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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 23 de noviembre de 2008

Blog de Javier Rioyo

Estoy bastante messiaen

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El compositor Oliver Messiaen.

En Cuenca, con perdón y porque sí. Un  buen lugar para empezar una semana cómo ésta. Un  buen lugar para otras semanas, otras pasiones, otras religiones o ningunas. Desde hace muchas primaveras me sorprendo al comprobar cómo  una música compuesta para la trascendencia, las lágrimas, los finales, las muertes y el más allá, tiene la capacidad de emocionar a un terrenal como yo. ¿Qué tienen de conmovedor, de vigente y misterioso, unos preludios, unas fugas o un "memento mori" compuestos hace siglos para seguir siendo tan cercanos en nuestras emociones?  Secretos del arte. Secreto profundo y universal de la música.

Hace 47 años en esa levítica ciudad se organizó una Semana de Música Religiosa. Así la llaman, y así se seguirá llamando, al margen de tantos descreídos que nos colamos en sus espacios, en sus iglesias, en sus capillas. Que nos mezclamos entre sus ritos y sus mitos. Y así, desde nuestra falta de fe, recibimos esa iluminación tan extraordinaria que tienen algunas de las músicas llamadas religiosas.

/upload/fotos/blogs_entradas/amy_winehouse_med.jpgNo creo en Dios, pero creo en Bach. No creo en la iglesia. Ni en la religión. Ni siquiera en la "verdadera". No me siento cristiano, ni mucho menos católico, ni romano. Y, sin embargo, me emocionan las obras del tan católico Messiaen. No creo en la vida futura, pero creo en su "cuarteto para el fin de los tiempos". No tengo pánico, ni me inquieta que más allá de nosotros no pase nada, pero no puedo ignorar un vértigo al escuchar su cuarteto. Tengo que reconocer que hay tardes en que estoy bastante "messiaen". Creo que debo concederme una dosis doble de Amy Winehouse.

[Publicado el 18/3/2008 a las 11:30]

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Pecados, pecadoras, políticos y místicos

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Philip Roth.

En un retiro místico, solitario, y descreído de casi todo, vive el personaje de la última novela de Philip Roth. Ese espectro, tan parecido al escritor, que vuelve a su ciudad y se sorprende que todo el mundo hable sólo con su móvil. Hace tiempo las personas que por la calle parecían que hablaban consigo mismas estaban locas. Ahora somos nosotros.

En la novela se habla del giro a la derecha en su país. Se dice que es "un movimiento para sustituir las instituciones políticas por la moralidad: su moralidad. Sexo y Dios. Xenofobia". En las próximas ya no estará el amigo de Aznar,  Bush. Ese presidente que Roth llama dogmático y analfabeto. Y que en seis palabras, tomadas de Shakespeare como: "un hijo descarriado, resentido y colérico". Quiero un Roth español.

Las grandes obras traspasan tiempo y  lugar. Leo a Roth como a uno de los nuestros. También leo a San Juan de la Cruz como si fuera contemporáneo. O escucho a Tomás de Victoria en una iglesia de Cuenca con el fervor que escuché a Marianne Faithfull en un garito. Es muy leve el camino de santos a pecadores. De místicos a sensuales. Es fácil pasar del gregoriano a las tentaciones de "La Ponderosa". Nos salvamos por nuestros pecados.

Mientras tanto nos quedan las procesiones, la barra de "La Ponderosa", la música y siempre nos quedará la poesía. Antes de Cuenca, fui a la comida de Loewe para festejar el vigésimo aniversario de su premio poético. El ganador, Vicente Valero, es un poeta que nos lleva a bosques, ciervos, oscuridades y claridades místicas. Uno de los nuevos místicos que ya no son lo que fueron. Beben gin tonícs, viven en Ibiza y hablan de pecados y pecadoras. Se hacía en la tertulia poética un repaso de mujeres excéntricas. Y se brindó por la valentía de la Duquesa Roja, casada con su compañera de los últimos años "in artículo mortis". Con Bush y con sus amigos españoles, ni las Álvarez de Toledo, ni las Álvarez de Alcobendas, lo hubieran podido hacer.  Destapado el tema de mujeres que vivieron como "pecadoras"- cada una con su estilo- se dedicaron homenajes poco académicos a la primera académica, Carmen Conde. Malcasada porque no pudo hacerlo con su verdadero amor, Amanda. Historia de ocultaciones que cuenta Ferris en su libro sobre la poeta. La lista de pecadoras, poetas y otras chicas del montón siguió con los postres y terminó en la calle. Recordé lo que una vez le dijo la pecadora Maruja Mallo al discreto Ramón Gaya. Se encontraron en Madrid a la vuelta del exilio de Gaya y le preguntó a su amiga ¿como está España? La desencantada y atrevida Maruja soltó sapos y culebras contra esto y aquello. Resumió diciendo: "La culpa de todo la tiene la jodida mística"

Artículo publicado en: El País, 17 de marzo de 2008.

[Publicado el 17/3/2008 a las 12:00]

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Mística y barroquismo

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Me excede el barroquismo de la Semana Santa, sobre todo la del sur. Con tanta lágrima fácil, tanto cachondeo y tanta exageración. La sobriedad castellana, tan oscura, prohibitiva y silenciosa, también me abruma. Quizá la mezcla que me es más cercana son esas procesiones de Cuenca, por su escenario y por sur turbas borrachas. Dentro de unas horas estaré por allí. Hay otros placeres, pero son de la carne y no los contaré.

/upload/fotos/blogs_entradas/de_las_lgrimas_y_de_los_santos_med.jpgLa mística Santa Teresa, modelo de erotismo para Bataille, delicado modelo para Bernini, emocionada escritora, es todo lo contrario que la Semana Santa y sus juergas. Mi libro preferido sobre santidades y misticismos, es una breve joya que acaba de reeditar en bolsillo "Tusquets", es del santón pagano Emile Cioran. No tiene desperdicio, pero les dejaré un momento en que imagina en Castilla un encuentro de místicos:

"Resulta extraño que varios santos hayan podido vivir en la misma época. Intento imaginarlos juntos, pero carezco de fervor y de imaginación. ¡Teresa de Ávila, a los 52 años, célebre y admirada, encontrando en Medina del Campo a un San Juan de la Cruz de 25 años, desconocido y apasionado...! La mística española es un momento divino de la historia humana.

¿Quién podría escribir un diálogo de los santos? Un Shakespeare aquejado de inocencia o un Dostoievski exiliado en una librería celeste. Toda mi vida merodearé en las inmediaciones de los santos..."

¿Qué tendrán que ver esos santos con Rouco Varela?

[Publicado el 13/3/2008 a las 17:30]

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Seguir con dudas

/upload/fotos/blogs_entradas/aplogos_med.jpgDudaba si tenía esa edición y volví a comprar el libro. Al llegar a casa me encontré con mi ejemplar, la misma edición y mejor conservado, con su cubierta original, con esa foto de Oriol Maspons, que faltaba en el que compré en la librería de viejo de Alicante. Esas dudas sobre los libros que una vez tuvimos nos permiten volver por lugares, por libros que nos encuentran, que no buscamos. Me encontró ese delicioso libro póstumo de Martin Santos, Apólogos. Prosas breves e inéditas del psiquiatra y gran escritor. Habla con inteligencia, humor y agudeza de cementerios, complejos, pueblos, caracteres, trabajos, amor o de la rareza del instrumento indígena llamado "boomerang".

Naturalmente también habla de dudas. Y de una explicación. Nada menos la explicación final sobre eso tan misterioso del amor. Un apólogo magistral. No lo reproduciré completo pero al menos lo esencial de su investigación:

"El amor totalmente explicado:

...Dispuesto a aclarar la cuestión de un modo definitivo, he recurrido finalmente al método experimental. Para ello -siguiendo la costumbre- he elegido un ser de sexo opuesto al mío; he tomado su mano y la he estrechado con ternura; he fijado mi mirada con atención penetrante, al mismo tiempo que acariciadora, en sus pupilas; he musitado palabras sin sentido en su oreja; he aspirado su aliento y decidido a no omitir ninguno de los gestos necesarios incluso he oprimido sus labios con los míos a despecho de su pegajosa humedad.

Después de hecho todo esto, he esperado a ver qué sucedía. Tras un momento de enajenación o de torpeza, la persona ha tomado aire, ha abierto los ojos, ha movido los labios, en una palabra, se ha dispuesto a hablar. He esperado pacientemente.

Grande ha sido mi sorpresa al escuchar, no una afirmación o una promesa, sino una ansiosa pregunta, pues ha dicho ‘¿me quieres?' quitando así toda decencia a su éxtasis pasado.

De este modo he llegado a conocer que el último secreto que el amor revela no es una verdad ni un error, sino una duda"

Y sin dudarlo, seguiré paseando con mis dudas.

[Publicado el 12/3/2008 a las 07:00]

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Volver a las dudas

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Mike Oldfield contempla la fachada del Guggenheim de Bilbao.

Me cuestan las certezas. No voto convencido. Voto a la contra. No hago cejas, ni canto alegrías, tampoco soy un voluntarista de izquierda utópica, desunida y ex comunista. Y no me gustan los partidos confesionales, ni los de derechas, ni los nacionalistas. No me creo a Rosa Díez, aunque me gusten Savater y Pombo, escribiendo. Es decir: he votado caballo ganador. Sí, pero en mi descarga diré que he votado sin pasión. Aunque no me faltaron las ganas porque me pasé el fin de semana en Bilbao. Y eso del País Vasco, y algunas de sus enfermedades, nos hacen ser ciudadanos más conscientes de lo que es y no es la democracia.

Después de esa certeza que significa el acto de votar. De poner la confianza en unos y negársela a otros, quiero volver a mis dudas. A mis queridas dudas en la vida, la política, las gentes, el amor y otras soledades.

Antes de seguir con mis dudas, dar la razón al listo y sensato Adrián Vogel. Es listo. No pierde el tiempo con algunos artistas. No se entretuvo escuchando durante una hora y en directo a Mike Oldfield. Claro, que también se perdió el escenario, las voces y los coros que estaban muy por encima de los aburrimientos melódicos del británico. Concierto en el Guggenheim. Demasiado lugar para música tan olvidable.  Y es listo porque me recrimina, con mucha razón, mi comparación entre Arturo Fernández y Almodóvar. Retiro lo dicho. Y mantengo mis dudas. Lo dudo.

[Publicado el 10/3/2008 a las 20:30]

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No soy Kafka

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Hay un viento ligero en Alicante. Estoy cruzando lecturas de Enrique Vila-Matas con otras de las que hablaré. Siempre que leo a Vila-Matas tengo ganas de leer otras cosas, Gombrowicz, Walser, Beckett... y siempre me dan ganas de salir de casa, de moverme por la ciudad con tranquilidad. En muchos paseos acabo tropezando con una librería de viejo. Un viento ligero me lleva hasta ellas. Aquí se llama "Raíces", muy entretenida y con algunas sorpresas. Estoy tranquilo y contento. Es el momento de desplegar los pequeños tesoros de libros rescatados de esa cueva dónde me estaban esperando.

/upload/fotos/blogs_entradas/el_viento_ligero_en_parma_med.jpgDespués vuelvo a Vila-Matas, su último libro, El viento ligero en Parma, me recuerda que hubo un tiempo que me sentí muy cercano a Kafka. Había cosas en mi vida que me acercaban a Kafka. Hace tiempo que se muy bien que no soy Kafka, aunque quiera mucho a una Milena. Que nunca seré Kafka. Entre otras cosas porque el domingo votaré. No me imagino a Kafka preocupado con ese pequeño ejercicio de ilusión democrática. No lo imagino votando. Kafka es aquél de sus diarios, el que en agosto de 1914 escribía: "Hoy Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Por la tarde fui a nadar"

No soy Kafka. Yo, por la tarde iré a votar.

[Publicado el 07/3/2008 a las 10:21]

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Ausencia de la cultura

/upload/fotos/blogs_entradas/arturofernandez_med.jpgSi pensamos que cultura es algo más que unas fotos, unas canciones, una referencia al canon o la cita de famosos cantautores hay que tener un oído del que carezco para saber qué piensan hacer con la cultura los principales candidatos a presidir el país. No es nuevo, la cultura es un adorno para los mítines, es una foto para la feria de vanidades, es la cita fácil de un libro que los asesores han recomendado. /upload/fotos/blogs_entradas/pedro_almodvar2_med.jpgClaro que es muy diferente presentarse con Almodóvar, por ejemplo, que con Arturo Fernández, con perdón. Si nos fiamos por las presencias, si tuviéramos que dar el voto por personalidades de la cultura al lado de uno u otro, no tendríamos dudas.

El voto de la cultura no es para la derecha. También en eso somos muy diferentes a los franceses. Nuestra derecha es diferente. Y, desde luego, Rajoy es muy poco Zarkozy. No soy muy partidario del ligón presidente de los franceses. Fui muy partidario de su mujer antes de ser primera dama, pero después de leer el libro de Yasmina Reza sobre la campaña de Zarkozy y de comprobar la capacidad de seducción sobre intelectuales de muy diferente pensamiento e ideología. Volví a ser consciente de nuestro largo camino que recorrer para ser lo que siempre quisimos -algunos- ser franceses. O afrancesados. También valen otros países europeos. Aquí la derecha se tropieza con el catecismo como lectura. También con autores de best seller o con algunos raros que se acercan a la derecha. Muchos de ellos conversos, antiguos izquierdistas. Nada despreciables por muchas cosas pero muy sometidos en su servidumbre a la nueva fe. O al nuevo estatus. No son muchos pero, además, se callan. Todavía parece excéntrico ser de derechas si te dedicas a la cultura. Conozco alguno, además, me gustan y los respeto pero son menos de que la inmensa minoría.

El país será mejor cuando la ausencia de la cultura sea un bien, sea la expresión de que el creador no tiene que mostrar sus creencias en algo tan difícil de creer como un partido político. Lo mejor sería poder pasar de ellos, de todos, pero todavía no estamos tan tranquilos, tan laicos, tan libre como para quedarnos leyendo un libro en el día del voto. Iré por demostrar mi contra. No por tener fe.

[Publicado el 06/3/2008 a las 15:17]

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La belleza, la voz, la vista

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Rolando Villazón.

Escuchar una ópera nos permite imaginar la imagen de los componentes del drama como gustemos. Había escuchado algunas veces la ópera "La Gioconda", del casi olvidado Ponchielli. Con momentos tan famosos como el aria de "Cielo y mar", que ahora da título al nuevo divo de los tenores, el mexicano Rolando Villazón. Un cantante exuberante, poderoso, comunicativo y buen mozo. De la Gioconda también conoce todo el aficionado a la música o al ballet, la llamada "Danza de las horas". Además está el sufridor personaje central, la enamorada, apasionada y buenísima chica, esa cantante callejera, hija de una ciega, que está enamorada de uno que no la ama. Un dramón de Arrigo Boito, a partir de una obra de Víctor Hugo. Todo muy del gusto del pasado siglo. Pero la belleza de la música, además de la hermosa danza, ha permitido que esta incomprensible historia- como tantas de la ópera- siga siendo muy representada, muy querida y muy bien aceptada.

Hay un personaje que enamora al protagonista, al tenor de "Cielo y mar" que daría la fama al español Gayarre, es la bella y malcasada, Laura. Una mujer muy hermosa, una mujer atrevida por la que se provocan todas las desgracias de la obra. Siempre la imaginamos muy hermosa, capaz de seducir al bello y aventurero Enzo, a ese del que está fatalmente enamorada la Gioconda. Una mujer por la que uno estaría dispuesto a algunas locuras.

/upload/fotos/blogs_entradas/teatro_real_med.jpg

Con esa imagen idealizada fui al Teatro Real. Más bien, con esa ingenuidad, porque ya tendríamos que estar acostumbrados, a nuestros años y nuestras óperas, que una cosa es la voz y otra el cuerpo, una la realidad otro el deseo. Todos tenemos claros ejemplos de físicos que se contradicen con las pasiones que desatan en el escenario. Es un componente habitual de ese tinglado que es una ópera. Lo sabemos, y sin embargo nos decepcionamos.

La cantante que representa Laura, por decirlo discretamente, está en las antípodas de lo que uno entiende como arrebatadora belleza. Incluso lo que uno entiende por belleza. Aún diría más, lo que uno entiende por pasable. Es muy pequeña- unos señores que parecían muy serios detrás de mi fila, cada vez que entraba en escena decían: "¡ya viene el tapón!"- tirando a bastante gorda y con un físico poco agraciado. De voz estupenda pero cuando se abrimos los ojos es difícil dar crédito a que esa señora despierte tantas pasiones. En fin, tendrá mucha belleza interior. La ópera, que es representación en vivo y directo, ¿no debería cuidar más sus repartos? Ya se que la belleza es subjetiva, pero no tanto. A veces es mejor no ver. La imaginación tiene más posibilidades. La realidad suele ser más fea.

[Publicado el 05/3/2008 a las 15:02]

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Caminar

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Creo que una vez hablé del "arte de caminar" según Stevenson. De la reivindicación de hacer excursiones a solas. La libertad es esencial y uno, solo uno debe decidir dónde pararse, con qué, con quién. Me gusta caminar, generalmente acompañado pero me encanta la idea de hacerlo a solas. Casi nunca lo hago en el campo y no paro de hacerlo en la ciudad. En la ciudad paseo, camino, me desplazo muchas veces solo. Es la manera más amable de recorrer una ciudad tantas veces hostil. Cambiarla ruta, cambiar de calles. Y de repente tropezarte con alguien. Es bastante normal en el centro de Madrid tropezarte con conocidos. Incluso con saludados que se hacen los conocidos.

Hoy me he tropezado con un amigo, al menos con un conocido al que aprecio. Hacía bastante tiempo que nada sabía de él. El encuentro ha sido afable, con muchas cosas que contar por su parte y con muchas que callar por la mía. Me ha gustado. Es lo que los de Huesca llaman "echar un capacho" cuando se paran un rato con algún amigo y se detiene un poco el tiempo. Debe ser por los "capachos" con los que la gente, las mujeres principalmente, iban al mercado. En el capacho de ésta tarde mi amigo se empeñó en regalarme un libro que ya tengo, que ya he leído y que estimo mucho. No he podido negar el gusto de regalar. Y vuelvo a casa con una reedición de "Luz de Agosto", de Faulkner. Una maravilla que tengo que regalar a alguien que lo aprecie.

En el regreso de mi paseo se me han cruzado libros sobre el caminar, el paseo y los paseantes. Me acordé del panfleto de Hazlitt sobre el paseo que va en la misma dirección de la tesis de Stevenson. Pasear solos. Decía Hazlitt que "nunca estoy menos solo que cuando estoy a solas"

/upload/fotos/blogs_entradas/crnica2_med.jpgTambién recomiendo los libros de ese paseante que fue Robert Walser. Acaba de aparecer en Siruela una delicia de bolsillo del recordado W.G. Sebald que homenajea al gran prosista solitario.

Hay otros paseos, incluso otros bien acompañados de amigos. Así le gustaba a García Hortelano, pasar y hablar con amigos. Sobre todo si entre los amigos estaba Juan Benet. En Lumen, dónde está apareciendo la obra completa de García Hortelano, acaban de publicar un libro de sus paseos y colaboraciones por la prensa y otras cosas dispersas. Tiene un hermoso título: "Crónicas, invenciones, paseatas"

Ahora mismo me haré una paseata y en el bolsillo guardaré "El paseante solitario" de Sebald, me acercaré a un bar que les gustaba a Hortelano y Benet y soñaré con los paseos solitarios de Hazlitt y Stevenson. Y si tengo suerte que alguien interesante me interrumpa mis paseos solitarios.

[Publicado el 04/3/2008 a las 14:45]

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Untados, insultados, insultadores y citas

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Yasmina Reza y Nicolas Sarkozy.

El poeta tiene la vista cansada. Y algo cansada la esperanza. Sabe que "los suyos" ni tienen espacio, ni medios, ni debates y, casi, ni cantantes. Sus amigos le han dejado solo, en compañía de pocos. Se han ido con la canción de la ceja, con ese himno de regular alegría de Benedetti. Un autor que sigue viviendo adrede y escribiendo para espantar miserables: "Dicen que Dios creó a los miserables para proporcionar trabajo a los ángeles justicieros. Pero los miserables son capaces de cortarles las alas" El poeta es lo contrario de miserable y se alegra con las alegrías de sus amigos, los "untados", los insultados. El poeta se siente insultado cuando insultan a los que no viajan en su misma pequeña nave política.

Acaba de publicar un libro que ha salido clásico. Un hermoso continente que lleva en su interior palabras de una tribu de gentes buenas, en el buen sentido de la palabra. Un libro que nos lleva al debate más importante, al debate con nosotros mismos y con nuestras dudas. "Vas a ser un perdido. No me importa. Me parece más triste / no saber dónde estoy". Se llama Luis, es hijo del coronel García y de izquierdas. Le regalé una cita del libro de Yasmina Reza dedicado a Sarkozy. Se encuentran en Madrid, la escritora está un poco sorprendida de la afabilidad del trato con los socialistas españoles y resume palabras de Sarkozy: "Hace el elogio de Zapatero y de su homólogo Alfredo Rubalcaba. Habla también en términos calurosos de Blair y de Prodi. Digo, es gracioso que seas amigo de todos esos izquierdosos. ¡Porque no son de izquierdas!, exclama. ¡Sólo en Francia hay gente que vive como de izquierda!". Que se entere Rajoy, que sigue pensando que Zapatero es un izquierdista destructor de patrias.

/upload/fotos/blogs_entradas/jos_mara_merino1_med.jpgDejé a los "untados" madrileños y me escapé a Barcelona. También tomada por tropas de "untados" y conjurados para premiar el mejor libro del año. El "Salambó", untado con cero pesetas. Sorpresa por algunas ausencias clamorosas. Pienso en el rencor de éstos untados, hasta sin dinero se niegan.

El ganador, un maestro del cuento, leonés de A Coruña, José María Merino. Empieza ganando el "Salambó" y terminará el año entrando a la Academia. Me juego lo que quieran, será el próximo Académico. Los cantantes untados de Úbeda que se pongan a la cola. Volviendo a Merino y pensando en la poca ficción que leen los del debate, un relato:"Perseguido por el Canon, el Corpus llegó a un callejón sin salida. ¿Por qué me acosas- preguntó el Corpus al Canon-No me gustas-añadió. El gusto es mío- replicó el Canon, amenazante"

Y recuerden lo que dice el poeta: "Lo peor no es perder la memoria, sino que mi pasado no se acuerde de mí". Buenos días, buena suerte.

Artículo publicado en: El País, 2 de marzo de 2008.

[Publicado el 03/3/2008 a las 11:30]

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Biografía

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.

 

En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.

 

Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.

 

En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

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