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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 13 de diciembre de 2017

 Blog de Eduardo Gil Bera

¿Qué antiguos son los vascos?




Lo primero que ha de saber el aficionado es que la toponimia mayor del meollo del cogollo del país vascohablador es céltica. Lesaka, Mundaka y Apodaka son nombres celtas, Bidasoa (del famoso dúo divino Vidaso y Thana) es un dios fluminal celta, como Smerdatius, el  dios celta que dio nombre a la multitud de ríos Merdanchos de la que ya hablamos, Deba, Deio, Baztan, Munda, Ulzama y un ciento más de topónimos cruciales son celtas. En la propia lengua vasca hay palabras puramente celtas como “andere”, y se emplean sufijos de origen celta como -egi y -aka.
 
Aparte de la evidencia de que los vascos son posteriores no sólo a las diversas oleadas preindoeuropeas sino en concreto a las emigraciones célticas, se evidencia que la lengua vasca es el resultado del encuentro entre el latín y el celtibérico que se hablaba en el área vascónica y estaba mestizado con otras lenguas preceltas indoeuropeas como el lusitano, y con otras no indoeuropeas como el aquitano. Hay que tener presente que los vascones no hablaban vasco —hasta donde sé, Perex Agorreta ha sido la única investigadora que ha sostenido esta evidencia— sino variantes celtibéricas porque sencillamente la lengua vasca aún no existía antes de los romanos.
El latín es tan importante en la lengua resultante de ese encuentro con las hablas celtibéricas del área vascónica, tan determinante de la morfología, la sintaxis, la fonética, el vocabulario y la conjugación que permite datar la lengua vasca a partir de ese encuentro, o sea hace algo más de dos mil años.

Otra cosa es el país supuesto como tópicamente vasco desde el neolítico, que es la vertiente cantábrica, pero donde los vascos viven, como mucho, desde la Alta Edad Media. La toponimia más antigua es celtibérica: Bidasoa, Baztan… y la toponimia vasca no sólo es posterior, sino que ostenta prestamos como ‘saro’ (en el nombre de la población de Sara, en la comarca Saroeta…) que proceden el romance y a su vez del árabe. 
Los vascos medievales que poblaron la vertiente cantábrica procedían de la vertiente mediterránea. La toponimia muestra casos como Oteiza y Lerín que revelan un éxodo medieval del Ega al Bidasoa. La emigración hacia el sur no era factible porque estaban los moros, así que aquellos vascos excedentes tuvieron que poblar el territorio más montañoso y menos propicio para el cereal, la viña y el olivo.
Un topónimo elocuente de la expansión medieval vasca es Essamberro (documentado entre otros sitios en Elgorriaga y hoy llamado Txinber) que es la forma original de las numerosas variantes Javier, Jabierre, Chavarri… y del apellido Sanzberro. Significa colonia, nueva población. La presencia de esas variantes, y en particular Bascoteguia en Bearn (siglo XIV) y Bascuri en Vizcaya (siglo XI) representan los puntos máximos alcanzados por la expansión medieval vasca.

Resumen: la lengua vasca tiene unos dos mil años y alcanzó su máxima expansión hace mil. Su composición aproximada es latín y romance en un 80 %, celtibérico un 10 %, otros indoeropeos precélticos otro 5 %, y el restante 5 % está conformado por los oligoelementos aquitanos que son los que la hacen original y distinta de sus hermanas indoeuropeas.



[Publicado el 22/5/2015 a las 10:46]

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Lenguaje y conducta económica




Un estudio de la Business School CEIBS de Shanghai demuestra que la forma de nombrar el futuro influye en la tendencia al ahorro o al endeudamiento de las personas, las empresas y los países. La diferencia oscila entre el cinco y el treinta por ciento más de ahorro allá donde predomina el presente con valor de futuro (“mañana vamos”) que donde, en cambio, se conjuga el futuro propiamente dicho (“mañana iremos”).
 
El profesor Cheng, de la universidad de Yale, como hijo de emigrantes chinos criado en EEUU, ha comparado la forma de conjugar el futuro de un centenar de lenguas y la divide en ‘weak’ o ‘strong’, según sea del tipo “mañana vamos”, que correspondería al chino de sus padres, o de “mañana iremos”, que sería el inglés. En su tabla, el chino, el japonés o el alemán serían de futuro ‘débil’, o sea, nombrado mediante el presente, mientras el coreano, el francés, el español o el inglés, serían de futuro ‘fuerte’, es decir nombrado con su conjugación específica.
 
La explicación aventurada es que, para los hablantes de futuro ‘débil’, éste se encuentra ya en el presente, así que ahorran y son prudentes. Los hablantes de futuro ‘fuerte’, en cambio, lo distinguen como algo venidero y, en el fondo, irreal, así que ahorran menos y se endeudan más fácilmente.
 
Aunque pueda objetarse que la diferencia es mucho menos estricta que la aparentemente demostrada por las tablas de conjugación (la equivalencia entre "mañana vamos" y "mañana iremos" es patente en el uso de muchas lenguas, como las romances, consideradas con futuro ‘fuerte’), creo que la explicación, más que en una comprensión diferente del futuro, radica en el porqué de la invención de ese tiempo verbal.
 
El futuro se inventó para las leyes y sus derivados allendistas y religiosos. Por ejemplo, en muchas lenguas indoeuropeas, se puede ver que el futuro tiene una formación sigmática temática a partir del presente. O sea, es un presente matizado por el deseo, el temor, la amenaza, el mandato… El futuro expresa un estado visto desde el presente y considerado de antemano como realizado, es la forma que corresponde a la ley, la religión y sus mandamientos, porque, en su invocación mágica, el tiempo que separa al hablante del momento en que el hecho se realizará es cero. Según esto, el hablante de futuro 'fuerte' tendría un presente más fatalista. El ya se encuentra endeudado por otra instancia anterior y más poderosa; el ahorro y el endeudamiento tendrían a sus ojos una relevancia menor.

[Publicado el 04/4/2015 a las 10:56]

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Las dos Discordias de Hesíodo

 

 

 

 

La Noche, dice Hesíodo en su Teogonía, fue madre de la Discordia (Eris) firme de ánimo, y ésta engendró la penosa labor, el olvido, las hambres y dolores que hacen llorar, la guerra, la matanza y la destrucción, los odios, las mentiras, las palabras y los embrollos, el desorden civil y la ruina.

 

Pero Hesíodo vivió más allá de ese poema, e hizo otro titulado Trabajos y días. Y en éste concedió que existe además otra Discordia buena, ingénita en la tierra que nos nutre, y quien la conoce la aprueba como benefactora porque incita al envidioso a trabajar y perfeccionarse. Esta Discordia suscita los celos de emulación que hacen que se detesten los iguales. Y, por ella, “el ceramista detesta al ceramista, y el artista, al artista; y el mendigo envidia al mendigo, y el aedo, al aedo.” 

 

Pare cerrar su observación poética sobre la Discordia, Hesíodo hace compartir verbo a mendigos y aedos. Y él queda como un aedo mayor que da gracias al destino por haberle concedido participar en el gran campeonato épico.

 

Notemos que Hesíodo no conoce la Ilíada, pero sí la Cipríada. Que el poeta de la  Ilíada no conoce a Hesíodo, pero da por sabida la Cipríada. Y que el poeta de la Odisea se sabe de memoria a Hesíodo, y lo admira casi tanto como al poeta de la Ilíada. 

Así que son cuatro poetas, el de la Cipríada, el de la Teogonía, el de la Ilíada, y el de la Odisea. Y la competición consiste en quedar como campeón famoso de la épica griega antigua. Lo consiguen en la posteridad, por este orden, el poeta de la Ilíada y el de la Odisea, aunque con cierta confusión en los dorsales; Hesíodo, gran poeta, queda tercero; por su parte, el cuarto, que fue el primero, el poeta de la Cipríada y padre de todos, queda en manos del olvido.

 

 

Y de Eris cuenta el poeta de la Ilíada que a lo primero, cuando echa a andar, Discordia la chillona es una diosa muy bajita, que no levanta una cuarta del suelo, pero enseguida toca con la cabeza el cielo, y  camina por encima de la tierra.

[Publicado el 25/3/2015 a las 16:30]

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Qué tendrá que ver soñar con plantar un pino




El roble tozo y la ensoñación se nombran en vasco con la misma palabra, la diferencia es que el aumentativo “ametz” es el árbol, y el diminutivo “amets”, el sueño. La explicación es un poco alambicada y empieza con que el original procede del latín “ames”, palabra que sale en el famoso poema Beatus ille de Horacio, donde interviene en el papel de horquilla o varilla que sostiene la red de cazar tordos y se gana la confianza de dichas aves gregarias sobre las que cae sorpresivamente con toda la trampa.

Al nombrar al sueño con la metáfora de la varilla tramposa que caza a los pájaros crédulos, la lengua vasca atribuye a la ensoñación su esencia de trampantojo caedizo y engañoso. No es extraño que el vasco se haya fijado en un artilugio pajarero, ya dijimos que en la lengua vasca "txori" (pájaro) es diminutivo de "zori" (suerte) que a su vez deriva del latín "sortis", y que los vascones hispanos se mencionan en las fuentes clásicas como reputados predictores del futuro a partir de la observación de los pájaros. 

Por su parte, el roble tozo (Quercus Tozza y Quercus Pyrenaica) tiene la característica de rebrotar de la cepa o del tocón, una vez que se ha talado. El botánico Lacoizqueta explica que ese árbol domina en este valle de Bertiz las faldas meridionales de los montes y “que cortado a flor de tierra para el consumo de nuestros hogares, echa fuertes y espesos retoños”. Toza, tocón, tauzin son términos que vienen de un radical celta que significa “talar” (los aficionados recordarán sin duda el celtibérico “tavnei”, legible en el primer bronce de Botorrita). Al llamar “ametz” al roble tozo, la lengua vasca adapta la palabra latina “ames” con su significado primario de retoño. 
 
Y así es como en vasco se emplea la misma palabra en aumentativo para nombrar al árbol y en diminutivo para referirse al sueño. 
 
Ahora, indagando estas minucias, se ve que el latín “ames” (brote, varilla) y el griego “amis” (orinal, vaso evacuatorio) vienen a ser términos hermanos desde el punto de vista de la familia indoeuropea, sin embargo, la diferencia semántica parece insalvable, ¿por qué será?
 
Aquí es donde se impone explicar el eufemismo estercorario “plantar un pino”, que resume el capítulo primero de la historia de la urbanidad y la higiene del campamento. En esto se ve que el legislador de los judíos, como diría Longino, no dejaba de ser sublime al entrar en detalle de menesteres residuales.
 
En Deuteronomio 23, 13 aparece el nunca bien ponderado pasaje que habla de la estaquilla y la pureza del campamento. El legislador de los judíos ordena “tendrás un lugar fuera del campamento, saldrás allá, llevarás en tu equipo una estaquilla y, cuando vayas a evacuar, harás un hoyo con la estaquilla, te darás la vuelta y luego taparás tus excrementos”. La Vulgata latina dice “paxililium”, que es una clavija u horquilla; por su parte, la Septuaginta griega dice “passolos” que es una clavija y precisa que hay que llevarla “epi tes zonés”, que viene a ser en el cinturón, donde se llevaban las armas. El original hebreo ordena  lacónica y tremendamente llevar “un pino entre tus armas”, el término es “yathed”, que en todos los demás pasajes se traduce como pino sin más, pero es de suponer que aquí sea preciso entender como [estaquilla de] pino. Ya se sabe de la afición inveterada a la heroica interpretación literal. De ahí lo de ir a plantar un pino. Y de todo eso viene también que “amis”, la antiquísima estaquilla griega, pasase a significar orinal.









[Publicado el 12/3/2015 a las 08:37]

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Muy persuasivo



En una sobremesa con Plutarco ha salido el viejo  chiste del archipersuasivo que fue a persuadir y quedó persuadido (Symposiaka 1.1.3) que no es política actual, pero como si fuera, es lo que tienen los chistes eternos. En la antigua épica griega, Pisístrato es hijo de Néstor. Como otros hijos de grandes héroes, lleva un nombre que resalta un rasgo de su padre, aquí es el superlativo de persuasivo, el muy persuasor o el archipersuasivo. Hubo un tirano Pisístrato en Atenas y Heródoto informa que llevaba ese nombre en honor del hijo del Néstor épico, del que se pretendía descendiente.
 
Los poetas aduladores propusieron al tirano Pisístrato otra etimología para su nombre y, en lugar del evidente superlativo que entendía cualquiera y por lo visto en Plutarco se prestaba a la burla fácil, le dijeron que su nombre se componía gloriosamente de Perseo (hijo de Zeus), y Estratio (epíteto de Zeus: conductor del ejército). Y le propusieron proclamar esa noticia sensacional dejándola escrita en la lista de los hijos de Néstor, en la Odisea. Y en efecto, bajo la tiranía de Pisístrato, se promovió la versión de la Odisea con la lista desde entonces aceptada de los hijos de Néstor: ésa y no otra era la versión que debían recitar los rapsodas en la fiesta Panatenea.
 
Nadie ha sospechado nunca de la lista de los hijos de Néstor en la Odisea, pero es una interpolación casi confesa. Su primera carácterística es la irregularidad: está redactada al revés. Según la preceptiva, los hijos tendrían que citarse de mayor a menor: Antíloco, Trasímedes, Pisístrato, Areto y Equefrón. En la Odisea, se empieza por el menor, Equefrón, luego vienen “Estratio” y “Perseo”, las dos etimologías inventadas y puestas en orden inverso, porque si apareciesen como “Perseo” y “Estratio” podría saltar a la vista que se habían fabricado a partir de Pisístrato. Para disimular la manipulación, los dos nombres interpolados se ven separados al máximo: “Estratio” es final de un hexámetro, y “Perseo”, principio del siguiente (III, 413-414).
 
Los poetas aduladores, que son tan demasiado humanos como los demás, no pudieron dejar de contarlo, aunque quizá exagerando un poco, y en la época helenística se decía que el Pisístrato de la Odisea era un personaje inventado  e introducido en el poema en honor al tirano. Para inventarse a Pisístrato e introducirlo en la acción de la Odisea, era preciso inventarse los cuatro primeros cantos, labor ímproba e improbable.
 
En cambio, en la lista de los hijos de Néstor por Hesíodo, la relación corre de mayor a menor. Esta lista hesiodea es anterior al texto de la Odisea, pero tiene lagunas, y cuando Merkalbach y West reconstruyeron en los años 60 del siglo pasado el fragmento de Hesíodo donde se enumeran los hijos de Néstor (frag. 35, 10-11, Oxirrinco 2481) simplemente tiraron del texto odiseico… falsificado. Al voltear la lista en el sentido preceptivo, tendrían que haber visto lo que el interpolador temía que se viera: que Perseo y Estratio proceden de la división amañada de Pisístrato.
 
El perjudicado ha sido el personaje épico que, con todo lo archipersuasivo que era, no sólo ha quedado como sospechoso en la Odisea, sino también expulsado de su sede más antigua en Hesíodo.


[Publicado el 23/2/2015 a las 08:59]

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Una nota sobre la nostalgia



Acudieron, decíamos, Menelao y su hemano a Néstor, que significa “salvador” y su papel es el del líder que ha regresado salvo de expediciones anteriores y da consejos.
La capital antigua de los hititas se llamaba Nesa, que significa “salvadora” y su papel era el de la ciudad donde ponerse a salvo.
Son dos ejemplos del radical indoeuropeo nes- “quedar salvo”.

Del mismo radical viene 'nostos', que es "regreso a salvo", y nostalgia, que es un deseo de salvación (la traducción sería “deseo doliente de regresar a salvo”). En el sentimiento de nostalgia, el cerebro crea el espejismo salvador del canto de la propia vida y se ensueña la huida a un tiempo a salvo de todo. Es un mecanismo endorfiniano, la nostalgia responde al deseo de salvación.

[Publicado el 29/1/2015 a las 15:34]

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El motivo literario de los cedros



En Mesopotamia no había árboles de talla para ser objeto de labra y emplearse en la construcción. Las grandes coníferas constituían un material de lujo que era preciso traer de lejos, de lugares que debían ser conquistados. En las estatuas de Gudea, en la llamada B, col. V, se habla de la conquista del monte de los cedros, del cubicaje de la madera lujosa traída por el río y de la labra de una gran puerta. También en la estatua D se habla de traer árboles en barcos. Ya antes de la época de Gudea, Naram, el nieto de Sargón, cuarto rey de la dinastía acádica (2.300-2.200 a. C.) se jactaba de haber derribado los cedros. 
 
Son hazañas que se repiten en el poema de Gilgamés, cuando el héroe corta el gran cedro que atraviesa los cielos, fabrica con él una puerta gigantesca y, para transportarla, se embarca sobre ella y navega aguas abajo del río Éufrates hasta la ciudad de Nippur. Así entra el héroe en su ciudad, y adquiere un nombre duradero, recordado por la posteridad y los dioses. En un poema sumerio muy anterior, Gilgamés marchaba al bosque de cedros para matar al gigante Humbaba.
 
Como influencia del poema de Gilgamés, la tala de los cedros pasó a ser una atribución regia en el imaginario del ámbito mesopotámico y mediterráneo. En tumbas egipcias de la XVIII Dinastía (siglo XV a. C.) se ve representada la hazaña de los cedros, lo que de momento los egiptólogos leen de manera literal, como si hablase de una expedición de compraventa, pero que mejor harían en leer como emulación del célebre motivo de la literatura mesopotámica.
 
Por su parte, la Biblia está plagada de cedros gilgamésicos. En el libro de Isaías (37, 24) se habla de la arrogancia del rey Senaquerib, quien se vanagloria así de su dominio sobre Israel: “yo derribo la altura de sus cedros…” En el mismo libro (14, 8),  los cedros del Líbano celebran así la caída de Nabucodonosor:  “ya no sube el talador a nosotros”. En Job (40, 17) sale el monstruo Behemot que “levanta la cola alta como un cedro”. También en Daniel (IV, 8) se vislumbra un árbol gilgamésico que llega al cielo.
 
La Cipríada, primera gran epopeya griega, escrita en la segunda mitad del siglo VIII a. C., no se desarrolla por casualidad en once libros. Recordemos los “once cantos” o las “once tabletas” , luego ampliadas a doce en la recensión ninivita hallada en la biblioteca de Assurbanipal. Hoy sabemos que la tableta XII, el final feliz y edificante, fue añadido con posterioridad a la redacción de las once que constituían el Gilgamés “original”. En el contexto de ese clima de emulación literaria, vemos que el tema de los cedros reaparece en esta obra pionera de la épica griega y la literatura occidental. En la Cipríada, Alejandro derriba los cedros siguiendo instrucciones de Afrodita y con ellos construye las naves que servirán para viajar desde Anatolia hasta Grecia continental.
 
También en la Odisea, compuesta un siglo más tarde que la Cipríada, aparecen con profusión ecos del poema de Gilgamés. El lance de los cedros es memorado en un particular homenaje en el canto V, donde Ulises derriba “el cedro que toca el cielo” para construir la balsa con la que inicia su navegación famosa.

[Publicado el 29/1/2015 a las 07:51]

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Resumen de lo publicado


Lo que sigue es la sinopsis de la acción de los once cantos de la Cipríada por Proclo, según el texto del Códice Escurialense:

Zeus planea con Temis la guerra troyana. Surge la Discordia entre los dioses invitados a la boda de Peleo y suscita una discusión sobre cuál es la más bella entre Hera, Atenea y Afrodita, que son transportadas por Hermes ante Alejandro en el monte Ida, por orden de Zeus, para el fallo. Y Alejandro, seducido por el futuro matrimonio con Helena, falla en favor de Afrodita.
Luego, siguiendo instrucciones de Afrodita, Alejandro construye sus naves y Heleno le profetiza el futuro, y Afrodita ordena a Eneas que vaya con él. Y Casandra predice lo que sigue: Alejandro desembarca en Lacedomonia y lo reciben los Tindáridas, y luego, lo recibe Menelao, en Esparta, donde durante una fiesta Alejandro entrega regalos a  Helena.
Y cuando luego Menelao navega a Creta, deja ordenado a Helena que atienda a los huéspedes hasta que se vayan. Entretanto Afrodita reúne a Helena con Alejandro, y tras la coyunda cargan sus riquezas y se embarcan de noche. Hera envía contra ellos una tormenta, van a parar a Sidón, y Alejandro toma la ciudad. Desde allá navega a Troya para celebrar su boda con Helena.
Entretanto, Castor y Polideuces que robaban las vacas de Idas y Linceo son sorprendidos en el acto, e Idas mata a Castor, y Polideuces a Linceo e Idas. Zeus les da la inmortalidad en días alternos. 
Luego Iris informa a Menelao de lo sucedido en su casa. Menelao vuelve, planea con su hermano una expedición contra Troya, y acuden a Néstor. Néstor hace una digresión sobre cómo Epopeo fue muerto tras seducir a la hija de Lico, y luego la historia de Edipo, y la locura de Hércules, y la historia de Teseo y Ariadna. Luego viajan por la Hélade reuniendo a los líderes, y descubren a Ulises, disfrazado de chica, no queriendo unirse a la expedición, apoderándose de su hijo Telémaco por consejo de Palamedes.
Luego todos los líderes se reúnen en Áulide y sacrifican. Tiene lugar ante ellos  el incidente de las serpientes y el de los pájaros, y Calcas predice lo que les sucederá. Luego navegan, llegan a Teutrania y la saquean al tomarla por Troya. Viene Telefo al rescate y mata a Tersandro y al hijo de Polinices, y él mismo es herido por Aquiles.
Cuando se embarcan de Misia, una tormenta los dispersa, Aquiles llega a Esquiro y se casa con Deidamea la hija de Licomedes, y luego Aquiles cura a Telefo, que ha sido instruido por un oráculo para ir a Argos y ser su guía en la expedición a Troya.
Cuando la expedición se reúne por segunda vez en Áulide, Agamenón caza un ciervo y se jacta de superar a Artemisa. La diosa encolerizada envía vientos tormentosos y les impide navegar. Calcas les hace saber la cólera de la diosa y manda sacrificar Ifigenia a Artemisa. Envían a por ella como si fuera para casarla con Aquiles, pero Artemisa se apodera de ella, la transporta a los montes Taurus y la hace inmortal, poniendo un ciervo en su lugar en el sacrificio.
Luego navegan a Ténedos y mientras desembarcan, Filoctetes es mordido por una serpiente y lo dejan en Lemnos a causa del hedor de su herida. Aquí también riñe Aquiles con Agamenón porque lo han invitado tarde. Luego intentan desembarcar en Troya, pero los troyanos lo impiden y Héctor mata a Protesilao. Entonces Aquiles mata a Cicno el hijo de Poseidón y rechaza a los troyanos. Los griegos recogen sus muertos y envían legados a los troyanos pidiendo la entrega de Helena y los tesoros. Como se niegan, los griegos asaltan la ciudad y luego devastan las ciudades y el territorio en derredor. Después, Aquiles desea ver a Helena, y Afrodita y Tetis hacen que se reúnan. 
Los aqueos desean regresar a casa, pero los retiene Aquiles, que se apodera de las vacas de Eneas, y saquea Lirneso, y Pedaso, y muchas otras ciudades alrededor, y mata a Troilo. Patroclo lleva a Licaón a Lemnos y lo vende como esclavo. Aparte del botín, Aquiles recibe a Briseida como premio, y Agamenón, a Criseida. Luego viene la muerte de Palamedes, el plan de Zeus para salvar a los troyanos separando a Aquiles de la confederación griega, y el catálogo de los aliados troyanos.


Como se ve, la acción de la Ilíada arranca donde termina la de la Cipríada. Aquiles y Agamenón han recibido como botín a Briseida y Criseida, que es el lance que provocará la cólera de Aquiles. La Ilíada describe los cincuenta días siguientes del sitio de Troya y remite continuamente a personajes y episodios de la Cipríada. La influencia de esta epopeya fue enorme, los ejemplos más evidentes, aparte de la Ilíada y toda la épica posterior, son la fundación de la ciudad de Ilíon en el lugar de la Tróade que se suponía centro de la acción narrada, y el vaso de Néstor con una inscripción que también alude a la Cipríada. Tanto la fundación de la ciudad como la inscripción del vaso datan de poco antes del 700 a. C.
 
Un lance llamativo de la Cipríada es la toma de Sidón por Alejandro en su viaje de vuelta desde Esparta a Troya. Cualquiera puede ver, y creo que el primero fue Heródoto, que Sidón no les pillaba de camino ni por el forro. El saqueo de la riquísima ciudad de Sidón por su vecina Tiro sucedió alrededor del 1000 a. C. y conmocionó el mundo, al menos el mundo cercano al lugar, como era Chipre, tan vinculado a la Cipríada ya desde el mismo título. En la acción narrada, no parece que Alejandro encabece una gran expedición guerrera cuando va de visita a Esparta, ¿cómo es que al regresar tiene poder para tomar y saquear una ciudad como Sidón? El poeta de la Cipríada atribuyó el saqueo de Sidón a Alejandro porque, ya avisé que esto iría a examen, llevaba consigo a Helena, que ya demostramos que originalmente era la diosa de la guerra. El ajuar y riquezas obtenidas del saqueo de Sidón se mencionan en la Ilíada.

Así que la epopeya griega más antigua conocida es la Cipríada, que originó la épica griega antigua. Aparte de la sinopsis, hoy no conocemos de ella más que citas parafraseadas por autores posteriores, y algún fragmento suelto como el famoso 16 del papiro del Louvre: nunca imaginé tan terrible cólera del valeroso corazón de Aquiles, tanto como lo amé.



[Publicado el 14/1/2015 a las 08:33]

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¿Qué era la Cipríada?


Una epopeya de la que solo queda algún hexámetro suelto, pero también una  sinopsis de su acción. No sabemos casi nada de la época en que se compuso, pero sí que adquirió tal prestigio que una primera generación de admiradores del mito Troya fundó alrededor del año 700 a. C. la ciudad de Iion en el lugar donde se suponía que estuvo la ciudad anatolia que sitiaron los aqueos según se narra en la Cipríada.
 
La Ilíada es una epopeya posterior porque se ciñe a la narración de los cincuenta días que vienen inmediatemente después de la acción de la Cipríada, que da por sabida.
 
El país de fondo en las dos epopeyas es Frigia, que ocupaba la península anatolia y era uno de los grandes imperios del área próximo oriental. El imperio frigio estaba en su apogeo cuando se compuso la Cipríada, y había colapsado y desaparecido para cuando se escribió la Ilíada. La gran mayoría de los nombres y topónimos del bando troyano son frigios.
 
Del prestigio e importancia de Frigia da testimonio aquel mítico campeonato de lenguas antiguas que hizo el faraón Psamético, y donde ganó la lengua frigia, porque su vocablo para decir pan era el primero que pronunció un niño que no había sido aleccionado en ninguna lengua. El mito alude sin duda a un pasado frigio de esplendor y civilización.
 
El prejuicio de que la Ilíada sea el primer poema escrito por un poeta griego es perfectamente infantil, aún más que la creencia en una primera lengua. Nadie escribe el primero un poema, así como nadie es el primer hablante, salvo en los cuentos.

[Publicado el 13/1/2015 a las 09:50]

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¿Cómo es posible no escribir siquiera una vez de las grullas?


Al país de Homero, donde las grullas, alegria del éter, están rodeadas de montes de lejano crepúsculo, allá quería ir Hölderlin porque había oído que los poetas son libres.
 
Estos días y noches de alegría del éter se oye a las grullas que pasan y hacen variaciones corales con las onomatopeyas que las saludan en todas las lenguas. Luego sale el sol que reverbera en sus barrigas blancas y en el retiemblo de sus alas, y las grullas renuevan sus asambleas revolucionarias y sus gritos de alegría por encima de los tiros.
 
En vasco de esta comarca, la grulla se llama lertxun, que es también el nombre del álamo temblón. Dice el botánico Lacoizqueta que la grulla, “ave que se eleva y vuela muy alto” da nombre al árbol “aludiendo a la altura y esbeltez de esta especie que se eleva en los bosques sobre los árboles inmediatos”.
 
Pero lertxun está emparentado con ler, que es pino; por lo tanto sería un dendrónimo acendrado. Eso sugiere que en vasco se ha nombrado al ave con la característica del árbol: ese particular tembleque que propician los peciolos flexibles de las hojas del álamo que se agitan y reverberan a la luz como una bandada de grullas, esas aves vistosas y viajeras que siempre llamaron la atención de poetas y videntes. 
 
Los vascos antiguos leían el futuro en el vuelo de los pájaros y los actuales, al menos los de Baztán, aún ofician danzas ceremoniosas que remedan los movimientos de ciertos pájaros para oficiar el buen augurio, si bien luego madrugan para matarlos a tiros. Y por encima pasan las grullas como ramas de álamo que lleva el río del éter.

[Publicado el 21/11/2014 a las 08:11]

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Biografía

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957), es escritor. Ha publicado las novelas Cuando el mundo era mío (Alianza, 2012), Sobre la marcha, Os quiero a todos, Todo pasa, y Torralba. De sus ensayos, destacan El carro de heno, Paisaje con fisuras, Baroja o el miedo, Historia de las malas ideas y La sentencia de las armas. Su ensayo más reciente es Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero (Pretextos, 2012)

Bibliografía

1993 A este lado - ensayo - Editorial Pamiela, Pamplona.

1994 El carro de heno - ensayo - Premio Miguel de Unamuno. Editorial Pamiela, Pamplona.

Introducción, notas y apéndices a la edición facsímil de Diccionario de los nombres 

eúskaros de las plantas de José María de Lacoizqueta. Pamplona.

1996 Sobre la marcha - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

Prólogo para Obra Vasca de Julio Caro Baroja - Editorial LUR San Sebastián.

1997 Os quiero a todos - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

1999 Paisaje con fisuras - Sobre literaturas antiguas, tratos y contratos humanos - ensayo  

Editorial Pre-Textos, Valencia.

2000 Todo pasa - novela - Editorial Siglo XXI, Madrid 

2001 Baroja o el miedo - biografía - Ediciones Península, Barcelona.

2002 Torralba - novela histórica - Premio Nacional de Novela Históricia Alfonso X el Sabio 

Ediciones Martínez Roca, Barcelona. 

Los días de enmedio - ensayo - Ediciones Destino, Barcelona 

El pensamiento estoico - ensayo - Edhasa, Barcelona.    

2003 Historia de las malas ideas - ensayo - Premio Euskadi de Literatura 2004,

Ediciones Destino, Barcelona 

2007 Sentencia de las armas - ensayo - Finalista I Premio Internacional de Ensayo. Círculo de Bellas Artes/ A. Machado Libros, Madrid.

2012 Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero - ensayo - Pretextos.

2012 Cuando el mundo era mío - novela - Alianza Editorial.

2015 Esta canalla de literatura. Quince ensayos biográficos sobre Joseph Roth - Acantilado
 

 
 
 
 
 
 
 
 

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