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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 6 de septiembre de 2008

Blog de Javier Rioyo

Escritor, editor, traductor, lector

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Javier Marías, académico.

Al principio fue lector. Muy pronto escritor. Después de algunos cuentos, a los veinte años publicó su primera novela, Los dominios del lobo. Han pasado décadas, novelas, ensayos, artículos y traducciones. Ahora, en la edad madura, es académico. ¿Quizá lo debería escribir con mayúscula? Académico, Javier Marías. Será un buen académico. Y no hay tantos buenos. Incluso hay algunos tan prescindibles que no parecen académicos. Y hay ausencias que adelgazan su importancia.

La Real Academia de la Lengua, con sus carencias y sus aciertos, es un  buen lugar para la vanidad, como lo podría ser para la renovación no afectada ni casposa de nuestro idioma. Tan vivo, tan abierto, necesitado de cuidados pero no de congelaciones. Creo que la presencia de Marías -el no tan joven- vendrá muy bien para sacudir un poco esa vieja alfombra que se ensucia y carga con viejos polvos académicos.

En su discurso citó a R. L. Stevenson. Ironizó sobre la caída del escritor de Edimburgo en la tentación de la escritura. Cuando muy bien podría haber seguido con la industria familiar. Continuar con ese hermoso negocio de instalar faros en las costas escocesas. Hace años, en un recorrido por aquellos mares, por aquellos whiskies, me contaron que la mayoría de los viejos faros han sido construidos por el padre, por la familia de Stevenson.

[Publicado el 30/4/2008 a las 12:04]

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Contra Franco no vivíamos mejor

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Franco en el primer desfile de la victoria

No tenía razón el poeta Manolo Vázquez Montalbán con aquella feliz frase de nostalgias juveniles. No era verdad que contra Franco viviéramos mejor. Navegar y vivir eran necesarios, y no era el mejor tiempo, ni el mejor país en aquellos años que nos tocó soportar el franquismo. El otro día, día de los libros tomando las calles, día en que Gelman nos recordó la necesidad de escarbar en nuestra memoria, ese día se me apareció la miseria moral y personal de aquel manipulador llamado Franco. La culpa la tuvo el historiador Paul Preston, buen gustador de la buena vida, y los buenos vinos, de la España de después de Franco. Le pudimos saludar en una Barcelona tomada por la sombra de Ruiz Zafón. Era de los resistentes, miembro de una brigada que lucha para que sus libros sean visibles, a pesar del imperio zafónico. Hay otros libros.

Preston vuelve por donde solía, corta otro traje perfecto para que recordemos las mezquindades de aquel tipo pequeño, obsesivo y falso patriota. Un mal español. Ambicioso de poder y de dinero. Fantoche que se creyó emperador. Dejó el país en la ruina, y en su ambición, en sus sueños de grandeza, se imaginaba gobernando un nuevo imperio. Ya lo decía su aliado Sanjurjo -¡otra joya histórica!-, que "Franquito es un cuquito que va a lo suyito".

Leyendo a Preston volvemos a pensar en la suerte, la mala suerte. España no tuvo suerte, no vio que el peligro tenía el rostro de un africanista que no sabía si ser el Cid o Felipe II. Lo malo es que consiguió ser Franco.

Su hermano Ramón, héroe de la aviación, republicano y masón, nada franquista y tan anticlerical que, ante los incendios anarquistas de algunas iglesias, dijo: "Contemplo con gozo aquellas llamas magníficas como la expresión de un pueblo que quiere liberarse del oscurantismo liberal". Con los Franco no había término medio. O te fusilaban por masón, por no ir a misa o por ser infiel en el matrimonio. O te quemaban si llevabas sotana. No son las únicas declaraciones del hermano Ramón que debieron alertar al manipulador enmascarado en salvador de patrias. Cuando llegó la República, un africanista, Guarner, le preguntó a Ramón por lo que pensaba Francisco del nuevo régimen: "Mira, Guarner: Paco, por ambición sería capaz de asesinar a nuestra madre, y por presunción mataría a nuestro padre".

Con mi antifranquismo renovado, me acerco hasta Boadas, brindo con Quim Monzó por habernos salvado de aquella plaga de cretinos que creyeron que Franco era justo y necesario. Lo imagino como un personaje de Monzó: ese señor tan serio que en el geriátrico se pinta las uñas, se pone tacones y da color a sus labios. ¿Qué hubiera pasado si Franco hubiera sacado su máscara femenina? Franco ese hombre, ese gay.

Artículo publicado en: El País, 27 de abril de 2008.

[Publicado el 28/4/2008 a las 11:45]

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Lengua de pobres y de poetas

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Faro da Frouxeira, Galicia.

Estoy en Galicia. Me gusta estar en Galicia. En su paisaje y entre su paisanaje. He comenzado la lectura de una novela de Rei Núñez sobre un pintor que me interesa mucho, Urbano Lugrís. Uno de esos olvidados durante casi toda su vida que ahora es rescatado por pintores, poetas y otros recuperadores de los restos de naufragios. En la España franquista muchas propuestas, muchas obras y muchas vidas naufragaron antes de tiempo. Me interesa la novela y me interesa el entorno en el que se desarrolla.

/upload/fotos/blogs_entradas/otraideadegalicia_med.jpgCon mi avidez lectora ojeo otro libro, este un ensayo, de otro escritor gallego. Miguel Anxo Murado. Es una reflexión sobre Galicia, un libro que quiere que después de haberlo leído tengamos una idea menos tópica de Galicia...

Me detengo en un capítulo: "Lengua de pobres y de poetas", como llamaba Cunqueiro al gallego. Si una lengua tiene asegurada esa conquista, la de los pobres y la de los poetas, nunca podrán con ella otras fuerzas, otras lenguas. Lo malo -como señala Murado- es que si las cosas vienen mal se quede "solo" en lengua del pueblo. Eso sucedió en los llamados "siglos oscuros" de la lengua, la abandonaron los poetas. La dejaron sola entre el pueblo, en los pueblos. Y crecieron las ciudades con otra lengua. Las comunicaciones mejoraron y llegó con fuerza la otra lengua frente a la propia.

Menos mal que llegó Rosalía de Castro y devolvió la lengua a los poetas. Hermosa lengua para poetas, para narradores, para el pueblo y para el cantor. Hermosa lengua para todos. Envidia de no poder hablar la lengua de los gallegos, no poder expresar las cosas con esa música.

Celso Emilio Ferreiro, poeta en gallego, poeta de nuestros tiempos "progres", poeta rescatado siempre, escribió: "Lengua proletaria de mi pueblo/ La hablo porque sí/ Porque me gusta/ Porque me da por ahí/ Y porque me da la gana" Una suerte poder hablar una lengua porque te da la gana. Envidia de los bilingües.

Y eso a pesar de que Murado dice que no son bilingües, que en el siglo XX al menos han sido "generaciones  diglósicas: han usado una lengua u otra según el contexto, a veces siguiendo una lógica un tanto extraña". La abuela y el padre del autor sólo se hablan castellano cuando hablan por teléfono. Como si el teléfono fuera un artilugio no gallego. Un exponente de lo que llega de fuera.

Hermosa lengua que resistió- como otras- la barbarie de un gallego que no amaba a su patria. En el franquismo llegaron a detener al suave gallego Andrés Do Barro  por cantar en gallego sus inocentes baladas.

Feliz vida eterna para ésta lengua de poetas y de pobres.

[Publicado el 25/4/2008 a las 12:19]

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El día después

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Dos asistentes a Sant Jordi en las Ramblas.

Hacía años que no pasaba un Sant Jordi en Barcelona. Lo he superado. No sin paciencia, sudores y codazos. Eso que no estuve haciendo cola en lo de Ruiz Zafón. No estoy para esos trotes. Ni para esas rosas que parecen de mentira.

El éxito arrasa con todo. El día del libro en Barcelona, día fetichista según Quim Monzó, nadie se quiere quedar sin su fetiche de libro, no importa cuál y su rosa -no importa que sea inodora e insípida-, corre peligro de verse seriamente desbordado por su éxito de masas.

Al libro, a la industria quiero decir, le vienen bien los éxitos de venta. Le viene bien esa estadística de las macroventas concentradas en un solo día. Entonces no le vendrá mal a nadie. Los pequeños, los invisibles, tendrán que afirmar su singularidad, su saber sobrevivir sin tener que estar en la lucha de cifras, en el número de ventas. Y recordar que la literatura, generalmente, es una cosa de minorías. De inmensas minorías cuando mejor.

Sigo pidiendo las firmas de los libros a sus autores. Unas veces porque me gusta ese fetichismo, esa señal de un encuentro. Pero ya no tengo paciencia, ni razones para hacer una cola ante un autor. Ni aunque fuera Cohetes.

/upload/fotos/blogs_entradas/el_escritor_quim_monz_1_med.jpgSí conseguí que mi admirado Quim Monzó me firmara su último ejemplo maestro de contar, con su humor, con su mala leche, la cantidad de cretinos con los que convivimos. Nuestro propio cretinismo. Y el mío. Todavía no he sido capaz de desentrañar su dedicatoria. Soy lento pero inseguro. Además lo oscuro es más culto.

Muchas veces creo que pido las firmas por vender un día más caros los libros que inundan mi vida. No sería un mal fin. Negociar con aquello que una vez fue capaz de darte placer. El libro es un buen negocio. Aunque sea una ruina.

No correré para vivir otra jornada de libros y rosas. A cada uno lo suyo. Y una rosa sigue siendo una rosa, una rosa, una rosa...

[Publicado el 24/4/2008 a las 19:15]

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Gelman con Cervantes

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Juan Gelman

No ha sido fácil su vida, tampoco la de su compañero de letras e infortunios, tampoco la de Miguel fue fácil. Hace años, cuando los malos, los peores quiero decir, gobernaban en su país le llamaban traidor. Y era verdad. Era traidor a los malos, a los peores. Y se tuvo que ir como otros, como tantos, como los mejores. Y allí, en su tierra, dejó el dolor, la muerte, el recuerdo de un tiempo en que pudieron ser felices. De unos tiempos en que lo fueron. Mataron a los suyos, una forma de matarlo a él. Pero siguieron vivos. Dispersos, perdidos, desconocidos, exiliados y alejados. Pasó el tiempo de los peores. Pasó el tiempo. Y Juan Gelman, el compañero de Cervantes, el escritor de muchos infortunios, encontró a la hija de sus hijos. Y volvió a sonreír. No se olvida del dolor, de la ausencia, de la muerte pero celebra la vida.

Hoy besará a los suyos. Tomará alguna copa, fumará mucho y de vez en cuando volverá a sonreír. Hoy la poesía está contenta. No olvida pero sabe supervivir. Y se venga con alegrías, dudas y preguntas.

/upload/fotos/blogs_entradas/mundar_med.jpgHace unos meses, el poeta que hoy está más cerca de Cervantes, publicó su último libro, Mundar, con él comenzaba una nueva colección poética. Con él hoy celebraré la lectura de algunos poemas.

 

"¿Qué se sabe?

 

Del poema, nada. Llega, tiembla

y raspa un fósforo apagado.

¿Se le ve algo? Nada. Tiende una

mano para aferrar

las olitas de tiempo que pasan

por la voz de un jilguero. ¿Qué

agarró? Nada. La

ave se fue a lo no sonado

en un cuarto que gira sin

recordación ni espérames.

Hay muchos nombres en la lluvia.

¿Qué sabe el poema? Nada"

[Publicado el 23/4/2008 a las 11:55]

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Veinte minutos de aplausos

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Fidelio.

Han pasado algo más de doscientos años de su estreno y sigue tan viva, tan emocionante y llena de belleza. No se cómo se recibió en Viena, en  aquél teatro dónde se estrenó una noche de Noviembre de 1805, pero me imagino que bien. Es una obra maestra. Se llama Fidelio, la única ópera de Beethoven. La historia es un melodrama con fondo histórico español, escrita por un francés, no tiene demasiada importancia aunque no es de los peores libretos. Los hay muy incomprensibles. La música, las voces de los barítonos, de las tiples, del tenor y de los coros es una maravilla. Su autor nunca la pudo escuchar, ya tenía una sordera total.

Varias veces había escuchado la ópera. Me gusta. No es mi preferida, pero está llena de momentos que nos hacen sentir esa cosa rara que es la belleza.

¿Por qué ayer en directo, en el Teatro Real, se produjo ese poderoso influjo de la belleza que hizo que nadie se quisiera marchar del teatro?

¿Cuál es la magia de la belleza? ¿De la inspiración?

Hacía tiempo que no participaba en un aplaudo de veinte minutos. No es normal aplaudir veinte minutos. Es muy extraordinario, nos ocurre pocas veces en la vida. Recuerdo algunos clamorosos triunfos, no muchos.

Y sí me recuerdo con ganas de aplaudir algunas cosas. Algunos paisajes, algunos cielos, algunas mujeres, algunos poemas, algunas emociones teatrales, algunas faenas taurinas, algunas películas pero nada como la música. Nada cómo la ópera cuando sale como ayer, un hermoso día de abril, vimos emocionarse a gente tan distinta en un teatro de Madrid.

Todos estuvieron cerca de la excelencia. Los cantantes, la orquesta, los coros, las escenografía, la luz o así me lo pareció. Pero sin duda esos todos sin Claudio Abbado no hubieran sido posibles. Es pequeño, leve, mayor y bastante rojo. Está muy cabreado con Berlusconi y con los millones de compatriotas que han votado a ese tipo tan poco caballeroso. No estaría mal que vinieran italianos cabreados con Berlusconi a quedarse entre nosotros y se fueran los del mundo de Berlusconi que ocupan nuestras televisiones.

Pero el mundo no es justo, ni equitativo, ni razonable auque haya momentos en que la belleza es posible. ¿Le gustará a Berlusconi y los tipos como él Claudio Abbado? ¿Y Fidelio? ¿Se puede ser tan zafio y emocionarte con le belleza de la ópera? Si nos fiamos de las películas de la mafia, por supuesto. Pero a cada uno su propia emoción. La mía no la comparto con esos. Ni con otros.

[Publicado el 22/4/2008 a las 16:34]

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Machos, chulos y otros animales

La semana arrancó alegre, confiada, republicana y callejera. Bebimos un vino, o dos, por Azcona, en un día muy poco cruel del mes de abril. Un buen día, el 14, para seguir brindando como alegres ilusos de una novela de Rafael. Y llegó Zapatero y brindó moderadamente por el guionista. Es sobrio, tiene control y al día siguiente prometía, en compañía de los/las suyas. Y ante el monarca que supo perder con el Getafe y ganar con el Valencia. Los reyes nunca pasan sed.

Y llegaron los machos, chulos, quintacolumnistas de lo cañí, camisas nuevas del viejo mundo, y se pusieron a escribir chistes de casino. Como patéticos mozos muy jaraneros. No estaban solos, estaban tomando cañas con Berlusconi. También de chulo teñido, subido en sus calzas y con sus televisiones de mujeres neumáticas, de salsas rosas y mamachichos. Flor de la chulería, compañero de viaje de lo peor de esa degradación italiana que vive entre nosotros.

Periodistas de pellizcos furtivos, de acosos en despachos o expertos en misses. Tropa de machotes, chulos con tirantes, morcilleros, pequeños, o altos, escribidores con tribunas pagadas y bendecidas por la reacción. Con ellos el berlusconismo se encuentra en casa. Batallón de modistillos que hacen un ruido incapaz de movilizar a hombres, a mujeres que merezcan la pena. Siguen encerrados en el nicho de los chulos. Una vieja historia.

/upload/fotos/blogs_entradas/cernuda_big_med.jpgHay otros hombres, otros españoles que han escrito desde sus antípodas. Que supieron retratar a los mezquinos en verso. Fuimos a la presentación de la más completa biografía de Luis Cernuda, premio Comillas de biografía, escrita por Rivero Taravillo. Historia de un español, un sevillano amante del norte, del crepúsculo, la niebla, el sherry y el jazz. Años españoles al poeta que quiso ser inglés, que terminó en México deseando volver a su querida y malquerida tierra. Entre la realidad y el deseo nos dejó algunos de los mejores poemas de nuestro idioma. Esteta hasta en el frente, hasta en el batallón de la sierra de Guadarrama, donde tomó armas y uniforme. Soldado de poca fortuna, de pocas semanas. La homofobia no conoce ideologías. Pero no pudieron impedir que su pluma valiera muchas pistolas. Les dedicó -podía haber pensado en machistas de hoy- una respuesta en verso: "Lo cretino, en ti, /No excluye lo ruin. / Lo ruin, en tu sino, /No excluye lo cretino. / Así que eres en fin, / Tan cretino como ruin".

Y recordando a otro poeta que también sufrió y huyó de la soldadesca, José Miguel Ullán, que estrena obras completas, y entender cuáles son nuestras cadenas antes de hacernos los graciosos tabernarios: "Mero ahorro señor, Señor, hubiera sido hacernos todo desmemoria y sexo". Lo malo es que algunos de los animales, aún desmemoriados, escriben.

Artículo publicado en: El País, 20 de abril de 2008.

[Publicado el 21/4/2008 a las 13:00]

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Poeta Vázquez Montalbán

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Manuel Vázquez Montalbán

Quisimos tanto a Manolo. Lo quisimos por sus crónicas sentimentales, por recoger el cancionero de las coplas y del pop, por su Manifiesto subnormal, por sus libros de cocina, por sus novelas, por su marxismo con mucho de Groucho, por sus artículos de "Triunfo", sus columnas de El País y por otras muchas cosas, comidas y bebidas que tuvimos la suerte de compartir con alguien que dejó un lugar que nadie puede ocupar en nuestro espacio de pensar, decir y escribir. Y también, o primero, lo quisimos como poeta. Como el novísimo, como el de "Una educación sentimental", "A la sombra de las muchachas en flor, "Praga", "Pero el viajero huye" y otros libros más cercanos.

/upload/fotos/blogs_entradas/manuel_vzquez_montalbn_portada_med.jpgEl otro día, en uno de esos rastreos por librerías de viejo me tropecé con uno de sus libros poéticos, perdido y nunca encontrado en mi biblioteca. Se llama "Coplas a la muerte de mi tía Daniela". Me imagino que estará incluido en esta edición de su poesía que ahora sale en la editorial Península. Lo consultaré.

Ayer estuve en la presentación de la Feria del Libro Viejo de Madrid, comienza el viernes 25 con pregón de Emma Cohen, en sustitución y homenaje del gran Fernán  Gómez. Ya tendré ocasión de hablar de esos libreros de viejo. Esos raros resistentes y necesarios amigos de los que nos movemos por esas pasiones. Esos que hacen posible el encuentro con esta perdida primera de edición de un libro de Manolo que quisimos y extraviamos. Para recuperar nuestro tiempo perdido están los libreros de viejo.

El largo poema de Vázquez Montalbán dedicado a su tía, además de deudor de Jorge Manrique, es también de los rapsodas de los tiempos de la radio de Bobby Deglané, de la cultura pop y de la académica que también tenía Vázquez Montalbán.

En su prólogo decía que "recitado es un poema meditación y puede ser una incitación a la ternura. Muy adecuado pues para la sobremesa del Día de Difuntos y para las alcobas a media luz donde todo es posible. Es un poema afrodisíaco".

Lo tendré que leer siguiendo sus consejos. Nunca había percibido lo afrodisíaco.

No lo tengo claro, sí que me gusta ese poema dedicado a una señora sin historia grande, con su historia pequeña y el poema de su sobrino que la hace vivir más allá de lo que imaginó:

"...el miedo a los olvidos / por todo ello memoria traigo / para mi tía Daniela/ Monterde Viader / o Viadell/ nunca lo supo/ hija de Sinarcas/ ilustre fregona/ mala lengua/ cigarra/ en el pobre hormiguero/ proletario/ de la España de charanga/ y pandereta/ devota de Belmonte / y de María / nunca supo/ que mereció ser triste/ el balance de su vida/ ignorante/ de la sabiduría que rebela/ desespera/ estetiza los cansancios/ puso su corazón / al ritmo del instinto/ y su cerebro / al de un cuplé/ insustancial..."

Yo también tuve mi tía Daniela. El poeta Manolo, hizo el poema para todas las Danielas. Gracias.

[Publicado el 18/4/2008 a las 18:30]

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Un gran bajito

/upload/fotos/blogs_entradas/el_escritor_augusto_monterroso_med.jpgHoy me han devuelto el recuerdo de Tito Monterroso. Han llegado sus libros, sus papeles, cartas, fotos y otras propiedades de éste escritor que supo ser preciso dónde otros se pierden por inútiles caminos, a la Universidad de Oviedo. Ignoro por qué allí, pero me alegro de sentir un poco más cerca parte de ese mundo que una vez pude visitar en su casa -y la de su mujer Bárbara Jacobs- en México. Tito Monterroso era un grande de nuestra literatura y nunca se creció por serlo. Mantuvo su estatura humana, esa manera modesta de pasear por el mundo y por la literatura.

Siempre hay razones para volver a Monterroso. No cansa, es breve y certero. Tiene humor, inteligencia y una cultura de la que no presume. Si literatura, casi siempre en corto,  a veces en muy corto, es una brillante y cercana lección de vida y literatura.

Sin querer, nos da lecciones para leer y algunas veces para escribir. Hizo un decálogo del escritor en "Lo demás es silencio". Con ejemplos prácticos tan útiles como éste:
"Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así jamás escribas nada con cincuenta palabras".

Tampoco me disgustan esos aforismos que encontraba en cualquier lugar impreso. Dos de virginidad: "(1) Mientras más se usa menos se acaba". "(2) Hay que usarla antes de perderla." Dedicados a las muchachas en flor.

[Publicado el 16/4/2008 a las 20:00]

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Ni a tontas ni a locas

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Zapatero posa en La Moncloa con las ministras del nuevo Gobierno.

Cuando escuché la pequeña mezquindad machista de algunos comentaristas de la derecha cañí -y de la otra- me acordé de aquella tontería, de aquella gracieta misógina del ocurrente Jacinto Benavente. Le habían invitado las modernas de los madrileños años 30 a dar una conferencia en su famoso "Lyceum club" que estaba en la Casa de las Siete Chimeneas, hoy dependencias del Ministerio de Cultura. El club de mujeres era el primero que se había organizado por las escritoras, pedagogas, abogadas y artistas vinculadas al mundo de la Institución Libre de Enseñanza. Todavía era un mundo de hombres. Era exótico eso de que las mujeres, al margen de sus maridos, organizaran conferencias, conciertos, lecturas y lo que quisieran en su recinto. Muchos habían acudido entre el morbo y la curiosidad. Otros con toda la normalidad. El autor teatral cuando fue invitado, para no defraudar a algunos de sus reidores de gracias, dijo que "no pensaba hablar a tontas y a locas". Muchos le jalearon, también algunos columnistas de la derecha.

Hoy hay en España más ministras que ministros. La cosa puede ir mejor. Siempre que veo una mujer en una ventanilla, en un taxi, en una barra, en un despacho o en una facultad, sé que la cosa funcionará mejor. También creo que de ministras tendrán que funcionar mejor, pero no creo que sea posible. También habrá excepciones. También habrá ineficaces, vanidosas, petulantes o maniobreras. Pero les toca, muchos siglos de incompetencia de hombres les precede. Que sea su hora. Que sea ahora. Que el futuro era mujer lo sabíamos hace tiempo. Y me alegro de poderlo comprobar.

Que los graciosos, los machistas, los misóginos sigan ladrando. Que las modistillas se lo demanden. Y que mis queridas Stacy Kent o la Niña de los Peines, dos que cantan palos muy distintos no les dejen gozar de su arte a los tontos que se ríen del poder de las mujeres. 

[Publicado el 15/4/2008 a las 10:58]

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Biografía

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.

 

En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.

 

Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.

 

En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

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