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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 9 de mayo de 2008

Blog de Clara Sánchez

Musas

Leo la noticia de que ha muerto Joan Hunter Dunn, una bella mujer pelirroja que inspiró al poeta John Beltjeman uno de sus más celebrados poemas, A Subaltern's Love Song. Joan fue una musa en toda la extensión de la palabra, una de esas personas anónimas que se cuelan en la mente de los artistas como un rayo de luz para iluminarles por dentro, alguien que despierta sus sentidos, un ser puesto en este mundo para que otro ser pueda ver y sentir a través de él lo que de otra manera no existiría.

Desde aquellas ninfas llamadas Calíope o Clío, los pintores, poetas, músicos... han necesitado musas, sin musa no se era nada, era algo así como un requisito del artista. Pero ¿quién habla hoy de su musa? Y cuando se habla no parece muy creíble, resulta forzado, generalmente huele a recompensa a la novia, a la esposa que ha estado aguantando las manías de su artista. Y es que las musas tradicionalmente han sido femeninas, quizá por eso desde que se han rebelado y exigido algo más concreto que inmortalizarse en un poema o en un cuadro han ido desapareciendo.

[Publicado el 09/5/2008 a las 12:33]

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Yoani Sánchez

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Yoani Sánchez con su ordenador.

Ayer por la tarde se entregaban los premios de periodismo Ortega y Gasset en el Círculo de Bellas Artes. Para llegar había que abrirse paso entre los manifestantes de la enseñanza pública, a quienes les sobran motivos para estar hartos de las condiciones en que tienen que realizar su trabajo. Parte de la Gran Vía estaba cortada con la consiguiente presencia policial a dos palmos de la terraza de la cafetería del Círculo donde la gente seguía tomándose su café sin inmutarse en medio del ruido de la protesta.

El acto estaba lleno, hasta los topes como siempre, pero faltaba Yoani Sánchez, una de las premiadas. Premiada por un blog que escribe desde Cuba y que atrae a lectores de todo el planeta y con el que ejerce lo que ella llama con talento y acierto "periodismo ciudadano". Yoani es ejemplo de que la sociedad busca e inventa recursos (como Internet) para poder expresarse y que su voz llegue lejos. Y cuando no sea Internet será otra cosa. Yoani no pudo venir porque no le dieron permiso de salida. A ver cómo justifican esto los intelectuales que quieren subrayar su izquierdismo jaleando un régimen que impide la libertad de movimientos de sus ciudadanos. Yo hace muchos años que me hice la siguiente pregunta: ¿me gustaría vivir en las condiciones en que viven los cubanos, me iría a vivir a Cuba como uno más, sin privilegios? No, pues entonces no quieras para los demás lo que no quieras para ti. Y todo lo demás es mentira, pura pose.

[Publicado el 08/5/2008 a las 10:30]

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Colegios

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Ayer estuve dando una charla en el Liceo Europeo de Madrid, un magnífico colegio en todos los sentidos, donde se respira el talante heredado de la Institución Libre de Enseñanza. Nada más entrar, te envuelve una oleada de árboles y plantas, entre las que se hacen hueco las instalaciones deportivas, y todo lo necesarios para que los chicos se sientan felices, o para que al menos no les desagrade acudir todas las mañanas. El ambiente es disciplinado pero flexible, motivador, ese tipo de atmósfera que fomenta la autoestima y que ayuda a perfilar la personalidad.

Comenté casi para mí, mientras admiraba la cancha de baloncesto, que en un colegio así yo habría estudiado con más ganas. No era un cumplido, era la pura verdad. Mis colegios (tuve varios) fueron duros, con profesores rígidos que pretendían que te amoldaras a ellos, sinceramente creo que muy pocas veces fui con gusto al colegio. Era feliz cuando me ponía enferma y me quedaba en casa, incluso en una ocasión fingí que me dolía tanto una muela, que decidieron sacármela (menos mal que luego me salió de nuevo), por aquel entonces no había tantos miramientos con la piezas dentales. En mis colegios te propinaban un pescozón a la mínima y nos presentaban el futuro como un mundo en que ibas a ser un desgraciado si ahora a los ocho, nueve, diez u once años (mis años de mayor pesadilla escolar, años 60) no hacías frente a la vida como alguien de cuarenta. O te hacías fuerte, o te quedabas hecha una blandengue para toda la vida. Te amenazaban con un futuro negro, sin trabajo, sin dinero y sin casa si no te sabías bien las oraciones subordinadas. Eso sí, eran colegios mixtos y estos mensajes no hacían distinción de sexo, por lo que he de confesar que a los once años me preocupaba bastante la idea de no encontrar trabajo de mayor. En mi mundo no tenían cabida posibles príncipes azules o casorios que me libraran de dar el callo, me grabaron a fuego que si no estudiaba y trabajaba me moriría en el arroyo. No sé dónde encontraban mis padres aquellos colegios que no se parecían a los de nadie más. ¿O sí?

[Publicado el 07/5/2008 a las 10:47]

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Éxito y fracaso

Qué infantilmente nos referimos al éxito o al fracaso de la vida personal o profesional de la gente. ¿Éxito en comparación con quién? ¿Fracaso en comparación con quién? Para empezar, como decía Epicuro (creo que fue él), "cada uno es tan desgraciado como cree serlo". Uno no fracasa ni triunfa de un día para otro sino que será un balance que debería hacerse al final de la vida, y ni siquiera entonces porque todo lo que sucede en la biografía de una persona es lo que le ha tocado en suerte, es de su única propiedad, y por tanto la vida en sí misma siempre es un éxito. /upload/fotos/blogs_entradas/andrs_pajares_med.jpgY además todo es relativo y todo cambia y ya hemos visto a triunfadores como el banquero Mario Conde pasar al otro extremo, donde a lo mejor esté triunfando más desde el punto de vista humano. Nada es tan simple. No nos deberíamos dejar manipular por las "operaciones triunfo".

Los que nos encontramos envueltos en tareas que necesitan el reconocimiento de los demás pensamos de vez en cuando en estos asuntos, a veces más de la cuenta, pero ha sido el caso del actor Andrés Pajares el que ha puesto estos sobre el tapete el mal rollo del éxito y el fracaso. El buen actor que un día ganó un merecido Goya por la película ¡Ay, Carmela! (dirigida por Carlos Saura) hoy se hunde ante nuestra vista, y en parte lo achacamos a que no ha superado bien un reciente "fracaso" de taquilla, pero sobre todo es su propio desconcierto y pavor ante la indiferencia de los parroquianos el verdadero precio que está pagando.

[Publicado el 06/5/2008 a las 11:15]

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Mercè Rodoreda en Madrid

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Mercè Rodoreda

Aún estamos a tiempo de ver en el Teatro Valle Inclán la adaptación teatral de la novela de La plaça del Diamant, hecha por Josep Maria Benet i Jornet, con montaje del Teatre Nacional de Catalunya. Hoy es el último día. El 23 de abril muchos de los escritores que vivimos en Madrid cogíamos el AVE para celebrar Sant Jordi en Barcelona, y poco después Mercè Rodoreda nos ha devuelto la visita para celebrar los 100 años de su nacimiento, lamentablemente no en persona (murió en 1983), pero sí con su enorme talento rescatado para las tablas también, aparte de la citada representación, por una brillante Ana Belén en el teatro Español, bajo la dirección de Joan Ollé. Así que en medio de todos los espectáculos, conferencias, exposiciones y fastos del Dos de Mayo, ha logrado abrirse paso esta mujer de cabello rubio claro y aspecto entre mundano y reservado con uno de los personajes más tiernos y fuertes de la literatura del siglo XX, Colometa. Claro que un personaje así, una novela así, no sale por casualidad, aunque no deje de ser un milagro. Sólo hay que leer el prólogo a otra de sus novelas, la espléndida e inteligente Espejo roto para comprobar que sus reflexiones sobre literatura, sobre la composición narrativa, los personajes, la inspiración y el deseado y misterioso estilo son de una frescura y modernidad apabullantes.

Sabía de lo que hablaba, lo que decía salía de la experiencia, de su conocimiento, de no dejarse embaucar, de su amplitud de lecturas que abarcaban de lo más clásico a lo más novedoso. Y por eso seguramente sabe expresar de una manera tan natural ideas de gran calado, del tipo de: "Escribir bien es difícil. Por escribir bien entiendo decir con la máxima simplicidad las cosas esenciales. No siempre se consigue. Dar relieve a las palabras; las más anodinas pueden brillar cegadoras si las colgamos en el lugar adecuado". Nos avisaba de que el salto de una página correcta o normal a una buena es mortal. Se adelantó al minimalismo, se adelantó a su época, dejó atrás el realismo social sin caer en los experimentalismos. No era una escritora ingenua en absoluto, sino que ponía su sabiduría al servicio de conservar el don de una cierta inocencia que le permitía ver, y hacérnoslo ver a nosotros, lo cotidiano, lo visto y manoseado ya mil veces, como si fuera la primera vez.

Rodoreda resplandece en medio de una ambición creativa al rojo vivo, que seguramente la ayudó a seguir adelante con grandes parones en que según sus palabras se dedicó a sobrevivir. De hecho, tuvo que esperar a los 50 años para que le llegase la inspiración de La plaça del Diamant, mientras tanto le habían ocurrido muchas cosas: un matrimonio fracasado, un hijo que tuvo que dejar atrás, un exilio, amores apasionados, decepciones y aun así encontró el coraje de responsabilizarse, en unos tiempos tan difíciles, de sus deseos, su imaginación y su capacidad y no dejarse languidecer por la resignación. Los imponderables de la vida. Cuántos premios literarios merecidos que no le dieron, a pesar de que le dieran otros, cuánta lucha por encontrar su estilo y por ganarse la vida, cuánta incertidumbre emocional.

/upload/fotos/blogs_entradas/sala_dedicada_a_la_plaa_del_diamant_en_la_exposicin_sobre_la_obra_de_merc_rodoreda_med.jpg

Todo esto contrasta con su última imagen de dama apacible y serena, de cabellos blancos, que parece que no ha roto un plato en su vida. Tal vez de "aire distraído", como escribe Gabriel García Márquez en un hermoso artículo que le dedicó en EL PAÍS poco después de su muerte. Por mi parte, alcancé a verla en una de las legendarias entrevistas que realizó para TVE Joaquín Soler Serrano. Ya la admiraba profundamente. Su Plaça del Diamant, lo único que había leído de ella por entonces, me había arrebatado, me había calado como una de esas mañanas de otoño entre alegres y tristes que no se parecen a ninguna otra. Los escritores seducen por lo que escriben, son lo que escriben. Recuerdo muy vagamente aquella entrevista hablando de su jardín y de que nunca cerraba las puertas de la casa ni de día ni de noche. Seguramente dijo cosas de las que tendría que haber tomado nota, pero lo que al cabo de los años he retenido fue el rostro enigmático de quien había imaginado un ser conmovedor llamado Colometa, lo indescifrable de su expresión que parecía decir: hay algo intransferible en mí, algo desconocido tras una puerta que sólo se entreabre cuando escribo.

Es fascinante la personalidad de Mercè Rodoreda. La encuentro inseparable de esos personajes suyos, que en lugar de suavizarnos la vida a los lectores prefieren hacernos sentir el duro contorno de la verdad y la mentira y el paso del tiempo en que hay que sobrevivir y ser feliz. Con apariencia tranquila, con naturalidad y normalidad, rodea a las personas y objetos de sus historias con una luz transparente y cruda, cortante igual que un cristal roto.

Artículo publicado en: El País, 4 de mayo de 2008.

[Publicado el 05/5/2008 a las 11:07]

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Mentiras

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Plaza de Oriente.

Cruzaba ayer la Plaza de Oriente de Madrid cuando oí que una chica le decía por el móvil a alguien: "Acabo de llegar a Santander, vuelvo mañana". Tenía pinta de mosquita muerta e iba andando deprisa hacia algún lado. ¡Menuda historia!, pero no la única, la gente miente más que habla y desde que aireamos nuestros trapos por el móvil lo podemos comprobar en cualquier parte. Antes, cuando el teléfono era fijo, su uso era privado y uno hablaba en casa, en el trabajo en voz baja si no se hablaba de trabajo, dentro de una cabina..., en cambio ahora no nos reprimimos y contamos bien alto, como si todos los demás llevasen tapones en los oídos, nuestros asuntillos de pareja, infidelidades o bellos sentimientos, como esa señora que se despedía de su hijo en el tren diciéndole: "Hijito, le cubro con mi sangre y le pongo ángeles alrededor", una de esas frases que aunque no quieras, aunque vayas leyendo, aunque te importe un pimiento lo que te rodea, la oyes. Oyes a la fuerza trozos de conversaciones, de vidas, de verdades y mentiras. De una sala de máquinas tragaperras salía una señora mayor diciendo: "Ya llego, la farmacia estaba hasta los topes".

[Publicado el 30/4/2008 a las 12:28]

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Hacienda

¿Y la charla que di en Jaén hace seis meses? ¿Me habrán mandado el certificado de retenciones? ¿Y el IBI? ¿Y el seguro de la casa? Poco a poco me voy hundiendo en una montaña de papeles, y cuando entregue en Hacienda el sobre con la declaración de la renta respiraré pensando que aún me queda un año por delante de descanso, pero haré mal en relajarme porque la próxima ya está encima. Me parece que fue ayer cuando me desesperaba buscando el IBI de las narices, como ahora mismo. Así que creo que todo lo que ocurre entre una declaración de la renta y otra es un mero paréntesis que sirve para generar y acumular los papeles que hay que buscar y reunir en estas fechas primaverales en que todos tendríamos que echarnos a la calle a disfrutar de la vida.

/upload/fotos/blogs_entradas/se_abre_el_plazo_para_confirmar_el_borrador_de_la_renta_med.jpgCorre la leyenda de que Hacienda tiene informatizados todos los datos de los ciudadanos, de que lo sabe todo de nosotros, así que uno se imagina que la Agencia Tributaria es un ente sumamente sofisticado, donde refinadas mentes perversas nos han atrapado para que no podamos escapar de nuestros actos, pecados, triquiñuelas, olvidos, malentendidos, pero sobre todo para que algunos nos sintamos completamente inútiles y  nos demos de bruces con la realidad.

[Publicado el 29/4/2008 a las 10:56]

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Urueña - Villa del libro

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Urueña

No conocía Urueña hasta que no he sido invitada a los encuentros sobre relato celebrado allí el 18, 19 y 20 de abril. Ni siquiera había oído hablar de este pueblo y ahora sé dónde está, cómo es y, lo mejor de todo, me gustaría volver. Está a 55 kilómetros de Valladolid y es pequeño, empedrado, medieval, rodeado por una muralla bastante conservada, con un castillo que le da un tono de cuento muy apropiado, y varios monumentos más. La gran idea ha sido convertirla en libro, que el reclamo turístico sea un tipo de cultura dinámica, que haga participar al visitante, que lo implique, que no sea un lugar más de donde salir con el estómago lleno, sino también con la cabeza o por lo menos con un libro que llevarse a casa. Ha sido una buena idea darle a este lugar un sentido más allá de sí mismo. El éxito -si nos fijamos en lo ocurrido en el pueblo galés Hay-On-Way, donde nació el famoso Hay Festival- parece posible. Y es que con el tratamiento adecuado la cultura siempre ha sido un reclamo, que nos hace pensar que no salimos de casa a lo loco sino con un destino que nos va a devolver en mejores condiciones.

No puedo decir más, estuve lo justo para leer un relato, escuchar otros, comer bien y visitar las librerías llenas de lectores que ya tienen un lugar propio donde encontrarse en su salsa.

[Publicado el 28/4/2008 a las 12:26]

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Vitoria-Gasteiz

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Escrito el 18 de abril.

Me dirijo a Vitoria-Gasteiz para dar una conferencia en el Palacio de Villa Suso. El viaje en tren dura casi más que mi estancia en la ciudad. Es un Intercity que cruza durante toda una mañana campos verdes rebosantes de melancolía, lo que me pone tristona y a la vez feliz. Me olvido de todo, ahora mismo sólo existen las nubes negras del cielo y tejados aplastados por el agua. Cuando llego a Vitoria hace frío y viento, pero menos que hace un rato, según me cuentan, el suelo está encharcado. ¿Qué me espera en esta ciudad? Hace tiempo unos amigos me invitaban  de vez en cuando a un pueblo llamado Subijana, y de Vitoria pasaba de largo, pero hoy estoy aquí. Conoceré a lectores que nunca he visto antes, tal vez me lleve algún amigo de vuelta. Por lo pronto, se trata de un lugar donde van a levantar una estatua a un escritor vivo, Ken Follet. Tal vez algún día también se la levanten a Iker Jiménez (Cuarto Milenio en la Cuatro), hijo de la ciudad, y ¿por qué no? a algún lector.

Y ésta fue la maravillosa sorpresa que me esperaba en Vitoria: mi encuentro con Mónica Pardo, una de las lectoras más voraces que he conocido. Su entusiasmo, su necesidad del libro merecen un auténtico monumento. Mónica no quiere perderse nada y no es de los que dejan la lectura en cuanto no les atrapa suficientemente,  justificándose con eso de que el tiempo es muy valioso. Ella siempre le da una oportunidad a la novela, para no quedarse con la cosilla -dice- de perderse algo bueno que puede que esté más adelante. De vuelta a casa, pienso que Mónica nos dio una lección a todos de amor a la lectura, hasta el punto de confesarme que cuando los fines de semana no puede leerse los suplementos literarios sufre porque siente que ya no está completamente al día y que tal vez se le escape algo extraordinario.

¿A que Mónica es emocionante? Su naturalidad y ganas por lo que la vida le ofrece. ¡Ah! y encima le queda tiempo para escribir un blog de cocina: milcoloresmil.com. No se lo pierdan.

Ya casi no me queda espacio para dar las gracias a mi anfitrión, Josemi Beltrán, y a mi presentadora, la joven y lúcida periodista Elena Zudaire. Hasta otra.

[Publicado el 24/4/2008 a las 07:00]

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El arte que habla (3)

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Conozco gente especialmente cuidadosa con el potencial de su voz y resulta llamativo cómo algunos, cuando quieren impresionar, la cambian al hablar por teléfono para hacerla más distinguida o cultivada. Cambian la voz de andar por casa por otra importante, de aristas más marcadas y tono más bajo y grave. Es como si le pusieran un traje de Armani a la voz. En cuanto a nosotras, ya tenemos comprobado que la voz aflautada no se la toma en serio nadie, por lo que algunas, para hacerse respetar, no han tenido más remedio que amaestrarla y endurecerla. Cuestión de supervivencia. Por cierto, hace unos días se ha celebrado el día Mundial de la Voz, y el que exista un día así nos tendría que dar qué pensar. Por lo visto nuestras cuerdas vocales vibran de cien a doscientas veces por segundo y el mal uso y abuso que hacemos de ellas pueden provocarnos serias lesiones. Los más afectados hoy por hoy son los docentes, que no sólo han de hacerse oír, sino que muchas veces han de intentar que su voz atraviese un muro de indiferencia.

Los otorrinolaringólos proponen normas para cuidar la voz: evitar el ruido del medio ambiente porque obliga a elevarla, no agotar todo el aire de los pulmones y evitar que se noten las venas del cuello, que es prueba de que se grita. No es nada bueno gritar. También conviene mantener alejadas las tensiones sicológicas, causantes de que aumente la contracción de las cuerdas y que por tanto se produzcan daños. Pues bien, sólo hay que entrar en uno de nuestros restaurantes para prever cómo van a evolucionar nuestras cuerdas vocales. Se empieza hablando y se acaba gritando para hacerse oír, para desahogarse y porque sí, de forma que el ambiente acaba convirtiéndose en una euforia colectiva que también puede dejarnos sordos. Ya llegará el Día Mundial del Oído (si es que no existe ya). Entonces hablaremos de la música alta y del ruido de las motos.

[Publicado el 23/4/2008 a las 07:00]

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Foto autor

Biografía

Clara Sánchez es escritora española. En la actualidad reside en Madrid, donde estudió la carrera de Filología Hispánica y donde durante varios años enseñó en la universidad. Hasta la fecha ha publicado ocho novelas: Piedras preciosas (Debate, 1989), No es distinta la noche (Debate, 1990), El palacio varado (1993, Punto de Lectura 2006), Desde el mirador (Alfaguara, 1996), El misterio de todos los días (Alfaguara, 1999), Últimas noticias del Paraíso (Alfaguara, 2000), Desde el mirador (Alfaguara, 2004) y Presentimientos (2008).

 

Su obra ha sido traducida al francés, alemán, ruso, portugués, griego...

Ha recibido el premio Alfaguara de novela en 2000 por Últimas noticias del paraíso.

 

Y el premio Germán Sánchez Ruipérez al mejor artículo sobre Lectura publicado en 2006 por la columna titulada "Pasión Lectora" (El País, 6 de agosto).

 

Colabora habitualmente en El País. Y durante unos cinco años lo hizo en el programa de cine de TVE "Qué grande es el cine".

Bibliografía

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Presentimientos (2008). Alfaguara, España

Un millón de luces (2004). Alfaguara, España

Últimas noticias del paraíso (2000). Alfaguara, España. (Punto de Lectura, 2001) (Premio Alfaguara de Novela)

El misterio de todos los días (1999). Alfaguara, España

Desde el mirador (1996). Alfaguara, España

El palacio varado (1993). Editorial Debate, España. (Punto de Lectura, 2006)

No es distinta la noche (1990). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)

Piedras preciosas (1989). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)

Enlaces

www.clarasanchez.com

 

Artículo en ABC sobre la autora.

 

Reseña de su nuevo libro en El cultural.

 

Entrevista en la revista Anika entre libros

 

Entrevista en El Semanal Digital

 

Comentario del libro en elmundo.es/blogs

 

 

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