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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 15 de diciembre de 2017

 Blog de Eduardo Gil Bera

Inseguridad

Leo en el blog de Trapiello la lista de libros leídos y recomendados por Azorín. Me extraña que no salga Saavedra Fajardo, de cuya lectura le acusó Baroja. Se ve que lo dejó inseguro al hombre. Es notable que un autor pueda ser acusado por otro, públicamente y encima en el periódico, de leer con gusto y provecho determinada obra, y que con eso consiga hacerle comportarse como convicto de alguna bajeza. El mundículo de los escritores.

[Publicado el 27/3/2014 a las 18:46]

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Ahora que nos traigan a Machado

Machado escribió a Baroja una carta postrera tan triste, que a éste le hizo mal efecto, y la tiró. Así lo cuenta. Sin duda se sintió comprometido, afeado, esas cosas tan ingrávidas y sutiles de la susceptibilidad literata. Y el pobre Machado quizá convencido, allá en las últimas, de que legaba un documento conmovedor a la posteridad.
Ahora La Junta de Andalucía, inspirada y enardecida con el jolgorio fúnebre dispensado al cajón de Paco de Lucía, quiere montar una procesión de cultureta y jipío con los restos de Machado. Estará bonito, seguro. En España hay tradición de líos sepultureros y tumbales. Cuando el ayuntamiento de Madrid quisó trasladar los restos del músico Gaztambide al panteón de ilustres, el ayuntamiento de Tudela reclamó la fiambrera como propia y decidió levantarle un mausoleo en el cementerio. Llegó el cajón en tren, con gran séquito de diputados y altos cargos, lo pasearon en medio de un gentío hasta el cementerio, y lo dejaron allá, en un panteón prestado, mientras la comisión cultural pertinente se constituía, cosa que tardó treinta años. Cuando la comisión hizo abrir el cajón, se encontraron con metro y medio de señora mayor, bastante desmejorada, y ni rastro de Gaztambide. Se ve que, en el desbarajuste madrileño del desentierro se traspusieron los restos y se envió como Gaztambide a su suegra, o cualquiera sabe a quién. ¡Qué español es todo eso! Ahora ni cenotafio, ni mausoleo, ni panteón de ilustres, españolito que te vas del mundo, te guarde Dios, ninguna de las dos Españas te hará el panteón.

[Publicado el 09/3/2014 a las 10:22]

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Geografía ibérica

 

 

Sostiene el pobre Jiménez que "del Ebro para abajo no se ve la realidad igual que como la vemos aquí”. ¿Para abajo? ¿Aguas abajo? ¿desde el Pilar de Zaragoza? ¿o será para abajo la margen derecha, o sea, Tudela, Cascante, Cintruénigo, Corella, Fitero, Monteagudo, Murchante, Ablitas, Barillas, Ribaforada, Buñuel, Fontellas, Tulebras, estos navarros alucinan y no ven la realidad, Jiménez? Los digo conforme me los imagino, que tampoco soy de aquí, pero sé que todas las fuentes antiguas, del Ebro para arriba y del Ebro para abajo, pobre Jiménez, definen al Ebro como dador de nombre a un pueblo, los íberos, o sea, lo definen como un dios creador, y eso es el padre Ebro, siempre descrito como eje de un país excelente, también para el melonar, donde ronda la pregunta ¿cómo no tiene el socialismo navarro alguien menos acomplejado que Jiménez?

El pobre Jiménez abunda, ya sabemos, en un lugar común del rancismo catalán que tiene a los de la margen derecha del Ebro como infracatalanes, y que a su vez es una melonada de raigambre en el rancismo vasco, pero es que Jiménez es aspirante a mandar  en Navarra en nombre del progreso sobre tierras y gentes que él no sabe, por lo visto, que son Navarra, y luego opinará de Ucrania.

 

[Publicado el 07/3/2014 a las 17:01]

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El entrenado y el advenedizo

 
Los ancianos de la aldea recordamos un desaire parejo hecho al presidente Sarkozy y su réplica, ábrete chorralaire, le costó luego el presidenciato, porque quedó tan claudius cualquierus, tan como tú y como yo, que cayó mal. Aquí el jefe del Estado in pectore suo se ve que ha sido entrenado para el caso y reacciona tan más allá de como es debido que casi agrada sólo a los maleducados. Con todo mi desinterés por las jefaturas y a cuál de sus encarnaciones debamos adorar, reconozco la superior idoneidad del entrenado sobre el advenedizo. Otra cosa es si el protocolo para el caso del tonto del vot debe o no ser revisado.

[Publicado el 28/2/2014 a las 19:58]

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Singularidades


Una leyenda herodotea narra que el faraón Psamético se preguntó cuál era el lenguaje más antiguo del mundo y él mismo concluyó que el frigio era anterior a todos, porque un niño, al que nunca se había hablado, emitió espontáneamente un sonido semejante a “bekos”, que en frigio significaba “pan”. 
Aparte del antecedente de Rousseau y Chomsky que parece latir en semejante indagación, quizá valga la pena preguntarse por qué tenía el faraón ese miramiento y consideración por la lengua frigia.
El egipcio, la lengua del faraón, tenía escritura propia. El asirio, lengua del imperio más poderoso, tenía escritura propia. Y el griego, la lengua de los inquietos viajeros y comerciantes a los que el faraón permitió fundar Naucratis en el delta, tenía escritura propia. El frigio, en cambio, no tenía escritura propia, pero adoptó el alfabeto griego. 
El rey de Frigia, como el faraón Psamético, fue simpatizante de los griegos, se alió con ellos contra los asirios, envió presentes a sus dioses, acogió a sus poetas y favoreció la fundación de sus colonias. No por azar, la Cipríada y la Ilíada “suceden” en Frigia.
El faraón Psamético se sabía cómplice y continuador del rey de Frigia: sin el trigo egipcio, Mileto no habría resistido frente a Lidia, y tampoco habrían existido el foco intelectual jonio, ni el alejandrino.
De las singularidades, más allá de los autores, que han sido necesarias para que haya esta literatura y no otra, o ninguna, la primera sería el milagro griego, que imprimió carácter a la literatura y el pensamiento conocidos hoy, y se debió al patrocinio de dos soberanos bárbaros.

También fueron importantes las minúsculas latinas inventadas en la corte carolingia. Esa novedad trajo la redacción de corrido y facilitó la mecánica escribidora, aquel muñequeo aplicado que conocimos antes del teclado. Sin la escritura ligada, la literatura habría sido otra.

  Y qué diremos de la ley. El grabador Hogarth impulsó y consiguió la aprobación de una ley que vinculaba a las copias con el autor, cosa que hasta entonces se pasaba por alto, porque las copias eran cosa del editor. Esa ley hizo que se redactaran los primeros contratos modernos entre autor y editor. El modelo no tardó en aplicarse al libro. Desde Licurgo, que prohibió a los actores escribir morcillas en los textos originales e inventó el depósito legal, nadie hizo tanto como Hogarth por la legislación literaria.


Ahora, yendo al origen mismo de la literatura, es preciso recordar que el hígado era la primera víscera y principal en todas las culturas. Luego, a lo largo del siglo XVI, se empezó a hablar del cerebro, al principio lo hacían solo algunos médicos visionarios. Desde entonces, la literatura es una producción del hígado que se finge cerebral.

[Publicado el 01/2/2014 a las 11:32]

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Los protocolos de Heidegger



El mes que viene salen los tres primeros volúmenes de los Cuadernos negros, un diario de pensamientos que Heidegger escribió durante cuarenta años y dejó ordenado que se publicase al final de la edición completa de sus obras, copiosa empresa que se inició en 1975, cien tomos nos contemplan. Ahora vienen mil trescientas páginas en tres volúmenes, con los pensamientos madurados entre 1931 y 1941.
 
Lo sensacional, aunque poco novedoso, es que Heidegger creía  en los Protocolos de los sabios de Sión, la falsificación decimonónica que narra de manera folletinesca una gran conjura judía para dominar el mundo. El libro tuvo gran difusión en la Alemania de los primeros años 20 y Hitler lo menciona en Mein Kampf como uno de los fundamentos de su antisemitismo. Así comentaba la obra Joseph Roth en el periódico Der Drache el 25 de marzo de 1924:
 
Probablemente es la lectura privada de muchos jueces y, en todo caso, influye en la justicia pública de Alemania. Quizá sus expresiones básicas fundamentarán la redacción del nuevo código de leyes burgués. Hitler lo ha anunciado. El libro está en las mesillas de noche de las mujeres alemanas. Juntamente con el gorro de dormir y los irrigadores forma parte de los aparatos más imprescindibles de todo hogar alemán. Es un álbum familiar espiritual. Una biblia aria. El libro de mayor éxito del siglo junto a la “Decadencia” de Spengler. Aún no se ha introducido en las escuelas, pero sólo porque los niños ya lo leen en casa.
 
Es notable, casi un siglo después, la cantidad de cumbreras que se han revelado creyentes en los protocolos sionistas, la de grandes autores —amén de prestigiosas corrientes pensativas— cuyos tópicos en lo tocante a judíos dependen de esa obra: Baroja, Heidegger, Sloterdijk, Grass, han mostrado la patita protocolar.
 
Del antisemitismo de Heidegger había noticia por varias anécdotas, quizá el testimonio de Jaspers haya sido el más conocido, pero es que ahora la publicación de los primeros cuadernos muestra que era cierto hasta un extremo insospechado. La judería internacional es para Heidegger un poder que controla y encarna el capitalismo, el liberalismo, la modernidad y, por lo tanto, el esquema existencial desarraigado y antipatriota, es un poder supeditado a la técnica que pretende frustrar el papel protagonista y conductor de “lo alemán” en el destino de la filosofía occidental. 
 
Es de temer que ahora se vea cómo Heidegger se basa en los “Protocolos” para fundamentar su crítica a la cháchara y superficialidad de ese hombre moderno que no está en el mundo como es debido. Encima, el cuaderno negro correspondiente a 1942-45 es propiedad privada y el dueño no se lo deja ver a nadie, seguramente por temor a la gran conjura.
 
Como no ignoran los expertos, Heidegger vivió hasta los años 70 del siglo pasado. Ya para entonces se sabían muchas cosas, casi todas, del Holocausto. Con todo, dejó ordenado que estos cuadernos se publicaran tal cual los escribió, con todas sus mandangas antisemitas. Alguien caritativo dirá que pretendía mostrarnos hasta que punto el desatino puede condicionar la decisión filosófica, pero lo patente es que estaba tan persuadido de estar en lo cierto que no dudó del advenimiento de una época donde acabarían dándole la razón, siquiera en Teherán.



[Publicado el 09/1/2014 a las 09:10]

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Elocuencia del olor



Muchos lectores sólo saben de Proust lo de la magdalena, y es probable que no lo lean jamás. Pero también ellos debieran saber que en ese pasaje de la más aparente trivialidad, Proust analiza por primera vez un universal: un olor trae un mundo. Se trata de un rasgo esencial de los mecanismos de la memoria humana, que opera con más rapidez y precisión que cualquier deducción lógica. 

En la Oratoria de Quintiliano hay una frase famosa donde contrapone el hablar rústico y el urbano: verba omnia et vox huius alumnus urbis oleant "que todas las palabras y su acento recuerden al hijo de la ciudad". O sea, que suenen, anuncien, traigan a la memoria la forma de hablar urbana. Pero notemos que Quintiliano dice que las palabras y el acento “huelan”. Las acepciones de oleo (“oler”) con sentido intelectual, o sea proustiano avant lui son muy reveladoras: adivinar, indagar, desenterrar un tesoro, recordar. El vasco tomó del latín ese sentido figurado de recordar vinculado al olfato (olui, olitu > oroitu). La ecuación entre olor e indagación también es patente en checo antiguo, donde jadati (literalmente “oler”) significa “buscar”.

Una semántica histórica demostraría que esa ecuación no sólo existió en indoeuropeo, sino que también se renueva sin cesar. Por ejemplo, el griego osmé (olor) que pasó del bizantino al latín tardío, y cuya acepción indagatoria está presente en todos los romances: husmear, osma, humer, ormare, osmer, usmar, urmà… y también en vasco usnatu, somatu, susmatu… Lo que Proust llama à la recherche, se decía a la osma (al acecho, en busca, venteando el rastro) en romance navarro. 
 
Cuando decimos “evocar una atmósfera”, apelamos al mismo mecanismo intelectual que (de)construye olores. A la hora de descifrar y asociar olores, nuestro cerebro opera de manera mucho más rápida, precisa y honda en nuestro ánimo que el entendimiento hablante. Por eso hay un mérito específico en Proust, cuando muestra la complejidad de lo nimio y aplica la morosidad literaria a un fenómeno instantáneo y crucial de la memoria que, en sí, se sustrae a la fijación verbal, porque es anterior y más “natural” que el habla.

[Publicado el 03/1/2014 a las 10:46]

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Witz el verde

imagen descriptiva


El domingo 10 de agosto de 1535, a la hora de misa, se abolió la misa, y los fieles procedieron al pateo, incendio y destrucción de los cuadros y estatuas por heréticos, malignos y contrarios a la verdadera religión.
 
Del cuadro reproducido arriba, panel de un tríptico del altar mayor de la catedral de Ginebra, los hugonotes rasparon piadosamente a cuchilla las caras de las figuras, por falsas. En cambio, el lago Tiberíades les debió de parecer auténtico. En todo caso, este panel se salvó, aunque las caras que se ven ahora en el museo de arte e historia son resultado de al menos cuatro intervenciones mayores, la primera antes de 1689, luego en 1835, en 1915-1917, y por fin, en 2011-2012. 
 
Esta obra está reputada como la primera pintura de un paisaje natural. Hasta entonces, los artistas sólo había reproducido ciudades y monumentos. Ahí puede contemplarse una vista del lago Lemán en 1444 (el gran surtidor quedaría a la izquierda, tras el último remero).
 
El autor es Konrad Witz (el cuadro está firmado en el marco por “conradus sapientis” traducción latina de su nombre), que era en efecto un chistoso que pintó Ginebra sin Ginebra, puso a la derecha esa torre arruinada que parece nada, pero oculta cuidadosamente la urbe, la muralla y la catedral, y se centró en los verdes, la refracción, la atmósfera, y esas minucias.
 
¿Por qué un paisaje real? Faltaban cuatro siglos para la invención del paisaje como categoría mística. Éste se pintó pensando en quienes lo iban a reconocer, y pone en escena la paz, riqueza y orden del gobierno encargante de la obra. Hay, por ejemplo, unas mujeres que lavan y tienden la ropa en la orilla del lago, cosa sólo posible en una ciudad segura.
Es como esa parte del escudo de Aquiles en la Ilíada, donde se describen las afueras y campos de una ciudad laboriosa y pacífica, una ciudad que sus habitantes reconocerían, y cuyo gobierno les regalaba epopeyas.







[Publicado el 28/12/2013 a las 11:19]

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Para qué poetas


En el poema Pan y vino, de Hölderlin, hay un verso famoso que se ha estilizado como pregunta retórica, usada como muletilla previa a cualquier ocurrencia. Por ejemplo, “así como Hölderlin se preguntaba ¿para qué poetas?, nos preguntamos ¿para qué un campo de golf en Villaplasta?” o bien “¿para qué pensadores en tiempos de sandez?” o “¿para qué políticos en tiempos de memez?” Pero es que Hölderlin jamás preguntó para qué poetas, todo es una leyenda existencialoide.

Si leemos ese verso famoso en su contexto (7, 13-16):
 
 […] was zu tun indes und zu sagen,
Weiß ich nicht, und wozu Dichter in dürftiger Zeit.
Aber sie sind, sagst du, wie des Weingotts heilige Priester, 
Welche von Lande zu Land zogen in heiliger Nacht.
 
[…] mientras no sé qué hacer, ni qué decir,
ni para qué poetas en tiempo de escasez.
Aunque tú dices que son como aquellos benditos sacerdotes
del dios de vino, que andaban de país en país por la noche santa.

Vemos que el poeta dice no saber tres cosas —qué hacer, qué decir, para qué poetas—, gramaticalmente son tres subordinadas, y estilísticamente la última aparece separada de las otros dos por el verbo, de modo que es el culmen del pasaje, resaltado por la adversativa “Aunque tú dices…”

Pero la tendencia a no leer una subordinada, sino una pregunta lanzada al gallinero, una voluta pseudoangustiada, no viene de los traductores, ni de los editores alemanes que unas veces han omitido y otras multiplicado el signo de interrogación. Significadas tesis sobre Hölderlin —a cuál más vacua, Heidegger me perdone— parten de la creencia de que en ese verso el poeta plantea al universo una pregunta existencial y supramunicipal.

Al aislar de manera arbitraria y para su empleo multiuoso las dos palabras Wozu Dichter ("para qué poetas", o "para qué un poeta", porque el alemán no distingue el número en este caso, si bien el resto de la estrofa sugiere que es plural), se atribuye una pregunta fantasma a Hölderlin, se le achaca una ansiedad inventada, y se distorsiona su intención, que era replicar y matizar al poeta Heinse. Porque, para entender este verso y toda la estrofa, es crucial reparar en el contexto que completa la adversativa final:

Aunque tú dices que son como aquellos benditos sacerdotes
del dios del vino, que andaban de país en país por la noche santa.

“Tú” se refiere al poeta Heinse, a quien está dedicado Pan y vino, cuya primera versión se tituló Dios del vino. Nos hallamos en el centro de gravedad del poema, la réplica de Hölderlin a Heinse, el poeta que decía saber para qué poetas.



[Publicado el 15/12/2013 a las 10:53]

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Ríos avergonzados



El río Mediavilla de Tudela, que no llegará a los cuatro kilómetros de largo desde su nacimiento en Canraso hasta el Ebro, es casi protagonista de un cuento de Iribarren que nos gustaba mucho, donde dos chavales lo exploran bajo las calles y edificios urbanos para no ir a la escuela. Durante años, vivimos en una casa desde donde veíamos su cauce mínimo y exangüe, todavía sin cubrir, antes de que fluyera por debajo de la iglesia de san Nicolás. Según los  historiadores, el río Mediavilla se llamó antes Merdancho que, por lo visto, no sonaba bien.
 
En Nájera también hubo un río Merdancho, igualmente llamado Merdánix, Merdaniel o Sórdido, en busca del eufemismo perdido. Pasaba por el centro de Nájera, se adentraba en la ciudad por el sur y corría entre las casas de la calle Santiago y las de la plaza del Mercado, hasta la iglesia de San Miguel y la calle las Parras, hasta desembocar en el Najerilla.
 
El río y la calle Merdacho en Sorzano mantuvieron el nombre hasta casi este siglo. También lo hizo el río Merdancho, que excavó con paciencia fluvial el  celebrado desfiladero de Pancorvo, y ahora lo llaman Oroncillo. 
 
Entre los Merdanchos que aún mantienen el nombre, está el que fluye al pie de  la famosa Numancia antes desembocar en el Duero, el arroyo Merdancho en Albacete, y el generoso Merancho que riega Murcia y Alicante.
 
Casi siempre se trata de arroyos y riachuelos. En la documentación de la abadía de Cluny se describe un lugar en ripa rivuli, qui Merdantius dicitur, y otro como rivum quæ appellatur Merdanzonum, que recuerda la antigua riera Merdança en Barcelona, que corría ante Santa María del Mar. A propósito del río Merder en Vic, en el pasmoso Orígenes históricos de Cataluña, se informa que “la pureza del agua se significó (en catalán) por medio de la palabra merder” y así explica riera Merdança, riuo Merdario, riuo Merdero, riunculo Merdanciano, torrente Merdancio, rinulum Merdançano y otros muchos.
 
También en Livorno disfrutan de un río Merdancio. Y, si nos asomamos al Hérault y la comarca de Montpellier, encontramos repetido el arroyo Merdanson, el Merdoux, el Merdeaux, el Merdols, el Merdantio, el Merdalon y otras variantes. Muchos arroyos y corrientes con nombre parecido han cambiado su denominación original por un eufemismo.
 
Lo cual hace pensar que se trató de un hidrónimo frecuentísimo. Las explicaciones, quitando la de la pureza catalana, suelen ser del estilo de “la calle Merdacho se llamaba sí de cuando no había desagües ni alcantarillas” o bien “c’étaient des ruisseaus collecteurs d’immondices”.
 
Pero ya toca saber que no fue así. El origen del Merdancho y sus incontables primos es la divinidad celta Smertatius, (cfr. smertatius > merdatius > merdancio > merdacio ) de cuyas funciones poco sabemos, pero  una vez establecido su empleo como hidrónimo, habrá que revisar las alegres conclusiones, como la del celtólogo Vendryes, que lo asimilan con el dios Marte.
 
La presencia de un derivado de Smertatius en la hidronomía es un marcador seguro de la  presencia de un asentamiento celta. En el caso de Tudela, el origen celta del nombre de la ciudad está reforzado por el testimonio de Marcial (IV, 55) que enumera Tutela entre los nombres más ásperos de nuestra tierra (nostrae nomina duriora terrae) que “nosotros, nacidos de celtas e íberos, no nos avergonzamos de introducir en nuestros versos”. De la serie de nombres celtas enumerada por Marcial, hay dos de identificación segura, Tutela (Tudela) y Turasia (Tarazona), y otros dos, Cardua y Rixama, que están acreditados en otras fuentes epigráficas. El caso de Tutela tiene de singular que es una palabra de apariencia latina, pero en realidad se trata de una divinidad celta que presidía los manantiales y cursos de agua. 






[Publicado el 01/12/2013 a las 10:51]

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Biografía

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957), es escritor. Ha publicado las novelas Cuando el mundo era mío (Alianza, 2012), Sobre la marcha, Os quiero a todos, Todo pasa, y Torralba. De sus ensayos, destacan El carro de heno, Paisaje con fisuras, Baroja o el miedo, Historia de las malas ideas y La sentencia de las armas. Su ensayo más reciente es Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero (Pretextos, 2012)

Bibliografía

1993 A este lado - ensayo - Editorial Pamiela, Pamplona.

1994 El carro de heno - ensayo - Premio Miguel de Unamuno. Editorial Pamiela, Pamplona.

Introducción, notas y apéndices a la edición facsímil de Diccionario de los nombres 

eúskaros de las plantas de José María de Lacoizqueta. Pamplona.

1996 Sobre la marcha - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

Prólogo para Obra Vasca de Julio Caro Baroja - Editorial LUR San Sebastián.

1997 Os quiero a todos - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

1999 Paisaje con fisuras - Sobre literaturas antiguas, tratos y contratos humanos - ensayo  

Editorial Pre-Textos, Valencia.

2000 Todo pasa - novela - Editorial Siglo XXI, Madrid 

2001 Baroja o el miedo - biografía - Ediciones Península, Barcelona.

2002 Torralba - novela histórica - Premio Nacional de Novela Históricia Alfonso X el Sabio 

Ediciones Martínez Roca, Barcelona. 

Los días de enmedio - ensayo - Ediciones Destino, Barcelona 

El pensamiento estoico - ensayo - Edhasa, Barcelona.    

2003 Historia de las malas ideas - ensayo - Premio Euskadi de Literatura 2004,

Ediciones Destino, Barcelona 

2007 Sentencia de las armas - ensayo - Finalista I Premio Internacional de Ensayo. Círculo de Bellas Artes/ A. Machado Libros, Madrid.

2012 Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero - ensayo - Pretextos.

2012 Cuando el mundo era mío - novela - Alianza Editorial.

2015 Esta canalla de literatura. Quince ensayos biográficos sobre Joseph Roth - Acantilado
 

 
 
 
 
 
 
 
 

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