El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 10 de febrero de 2012

 Blog de Sergio Ramírez

II. Caracol Beach. Una novela para siempre

Caracol Beach es una novela para siempre, Informe contra mí mismo es un libro de testimonio también para siempre, que si no fuera por su tesitura real, parecía una historia novelesca: el muchacho al que la Seguridad del Estado recluta para que espíe a su propio padre. El libro es mucho más que eso, por supuesto, pero la anécdota se queda grabada en la carne del lector como un hierro candente. Una cuba libre, por favor, es el título de la primera pieza de su libro Dos Cubas libres. El título de su propia vida.

           Había que comparecer en el lobby de los hoteles para empezar en punto las entrevistas apenas terminado el desayuno, o el almuerzo, correr de un estudio de televisión o radio a otro; la lista era agobiante y había que ingeniárselas para aparecer fresco, como si se tratara de la entrevista única y uno no se hubiera pasado repitiendo a lo largo del día, y en los días anteriores, lo mismo, tratando de urdir variaciones sobre el mismo tema.

           Una vez, en Barcelona, me dijo que ya no aguantaba más, y que no seguía adelante. Eso no podía ser, éramos siameses y donde fuera el cuerpo del uno tenía que ir el del otro. Lo sometí a una larga perorata acerca del objetivo de lo que andábamos haciendo. El objetivo eran las dos novelas, que debían venderse, y por tanto leerse. Lo convencí. En adelante, cada vez que bajábamos a desayunar, su saludo consistía no en decirme buenos días, sino: "el objetivo".

[Publicado el 05/8/2011 a las 09:00]

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I. Hermanos siameses

Eliseo Alberto es el cubano en singular que quedará en mi memoria. Lichi. He conocido a muchos cubanos pero como éste, ninguno. Su paso, como de baile, su afecto amoroso, la clave alegre de burla e ironía en todo lo que decía, el manantial de historias que siempre tenía para contar. Un cubano con el que nunca me encontré en Cuba, a la que añoraba siempre y sobre cuyo recuerdo lloraba su alma con sentimiento de niño, donde ahora seguramente sus cenizas volverán, como él siempre quiso.

           En 1998 ganamos juntos el premio internacional de novela Alfaguara que había sido convocado por primera vez, y ante el empate entre su libro y el mío, el premio no fue dividido, lo que las bases no permitían, pero las bases no decían nada acerca de concederlo de manera doble, y eso fue lo que ocurrió, de modo que desde entonces el premio nos hizo hermanos siameses. Caracol Beach, y Margarita está lindar la mar. Caracol Beach, una novela de feroz nostalgia y soledad, la soledad de la locura y el desarraigo, el urgente deseo de morir como una saga del desespero y la desesperanza.

           Nos conocimos en México en la Casa Lamm, el centro cultural de la Colonia Roma, cuando concurrimos juntos a la primera conferencia de prensa de las muchas conferencias y entrevistas que nos tocaría dar a lo largo de un año en que viajamos por media España y por todo el continente, curando las fatigas con bromas y chistes caribeños sin que nunca, y esto parecerá muy raro, entráramos en competencia por los reflectores y las cámaras, ni la maledicencia ni la envidia enseñaran su cola. Muchos pensaban que dos ganadores siameses no podrían soportarse después del primer minuto, ínfulas, vanidad, soberbia. Los desmentimos. No éramos hermanos a la fuerza, sino de verdad.

[Publicado el 03/8/2011 a las 09:00]

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IV. Los cristianos, aparte

Claro que en la década de los setenta muchos cristianos de base, muchachos y muchachas salidos de los colegios religiosos principalmente, se incorporaron a las filas sandinistas desde su fe cristiana, pero en la medida en que se comprometían en la lucha armada, e iban radicalizando sus posiciones y abrazando el marxismo, iban perdiendo su fe, como puede leerse en no pocos de sus testimonios. Esto no niega la alianza que se dio en la revolución entre cristianos y marxistas; pero eran cristianos que rechazaban toda obediencia a la jerarquía católica encabezada por el arzobispo de Managua, monseñor Miguel Obando y Bravo, luego elevado a Cardenal precisamente por su feroz resistencia a la revolución, convencido de que se quería crear, de manera paralela, una iglesia popular, una "iglesia de los pobres".

            Al aprobarse la Constitución Política promulgada en 1987, el Frente Sandinista se negó a admitir que se invocara el nombre de Dios en el preámbulo, como es usual en América Latina. La constitución se promulga en nombre de los héroes, de los caídos, de los mártires, de los obreros y campesinos...; y en uno de los apartados, también "en nombre...de los cristianos que desde su fe en Dios se han comprometido e insertado en la lucha por la liberación de los oprimidos...". Es decir, los cristianos, aparte.

            Ahora lo que se trata de inventar es un partido confesional, una iglesia política, que toma prestados, sin ningún permiso, los símbolos y los rituales de la iglesia, con un pasado católico, inventado también, que nunca tuvo.

[Publicado el 29/7/2011 a las 09:00]

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49. Inventando un pasado religioso

Que el sandinismo haya sido confesional desde sus orígenes, es, por supuesto, una falsificación de la historia. La mística de los combatientes del Frente Sandinista, se basaba, en verdad, en una entrega sin reservas a la causa, en una disposición al sacrificio que se parecía mucho a la de los cristianos de las catacumbas perseguidos por la mano implacable del poder. Incorruptibles, hacían voto de pobreza, vivían una santidad laica, y no entraron a la clandestinidad pensando alguna vez enriquecerse y llegar a tener poder económico. Luchaban para desterrar un poder familiar, el de la familia Somoza, y nunca pudieron imaginar que ese poder familiar sería sustituido por otro igual en nombre de la revolución.

             Y eran ateos. Si cuando la señora Ortega dice el "compañero Carlos" se está refiriendo a Carlos Fonseca, fundador del Frente Sandinista, la cruz colgada en el cuello no va con la verdad porque no era creyente, y nunca habría usado un símbolo de esa magnitud para engañar, dado su sentido del honor. Era ateo porque era marxista, y en aquellos años el marxismo era incompatible con las creencias religiosas, sobre todo para quienes creían en las virtudes insustituibles del modelo cubano. En el Partido Comunista de Cuba no se podía ser creyente; para ser revolucionario probado era necesario ser a la vez ateo, algo que no fue variado sino muchos años después, en el IV Congreso de 1991, ya el sandinismo fuera del poder.

[Publicado el 27/7/2011 a las 09:00]

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II. La fe religiosa partidaria

Más que una fe política, lo que se busca implantar es una fe religiosa, como si se tratara de la fidelidad a una iglesia, más que a un partido, no desde un concepto genérico de cristianismo, sino desde el catolicismo mismo, como podemos apreciarlo en otra parte del mismo discurso: "esa Caminata del Repliegue... es nuestra procesión ¡son nuestras procesiones! La caminata del Fortín, las caminatas que hacen en cada Departamento conmemorando sus propias fechas revolucionarias... esos son rituales. Y la gente recorre esas procesiones, cumple con esos rituales, porque necesita tomar contacto con su Fe..."

            Rito, ritual. La fe política convertida en fe religiosa. La Misa. La procesión. Los altares enflorados. Los árboles de Navidad encendidos todo el año, donde la estrella de Belén es sustituida por cubos de colores con eslóganes. Pero no sólo las formas del culto. También se abarca la identidad de fondo entre iglesia y partido, de acuerdo siempre a la Primera Dama: "yo muchas veces digo que el Frente Sandinista y el Sandinismo, es como una religión. ¡Porque vienen, precisamente, de una Religión! Y espero no ofender a nadie. Porque cuando digo que es como una religión, me refiero a que nosotros estamos siempre llenos de Fe..."

            Desde allí, el discurso busca inventar un pasado del Frente Sandinista como partido religioso, de militantes que desde el principio eran practicantes del catolicismo, algo que entra ya en el territorio del mito. Vuelvo a citar a la señora Ortega: "el compañero Carlos, que me impresionó mucho, siempre andaba una cruz al cuello...y los oías hablar, y era como que estabas hablando con Delegados de la Palabra... era gente que estaba viéndose a sí misma como Misionera...vean desde dónde venimos, promoviendo el Cristianismo, el Amor!..."

[Publicado el 22/7/2011 a las 09:00]

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I. Una gran misa

El choque entre la jerarquía de la iglesia católica de Nicaragua y el presidente Daniel Ortega ha sido constante, debido al abuso de los símbolos religiosos por parte del partido oficial; pero ahora la protesta de los obispos ha detonado con virulencia debido a un discurso que la señora de Ortega pronunció el 12 de julio de este año delante de una asamblea de militantes en Managua, donde dijo textualmente, refiriéndose a la celebración del aniversario de la revolución de 1979: "el Sandinismo es...Fe, Creencias, Prácticas, Rituales. Ese Acto del 19 de Julio todos los años, es como una Gran Misa, Dios me perdone si a alguien ofendo, ¡pero eso es! Nosotros vamos a una Misa Revolucionaria, vamos a cantar, vamos a llenarnos del Dios de los Pobres, de Amor al Prójimo. Porque Dios está en todas partes..."

            Los ejes de propaganda ideados por la Primera Dama se han venido tiñendo de un color mesiánico, y el lenguaje que impregna esa propaganda es en todo religioso, de modo que  la distancia entre el rito católico y la práctica política ha venido borrándose en las orientaciones impartidas a los militantes. Se trata nada menos que de un secuestro del lenguaje y de los valores religiosos para alimentar una campaña política que no mira simplemente hacia las elecciones presidenciales del mes de noviembre de este año, sino mucho más allá, desde luego que el proyecto político, basado en las sucesivas reelecciones del comandante Ortega, no tiene plazos. Más que una elección, se trata de una consagración.

[Publicado el 20/7/2011 a las 09:00]

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II. Darío que está en Borges

Borges parece Darío. Y el poema La Noche Cíclica de Borges, a su vez, parece escrito por Darío:

Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras:
Los astros y los hombres vuelven cíclicamente;
Los átomos fatales repetirán la urgente
Afrodita de oro, los tebanos, las ágoras...

            Ambos adoraban la idea de la metempsicosis, la transmigración de las almas de un cuerpo a otro cuerpo, no importa la distancia de las edades. En el poema Metempsicosis, Darío cuenta la historia de Rufo Galo, el soldado que durmió en el lecho de Cleopatra, donde disfrutó un minuto audaz del capricho "de la imperial becerra", y lo paga con la vida:

Yo fui llevado a Egipto. La cadena
tuve al pescuezo. Fui comido un día
por los perros. Mi nombre, Rufo Galo.
Eso fue todo.

            En el cuento de Borges, El inmortal, que está en El Aleph, otro Rufo, Flaminio Rufo, salta a través de las edades. El personaje dice: "yo he sido Homero; en breve, seré Nadie, como Ulises; en breve, seré todos: estaré muerto... ". Y el propio Borges: "ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal...". A lo que Darío ya le había respondido desde antes en El coloquio de los Centauros:

La pena de los dioses es no alcanzar la muerte...

[Publicado el 15/7/2011 a las 09:00]

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I. Borges que está en Darío

Se ha cumplido el mes pasado el 25 aniversario de la muerte de Jorge Luis Borges. Cuando sus libros llegaron a mis manos en la juventud, me sedujeron por igual su poesía y su prosa. Aprendí de sus cuentos con pasión sedienta, buscando descifrar los arcanos del lenguaje, como él mismo diría, y en su poesía me admiré de hallar la continuidad vital del modernismo, una prolongación sabia de Darío.

            Yo conocía al dedo a Darío, porque había sido amamantado en esa leche materna, y así, a veces, como en esos juegos de espejos tan caros a Borges, me parecía que había poemas de Darío que parecían escritos por Borges, como si uno se reflejara en el otro, por ejemplo éste del año 1900, cuando Borges tenía un año de edad:

La tortuga de oro camina por la alfombra
y traza por la alfombra un misterioso estigma;
sobre su carapacho hay grabado un enigma
y círculo enigmático se dibuja en su sombra.

Esos signos nos dicen al Dios que no se nombra
y ponen en nosotros su autoritario estigma:
ese círculo encierra la clave del enigma
que a Minotauro mata y a la Medusa asombra...

[Publicado el 13/7/2011 a las 18:09]

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IV. Se enteró. Y elogió el libro, y aún la carta apócrifa

En la entrada correspondiente al miércoles 11 de septiembre de 1963, Borges le dice a Bioy: "tengo que consultarte sobre algo"...y "trae un libro Cuentos Breves y Maravillosos, de un tal Menen Desleal, y una carta, de otra persona, guatemalteca, según creo, que le ha enviado el libro...". Luego hablan de la carta elogiosa, indudablemente apócrifa, y Borges expresa el temor de que su madre, sin consultárselo, la hubiera escrito y enviado; pero descartan la posibilidad, porque la señora nunca escribe tan largo, ni hubiera imitado el estilo de Borges. Leen algunos de los cuentos, y uno de ellos, Los Cerdos, les parece muy gracioso.

            Borges, cuenta Bioy, no sabe qué hacer. Considera que el autor del libro es más inteligente que quien lo denuncia, pero que alguna razón tiene éste...los generosos elogios que prodiga a sus propios cuentos, invalidan su carácter de obra desinteresada. Bioy lo contradice: "no podés ponerte en contra de un pobre individuo bastante inteligente, que no tiene libertad ni posibilidad de escribir sino como imagina que vos escribís...". Y entonces, Borges, sin dar más importancia al asunto, elogia el libro, y aún la carta apócrifa.

            Por fin Borges contesta ese mismo mes al denunciante, que es el escritor Alfonso Orantes, y le dice: "Ya que el volumen consta de una serie de juegos sobre la vigilia y los sueños, queda la posibilidad de que mi carta sea uno de tales juegos y travesuras..."

            Dice "mi carta". Y ha pasado a ser auténtica. Aparece incluida en El círculo secreto, (prólogos y notas de Jorge Luis Borges, Emecé, Buenos Aires, 2003). Borges nunca la escribió, pero ahora la ha escrito. Es su carta.

[Publicado el 08/7/2011 a las 09:00]

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III. Sigue el misterio: ¿se llegó a enterar Borges?

En septiembre de 1999, cuando se celebró el centenario del nacimiento de Borges, Saúl Sosnowski, director del Departamento de Lenguas y Literatura de la Universidad de Maryland, organizó en Buenos Aires un seminario al que concurrimos escritores y académicos. Allí me encontré, después de décadas sin vernos, a Álvaro. Cuando tomó la palabra, hizo una detallada confesión acerca del prólogo apócrifo, a manera de un renovado homenaje a Borges y a sus formas de inventar, donde la distancia entre los documentos reales y los ficticios no existe. Y en uno de los descansos de las sesiones, a la hora del café, me dijo que algo iba siempre a inquietarlo hasta la muerte, y es que ya nunca alcanzaría a saber si Borges se habría enterado del affaire centroamericano alrededor del prólogo, y si alguna vez habría llegado a tener entre sus manos sus Cuentos Breves y Maravillosos. Lo más probable, me dijo, abatido, es que seguramente no. Murió menos de un año después en San Salvador, el 6 de abril del 2000.

            Álvaro ya no se enteró, pero Borges sí supo del affaire, y leyó el libro, tal como consta en Borges, de Adolfo Bioy Casares, el diario de este último, publicado en el 2006, que reseña las conversaciones entre ambos, la bitácora de una amistad de cerca de sesenta años, un impresionante volumen de 1663 páginas, que aunque parezca mentira uno puedo leerse de una sola sentada, sin dormir ni comer, si es lo suficientemente vicioso.

[Publicado el 06/7/2011 a las 09:00]

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Foto autor

Biografía

Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar,  Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), Tambor olvidado, ensayos (2007), El cielo llora por mí (2009) y La fugitiva (2011).

Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com y su página oficial en Facebook: www.facebook.com/escritorsergioramirez.

 


Bibliografía

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