El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 23 de noviembre de 2008

Urueña.
Eso ya lo hacemos hace tiempo. No solo entre libros, también hay películas, músicas, pequeños objetos, obras pintadas o moldeadas y otras cosas más o menos inútiles. Y personas. No podríamos vivir sin personas, sin realidades de esas que se tocan, te tocan. Vivir con quién se ama, y con quién se discute, discrepa o se llegan a pactos. Vivir como un ser humano, vale. Pero vivir en medio del lío de la ciudad. Entre ruidos, coches, gentes, tiendas, lugares de ocio, restaurantes, estadios, museos y atascos. Vivir en una ciudad. ¿Podríamos vivir de otra manera? ¿Querríamos vivir de otra manera? Ayer, en uno de esos pueblos que a uno le parecen un ideal de vida sensata, interesante y deseable, pensaba si seria capaz de vivir en un lugar como Urueña.
Dos o tres cosas de Urueña. Es un pequeño pueblo de Valladolid, en medio de la meseta castellana, en un montículo con espectaculares vistas a esa tierra de páramo y campos desnudos. Amurallado, con casas de vieja nobleza y humildes casas de adobe, con iglesia notable y algún palacio con historia. Unos pocos bares, algunos restaurantes, sin prensa, con algunas tiendas y un banco.
Además es el pueblo con más densidad de librerías de viejo de España. Le llaman la Villa del Libro. Además de ser villa musical pues allí se refugian músicos, cantantes y estudiosos del folklore. También tiene algún espacio para objetos singulares, para la reproducción y creación de esas maravillas de las viejas caligrafías u para rescatar juguetes de los años de la artesanía. En fin un pueblo para huir del mundanal ruido, refugiarnos en las verdades de las mentiras y ser capaces- como Gerald Brenan, como Robert Graves- de decir adiós a todo eso. Un problema, que no somos Brenan ni Graves. Otro, que hablan el mismo idioma. Uno más, que llegan las palabras de los políticos en campaña. Y que llegan el tomate y el pilates. Creo que seguiremos viviendo entre libros pero en medio del caos. La tranquilidad puede esperar y además no existe.
En cualquier caso, los que amen los libros, las músicas y otras bellas excursiones por un mundo razonable que tomen el camino de Urueña. Las librerías sólo abren los fines de semana. A veces desde el jueves. El domingo si quieren comer habrá que reservar. Un buen viaje para soñar con la posibilidad, sin "letraheridos", que se podría cambiar de vida. Un viaje para dejarnos engañar durante unas horas.
[Publicado el 11/2/2008 a las 14:31]
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Barranco de Víznar, donde Lorca fue asesinado el 19 de Agosto de 1936.
Tenemos en nuestra historia muchos muertos sin sepultura. Desde hace años amplios grupos de la población, además de los familiares, están consiguiendo un digno entierro a sus muertos. A cada uno su propia muerte, a cada uno el lugar que quiera para ser recordado. Entiendo los levantamientos de cadáveres y el querer dar lugar dignificado a quién hemos querido. Entiendo lo que dice la estimada Enea. Lo entiendo pero yo no lo haría. Desde luego no con Lorca.
Hace bastantes años, en compañía del poeta Luisa García Montero, estuve en el Barranco de Víznar. Era un día invernal, la carretera de tantas curvas estaba casi tapada por la niebla. Cuando llegamos al lugar del crimen el día se fue levantando. Nunca olvidaré la emoción que sentí en aquél lugar. En el lugar dónde tantos muertos sin sepultura siguen señalando el odio, la crueldad y la maldad de los asesinos.
La no existencia de sepultura, el no levantar el más famoso de los muertos de nuestra guerra es un deseo de la familia. No tumbas, ni mausoleos, simplemente el recuerdo en un lugar de Víznar, en un barranco dónde unos huesos señalan para siempre la iniquidad de los asesinos.
Una vez estuvo visitando aquellos lugares dónde el poeta murió y fue enterrado, Margarite Youcenaur, contó que nunca había sentido tanta emoción, que la ausencia de tumbas, de lápidas, de recuerdos la emocionaron más vivamente que si hubiera estado ante una tumba. Desconozco que están haciendo con el barranco, con el suelo que cobija a Lorca y otras decenas de hombres decentes, espero que no cambien aquella desnudez que tanto me conmovió. No mover a Lorca del lugar de su muerte es la mejor manera de recordar el crimen.
[Publicado el 08/2/2008 a las 18:38]
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Unas semanas después de estar su cuerpo repartido por las tumbas, los nichos, que muchas veces son las librerías, encuentro el último libro de uno de los escritores europeos más inquietos y viajeros, Cees Nooteboom. El último que yo conozca traducido al español. Un libro ilustrado, casi un coffe book, pero un libro lleno de verdades finales. De historias literarias. El libro es sobre algunas de las tumbas de poetas y pensadores que el escritor holandés ha visitado. Otro hermoso libro de la editorial Siruela. Un peregrinaje que vengo haciendo desde que me escapé por el mundo, sus polvos y sus amores. Me gustan las tumbas. Me gustan los cementerios. Sobre todo cuando no son industrias de sacar dinero a esos crédulos que los católicos. Aunque también me gustan muchos cementerios católicos.
La portada del libro es una tumba estrella, aún diría más, es un tres estrellas michelín de los cementerios: el Pére Lachaise, y la tumba de Proust. La lista de escritores es larga y emocionante que comparten espacio con Proust. Solo comparable con la de otro de las estrellas de cementerios, el de Montparnasse. Con las tumbas de tantos que siguen vivos en nuestras lecturas, con la botella de absenta sobre la tumba de Cortázar.
Nootebom pasea por otros cementerios más pequeños. Como si fueran espacios secretos de un gran gourmet se para ante la tumba de Machado en Colliure, una de las más emocionantes que conocemos. No tan lejos de otra que nos conmueve, la de Walter Benjamín, en Port Bou. También se detiene ante una tumba sencilla, modesta, campesina en uno de los paisajes más hermosos del mundo, la de Robert Graves en Deia, en su pueblo mallorquín dónde vivió, supo descansar y decir adiós a todo eso.
Nunca había pensado dejar mis restos en algún lado pero cuando recuerdo el barranco dónde estarán los restos de Federico o pienso en las cenizas esparcidas de Virginia Wolf en ese jardín de un lugar de Sussex. Incluso cuando veo la tumba sin símbolos y con nombre de tantos que quise, que sigo queriendo, pienso que después de morir habrá que elegir el lugar dónde quieres seguir estando. Lo estoy pensando.
[Publicado el 07/2/2008 a las 19:24]
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Biblioteca Breve y novelas de una vida

La escritora Gioconda Belli, ayer en Barcelona durante la presentación del premio.
Una vez me dijo Vargas Llosa que una biblioteca ideal podía hacerse con dos mil títulos. Hace unos cuántos miles que me pasé de volúmenes y tan como vamos, me parece que me seguiré pasando mientras no sepa cómo quitarme este enganche tan adictivo.
Ayer en los premios de novela "Biblioteca Breve", esos que crearon un grupo de "modernos", europeístas- más afrancesados que de otros territorios- y renovadores de nuestro mundo editorial, de nuestro mundo cultural hace ya cincuenta años. Volvió a ser recordado el inevitable Carlos Barral. Y Víctor Seix, Joan Petit, Castellet, Valverde y otros críticos, escritores y editores que cambiaron nuestras lecturas y nuestros autores.
Por edad empezamos más o menos con diez años de retraso de la nómina de los premiados, pero sin duda muchas de esas obras fueron nuestras lecturas de la literatura en español. Algunas obras siguen vivas y sus autores muertos. Y viceversa.
Pero repasando los títulos de los primeros premios todavía es reconfortante que se encontraran novelas y novelistas de tanta importancia para nuestras lecturas, para nuestras vidas de lectores.
Perdí Las afueras, la primera novela de Luis Goytisolo y la que inauguró el premio. ¿Dónde estarán los libros que extraviamos?
Conservo Nuevas amistades, de García Hortelano; Dos días de septiembre de Caballero Bonald, La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa; Los albañiles de Vicente Leñero, Tres tristes tigres, de Cabrera Infante, Últimas tardes con Teresa, Marsé; Cambio de piel, Carlos Fuentes. He perdido País portátil, de Adriano González León que acaba de morir, creo que sin dejar de hablar tal y cómo le conocí. Nunca tuve Sonámbulo del sol de Nivaria Tejera y por algún lugar debe estar La circuncisión del señor solo de Leyva. Desde luego el catálogo de esta primera etapa es significativo, importante y como para no dejar que nuestra biblioteca disminuya.
Y el premio murió, cambió, renació y sigue disfrutando de buena salud. Y de prestigio. Estoy interesado por esa mirada a la pareja de los orígenes de la nicaragüense Gioconda Belli.
Con editoriales y editores como aquellos nunca conseguiremos desprendernos de algunos libros. Nunca nuestra biblioteca será esencial y breve. Yo creo, no creo estoy seguro, que la de Vargas Llosa tampoco... pero tiene más metros que nosotros para no preocuparse por tener la casa tomada por esos animales que un día, también ellos, irán a parar al lugar del polvo. Enamorado o no.
[Publicado el 06/2/2008 a las 14:22]
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Los triunfadores de los Goya.
Galas y torturas discursivas aparte. Bromas de presentador- algunas- también aparte, la noche no estuvo nada mal. Se repartió bien la realidad de nuestro cine. Y casi con justicia poética se rescató del olvido una gran película pequeña. "La soledad", el segundo largo de Jaime Rosales, un raro outsider de nuestro cine, una hermosa, dura y doliente película que espero se reponga y puedan verla algunos buscadores de cine y no operaciones comerciales. Mejor ver su cine que seguir su discurso en los premios Goya. El escenario impone, creo que será eso. Muchas veces sorprende como gentes tan interesantes dicen cosas tan prescindibles. Ejemplo: Isabel Coixet. Hay otros pero no me entretengo más en comentar lo obvio.
Rosales está dentro de esos raros cineastas españoles que funcionan un tanto lateralmente. Periféricos del cine comercial que terminan por ser los más interesantes y exportables de nuestro cine. No es fácil ver una película española fuera, ni ver una buena película española dentro. Lo que merece la pena, desde el lado del amor al cine, dura poco y está en pocas salas. Así es. El cine es una cosa para buscar en "DVD" y ver en casa. Todavía existen coletazos de eso del cine en salas fuera de nuestro salón, pero está en franca decadencia. Algunos resistiremos.
Otras alegrías en los premios Goya. Al fin Maribel Verdú, otra vez se demuestra que de vez en cuando se hace justicia, se acierta. Gran actriz que ha sabido moverse en todos los papeles y con toda clase de cineastas. Ahora está a punto de Coppola. ¡Que vuelva!
Los premios a los actores Alberto Sanjuán y José Manuel Cervino. Dos actores, dos generaciones, dos maneras comprometidas de estar en el mundo y en el cine. Dos premios que poco, nada, gustarán a la carcundia beata. Ni a los hipócritas de doble moral. Me alegro.
Landa bien, muy bien, excelente. No me gusta pensar que cumpla su palabra y se retire de ésta profesión. Un oficio que se dignifica con actores como él. Capaz de haber supervivido a tantas mañas artes de nuestro peor cine. Que siga.
Y como petición, incluyendo la parte que me toca, que los premios documentales, de cortometraje y otros se den fuera de la Gala. O en una gala especial para intensos y pesados. ¿Para qué continuar dando en la Gala tantos premios a tanta gente? ¿Tenemos que seguir soportando esas soserías, o esos discursitos pedantes, familiares, pretenciosos y demás recuerdos a los seres queridos que se empeñan en mantener algunos de los que recogen el premio. ¿De verdad hay que afirmar en público el cariño a tu familia y tu equipo? ¡No lo dudamos! Por favor, ¿nos podrían ahorrar los lugares comunes?
La última y me callo. No tiene sentido no atreverse con la Gala de los Goya en tiempo real. No tiene gracia saber por otros medios media hora ante el resultado...O hay un poco de intriga o no hay nada. No vivimos en una ciudad que sepa mantener secretos. O volvemos a la Gala en directo o cada año se escaparán más de la pesadez habitual de esa fiesta.
[Publicado el 04/2/2008 a las 15:43]
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Una escena del cómic de Tintín con Milú.
Tiene un falso prestigio la leve enfermedad. Esos catarros invernales que te permiten estar ausente del trabajo, la calle, los amigos durante unos días. En la cama, en el sofá, acatarrado y con ganas de ver alguna vieja película, de leer alguna vieja novela. Comer poco y caliente, y beber leche con miel y coñac. Siempre me parece un buen plan... hasta que me toca. Es la segunda vez en el año que me toca. Y cada vez me toca peor. Ya no tiene el encanto con el que recordábamos nuestros pequeños malestares. No aguanto bien las películas, se aumenta el deseo de dormir ante la televisión. Y me cansan las novelas.
¿Qué hacer? Dos remedios. Uno el mismo que utilizo desde la infancia. Leer a Tintín. Nunca me decepciona.
Y otro. Leer aforismos. Un buen libro de aforismos nos hace sonreír, pensar, nos devuelve el espíritu de lo irónico, está cerca de la poesía y es una depuración de la prosa. Bergamín, gran aforista, decía que el aforismo era una "dimensión figurativa del pensamiento". Lo recuerda el poeta, y novelista, Carlos Marzal que acaba de publicar un libro de aforismos. Un libro que merece ser sacado de esa clandestinidad en que se mueven los aforistas. Inaugura colección en la editorial Cuadernos del Vigía. Bienvenidos. Mientras sigo con mis virus, aquí quedan algunos aforismos de Marzal:
"Tengo por el engaño y el autoengaño una viva admiración: la del enfermo a su fármaco"
La siguiente la podría firmar Lamela si fuera otro, si fuera un místico, si supiera sufrir, si supiera leer. Y que me perdona Carlos Marzal por la ocurrencia.
"La cirugía de vivir, sin anestesia: que todo duela y se goce en su absoluto"
Uno sobre el paso del tiempo: "La pereza de la edad comienza a pesarnos el día en que uno se plantea lo trabajoso que resultaría volverse a enamorar"
Y una para todos en general, y algunos en particular.
"Un tonto bienintencionado es un tonto múltiple, porque nos niega el verdadero enfado".
[Publicado el 01/2/2008 a las 14:57]
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La ciudad donde me gustaría vivir
Creo que vivo en la ciudad en la que me gustaría vivir. Aunque siempre tengo una puerta abierta a las infidelidades, promiscuidades, alternancias y otras fugas. Al menos tengo la disposición intelectual. Otra cosa es la realidad, como casi siempre. Como estoy con un poco de fiebre, un trancazo de esos del cambio climático y de ser residente en mi ciudad. Contaminada, seca, extrema y tan encantadora. Y tan puta. Pero me gusta. Es rebelde. Si fuera mujer sería Lilita. Aquella mujer de Adán, enemiga de los partos y de los recién nacidos. Mujer libre, un poco ‘viriloide', con mucho morbo y con la atracción de las cazadoras. Atractiva, compleja, libre y poderosa mujer, en fin, un hermoso peligro.
No quería hablar de Lilith, aunque me gusta tanto como la Valentina de Crepax. La mujer preferida de Fellini, hermosa y libre. Recuerdo ahora Valentina porque hay en este blog una amable desconocida llamada Valentina, y siempre imagino que es físicamente como aquella mujer pintada. En fin, disculpen este desvío para llegar a Santiago, como le pasó a Cees Nooteboom y lo contó en un espléndido libro de viajes. Yo vuelvo al principio, vuelvo a eso de la ciudad donde me gustaría vivir. Entonces me acuerdo del poema de otro Adam, el Zagajewski. Y me gustaría vivir en esa ciudad. En algunas cosas se parece a la mía, en otras en nada. No se si habrá otras más parecidas. No se si existe esa ciudad.
El poema así la describe:
Es una ciudad silenciosa al atardecer, cuando
las pálidas estrellas despiertan de su desmayo,
y ruidosa al mediodía con las voces
de filósofos orgullosos y mercaderes
que traen terciopelo de oriente.
Arden en ella los fuegos de las conversaciones,
pero no las piras.
Las iglesias antiguas, piedras enmohecidas
de una vieja oración, son su lastre
y su cohete espacial.
Es una ciudad justa,
donde no se castiga a los extranjeros,
una ciudad de memoria rápida
y de lento olvido,
tolera a los poetas, a los profetas perdona
su escaso sentido del humor.
En una ciudad construida
según los preludios de Chopin,
reducidos a la tristeza y la felicidad.
Pequeñas colinas la rodean
en un ancho anillo; allí crecen
fresnos de campo y el esbelto álamo,
juez en la nación de árboles.
Un río impetuoso atravesando el centro
de día y de noche murmura saludos
misteriosos de las fuentes,
de las montañas, del azul del cielo.
[Publicado el 31/1/2008 a las 11:44]
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Cuatrocientos euros, cuatrocientos golpes

Oído en el centro de Madrid hace unos minutos. Dos hombres de unos cuarenta años estaban hablando en una calle de mucho tránsito. Uno callaba. El otro estaba tranquilo pero serio y decía: "Yo no acepto esa propina. No cambio mi voto por cuatrocientos euros, ni por ochocientos. Me parece de vergüenza. De falsa caridad. Claro que eso es lo que suelen hacer. Nos subvencionan para que estemos callados, para asegurarse su poder. ¡No les voto!... ¿Has visto lo que pasa en Andalucía, en Extremadura, en los sitios dónde tienen la mayoría de sus votos? ¿Has visto?...Pues eso que se callan porque están subsidiados. Están mantenidos, con cuatro duros, pero con poco trabajo. ¿Tú sabes lo que es el PER? Pues eso. Que conmigo no cuenten. Tampoco les regalaré los cuatrocientos euros, pero no les voto"...
La conversación seguía pero yo tuve que dejar de poner mi oreja, tenía que seguir mi camino. El amigo hablador y el silencioso estaban en horario de trabajo, y con uniforme, eran dos funcionarios del servicio de limpieza del Ayuntamiento de Madrid. Antes basureros.
No era un pensamiento basura el del trabajador hablador.
Me puse a recordar las promesas de Zapatero. El juego del "yo más" en tiempo electoral. Y reflexioné sobre mi voto. Descartada la derecha que está desde hace siglos aliada con lo peor de España. Con dudas sobre los socialistas y con la creencia que un voto fuera de esa posibilidad es poco útil. ¿Qué hacer?
Tomar los cuatrocientos euros. Votar con la nariz tapada. Abstenerme y dedicar ese día a ver películas de Truffaut, por ejemplo. Volver a ver "Los cuatrocientos golpes". La cosa está fea. El talante no es suficiente. Y un puñado de euros no compra el voto de un trabajador, ¿o sí?
[Publicado el 29/1/2008 a las 14:41]
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Una de las tres cajas encontradas con fotografías.
Una de las más emocionantes noticias últimas es la aparición en una casa mexicana de más de tres fotografías de Robert Capa, Gerda Taro y David Saymour. Fotografías del tiempo más apasionado y cruel de nuestra historia. Fotografías de la vida cotidiana en la Guerra Civil, en el frente y en la retaguardia, en los campos, los pueblos y las ciudades.
Robert Capa y, su compañera, Gerda Taro- elegante hasta para moverse entre las balas, elegante hasta la muerte que encontró un desgraciado día en el frente de Brunete- son dos de los más famosos e importantes fotógrafos de los muchos que por aquí estuvieron en aquellos días dónde la vida y la muerte se cruzaban demasiado.
Robert Capa, el más conocido de los fotógrafos de aquella guerra- o al menos tanto como Cartier- Bresson- encontró la muerte en otra guerra. En una que todavía no se llamaba de Vietnam, en la guerra de Indochina le esperaba una traicionera mina. Sus fotos son parte de nuestra historia, de nuestra memoria y de nuestras emociones. El seductor de Budapest, el atractivo y conquistador Capa, fue capaz de apurar la vida y saberla mostrar. También, o sobre todo, cuando la vida coqueteaba con la muerte. Algunos de los grandes fotógrafos tenían una especie de noviazgo con las guerras. Capa lo tuvo, jugó, ganó muchas veces y terminó perdiendo.
Dentro de poco podremos ver escenas inéditas de aquellos días, de aquellas gentes, de aquellos de los nuestros y del mundo entero, que pensaron que España sería la tumba del fascismo. Se equivocaron. Perdimos. Pero gentes como aquellos fotógrafos en tiempos de guerra nos permiten vivir de manera cercana los sueños, la lucha, la vida y la derrota de un tiempo y un país.
No sabemos cuál será la calidad de las imágenes que estuvieron casi setenta años esperando en una maleta. Fotos exiliadas en México. Recuperadas fotos del exilio. Una manera de recuperar las vidas rotas, dispersas, exiliadas.
[Publicado el 28/1/2008 a las 15:23]
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Me gustaría escribir un cuento. Aunque fuera uno de aquellos de Monterroso. ¿Cómo? ¡Sobre todo uno de aquellos eficaces cuentos de Monterroso! Poder terminar una buena línea y sentirse un Balzac. ¡Qué placer!.
No estoy seguro de poderlo conseguir. Incluso no estoy seguro de intentarlo. Me gusta mucho leerlos. Incluso leer sobre cómo se hace un cuento. El último libro que aconseja cómo se debe escribir un cuento es de un buen cuentista. No es poco. Se llama Guillermo Samperio, es mejicano, hay bastantes de sus cuentos publicados en España. Ahora acaba de publicar un libro con 500 tips para los que quieran ser cuentistas. Algunos de los ejemplos vienen muy bien a cuentistas y a blogueros.
Muchos de ellos son consejos, reflexiones, apuntes de algunos de los más incontestables cuentistas del mundo. Algunos ejemplos:
"El camino del escritor, de principio a fin, está lleno de espinas, clavos y ortigas, y por eso una persona de sano juicio debe apartarse por todos medios de la escritura", A. Chéjov.
"Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión o la pobreza", A. Monterroso.
"Contar un cuento es saber guardar un secreto", Erskine Caldwell.
"Un cuento debe mostrar, no enseñar. De otro modo, sería una moraleja" Julio Ramón Ribeyro.
"Terminar un cuento es saber callar a tiempo", otra vez Caldwell.
Hay 496 más. Es toda una lección de lo difícil que es alcanzar imaginación, belleza, emoción y precisión. Para los valientes y los que no estén en su sano juicio. Editado en la editorial Berenice.
[Publicado el 25/1/2008 a las 11:03]
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Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
23/11/2008 17:22
Publicado por: oe
23/11/2008 17:16
Publicado por: oe
23/11/2008 16:46
Iba a poner algo ayer en en este...
Publicado por: escarola
23/11/2008 16:39
Me invitaron a comer fabes, muy...
Publicado por: oe
23/11/2008 15:14
Oeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee...
Publicado por: el cartero
23/11/2008 09:14
Publicado por: oe
22/11/2008 23:10
Publicado por: me gusta me gusta y me gusta
22/11/2008 22:21
oeeeeeeeeee, el formol es un...
Publicado por: el oe y el cartero con la cartera vacía quieren piruletas
22/11/2008 22:11
Publicado por: hola!
22/11/2008 21:54
Publicado por: adiós
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