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12-de-mayo-librerias-400-anos-despues

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 1 de mayo de 2016

 Blog de Juan Pablo Meneses

Un maestro del "periodismo portátil"

 

Es tan actual. Viajar, escribir historias por el mundo y publicarlas en diferentes medios de distintos países. Entender que una redacción también puede estar en los hoteles, en los puertos, en las terminales. Acumular timbres en el pasaporte, en busca de descifrar tu pequeña aldea. Saber que la crónica es también un oficio físico, que requiere moverse, cargar maletas, esperar, caminar por horas y llegar lejos. Amar hasta fracasar, como en su famoso cuento.

Es tan actual que muchos jóvenes sueñan con vivir ese periodismo hoy. La tecnología digital ha sido la ganzúa para abrir y masificar la aventura de cruzar fronteras y publicar internacionalmente. Pero Rubén Darío lo hizo hace más de un siglo, cuando Internet no era ni una idea. Fue el primer hipster latinoamericano.

Es un legado que merece más atención. Más allá de sus libros clásicos, de sus poemas obligatorios y de su busto en el panteón del modernismo de América latina, hizo literatura con su propia vida. Antes que todos, y sin Wi-Fi ni teléfonos con cámaras ni cuentas bancarias en línea ni amigos de Facebook en cada puerto, entendió que un periodista podía vivir de contarlo.

Rubén Darío, el poeta que inventó la nueva crónica latinoamericana
Cien años antes del boom de la crónica latinoamericana, él ya las hacía y las publicaba en diferentes países. No publicó libros de cómo debíamos escribirlas, pero en su recorrido abrió un camino. O una tradición.

De ahí vienen España contemporánea (1901), que son sus crónicas en la península. Peregrinaciones (1901), con sus periplos por Italia y Francia. El viaje a Nicaragua e Intermezzo tropical (1907), el emotivo testamento de un escritor errante.

Tomás Eloy Martínez solía poner a Rubén Darío en un tridente clave, anterior e influyente del Nuevo Periodismo de Estados Unidos, junto a José Martí y Manuel Gutiérrez Nájera. Lo volvió a repetir en Santiago de Chile en 2004, en un taller del que me tocó ser relator.

Tomás Eloy debe ser el último cronista latinoamericano que sentía el deber de saldar la deuda con el nicaragüense. Con este autor que llevó a la práctica esto de sobrevivir escribiendo historias por el mundo, y que a mí me gusta llamar "periodismo portátil".

 

 

 

Publicado en el diario La Nación de Buenos Aires 

[Publicado el 15/2/2016 a las 23:43]

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Macri, uno en dos

Argentina tiene nuevo presidente. Mauricio Macri asume en diciembre, aunque la historia partió mucho antes. El 05 de agosto de 2006, cuando todavía era presidente de Boca y recién iniciaba una carrera política, lo entrevisté para la revista Sábado de Chile. Muchas cosas que ahora pasan, ya se podían adelantar hace nueve años. Por ejemplo, que un bostero K lo desprecie como político pero que lo añore como ex presidente de Boca. Y viceversa.   
 
 
 
 
 
 
MAURICIO MACRI, UNO EN DOS 
08/08/2006 

Es necesario advertirlo: hay un Macri-versión-fútbol y un Macri-versión-política. Son dos, y entre ambos compiten palmo a palmo por quién aparece más en los medios. A veces es la semana del político o, como ahora que Boca está cambiando de entrenador, sobresale claramente el dirigente deportivo. Cuando pido esta entrevista, su vocero me pregunta con cuál de los dos quiero hablar. "Entonces deberás ir cambiando de cassette", responde riendo, cuando le explico que me interesan los dos.

No sólo él se sorprende de que quiera hablar de ambos temas con la misma persona. Toda Argentina ya se ha acostumbrado a esta extraña dualidad: el mismo porteño que insulta la pantalla del televisión por la declaración del Macri presidente de Boca, en la tarde aplaude la vehemente conferencia del Macri diputado por el Pro (Propuesta Republicana, una plataforma electoral que creó el año pasado). O, al revés: el que un jueves acusa a Macri de ser el candidato de la derecha económica, el fin de semana, en La Bombonera, aplaude la arriesgada apuesta del presidente al comprar a determinado jugador. Más que dos en uno. Uno en dos.

Hoy es jueves a mediodía en el centro de Buenos Aires y la ciudad ha amanecido empapelada con bromas futbolísticas. El archi rival de Boca, River Plate, anoche fue eliminado escandalosamente de la Copa Libertadores. Las oficinas de Mauricio Macri-político están cerca de la Avenida 9 de Julio. Apenas hay un policía a media cuadra y un hombre de seguridad en la puerta. Casi nada, pensando que el año 1991 Macri fue secuestrado, igual que su hermana lo fue hace dos años. Por cierto, los negocios del grupo Macri ­liderado por su padre­ están dentro de los diez más importantes de su país.

A la hora indicada se aparece Mauricio Macri. Tiene un bigotito cortado milimétricamente, ojos muy celestes, 47 años, tres hijos, un reciente divorcio que saltó por las portadas y un futuro político que nadie se atreve a vaticinar. Saluda fuerte y mirando frontalmente a los ojos, un saludo entrenado, y que posiblemente aprendió en la Universidad de Pennsylvania, donde en 1995 estudió Executive Communication Private. Diez años antes había hecho un postgrado de empresas en Columbia, en Nueva York. Y antes se había recibido de ingeniero civil en la Universidad Católica de Buenos Aires.

Hola, buenos días. ¿Todo bien? ­pregunta, y cierra un ojo. El ojo derecho lo mantendrá cerrado casi toda la entrevista. Lo ha cerrado, porque en la sala hay mucho sol. "Siempre le pasa. Tiene los ojos tan claros que le molesta la luz del sol", me había advertido uno de sus asistentes.

Parto hablándole al Macri-versión-fútbol. Me soplaron que es el que tiene mejor humor.

-Imagino que está contento por la derrota de River, anoche.

-Claro. ¿Viste lo que fue eso?- ­responde con sonrisa larga, y comenta alguna de las bromas que han aparecido en la ciudad. En los suplementos deportivos se dice que, muchas veces, es el propio Macri quien inventa los chistes contra los rivales.

Basta decirle cinco palabras para que, automáticamente, salga adelante el Macri-versión-política. Y ahí el humor es otro:

-¿Cómo está la Argentina hoy?

Frunce el ceño, se acomoda la corbata, y responde:

-Está mucho mejor que hace cuatro años, en términos de recuperación económica, de disminución de la pobreza y de desempleo. Pero esto se debe al fuerte crecimiento económico del mundo y a una devaluación interna que nos permitió solucionar algunos problemas internos de costos. Sin embargo, esta mejora no significa que hayamos solucionado nuestros problemas de fondo. Si uno compara, en el mismo período, los indicadores de Chile y de Brasil, por ejemplo, han mejorado más que los de Argentina. En términos de calidad institucional, de cantidad de las exportaciones, creo que acá todavía quedan muchos desafíos pendientes.

-¿Como cuáles?

-La inseguridad, por ejemplo. El tema de la inseguridad es dramático. En eso hemos retrocedido. El gobierno ha sido un fracaso en términos de seguridad.

-Recuerdo que en 2002 la inseguridad, de alguna manera, se explicaba por la profunda crisis económica de Argentina, ¿cómo se entendería hoy?

-Se acabó la teoría ésa. Aquí se bajó el desempleo, se bajó la pobreza, y aumentó la inseguridad. Y, bueno, eso pasa porque la inseguridad no se explica exclusivamente por la pobreza. Hay factores de riesgo que si no se les controla, devienen en desastres. El aumento del consumo de droga, en este caso del paco (pasta base), la permanente desvalorización de las fuerzas policiales, la irresponsabilidad del sistema judicial en el tratamiento de los presos, la falta de un Estado que prevenga trabajando en la urbanización de villas y de becas para los estudiantes. Todo eso hace que la inseguridad hoy esté peor que antes.

-Hace bastante que la inseguridad urbana viene siendo el tema de Latinoamérica. Pese a lo cuel, igual crece. ¿Tiene alguna propuesta concreta?

-Sí, sí, es muy simple. Y los países que han tenido resultados positivos lo han hecho. Y eso es aumentar los presupuestos de seguridad, equipar mejor la policía, pagarle mejor, entrenarse mejor. Tecnología para adelantarse al delito hoy es muy importante. Segundo, trabajar con la justicia para darle mayor celeridad. Los juicios sumarísimos para aquellos que han sido agarrados in fraganti, y el trabajo en cárceles para una mejor readaptación. Y después, bueno, toda la lucha al narcotráfico que implica muchísimo en el aumento a la violencia en los robos. Y, por último, un Estado activo, que eso Chile lo ha logrado, urbanizando, asegurándose que el Estado esté presente en todos los lugares. No como pasa en Capital Federal y en la provincia de Buenos Aires, donde hay lugares que el Estado no entra. La policía no se anima a entrar. Eso en Chile no pasa.

 

Mauricio Macri suele apoyarse en el ejemplo de Chile para sus argumentos. Y no sólo para esta entrevista. En la pasada campaña a diputado por Buenos Aires, donde venció al candidato oficial que apoyó fuerte Kirchner, eran frecuentes sus alusiones a nuestro país. Si bien en el gobierno lo suelen emparentar con Menem, Macri dice: "El tiempo de él ya pasó. La historia juzgará qué cosas hizo bien y qué hizo mal. Tuvo errores imperdonables, porque en el momento que Argentina estaba para dar el salto, el personalismo de él y los altos niveles de corrupción impidieron que se consolidara el proceso de modernización".

-¿Tiene alguna opinión del gobierno de Bachelet?

-No, muy poco. Me sorprendieron los cambios. No sé qué habrá pasado. Igual, yo soy un admirador de la política chilena.

-¿Y del tema del gas?

-A mí me gustaría lograr una integración energética con Chile. Creo que la Argentina tiene más gas. En el sur tenemos más gas. Lo que falta son reglas del juego estables. Con un marco regulatorio estable la Argentina tiene gas para abastecer el mercado interno nuestro, y el mercado chileno.

-En Chile cuesta entender que no se respeten los acuerdos.

-Bueno, el gobierno de Kirchner no entiende los acuerdos. No cree en la estabilidad de las reglas del juego. Es un gobierno que cree que la concentración del poder en una sola persona es la única solución que tiene el país. Yo creo precisamente lo contrario. En lo que ha hecho Chile, que apuesta a la división de los poderes y a las reglas del juego permanentes.

 

Hace un par de años que Macri está en la carrera presidencial. Su siguiente paso sería cuando se postule a jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Pero antes de ser alcalde, algunos analistas no desestiman que vaya directo a las presidenciales de 2007. Él lo descarta por ahora.

-A veces da la idea que en algunos países de América Latina es cómodo ser oposición, y se está conforme con eso.

-No, en mi caso de ninguna manera cómodo. Yo no tengo vocación testimonial. Tengo vocación de gobernar. Tengo buenos equipos, de hombres y mujeres que saben cómo resolver los problemas de la gente.

 

Aunque a pocos les haga interferencia, silenciosamente y sin pausa, hace mucho rato que varios candidatos de la derecha latinoamericana están usando los gobiernos de la Concertación chilena como el ejemplo a seguir. Macri explica el porqué le gustaría imitar nuestro modelo:

-Chile hizo cosas muy importantes. Primero, construir sobre lo que habían dejado los anteriores. Y no creyendo que siempre el que llega comienza todo desde cero. Ese es un gran mal de la Argentina. Segundo, hay un fuerte respeto, y una convivencia y una tolerancia. Finalmente, se ha moderando el discurso de todas las propuestas. Es cierto que con Piñera hubieran estado mejor, pero básicamente los programas de gobierno son muy parecidos. Chile ha madurado, y sus diferencias son las mismas que tienen los republicanos y demócratas en Estados Unidos.

 

Boca y Colo Colo

-Ya que menciona a Sebastián Piñera, ¿supo que ahora está en Colo Colo?

La sonrisa anuncia que la palabra la toma el Macri-versión-fútbol:

-Sí, ahora está ahí. Me gustaría hacer una integración entre ambos equipos. Tengo una buena relación con Sebastián, un tipo muy capaz.

-Piñera se acercó a Colo Colo después de postular a la Presidencia. Su caso es a la inversa.

-Yo soy fanático del futbol y de Boca desde chiquito y siempre había soñado ser presidente de Boca. Era algo que tenía como el sueño de muchos años y después, bueno, dado el nivel de exposición mediática que uno tiene en el fútbol, ahí comencé a recibir ofertas para participar en política, que rechacé, porque quería terminar el proceso en Boca. Hasta que finalmente me decidí a participar.

-¿Qué le aportó el fútbol?

-Es un antes y un después en mi vida. Lo que uno vive en un equipo popular, como Boca, es como estar conectado a 220, es un enchufe todo el día. Es una locura de emociones, de vibraciones, de amarguras, de alegrías. Y arrancamos con un club muy popular, pero que había perdido un poco la identidad, la mística. Yo tenía una estrategia de desarrollo futbolístico, y eso fue lo que pusimos, un buen equipo de hombres. Modernizamos la imagen. Lo insertamos en el mundo. Y ganamos 14 títulos en 10 años. Y lo hicimos rompiendo el mito de que el que sale campeón se funó: hemos aumentado 12 veces nuestro patrimonio.

 

A diferencia del Macri-versión-política, que se apoya en el modelo chileno, el Macri-versión-fútbol se sabe que es él el modelo a exportar. Así lo asume, y da recetas.

-¿Cuál es el consejo que le daría a Piñera para la administración de Colo Colo?

-Que apueste a las inferiores, y que apueste a un proceso de tres o cuatro años para reinstalar a Colo Colo dentro de los equipos más importantes de Latinoamérica. Que no quiera hacer todo en un año, porque ahí vuelve a la salida como en el Juego de la Oca.

-¿Un equipo popular acerca al servicio público?

-Seguramente yo tenía alguna semillita, pero claramente al estar con Boca eso se agigantó. Boca, como todos los equipos populares, también es un servicio público. Pero va separado de la política.

-Alguna vez se propuso hacer un Mundial Argentina con Chile...

-Sí, yo lo propuse. Que reemplazáramos a Brasil el 2014, si Brasil no está en condiciones. Un Mundial ayuda a poner el país en la vidriera, con la cantidad de horas previas a los partidos que transmite la televisión mundial. Hoy conocemos todas las ciudades de Alemania, antes no conocíamos nada. Es una oportunidad de mostrarte como país, como sociedad. Atraer más inversiones, meter tus productos. Es muy importante para el país.

-¿Qué le pareció Argentina en Alemania?

-Quedé con un sabor amargo, porque creo que era el único equipo que tenía tres delanteros diferentes. Faltó convicción para salir a ganar. No hicimos un mal Mundial, pero eso que se percibía que éramos superiores a Alemania no lo pudimos mostrar en el campo de juego.

-¿Hay algún jugador chileno que le interese para Boca?, ¿recuerda que Salas primero venía a Boca?

-Claro, vino a Boca, entrenó, y después se fue para River. Es un grano que tengo en mi historia. De ahora, me habría gustado Valdivia, pero se fue a Brasil. Pero no olvido lo de Salas. Pasó que había mucha interna en nuestra comisión directiva. Se habían comprado muchos jugadores. Se le echó la culpa a Bilardo, pero no fue culpa de él, sino que de una interna nuestra. Y que deseo olvidar.

 

Al despedirnos, Mauricio Macri da la mano, palmotea el hombro y me dice: "Ojalá te salga linda la nota". Y aunque en un principio dudo, creo saber cuál de los dos Macri fue el del saludo final.

 


 
 
 

[Publicado el 23/11/2015 a las 17:38]

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Llamado a las nuevas plumas

Por quinta vez se lanza una convocatoria el Premio Nuevas Plumas de crónicas inéditas y en español. Hasta ahora, más de 600 autores se han sumado a la caravana. En esta nueva edición la fiesta final será, nuevamente, en la Feria del Libro de Guadalajara.

 

Si quieres participar, aquí está la convocatoria oficial: 

 

 

CONVOCATORIA Y BASES V PREMIO NUEVAS PLUMAS
Con el fin de promover el periodismo narrativo en América Latina, la Escuela de Periodismo Portátil, la Federación de Estudiantes Universitarios, el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades y la Universidad de Guadalajara lanzan la quinta edición del premio Las Nuevas Plumas. Concurso de Crónicas Inéditas en Español.

En esta quinta edición colaboran: Anfibia (Argentina), Barrio Antigüo (México), Etiqueta Negra (Perú), Gatopardo (Internacional), SoHo (Colombia), HoyxHoy (Chile), Mamborock (México), Los Ángeles Hoy (Estados Unidos) y Cuadrilátero (México).

En la primera edición, Federico Bianchini resultó ganador con su trabajo "Hombre que nada". El jurado estuvo conformado por Juan Villoro (México), Julio Villanueva Chang (Perú) y Juan Pablo Meneses (Chile).

Para la segunda edición, Eliezer Budasoff resultó ganador con la crónica "El hombre que se transformó en espejo". El jurado estuvo conformado por Alberto Salcedo Ramos (Colombia), Alejandro Almazán (México), Marcela Turati (México) y Juan Pablo Meneses (Chile).

En la tercera edición, Martina Bastos resultó ganadora con su trabajo "La gran mudanza". El jurado estuvo conformado por Martín Caparrós (Argentina), Javier Valdéz (México) Juan Villoro (México) y Juan Pablo Meneses (Chile).

Para la cuarta, Cristian Velasco resultó ganador con la crónica "La primera noche". El jurado se conformó por Diego Osorno (México), Felipe Restrepo (Colombia), y Federico Bianchini (Argentina).

La convocatoria es emitida por La Federación de Estudiantes Universitarios, la Escuela de Periodismo Portátil, el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades y la Universidad de Guadalajara y Permanecerá abierta hasta el 30 de Septiembre de 2015.

La ceremonia de premiación se realizará en el marco de la XXIX Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
 

 

AQUÍ LAS BASES DEL PREMIO

 

 

 

 

 

[Publicado el 10/8/2015 a las 22:29]

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Clientes, los nuevos hinchas

Las críticas al poco aliento del público, en el primer partido del seleccionado chileno, tienen una explicación simple: a estos partidos no van hinchas del fútbol. Ni siquiera se llena de familias, que podían saber poco del deporte pero eran fanáticas del equipo nacional (pasa en todos los países). Los que llenan el estadio ahora son una especie diferente: los clientes.

Quienes estuvimos en el estadio el jueves, en el partido inaugural de la Copa América, lo pudimos ver claro. De pronto, de un par de buses, bajaba un centenar de clientes de una tarjeta de crédito. Una empresa de correo express acarreó más de trescientos espectadores. Una marca de computadores uniformó a varios cientos de asistentes. Un empleado de un banco levantaba un cartel gigante con los colores de su compañía, y al lado se iba juntando un llamativo tumulto de asistentes sponsoreados.

Alguien me contó que a una amiga, que trabaja para una bebida cola, le habían regalado cinco tickets. Otro, que pudo entrar al Nacional gracias a que ganó el sorteo de una telefónica. Dos de más allá venían gracias a ser clientes premiados por un sitio de Internet.

Antes, las entradas se compraban. Hoy, en tiempos del postfútbol, las entradas se consiguen o se ganan.

Quizás se debería investigar cómo se hacen estas ventas masivas a las empresas. ¿También las compran por internet? Cuesta creerlo. Por mientras, con el estadio lleno de clientes, el poco aliento a la Selección se ha hecho más notorio que nunca. Por suerte el equipo ganó su primer partido. El día que Chile pierda, los nuevos hinchas de la Roja ni siquiera se darán el tiempo para pifiar al equipo. Es posible que ahora lleven sus reclamos al Servicio Nacional del Consumidor.

 

 

[Publicado el 15/6/2015 a las 17:11]

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Caso Fifa: ¿Y qué hiciste tú?


Joseph Blatter lo advirtió hace menos de una semana. Apenas ganó la elección a presidente de la FIFA dijo que ahora, en este nuevo mandato, se dedicaría a limpiar a fondo el fútbol mundial. Ayer renunció a su cargo. Fue su primera y última medida. ¿Un héroe que se sacrificó para cumplir su palabra? ¿Un fugitivo que negocio su salida con los investigadores del FBI?

Cualquiera que conozca un mínimo de la maquinaria del fútbol entiende la magnitud de lo ocurrido ayer. El escritor catalán Manuel Vázquez Montalbán decía que el fútbol es la religión más extendida del planeta. Y es cierto. Por lo mismo, la renuncia de Blatter es la renuncia de un Papa. De nuestro Papa. Una dimisión tan inesperada y más significativa que la de Benedicto XVI. ¿Qué viene ahora? ¿Cómo llegamos hasta aquí?

El cambio se anuncia gigante. Se termina una época que será recordada con indignación. Las noticias que están por salir serán peores, y nos espera una larga temporada de miserias humanas. Y desde a hora, y por mucho tiempo más, comenzarán a perseguirnos algunas preguntas. ¿Qué hicieron los periodistas deportivos en estos años? ¿Por qué tan pocos alzaron la voz? ¿El boom de escritores publicando libros sobre lo romántico que es el fútbol es parte de la misma estafa? ¿Y qué hiciste tú?

 

 

[Publicado el 03/6/2015 a las 17:38]

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PostFútbol, el deporte que se juega hoy

En las últimas semanas se ha puesto de moda, especialmente en Argentina, la idea de que el fútbol está muriendo. El poder gigante de las barras, los millonarios manejos extradeportivos y las decisiones futbolísticas en manos de políticos y empresarios y anunciantes, serían los culpables de esta agonía. ¿El fútbol está muriendo? ¡Pamplinas! El fútbol murió hace rato y lo que vemos ahora es el postfútbol.

El postfútbol es un deporte financiero, tan apasionante y con tanta adrenalina como el viejo balompié, donde un buen contrato se celebra más que un gol y los millones vuelan sobre los estadios como el nuevo papel picado. Una de las últimas grandes novedades postfutbolísticas llega desde Brasil. Según una publicación del diario Estado de Sao Paulo, la federación brasileña vendió en una cifra récord un paquete con varios amistosos de la verdeamarela alrededor del planeta. Pero el negocio, redondo igual que la antigua pelota, tiene un par de cláusulas. El equipo debe jugar siempre con titulares, de lo contrario se los multa. Y no sólo eso, la empresa que pagó los derechos (se llama ISE y es parte del Dallah Al Baraka, uno de los dos mayores grupos económicos de Medio Oriente), puede vetar jugadores.

¿Es esto normal? En el PostFútbol sí. ¿Nadie se sorprende de estos negocios de las federaciones? En el PostFútbol no.

Según la investigación del periodista Jamil Chade, corresponsal del diario Estado en Ginebra, el Grupo Dallah Al Baraka tiene casi 40 mil empleados en todo el mundo. Sin embargo, la empresa ISE (dueña de los derechos de la selección de Brasil) tiene su dirección en las Islas Gran Caimán y en esa oficina no trabaja nadie. Ni siquiera hay un teléfono, ni escritorios, ni puertas, ni ventanas.

Uno no hace ciencia ficción si imagina a un ejecutivo árabe, en alguna oficina de Medio Oriente, mirando la lista de convocados por Brasil. Revisa los nombres con detalle, viendo a qué jugador va a borrar. Dunga, el entrenador de los penta campeones, convertido en una suerte de excusa perfecta para el buen final de un negocio. Y el empresario de Medio Oriente cumpliendo su papel del omnipresente Gran Hermano, que pone o saca jugadores que más tarde entrarán a la cancha. A ese campo deportivo donde más tarde, y con público fanático y transmisión televisiva planetaria, los atletas harán como que juegan ese viejo deporte iniciado en Inglaterra y que se llamó fútbol.

 

 

 

[Publicado el 27/5/2015 a las 17:39]

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Equipaje de mano

"Usted tiene algo que no puede llevar en el equipaje de mano", me dijo el tipo de los rayos X, en el aeropuerto de París. Faltaban pocos minutos para el despegue y dentro de mi mochila -estaba seguro- no llevaba ni cuchillos, ni pistolas, ni tijeras, ni un disparador de gas pimienta. Pero ahí estaba el tipo, mirándome con cara de reparo, mientras ponía mis monedas en una bandeja antes de cruzar el detector de metales.

En nombre de la seguridad, cada día aumenta el número y el tipo de objetos con los que no podemos subir a bordo de un avión. He visto mujeres pedir de rodillas por la salvación de sus cremas, y tipos despedirse de la cortaplumas de su abuelo con sincera nostalgia.

‘Usted lleva una botella de vino', me dijo el tipo, y le dije que sí, que claro, que obvio, si dicen que el vino francés es tan bueno. Entonces, serio, me dijo: "Ya no se pueden pasar vinos".

La situación era disparatada. A dos metros de ahí, cruzando el detector de metales, podía ver cientos de botellas de vino a la venta en el duty free parisino. Y no sólo eso, dentro del propio avión ofrecen vino en botella de vidrio junto a la comida. Pero no había argumento posible. Esa es la nueva orden, el dictamen. Y las alternativas para solucionarlo, pocas: regalarle el vino al tipo de los rayos X, tomármelo a un costado, o devolverme y despacharlo.

Siempre he sido un defensor del equipaje de mano. En su nombre bauticé mi primer libro y me sigo emocionando -a veces más, otras menos- cada vez que se escucha por los parlantes del avión a la azafata o el piloto diciendo, "por favor, guarden bien su equipaje de mano". Sin embargo, sería ingenuo no reconocer que el concepto está viviendo una crisis.

¿Será necesario explicar todo el tiempo que con bloqueador solar no se puede hacer una bomba? ¿Es posible que te requisen el encendedor, en aeropuertos que adentro tienen sala de fumadores? ¿Habrá llegado la hora de quejarse en serio?

Salí del aeropuerto Charles de Gaulle a toda prisa, como si salvar la botella de vino fuera un acto heroico. Y, en cierta manera, lo era. Claro que no era cosa de llegar y despacharla: ahora sólo se puede despechar una botella si tiene una caja súper especial, que vende la compañía. Compré la caja, casi tan costosa como el vino, me despedí de la botella y sin un segundo que perder volví disparado a embarcar.

‘Ahora sí', dijo el tipo de los rayos X, mientras veía pasar por la pantalla un equipaje de mano casi vacío.

[Publicado el 10/4/2015 a las 21:48]

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El minero número 11

Jorge Galleguillos Orellana, el minero número 11 en ser rescatado del interior de la mina San José, ha decidido profesionalizar sus recuerdos.

No hay día en que no vuelvan a su cabeza la tragedia, el encierro bajo tierra, la incertidumbre que vivió con sus compañeros, el hambre que pasaron, las visiones que tuvo, el llanto de felicidad cuando llegó la sonda, el rescate histórico, la salida espectacular, la fama, los programas de televisión, los viajes por el mundo, las peleas al interior del grupo, las visitas al psicólogo, las nuevas visitas al psicólogo, las promesas incumplidas y el olvido.

Por eso, ahora está parado en la puerta clausurada del yacimiento, por la misma boca que entró a la mina el 5 de agosto de 2010 y por la que nunca salió. Lleva puesto un casco, los mismos lentes del día del rescate, una polera que dice: "Los 33 del milagro", una linterna al cinto, una cámara al cuello y una botella de agua en su mano. Es su traje para venir a la mina.

Mira hacia el túnel, mira a los que lo miramos, toma un trago de agua, se acomoda el casco y comienza a hablar como un profesional de sus recuerdos: "Yo no sentí el derrumbe. Para qué decir que sí si no. Lo que pasó es que nosotros íbamos bien y de arriba cae algo así, en diagonal. Para mí, todo lo que cae, cae vertical. Pero de pronto las cosas caían de arriba en diagonal, y había mucho polvo".

Detiene el relato para tomar más agua. No es una pausa teatral. Es como si, todavía, necesitara ayuda para tragar lo que pasó, lo que le cambió la vida, lo que lo puso en la historia del país, lo que lo tiene aquí, hablando con los visitantes, peleando por ser guía de viajes pese a todos los problemas que han tenido los 33 para tener a cargo el turismo en la mina.

Y sigue:"Era terrible, terrible, el remezón que había. Y yo me voy, y me tomo así. Y mi compañero me dice: 'Galleta, Galleta, hueón, qué hago'. 'Vente p'acá, hueón', le digo. Ahí creo que perdí 10 por ciento más de lo que había perdido antes en audición. Y me dice mi compañero: 'Galletita, hasta aquí no más llegamos'. 'Sí', le dije yo".

Otro trago de agua. El sol que cae aquí, a 45 kilómetros de Copiapó, pica en la cara como un sarpullido:"En ese momento hay dos cosas que yo vi. A mi mamá, 78 años creo que tenía, y a mi nieto que había nacido recién y que tenía seis días. Los vi a los dos en ese momento; se me presentaron ahí adentro. En la imaginación los veo. Yo ahí pensé que quedábamos sepultados".

Aunque uno ha escuchado la historia mil veces, y Jorge Galleguillos la ha repetido otro millar de oportunidades, su relato atrapa. El hombre barbón, corpulento, con manos de roca y crema en el rostro, es el más entusiasta en darle valor turístico a esto. Y continúa:"Estuvimos ahí unos 15 o 20 minutos; yo no me podía las piernas. Avanzamos como cuarenta metros cuando ya empezamos a ver. Y ahí subimos, llegamos al nivel 150 y nos encontramos con uno de los niños que estaba abajo, que era un eléctrico de una empresa externa. Y grita preocupado: 'Oye, qué pasó', y pa pa pa, y esto y lo otro... Y había otro niño cambiando los neumáticos a un scoop, y también grita. Con el derrumbe la cuchara del scoop quedó llena, y con la onda expansiva uno de los niños salió volando. 'Un cigarro, hueón', dice uno, y yo: '¡Ya!', y pego dos chupadas. Yo no fumo, pero ese día fumé. Bajamos, seguimos más abajo y viene la camioneta con 26 personas arriba. No sé cómo venían. Uno arriba de otro. Porque en esa camioneta siempre viajan siete personas. Ahora venían 26. '¿Qué pasó, oye? Pa pa pa pa... ya, vámonos a la cresta...'. Y empezamos a buscar salida. No encontramos nada. Estábamos atrapados".

Nadie habla. Galleguillos tapa su botella de agua, y dice: "Ya, sigamos con el recorrido".

 

Extracto de "El último viaje de los 33 mineros", crónica aparecida en la revista Domingo de El Mercurio
 

[Publicado el 26/2/2015 a las 17:02]

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Así se hace Condorito hoy

 

En la oficina donde se hacen los chistes del pajarraco más famoso de Latinoamérica comienzan a volar propuestas. ¿Sentado o parado?, pregunta uno de los dibujantes. Debería estar lleno de corazones, propone la directora de la revista. Sí, y que se vea enamorado, dice otro. Que diga algo de las chicas, propongo. ¿Y si mejor habla de la revista?, dice alguien. Estamos planeando el dibujo que acompañará una historia.

Estoy en la cocina donde se prepara la revista Condorito. O, mejor aún, estoy dentro de la cabeza de Pepo, el creador de esta historieta.

—Acá todos tenemos que pensar como si fuéramos él. Como si estuviéramos en su cabeza —dice uno de los dibujantes. Y al Él que se refieren es René Ríos Boettiger, Pepo, creador de este cómic, que murió en 2000.

Desde entonces, y desde mucho antes, la tira y la revista han sido una maquinaria tras una firma. Un engranaje de ilustradores, guionistas, diseñadores, ejecutivos de marketing, distribuidores y vendedores en diferentes países del continente. Una rueda con millones de lectores en 19 países, durante 65 años.

La cabeza de Pepo tiene el piso alfombrado, un mesón largo pegado a la pared y cuatro tableros de dibujo. Queda en un piso 19 en el barrio alto de Santiago de Chile, en un edificio lleno de empleados que marcan tarjeta al entrar y al salir y con varios pisos subterráneos para estacionar.

En las paredes están colgadas algunas de las mejores portadas de Condorito, en distintas épocas. Hay un afiche gigante, con todos los personajes. Frente a los escritorios de los dibujantes hay paneles donde se ven clavados bocetos del pájaro de pantalón negro, con marcas para respetar las proporciones.

Detrás de la puerta está pegada una hoja con Condorito mirando con espirales en vez de ojos, y la leyenda: “¡No hace falta ser loco para trabajar aquí, pero si lo eres te ayudará mucho! ¡je je, jo jo, ju ju! ”.

 

 

* * *

 

 

Condorito ha tenido 950 profesiones diferentes en la revista: desde plomero, carnicero, carpintero, hasta presidente de Estados Unidos o emperador de Star Wars. Y ha tenido poderes, porque ha aparecido como Batman, Supermán, Acuamán, Ironman y Spiderman. Muy pocas veces aparece mirando de frente, la primera de ellas fue en un chiste de 1971. Siempre se mantiene el mismo estilo en el dibujo.

—Soy el director de arte de Condorito —dice Víctor Figueroa, de 53 años y con más de dos décadas en la empresa.

—¿Qué hace el director de arte de Condorito?

—Me encargo de la diagramación de la revista, darle el último OK, ver los despachos al extranjero y ver los últimos ajustes del texto, chequeando en el archivo final que no haya alguna cosita que se nos pueda pasar, supervisando los colores.

—¿Y los colores?

—Los colores de Condorito son básicamente dos, el rojo y el negro, y sus porcentajes. Es una característica del cómic.

Figueroa, como todos los que trabajan haciendo la revista, viste formal. En la calle podrían pasar por empleados de banco o administrativos de una empresa o trabajadores de una multinacional. Si bien se la pasan todo el día frente al tablero, no llevan el look de los nuevos ilustradores latinoamericanos. Esos que, más que vestirse, se dibujan.

—Uno tiene la apariencia formal. Pero el hecho de que uno diga que trabaja en Condorito ya es una cosa rara, un fenómeno, y comienzan inmediatamente a preguntar y sonsacar que cómo se hace, que cómo lo arman —dice Figueroa, que lleva el pelo cuidadosamente corto y pantalón de vestir.

Después de armarlas aquí, las revistas se exportan impresas desde Chile hasta Argentina. Para Colombia y Ecuador se mandan los archivos y las imprimen allá.

—¿Conociste a Pepo?

—Mira, sinceramente no. Lo conocí, pero…. lamentablemente, en el momento en que partió.

—¿Cómo así? ¿Lo saludaste y se murió? ¿Cómo en un chiste?

—No, no... Cuando falleció yo ya trabajaba en la empresa, pero él no venía, corregía, sí, desde su casa. Especialmente las portadas. Se las llevaban a él, y ahí las corregía. Fui a su funeral, a su velorio, y ahí lo miré en el cajón. Esa fue la primera y única vez que lo vi.

 

 

* * *


Condorito no es un chiste. Tras las tiras cómicas hay una larga torre de contratos y licencias. La empresa World Editors tiene los derechos mundiales para la aparición de la caricatura en merchandising, impresos, cine, televisión, internet y periódicos de todo el mundo. Televisa tiene los derechos de las revistas en español para América Latina. Cada chiste se hace de manera muy seria.

El proceso parte con los argumentistas. Ellos son externos a la oficina, dos son chilenos y uno argentino, y colaboran mandando chistes por correo electrónico. Cada chiste aprobado es un chiste que se paga. Una vez aprobado el argumento, uno de los tres dibujantes creativos hace el primer borrador, dejando espacio para el título y para los globos donde irá el argumento del cuento. Ahí es cuando entra en acción el letrista. El letrista es el encargado de escribir, palabra por palabra, letra a letra dibujada, los textos y los títulos de cada chiste. Todo a mano, sin usar ninguna fuente digital.

—¿Y no han pensado computarizar el proceso?

—La idea viene de Pepo —dice rápidamente el jefe de arte, como si mostrara un salvoconducto en un control policial—. Siempre se vuelve a Pepo, aunque estemos en la cocina de Condorito. La primera aparición de Condorito fue en la edición de la revista chilena Okey, en 1949. La tira contaba la historia de un ladrón de gallinas que era arrestado por un policía. Luego pasó a ser de una página, de ahí dos, después una revista, después una revista mensual, después una cadena de distribución latinoamericana, después con mil oficios y profesiones distintas. Condorito fue internacional antes de internet. Fue latinoamericano antes de Chespirito, Fidel, Maradona, del boom de la crónica y de Bolaño.

—El cómic ha sabido adaptarse al mundo nuevo que vivimos. Antes fumaba, ahora jamás aparece con un cigarrillo. Antes era más pájaro, más cóndor, ahora es más humano —dice Sergio González, uno de los dibujantes creativos. González tiene 55 años, estudió licenciatura en Artes Plásticas, y su primer trabajo después de egresar de la universidad fue en Broncerías Chile, donde diseñaba trofeos y galvanos. Un amigo, que estaba colaborando para la revista, le mostraba sus trabajos, y un día le ofreció sumarse. Sergio se animó y empezó a hacer bosquejos, tuvo una entrevista y se quedó. Eso fue a fines de 1985. Sigue aquí.

—Otro cambio es que sacamos al personaje del Cortadito, que no tenía brazos ni piernas. Cuando empezó la Teletón, ya no pudimos hacer chistes de minusválidos. Y también se fue Don Jacoibo, que era otro personaje creado por Pepo, pero que podía molestar a la comunidad judía, así que lo reemplazamos por Máximo Tacaño. Condorito es políticamente correcto. Sergio González es tímido y, tal vez por eso, lleva casi 30 años dibujando todo el día en la cabeza de Pepo. Dice que su madre tiene una revista Condorito rayada por él, cuando tenía 4 o 5 años. Dice que siempre fue bueno para el dibujo y que le gustaba la revista desde que tiene memoria. Dice que nunca se lanzó con una caricatura propia. Dice que ha visto pasar muchos dibujantes.

—Por acá han pasado dibujantes muy famosos, muy talentosos, pero les cuesta meterse en la cabeza de Pepo, en cómo Pepo lo haría, y hacerlo así. Hacer la corbata que hace Pepo, las arrugas que hace Pepo, hacer las expresiones como las hace Pepo.

—Cuando Quino dejó de hacer Mafalda, nunca más se dibujó. ¿Por qué Condorito sigue y sigue y sigue?

—Creo que Pepo fue visionario. A lo mejor él se demoraba un año en hacer una revista él solo, entonces dijo que esto no podía ser así, y ahí él armó una escuela. En los dos primeros libros de Condorito él estaba solo. Pero las exigencias le obligaron a armar más gente. Armó una escuela. De esa primera generación la mayoría están fallecidos. Nosotros somos la segunda.

Sergio alcanzó a trabajar con Pepo. Lo veía poco, pero suficiente como para conocer el carácter del creador de todo esto. Apuntaba cada detalle, estaba encima del equipo, y los marcó a todos con una serie de protocolos que, ya dos generaciones más tarde, la siguen repitiendo sin que esté el original. Por lo mismo, él no olvida nunca cuando el dibujante lo retó:

—Uno como dibujante, como joven, siempre trata de innovar, de poner algo de uno, pero acá no se puede. Está prohibido. Una vez me tocó hacer a Coné, y se me ocurrió, como era un niño, que en vez de hacerlo con esas sandalias, esas chalitas que lleva en los pies, por qué no tener zapatillas. Y le puse unas y unos calcetines, unas medias. Quedó bien bonito. Hasta que lo vio Pepo.

—¿Qué pasó ahí?

—Ufff… me subió y me bajó. Me dijo que cómo se me ocurría ponerle calzado a Coné, que si estaba loco. Ahí uno va entendiendo que hay que respetar los protocolos del personaje.

—¿Esos protocolos están escritos? —Existen en la cabeza, después de tantos años ya pensamos como Pepo.

 

 

* * *

 

Condorito le debe mucho a Disney.

—La visita de Walt Disney a Chile fue clave —reconoce Juan Enrique Plaza, otro de los dibujantes creativos de la revista. Tiene 56 de edad, 26 de ellos dibujando como Pepo. Es licenciado en Artes Plásticas y ha tenido exposiciones individuales como pintor al óleo y acuarelas.

Y sigue:

—Todo esto comienza cuando llega Walt Disney a Chile. Eso lo hace reaccionar. Por un lado, está la película de Disney Saludos, amigos (1941), en la que a Chile lo representaba un avión humano llamado Pedrito (en homenaje al presidente Pedro Aguirre Cerda), que a Pepo no le gustó. En reacción a eso, hace este cóndor bien chileno. Por otro lado, de Disney conoció la producción a gran escala. Walt Disney sigue dibujando, pese a que murió hace medio siglo. Juan Enrique conoció a Pepo, pero muy poco. Cuenta que el creador de todo esto nació en Concepción, a 410 kilómetros al sur de Santiago, y que terminado el colegio entró a estudiar Medicina. Pero abandonó los estudios por el dibujo. Viajó a Santiago, entro a estudiar Artes, y mató las horas, los días, las semanas y los años dibujando. Ya era ilustrador conocido a los 25, reconocido a los 30, famoso a los 35, y recién a los 40 creó a Condorito. Dice todo esto sin dejar de dibujar. Ahora está en el boceto de un chiste de un médico. Ya tiene el argumento en un papel y un borrador de los cuadros con espacio para los globos y el título. —El dibujante es igual al director de cine. Nosotros tenemos el guion y los actores, y tenemos que ponerlos en escena, pensar en los enfoques, en los encuadres. ¿Para qué? Para que sea lo más entretenido de ver, atractivo, exagerado lo más posible, y que la última parte debe tener espacio para el ¡Plop! final. Hasta hace pocos años, ninguno de estos dibujantes o argumentistas aparecía en los créditos. Pero Magdalena Aguirre, directora de la revista, insistió en que debían estar. Desde entonces, muchos supieron que, si bien todo llevaba la firma de Pepo, Pepo no hacía nada de lo que estaba en la revista. Aunque lo estuviera controlando todo desde su cabeza: —Ella dijo que, en justicia, era bueno que apareciéramos. Y los cambios no fueron solo en la firma. Después de la muerte de Rene Ríos Boettiger, se lanzó la colección de Coné y sus amigos, y nacieron nuevos personajes: el hermano genio de Ungenio, Albert González, quien hace inventos raros. Y Sebastián, “el Seba”, sobrino de Don Chuma y el primer adolescente del pueblo de Pelotillehue. Ideal para todos los chistes que tienen que ver con tecnología. —Condorito evoluciona. Y tenemos que hacerlo, porque es la única revista de este tipo que queda en América Latina —dice Luis Sepúlveda, de 56 años, otro dibujante con más de 20 años aquí, que retoca colores en una pantalla de computador. Antes trabajó haciendo al Gallo Claudio.

 

* * *

 

Cuando se decidió qué dibujo mandar para SoHo, Margarita Aguirre, la directora, llamó a su oficina a Juan Enrique Plaza. Ahí le dio algunas instrucciones finales. El dibujante volvió a su oficina, a la cabeza de Pepo, y terminó dos bocetos. Como siempre, apoyado sobre el tablero y bajo la lámpara de escritorio. Miró los detalles con una lupa con luz, y ajustó detalles como el director de cine que es. Sus compañeros, como siempre, opinaron, lanzaron chiste en el proceso, y al finalizar la jornada laboral bajaron del piso 19 y volvieron a la ciudad, ahí donde no piensan como Pepo.

[Publicado el 02/2/2015 a las 19:49]

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Iglesia Presleyteriana

El primero que me habla de la Iglesia Presleyteriana es el Elvis que se para en The Strip con Flamingo.

Está vestido como en la época final del Rey del Rock, con patillas tipo chuleta y una panza que hace fuerza contra un cinturón grueso de hebilla con brillantes falsos. Una pandilla de turistas japoneses lo acaba de asaltar con sus celulares y luego de más de 20 fotos y minivideos le dejaron 50 dólares.

El doble suda. Ahora es mediodía. El calor fuera de los casinos aplasta como en el desierto (dentro, siempre es de noche y huele a calefacción). Las Vegas está en un desierto. "La ciudad del pecado" es en realidad apenas unas pocas cuadras y esa avenida principal, The Strip, el famoso boulevard de Las Vegas, por donde pasan y pasa todo. El doble de Elvis, como muchos otros dobles que deambulan por The Strip (Michael Jackson, The Beatles, Kiss), se pasa ocho horas diarias posando para las cámaras y celulares de los turistas. Le pregunto su nombre y él, acomodándose sus anteojos de sol con grueso marco dorado, dice:

-Elvis Aaron Presley.

Y mueve su pierna derecha con pata ancha y bota blanca de taco.

Como sacerdote de la Iglesia Presleyteriana, me dice que Elvis está en todo, que la gente es al que más quiere y que ha cambiado y que ha salvado muchas vidas.

Partiendo por la de él.

Según la Iglesia Presleyteriana los seguidores deben mirar, sin importar la parte del mundo donde estén, una vez al día en dirección a Las Vegas.Un par de cuadras más al oeste, en la zona de los casamientos, una pareja baja de la limusina que los fue a buscar al hotel. Están divertidos, pero nerviosos. Se hacen selfies en la puerta del registro. Saludan a otras parejas de novios. Entran de la mano. Al decorado no le cabe un color más. El aire acondicionado se escucha. Y entonces, aparece Elvis, otro Elvis, uno que los casará y los bendecirá y con el cual se tomarán fotos.

-¿Le puedo pedir algo a Elvis?- le pregunto al doble que me habló del culto presleyteriano.

Me dice que por supuesto, que claro, que es cosa de tener fe. Entonces le pido algo casi imposible al Rey del Rock, en la meca de su culto. Y le dejo un aporte de 10 dólares a su enviado.

Después de eso, camino un rato por la ciudad de las segundas oportunidades y aprovecho de entrar al casino de la cadena Hooters a jugar unos billetes en las tragamonedas.  

 

 

Extracto de "Búsqueda espiritual en Las Vegas", publicado en la revista Domingo.

 

 

 

 

[Publicado el 29/10/2014 a las 20:57]

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Biografía

(Santiago de Chile, 1969). Escritor, cronista y periodismo portátil. Es autor de los libros Equipaje de mano (Planeta 2003); Sexo y poder (Planeta 2004); La vida de una vaca (Planeta/Seix Barral 2008, finalista Premio Crónicas Seix Barral); Crónicas Argentinas (Norma 2009) y Hotel España (Norma 2009  / Iberoamericana / Vervuert 2010), distinguida por el Consorcio Camino del Cid como uno de los ocho mejores libros de literatura de viajes publicados en España el 2010. Sus crónicas se han publicado en 25 países y traducido a cinco idiomas. Ha sido columnista y bloguero en medios como Clarín (Argentina), SoHo (Colombia), El Mercurio (Chile), Etiqueta Negra (Perú), Glamour (México) y Clubcultura (España). Estudió periodismo en la Universidad Diego Portales y en la Universitat Autónoma de Barcelona, y fue relator del taller de Tomás Eloy Martínez en la Fundación Nuevo Periodismo que preside Gabriel García Márquez. El 2006, la Asociación de Prensa de Aragón publicó un libro que transcribe su taller de periodismo portátil. Ha sido cronista invitado en universidades de América Latina y España, entre ellas la UNAM de México, la Complutense de Madrid y la Universidad de Chile. Fundó la Escuela de Periodismo Portátil, con alumnos conectados desde más de 20 países y que organiza, junto a la Universidad de Guadalajara, el "Premio Las Nuevas Plumas" de crónicas inéditas y en español.

Bibliografía

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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