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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 24 de febrero de 2018

 Blog de Eduardo Gil Bera

Profecía

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En un artículo sobre la celebración en Berlín de la toma de Barcelona, advirtió que el hecho era un símbolo de lo que aguardaba a Europa. “En Berlín celebran la victoria sobre Barcelona, o sea, sobre Europa. ¡Vae victis!” Este artículo nunca se publicó, sólo se reprodujo la segunda página del manuscrito, tal como se ve arriba, en el suplemento literario de los lunes del Pariser Tageszeitung, el 5 de junio de 1939, día del entierro de Roth.

[Publicado el 15/8/2015 a las 10:58]

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Noticia de la ciudad del olvido



En el siglo XVIII, en el norte de la tierra alta de Antioquía en Colombia, se establecieron vascos españoles que llevaban en el cromosoma 14 la mutación E 280 A. Esa mutación produce una variedad de Alzheimer muy agresiva que aparece a cualquier edad. Con su endogamia laboriosa, los primeros portadores consiguieron en poco tiempo garantizar le pervivencia de la singularidad en una treintena de familias, con unos cinco mil miembros, de quienes descienden los incontables afectados que hoy portan y transmiten la mutación. Hay pueblos en donde la mitad de la población tiene Alzheimer. La enfermedad presenta una forma especialmente agresiva y aparece a los treinta años y aún antes, incluso en niños. Gente que va a trabajar al campo y no sabe volver, taxistas que dejan de saber dónde están, maestras que olvidan cómo se llaman.
 
El profesor Francisco Lopera de la universidad de Yaruma descubrió esa mutación hereditaria hace treinta años. Su abuela era de la estirpe y murió de ese particular Alzheimer que llaman “Mutación Paisa” por la comarca antioquiana donde radica. Si se tiene la mutación por parte uno de los dos progenitores, dice Lopera, la probabilidad de desarrollar la enfermedad es del cincuenta por ciento, y si es por parte de los dos, la probabilidad es del cien por cien.
 
Lopera tiene en estudio a trescientos voluntarios probando un medicamento. A finales de este año dará un avance y dentro de cinco años, una valoración.

[Publicado el 30/7/2015 a las 17:11]

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Crónicas de la ciudad de los malos

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Éste es un libro de buena fe, lector. Te advierte de entrada que no tiene otro propósito que reunir las historias de los mejores malos de América latina. Aquí están, en poco más de quinientas páginas abrazadas por su cubierta azul esperanza, once malos y tres malas que desfilan en armonía. La caníbal pasa delante del jefe de presos, el despiezador de cadáveres después de la policía torturadora, la entrenadora de perros violadores detrás del cocinero desaparecedor de cuerpos  de asesinados, abre la procesión el jefe de la policía pinochetista, y la cierra un violador y asesino de catorce mujeres. “En fin, veo por nuestro ejemplo, que la sociedad de  los hombres se mantiene y acomoda al precio que sea. En cualquier postura que se les ponga, ellos se apilan y ordenan, moviéndose y amontonándose como los cuerpos mal unidos que se ensacan sin orden encuentran ellos mismos la manera de juntarse y situarse los unos entre los otros, a menudo mucho mejor de lo que el arte hubiera sabido disponerlos. El rey Filipo reunió a los hombres más malos e incorregibles que pudo hallar, y los alojó a todos en una ciudad que les hizo construir y que llevaba su nombre. Pienso que a partir de los propios vicios establecerían una contextura política entre ellos y una sociedad justa y cómoda”.
 
Me acordé de este pasaje de Montaigne y la mítica Ponerópolis, (“la ciudad de los malos” de la que habla Plutarco), en cuanto comencé a leer este libro. Aquí está Leila Guerriero en el papel de rey Filipo, y catorce autores emplazados para que aporten al volumen su mejor malo, a poder ser el más emblemático y mentado en su momento y país. Cada autor ha administrado su personaje desde su propia trastienda, con frecuencia se trata de un malo que ya tenía trabajado, un caso del que ya escribió en los periódicos y que ahora vuelve a indagar y perfilar. Gran documento, libro memorable, narrativa excelente, edición superior, es lo que hay.
 
Los catorce relatos conforman una sección transversal que recorre de punta a cabo el muestrario de la maldad reciente y documentada en América latina, y ofrece un testimonio más irisado y poderoso que cuanto pudieran los compañeros poetas, me urge, qué tipo de adjetivos, por no hablar de los valerosos noveladores. Dentro de nada, este libro será como esas muestras de hielo glaciar que contienen tiempo encapsulado y lo revelan al curioso lector. Le sucederá ese misterio literario, quedará.
 
Primero porque es un documento sin par; luego, porque está muy bien escrito. Nadie hable, por ejemplo, de El Salvador si no ha leído “El Niño y La Bestia”, de Oscar Martínez. Ahí tiene información que no imaginó y un relato formidable. Bueno, y ¿cómo de malos son estos malos? Una vez leídas las maldades, el lector puede imaginar de qué malo le disgustaría más la cercanía y así establecer un baremo. El momento vertiginoso más logrado del volumen podría estar en ese instante del relato de Alejandra Matus sobre la entrenadora de perros violadores en que acude a su casa a entrevistarla: “la sentí, de pronto, demasiado cerca. Me pareció que me miraba con lascivia. Tuve urgencia de irme…”
 
Es digna de meditación la absoluta capitalidad que tiene en la producción neta de maldad el ansia mejoradora de la humana condición. Once de los catorce casos nacen al abrigo de la voluntad desaforada de exterminar comunistas, antirrevolucionarios y malos en general por el bien de la humanidad, hasta los esquizofrénicos y oidores de mandatos aniquiladores se inspiran en ansias de mejora, como el Cartel de Pernambuco que predicaba el anticapitalismo y la contención demográfica mediante la matanza e ingestión de úteros malditos. En esa buena voluntad de maldad a favor de la bondad suprema se hermanan pinochetistas y senderistas autoabastecidos con monstruos de fabricación propia, y es notable la facilidad de estos malos para reconvertirse de matarifes y torturadores en los predicadores iluminados que ya eran. En muchos casos son malos difuntos, encarcelados, viejos, su maldad pasó, está consumada. Quedamos nosotros para saberlo.
 
Pero aguarden porque lo mejor del libro lo constituyen los grandes personajes secundarios que pueblan el escenario. Estos malos tienen unos secundarios muy buenos. Algunos, en efecto, maravillas de bondad y elocuencia inolvidable, como la señora de los ladrillos en medio del ruido —la historia del Pozolero no sólo es relato excelente, también un documental admirable de polvo, pobreza y piedad—, o la hija de la Chancha. También cruzan el fondo secundarios mucho más malos que el malo protagonista, lo que da siempre una tercera dimensión, también de paisaje y paisanaje, que permite asomarse a una perspectiva inagotable. Y salen pobres muchos más pobres que el pobre malo, más miserables que él, más esquizofrénicos y más desgraciados, y todos van matizando el gran relato total. Una mujer que acude a la cárcel a amar al violador asesino lo dice clarito “hay tantos hombres malos fuera”. ¿Estamos dentro o fuera? ¿En la ciudad de los malos o en su prisión? En el relato de Alejandro Meza sobre qué es una cárcel venezolana y quién manda allá, se ejemplifica el caso de la maldad dentro de sí misma también por el bien de la humanidad, hasta se sugiere al lector echar un vistazo al youtube carcelero que le quitará el sosiego. La contextura, que dijo Montaigne.

Los malos
Leila Guerriero (ed.)
Ediciones Universidad Diego Portales






[Publicado el 25/7/2015 a las 10:43]

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Una propuesta arqueológica


Murchante, del romance navarro Murchant, derivado a su vez de mercatans mercatantis (*mercatante), participio de mercatare, de mercatus. Es uno de los muchos casos, como el vecino Monteagudo, en que el nombre romance se conservó a pesar del dominio árabe. Es posible que remita a un antiguo mercatus de época romana, porque se han hallado restos romanos y monedas de la época de Antonino Pío. El pueblo está en una meseta en la margen izquierda del río Queiles (de Chalybes, “acero”, nombre griego de gran resonancia clásica mencionado por Justino y Plinio; de hecho algunos recordamos que el nombre popular del Queiles sonaba más bien “Cailes”, al menos en Tudela).
 
Entre las virtudes de la gente de Murchante, está la de preservar la memoria de la romería a la ermita de la Virgen de Mis Manos, ahora que ya no acude nadie más que ellos y las ruinas apenas se distinguen. El lugar ha sido venerado desde tiempo inmemorial y hasta el siglo XVI mantuvo el carácter de “trescantos”, como vértice de una estructura triangular del territorio que entonces se refería a las lindes de los términos de Tudela, Corella y Alfaro, pero que remite a algo mucho más antiguo: los santuarios de culto intercomunitario de la Edad de Bronce. 
 
En la ermita de la Virgen de Mis Manos se entrevistaron Juan II y su hijo Fernando el Católico cuando andaban reñidos, en 1476 se firmó la concordia y tregua de la guerra entre agramonteses y beamonteses, y hasta el siglo XVIII era el lugar donde los regidores dirimían los prendimientos de ganado y otras diferencias. ¿Por qué se celebraban en ese lugar, que no estaba poblado y no tenía más que una ermita humilde, tratados, juicios y encuentros tan importantes? ¿Qué clase de memoria se preservaba popularmente referida a ese lugar, para que, sin que ningún historiador lo explique, se tuvieran que hacer justamente allá pactos y acuerdos solemnes entre facciones? Notemos que en 1476 el conde de Lerín representaba en la guerra civil que ya duraba diez años a Pamplona, Viana, Lumbier y Lerín, entre otras poblaciones, y mosén Pierres de Peralta, a Tudela, Estella, Olite y Tafalla. ¿Por qué tenían que reunirse y firmar la concordia en la Virgen de Mis Manos?
 
Aunque consta alguna grafía dudosa como Mirmanos y, desde luego, está la popular de Mis Manos, el nombre antiguo era Mimanos, ¿qué querría decir?
 
El correspondiente céltico a la fórmula Minerva Memor (la diosa Minerva de la memoria) era la diosa Menmanhia (del indoeuropeo men-nm ‘memoria’, ‘pensamiento’). En la Galia Narbonense y la Céltica se han hallado inscripciones que aluden a las Menmandutiae y las Minmantiae, diosas de la memoria, y en la Lusitania se encontró una dedicada a Mermandicios y otra a Mermandios, dioses de lo mismo.
 
En el tercer bronce de Botorrita, que también da cuenta de un acuerdo en “trescantos”, hay un nombre Melmanios probablemente derivado de un *Menmandios. Según esto, Mimanos podría derivar de un antiguo *Mi(n)man(di)os que sería un dios celtibérico de la memoria, pero podría emanar a su vez de otra divinidad más antigua perviviente en el lugar desde la Edad de Bronce.
 
Digo todo esto para ver si contagio a algún funcionario de la sabiduría foral, arqueólogo municipal o semejante, porque se impone una excavación arqueológica, seguro que salen cosas memorables.














[Publicado el 08/7/2015 a las 09:43]

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Nafarroísimo



Navarra deriva del vasco ‘nabarra’ (multicolor, abigarrado, variopinto, mestizo, mixto, jaspeado y todo en ese plan). En la antigüedad ‘navarros’ eran los de la comarca entre Deio y Urbasa, luego se juntaron con los pamploneses, y como mínimo ya para el año 1000 (sponda Navarrensis) el nombre se había generalizado  y aparece con su grafía actual de Navarra.
 
Naffarroa, en cambio, es un neologismo del clérigo calvinista Leiçarraga (1571), se trata de la transcripción toscamente fonética del francés ‘navarroi’. El clérigo se lo sugiere a Jeanne d’Albret la reina conversa: se trata de renombrar Navarra y convertirla al calvinismo, involucrándola en las guerras religiosas francesas del siglo XVI. Naffarroa fue un término ideado desde el fundamentalismo y el furor didáctico, y lo chistoso es que hablando en castellano funciona como santo y seña del converso vascojonado (uy perdón, quería decir vascojonudo, dícese del vasco con más conmilitones, y no vascojonado, dícese del vasco temeroso de no dar la talla).
 
Esto porque, con las elecciones, aquí en Navarra retumba el nafarroísimo. Navarrísimo fue el slogan del rancio calderete, Nafarroa es la estrella amarilla en la punta de la lengua.
 
Entretanto resulta que la única persona a la altura del momento político es la Chivite. Ha estado sensata en todo lo que ha dicho. Tendría que postularse la moza como presidenta de un gobierno navarro formado por independientes que no tuvieran ánimo didáctico, y el mínimo nafarroísimo posible, que cansa mucho, y doctrinarios no, bases fuera. No sé si le votarían de ninguna de esas dos facciones que entretanto la requieren para que les vote a ellas, pero al menos oiríamos algo político siquiera un rato.

[Publicado el 09/6/2015 a las 16:07]

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El género de las dedicatorias conviviales


que son las que invitan al lector a una degustación tuvo su momento célebre con Du Bellay:
 
Este librito, lector, que te damos ahora tiene a la vez gusto de hiel y miel, con sal. Si le parece bien a su paladar, te invito: para ti está puesta la cena. Si no es así, por favor, vete. No te quería llamar a cenar.

que dio dos emuladores: el refinado, tipo Montaigne:

Mira un libro de buena fe, lector […] Así que, lector, yo mismo soy materia de mi libro; no es razón que gastes tu tiempo libre en un tema tan frívolo y tan vano.

y el del pie o casi patacabra de la letra, tipo Caesar, el primer traductor alemán de Huarte y Cervantes que puso en la portada del primer Quijote alemán:

Cómprame y léeme, si te arrepientes, cómeme, o te pago.

este traductor, bastante adánico y que ocultaba su nombre tras un anagrama, no disponía de diccionario y hacía lo que podía, pero con todas las arbitrariedades y amputaciones, don Quijote pareció admirable en su versión.

[Publicado el 22/5/2015 a las 18:42]

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¿Qué antiguos son los vascos?




Lo primero que ha de saber el aficionado es que la toponimia mayor del meollo del cogollo del país vascohablador es céltica. Lesaka, Mundaka y Apodaka son nombres celtas, Bidasoa (del famoso dúo divino Vidaso y Thana) es un dios fluminal celta, como Smerdatius, el  dios celta que dio nombre a la multitud de ríos Merdanchos de la que ya hablamos, Deba, Deio, Baztan, Munda, Ulzama y un ciento más de topónimos cruciales son celtas. En la propia lengua vasca hay palabras puramente celtas como “andere”, y se emplean sufijos de origen celta como -egi y -aka.
 
Aparte de la evidencia de que los vascos son posteriores no sólo a las diversas oleadas preindoeuropeas sino en concreto a las emigraciones célticas, se evidencia que la lengua vasca es el resultado del encuentro entre el latín y el celtibérico que se hablaba en el área vascónica y estaba mestizado con otras lenguas preceltas indoeuropeas como el lusitano, y con otras no indoeuropeas como el aquitano. Hay que tener presente que los vascones no hablaban vasco —hasta donde sé, Perex Agorreta ha sido la única investigadora que ha sostenido esta evidencia— sino variantes celtibéricas porque sencillamente la lengua vasca aún no existía antes de los romanos.
El latín es tan importante en la lengua resultante de ese encuentro con las hablas celtibéricas del área vascónica, tan determinante de la morfología, la sintaxis, la fonética, el vocabulario y la conjugación que permite datar la lengua vasca a partir de ese encuentro, o sea hace algo más de dos mil años.

Otra cosa es el país supuesto como tópicamente vasco desde el neolítico, que es la vertiente cantábrica, pero donde los vascos viven, como mucho, desde la Alta Edad Media. La toponimia más antigua es celtibérica: Bidasoa, Baztan… y la toponimia vasca no sólo es posterior, sino que ostenta prestamos como ‘saro’ (en el nombre de la población de Sara, en la comarca Saroeta…) que proceden el romance y a su vez del árabe. 
Los vascos medievales que poblaron la vertiente cantábrica procedían de la vertiente mediterránea. La toponimia muestra casos como Oteiza y Lerín que revelan un éxodo medieval del Ega al Bidasoa. La emigración hacia el sur no era factible porque estaban los moros, así que aquellos vascos excedentes tuvieron que poblar el territorio más montañoso y menos propicio para el cereal, la viña y el olivo.
Un topónimo elocuente de la expansión medieval vasca es Essamberro (documentado entre otros sitios en Elgorriaga y hoy llamado Txinber) que es la forma original de las numerosas variantes Javier, Jabierre, Chavarri… y del apellido Sanzberro. Significa colonia, nueva población. La presencia de esas variantes, y en particular Bascoteguia en Bearn (siglo XIV) y Bascuri en Vizcaya (siglo XI) representan los puntos máximos alcanzados por la expansión medieval vasca.

Resumen: la lengua vasca tiene unos dos mil años y alcanzó su máxima expansión hace mil. Su composición aproximada es latín y romance en un 80 %, celtibérico un 10 %, otros indoeropeos precélticos otro 5 %, y el restante 5 % está conformado por los oligoelementos aquitanos que son los que la hacen original y distinta de sus hermanas indoeuropeas.



[Publicado el 22/5/2015 a las 10:46]

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Lenguaje y conducta económica




Un estudio de la Business School CEIBS de Shanghai demuestra que la forma de nombrar el futuro influye en la tendencia al ahorro o al endeudamiento de las personas, las empresas y los países. La diferencia oscila entre el cinco y el treinta por ciento más de ahorro allá donde predomina el presente con valor de futuro (“mañana vamos”) que donde, en cambio, se conjuga el futuro propiamente dicho (“mañana iremos”).
 
El profesor Cheng, de la universidad de Yale, como hijo de emigrantes chinos criado en EEUU, ha comparado la forma de conjugar el futuro de un centenar de lenguas y la divide en ‘weak’ o ‘strong’, según sea del tipo “mañana vamos”, que correspondería al chino de sus padres, o de “mañana iremos”, que sería el inglés. En su tabla, el chino, el japonés o el alemán serían de futuro ‘débil’, o sea, nombrado mediante el presente, mientras el coreano, el francés, el español o el inglés, serían de futuro ‘fuerte’, es decir nombrado con su conjugación específica.
 
La explicación aventurada es que, para los hablantes de futuro ‘débil’, éste se encuentra ya en el presente, así que ahorran y son prudentes. Los hablantes de futuro ‘fuerte’, en cambio, lo distinguen como algo venidero y, en el fondo, irreal, así que ahorran menos y se endeudan más fácilmente.
 
Aunque pueda objetarse que la diferencia es mucho menos estricta que la aparentemente demostrada por las tablas de conjugación (la equivalencia entre "mañana vamos" y "mañana iremos" es patente en el uso de muchas lenguas, como las romances, consideradas con futuro ‘fuerte’), creo que la explicación, más que en una comprensión diferente del futuro, radica en el porqué de la invención de ese tiempo verbal.
 
El futuro se inventó para las leyes y sus derivados allendistas y religiosos. Por ejemplo, en muchas lenguas indoeuropeas, se puede ver que el futuro tiene una formación sigmática temática a partir del presente. O sea, es un presente matizado por el deseo, el temor, la amenaza, el mandato… El futuro expresa un estado visto desde el presente y considerado de antemano como realizado, es la forma que corresponde a la ley, la religión y sus mandamientos, porque, en su invocación mágica, el tiempo que separa al hablante del momento en que el hecho se realizará es cero. Según esto, el hablante de futuro 'fuerte' tendría un presente más fatalista. El ya se encuentra endeudado por otra instancia anterior y más poderosa; el ahorro y el endeudamiento tendrían a sus ojos una relevancia menor.

[Publicado el 04/4/2015 a las 10:56]

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Las dos Discordias de Hesíodo

 

 

 

 

La Noche, dice Hesíodo en su Teogonía, fue madre de la Discordia (Eris) firme de ánimo, y ésta engendró la penosa labor, el olvido, las hambres y dolores que hacen llorar, la guerra, la matanza y la destrucción, los odios, las mentiras, las palabras y los embrollos, el desorden civil y la ruina.

 

Pero Hesíodo vivió más allá de ese poema, e hizo otro titulado Trabajos y días. Y en éste concedió que existe además otra Discordia buena, ingénita en la tierra que nos nutre, y quien la conoce la aprueba como benefactora porque incita al envidioso a trabajar y perfeccionarse. Esta Discordia suscita los celos de emulación que hacen que se detesten los iguales. Y, por ella, “el ceramista detesta al ceramista, y el artista, al artista; y el mendigo envidia al mendigo, y el aedo, al aedo.” 

 

Pare cerrar su observación poética sobre la Discordia, Hesíodo hace compartir verbo a mendigos y aedos. Y él queda como un aedo mayor que da gracias al destino por haberle concedido participar en el gran campeonato épico.

 

Notemos que Hesíodo no conoce la Ilíada, pero sí la Cipríada. Que el poeta de la  Ilíada no conoce a Hesíodo, pero da por sabida la Cipríada. Y que el poeta de la Odisea se sabe de memoria a Hesíodo, y lo admira casi tanto como al poeta de la Ilíada. 

Así que son cuatro poetas, el de la Cipríada, el de la Teogonía, el de la Ilíada, y el de la Odisea. Y la competición consiste en quedar como campeón famoso de la épica griega antigua. Lo consiguen en la posteridad, por este orden, el poeta de la Ilíada y el de la Odisea, aunque con cierta confusión en los dorsales; Hesíodo, gran poeta, queda tercero; por su parte, el cuarto, que fue el primero, el poeta de la Cipríada y padre de todos, queda en manos del olvido.

 

 

Y de Eris cuenta el poeta de la Ilíada que a lo primero, cuando echa a andar, Discordia la chillona es una diosa muy bajita, que no levanta una cuarta del suelo, pero enseguida toca con la cabeza el cielo, y  camina por encima de la tierra.

[Publicado el 25/3/2015 a las 16:30]

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Qué tendrá que ver soñar con plantar un pino




El roble tozo y la ensoñación se nombran en vasco con la misma palabra, la diferencia es que el aumentativo “ametz” es el árbol, y el diminutivo “amets”, el sueño. La explicación es un poco alambicada y empieza con que el original procede del latín “ames”, palabra que sale en el famoso poema Beatus ille de Horacio, donde interviene en el papel de horquilla o varilla que sostiene la red de cazar tordos y se gana la confianza de dichas aves gregarias sobre las que cae sorpresivamente con toda la trampa.

Al nombrar al sueño con la metáfora de la varilla tramposa que caza a los pájaros crédulos, la lengua vasca atribuye a la ensoñación su esencia de trampantojo caedizo y engañoso. No es extraño que el vasco se haya fijado en un artilugio pajarero, ya dijimos que en la lengua vasca "txori" (pájaro) es diminutivo de "zori" (suerte) que a su vez deriva del latín "sortis", y que los vascones hispanos se mencionan en las fuentes clásicas como reputados predictores del futuro a partir de la observación de los pájaros. 

Por su parte, el roble tozo (Quercus Tozza y Quercus Pyrenaica) tiene la característica de rebrotar de la cepa o del tocón, una vez que se ha talado. El botánico Lacoizqueta explica que ese árbol domina en este valle de Bertiz las faldas meridionales de los montes y “que cortado a flor de tierra para el consumo de nuestros hogares, echa fuertes y espesos retoños”. Toza, tocón, tauzin son términos que vienen de un radical celta que significa “talar” (los aficionados recordarán sin duda el celtibérico “tavnei”, legible en el primer bronce de Botorrita). Al llamar “ametz” al roble tozo, la lengua vasca adapta la palabra latina “ames” con su significado primario de retoño. 
 
Y así es como en vasco se emplea la misma palabra en aumentativo para nombrar al árbol y en diminutivo para referirse al sueño. 
 
Ahora, indagando estas minucias, se ve que el latín “ames” (brote, varilla) y el griego “amis” (orinal, vaso evacuatorio) vienen a ser términos hermanos desde el punto de vista de la familia indoeuropea, sin embargo, la diferencia semántica parece insalvable, ¿por qué será?
 
Aquí es donde se impone explicar el eufemismo estercorario “plantar un pino”, que resume el capítulo primero de la historia de la urbanidad y la higiene del campamento. En esto se ve que el legislador de los judíos, como diría Longino, no dejaba de ser sublime al entrar en detalle de menesteres residuales.
 
En Deuteronomio 23, 13 aparece el nunca bien ponderado pasaje que habla de la estaquilla y la pureza del campamento. El legislador de los judíos ordena “tendrás un lugar fuera del campamento, saldrás allá, llevarás en tu equipo una estaquilla y, cuando vayas a evacuar, harás un hoyo con la estaquilla, te darás la vuelta y luego taparás tus excrementos”. La Vulgata latina dice “paxililium”, que es una clavija u horquilla; por su parte, la Septuaginta griega dice “passolos” que es una clavija y precisa que hay que llevarla “epi tes zonés”, que viene a ser en el cinturón, donde se llevaban las armas. El original hebreo ordena  lacónica y tremendamente llevar “un pino entre tus armas”, el término es “yathed”, que en todos los demás pasajes se traduce como pino sin más, pero es de suponer que aquí sea preciso entender como [estaquilla de] pino. Ya se sabe de la afición inveterada a la heroica interpretación literal. De ahí lo de ir a plantar un pino. Y de todo eso viene también que “amis”, la antiquísima estaquilla griega, pasase a significar orinal.









[Publicado el 12/3/2015 a las 08:37]

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Biografía

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957), es escritor. Ha publicado las novelas Cuando el mundo era mío (Alianza, 2012), Sobre la marcha, Os quiero a todos, Todo pasa, y Torralba. De sus ensayos, destacan El carro de heno, Paisaje con fisuras, Baroja o el miedo, Historia de las malas ideas y La sentencia de las armas. Su ensayo más reciente es Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero (Pretextos, 2012)

Bibliografía

1993 A este lado - ensayo - Editorial Pamiela, Pamplona.

1994 El carro de heno - ensayo - Premio Miguel de Unamuno. Editorial Pamiela, Pamplona.

Introducción, notas y apéndices a la edición facsímil de Diccionario de los nombres 

eúskaros de las plantas de José María de Lacoizqueta. Pamplona.

1996 Sobre la marcha - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

Prólogo para Obra Vasca de Julio Caro Baroja - Editorial LUR San Sebastián.

1997 Os quiero a todos - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

1999 Paisaje con fisuras - Sobre literaturas antiguas, tratos y contratos humanos - ensayo  

Editorial Pre-Textos, Valencia.

2000 Todo pasa - novela - Editorial Siglo XXI, Madrid 

2001 Baroja o el miedo - biografía - Ediciones Península, Barcelona.

2002 Torralba - novela histórica - Premio Nacional de Novela Históricia Alfonso X el Sabio 

Ediciones Martínez Roca, Barcelona. 

Los días de enmedio - ensayo - Ediciones Destino, Barcelona 

El pensamiento estoico - ensayo - Edhasa, Barcelona.    

2003 Historia de las malas ideas - ensayo - Premio Euskadi de Literatura 2004,

Ediciones Destino, Barcelona 

2007 Sentencia de las armas - ensayo - Finalista I Premio Internacional de Ensayo. Círculo de Bellas Artes/ A. Machado Libros, Madrid.

2012 Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero - ensayo - Pretextos.

2012 Cuando el mundo era mío - novela - Alianza Editorial.

2015 Esta canalla de literatura. Quince ensayos biográficos sobre Joseph Roth - Acantilado
 

 
 
 
 
 
 
 
 

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