El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008

Cuando el albañil Antonio Pérez dio ese golpe con su pico en aquella pared del "sobrao" de una casa en Barcarrota hizo un agujero en un libro del siglo XV. El libro se llama "Alborayque". Es una castellanización de Al-Burag, nombre del animal que trasportó a Mahoma hasta el Séptimo Cielo. Quedó dañada por un pico la ilustración de ese fabuloso animal que no es caballo, ni mulo, ni macho, ni hembra... Así la palabra Alborayque sirvió para insultar a los conversos que no eran ni cristianos ni judíos. Fabuloso animal que hubiera encantado a Borges, Cunqueiro, Perucho, Serra y otros de nuestros escritores de zoologías fantásticas. En el texto de ese libro sin fecha, ni impresor encontrado en compañía de otros en una casa de Barcarrota, se dice que es "menor que caballo y mayor que mulo. Tiene rostro de caballo, ojos de hombre, orejas de perro, cuerpo de buey, una pierna de águila, otra de hombre, otra de león sin uñas, la punta de la cola es una cabeza de grulla, las riendas son espadas y el freno de fuego encendido...". ¡Cuántas maravillas nos hemos perdido los que hemos nacido en unos tiempos sin animales mitológicos!. Por no quedar, ya no quedan ni unicornios.
Así, "Alborayque" se llama una nueva revista que quiere ser, que ya es, un nuevo espacio de encuentro en torno al mundo del libro. Y, como debe ser, comienza por esa fabulosa, pequeña y de enorme valor, llamada la biblioteca de Barcarrota. Los preciados libros que escondió en su casa el médico judío converso Francisco de Peñaranda, cuando en 1557 tuvo que salir precipitadamente para salvarse de la Inquisición. Negra historia, una más de la historia de España. Historia de libros perseguidos, prohibidos, quemados.
Felizmente también los hubo que se pudieron salvar como éstos de Barcarrota. El día que el albañil dañó, sin querer esa joya del llamado "Alborayque", también sacó a la luz ejemplares en perfecto estado como dos de Erasmo, el manuscrito erótico de " La Cazzaria ", unas quiromancias de Tricasso y esa rareza del Lazarillo en ejemplar único editado en Medina del Campo.
En un pequeño pueblo extremeño, hace casi quinientos años, un ilustrado habitante leía poesía, al pícaro de Lázaro, se entretenía con astrología y cartomancia, reposaba con Erasmo o jugaba a los exorcismos.
Apenas una docena de tesoros que una vez tuve en mis manos, gracias a la amabilidad de Justo Vila, escritor, bibliotecario y ahora director de esta revista. En aquellos días, además de al profesor Serrano Mangas, el que supo aclarar la identidad del propietario de la biblioteca, tuvimos cerca de Sánchez Paulete, erudito y cercano, que desde hace tiempo echamos de menos en éste blog. No solo se nos extravían, se nos pierden algunos libros, también algunas personas. Lo sentimos.
[Publicado el 21/1/2008 a las 15:28]
[Enlace permanente] [Imprimir] [1 comentario] [Enviar a un amigo]
Me llega un libro de la editorial "El tercer nombre", es de título llamativo y viene precedido de éxito y algún escándalo, se llama: Sin tetas no hay paraíso, del escritor y guionista colombiano, Gustavo Bolívar Moreno.
Una historia que pasó a la televisión y resultó un éxito en Colombia, en gran parte de América y que ahora acaba de llegar a nuestras pantallas en adaptación española. Ya se han quejado algunos ayuntamientos, creo que alguno en los que se supone ocurre la historia.
Más o menos así es la historia: una adolescente de una barriada colombiana cree que la única salida de aquel infierno, de aquella sordidez y pobreza, es conseguir a cualquier precio unas tetas que causaran la admiración de los hombres. Por la silicona al paraíso. Los modelos en esos ambientes populares, las más queridas por los ricos narcotraficantes son mujeres de grandes tetas.
Así, si no tienes esas tetas, te quedarás marginada y en tu pobre barrio. Para conseguir esas tetas hay que hacer cualquier cosa, prostitución incluida. En el mejor de los casos, se consigue un paraíso construido con miserias morales y estéticas. Después, la mayor parte de las siliconadas, vuelven a ser expulsadas del falso paraíso. Los paraísos son imaginarios, falsos, engañosos y, además, no existen.
¿Ese modelo de las grandes tetas es el modelo del mundo marginal u hortera?
¿Cuál es ahora "nuestro" modelo? ¿Qué le pasaría hoy a Audrey Hepburn o a Jane Birkin?
Estaba pensando en mis propias preferencias. Y me encontré pasando de los brazos de Keira Knightley a los de Scarlette Johansson. En fin, me di cuenta que el tamaño no importa. Al menos que no me importa. Es decir que todas las tetas valen para soñar con paraísos. Esos pequeños de andar con el placer.
[Publicado el 17/1/2008 a las 14:21]
[Enlace permanente] [Imprimir] [1 comentario] [Enviar a un amigo]
No diré lo que pienso. Pero intentaré pensar lo que digo. ¿Hay que ser honorable para ser poeta? ¿Se puede ser poeta viviendo con deshonor?
¿Hay que ser bueno machadianamente, angelgonzalezmente para ser poeta? Para ser llamado poeta no. Incluso para ser premiado, alzado a los altares de un gobierno que anda en compañía de la poesía secreta. Yo creo, sigo queriendo creer que se puede ser poeta y buena persona. Incluso otras cosas, otros cargos. De vez en cuando lo dudo. Pero es ponerme prosaico.
Hay poetas y otras cosas. Hay premiados y poetas. Hay clases también en los poetas. Y hay poetas con clase. Hay poetas tapados, silenciosos y fríos que quizá así han estado porque era su condición de oscuros poetas. Como la negra provincia. Como la patria oscura. Hay poetas sentidos y poetas resentidos. Hay poetas que no soportan su premio. Que no soportan la falta de lectores. Hay poetas que presumieron de todo lo que después negaron con los laureles de los amigos. Hay poetas leídos y poetas galardonados. Hay poetas para el abrigo y poetas para los desnudos. Hay poetas que no perdonan la muerte. Hay que no perdonan la vida. Hay mezquindades disfrazadas de falsas bondades. Hay sufrimientos inventados, incapacidad para la alegría.
Acabo de recibir el regalo de las navidades del editor Chus Visor, con perdón.
El libro, el "visorín", es un texto del poeta que más quería mi querido Luis Buñuel, Benjamín Peret. Un texto que escribió en México en los momentos finales de la Guerra Mundial. Se llama El deshonor de los poetas, dice cosas, hermosas, inteligentes y de hombre bueno, verdadero y honorable. Si pudiera se lo mandaría a algún poeta laureado..."pero el poeta no está para mantener en el prójimo una ilusoria esperanza humana o celestial, ni para desarmar a los espíritus insuflándoles una confianza sin límites en un padre o en un jefe contra el cual toda crítica se vuelve sacrilegio. Por el contrario le corresponde pronunciar palabras siempre sacrílegas y blasfemias permanentes"
Como no soy poeta callaré mis blasfemias, contendré mis sacrilegios y no señalaré a los poetas hincases de voces sacrílegas ni blasfemas. El silencio les vendrá a visitar algún día, de noche.
[Publicado el 15/1/2008 a las 20:28]
[Enlace permanente] [Imprimir] [7 comentarios] [Enviar a un amigo]

Ángel González, en Oviedo.
No quiero que este blog parezca el Spoon River de Edgar Lee Master, siendo un apasionado del libro y del poeta. Pero tantas muertes me superan. Me extrañó que se muriera un eterno como Pepín Bello pero lo de Ángel es tremenda injusticia de distinta dimensión. Lo de Ángel me rompe muchas más cosas. Hacía tiempo que no lloraba, quiero decir algo más que una de esas furtivas lágrimas que de vez en cuándo pueden caer al leer, ver, escuchar algo que te emociona. No era eso. Eran lágrimas que no pude contener cuando en ese lugar tan extraño donde se van a convertir en cenizas personas que queremos, escuchamos a su amigo de infancias y complicidades literarias, Manuel Lombardero. Y la emoción siguió con otro de sus grandes amigos, su cómplice, de vida y generación, nuestro amigo José Manuel Caballero Bonald. Sintiendo que le han dejado sólo. El último de aquella generación de plata, de aquella generación del cincuenta que tanto bebió. La generación del alcohol. La mejor de los poetas que hemos podido conocer, querer, tratar y disfrutar.
No puede decir muchas cosas sobre Ángel que no me resulten pequeñas, banales, prescindibles. Le quisimos. Le seguimos queriendo. Hasta unas horas antes de morir con él estuvimos compartiendo cosas de vida. Cosas de leer, de beber, de fumar o de fugarnos. Penúltimo de los grandes poetas vivos de su generación. Poeta sin Premio Cervantes. Poeta con lectores.
Si acaso seguir leyendo a Ángel. No olvidaremos su cercanía. Y siempre nos acompañará su poesía.
Ahí, donde fracasan las palabras, nos acompañan sus poemas.
Siempre lo que quieras
"Cuando tengas dinero regálame un anillo,
cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca,
cuando no sepas qué hacer vente conmigo
-pero luego no digas que no sabes lo que haces.
Haces haces de leña en las mañanas
y se te vuelven flores en los brazos.
Yo te sostengo asida por los pétalos
como te muevas te arrancaré el aroma.
Pero ya te lo dije:
cuando quieras marcharte esta es la puerta:
se llama Ángel y conduce al llanto".
[Publicado el 14/1/2008 a las 15:07]
[Enlace permanente] [Imprimir] [4 comentarios] [Enviar a un amigo]

Pepín Bello.
Estoy harto de que se muera todo el mundo. Incluso los que son como Pepín Bello. No me importa que casi tuviera ciento cuatro años. No hay derecho. No molestaba, no ocupaba mucho sitio y era la mejor memoria lúcida de un país que solo existe en los libros, en algunas fotos y en poemas, canciones, músicas y otros restos de aquella pandilla que pasó por la Residencia de Estudiantes, se hicieron de una generación en el año 27, ganaron la República y perdieron la guerra. Pepín Bello, mi amigo más mayor, era el último de aquella extravagancia española. Un ser atípico que nunca hizo mucho más que ser amigo de los que más hubiera uno deseado conocer. No es pequeño mérito. Hoy, me quedo un poco más solo. Desde hace meses era más raro poderle ver, pero cada vez que estábamos con él sabíamos que teníamos unas horas de risas, inteligencia, felicidad y recuerdos conquistados. Me han robado uno de los mejores paisajes españoles. Con él terminan muchas cosas. Entre otras termina el vivo recuerdo de unas gentes y de un país que fue mejor. También se acordaba del otro, del peor, del cruel, estúpido y asesino que también fue nuestro país.
Como me hubiese reído de eso tan "putrefacto" como la letra de un himno de España. No está Pepín para reírnos. Nos tendremos que acostumbrar a la injusticia de que también los inmortales terminan por morir. Me gustaría hacer un anaglifo, pero me falta la gallina. Perdón por la tristeza.
[Publicado el 11/1/2008 a las 19:39]
[Enlace permanente] [Imprimir] [8 comentarios] [Enviar a un amigo]

Eugenio Montejo.
Muchas veces me gustan tanto o más los heterónimos que los verdaderos
autores. Es posible que los verdaderos sean los inventados. Y me gustan
muchos escritores que usaron, y algunos que siguen usando, un heterónimo
porque, entre otras cosas, les permite ser otros. Y muchas veces mejores,
más divertidos, más sarcásticos, menos severos -o más moralistas, que de
todo hay- que sus creadores.
Conocía algún libro del venezolano Eugenio Montejo. Lo conocía como poeta
aunque sabía de otros libros suyos. Ahora llega un delicioso, inteligente y
mixto libro de Montejo, y de su heterónimo llamado Blas Coll. El libro,
publicado en Pre-Textos, se llama El cuaderno de Blas Coll y dos colígrafos
de Puerto Malo.
En los cuadernos de Blas Coll se encuentran muchas reflexiones metafísicas,
lingüísticas y poéticas. Y siempre se encuentra la razón irónica. Por
ejemplo:
"Seguir llamando «caballero» a alguien que nunca ha montado un caballo,
constituye un exabrupto de flagrante inexactitud. Por esa razón nunca entro
en los baños públicos cuya puerta señala tal letrero, aun cuando de tiempo
sienta necesidad de visitar los retretes".
No sólo de las reflexiones de Coll se alimenta el libro. También hay poemas.
Y una especie de homenaje ramoniano, de greguerías de nuevo cuño:
"Un pájaro que tomase conciencia, en medio de su canto, de lo que
verdaderamente hace, ya no sería un pájaro sino un Mozart"
¿Supo Mozart que era Mozart?...Pudo intuirlo, pero ni ser Mozart en su
tiempo aseguraba que te pudieran escuchar, representar, aplaudir o pagar
tanto como al exitoso, el valenciano europeo, Martín i Soler. Envidiado
entonces por Mozart. Después olvidado por todos, por casi todos. Y rescatado
felizmente hace pocos años gracias a que Mozart recogió un tema de Martín i
Soler en "Don Giovanni".
¿Sabe Montejo que es Montejo? Quizá lo sepa y espero que le guste. No es, no
será, el vendedor llamado Ken Follet, pero no estaría mal que algunos, al
menos unos miles se enteren de que existe. Otro día hablamos de Follet.
Hoy seguimos, y terminamos, con Montejo:
"Cuando muevo un peón en el tablero, a quien estoy defendiendo es a mi Rey".
Me voy, que estoy de dieta...no quiero dejar al Municipio, ni al Estado, el
coste de una estatua tan voluminosa..yahoo.com.mx/
[Publicado el 10/1/2008 a las 11:08]
[Enlace permanente] [Imprimir] [8 comentarios] [Enviar a un amigo]

Leyendo el entretenido, muy personal libro de Vicente Molina-Foix -que está en un año de muy buena cosecha con la novela y el ensayo- y, como es habitual en el autor, de buen título: "El cine de las sábanas húmedas" me paro en un capítulo en que se recuerdan algunos de los más hermosos cadáveres de nuestras mitologías cinéfilas. Me paro por la lista que hace Molina Foix y por el recuerdo de esos versos de la segunda "Elegía de Duino" de Rilke en que nos recuerda la perfección y la extrañeza de los ángeles. Todo ángel es terrible.
El capítulo donde se desnudan sus sentimientos de joven enamorado o al menos seducido por Greta Garbo. Por la actriz, por su imagen desde la pantalla, por la realidad irreal de sus personajes cinematográficos. Molina habla de "arcángeles caídos" en su libro. De la fascinación que sobre tantas personas han ejercido desde la pantalla esa fantasmagoría angelical y demoníaca que tantas veces han sido los ídolos. Y muchas veces los ídolos, los ángeles o arcángeles caídos, han sido de vidas fugaces, de vidas rebeldes o de vidas rotas. Una corta lista de aquellos mitos que cayeron demasiado pronto donde están los nombres de Natalie Word, Jean Seberg, Marilyn Monroe, Gérard Philipe, Sal Mineo, River Phoenix o James Dean.
La lista que podríamos construir es muy larga, demasiado larga. Y es transversal. Se suman nombres que no vienen del mundo del cine. Se pueden encontrar en la misma familia García Lorca, Jimmy Hendrix, el Che Guevara, Rimbaud, Janis Joplin, Boris Vian y otros muchos que se han dado demasiada prisa. ¿Por qué son los ángeles caídos los que más dormitorios llenan en los sueños de los adolescentes de todo el mundo y de muchas generaciones?
¿Es normal que todavía tantas fantasías húmedas tengan el rostro de Marilyn o de James Dean? Sea normal o todo lo contrario, el caso es que, todavía -y han pasado muchos años- los mismos mitos de nuestros mayores siguen siendo los que más camisetas venden entre adolescentes de hoy. Volviendo a Ferlosio: "mientras no cambien los dioses, nada habrá cambiado". ¿Y por qué dioses los cambiamos?
[Publicado el 08/1/2008 a las 09:30]
[Enlace permanente] [Imprimir] [2 comentarios] [Enviar a un amigo]
A uno le gustaría encontrar su lugar ideal en el mundo. Ese sí sería un buen regalo. Después de eso estaría el mayor de los problemas: la persona adecuada para compartir la vida. Pero eso es otra cuestión. Incluso otra cuestión irresoluble. Es posible que no haya nunca una sola persona. Incluso es posible que no basten muchas. O que una, sobre, sea demasiado. En fin, también suele ocurrir que nos adaptemos a la persona. Y que nos acostumbremos al lugar...Pero si pudiéramos decidir dónde vivir. Sí eso se pudiera pedir a los Reyes, no me parece nada mal lo que escribe Jünger en este libro de mi nuevo año:
"¿Dónde querría uno vivir? ¿Dónde se encontraría uno a gusto? Primero en países en los que se pueda leer y escribir todo lo que a uno le apetezca. En ciudades cuyas tiendas estén abiertas día y noche, según les parezca bien a los comerciantes, y en cuyos cementerios se venere a sus antepasados. En jardines con árboles altos y en terrazas en cuyas paredes sueña, adormilada y vigilante, la salamanquesa"
No es mal lugar para que nos toque en este nuevo año. Y poder decir en voz alta esa utopía de a cada uno el lugar dónde le gustaría. Pidiendo volvemos a ser como niños.
[Publicado el 04/1/2008 a las 12:16]
[Enlace permanente] [Imprimir] [12 comentarios] [Enviar a un amigo]
Nunca escribí diarios. No me gusto como para tener que dejar esos rastros. Tampoco quiero acordarme en el futuro de qué era lo que me pasaba por la mentira de la escritura tal hora, de tal día del año aquél. Creo que lo más parecido a un diario son estos textos que casi mantienen su diaria cita por el empeño -amable y educado de Basilio Baltasar- y también porque hay quien me escribe, me comenta o me contradice. Por ahí me sale la curiosidad, la complicidad, la afinidad o la disidencia con quienes no hubiera coincidido de otra manera. Me gusta encontrar esos nombres ya familiares. Extraño a algunos desaparecidos entre los trabajos y los días. Y me alegra la llegada de algunos nuevos. Algunos días fallo a la cita, pocos, y casi siempre es por razones de excesos viajeros o de inesperados encuentros y desencuentros con el tiempo que nos queda.
Comencé el año en un hermoso y melancólico paisaje. Con mucho de festivo y bastante de recogido. Entre unos viejos viñedos y unos antiguos monasterios. Y comencé a leer la tercera parte de los diarios de uno de los grandes nombres de la cultura occidental, Ernst Jünger. Tan controvertido, tan querido, odiado, desconocido, malquerido y tergiversado.
Volví a sus diarios -me gusta mucho leer diarios, aunque nada escribirlos- porque la muerte de su amigo Gracg me lo hizo recordar. Acaban de aparecer en Tusquets, son los recuerdos de un vigoroso viajero, lector y escritor que se acerca a los ochenta años. Sus recuerdos de la década de los ochenta del siglo XX.
Me gustan muchas cosas de su vitalidad intelectual. De sus curiosidades y de sus sueños. Está bien soñar. Mejor aún nos gustaría ser soñados.
"Sueños, activos y pasivos: yo sueño, he tenido un sueño. Un grado más alto: soy soñado", escribió bien despierto Ernst Jünger.
Que en este año, bisiesto, os sueñen de vez en cuando.
[Publicado el 03/1/2008 a las 11:13]
[Enlace permanente] [Imprimir] [7 comentarios] [Enviar a un amigo]

Con placer leo los acontecimientos culturales preferidos por determinados críticos en un suplemento cultural. Digo con placer porque muchos de los elegidos "mejores del año 2007", coinciden con mis gustos. A uno le gusta encontrar complicidades y afinidades, aunque no sean las electivas.
Por ejemplo, en la lista de las películas españolas más valoradas, la primera una desnuda, hermosa, doliente y poco complaciente película de Jaime Rosales, "La soledad". La preferida por los críticos y una de las más ignoradas por el público. Esperemos que tenga otra vida con sus candidaturas a algunos premios Goya.
He dicho que "La soledad" es una de las películas más ignoradas del cine español porque hay otras que ganan en fracaso de taquilla y espectadores. Por ejemplo, las otras tres elegidas por los críticos: "Yo", de Rafa Cortés, "En la ciudad de Silvia" de José Luis Guerín y "El silencio antes de Bach" de Pere Portabella. Casi marginales en su distribución, con muy pocos espectadores y sin embargo tan meritorias, tan originales y, espero, tan duraderas en el tiempo. Una vez más los críticos caminan por un lado y los públicos van por el contrario. No es nuevo. Y seguirá pasando.
También me alegran las elecciones en literatura. Reconforta que el libro de poemas más valorado haya sido el de Juan Antonio González Iglesias, "Eros es más". Y que cerca caminen "La familia nórdica", de José Luis Rey, "Casa de misericordia" de Joan Margarit o "Dinero" de Pablo García Casado. Ignoro si venden mucho, no lo creo, pero sí que sus lectores se van ampliando, que también dentro de años podremos volver a ellos y sentir emociones.
Y una de las grandes alegrías es la lista de lo mejor de nuestra narrativa para los críticos- para "unos pocos críticos"- porque, en algunos casos, y esperando que sí sirva de precedente, coinciden las ventas con la con la calidad. Me alegra que la novela de Almudena Grandes, "El corazón helado", una obra redonda, la mejor de sus novelas, sea además de un best seller, la segunda más valorada por la crítica. No importa tanto si es primera o segunda, sí que en ella coinciden los críticos y los lectores de novela. Como una alegría literaria produce ver entre los más considerados a Javier Marías, también gran vendedor y de innegable calidad. Un escritor de referencia. Como lo es, desde hace muchas novelas, el primer colocado de ésta lista, Rafael Chirles y su última novela "Crematorio". Narrando nuestra propia, cercana y reconocible degradación y consiguiendo lectores y traducciones. Espero que crezcan, que aumenten. Es uno de nuestros mejores narradores. Y por esa lista están los "clásicos" Luis Mateo Díez- emocionante su novela "La gloria de los niños", más cerca de Corman MacCarthy que ningún escritor español- Luis Landero, Belén Gopegui o José María Merino. Todos con muchos, nunca demasiados, lectores.
También queridos por la crítica, y espero que cada vez más por los lectores, son Jordi Soler. Vuelve a acertar con su novela de familiares memorias mexicanas. Y Ricardo Menéndez Salmón, con su pequeña gran joya literaria, su narración sobre un soldado nazi, "La ofensa". De Menéndez Salmón hay que esperarlo todo. Más allá de su realidad en libros dispersos, periféricos y no fáciles de encontrar como "Los caballos azules", "Panóptico", "La filosofía en invierno" y otros relatos y novelas que andan por esas librerías del diablo. Busquen sus libros. No creo que sea un gran vendedor, pero sí es un gran escritor. Como Gonzalo Hidalgo Bayal, un culto, raro y excelente escritor universal "de provincias".
Podía citar unas cuantas novelas que me han gustado. Creo que me estoy pasando de recomendaciones. Otro día seguiremos hablando de lo que nos gustó del pasado año. No quiero olvidarme de la anual cita con Vila Matas, "Exploradores del abismo". Ni el feliz descubrimiento de Javier Pérez Andujar, con esa novela de barrio y recuerdos juveniles, "Los príncipes valientes". Ni quiero ni puedo terminar sin citar una de las más emocionantes prosas del pasado año, la del veterano Juan Cruz con su novela/memoria buscando a su padre,"Ojalá Octubre". Ojalá siga escribiendo de esa manera y por esos caminos del pasado más o menos feliz. Hay otras novelas, otras películas, otros poemarios, pero éstos, con buenas críticas y con desigual público, de verdad merecen la pena. Otro día seré más conciso. Feliz año lector.
[Publicado el 28/12/2007 a las 16:25]
[Enlace permanente] [Imprimir] [5 comentarios] [Enviar a un amigo]
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
06/7/2008 05:28
Publicado por: Trilce
05/7/2008 20:17
Y a pesar de la soledad, siempre...
Publicado por: Isabel González
05/7/2008 09:58
Curiosa la forma de recomendar...
Publicado por: no-on
05/7/2008 00:37
Publicado por: alex
04/7/2008 20:02
Publicado por: me
04/7/2008 16:48
Los homosexuales dicen de los...
Publicado por: heteaqui
04/7/2008 14:28
Publicado por: arroba
04/7/2008 14:17
Publicado por: añoranza
04/7/2008 02:10
Sentado en aquel viejo cuarto,...
Publicado por: alex
04/7/2008 02:00
P.D: Cuando se de la vuelta...
Publicado por: arroba
© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres