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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 22 de enero de 2020

 Blog de Jesús Ferrero: Cielos e Infiernos

El vuelo de Safo

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Decía mi maestro Vidal-Naquet que las mujeres y los esclavos habían sido los héroes secretos de la antigua Grecia.


Solo los escritores (Esquilo, Sófocles, Eurípides) supieron dar voz en el teatro a los que no tenían voz en los foros, rescatándolos de las moradas del silencio.


Fascina comprobar cómo razonan las mujeres en la tragedia griega, cómo se oponen a la injusticia, la tiranía, la desfachatez, la arrogancia. Y lo hacen siempre con palabras fulminantes y ajustadas.


Son la voz clamorosa de la intrahistoria.


En la tragedia griega, representan la imagen más honda, más persuasiva y más definitiva de la humanidad. No es paradójico que tengan un papel tan señalado en la tragedia. Danzaban sobre la cuerda tensa de los más terribles conflictos, en los que se ponía en cuestionamiento su propio ser.


Parecen ángeles del abismo, lanzándose hacia un vacío de incomprensión delirante y delirante cinismo, como dicen que hizo la poeta de Lesbos en aquel acantilado donde, según la leyenda, se llevó a cabo

el

vuelo

de

Safo.

 

No me refiero a su suicidio, aunque lo parezca. Hago más bien referencia al vuelo de su lírica y su aliento. Aún nos acordamos de ella, a pesar de que solo nos quedan algunos fragmentos de su obra. Adentrémonos, con la imaginación y el deseo, en aquella noche oscura en la que Safo dijo:

 

La luna se evapora

y las Pléyades se marchan.

Es medianoche:

las horas pasan y estoy sola.


 

 

 

 

[Publicado el 08/3/2019 a las 12:58]

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El rostro (III)

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La Tour- María Magdalena

Para percibir en nuestro rostro una continuidad y una identidad, nos miramos en el espejo todos los días.

 

Esa acción, más bien involuntaria, es nuestra guía de bitácora en la navegación continua por nuestro propio ser.

 

Imaginemos lo que pasaría si, por las razones que fueran, no pudiéramos mirarnos en ningún espejo durante años...


¿Nos reconoceríamos? No enseguida. Para reconocernos, tendríamos que hacer un vertiginoso ejercicio de memoria.

 

Todo lo anterior sirve para indicar lo importante que es mirarse y mirar. Si nos atribuimos una cara, si la necesitamos para configurar el imaginario de nuestra identidad, estamos obligados a atribuirle una cara también al otro, pues de no ser así, nos quedaríamos sin los ojos que nos miran y nos diferencian.

 

El otro puede ser y es nuestro espejo. ¿Tramposo? Sí, pero no menos que el espejo de nuestra casa, si bien de diferente manera.

 

La vida es una danza de conciencias, de reflejos, de cuerpos y de espejos. Y es bueno que así sea. Sin esa danza nuestras vidas solo serían maniobras en la oscuridad.

 

 

[Publicado el 02/3/2019 a las 12:00]

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El rostro (II)

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Todo rostro es un milagro, como toda vida.

 

La vida es lo más raro dentro de una larga extensión de muerte, dentro de una larga extensión de materia sin conciencia.


Todo aquel que nace es el resultado de una vertiginosa selección desde el origen del tiempo...


y todo rostro está como unido a una cuerda cósmica. Es como un cristal chispeante dentro de un impensable juego de abalorios.

 

En el fondo, es asombroso que todo rostro deje de ser extraño al ser mirado, como si todo rostro llevara impresa en él la marca de un antiguo reconocimiento, de una antigua y reconocible esencia de humanidad.


[Publicado el 19/2/2019 a las 10:23]

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El rostro (1)

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Todo aquel que le niega al otro el derecho a tener cara está ejerciendo la más despiadada exclusión: la misma que ejercen los enemigos en el campo de batalla.


Por definición, todo enemigo es un ser sin rostro, pues si de verdad lo tuviera, ni sería enemigo, ni resultaría tan fácil combatir contra él.


Todo rostro es un ideograma viviente, un paisaje nunca antes visto, una unidad nunca antes configurada, un guarismo de la vida, único y distinto.


Todo rostro es un destino, un sentido y una llama que brilla y evoluciona en medio de la vasta oscuridad.


[Publicado el 08/2/2019 a las 10:10]

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Visión de la extrañeza (3) Proyecto de novela minimalista

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Sin

comentarios,

sin

personajes claros,

sin

diálogos,

pero

con un argumento

bien

explícito.

          Pon tú mismo el título 

                           a esta novela de misterio

con millones de peces muertos

y un silencio

denso y primitivo.

 

 (La muerte masiva

nos invita a proyectarnos

en un tiempo anterior al murmullo fascinante de la vida). 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

[Publicado el 29/1/2019 a las 11:15]

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Visión de la extrañeza (2) Zona oscura

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¿Dónde empieza y dónde acaba la morada de la extrañeza?

 

La extrañeza empieza en nuestra propia intimidad, y luego se va extendiendo por todo lo demás, pero no siempre el mundo nos resulta trágicamente extraño.

 

Hay grados en la extrañeza, hay niveles, vaivenes, subidas y bajadas.

 

Cuando la sensación de extrañeza se hace colectiva entramos en un maelstrom imprevisible.

La locura de las masas es más devastadora que la locura individual, porque es la mezcla de muchas locuras individuales juntas. 

 

Cuando las locuras se juntan formando una sola masa, entramos en zonas muy oscuras.

La historia nos informa de esas zonas que nunca llegan a aclararse por completo.

 

El pasado es un espacio lleno de tinieblas y de fiebre.

 

¿Y el presente?


[Publicado el 28/1/2019 a las 11:06]

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Visión de la extrañeza (1)

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Lo extraño no es lo paranormal.

 

Paranormal hace referencia a una realidad paralela a la normal, o que se opone a ella, o que está al margen de ella.

 

Lo extraño en cambio forma parte de nuestras vidas. Sentimos extrañeza ante nuestro propio ser, y ante el ser de los demás.

 

En principio lo extraño es lo que está fuera de ti, lo ajeno a tus entrañas. Podría pensarse que es lo mismo que paranormal (para: al margen de, junto a, contra; ex: fuera, más allá, exterior), pero le hemos dado un significado muy distinto.

 

Al estar como estamos partidos en dos (Platón, Freud, Lacan), lo interno puede parecer a veces lo externo, y lo íntimo nos puede resultar extraño. De hecho no hay nada más extraño que nuestra propia intimidad. La interioridad convertida en imagen de la exterioridad, de lo ajeno, del “otro lugar” de la Cábala.

 

Por eso “extraño” es un concepto mucho más rico que paranormal, y mucho más vinculado a nuestro ser.

 

Hacer extraño lo familiar, hacer familiar lo extraño. Ese es mi lema.

 

¿La extrañeza es una dimensión toxica? Tan tóxica como la normalidad que, por todo lo que hemos dicho, puede estar llena de extrañeza.  Acerca de la extrañeza ya habló muy sabiamente Freud, descubridor de la verdadera región de la extrañeza: el subconsciente. A él me remito siempre. Nadie ha llegado más lejos que Freud en el análisis de lo extraño vinculado a la intimidad. Ni siquiera Lacan.

 

Líbrenos la vida de las épocas en las que la extrañeza se hace demasiado familiar. ¿Estamos en una de ellas?

 


[Publicado el 26/1/2019 a las 12:08]

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Retorno

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Amable ironía la de Pierre Assouline y al mismo tiempo demoledora para con las falsas verdades y los argumentos trucados y perversos, a los que tan proclives somos los ibéricos.


Recuerdo su novela Lutetia, memoria de París en sus épocas más dudosas y conflictivas a través del vigilante de uno de los hoteles más míticos de Paris. Después me acerqué a Golem, la trepidante historia de un fugitivo al que le han alterado trágicamente el alma: un viaje al fin de la noche, pero de otra manera, y siempre con esa ironía incesante, cervantina, que caracteriza toda la obra de Assouline, incluidos los artículos de su blog LA RÉPUBLIQUE (des livres).


Pero el libro que más puede interesar a los españoles es sin duda Retour à Séfarad, una novela familiar rigurosamente insólita, y que podría servir de modelo para plantearse novelas familiares que huyen de la convencionalidad y se atreven a abarcar, con agilidad y velocidad, grandes períodos de la historia, sin que la empresa adquiera el aire pesado, estúpido y grave que caracteriza tantas y tantas sagas familiares.


Se trata de un libro de lectura dolorosa y a la vez saludable por la imagen agridulce que proyecta de España. Mirarse en el espejo que propone Assouline es un ejercicio terapéutico y una inmersión en el mito, a la par traslúcido y sombrío, del eterno retorno.


De pronto lo familiar resulta desconcertante, gracias a la mirada, amable y a la vez desmitificadora, de Pierre Assouline. De pronto España se convierte en la morada de la extrañeza.


Assouline nos invita a apreciar la humildad del pasado, avasallado por la arrogante prepotencia del presente, a la vez que nos obliga a considerar la crueldad de la historia y el dolor sin límites que provocan los fanatismos, las exclusiones, las abominaciones.


Me he detenido especialmente en un párrafo donde Assouline dice: Au fond, ce qu'il a de bien avec les Espagnols, lorsque on est tout prêt à les aimer, s'est qu'on ne risque pas de cristalliser. À peine se prend-on de passion pour sa singularité, que le contre-modèle se manifeste et vient pondérer le jugement. Traducido al español: En el fondo, lo mejor de los españoles, cuando uno está dispuesto a quererlos, es que no corremos el riego de que ese amor cristalice. Apenas uno es consciente del afecto provocado por su singularidad, cuando surge el contramodelo que pondera nuestro juicio. Dicho con otras palabras: toda vez que sientes afección hacia España, ciertos detalles, ciertos comportamientos, ciertas ideologías, ciertas vilezas incalificables rebajan tu amor, lo ponderan, lo equilibran, lo dejan en su justa frontera entre la luz y la sombra. 

  

Coda lírica:


En tardes luminosas o en tardes grises

o en tardes que arrastraban las horas

como pesadas cargas,

he querido amar esta tierra terrible,

y ya estaba dispuesto a hacerlo

con la mejor disposición del alma

cuando de pronto los monstruos

de antes y de ahora

me prohibían abrir los brazos y cerrar los ojos.

 

Mas a veces, en medio del desasosiego

y el deseo de encerrarme

en mis cuarteles de invierno,

el abrazo de los amigos, sus palabras,

y hasta sus gritos

me indicaban que la noche está llena de estrellas.

Bajo su amparo se rozan las copas y los cuerpos,

los deseos y los sueños,

y uno se entrega sin miedo al furor de vivir.

Assouline lo sabe y lo acepta y lo padece,

y de nuevo vuelve a donde tiene que volver.

 

Ya lo decía Gil de Biedma:

Siempre se obstina en ser dulce,

en merecer ser vivida

de alguna manera mínima

la vida en nuestro país.”


 

 

 

[Publicado el 22/1/2019 a las 13:21]

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La desigualdad según la ciencia

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La redacción de la revista Investigación y ciencia dice en su último informe especial:

Una acusada desigualdad económica repercute negativamente en todos los aspectos del bienestar humano y en la salud de la biosfera.

***

La revista analiza la desigualdad en USA, “país que representa el caso extremo de una tendencia global”, así como “el modo en que los sistemas digitales perjudican a los miembros más vulnerables de la sociedad”. También detalla “los mecanismos por los que la desigualdad deteriora la salud mental y física de los individuos, y la manera en que el desequilibrio económico y político está dañando el entorno natural”.

***

Se agradece que la ciencia se ocupe de la desigualdad. No es un tema que tienda a frecuentar demasiado, dejando ese ámbito para las humanidades y la filosofía. Hace años, el sociólogo Bourdieu hizo diferentes radiografías de la desigualdad, analizó su origen y sus causas, detalló sus mecanismos y los efectos que provoca en la salud, sin olvidarse nunca de la desigualdad de género, madre de todas las desigualdades.

   

Ciertamente, la desigualdad es un fenómeno devastador. Nos basta con mirar hacia atrás y examinar la historia. Podemos remontarnos hasta los egipcios. Sus tumbas nos informan muy bien de los efectos de la desigualdad. Los esqueletos encontrados en las necrópolis de los humildes indican que a veces se interrumpía en ellos la línea del crecimiento. ¿Debido a qué? Fundamentalmente a las hambrunas provocadas por las sequías. En cambio los esqueletos de los aristócratas demuestran que sus dolencias se debían sobre todo a los males generados por la política matrimonial cerrada y endogámica. La desigualdad ha sido siempre fuente de toda clase de diferencias y de desniveles. La arqueología y la historia ya conocían ese infierno del que finalmente ha decidido ocuparse la ciencia con mayúscula. Celebrémoslo.

 

Coda lírica:

 

Mi madre me contaba que cuando era niña

 

a los pobres los enterraban envueltos en una manta,

 

en cambio los caciques reposaban en ataúdes de cristal y plomo.

 

Los primeros se disolvían enseguida en la tierra,

 

nutriéndola con sus restos y convirtiéndose

 

en un arbusto o en una higuera.

 

Los otros todavía se están pudriendo.

 

[Publicado el 20/1/2019 a las 16:54]

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Los ancianos japoneses roban para ir a la cárcel y así escapar de la pobreza y la soledad

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Leo en el periódico Clarín de Buenos Aires (14/1/19): Los ancianos de Japón cometen delitos para tener con quien hablar en la cárcel, o van a prisión porque las jubilaciones no les alcanzan para sobrevivir.

 

Japón es el país más envejecido del mundo. Casi el 30% de su población supera los 65 años y cada vez son más los ancianos, pues las parejas jóvenes no quieren tener hijos. La soledad de los ancianos está haciendo estragos y adquiriendo las dimensiones  de una epidemia. Un problema que sobrepasa con creces los límites del archipiélado del Sol Naciente. Según un informe de la Comisión Jo Cox sobre la Soledad, el Reino Unido tiene más de nueve millones de personas que se sienten solas y unas  200.000 confiesan no haber hablado con nadie desde hace más de un año.

***

 El problema ya lo conocí en Francia en mi época de estudiante. En París, miles de viejos morían solos en sus tristes habitaciones. Una desolación secreta que nunca llegaba a los periódicos. Para mí representaba la cara más negra de Francia.

 

Y en España? Nos hallamos ante el mismo problema, con una población muy envejecida y unas pensiones paupérrimas. Mucho me temo que la invención japonesa corre el peligro de universalizarse. Después de todo, a los ancianos se les suele respetar en las cárceles más que en las calles (según me han dicho). Todo un signo de nuestro tiempo.


He visitado geriátricos donde los ancianos vivían peor que en un penal. La opción japonesa tiene su lógica: mejor vivir entre delincuentes que en la más indigna soledad. La desesperación es pródiga en invenciones asombrosas.

 

¡En qué sociedades más degradadas nos movemos! Apartamos la mirada de la muerte aún sabiendo que tarde o temprano jugaremos al ajedrez con ella. Despreciamos la vejez ignorando que a todos nos espera. Ahora mismo es una desgracia ser joven, y una desgracia ser viejo. Extraño panorama el que se despliega ante nuestra mirada: la negación explícita de las verdades fundamentales de la vida.

 





[Publicado el 14/1/2019 a las 16:07]

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Biografía

Jesús Ferrero nació en 1952 y se licenció en Historia por la Escuela de Altos Estudios de París. Ha escrito novelas como Bélver Yin (Premio Ciudad de Barcelona), Opium, El efecto Doppler (Premio Internacional de Novela), El último banquete (Premio Azorín), Las trece rosas, Ángeles del abismo, El beso de la sirena negra, La noche se llama Olalla, y El hijo de Brian Jones (Premio Fernando Quiñones), y Doctor Zibelius, de reciente aparición. También es el autor del ensayo Las experiencias del deseo. Eros y misos, galardonado con el premio Anagrama, y del poemario Las noches rojas (Premio Internacional de Poesía Barcarola).

Es asimismo guionista de cine en español y en francés, y firmó con Pedro Almodóvar el guión de Matador. Colabora habitualmente en el periódico El País como crítico literario, y como reportero en National Geographic.

Su obra ha sido traducida a quince idiomas, incluido el chino. 

Bibliografía

 

 

Las abismales. Premio de novela Café Gijón (Siruela, 2019)

 

 

 

Nieve y neón (Siruela, 2015) 

 

Doctor Zibelius (Algaida, 2014)

La noche se llama Olalla. (Siruela 2013)
La noche se llama Olalla

El hijo de Brian Jones (Alianza Editorial, 2012)
El hijo de Brian Jones

 Balada de las noches bravas. (Siruela, 2010)
 

Las experiencias del deseo. Eros y misos (Anagrama, 2009)

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