El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 23 de noviembre de 2008
Cuando un personaje que toma aliento en una novela quiere entrar en ella desde el mundo real, estamos frente a un fracaso anunciado. La vida, no pocas veces, viene a ser sólo un pálido reflejo de la nueva realidad que gana en la novela, una vez que ha pasado por el tamiz mágico de los ardides de la narración, y de la maestría del lenguaje usado para consumarla.
Recordamos bien a Bayardo San Román, el novio despechado que la noche de bodas descubre que Ángela Vicario no es virgen, y desata así una tragedia que culmina en la persecución y muerte del burlador Santiago Nassar, asesinado a cuchillo por los hermanos de ella. Es el argumento de Crónica de una muerte anunciada, que Gabriel García Márquez sacó de entre las historias que se contaban a media voz en la familia, y que su madre, Luisa Santiaga, le pidió que no escribiera mientras los protagonistas verdaderos estuvieran vivos.
Pero no todos han muerto a estas alturas. El verdadero nombre de Bayardo San Román es Miguel Reyes Palencia, quien tiene 83 años de edad y vive en Nueva York. Ahora ha escrito un libro sobre los hechos que se llama La verdad cincuenta años más tarde, en el que pretende contar el asunto como realmente fue. Digo que pretende, porque su propia historia no vendrá a ser sino una versión más, y no la mejor de todas, aunque sea él mismo quien la haya vivido, y escrito.
Cosas del poder de la ficción.
[Publicado el 22/10/2007 a las 11:06]
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IV. EL REFULGENTE CIELO DE LOS VIVOS
El licenciado Madrazo no ganó, pero gracias a su viveza pudo haberlo hecho, y aquí hay que reconocerle alguna dosis de pudor para no haberse alzado con el primer lugar, si es posible el milagro del pudor entre los vivos de marca. O es que se trataba apenas de un intento de prueba, y ya lo veríamos campeón absoluto en el siguiente maratón. Si no es que lo descubren.
Los vivos piensan siempre que nunca serán descubiertos, pero ya ven que no siempre es así. El director del maratón, Martin Wahl, ordenó anular el registro de tiempo del vivo corredor tramposo, y por tanto descalificarlo. Según las averiguaciones, el licenciado Madrazo Pintado tomó un atajo en un punto donde el circuito asignado a los corredores se estrechaba para hacer una especie de ocho, y entonces atravesó tranquilamente unas cuantas calles, silbando, seguramente. Tiempo suficiente aún para tomarse tranquilamente una cerveza, antes de reemprender su camino a la efímera gloria.
Aunque se trate de otro tipo de carrera, ¿no se parece esto a un fraude electoral?
En el cielo de los vivos, ya ven, el licenciado Madrazo, curtido en vivezas, es una estrella refulgente.
[Publicado el 19/10/2007 a las 11:44]
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III. LA NECEDAD DEL CORREDOR DE FONDO
El licenciado Madrazo perdió la carrera presidencial, situado en un lejano tercer lugar, pero si entonces no tuvo la posibilidad de aplicar sus consagradas dotes de viveza, un experto en la materia según su amplio récord político en México, sí lo hizo en el recién celebrado Maratón de Berlín. Otra clase de carrera.
A sus 55 años el licenciado Madrazo es maratonista, y en Berlín fue parte de los 40.000 atletas que se inscribieron para correr la distancia de 42 kilómetros, llegando en el puesto 146, con un tiempo admirable de 2 horas, 40 minutos y 57 segundos, en franca competencia con el mítico corredor etíope Haile Gebreselassie, quien entró de primero.
Lo que hizo el licenciado Madrazo, paradigma de los vivos, fue desaparecer prudentemente de entre los pelotones de corredores al llegar al kilómetro 25 de la ruta asignada, y reaparecer, fresco y lozano, 10 kilómetros después, para unirse de nuevo a la carrera en el último tramo.
Una proeza de imaginación, sangre fría y cara dura, cualidades esenciales e imprescindibles de los vivos, necesarias lo mismo para firmar un vale de duración eterna a un cantinero, que para meterle votos falsos a una urna electoral.
[Publicado el 18/10/2007 a las 11:04]
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Un vivo, por ejemplo, es el que se presenta en la fila de quienes desde ratos atrás esperan pacientemente para comprar su boleto en la taquilla del cine, se sitúa descaradamente delante, con un "compermiso" apenas audible, y ya con el boleto en mano, se escurre disimuladamente o se ríe por lo bajo de los demás. Este es el caso más inocente.
Pero también están los vivos que se levantan subrepticiamente para ir al baño a la hora en que llega la cuenta a la mesa de amigos en el bar o en el restaurante, o los que te piden préstamos imprevistos, dinero efectivo o alguna prenda, o se las ingenian para hacerte servir de fiador de una deuda suntuaria con la intención deliberada de cargarte con el pago.
Los vivos son también aquellos que plagian trabajos de tesis ajenos para graduarse, o párrafos enteros de un libro que suponen nadie nunca va a leer, y piensa en su argucia, que no habrá, por tanto, oportunidad de comparación posible.
Y ascendiendo en la escala, se hallan los vivos que se hacen expertos en robar elecciones, manipulando votos y anulando actas, o resucitando muertos de sus tumbas para agregarlos a las listas electorales. O los vivos supremos que en su papel de magistrados, reciben coimas por debajo de la mesa para resolver sentencias judiciales.
Muchos más, ustedes agregarán otros muchos. Pero la estrella de los vivos es hoy día el licenciado Roberto Madrazo Pintado, ex gobernador del estado de Tabasco, ex presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de México, y candidato a la presidencia de la república en las elecciones del año pasado, que perdió, a pesar de su viveza.
[Publicado el 17/10/2007 a las 10:26]
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I. EL ARTE SUPREMO DE LA VIVEZA
En América Latina hemos llegado a ser virtuosos en alguna clase de artes que requieren dotes de nacimiento, y también una buena dosis de preparación. Una de esas artes es el de la viveza. El arte del descaro.
Ser vivo significa imponerse sobre los demás a base de matrerías unas veces hilvanadas de manera muy fina, y otras sin importar el grado de ramplonería mostrado. En la viveza todo se vale, y por tanto no hay reglas del juego que respetar. En cada situación, las reglas se fabrican de acuerdo con las necesidades que demanda el tomar ventaja a toda costa, a costillas de los otros. Por tanto, no hay escrúpulos. En el arte de la viveza, el triunfo se corona con una disimulada sonrisa, o con la burla abierta o solapada frente al adversario derrotado, si es que podemos hablar de adversarios, y no de víctimas. El vivo sabe de sarcasmos. Todo le vale madre, porque en la viveza todo se vale.
Lo importante es el triunfo espurio. Ser el rey del engaño, dejar atrás, sumidos en el desconcierto y la impotencia a todos los que, confiados en los normales códigos éticos de convivencia humana, esa terca pero olvidada buena fe, no advierten que a sus espaldas, o a lo mejor frente a ellos, el vivo trama despojarlos de algo que es legítimo suyo, o por lo que compiten de manera legítima.
Pero ya me estarán pidiendo ustedes ejemplos.
[Publicado el 16/10/2007 a las 10:09]
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III. LOS PATRULLEROS DEL BIG BROTHER
En China, donde existen 165 millones de navegantes, un número sólo superado por Estados Unidos, el control y la censura de la Internet están a cargo del Buró de Seguridad Pública que tiene, como dijimos antes, un Centro de Vigilancia Cibernética.
Los iconos de dos policías, un hombre y una mujer, montados en motocicletas, aparecen cada 30 minutos al pie de la pantalla en los portales autorizados mediante el certificado de sanidad. Al pinchar sobre cualquiera de los dos íconos, se establece una conexión con la página Web de la policía, toda una invitación a denunciar a cualquier trasgresor, es decir, una invitación a la soplonería.
La disidencia política contra el partido único, las propuestas de secesión territorial, las ofensas a los jerarcas del partido, junto con las estafas electrónicas, las loterías clandestinas, así como la superstición, son varios de los temas enlistados en el Index policial. Si uno se encuentra con ellos mientras navega, debe acudir a los motorizados. Pero estos mismos policías motorizados rastrean por su cuenta las páginas inconvenientes a la seguridad del estado y al orden social para clausurarlas. Patrullan día y noche.
Como se ve, las luchas por la libertad van a darse desde ahora, más que en ningún otro, en el espacio virtual. Todos contra el Big Brother.
[Publicado el 15/10/2007 a las 10:29]
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II. LOS CENSORES DEL BIG BROTHER
Se dice, se habla, y se discute de todo en la inmensa Red que nos cubre desde el espacio con su tejido de hilos sutiles, millones de ideas y piezas de información que bajan diariamente desde las alturas, todo lo que cabe en un tráfico multitudinario diverso, contradictorio, creativo, y por tanto, libre, una fragua constante del pensamiento que no se apaga nunca. Jamás hubo tantas posibilidades de expresar iniciativas personales, exponerlas, o discutirlas con otros, superponer el pensamiento propio al ajeno. Pero por eso mismo, ya están allí los censores enviados por el Big Brother.
La ley Patriótica aprobada en Estados Unidos tras los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001, autoriza la invasión de la privacidad de los cibernautas y sus espacios de comunicación, no sólo en el territorio nacional, sino en todo el mundo, bajo razones de seguridad nacional que buscan prevenir los actos de terrorismo.
Por otro lado, el Consejo Nacional de Información de la República Islámica de Irán ha establecido filtros muy complejos, pero eficaces, para impedir el acceso de los navegantes a miles de sitios, como una manera de preservar la ortodoxia religiosa, e impedir la disidencia política.
En Myanmar (Birmania), la cúpula militar que reina desde hace décadas, tan consciente se halla del poder de la Internet, contrapuesto al suyo propio, que al sofocar la rebelión popular encabezada por los monjes tibetanos en las últimas semanas, mandó clausurar las comunicaciones cibernéticas, y así aisló al país del mundo.
Pero volveremos a China.
[Publicado el 11/10/2007 a las 10:30]
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I. EL BIG BROTHER TE ESTÁ VIENDO
El espacio democrático más importante en la historia de la humanidad es el de la red ciberespacial, y hasta ahora se suponía el más libre, colocado más allá de las manos de quienes, dueños del poder terrenal, han usado siempre la censura a la información y a la difusión de las ideas como arma de represión.
Pero el Big Brother ya se dio cuenta de que no todas las ideas que circulan por esos caminos infinitos e invisibles le convienen, y declara, como lo ha hecho el director del Centro de Vigilancia Cibernética del Buró de Seguridad Pública de China, que es su misión eliminar de la red “toda información que causa daño público y enturbia el orden social”.
Como se ve, existe ya una burocracia para controlar a quienes navegan sin permiso del Big Brother. Les preocupa en China, y también en Irán, en Birmania, en Corea, y aún en Estados Unidos, saber qué es lo que llega a las pantallas, y se aseguran de que lo considerado inconveniente no llegue del todo.
Están en la mira los mensajes terroristas subliminares o abiertos, y la pornografía infantil, asuntos en los que la preocupación oficial parece legítima. Pero en no menos de 30 países, según la organización OpenNet, que trabaja en favor de la libertad de expresión en el ámbito cibernético, también se impone la veda a miles de páginas web, lugares de chats y blogs, que son considerados peligrosos por lo que allí se habla, o se dice, o se discute, en términos de política, ideología, religión, creencias culturales.
[Publicado el 10/10/2007 a las 10:30]
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Rogelio García Lupo, un periodista ejemplar que acaba de recibir en Monterrey el Premio de la Fundación Iberoamericana de Periodismo que preside Gabriel García Márquez, puede contarnos una historia diferente en lo que hace el amor desmedido por los libros.
Le pasaba lo mismo que a mi amigo de España, ya los libros no cabían en su apartamento de Buenos Aires. Pero aquella no era una relación clandestina, sino compartida con su mujer. Así que empezaron a discutir lo que podían hacer frente a aquella invasión cada vez más creciente. ¿Más estantes? Ya no cabían más estantes. ¿Donar una parte? Tal vez, pero cuando se pusieron a hacer una selección, todos los libros terminaron por volver a sus sitios de siempre, viejos conocidos a los que no podía negarse asilo.
Entonces, se les ocurrió que no había mejor remedio que dejar el apartamento a disposición de los libros, y buscarse ellos otros sitio donde vivir. Así que encontraron un nuevo lugar a unas seis cuadras del que ahora quedaba por entero a sus huéspedes, y hacia allá se mudaron. Ahora los visitan todos los días, ven cómo están, los acomodan un poco, les sacuden el polvo, y luego se sientan a leer. Cumplida la visita, se despiden, apagan la luz, y hasta mañana.
[Publicado el 09/10/2007 a las 10:50]
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Tengo un amigo en alguna ciudad de España que sostiene una relación clandestina con los libros. Su mujer, irritada hasta el cansancio de verlo aparecer cada día con nuevos libros, le prohibió llevar uno más. Los incómodos visitantes, que llegaban siempre para quedarse, habían desbordado los estantes andaban ya por el comedor, los pasillos y la cocina, para no hablar del dormitorio y los baños, y estorbaban cada movimiento, es cierto que estorbaban.
Y entonces, lo que hizo mi amigo fue alquilar de manera clandestina una buhardilla en el mismo edificio, armar allí unos estantes, y cuidando el ruido de sus pasos, pues para subir al escondite debía pasar frente a la puerta de su propio apartamento, tras de la cual acechaba la celosa mujer, empezó a subir con las bolsas de nuevos libros por la estrecha escalera, para meter con todo sigilo la llave en la cerradura y entrar al escondite. Era como si ahora tuviera una amante.
Un día, desde el café de la esquina donde bebíamos una cerveza, me invitó a visitar el refugio secreto, y subí con igual cuidado que el suyo las escaleras para no despertar sospechas. La puerta casi no abría, atascada como estaba ya la buhardilla de libros, agotado el espacio de los estantes, desbordado el piso. Estará ahora buscando un tercer lugar.
[Publicado el 08/10/2007 a las 10:53]
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Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), y Tambor olvidado, ensayos (2007). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/
22/11/2008 05:29
Estimado Sergio: Te agradezco...
Publicado por: Mirna
22/11/2008 05:22
Publicado por: Maria José
22/11/2008 03:52
Publicado por: Renato
21/11/2008 23:54
Publicado por: El FRAUDE paso a paso.
21/11/2008 23:49
Publicado por: El fraude paso a paso
21/11/2008 23:47
Publicado por: El fraude paso a paso
21/11/2008 17:47
Publicado por: Yader Valdivia
21/11/2008 17:37
Publicado por: María Muesca
21/11/2008 12:59
Publicado por: Mundy
20/11/2008 14:18
Publicado por: Renato
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