo publicado en: El País, 4 de mayo de 2008.
[Publicado el 05/5/2008 a las 11:07]
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Plaza de Oriente.
Cruzaba ayer la Plaza de Oriente de Madrid cuando oí que una chica le decía por el móvil a alguien: "Acabo de llegar a Santander, vuelvo mañana". Tenía pinta de mosquita muerta e iba andando deprisa hacia algún lado. ¡Menuda historia!, pero no la única, la gente miente más que habla y desde que aireamos nuestros trapos por el móvil lo podemos comprobar en cualquier parte. Antes, cuando el teléfono era fijo, su uso era privado y uno hablaba en casa, en el trabajo en voz baja si no se hablaba de trabajo, dentro de una cabina..., en cambio ahora no nos reprimimos y contamos bien alto, como si todos los demás llevasen tapones en los oídos, nuestros asuntillos de pareja, infidelidades o bellos sentimientos, como esa señora que se despedía de su hijo en el tren diciéndole: "Hijito, le cubro con mi sangre y le pongo ángeles alrededor", una de esas frases que aunque no quieras, aunque vayas leyendo, aunque te importe un pimiento lo que te rodea, la oyes. Oyes a la fuerza trozos de conversaciones, de vidas, de verdades y mentiras. De una sala de máquinas tragaperras salía una señora mayor diciendo: "Ya llego, la farmacia estaba hasta los topes".
[Publicado el 30/4/2008 a las 12:28]
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¿Y la charla que di en Jaén hace seis meses? ¿Me habrán mandado el certificado de retenciones? ¿Y el IBI? ¿Y el seguro de la casa? Poco a poco me voy hundiendo en una montaña de papeles, y cuando entregue en Hacienda el sobre con la declaración de la renta respiraré pensando que aún me queda un año por delante de descanso, pero haré mal en relajarme porque la próxima ya está encima. Me parece que fue ayer cuando me desesperaba buscando el IBI de las narices, como ahora mismo. Así que creo que todo lo que ocurre entre una declaración de la renta y otra es un mero paréntesis que sirve para generar y acumular los papeles que hay que buscar y reunir en estas fechas primaverales en que todos tendríamos que echarnos a la calle a disfrutar de la vida.
Corre la leyenda de que Hacienda tiene informatizados todos los datos de los ciudadanos, de que lo sabe todo de nosotros, así que uno se imagina que la Agencia Tributaria es un ente sumamente sofisticado, donde refinadas mentes perversas nos han atrapado para que no podamos escapar de nuestros actos, pecados, triquiñuelas, olvidos, malentendidos, pero sobre todo para que algunos nos sintamos completamente inútiles y nos demos de bruces con la realidad.
[Publicado el 29/4/2008 a las 10:56]
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Clara Sánchez es escritora española. En la actualidad reside en Madrid, donde estudió la carrera de Filología Hispánica y donde durante varios años enseñó en la universidad. Hasta la fecha ha publicado ocho novelas: Piedras preciosas (Debate, 1989), No es distinta la noche (Debate, 1990), El palacio varado (1993, Punto de Lectura 2006), Desde el mirador (Alfaguara, 1996), El misterio de todos los días (Alfaguara, 1999), Últimas noticias del Paraíso (Alfaguara, 2000), Desde el mirador (Alfaguara, 2004) y Presentimientos (2008).
Su obra ha sido traducida al francés, alemán, ruso, portugués, griego...
Ha recibido el premio Alfaguara de novela en 2000 por Últimas noticias del paraíso.
Y el premio Germán Sánchez Ruipérez al mejor artículo sobre Lectura publicado en 2006 por la columna titulada "Pasión Lectora" (El País, 6 de agosto).
Colabora habitualmente en El País. Y durante unos cinco años lo hizo en el programa de cine de TVE "Qué grande es el cine".

Presentimientos (2008). Alfaguara, España
Un millón de luces (2004). Alfaguara, España
Últimas noticias del paraíso (2000). Alfaguara, España. (Punto de Lectura, 2001) (Premio Alfaguara de Novela)
El misterio de todos los días (1999). Alfaguara, España
Desde el mirador (1996). Alfaguara, España
El palacio varado (1993). Editorial Debate, España. (Punto de Lectura, 2006)
No es distinta la noche (1990). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)
Piedras preciosas (1989). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)
Artículo en ABC sobre la autora.
Reseña de su nuevo libro en El cultural.
Entrevista en la revista Anika entre libros
Entrevista en El Semanal Digital
Comentario del libro en elmundo.es/blogs
16/5/2008 18:47
Publicado por: Martín
15/5/2008 23:49
Publicado por: Rose Marie
15/5/2008 22:41
Publicado por: Juani
15/5/2008 00:32
Que importante es leer para...
Publicado por: Fran
14/5/2008 16:50
Quise decir,-Los Fibro-. Ese es...
Publicado por: el cartero
14/5/2008 15:26
Todos los Fibros se han puesto...
Publicado por: el carter
14/5/2008 12:51
Publicado por: The Fisher King
13/5/2008 22:19
Publicado por: Alejandro
13/5/2008 19:57
Hoy, trece de mayo, a las diez y...
Publicado por: lkdjj
13/5/2008 10:59
Publicado por: Lourdes
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