III. De lo exótico a lo relamido
Las ideas europeas que alimentaron nuestra independencia circulaban de contrabando, por peligrosas. Eran exóticas, y sus símbolos también lo eran. El gorro frigio se quedó hasta hoy días en los escudos de armas de las nuevas repúblicas, desde Argentina, hasta Bolivia, Colombia, Cuba, Haití, El Salvador, y Nicaragua, un emblema persistente de la libertad tantas veces malversada.
Y las ideas europeas que definieron el estado moderno en el siglo diecinueve y se asentaron en las nuevas constituciones, siguieron siendo exóticas por mucho tiempo, y en no pocos sentidos lo son aún: imperio de la ley, balance de poderes, gobiernos republicanos y democráticos.
Al hablar de la relación entre Europa y América Latina, salta de por medio una asimetría democrática. En muchos sentidos, seguimos siendo decimonónicos porque la institucionalidad no ha progresado la suficiente, y es fácil que debajo de las pretensiones de modernidad surja siempre la figura autoritaria del caudillo.
Tenemos gobiernos más o menos democráticos, basados en concepciones ideológicas diferentes, no pocas de ellas obsoletas, y no en reglas institucionales identificables. De esta manera hemos entrado en el siglo veintiuno, y no creo que podamos apartarnos a corto plazo de semejante perspectiva.
[Publicado el 22/5/2013 a las 09:00]
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II. Cambia, todo cambia
Ganamos una identidad en base a una confrontación, más que gracias a un catálogo de valores comunes, o a la existencia de instituciones firmes y bien definidas, entre cuartelazos, asonadas y guerras civiles. Y esta misma identidad defensiva, que alimentó las luchas ideológicas a lo largo de la guerra fría, con el tiempo ha llegado a volverse retórica, y subsiste como bandera de combate para lo que ha dado en llamarse el nuevo socialismo, o bolivarianismo.
Estamos ya muy lejos del siglo diecinueve, y lejos de los años de la guerra fría, cuando Estados Unidos se alineó contra la insurgencia guerrillera y respaldó sin condiciones a las dictaduras de derecha. Su política respecto a América Latina, sin atención al color ideológico de los gobiernos, se basa hoy en la cooperación para enfrentar el tráfico de drogas, el crimen organizado y el terrorismo. Ninguna de sus coordenadas estratégicas pasa por el reclamo de la democracia institucional y el respeto a los derechos humanos, y abre un espacio de convivencia con gobiernos de corte autoritario, lo que podríamos llamar autocracias electas, pese a la retórica confrontativa.
Las fronteras económicas se abren, el mundo se ha vuelto global, las hegemonías bipolares, o únicas, se han derrumbado, empezando por la de Estados Unidos, y cada vez más nos damos cuenta de que nuestra pretensión de identidad latinoamericana, en un territorio de vastos confines, además de defensiva, fue siempre más ideológica que otra cosa; y esos sustentos ideológicos fueron hijos del pensamiento europeo. He allí el primer gran vínculo entre América Latina y Europa.
[Publicado el 17/5/2013 a las 09:30]
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I. El nombre de América Latina
Siempre oí decir que el término América Latina había sido una invención francesa incubada en los tiempos del expansionismo imperial de Napoleón III, quien ambicionaba tanto una sucursal de su imperio en México como un canal interoceánico a través de Nicaragua, cuyo trazo él mismo diseñó. Pero en verdad, aquella denominación que hasta hoy día nos identifica resulta ser la obra de emigrantes latinoamericanos que nunca han faltado en París.
El 22 de junio de 1856 se celebró una asamblea en la que participó una treintena de asistentes, para repudiar la ocupación de Nicaragua por la falange filibustera del fundamentalista sureño William Walker, quien ya había fracasado en apoderarse del estado de Sonora en México. Tras hacerse elegir presidente de mi país, restableció la esclavitud e instauró el inglés como idioma oficial, mientras el presidente Franklin Pierce se fingía desentendido.
Fue entonces cuando en uno de los ardientes discursos de aquella noche en París, el chileno Francisco Bilbao habló por primera vez de "la raza latino-americana", para oponerla a la raza anglosajona de Estados Unidos, que se había apropiado del nombre de América. De allí venimos entonces, fabricados al ardor de un mitin donde su buscaba reivindicar entre voces encendidas a todo un continente, islas y tierra firme
[Publicado el 15/5/2013 a las 09:30]
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IV. La historia se muerde la cola
Pero la democracia es entre otras cosas eso, un subibaja cuyo balancín los electores empujan hacia arriba o hacia abajo. Y ahora Cartes tendrá que demostrar que siendo suficientemente rico, no meterá la mano en la alcancía tan tentadora del estado. Mientras tanto, entre sus antecedentes hay acusaciones en su contra por lavado de dinero y contrabando de cigarrillos, provenientes de la DEA de Estados Unidos y de una comisión investigadora del congreso de Brasil.
Y demostrar también si además del talento para hacer dinero a montones, según se ve más allá de las reglas del juego, tiene las capacidades suficientes para gobernar un país lleno de tantas calamidades como cuando empezó el reinado del partido Colorado. Hay quienes dicen que durante la campaña electoral habló muy poco para que no errara tanto, según el consejo de sus asesores publicitarios. "Si callado era un misterio, hablando es un horror", afirma uno de sus adversarios.
Preguntado en un programa de radio qué haría si descubría que un hijo suyo fuera gay, respondió: "Me voy a pegar un tiro en las bolas, sinceramente". Es por eso que, con justa razón, sus directores de campaña no lo dejaban dar entrevistas ni hablar con la prensa. "El que quiera ser feliz andando de rama en rama, que se vuelva mono", dijo de los homosexuales en el mismo programa.
Una historia que se muerde la cola. Dictadores mesiánicos, guerras devastadoras, pobreza y marginalidad, corrupción campante, golpes de estado, partidos que se eternizan en el poder, candidatos sacados del variado sombrero del mago. Nada extraño en el paisaje de América Latina que lucha por imponer la democracia como sistema que asegure la convivencia en este siglo veintiuno.
[Publicado el 10/5/2013 a las 09:00]
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III. “La primera dama va a ser la patria”
El viejo partido Colorado regresa ahora al poder con el empresario de múltiples negocios e intereses Horacio Cartes, demostrándose así que en el subibaja que es la política latinoamericana pueden sentarse tanto un ex cura que llega a la silla presidencial gracias a las esperanzas de los más pobres, tal el caso de Lugo, como un millonario que se proclama ajeno a la política al grado de no haber votado nunca antes, tal el caso de Cartes, favorecido por la ingenua convicción de tantos votantes, de que quien ya tiene mucho no necesita robar desde la presidencia: "No me afilié al Partido para hacerme rico", dice él mismo, "ya tengo todo y de todo".
Banquero, y dueño de dos docenas de compañías que van desde productoras de tabaco y cigarrillos a embotelladoras de bebidas, haciendas de ganado y mataderos, centros comerciales y empresas de transporte, debe también su fama al futbol, pues es el propietario del equipo Libertad, y se le acredita haber llevado a la selección paraguaya a los cuartos de final en el mundial de 2010 en Sudáfrica; lo mismo que se ponen en su cuenta amoríos con estrellas de la pasarela y de la televisión, aunque en este último caso sabe usar esa vieja retórica cursilona, tan latinoamericana también, al afirmar que durante su presidencia, "la primera dama va a ser la patria".
[Publicado el 08/5/2013 a las 09:00]
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II. Los eternos colorados
A partir de 1865 se declaró la Guerra de la Triple Alianza, o Guerra Grande, librada contra Brasil, Uruguay y Argentina, y que duró hasta 1870, en el curso de la cual murieron un millón de paraguayos, entre ellos el propio mariscal presidente, y sólo sobrevivieron niños, mujeres y ancianos, y un puñado de hombres. El país quedó en manos del imperio brasileño, y bajo la sombra de esta ocupación nació en 1887 el partido Colorado, fundado por el obediente presidente Bernardino Caballero. Los colorados gobernaron durante 60 años, y fue el partido único desde la llegada al poder del dictador Alfredo Stroesnner en 1947, hasta que éste fue derrocado en 1989 por su consuegro el general Alfredo Rodríguez, otro colorado.
A comienzos del siglo veinte, 79 personas poseían la mitad de la tierra, mientras campeaban la marginalidad, el atraso y el analfabetismo, que cubría al 80 por ciento de la población. Esta situación ha cambiado poco hasta ahora, como ha cambiado poco el imperio de la corrupción, que va del enriquecimiento ilícito de los gobernantes a la compra de votos, sobre todo a los indígenas más pobres de la población guaraní. Y cambiarla fue la bandera con que el antiguo obispo Fernando Lugo llegó al gobierno en 2008, el primer presidente que desde la independencia recibiera la banda presidencial como candidato de la oposición, derrotando al sempiterno partido Colorado, hasta que fue depuesto en 2011 por un golpe técnico.
[Publicado el 03/5/2013 a las 09:00]
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I. Un sepulcro sellado
El novelista Augusto Roa Bastos dejó dicho que Paraguay es una isla rodeada de tierra. Y aún más que eso, José Gaspar Rodríguez de Francia y Velasco, Supremo Dictador Perpetuo de la República, el célebre doctor Francia, convirtió al país a partir de la independencia en 1811 en un sepulcro sellado para quienes vivían en su territorio, sin mendigos ni ladrones ni asesinos, pero también sin enemigos, hacinados en los calabozos, o en los cementerios. Lo sucedió su sobrino Carlos Antonio López, quien a pesar de su codicia, pues amasó una inmensa fortuna a la sombra del poder, hizo intentos de modernidad, y construyó nuevas líneas de ferrocarril y la primera fundidora de hierro que hubo en el cono sur.
Tras su muerte en 1862, el poder pasó a manos de su hijo Francisco Solano López, disoluto aficionado a las faldas, premiado por su padre con las insignias de brigadier a los dieciocho años de edad, y elevado a mariscal por un decreto que él mismo firmó ya presidente. Había sido enviado a Francia por su padre a comprar un cargamento de armas, y en París se enamoró de las pompas de Napoleón III, y de una irlandesa a quien se llevó de regreso consigo, Elisa Alicia Lynch, llamada por la gente "la Madama", pronto convertida en la más grande terrateniente de Paraguay, y quien ya viuda habría de morir sin embargo en la miseria.
[Publicado el 01/5/2013 a las 09:00]
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IV. La guerra de Herodes contra los chocolates
Soldados que se comían los sesos de los niños después que sus cabezas habían sido partidas a golpes contra las rocas. Niños lanzados al aire y ensartados en bayonetas. Vientres de mujeres abiertos a cuchillo para sacarles a los hijos en gestación. Niños quemados vivos.
Francisco Velasco cuenta que mataron a once familiares suyos y a su hija de doce años la encontró tirada en el piso de su vivienda con el pecho abierto y sin corazón. "Los soldados le sacaron el corazón, no sé si con cuchillo o machete. ¿Mi niña qué delito tenía? ¿Mi mamá qué delito tenía?"
Nicolás Toma, de San Juan Cotzal, dice que una patrulla de soldados llegó a su aldea Villa Hortencia Antigua y mataron a todos los niños: "Les metieron bala en el pecho que salió por la espalda". No habla español, y necesita del auxilio de un traductor. Los soldados violaron uno tras otro a las mujeres, ancianas y jóvenes, y luego las degollaron.
"No hubo perdón para ancianos, ni niños ni mujeres embarazadas", dice otro, "en ocasiones los niños se iban vivos a las fosas en los rebozos de las madres. Cuando una fosa estaba llena de víctimas, le echaban tierra. Ellos los agarraban del pelo y los puyaban en el pecho, y después los empujaban a la fosa".
Otro testigo declara que cuando fueron a buscar a su hijo Pedro de cinco años de edad, "ahí estaba tirado, mi chiquito muerto". Tuvieron que dejarlo en la huida, y "ahora por fin está enterrado en el cementerio de Cunén", después que los antropólogos forenses identificaron sus restos. Y dice otro: "los soldados primero quemaron las casas y a los niños que estaban allí les cortaron el pescuezo con cuchillo, la cabeza la usaban como pelota, nunca se me ha olvidado y nunca se me va a olvidar".
¿Quién puede olvidar esta guerra de Herodes para acabar con los chocolates?
[Publicado el 29/4/2013 a las 12:15]
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III. Code name: chocolate
Bajo la tesis ya tan recurrida de la contrainsurgencia de "sacar el agua al pez", uno de los principales blancos fue al pueblo indígena itzil que habita en el Quiché, al nororiente de Guatemala, al que se buscaba diezmar, o acaso hacer desaparecer, señalado como colaborador de la guerrilla por los golpistas, y en eso no había tapujos. Uno de los voceros militares de Ríos Montt llegó a decir en público que lo mejor que podía hacerse para derrotar a los subversivos, era "matar a los indios". Y con esto quería decir ancianos, hombres, mujeres, niños.
Hoy, tres décadas después, y a los 86 años de edad, el cruzado neo pentecostal comparece por fin delante de un tribunal civil para responder por varios cargos criminales, el más importante de ellos el de genocidio, junto al general Mauricio Rodríguez Sánchez, entonces jefe de Inteligencia militar (G-2).
Los testigos, aún con el temblor del miedo en su voz, relatan atrocidad tras atrocidad, y sus palabras desafían a la imaginación más tenebrosa. Para entonces muchos eran niños que lograron escapar de la sentencia de muerte decretada contra todos ellos por el alto mando. Ríos Montt sabía muy bien de historia sagrada, y los planes que aprobó se parecen mucho a los del rey Herodes, sólo que más sofisticados. Los niños itziles tenían un nombre cifrado en esos planes: chocolate. No había que dejar a un solo chocolate vivo.
[Publicado el 26/4/2013 a las 09:00]
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II. La santa cruzada
Igual que décadas atrás lo había hecho en El Salvador el general Maximiliano Hernández Martínez, que se instalaba ante los micrófonos para explicar sus teorías teosóficas, Ríos Montt predicaba sus sermones cada domingo por la noche en cadena de radio y televisión, siempre aconsejando el buen camino de la fe, y advirtiendo contra los perturbadores. La nueva cruzada de redención sería militar, y de inspiración religiosa; y el buen cristiano, según sus palabras, era aquel que se cuidaba de mantener la metralleta en una mano, y la santa Biblia en la otra. Y también inventó la consigna "frijoles y fusiles".
Por debajo de su prédica de pastor de ovejas descarriadas, que anunciaba la llegada de la era del amor divino, y la conquista del país para Cristo, lo que se montó desde el mismo día de su ascensión al poder, o es que se trataba de planes ya preparados desde antes, fue un programa de represión sistemática que involucraba el ejército, a los cuerpos de seguridad, a bandas paramilitares, y a las recién creadas Patrullas de Autodefensa Civil.
El reinado de terror del elegido divino duró poco, apenas 16 meses, pues en agosto de 1983 fue derrocado por otro golpe de estado, pero según el informe de Esclarecimiento Histórico de las Naciones Unidas, y el informe de Recuperación de la Memoria Histórica, que costó la vida al obispo Juan Gerardi, se cometieron al menos diez mil asesinatos en las áreas rurales y cien mil personas debieron huir de sus aldeas, de las que casi quinientas fueron exterminadas del mapa.
[Publicado el 24/4/2013 a las 09:00]
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