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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 20 de mayo de 2019

 Blog de Jesús Ferrero: Cielos e Infiernos

Novela múltiple, novela única.¿Por qué vendemos como novedades procedimientos que ya usaron los griegos y los romanos?

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He aquí un libro emocionante y ágil, que todo interesado por el alma y la estructura de la novela puede leer con placer.


Trata de lo que el autor llama la novela múltiple, que también podría ser la novela-collage, que también podría ser la novela molecular y discontinua. Trata ese tema y a la vez lo busca, lo persigue como una cazador persigue su presa. El libro en sí es también un libro múltiple, saturado de citas que ilustran lo que quiere decir de mil variadas maneras.


Como todos los libros de estas características, quiere ser profético, pero ya se sabe que las profecías se formulan para que no se cumplan, aunque normalmente los profetas lo ignoren, pues creen demasiado en sí mismos y en sus palabras. Los profetas son los absolutistas de la palabra y los más lamentables funcionarios del Absoluto.


Adam Thirlwell compensa esa actitud recurriendo a la velocidad y al humor. Dos armas de nuestra época.


Asegura que la novela futura será un objeto múltiple en el que tendrá cabida todo: basura, caos, kitsch, collage... Una novela llena de objetos móviles. Pero, ¿acaso no es eso el Satiricón de Petronio, escrito hace unos dos mil años? Y muchas novelas del presente, ¿no son también eso?


Si pensamos que el presente es ya el embrión de futuro, como lector asiduo de toda clase de novelas creo tener cierta autoridad para decir que la novela actual sigue como mínimo dos caminos, que se harán aún más relevantes en el futuro. La novela múltiple que Thirlwell postula (y que sin ánimo de insultar yo llamaría balzaquiana), de la que sería un buen ejemplo Rayuela, y la novela minimalista y esencialista, que se nutre de una sola idea densa, homogénea y muy resistente a las modas y el olvido, que puede llegar a descomponerte por dentro en virtud de su unidad y densidad casi atómicas, y de la que encontramos grandes materializaciones en la historia: La metamorfosis sería un buen ejemplo de ello. Otros buenos ejemplos serían El túnel y El extranjero.


Ni una ni otra son invenciones modernas. ¡A ver si pensamos un poco y dejamos de vender como novedades procedimientos que ya fueron utilizados por los griegos y los romanos! Muchos autores han practicado las dos procedimientos de los que hablo con mayor o menor solvencia, por ejemplo Cervantes, con novelas múltiples como Don Quijote, y novelas esencialistas y “minimalistas” como las Novelas ejemplares. Lo mismo podríamos decir de Cortázar, de Nabocov, de Foster Wallace y hasta del mismo Balzac con novelas cortas tan fundamentales como Obra maestra desconocida. Autores que a veces abogan por la multiplicidad y otras veces por la esencialidad minimalista, porque todo cabe en sus almas abiertas y magníficas. A la primera opción la podríamos llamar la novela múltiple como quiere Thirlwell, a la segunda la podríamos llamar la novela única. En la actualidad un buen representante de la primera opción sería Fernández Mallo; respecto a la segunda me quedaría con el ya fallecido Julien Gracq y con Pierre Michon.

[Publicado el 10/1/2015 a las 10:20]

[Etiquetas: Adam Thirlwell, Literatura inglesa]

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¿Por qué siempre olvidamos lo más evidente?

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El terror islamista se está extendiendo en contra de lo que predecían los que ni piensan ni quieren dejar pensar. La razón es de una evidencia palmaria y nadie con dos dedos de frente lo puede negar: la guerra de Iraq, que se inicio recurriendo a un casus belli grotesco, pues pocos ignoraban que lo de las armas de destrucción masiva era una farsa. El noventa por ciento del pueblo español se opuso tajantemente a esa guerra. ¿Por qué? Porque sabíamos lo que iba a pasar y no nos equivocamos ni siquiera un poco, lo que evidencia que no somos tan tontos. Sí, todos sabíamos que esa guerra iba a acentuar bestialmente el terrorismo, aunque ni ahora ni antes se hable con claridad de ello.

 

Consecuencias de la guerra de Iraq: según los últimos estudios el conflicto de Iraq ha causado ya más de un millón de muertos, si se incluye la violencia sectaria, y ha sido la gran escuela de yihadistas: se lo pusimos extremadamente fácil a los violentos. 

 

Lo que se hizo en Iraq clama al cielo. ¿Nos hubiese gustado a los españoles que en plena dictadura franquista las potencias internacionales se empeñasen en librarnos del dictador bombardeando Madrid y entrando a saco en nuestro país provocando la muerte de miles y miles de civiles inocentes? Resulta bastante obvio que el Estado Islámico es una consecuencia directa de esa guerra y del caos que generó desde el principio.

 

La guerra de Iraq ha sido el error más descomunal del los últimos tiempos: extendió el terror a niveles poco menos que impensables y abrió un boquete para la intolerancia y la locura que va a ser extremadamente difícil cerrar.  

[Publicado el 08/1/2015 a las 09:50]

[Etiquetas: Guerra, Pasiones, Situación crítica]

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El síndrome del elegido

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          En la miniserie televisiva The World Wars se dice que el soldado británico Henry Tandey pudo haber matado a Hitler en la Primera Guerra Mundial. Según la serie, y según le contó el propio Hitler a Chamberlain, el soldado Tandey apunto con su rifle a un Hitler desarmado, que hacía de correo entre las trincheras, pero finalmente Tandey decidió salvarle la vida y lo dejó escapar.

 

Supongamos que este hecho, que Jacinto Antón considera inverosímil, fuese cierto. Para Hitler, que creía fervorosamente sus propias mentiras, lo era. ¿Qué suelen pensar los paranoicos como Hitler de asuntos así? Suelen pensar en la Providencia más que en la bondad humana. Fue la Providencia la que decretó que Hitler no tenía que morir, y fue la Providencia la que paralizó los dedos de Henry Tandey para que no apretara el gatillo.

 

Es evidente que la idea misma de un Dios providencial refuerza cierta tendencia humana a la paranoia, hija de las pasiones narcisistas del yo. Todas las narraciones de estas características son cantos descomunales al yo más que a Dios o al otro, cantos que podrían expresarse así:


Dios me ha elegido, por encima de los demás,

por encima de los demonios y los ángeles,

Dios me ha elegido.

Por eso detuvo el dedo de Tandey

por eso me libró del gas sofocante y las balas del enemigo.

Dios me ha elegido para empresas aún más grandes

que la muerte gloriosa

en los campos de Marte.

A partir de ahora

estoy blindado ante toda forma de desastre.

Soy el invulnerable

y no me puedo equivocar.

Dios estuvo y estará siempre de mi parte.


El destino de los pueblos está a menudo vinculado a sujetos así, por eso la historia más que una sucesión de hechos razonables y explicables es el flujo incesante y galopante del pensamiento mágico vinculado a la paranoia.

[Publicado el 05/1/2015 a las 09:34]

[Etiquetas: Poder, Pasiones]

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Caza mayor

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Como todo en nuestra vida tiende a ser una metáfora que enmascara lo esencial, cabe preguntarse qué está enmascarando el hecho de cazar grandes animales.


Empecemos por lo más elemental: enmascara la evidencia misma de acabar con una vida poderosa, para fotografiarse junto al cadáver e indicar un poder: el poder de matar.


Si soy capaz de acabar con un rinoceronte, ¿de qué no seré capaz? Y la prueba está ahí, en la fotografía que exhibo junto al mueble bar del salón de mi casa.


Simbólicamente hablando, la caza mayor pretende sugerir el espíritu aristocrático primordial: la sangre derramada del otro me ennoblece y eleva mi excelencia.


La sangre derramada del otro, sí, pero ¿de qué otro? ¿La guerra sería la forma más real de cacería?


Hemingway contestó a esas preguntas cuando dijo: “Sin duda no hay emoción que pueda compararse a la caza de hombres. Aquellos que han cazado hombres armados durante el tiempo suficiente y les ha gustado, ya nunca llegan a interesarse por nada más.”


En la foto vemos a Hemingway tras cazar un búfalo de El Cabo: un animal que en épocas recientes ha despertado la curiosidad de los científicos por su sorprendente comportamiento, a menudo muy próximo al nuestro.


Cien años de enemistad con los cazadores blancos han provocado en los búfalos africanos modificaciones evolutivas y han pasado de ser víctimas a comportarse no pocas veces como depredadores.


Saben que tras un hombre blanco siempre hay dolor y muerte, y han desarrollado muy sutiles e inteligentes estrategias de venganza. Si un determinado cazador les ha herido, huyen de momento pero recuerdan con precisión su cara y al día siguiente buscan al agresor. Si lo encuentran no dudan en ocuparse de él, como haría cualquier hombre más o menos parecido a Edmond Dantés. Con ellos es mejor no errar el tiro: han leído El conde de Montecristo.

[Publicado el 24/12/2014 a las 12:36]

[Etiquetas: Pasiones, Dumas]

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La caverna digital o la profecía de Platón

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La caverna de Platón es un cine primitivo, con un foco y una pantalla donde se proyectan las imágenes. Con toda evidencia el cine fue la primera caverna de Platón en estado puro, y como les ocurría a los habitantes inmovilizados de la caverna, los espectadores del cinematógrafo están también presos en sus butacas, y mientras dura la proyección tienden a creer que lo que ven es real. Cuentan que los espectadores de una de las primeras películas de los hermanos Lumière (la de la locomotora) salieron corriendo de la sala porque no podían soportar tanto realismo.


Pero la verdadera caverna de Platón de ahora es Internet, ya que es mucho más totalitaria, envolvente y narcótica que el cine, y exige más continuidad y dedicación. Hay gente que se pasa casi todo el día ante la pantalla del ordenador, viviendo en una dimensión virtual, que confunden continuamente con la realidad. Muchos niños de ahora tienen dificultades para diferenciar lo virtual de lo real.


Habrá que pensar que Platón era un profeta. Nunca como ahora habíamos vivido tan sumergidos en su caverna. Nunca como ahora habíamos consumido tantas ficciones: de hecho ya todo parece una ficción de la que nadie nos va a sacar, y no deja de ser paradójico que a los pocos que aún están fuera de ella se les considera fuera de la realidad, cuando en honor a la verdad son los únicos que están fuera de la ficción.


No niego que la red está vinculada a la realidad: ahora mismo la gobierna y la determina, y tampoco niego que siempre hemos estado gobernados por ficciones. Platón lo sabía mejor que nadie, y con su mito pretendía que por lo menos supiésemos diferenciar los objetos reales de las sombras proyectadas en la pared de una gruta.


Una gruta no muy diferente a la cueva en la que muchos ciudadanos de ahora van a pasar y pasan la mayor parte de su existencia, creyendo que se relacionan con otros cuando en realidad solo se relacionan con espectros.


Salvo cuando estoy escribiendo, rara vez consigo pasar más de una hora ante el ordenador, en cambio puedo pasar más de dos horas mirando un gato, un árbol, o las nubes que pasan por el cielo. ¿Ellas también son una ficción? No me atrevería a decir que no. Es posible que ya todos vivamos dentro de un ordenador y que nuestras vidas sean meras imágenes en movimiento.


 

Matrix fue una de las últimas versiones del mito de la caverna de Platón, (1999); otra, muy diferente, fue La caverna de Saramago (2000). Algunos años antes, escribí una novela corta titulada El apocalipsis según Jonás (que salió por entregas en el periódico El Mundo), donde una sociedad secreta promete a sus miembros una inmortalidad ficticia, vinculando sus cuerpos en estado de hibernación a un ordenador central que les hace creer que están en el Paraíso. 

[Publicado el 13/12/2014 a las 11:07]

[Etiquetas: Internet, Situación crítica]

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Desaparición, reaparición y disolución

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“Ahora todo desaparece antes de reaparecer de forma fragmentaria”, ha dicho Modiano en una rueda de prensa en Estocolmo.

 

Supongo que se refiere a Internet, donde todo desaparece, como devorado por un Moloch de boca de tiburón, y luego vuelve a aparecer en forma de fragmentos que ya no va a unir ni Dios.

 

Aunque me pregunto si eso no ha ocurrido siempre. Pensemos en alguien que muere. Tras el duelo, nos olvidamos de él. Luego vuelve a aparecer en nuestra mente, pero en forma de recuerdos aislados más o menos significativos y al mismo tiempo sin significación, porque la memoria es menos racional de lo que parece.

 

Sí, ocurre siempre, pero dándole la razón a Modiano (un escritor que me hipnotiza y que al mismo tiempo siempre me deja insatisfecho), puede que ahora mismo ese proceder esté llegando al paroxismo, y aún faltaría lo peor, pues el paroxismo sería el momento anterior al último (Baudrillard).

 

Volvamos a la idea inicial y cerremos el ciclo: primero algo desaparece en las fauces de Internet, luego Internet lo vomita en forma de fragmentos, y luego esos fragmentos desaparecen diluidos en la inmensa papilla digital. Punto final.

[Publicado el 08/12/2014 a las 21:22]

[Etiquetas: Modiano, Literatura francesa]

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Más sobre Sade

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Hay un tipo de lector que siempre va a confundir autor con narrador.

 

Ya he dicho más de mil veces que los límites del narrador son los límites del texto, los límites de su narración, pero ¿cuáles son los límites del autor? Ni siquiera son los de su propio cuerpo, porque en el caso de los autores cuenta también su espectro: la imagen que de ellos circula en el cuerpo social.

 

Los que acusan a Sade de satánico, demoníaco, criminal, malnacido y demás, están confundiendo al ciudadano Sade, que comparado con otros ciudadanos de su época fue incluso ejemplar, con el narrador de sus novelas, cuentos, poemas, panfletos y ensayos.

 

Hay un ciudadano Sade que rara vez se ubicó fuera de la ley, y un narrador sadiano que empieza y acaba donde empiezan y acaban sus narraciones más o menos insensatas.

 

Confundirlos en un error elemental en el que han caído, además de los lectores mentados, muchos escritores que lo han abordado como personaje novelesco. También han caído en el mismo error autores que pretendían abordarlo desde un punto de vista histórico y objetivo.

 

Estos últimos no tienen perdón.

(Ver tambien "El animal que habita en nosotros". Cultura, El País)

[Publicado el 05/12/2014 a las 13:56]

[Etiquetas: Sade, Literatura francesa]

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Naturaleza muerta

 

 Internet es una gran exposición flotante. ¿De qué?

 

Expone mercancías que no puedes tocar: expone fotografías, datos, actitudes, tendencias, personajes, teorías más o menos congeladas, políticas más o menos muertas.


Es una especie de artefacto que se dedica a exponer, como un supermercado más que como un museo, si bien eso que expone ni siquiera lo puedes consumir simbólicamente porque en el momento de aparecer está en sí mismo consumido, está extinguido. Internet es en realidad un gran expositor de extinciones. Algo parecido a la pornografía: catálogo estereotipado del sexo extinguido más que del sexo vivo o revivido.


Hemos pasado de la naturaleza viva a la naturaleza muerta. Comparado con el libro que vive y revive en las manos del lector, el libro digital es el libro muerto. El libro despojado de Eros. ¿Y si a la literatura le estuviese pasando lo mismo?


Por definición lo que se expone es siempre una imagen de la muerte: es algo muerto.


Exponemos naturaleza muerta. Los parques temáticos en que se están convirtiendo las ciudades son eso: naturaleza muerta y concebida para personajes que al contemplar esos lugares, convertidos en no lugares, contemplan su propia muerte. ¿Por anticipado? No, contemplan su propia muerte en presente.


Ahora pasear por los centros más emblemáticos de las ciudades es como pasear por un decorado, por un simulacro. La ciudad convertida en simulacro de sí misma.


Algo nos está condenando a no poder salir de un presente muerto.


La vida está en otra parte: en las personas que conoces, en los libros que llevas contigo, en los que aún no has escrito, en los que viajan en tu maleta, en los que te pasan los amigos, con sus huellas y sus notas a lápiz. Ayer, mientras tomaba una copa, un amigo me pasó La agonía de Eros, de Byung-Clul Han. Un buen libro de un buen discípulo de Baudrillard, os lo recomiendo. No es nada ajeno a lo que estoy diciendo.


La primera vez que entré en las redes sociales me parecieron galerías inmovilizadas en las que cada internauta iba configurando su pequeño panteón de mierda. Y las primeras sensaciones suelen ser las más certeras. Ahora ya me he acostumbrado y participo en ellas. Soy un fantasma entre otros fantasmas.


El mundo es un holograma. 

[Publicado el 30/11/2014 a las 12:04]

[Etiquetas: Internet, Situación crítica]

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La sobreexposición en los medios de comunicación

 



Lo sobreexposición en los medios de comunicación es un descenso al infierno.


Mata más que el virus más letal, y nos convierte en estereotipos que nos acaban devorando desde dentro y corroyendo nuestro ser.


Hay que leer a Gracián para aprender a controlar nuestra imagen social. Gracián afirma que hemos de mostrar de forma periódica nuestro mérito, no continuamente.


Que la fama es infamia, como decía el poeta Vicente Núñez, no es ninguna paradoja: la fama acaba traicionando en algún momento a las personas marcadas por la celebridad.


Para no errar demasiado, hay que entregarse a los medios siguiendo una dialéctica de luz y de sombra.


Ahora me muestro,

ahora me oculto,

ahora me muestro y me oculto al mismo tiempo.

 


[Publicado el 27/11/2014 a las 11:39]

[Etiquetas: Situación crítica]

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Felices los felices

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Felices los felices: he aquí una novela ácida e incisiva, escrita por la autora sefardita Yasmina Reza, que opta por un minimalismo lleno de aristas cortantes, por una sucesión de voces que hablan desde la intimidad menos amable: ascuas que queman y que solo a veces acarician.


En tan solo ciento noventa páginas Yasmina Reza consigue una narración coral que deja, bien al desnudo, la corrosión del carácter que desde hace algunas décadas nos determina y nos convierte en almas desmembradas y tétricas.


Para decir lo mismo otros autores necesitarían más de quinientas páginas.


Su estructura, concebida como un carrusel de monólogos encadenados, le debe más a la música que al teatro, y halla su unidad fundamental en los personajes que protagonizan el primer capítulo, y que conforman un leitmotiv de algún modo presente en casi todos los soliloquios: la familia Toscano.


En ningún momento la narración pierde interés y la intensidad dramática va creciendo, hasta alcanzar sus momentos más logrados en los últimos capítulos, y muy especialmente en el dedicado a la cremación del cadáver de uno de los personajes en el cementerio de Père-Lachaise.


Toda la novela proyecta una mirada lúcida e irónica sobre la vida, y ahonda mucho en una idea poco consoladora: a pesar de que todos tenemos algo que ocultar, nuestras almas empiezan a ser de una trasparencia aterradora porque ante todo están llenas de vacuidad y de miseria moral, sin por eso dejar de ser profundamente humanas.


Dicho lo cual me apresuro a indicar que todas las novelas configuradas a base de monólogos encadenados tienen como única fuente un poemario fundamental donde ya aparece este modelo narrativo: la Spoon River Anthology de Edgar Lee Masters (1869-1950): libro en el que asistimos al despliegue de más de doscientos monólogos-epitafios más o menos vinculados entre sí.


Para su Spoon River Anthology, Edagar Lee Masters se inspiró a su vez en la Antología Palatina. Normal. Casi todos los procedimientos narrativos que empleamos tienen su verdadero origen en Grecia. Curiosamente, dos de los monólogos de Felices los felices son con toda claridad epitafios.

[Publicado el 22/11/2014 a las 10:03]

[Etiquetas: Yasmina Reza, Literatura francesa]

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Biografía

Jesús Ferrero nació en 1952 y se licenció en Historia por la Escuela de Altos Estudios de París. Ha escrito novelas como Bélver Yin (Premio Ciudad de Barcelona), Opium, El efecto Doppler (Premio Internacional de Novela), El último banquete (Premio Azorín), Las trece rosas, Ángeles del abismo, El beso de la sirena negra, La noche se llama Olalla, y El hijo de Brian Jones (Premio Fernando Quiñones), y Doctor Zibelius, de reciente aparición. También es el autor del ensayo Las experiencias del deseo. Eros y misos, galardonado con el premio Anagrama, y del poemario Las noches rojas (Premio Internacional de Poesía Barcarola).

Es asimismo guionista de cine en español y en francés, y firmó con Pedro Almodóvar el guión de Matador. Colabora habitualmente en el periódico El País como crítico literario, y como reportero en National Geographic.

Su obra ha sido traducida a quince idiomas, incluido el chino. 

Bibliografía

Las abismales. Premio de novela Café Gijón (Siruela, 2019)

 

 

 

Nieve y neón (Siruela, 2015) 

 

Doctor Zibelius (Algaida, 2014)

La noche se llama Olalla. (Siruela 2013)
La noche se llama Olalla

El hijo de Brian Jones (Alianza Editorial, 2012)
El hijo de Brian Jones

 Balada de las noches bravas. (Siruela, 2010)
 

Las experiencias del deseo. Eros y misos (Anagrama, 2009)

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