El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 23 de noviembre de 2008
Los científicos del Instituto de Biología de Anfibios de la Universidad de Hiroshima han logrado crear una rana transparente utilizando la manipulación genética a partir de especimenes de un extraño tipo de rana albina. A través de la piel de esta nueva rana pueden verse todos sus órganos, y pueden también apreciarse sus funciones fisiológicas, con lo que ya no será necesario abrirlas con el bisturí, como suelen hacer, entre otros, los estudiantes principiantes de medicina.
Ante esta noticia se me ocurre pensar en la posibilidad de que un día se pueda crear seres humanos de piel transparente, con lo que sería posible admirar a plenitud nuestros órganos vitales, y estando de pie frente al espejo ver cómo reaccionan ante nuestras emociones y sentimientos: los hemisferios del cerebro, para empezar, donde advertiremos las reacciones eléctricas provocadas por nuestros malos pensamientos, o nuestras inspiraciones; las palpitaciones aceleradas de nuestro corazón ante la vista del ser amado, el hígado ennegrecido por el odio, el estómago que recibe con deleite los alimentos que tragamos, las glándulas sudoríferas que destilan copiosas nuestras miedo.
Seremos como una vitrina iluminada, que nos hará también testigos del progreso de nuestra propia muerte.
[Publicado el 05/10/2007 a las 10:00]
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VI. LA FUENTE DE LA ETERNA JUVENTUD
Vuelvo siempre a situarme en la memoria delante del cuadro aquel que hace tiempos vi por primera vez una mañana soleada de verano allá por 1974, en el museo de Dahlem, en los suburbios apacibles de Berlín, un museo hoy clausurado. Afuera los tilos encendidos de verde, a través del ventanal el haz de luz dorada en el que flotaban infinitas partículas de polvo, el parquet lustrado con cera, la guardiana somnolienta vestida de gris, y frente a mí La fuente de la juventud de Lucas Cranach.
Vienen por un extremo de la tela las carretas cargadas de ancianas desnudas, de carnes flácidas y pechos magros. Al centro hay jóvenes caballeros galantes que las ayudan a llegar a la fuente a la que entran temerosas primero, se sumergen en sus aguas y van saliendo por la otra orilla ya mozas otra vez. Las ayudan a vestirse suntuosamente y son conducidas bajo un palio de seda que se alza en el boscaje donde se está celebrando una fiesta. Música de flautas y vihuelas, viandas sobre las mesas, y otra vez bellas y esplendorosas, se dejan requebrar, se dejan llevar por los senderos del bosque, otra vez sus cuerpos merecen otros cuerpos, otra vez el alma palpita en su cárcel dichosa, otra vez la vida, otra vez la felicidad.
¡Ay , felicidad, para que fueras eterna!, canta en la noche el borracho de Juan Rulfo.
[Publicado el 04/10/2007 a las 10:41]
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¡Ay, felicidad, para que fueras eterna!, exclama el borracho muerto en llanto que podemos hallarnos en los cuentos de Juan Rulfo. ¿Y si de verdad fuera tan eterna la felicidad como quisiéramos? Anda penando, dicen de los muertos sin sosiego que se pierden por las calles desoladas de Comala. Al alma en pena le hará falta siempre la equívoca felicidad de este mundo, la esperanza inconstante de que la felicidad siempre está por llegar, sólo se trata de alzar la mano para alcanzar el fruto dorado. ¡Y el pobre rey Midas que se moría de hambre porque todo alimento que tocaba se le convertía en oro!. ¿Y si la mujer que tocamos con temblor febril de los dedos se volviera de alabastro?
Andan penando los muertos porque las hace falta el cuerpo. Corpus delicti, corpus delicia. Sin cuerpo no hay apremios, ni deseo, ni tormentos, ni desdichas, y por tanto no hay dichas, dice el libro del Tao. El alma despojada del cuerpo sólo será una abstracción neutra porque sin cuerpo la sucesión de momentos iguales uno a otros en el infinito de la calma sin sustancia es de una vez por todas el peor de los infiernos, aunque se ofrezca como cielo. El infierno de hielo de la felicidad sin las tentaciones del dolor, que se convierte así en el estado más cercano a la idiotez, porque entonces el alma está sola sin su propio cuerpo y sin ningún otro cuerpo en vecindad para poder arder a gusto en el infierno del cielo, entre las llamas del delirio.
[Publicado el 03/10/2007 a las 11:15]
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Siempre se regresa a la idea de la felicidad perdida, que fue nuestro reino de un instante en este mundo. La pérdida del reino que estaba para mí, y el sueño que es mi vida desde que yo nací, te advierte Rubén, porque el demonio, en disfraz de gran perro de lanas, la pelambre tiznada por el hollín de la chimenea de la taberna, como en la escena de Fausto, siempre te tentará a volver a empezar, con un rictus de mezquindad sardónica en el hocico, tentándote a volar sobre los techos para que veas cómo es el mundo placentero que otra vez te estás perdiendo porque se te fue la juventud, y que siempre está allí como un paisaje extendido entre el aire nocturno, el jolgorio de las tabernas y el lecho revuelto donde siempre quedará impresa la huella leve de un cuerpo. La mejor promesa del demonio es que de nuevo te hará joven.
Te dará la felicidad de la carne que tientas con sus frescos racimos, vuelvo a Rubén. ¿Y la muerte que aguarda con sus fúnebres ramos?, vuelvo también a Rubén. La felicidad que no es entonces sino el regreso a la fementida juventud donde siempre fuiste dichoso, donde todo lo intentaste, donde soñaste todos los sueños y despertaste a todos los desvelos y por eso mismo alguien que huele a azufre te la ofrece de nuevo.
[Publicado el 02/10/2007 a las 10:00]
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Pero mientras tanto, el que un día fue feliz y lo recuerda, vuelve a serlo por un instante, comprometido en una precaria complicidad consigo mismo. Fuimos felices en algún recodo del pasado. De algo dichoso nos acordaremos, y será entonces una estocada maliciosa y placentera en la boca del estómago.
El Sueco Levov, el personaje de Pastoral Americana, la novela de Philip Roth, héroe deportivo en su juventud, próspero fabricante de guantes, esposo de la beldad que fue candidata a Miss América, se propone un programa de vida cuya meta es la felicidad perfecta. Lo que está afuera, por cruel o despiadado que sea, o extravagante, no puede tocarlo, o apenas existe frente a su percepción. Pero de pronto se rasga la inocencia que lo rodea, y verá saltar en pedazos su mundo feliz cuando su hija única se convierte en terrorista que pone bombas en los años de la guerra de Viet Nam. Y no puede entenderlo.
La pérdida repentina de la felicidad, es entonces como la pérdida de la virginidad. También el sueco Levov, amurallado dentro de su antigua casa de piedra, la mansión en medio del bosque en que habita con su familia que ha explotado, es una alma simple, comoFelicidad de Flaubert, la criada del cuento de Flaubert.
[Publicado el 01/10/2007 a las 18:27]
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LOS GALLOS Y EL ORDEN DEL UNIVERSO
Que San Agustín haya escrito sobre las peleas de gallos parecerá a muchos inaudito. Pero prueba que, además de la literatura, los gallos tienen que ver con la filosofía, y con la teología. Hallamos el texto en su tratado De Ordine, en el que el más docto de los doctores de la Iglesia explica el orden del universo regido por Dios, un orden no ajeno a la ferocidad con que los gallos se traban en combate para defender sus vidas. Aquí lo copio:
“Vimos gallos de pelea preparándose para el combate… las cabezas dispuestas para la batalla, las crestas levantadas, sus ataques certeros, los hábiles quites; pura acción animal sin mente, y sin embargo, qué hábil en cada movimiento; porque una mente superior obra en ellos, ordenándolo todo. Al final, el derecho del vencedor: el canto de victoria, un cuerpo tenso por el orgullo del poder. Y el rito de la derrota: las alas caídas, la estampa disminuida; todo coincidiendo de manera extraña, y por su armonía con el orden natural de las cosas, bello...”
Podemos, pues, anotar a San Agustín en la lista de los galleros de todos los tiempos.
[Publicado el 01/10/2007 a las 11:02]
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II. EL CABALLERO DE VACACIONES
Hay un cuento magistral de Iban Bunin que se llama El caballero de San Francisco. Para este personaje, la satisfacción es la felicidad, el estado perfecto de reposo del alma en el que no hay inquietudes ni zozobras. La vida te lo ha resuelto todo. Eres próspero, no tienes preocupaciones. El caballero se halla de vacaciones en alguna isla griega, y se siente feliz mientras se viste de etiqueta para la cena en el suntuoso hotel adonde ha arribado de noche con su familia, cargado de tanto equipaje que no se dan abasto los porteadores solícitos.
Pero la muerte artera que llega siempre tan callando va pronto a demostrarle que la felicidad no es sino una quimera de las peores, que igual que el loro de ojos de vidrio y plumas resecas del cuento de Flaubert, vuela ensuciándolo todo, y que pronto su propio cuerpo disminuido a un despojo se volverá un estorbo, una molestia que será necesario esconder en la más desprovista recámara del hotel, mientras el maître va por las mesas del restaurante pleno de caballeros de frac y damas de largo, apaciguando a todo el mundo: nada ha ocurrido, dama y caballeros, sigan comiendo.
Una impertinencia la felicidad convertida de pronto en muerte.
[Publicado el 28/9/2007 a las 11:19]
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¿Qué cosa es la felicidad?
Suele ser un nombre propio. Así se llama, Felicidad, la vieja criada sumisa que en el momento de su muerte ve volar aquel loro espectral relleno de aserrín en Un alma simple, el cuento de Flaubert. Felicité, Felícita, Felicidad. Toda su vida llamándose Felicidad, paradoja cruel y tan sencilla, y sus recuerdos felices siendo tan pocos sólo alcanzan a hablarle con ecos lejanos desde el fondo de los aposentos infinitos de la soledad.
¿Y qué es la soledad?
También un nombre propio. La felicidad vaciada, el cascarón desierto de risas dichosas y de los ruidos de feria que hace tiempo se apagaron en el corazón simple. Una madrugada levantaron campo los feriantes que van de un pueblo a otro y el baldío lleno de charcos irisados de manchas de aceite amaneció sin un alma, como tantas veces en nuestra desdichada infancia.
El loro disecado de Felicidad, la vieja criada, es un loro solitario. Al final siempre alza vuelo con alborotado ruido de alas y el aserrín que lo rellena escapa por las costuras y se riega en fina lluvia sobre nuestras cabezas.
[Publicado el 27/9/2007 a las 11:31]
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Masatepe, donde nací, es un pueblo de galleros. Uno oye cantar gallos por cualquier rumbo y a cualquier hora de la noche, no solamente al alba como corresponde, y eso sólo puede ocurrir en un lugar donde hay jaulas de gallos en cada patio, desvelados por la pasión de la próxima pelea. Entre mis memorias de niño está siempre el ambiente festivo de las galleras los domingos, adonde yo entraba clandestino, el bullicio de las apuestas, las discusiones y los desafíos a voz alzada y las burlas contra los dueños de los gallos perdedores que sólo servirían ya para ir a dar a la olla de la sopa.
Las peleas de gallos se hallan ahora en la mira de las sociedades protectoras de animales, por crueles y sanguinarias, igual que las lidias de toros. Pero los gallos, igual que los toros, están también en la literatura, recuerden sino El coronel no tiene quien le escriba, la narración clásica de García Márquez, o El Gallo de Oro, de Juan Rulfo.
¿Y qué distancia hay, de todos modos, entre los gallos y la literatura? Desde la hora en que el gallo de la pasión cantó tres veces, tenemos gallos en nuestras vidas, y no hay distancia entre vida, pasión y literatura. “Critón, le debemos un gallo a Esculapio. Paga mi deuda y no la olvides", dice Sócrates a su amigo antes de tomar la cicuta, una frase cuyo sentido permanece en el misterio a través de lo siglos.
Hasta San Agustín escribió sobre las peleas de gallos.
[Publicado el 25/9/2007 a las 10:40]
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Historias que la vida escribe para la literatura, y que se leen en la página roja de los periódicos. He aquí una. Este muchacho de 24 años, con mujer y cuatro hijos, de carácter alegre, se gana la vida de pueblo en pueblo vendiendo chinelas de hule que carga al hombro en una caja de cartón. Tan alegre es su carácter que, en uno de tantos caseríos que le toca visitar, no duda en aceptar la invitación que le hacen de asistir a la fiesta de los 15 años de una niña a la que ni siquiera conoce.
Es un viernes. En la fiesta se improvisa un concurso de baile y el vendedor ambulante, que además es un excelente bailarín, derrota uno tras otro a sus adversarios en el concurso, hasta alzarse con el premio ofrecido. Se sienta feliz. Uno de los concursantes, sin embargo, no admite tan fácilmente su derrota por parte del forastero, y le dispara en media fiesta dos balazos causándole de manera inmediata la muerte. Las parejas se desbandan, la música se calla.
La nota viene ilustrada con la foto de la viuda y los cuatro huérfanos, el menor de ellos de apenas cuatro meses de edad, e inserta en un recuadro el rostro del bailarín empedernido, sonrisa irónica, bigotes estirados y cabellera abundante. Personaje ya desde ahora, para ser recordado en un cuento, o en un corrido.
[Publicado el 24/9/2007 a las 11:06]
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Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), y Tambor olvidado, ensayos (2007). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/
22/11/2008 05:29
Estimado Sergio: Te agradezco...
Publicado por: Mirna
22/11/2008 05:22
Publicado por: Maria José
22/11/2008 03:52
Publicado por: Renato
21/11/2008 23:54
Publicado por: El FRAUDE paso a paso.
21/11/2008 23:49
Publicado por: El fraude paso a paso
21/11/2008 23:47
Publicado por: El fraude paso a paso
21/11/2008 17:47
Publicado por: Yader Valdivia
21/11/2008 17:37
Publicado por: María Muesca
21/11/2008 12:59
Publicado por: Mundy
20/11/2008 14:18
Publicado por: Renato
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