Pierre Michon, un hombre que llora
Hace años, una vez más gracias al querido Jordi Herralde, leemos en español a Pierre Michon sin duda uno de los más grandes escritores contemporáneos. Quizá deberíamos decir extemporáneos porque Michon, como pocos, como los mejores, pertenece a la estirpe de los que escriben desde su tiempo pero sin estar sometidos por las circunstancias. Los libros de Michon suceden en tiempos pretéritos, en el pasado remoto o cercano, pero a la vez son cercanos. Absolutamente contemporáneos. Da igual que sean monjes medievales, emperadores, soldados bárbaros, Van Gogh, Goya, Rimbaud o cualquier minúscula vida en la decadencia del Imperio Romano.
Los libros deMichon desde "Vidas minúsculas" hasta este último "Mitologías de invierno/ El emperador de occidente"- esta vez publicado por la querida Diana Zaforteza en Alfabia- son tan cercanos porque son verdaderos. Verdaderos como lo son sus protagonistas. Personajes pasionales. Personajes contradictorios, seres fuertes o desvalidos. Seres humanos capaces de querer, odiar, sufrir, llorar o gozar. Seres humanos que reconocemos. Fue muy interesante la entrevista que "Babelia" publicó el sábado de éste hombre tan solitario, tan ajeno a los medios, el escritor Fajardo nos acercó a ese hombre atemporal capaz de no disimular sus sentimientos: "lo que Faulkner y Borges tienen en común para mí, es la capacidad de hacerme llorar como una muchacha. No sé por qué. Hay algo en ellos que me emociona hasta ese extremo"
No es habitual oír éstas confesiones en un escritor, menos en uno tan poco dado a mostrarse. Excelentes las fotos de Mordzinski que enseñan la cara, el rostro de éste hombre que- como señala Jesús Ferrero- es de los que piensan que "la vida es una farsa sostenida entre todos". Prometo que a la vuelta de mis vacaciones añadiré fotos.
Entre mis libros del verano estaba- no por casualidad-uno de Michon, "Señores y sirvientes". Un libro que se "inventó" Herralde al unir textos de Michon que sobre fragmentos de vidas de pintores que se habían publicado de manera dispersa. Ese libro viajó conmigo por el deseo de volver a Michon después de haber leído "Mitologías de invierno". Hay libros, hay autores que no pasan de moda porque no están de moda. Que no se olvidan porque se nos graban en el lugar dónde habitan las emociones.
Fragmentos de vidas, personajes periféricos como ese amigo y vecino de Van Gogh, el factor Roulin. Un impresionante retrato literario de éste hombre barbudo que conocemos por la pintura de Van Gogh
"...Y de ahí tomó una vida interior que le sirvió para casarse con Agustine y preñarla, y para arrullar y echar broncas a Armand, a Camilla y a Marcelle, nacidos de Agustine, y para tener un jardincillo donde binar lechugas. Y le proporcionó una pizca de apariencia, pues, en este mundo, no basta con ser factor, o almacenista; como si ya la cosa en sí no fuese bastante agotadora, encima hay que ser un factor rojo o blanco, y tener ideas y ese cajón de sastre de azares, comportamientos y palabras trilladas que se denomina carácter; hacen falta esas menudencias para no beberse a solas los ajenjos en una taberna de las afueras de Arlés y lo señalen a uno con el dedo y vaya a parar al arroyo..."
La literatura, también, sirve para no ser ese que bebe a solas los ajenjos.
[Publicado el 25/8/2009 a las 11:29]
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Me llevé a Kafka a la orilla. Kafka como lectura bajo el sol, entre arena, baño y chapoteos, un poco de Kafka. Lo recomiendo. No todo tiene que ser Larson ni la novela negra nórdica. Kafka, que con su primer libro tardó años en vender los ochocientos ejemplares, es uno de los escritores más leídos, editados, citados y comentados del mundo. Y lo seguirá siendo. Tiene una ligera profundidad que le hace insuperable. También se puede leer a Kafka como un autor de literatura de humor. Un particular humor. Una condición poética que lo hacen cercano, sencillo aunque su fondo sea tan complejo. He vuelto a los relatos de la edición de "Un médico rural", la edición ejemplar de la editorial Impedimenta que suma su primer libro de cuentos, "Percepciones". En el libro hay joyas como "Informe para una Academia" o ese recordado relato corto, esa invitación a la fuga que se llama "El deseo de ser piel roja"
"Si uno fuera piel roja...siempre alerta, atravesando los aires sobre un caballo veloz, estremecido una y otra vez sobre la tierra temblorosa, hasta dejar las espuelas, porque no hacen falta espuelas, hasta arrojar las riendas, porque no hacen falta riendas, sin apenas ver la tierra por delante como pradera de hierba segada, ya sin crines del caballo, sin la cabeza del caballo"
Y sí, si quieres puedes llevar grabadas las canciones de Leonard Cohen. Tan vivo, tan emocionante e irónico así que pasen setenta y cinco años. No hay que perder sus conciertos. Se está despidiendo y sus susurros, su voz ronca, sus letras, su elegancia y el gran grupo que le acompaña son la mejor música para el verano esperando el otoño. A Kafka y a mi siempre nos ha gustado Leonard Cohen.
[Publicado el 19/8/2009 a las 11:31]
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Cada sábado compro el periódico el ABC. También lo leo otros días, no es mi periódico "elegido" pero es mi primer periódico histórico. El primero que leí, el primero del que tengo memoria. Me separan muchas cosas de él. Me unen algunas. Algunas firmas y, sobre todo, el suplemento de "Artes y Letras". Lo leo cada sábado, incluso alguna vez he tenido el placer de colaborar. Ya van dos sábados que el suplemento no llega a mi pueblo gallego. Pero lo que sí viene en las tripas del periódico es una de esas revistas del "corazón". Una de esos suplementos que por unos céntimos te ofrece con cuerpos al sol, yates, amores veraniegos y otras banalidades de gente que no conozco, que no me importa o que conozco a mi pesar y no me importaría prescindir de ellos.
¿Quienes son Rafael Medina y Laura Vecino que pasan un romántico verano en Ibiza? ¿Quién Ariadne Artiles que pasa sus vacaciones con Dani Homedes? ¿Qué me importa que Magdalena de Suecia anuncie su compromiso con un tal Jonás?
¿Y a quién coño le importa que Urdangarín pase un día de playa con sus hijos y sobrinos?...Eso es solamente la primera página. En el interior se encuentran otras chorradas en colorines. Un negocio que no decrece. Alimento de televisiones. Personajes de revistas de cotilleo. Revistas de corazón sin corazón, sin interés y que, sin embargo, comen el coco y el corazón a muchos seres humanos.
Me acordé de aquél relato de Kafka. Me dieron ganas de escaparme. De huir. De fugarme libre de todo eso y ser un piel roja.
Mañana hablaré de leer a Kafka en la playa. Mucho más entretenido que cualquier revista de colorines.
[Publicado el 17/8/2009 a las 11:17]
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Hace tiempo que no escucho en directo a Leonard Cohen. Esta noche lo haré en Vigo y pocas cosas me pueden prometer placeres como el de escuchar su voz. Su ronca voz que me acompaña desde que éramos casi adolescentes. El pertenece a esos poetas que cantan cosas que tienen que ver con nosotros, con nuestros sentimientos, con nuestro mundo, nuestros amores, nuestros deseos. Esta noche estará bien, así se llama una de sus más hermosas canciones, una canción hermosa como una suave, dulce, salada noche de amor. Me gusta Cohen por lo que dice, por como lo dice, por lo que es y por lo que parece. Me gusta que le guste Lorca, ¡sería imposible que no le gustara! Me gusta que se puedan tener setenta y cinco años y seguir siendo como aparenta ser. Me gustan las canciones de Cohen, sus poemas y ese que robó a Lorca. Me gusta Cohen cantado por Enrique Morente.
"Solo soy una estación en tu camino, yo se que no soy tu amante". Pero nos hace desear ser muchas estaciones, recorrer muchos caminos, tener muchos amores. Me emociona Cohen. Nunca olvidaré la primera vez que escuché su voz. Allí estaba entre los grandes del rock, del pop, de las músicas libres en el festival en el que todo el mundo quería estar. El, delgado, elegante, susurrante, un poco ronco y cantando: "Ahora Suzanne te toma de la mano y te conduce al río...y el sol se derrama como miel sobre nuestra señora del puerto y ella te enseña dónde mirar entre la basura y las flores...". Hoy, esta noche, otra vez soñaremos con Suzanne.
Mañana seré el que anoche escuchó cantar a Leonard Cohen.
[Publicado el 13/8/2009 a las 12:35]
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Yo que nunca he visto el culo de Lin Hong no dejo de pensar en él. Es un mítico culo de la chica más bella de la ciudad de Liu. Un culo que vio espiando culos en la letrina pública, el adolescente Li Guangtou. El único del pueblo que conoce el culo de Lin. Admirado por esa visión, capaz de rentabilizar ese secreto cambiando la narración del culo por ricas sopas en el restaurante popular. Es una novela maravillosa. Sobre el placer de mirar los culos, sobre el amor, la fidelidad y la vida en China desde antes de aquella barbarie que se llamó revolución cultural, desde Mao a los Juegos olímpicos. Escrita por uno de los más interesantes autores chinos de la actualidad, Yu Hua. Se llama "Brothers". Publicada en Seix Barral. Para los amates de la literatura, los culos y otros placeres.
Soy, desde que tengo memoria, un gran admirador de los culos femeninos. Los primeros culos, enormes, redondos, fueron de los cuadros de Rubens, que mirábamos en El Prado y en las reproducciones de los clásicos. Después vinieron los culos de las amigas. Y los culos del cine. Ya no eran aquellos culos rubensianos. Esos culos nos dejaron de gustar hasta que apareció Fellini y los puso otra vez en nuestra memoria y nuestro deseo. No somos maniáticos con los culos. Somos de gusto abierto, desde el culo de Jane Birkin- que es más de lo que parece- hasta algún culo maravilloso visto con la luz de un atardecer. Estoy en la playa, no puedo evitar mirar culos de todas las clases, de bellezas diferentes. Y me acompañan el recuerdo de algunos culos inolvidables. No si hay algún libro dedicado a la belleza de los culos femeninos. Algún libro como aquél que Ramón Gómez de la Serna dedicó a los senos. O, bajando la exigencia, como aquél otro que Juan Manuel de Prada dedicó a los coños. Creo que entonces hablaba sin mucho conocimiento de causa. Y eso también se nota en literatura.
La novela de Yu Hua, no es un tratado de culos. Pero nos hace recordar algunos culos de nuestra vida. Gracias.
[Publicado el 10/8/2009 a las 12:08]
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Desde hace años compruebo que hay nombres que vuelven. Algunos se rescataron de nuestra historia y se convirtieron, por vericuetos algunas veces muy extraños y que se me escapan, en "pijos". Por ejemplo Borja, Rodrigo, Beltrán y otros muchos que siendo nombres sonoros, objetivamente bonitos, pasan a ser "sospechosos" de pajería.
Yo tengo cerca un Lucas. Me gustan los que se llaman Lucas. Es un nombre rescatado de aquellos nombres de pueblo. "El tío Lucas". Quizá lo normal en otro tiempo era poner el nombre del santoral. Los Lucas se llamaban así por su santo. No fue poca cosa, nada menos que uno de los evangelistas. Es decir uno de los constructores del gran cuento.
Hace tiempo que eso no es así. Al menos no lo es en los "Lucas" que conozco. Creo que el culpable de la recuperación del nombre es un tal Julio Cortázar. Culpable de algunas cosas buenas de nuestras vidas, algunas lecturas, varias irreverencias, bastantes músicas y algunos nombres. Mi amiga siempre será "la Maga". Y Lucas, siempre nos recordará a "un tal Lucas". Suelen ser los "Lucas" cronopios o hijos de cronopios. Les gusta la música, un cierto desorden, se aficionan pronto a la lectura, tienen tendencia a los sueños, son fantasiosos, les suele gustar el ajedrez aunque tampoco desechan el fútbol, aunque sus equipos no sean los más ganadores, ni los más galácticos. Les gusta viajar, comer, los paisajes y los paisanajes de Galicia. Es decir, son pequeños tipos normales.
Ayer a Lucas, que tiene ocho años, le preguntaron amablemente si ya había hecho su "primera comunión". Se quedó un poco sorprendido. Dijo que no. Un poco sorprendidos, amablemente insistieron y anunciaron que ya se le estaba pasando la edad.
A Lucas le hizo gracia. No piensa en la comunión, ni en el bautismo, ni en el pecado venial, mortal u original. Hay que explicarle las religiones y sus ritos. Lo comprende como comprende las historias incomprensibles de nuestro pasado histórico.
Lucas no está solo en su herencia de ser de los "Lucas" no religiosos, lo que no tienen deudas con evangelistas ni evangelizadores. Hay otros Lucas, algunos amigos suyos, que están más cerca de Cortázar que de los constructores de la leyenda.
A cada uno su comunión. O su carencia de comuniones.
[Publicado el 06/8/2009 a las 10:42]
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SPRINGSTEEN EN EL MONTE DO GOZO
Veía yo de otras músicas, otros montes. Venía encantado de la larga vida emocional que tiene alguna música. Hace cien años que Albéniz murió, todavía su obra esta llena de sorpresas, de vida, de emociones y evocaciones. Así la volvía a escuchar en los campos de Eduardo Arroyo, con Rosa Torres Pardo y sus amigos músicos, cantantes, compositores y algún poeta. Escuchar los poemas de Luis García Montero entre las músicas ibéricas de Albéniz y dichas para los montes, los animales y algunas personas fue una prueba de la vida larga que también tienen algunas palabras.
Sin casi continuidad me encontré a las puertas de Santiago.- ese camino de tantos desvíos, mi camino ya largo al placer en este lugar por dónde el sol se pone- en el Monte dónde una vez estuve observando entre divertido y alucinado la cantidad de jóvenes seguidores de ídolos. El que esa tarde "oficiaba" era de otro estilo al "Boss", también el público era muy diferente. El ídolo era Juan Pablo II, "Woytila", y los seguidores- como en el concierto de Springsteen- era de varias generaciones. Me sorprendió que en la actuación del Papa hubiera tantas "lolitas" y "lolitos" en edad de tentar a los mayores y de tentarse entre ellos. Yo creo que muchos lo hicieron, se condenaron y ahora se han vuelto a condenar con la tentación de ese demonio sexual, de esa llamada al gozo, al roce, a trabajarse los sueños, a bailar sobre las malas tierras y a soñar con llevarnos al río a nuestros amores.
Unos sacaron en procesión a su Cristo por la mañana. Otros hicieron el cafre simpático con disfraces de piratas, algunos vieron cortar orejas en Pontevedra, otros desfilaron "santificando" el vino de Albariño(¿?)...y cuarenta mil nos fuimos a la adoración nocturna de ese que lleva más de treinta años haciéndonos un poco más divertidos, menos intransigentes, más paganos y más esperanzados por mantener treinta años con esa capacidad de disimular los aburrimientos de la edad madura.
Nos quedan otros, digo de esas adoraciones paganas y ya muy veteranas. Dentro de unos días Leonard Cohen se acerca para echarse un canto en Galicia, ¡ey!
[Publicado el 03/8/2009 a las 20:02]
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vivir ignorado, vivir sin ser visto
Así quiso y consiguió vivir el misterioso Lao Zi, fue contemporáneo de Confucio, pero no fue hasta el 1973 cuando al excavar una tumba se encontraron un conjunto de libros de seda muy valiosos. Dos de ellas unas copias del Lao Zi. Obra fundamental del pensamiento taoísta. Esas son algunas de las reflexiones que me acompañan, de las que dejé dos y prometí dejar alguna más. Lo hago, sobre todo, para que no tenga razón el querido C....Es verdad que emprendo un camino, me aburro, miro para otro lado, me canso o no quiero repetirme. Algo que fatalmente hacemos siempre que hablamos, reflexionamos, escribimos. Nos exponemos a repetir y repetirnos.
Ese libro, que ha estado conmigo treinta años de amores y odios, que conservo desde que apareció en Alfaguara, en tapa dura y cuando ya éramos bastantes descreídos, me acompaña en estos días de camino a mi finisterre, justo al lado contrario del espíritu del "dao". Del camino del occidente cristiano, de ese camino de mis veranos, me trasladaré al otro camino, pero eso ya será contado. Ahora vuelvo al libro que me gusta y me irrita. Hay cosas que los que nunca fuimos ni estuvimos "zen"- lo usé para despistar, y funcionó, no podía hablar del taoísmo si quería despistar- no conseguimos hacer. Por ejemplo el placer de no hacer.
Que sirva como deseo que no creo que pueda cumplir ésta doctrina:
"Practica el no-actuar,
dedícate a no ocuparte en nada,
saborea lo que no tiene sabor.
Considera grande lo pequeño y mucho lo poco,
responde a la injusticia con la virtud...."
Llego ahí y me rebelo. Me defiendo de la palabra, de la idea, del pensamiento. Y abandono a Lao Zi. Después abro otra vez el libro. Y vuelvo a quedarme pensando:
"las palabras verdaderas no son agradables,
las palabras agradables no son verdaderas.
El saber no es la erudición,
el erudito nada sabe.
El bien no es lo mucho,
lo mucho no es bueno..."
Me gusta recordar ciertos sabores salados. El libro del Tao, como tantos libros de pensamiento, también sirve para no pensar. Dormir, no soñar. Me despierto.
[Publicado el 30/7/2009 a las 17:15]
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Me paso el tiempo saliendo de casa. Y deseando volver. Todos los caminos me vuelven a casa. Ahora, que me encuentro en casa sin estar en casa, me tropiezo con cosas- quiero decir libros, insectos y otros animales- y uno de los más singulares encuentros es con un viejo amigo. Uno muy lejano en el tiempo, en la distancia, en la cultura y en otras muchas cosas. Uno de esos encuentros que iluminan, sorprenden, complacen y también irritan. Pensaba decir cabrean, pero estoy un poco zen y quiero disimular mis malos humores. Estoy de vacaciones, aunque siempre estoy haciendo parecidas cosas. Un día tendré que pensar que serían unas "verdaderas vacaciones".
En el interior del "amigo" reencontrado me tropiezo con estas reflexiones, con éstos viejos, eternos pensamientos que copio. ¡Me paso la vida copiando!
"Sin salir de la propia casa, se conoce el mundo...Cuanto más lejos se va, menos se sabe. Por eso el sabio conoce sin viajar, distingue las cosas sin mirar, realiza su obra sin actuar"
¿Y quién quiere ser sabio?
"El camino es llano,
pero la gente vulgar gusta de los senderos escarpados.
la corte está corrompida; los campos, abandonados;
los graneros, vacíos.
Ropajes lujosos, afiladas espadas al cinto, manjares hasta saciarse
y riquezas sin cuento,
a todos ellos hay que llamarles jefes de bandidos..."
Nada nuevo bajo el sol. No descubrimos mediterráneos.
Tengo más, pero creo que se quedarán para otro día.
[Publicado el 28/7/2009 a las 18:53]
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Estoy de vacaciones pero no puedo dejar de matar. Soy un asesino. Me gusta dar muerte a otros seres. Lo hago con mucha frecuencia pero en días de vacaciones aumenta mi instinto asesino. Lo hago a traición, por la espalda, con premeditación, alevosía, nocturnidad o a pleno sol. Esta misma mañana he matado a unos cuantos. No han sido muertes lentas como otras veces. Bueno, una sí, ese negro tan gordo ha tardado lo suyo en morir. Ese rastrero volador me ha dado más guerra de la prevista. Es realmente asqueroso. Lo más parecido a una cucaracha voladora. He tenido que aplicarle doble ración de insecticida. Mucho más que a las abejas, moscas, hormigas, arañas y otros seres que pueblan mi jardín de verano. ¡Y no se conforman con el jardín! No, este gordo negro estaba en la ventana trepando, emitiendo su horrible manera de zumbar, golpeándose de vez en cuando contra el cristal, tapándome la vista y despistándome de mi lectura. Podía haberle dejado escapar pero, la verdad, ya me había conseguido sacar al asesino que habita dentro de mí. Le he visto morir despacio, he comprobado como sus feas patas dejaban de moverse, sus alas se replegaban y su cuerpo parecía empequeñecer. Ahí está, boca arriba. Lo tendré que retirar. No es un plato de gusto pero alguien se tiene que encargar de los trabajos sucios.
Yo seguiré leyendo a mi querida Emily Dickinson:
"Compártela como hacen las abejas,
frugalmente.
La rosa viene a ser una heredad
en Sicilia."
"La mariposa un día habrá de ser
polvo lleno de gloria; pero nadie
va a poder recorrer las catacumbas
igual que la purificada mosca"
Parece que los poetas nunca hubieran matado una mosca. Tampoco me fío de la vida de la Dickinson... No tuvo buena vida, ni buena muerte. Murió bastante joven, con cincuenta y cinco años y aparentando treinta, eso no está nada mal. Pero murió con la velocidad de un caracol. Eso está fatal. Su poesía nunca morirá, eso es lo mejor.
"No hay ninguna fragata como un libro
para llevarnos a lejanas tierras,
ni hay caballos mejores que una página
de piafante poesía.
Pueden hacer el viaje los más pobres,
no se pagan portazos,
porque no necesita casi nada
la carroza que lleva al alma humana"
Los insectos no leen a Emily Dickinson
[Publicado el 27/7/2009 a las 12:19]
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Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
21/3/2010 01:39
en ese aeropuerto delante de...
Publicado por: el c
21/3/2010 01:32
Publicado por: elc
21/3/2010 01:27
Publicado por: me está apeteciendo mucho el retroceso. espero que mañana deje de apetecerme y siga adelante. ¿qué día es su cumpleaños?
21/3/2010 01:22
Publicado por: elc
21/3/2010 01:15
Publicado por: elc
20/3/2010 17:34
Es un acierto este post, invocar...
Publicado por: rolando gabrielli
20/3/2010 14:22
apoyo a Javier, no es correcto...
Publicado por: Enea
20/3/2010 10:03
COMENTARIO CENSURADO por IVAN...
Publicado por: Javier
19/3/2010 23:53
Publicado por: rolando gabrielli
19/3/2010 21:16
Publicado por: alex
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