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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 24 de septiembre de 2017

 Blog de Eduardo Gil Bera

El río de Heráclito



Aquello de que no es posible bañarse dos veces en el mismo río por esto y lo otro es el dicho más famoso atribuido a Heráclito. Sin embargo, el pasaje no está en ningún sitio, y todo el mundo habla de oídas. Y como también Plutarco repite lo del río y el baño atribuyéndolo a Heráclito, he indagado un poco.
 
La cita original (DK 22 B 12) se debe a Cleantes, el filósofo  que dirigió la Stoa durante más de treinta años. Cleantes dice que Zenón, el fundador de los estoicos, coincide con Heráclito en la descripción del alma cuando la define como “exhalación sensible”, porque cuando Heráclito quiere mostrar que las almas exhaladas se convierten en conscientes, las compara con un río de este modo:
“Sobre aquellos que se meten en el mismo río pasan aguas siempre distintas y las almas se alzan exhaladas de lo húmedo”. 
 
Ya sabemos que Heráclito era llamado “el oscuro” y sus comparaciones no siempre se cogen a la primera, pero no habla de la imposibilidad de bañarse dos veces en un río. La segunda parte de la comparación se desecha en la versión de Gredos porque “no puede corresponder a Heráclito”. Y no puede, dice, porque “exhalar” y “exhalación” no aparecen en textos anteriores a Aristóteles. La tontería mejora cuando uno lee en Aristóteles De An. 405a 25: “Y también Heráclito dice que el principio es el alma, dado que es la exhalación en que consisten todas las cosas; y es la cosa más incorpórea y que siempre fluye”. O sea, no es que “exhalación” aparezca en efecto antes de Aristóteles, sino que el propio Aristóteles asegura que Heráclito dijo que el alma es una “exhalación”. En justa coherencia, la versión de Gredos que padece mi anaquel también ignora el pasaje donde Aristóteles nos informa de que, según Heráclito, el alma es la cosa más incorpórea y que siempre fluye.
 
La comparación entre el río que hace fluir sobre el bañista aguas siempre distintas y las exhalaciones de las almas ha sido en general malentendida o pasada por alto. El alma heraclítea es un principio vital y racional que está en el aire y que penetra en el hombre por inhalación. Las aguas siempre distintas que fluyen sobre el bañista son como las almas que constantemente se exhalan de lo húmedo y que los hombres inhalan. Eso les permite vivir y sentir, porque las almas son “exhalaciones sensibles”. Por eso se sienten incontables cosas siempre distintas, porque se vive tantas veces como se respira. También las almas que exhalan los hombres se convierten en conscientes y entran en el flujo de exhalaciones que se elevan en el aire que exigimos. Así que, semejantes al bañista sobre el que pasan aguas siempre distintas, están los hombres sumidos en el flujo de almas exhaladas.
 
¿Por qué se ha malentendido tradicionalmente la comparación de Heráclito? La culpa es de Platón, que la leyó por encima y quedó prendado de las aguas siempre distintas, como si nunca hubiera leído ese plural y jamás pensado que por un río pudiera pasar más de un agua. “Heráclito dice en algún sitio que todo se mueve y nada permanece, y comparando las cosas con la corriente de un río dice que no es posible bañarse dos veces en el mismo río.” En realidad Platón recuerda su impresionante deducción personal, no la comparación de Heráclito. Y todos los que repiten lo del imposible baño repetido siguen la corriente platónica de Cratilo 402a.
 
Se ve que Platón apenas leyó a Heráclito, pero lo identificaba con su  descubrimiento fascinante de los baños irrepetibles. Aristóteles, al menos, parece haberlo leído. Pero el que mejor lo leyó y entendió fue Cleantes, que no sólo informa que la doctrina estoica del alma viene de Heráclito, sino que cita el pasaje literal. Y, claro, Heráclito era un poeta.

[Publicado el 25/2/2016 a las 09:26]

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Con garbo


Una comparación usual en los poemas homéricos es la que equipara la belleza y prestancia juveniles con el vástago o renuevo de árbol. Ulises halaga a Nausicaa diciéndole que jamás vio un mortal como ella, salvo una vez, en Delos, donde contempló un joven brote de palma que se alzaba del suelo. Tetis dice haber parido al mejor de los héroes, que se alza entre todos como un joven árbol. 
 
Safo retoma el tópico y es como si lo pusiera a contraluz, ¿qué hago contigo? Dado el caso de un poema de bodas, ¿con qué comparar al novio sin darse contra el árbol? Y entonces se demuestra por qué Safo es tan buena. “Por encima de todo, con un sarmiento tardío te comparo” dice en el fragmento 115. No todos leen “tardío”, más bien creo que no lo hace nadie. Las lecturas “frondoso” o “esbelto”, a escoger, son las establecidas y las que se copian unos a otros los traductores. Sin embargo, está claro, ese sarmiento tardío es un brote de yema durmiente, uno que sale borde y no brota del pulgar que deja el podador, un chupón, que se alza por encima de los demás, que aún no cae por su peso, y se mece en el aire; de ahí que igualmente quepa la lectura “lento o perezoso” para ese “βραδίνῳ”. Safo es un caso extraordinario, no tenemos más que fragmentos y un solo poema entero, el 31 —que los entendidos consideran fragmento para variar—, y sin embargo, en ella está todo; vamos, como Proust, pero con garbo y acabando mucho antes.

[Publicado el 14/2/2016 a las 08:41]

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Una mercancía extraña

 
Difícilmente habrá en el mundo una mercancía más extraña que los libros. Editados por gente que no los entiende; comprados por gente que no los entiende; encuadernados, reseñados y leídos por gente que no los entiende;  y ahora incluso escritos por gente que no los entiende.
 
G. C. Lichtenberg

[Publicado el 25/11/2015 a las 08:45]

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Cippus



El testimonio más evidente de la expansión tardía de la población y lengua vascas es el nombre de Guipúzcoa, que viene de cippus (límite, frontera, hito). El vasco omite o sonoriza la sorda inicial latina. El testimonio más antiguo  es  ‘Ipuzcoa’ (lo del [c]ippus) de 1025.
 
El  cippus indicaba el terreno despoblado que quedaba hacia occidente del saltus vasconum, un espacio poco interesante para los romanos, sin pan ni vino, y que los vascos no poblaron hasta la Edad Media, durante la cual dicho cippus se conoció como “frontera de malhechores”.
 
Tiempos aquellos. Seguro que echa usted de menos los arbitrios y peajes medievales para entrar en las ciudades, transitar por los caminos, o cruzar los puentes. Pues ánimo, ahora la diputación guipuzcoana estudia poner un peaje a la N-1 que entra en Guipúzcoa desde Navarra y viene desde Madrid, perdón, gratis. El sumo mandarinato sobre las carreteras guipuzcoanas y navarras está ejercido por fieles del mismo partido adorador de Jaungoikoa (“el señor de arriba”) y la ley vieja (neolítica o en su defecto medieval). La presidenta navarra manifiesta su esperanza (virtud teologal) en que el establecimiento del peaje guipuzcoano “no se haga de manera unilateral”. Aún nos quedan la fe y la caridad, y rezar al señor de arriba.

[Publicado el 20/9/2015 a las 09:29]

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Sic transit



En 1901 se inauguró el magnífico órgano Roqués de la iglesia de Narbarte, una pequeña joya sinfónica con una sonoridad brillante y un colorido extraordinario. Joaquín Larregla, el pianista favorito de Sarasate y suegro del compositor Moreno Torroba, venía las tardes veraniegas paseando desde Santesteban, para tocar el órgano nuevo de Narbarte. Por entonces, Valle Inclán se alojaba en Reparacea, donde estudiaba carlismo y componía su Marquesa Rosalinda, la “farsa sentimental y grotesca” toda llena de versos, Arlequines, ecos de Goethe y cabrilleos de Nietzsche. Y el 16 de agosto de 1911, día del cumpleaños de Larregla, vino Valle con un mazo de cuartillas a oír la interpretación de Joaquín Larregla en el pequeño Roqués de la iglesia de Narbarte. Acompañaban al gran autor el organista de Narbarte Alejo Alzuri y otros artistas internacionales. Permitan que les lea un bosquejo del monólogo final, dijo Valle en una pausa, y ahora permitan la escena de la espada rota de Arlequín, y ahora el abate con su peripecia. Y Valle fue leyendo la Rosalinda entera despiezada en la iglesia de Narbarte, mientras Larregla alternaba a Chopin con la jota navarra, y ejecutaba sus velocísimos trinos que sonaban increíbles en el pequeño Roqués. A la salida, contó Miguel Taberna que los mozos del pueblo estaban jugando a largo y ellos temieron por sus cabezas, porque la puerta de la iglesia quedaba en medio del fuego cruzado, como cuando tomamos Veracruz, dicen que dijo Valle.

[Publicado el 14/9/2015 a las 08:28]

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Profecía

imagen descriptiva



En un artículo sobre la celebración en Berlín de la toma de Barcelona, advirtió que el hecho era un símbolo de lo que aguardaba a Europa. “En Berlín celebran la victoria sobre Barcelona, o sea, sobre Europa. ¡Vae victis!” Este artículo nunca se publicó, sólo se reprodujo la segunda página del manuscrito, tal como se ve arriba, en el suplemento literario de los lunes del Pariser Tageszeitung, el 5 de junio de 1939, día del entierro de Roth.

[Publicado el 15/8/2015 a las 10:58]

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Noticia de la ciudad del olvido



En el siglo XVIII, en el norte de la tierra alta de Antioquía en Colombia, se establecieron vascos españoles que llevaban en el cromosoma 14 la mutación E 280 A. Esa mutación produce una variedad de Alzheimer muy agresiva que aparece a cualquier edad. Con su endogamia laboriosa, los primeros portadores consiguieron en poco tiempo garantizar le pervivencia de la singularidad en una treintena de familias, con unos cinco mil miembros, de quienes descienden los incontables afectados que hoy portan y transmiten la mutación. Hay pueblos en donde la mitad de la población tiene Alzheimer. La enfermedad presenta una forma especialmente agresiva y aparece a los treinta años y aún antes, incluso en niños. Gente que va a trabajar al campo y no sabe volver, taxistas que dejan de saber dónde están, maestras que olvidan cómo se llaman.
 
El profesor Francisco Lopera de la universidad de Yaruma descubrió esa mutación hereditaria hace treinta años. Su abuela era de la estirpe y murió de ese particular Alzheimer que llaman “Mutación Paisa” por la comarca antioquiana donde radica. Si se tiene la mutación por parte uno de los dos progenitores, dice Lopera, la probabilidad de desarrollar la enfermedad es del cincuenta por ciento, y si es por parte de los dos, la probabilidad es del cien por cien.
 
Lopera tiene en estudio a trescientos voluntarios probando un medicamento. A finales de este año dará un avance y dentro de cinco años, una valoración.

[Publicado el 30/7/2015 a las 17:11]

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Crónicas de la ciudad de los malos

imagen descriptiva



Éste es un libro de buena fe, lector. Te advierte de entrada que no tiene otro propósito que reunir las historias de los mejores malos de América latina. Aquí están, en poco más de quinientas páginas abrazadas por su cubierta azul esperanza, once malos y tres malas que desfilan en armonía. La caníbal pasa delante del jefe de presos, el despiezador de cadáveres después de la policía torturadora, la entrenadora de perros violadores detrás del cocinero desaparecedor de cuerpos  de asesinados, abre la procesión el jefe de la policía pinochetista, y la cierra un violador y asesino de catorce mujeres. “En fin, veo por nuestro ejemplo, que la sociedad de  los hombres se mantiene y acomoda al precio que sea. En cualquier postura que se les ponga, ellos se apilan y ordenan, moviéndose y amontonándose como los cuerpos mal unidos que se ensacan sin orden encuentran ellos mismos la manera de juntarse y situarse los unos entre los otros, a menudo mucho mejor de lo que el arte hubiera sabido disponerlos. El rey Filipo reunió a los hombres más malos e incorregibles que pudo hallar, y los alojó a todos en una ciudad que les hizo construir y que llevaba su nombre. Pienso que a partir de los propios vicios establecerían una contextura política entre ellos y una sociedad justa y cómoda”.
 
Me acordé de este pasaje de Montaigne y la mítica Ponerópolis, (“la ciudad de los malos” de la que habla Plutarco), en cuanto comencé a leer este libro. Aquí está Leila Guerriero en el papel de rey Filipo, y catorce autores emplazados para que aporten al volumen su mejor malo, a poder ser el más emblemático y mentado en su momento y país. Cada autor ha administrado su personaje desde su propia trastienda, con frecuencia se trata de un malo que ya tenía trabajado, un caso del que ya escribió en los periódicos y que ahora vuelve a indagar y perfilar. Gran documento, libro memorable, narrativa excelente, edición superior, es lo que hay.
 
Los catorce relatos conforman una sección transversal que recorre de punta a cabo el muestrario de la maldad reciente y documentada en América latina, y ofrece un testimonio más irisado y poderoso que cuanto pudieran los compañeros poetas, me urge, qué tipo de adjetivos, por no hablar de los valerosos noveladores. Dentro de nada, este libro será como esas muestras de hielo glaciar que contienen tiempo encapsulado y lo revelan al curioso lector. Le sucederá ese misterio literario, quedará.
 
Primero porque es un documento sin par; luego, porque está muy bien escrito. Nadie hable, por ejemplo, de El Salvador si no ha leído “El Niño y La Bestia”, de Oscar Martínez. Ahí tiene información que no imaginó y un relato formidable. Bueno, y ¿cómo de malos son estos malos? Una vez leídas las maldades, el lector puede imaginar de qué malo le disgustaría más la cercanía y así establecer un baremo. El momento vertiginoso más logrado del volumen podría estar en ese instante del relato de Alejandra Matus sobre la entrenadora de perros violadores en que acude a su casa a entrevistarla: “la sentí, de pronto, demasiado cerca. Me pareció que me miraba con lascivia. Tuve urgencia de irme…”
 
Es digna de meditación la absoluta capitalidad que tiene en la producción neta de maldad el ansia mejoradora de la humana condición. Once de los catorce casos nacen al abrigo de la voluntad desaforada de exterminar comunistas, antirrevolucionarios y malos en general por el bien de la humanidad, hasta los esquizofrénicos y oidores de mandatos aniquiladores se inspiran en ansias de mejora, como el Cartel de Pernambuco que predicaba el anticapitalismo y la contención demográfica mediante la matanza e ingestión de úteros malditos. En esa buena voluntad de maldad a favor de la bondad suprema se hermanan pinochetistas y senderistas autoabastecidos con monstruos de fabricación propia, y es notable la facilidad de estos malos para reconvertirse de matarifes y torturadores en los predicadores iluminados que ya eran. En muchos casos son malos difuntos, encarcelados, viejos, su maldad pasó, está consumada. Quedamos nosotros para saberlo.
 
Pero aguarden porque lo mejor del libro lo constituyen los grandes personajes secundarios que pueblan el escenario. Estos malos tienen unos secundarios muy buenos. Algunos, en efecto, maravillas de bondad y elocuencia inolvidable, como la señora de los ladrillos en medio del ruido —la historia del Pozolero no sólo es relato excelente, también un documental admirable de polvo, pobreza y piedad—, o la hija de la Chancha. También cruzan el fondo secundarios mucho más malos que el malo protagonista, lo que da siempre una tercera dimensión, también de paisaje y paisanaje, que permite asomarse a una perspectiva inagotable. Y salen pobres muchos más pobres que el pobre malo, más miserables que él, más esquizofrénicos y más desgraciados, y todos van matizando el gran relato total. Una mujer que acude a la cárcel a amar al violador asesino lo dice clarito “hay tantos hombres malos fuera”. ¿Estamos dentro o fuera? ¿En la ciudad de los malos o en su prisión? En el relato de Alejandro Meza sobre qué es una cárcel venezolana y quién manda allá, se ejemplifica el caso de la maldad dentro de sí misma también por el bien de la humanidad, hasta se sugiere al lector echar un vistazo al youtube carcelero que le quitará el sosiego. La contextura, que dijo Montaigne.

Los malos
Leila Guerriero (ed.)
Ediciones Universidad Diego Portales






[Publicado el 25/7/2015 a las 10:43]

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Una propuesta arqueológica


Murchante, del romance navarro Murchant, derivado a su vez de mercatans mercatantis (*mercatante), participio de mercatare, de mercatus. Es uno de los muchos casos, como el vecino Monteagudo, en que el nombre romance se conservó a pesar del dominio árabe. Es posible que remita a un antiguo mercatus de época romana, porque se han hallado restos romanos y monedas de la época de Antonino Pío. El pueblo está en una meseta en la margen izquierda del río Queiles (de Chalybes, “acero”, nombre griego de gran resonancia clásica mencionado por Justino y Plinio; de hecho algunos recordamos que el nombre popular del Queiles sonaba más bien “Cailes”, al menos en Tudela).
 
Entre las virtudes de la gente de Murchante, está la de preservar la memoria de la romería a la ermita de la Virgen de Mis Manos, ahora que ya no acude nadie más que ellos y las ruinas apenas se distinguen. El lugar ha sido venerado desde tiempo inmemorial y hasta el siglo XVI mantuvo el carácter de “trescantos”, como vértice de una estructura triangular del territorio que entonces se refería a las lindes de los términos de Tudela, Corella y Alfaro, pero que remite a algo mucho más antiguo: los santuarios de culto intercomunitario de la Edad de Bronce. 
 
En la ermita de la Virgen de Mis Manos se entrevistaron Juan II y su hijo Fernando el Católico cuando andaban reñidos, en 1476 se firmó la concordia y tregua de la guerra entre agramonteses y beamonteses, y hasta el siglo XVIII era el lugar donde los regidores dirimían los prendimientos de ganado y otras diferencias. ¿Por qué se celebraban en ese lugar, que no estaba poblado y no tenía más que una ermita humilde, tratados, juicios y encuentros tan importantes? ¿Qué clase de memoria se preservaba popularmente referida a ese lugar, para que, sin que ningún historiador lo explique, se tuvieran que hacer justamente allá pactos y acuerdos solemnes entre facciones? Notemos que en 1476 el conde de Lerín representaba en la guerra civil que ya duraba diez años a Pamplona, Viana, Lumbier y Lerín, entre otras poblaciones, y mosén Pierres de Peralta, a Tudela, Estella, Olite y Tafalla. ¿Por qué tenían que reunirse y firmar la concordia en la Virgen de Mis Manos?
 
Aunque consta alguna grafía dudosa como Mirmanos y, desde luego, está la popular de Mis Manos, el nombre antiguo era Mimanos, ¿qué querría decir?
 
El correspondiente céltico a la fórmula Minerva Memor (la diosa Minerva de la memoria) era la diosa Menmanhia (del indoeuropeo men-nm ‘memoria’, ‘pensamiento’). En la Galia Narbonense y la Céltica se han hallado inscripciones que aluden a las Menmandutiae y las Minmantiae, diosas de la memoria, y en la Lusitania se encontró una dedicada a Mermandicios y otra a Mermandios, dioses de lo mismo.
 
En el tercer bronce de Botorrita, que también da cuenta de un acuerdo en “trescantos”, hay un nombre Melmanios probablemente derivado de un *Menmandios. Según esto, Mimanos podría derivar de un antiguo *Mi(n)man(di)os que sería un dios celtibérico de la memoria, pero podría emanar a su vez de otra divinidad más antigua perviviente en el lugar desde la Edad de Bronce.
 
Digo todo esto para ver si contagio a algún funcionario de la sabiduría foral, arqueólogo municipal o semejante, porque se impone una excavación arqueológica, seguro que salen cosas memorables.














[Publicado el 08/7/2015 a las 09:43]

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Nafarroísimo



Navarra deriva del vasco ‘nabarra’ (multicolor, abigarrado, variopinto, mestizo, mixto, jaspeado y todo en ese plan). En la antigüedad ‘navarros’ eran los de la comarca entre Deio y Urbasa, luego se juntaron con los pamploneses, y como mínimo ya para el año 1000 (sponda Navarrensis) el nombre se había generalizado  y aparece con su grafía actual de Navarra.
 
Naffarroa, en cambio, es un neologismo del clérigo calvinista Leiçarraga (1571), se trata de la transcripción toscamente fonética del francés ‘navarroi’. El clérigo se lo sugiere a Jeanne d’Albret la reina conversa: se trata de renombrar Navarra y convertirla al calvinismo, involucrándola en las guerras religiosas francesas del siglo XVI. Naffarroa fue un término ideado desde el fundamentalismo y el furor didáctico, y lo chistoso es que hablando en castellano funciona como santo y seña del converso vascojonado (uy perdón, quería decir vascojonudo, dícese del vasco con más conmilitones, y no vascojonado, dícese del vasco temeroso de no dar la talla).
 
Esto porque, con las elecciones, aquí en Navarra retumba el nafarroísimo. Navarrísimo fue el slogan del rancio calderete, Nafarroa es la estrella amarilla en la punta de la lengua.
 
Entretanto resulta que la única persona a la altura del momento político es la Chivite. Ha estado sensata en todo lo que ha dicho. Tendría que postularse la moza como presidenta de un gobierno navarro formado por independientes que no tuvieran ánimo didáctico, y el mínimo nafarroísimo posible, que cansa mucho, y doctrinarios no, bases fuera. No sé si le votarían de ninguna de esas dos facciones que entretanto la requieren para que les vote a ellas, pero al menos oiríamos algo político siquiera un rato.

[Publicado el 09/6/2015 a las 16:07]

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Biografía

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957), es escritor. Ha publicado las novelas Cuando el mundo era mío (Alianza, 2012), Sobre la marcha, Os quiero a todos, Todo pasa, y Torralba. De sus ensayos, destacan El carro de heno, Paisaje con fisuras, Baroja o el miedo, Historia de las malas ideas y La sentencia de las armas. Su ensayo más reciente es Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero (Pretextos, 2012)

Bibliografía

1993 A este lado - ensayo - Editorial Pamiela, Pamplona.

1994 El carro de heno - ensayo - Premio Miguel de Unamuno. Editorial Pamiela, Pamplona.

Introducción, notas y apéndices a la edición facsímil de Diccionario de los nombres 

eúskaros de las plantas de José María de Lacoizqueta. Pamplona.

1996 Sobre la marcha - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

Prólogo para Obra Vasca de Julio Caro Baroja - Editorial LUR San Sebastián.

1997 Os quiero a todos - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

1999 Paisaje con fisuras - Sobre literaturas antiguas, tratos y contratos humanos - ensayo  

Editorial Pre-Textos, Valencia.

2000 Todo pasa - novela - Editorial Siglo XXI, Madrid 

2001 Baroja o el miedo - biografía - Ediciones Península, Barcelona.

2002 Torralba - novela histórica - Premio Nacional de Novela Históricia Alfonso X el Sabio 

Ediciones Martínez Roca, Barcelona. 

Los días de enmedio - ensayo - Ediciones Destino, Barcelona 

El pensamiento estoico - ensayo - Edhasa, Barcelona.    

2003 Historia de las malas ideas - ensayo - Premio Euskadi de Literatura 2004,

Ediciones Destino, Barcelona 

2007 Sentencia de las armas - ensayo - Finalista I Premio Internacional de Ensayo. Círculo de Bellas Artes/ A. Machado Libros, Madrid.

2012 Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero - ensayo - Pretextos.

2012 Cuando el mundo era mío - novela - Alianza Editorial.

2015 Esta canalla de literatura. Quince ensayos biográficos sobre Joseph Roth - Acantilado
 




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