De la física a la metafísica...el pensamiento repara en los principios
He señalado varias veces en la vertiente metafísica de esta reflexión que Aristóteles sitúa a las entidades físicas entre aquellas que son susceptibles de hallarse en movimiento o de hallarse en reposo, cosa que no ocurre por ejemplo con la superficie de una mesa o un atributo numérico de la misma. Baste con apercibirse de que podemos desplazar una mesa o inmovilizar determinada partícula, pero no podemos desplazar la superficie de la silla, ni desde luego detener la raíz cuadrada de dicha partícula. La superficie y la línea son entidades geométricas, o sea matemáticas, como entidad matemática es raíz cuadrada de, y este hecho de que tales entidades no sean susceptibles de hallarse por sí mismas en movimiento o en reposo las distingue de las cosas físicas.
De tal manera que Aristóteles nos pone sobre la pista de aquello que más adelante se denominará cantidad de movimiento (la cual recubre el reposo como caso límite en el que la velocidad es nula), y que fue considerado (al menos hasta la conmoción cuántica e incluso aquí con matices) como un predicado omniaplicable de las entidades físicas, es decir, un atributo que todas ellas presentan necesariamente (1).
Habrá otros predicados que jugarán un papel análogo al que juegan movimiento y reposo y servirán también de criterio a la hora de discriminar lo que es físico de lo que no lo es. Sabemos ya, por ejemplo, que al igual que no son físicas las cosas matemático-geométricas, tampoco son físicas las ideas asociadas a las palabras, que (por mucho que a ciertos políticos algunas de ellas se le antojen más peligrosas que misiles) sólo pueden ser usadas como armas arrojadizas en un sentido puramente metafórico.
Señalaba antes que en la interiorización de tales "evidencias" se forja el sujeto ("ideas que somos") y que el cotidiano quehacer, y hasta el cotidiano discurrir, son como una expresión de que efectivamente legislan. Mas por el hecho mismo de intentar explicitarlas, de intentar ponerlas sobre la mesa, la disposición filosófica supone de alguna manera toma de distancia ya que, siendo la obediencia vocacionalmente ciega, no obedece totalmente aquel que reflexiona su obediencia. Y si Aristóteles tenía razones para marcar la diferencia entre el matemático y el físico, vislumbramos aquí el fundamento de una barrera entre el físico y el meta-físico, es decir aquel que, escrupulosamente respetuoso de la Física, y eventualmente estudioso de esta disciplina, no se contenta con las descripciones realizadas por la Física.
Pues la mera descripción de la physis no exige en absoluto abordar la cuestión de las evidencias y principios fundamentales. Basta con someterse a ellos y repudiar toda conjetura que los contradiga. Al respecto el ejemplo clásico de Newton al que me refería hace unos días.
______________
[Publicado el 21/2/2013 a las 09:00]
[Enlace permanente] [30 comentarios]
Aquello que el físico meramente asume
[Publicado el 19/2/2013 a las 09:00]
[Enlace permanente] [5 comentarios]
El bien al que el ser humano nace predispuesto
[Publicado el 14/2/2013 a las 09:00]
[Enlace permanente] [49 comentarios]
Contemporáneo juicio a Sócrates
[Publicado el 12/2/2013 a las 09:00]
[Enlace permanente] [5 comentarios]
Cotidianidad y sumisión a los principios
[Publicado el 07/2/2013 a las 09:00]
[Enlace permanente] [8 comentarios]
Preliminar
Sabemos que el alcohol que estamos ingiriendo nos producirá muy probablemente una crisis hepática, y al no dejar de ingerirlo tenemos quizás el molesto sentimiento de que nosotros mismos estamos siendo la causa de nuestro (lamentable) estado futuro. Pero una vez inmersos en la resaca no tenemos la menor esperanza de poder influir sobre la situación que la provocó. Interna certeza de la imposibilidad de intervenir sobre el pasado, que, junto a la certeza de que todo lo que acontece tiene causa, da testimonio de nuestra profunda interiorización del principio de causalidad.
***
En fin, nos relacionamos con esas cosas del entorno dotadas de propiedades, con el sentimiento bien anclado de que las mismas no dependen de nosotros, contrariamente a las representaciones que nos hacemos de ellas, las cuales obviamente no se darían sin nosotros, y que en el mejor de los casos nos ayudan a relativizar la barrera que nos separa de las primeras. Las cosas, en suma, tienen su ser y su devenir y seguirían teniéndolos, aun en el caso de que no estuviéramos nosotros como testigos. Principio este de la independencia de las cosas en relación al pensar de las cosas, que lleva el nombre de realismo. Principio muchas veces puesto en tela de juicio en la historia de la filosofía aunque ha de quedar claro que no se pone en cuestión la apariencia del principio, es decir la diferencia entre la reductibilidad de nuestras representaciones y la irreductibilidad, la resistencia a nuestra subjetividad, de lo que tiene los caracteres de lo físico.
___________________
(1) La vinculación de ambos enunciados queda puesta de manifiesto en el siguiente: "Sean A y B dos entidades físicas no contiguas y sea p una propiedad de A. Entonces tal propiedad no puede ser alterada instantáneamente por una intervención en B" Así pues para que se de eventualmente una influencia como la señalada se necesita tiempo, de hecho el tiempo necesario para que el efecto se propague a través de la secuencia de entidades contiguas que se dan entre A y B y que garantizan la ausencia de vacío.
Existe una versión restringida de este principio de contigüidad-localidad que dice así : "Aunque hubiera manera de ejercer una influencia instantánea de B sobre A, esta influencia no podría ser utilizada para enviar una señal. O dicho de otro modo: no podemos comunicar nada a velocidad superior a la velocidad de la luz. La terca constancia de esta versión restringida del principio tendrá enorme importancia a la hora de ponderar la verdadera trascendencia ontológica de ciertos experimentos de la física contemporánea. Doy desde ahora un avance:
Una acción instantánea entre dos entidades no contiguas supone un "intervalo" menor que el intervalo, digamos I, de tiempo que la luz tardaría en superar la distancia entre ambas. Ahora bien, en relación a esa distancia el menor intervalo temporal es I. Por consiguiente, tal acción a distancia trasciende el tiempo. Si las acciones instantáneas de las que parecen dar testimonio ciertos experimentos físicos permitieran enviar señales, ello supondría la posibilidad de transmisión de información fuera del tiempo.
(2) Es casi obvio que el determinismo es difícilmente incompatible con el concepto de emergencia que nos ocupará en una reflexión ulterior.
[Publicado el 05/2/2013 a las 09:00]
[Enlace permanente] [9 comentarios]
En las últimas semanas estas notas han tenido una doble vertiente:
1) Por un lado se ha tratado el tema general de la naturaleza humana, de las facultades que caracterizan al hombre como especie animal y de las condiciones socio-económicas, políticas o educativas sin las cuales no hay posibilidad de que estas facultades se desplieguen.
El hombre es un animal marcado por lo que los griegos denominan "techne" (técnica a la vez que arte) es decir un animal dotado de una facultad que le permite completar lo proporcionado por la naturaleza con cosas que no son naturales, cosas que la naturaleza nunca hubiera producido por sí misma. El hombre es asimismo el animal con capacidad silogística, capacidad de efectuar razonamientos, en los cuales se halla intrínsecamente imbricado el lenguaje.
Esta doble capacidad hace del hombre un animal simbólico, que en razón de su propia naturaleza posee la rarísima inclinación a lo que Aristóteles llama "eidenai", es decir, tendencia a activar la capacidad de idear, la capacidad de subsumir bajo conceptos. Dado el vínculo íntimo entre esta actividad y la condición lingüística, esta inclinación no está lejos de lo que el pensador Steven Pinker denomina "instinto de lenguaje". Si esta potencialidad que le singulariza no se activa, cabe decir que el ser humano se haya mutilado en su esencia. Por ello la defensa de la causa del hombre pasa en primer lugar por contribuir a socavar las estructuras sociales que hacen esta tarea imposible. El individuo humano que uno constituye sólo ha de estar al servicio de aquello que en si mismo es proyección de la naturaleza humana, lo cual en última instancia supone tener como fin en sí el enriquecimiento (con espejo en el propio espíritu) del pensamiento y del lenguaje. Esto tiene incluso un corolario: la propia capacidad de pensamiento y de lenguaje puede y debe ayudar a la propia subsistencia, pero de ninguna manera debe reducirse a esta función auxiliar, renunciando al alcance de sus propios objetivos."
En complemento se ha reivindicado esa modalidad de despliegue de la naturaleza humana que es la reflexión filosófica, defendiendo la tesis de que filosofía no es en su esencia otra cosa que asunción de ciertas interrogaciones universales del, que los propios niños plantean de manera ingenua y que sólo han podido ser erradicadas de su espíritu por la máquina de deshumanizar que supone una educación subordinada a intereses no coincidentes con los de la especie. Afirmar la universalidad de la disposición filosófica implica en suma que los asuntos de la filosofía cuestiones fundamentales están al alcance de toda persona tensada por lo desconocido e inquieta sobre su ser y su entorno. No se exige de entrada ser una persona culta y menos aun una persona erudita. El proyecto que anima este foro es pues, partiendo de bases elementales, retomar algunos de los interrogantes claves de la metafísica que responden todos a la pregunta: ¿Qué ha de ser pensado? A intervalos sin embargo hay interrupción para plantear otros asuntos (la segunda vertiente a la que me refería) que en esencia se vinculan a la cuestión siguiente:
2) Si la inclinación al pensar es inherente a nuestra naturaleza ¿por qué entonces una persona puede llegar a sentir que el pensar no va con ella, qué sólo en la inercia, las costumbres, los hábitos y los elementales placeres a ellos asociados tiene sentido su vida? ¿Hay en el individuo humano una debilidad intrínseca que le mueve a ceder, a renunciar al esfuerzo que el pensamiento exige, repudiando así su propia condición específica?
En nuestras sociedades, y muy concretamente en la española, el mecanismo social que hace desaparecer del horizonte del ciudadano, de su ámbito cotidiano de vida, el objetivo de desplegar la potencialidad de pensar y simbolizar empieza muy a menudo en la educación elemental, reducida a instrumento con la finalidad de "conseguir ventajas competitivas en el mercado global", finalidad erigida en máxima explícita que anima al legislador
La tesis que he venido sosteniendo es que la sociedad actual se caracteriza sobre todo por reducir y maltratar al animal humano, impidiéndole realizar sus capacidades de simbolización y de creación. Y como esta realización exige la libertad (la no subordinación a otros intereses que los de la propia humanidad presente en uno) hay entonces que exponer críticamente las modalidades, a veces encubiertas, de esclavitud, las cuales tienen como denominador común la violación del imperativo de considerar al hombre como merecedor de "respeto" como un ser que no puede ser instrumentalizado.
Cabría pues de alguna manera decir que la primera vertiente de estas reflexiones es una ilustración de lo que sería una praxis humana generalizada en una sociedad en la que se hubiera superado esa reducción del animal humano que se va denunciando en la segunda. Seguiré pues, en alternancia, con ambos temas, retomando en ocasiones aspectos ya en anteriores ocasiones tratados, para insertarlos en una reflexión relativamente sistemática.
[Publicado el 31/1/2013 a las 10:11]
[Enlace permanente] [9 comentarios]
Libertad: individuos humanos exclusivamente al servicio de la propia especie
"El individuo de la especie humana sólo puede estar al servicio de la propia humanidad" decía, lo cual hace en primer lugar erigiéndose en paradigma de tal humanidad, desarrollando en sí mismo las potencialidades que hacen su naturaleza, y en segundo lugar aboliendo las barreras que impiden la realización de esta naturaleza en los demás humanos.
En esta no subordinación a otra cosa que a su propia esencia, en este rechazo de toda alienación, consiste la libertad del hombre, aquello sin lo cual simplemente no hay efectiva humanidad, suponiendo incuso un amenaza para el propio orden natural. Pues que el hombre sea o no un buen cuidador de la naturaleza depende en gran parte de su propio equilibrio, índice del grado de realización de sus expectativas. Pero la especie humana decididamente va mal si la libertad de los humanos no se da, si grupos de hombres son instrumentalizados por grupos de hombres, cuyos intereses carecen de universalidad.
Sin libertad no hay pensamiento y sin pensamiento no hay realmente humanidad. Por ello cabe decir que va contra el orden natural el convertir a un individuo humano en instrumento de intereses que no sean los de la humanidad en general.
Es de señalar que, tratándose de las demás especies animales, no cabe sobrecargar la exigencia de cuidado con aspectos relativos a este respeto de la voluntad racional que, por definición, sólo se dan en el caso del hombre. Autodeterminarse, y hacerlo de tal manera que la ley social esté protegida en sus esenciales imperativos, es cosa de hombres y tan sólo de hombres. La realización del animal no exige cumplimiento de los contenidos de una voluntad de auto determinación. De ahí que el lobo ahora convertido en sabueso auxiliar en la caza, sigue en lo esencial viviendo en conformidad a su naturaleza, sin que esta se halle esencialmente perturbada por el hecho de que esté ahora sirva los intereses de la especie humana. Si lo estaría por el contrario si la domesticación llegara hasta la reducción hasta la conversión en ese animal carente de función natural que es tan a menudo el animal urbano.
Y avanzo una pregunta: ¿que decir en esta perspectiva de todo orden social, ya sea garantizador de la subsistencia y de determinadas "libertades", que pasa intrínsecamente por la subordinación de un individuo humano a otro individuo o grupo de individuos con intereses no coincidentes con los de la humanidad? ¿Qué decir por ejemplo de un estado de cosas en el que un individuo tiene su cotidianidad marcada por un trabajo mecánico, cuyo único beneficiario es un grupo con objetivos indiferentes tanto a los intereses de su trabajador y a los de aquellos mismos a los que va destinado ese producto innecesario e insalubre, como a la salvaguarda de la naturaleza directamente amenazada por la fabricación del mismo ?
[Publicado el 29/1/2013 a las 09:00]
[Enlace permanente] [21 comentarios]
El imperativo ecológico y la causa del hombre
Como en el mito bíblico de Noé, el hombre cuida (hasta el extremo de erigirse en garantía de su subsistencia) aquellas especies que le son beneficiosas, e incluso aquellas que potencialmente amenazantes son necesarias al equilibrio natural. Pues deseando la preservación de su propia especie el hombre ama naturalmente la variedad y complejidad del orden natural que es condición de su existencia. En suma: Infracción a la causa ecológica es (en términos kantianos) tener un comportamiento que no responde a la máxima subjetiva de acción de mantener la salud y fertilidad del orden natural, dado que ello es corolario del primer imperativo moral de contribuir a la plenitud de la propia especie humana.
Algunas de las especies potencialmente dañinas para el hombre, como es el caso de ciertos predadores, pueden ser puesta a su servicio en el proceso de domesticación al que arriba me he referido. Y ha de enfatizarse el hecho de que hay una domesticación compatible con la afirmación de las especies en lo que tienen de genuino y otra muy diferente cuyo resultado ( a veces ni siquiera explícitamente buscado) es un animal en el que ya no cabe reconocer las características que singularizan a su especie. Sólo esta segunda es nociva desde el punto de vista de la exigencia ecológica de preservación de la naturaleza en su intrínseca variedad.
***
Es por afirmación de la propia especie humana que toda especie animal que contribuya al saludable equilibrio del orden natural ha de ser objeto de atención y cuidado del hombre. Mas cuando el objeto es la propia especie humana no basta con garantizar las potencialidades que comparte con otras especies; el cuidado del hombre toma forma de respeto, es decir, conlleva el imperativo de su no instrumentalización. Un individuo de la especie humana no puede estar al servicio de otra especie animal, pero tampoco puede estar al servicio de otro individuo de la propia especie. El individuo de la especie humana sólo puede estar al servicio de la propia humanidad.
[Publicado el 24/1/2013 a las 09:00]
[Enlace permanente] [20 comentarios]
Tras la catástrofe (III): la especie que arranca a la insignificancia
Tras el diluvio, Noé vivió todavía 350 años. Sus hijos Sem, Cam y Jafet junto a sus esposas, más los animales del arca fueron suficientes para garantizar el ciclo de las generaciones y con ello la pervivencia del ser humano, es decir, del ser por el que se cumple la palabra de Jahvé relativa al perdurar de la vida animal. Vida reducida a las formas o especies de las que el hombre es testigo y que están por él conservadas. La extensión de este cuidado a las especie vegetales, convertiría ya al hombre en depositario de la vida en general y con ello en efectiva medida de las cosas esenciales.
Sabemos que la especie hombre es resultado contingente del devenir natural, mas sin embargo a ella incumbe la tarea de conferir a la naturaleza un sentido, a saber, el de ser cimiento para asegurar precisamente la existencia del hombre. Y esta contemplación de la naturaleza como el primer eslabón en la causa del ser que otorga significación, además de arrancarla a la ciega insignificancia de lo meramente dado, tiene como inmediata consecuencia el imperativo de asegurar la salud de ese orden natural. Amar la naturaleza y luchar por su buena ordenación aparece así como inmediato corolario del amor de la especie humana, de tal manera que el fundamento de una actitud racionalmente ecológica no es otro que el deseo de plenitud para la especie humana.
[Publicado el 22/1/2013 a las 09:00]
[Enlace permanente] [3 comentarios]
16/5/2013 20:36
Un demócrata se distingue del...
Publicado por: Sarito muchomarcho
16/5/2013 20:05
Sea capitalista o sea comunista,...
Publicado por: Una víctima
15/5/2013 17:49
Publicado por: Una victima
15/5/2013 17:19
http://www.youtube.com/watch?v=P...
Publicado por: c
15/5/2013 13:52
El cerdo es el animal que mejor...
Publicado por: Kurriñ-kurriñ
14/5/2013 14:47
Mocos, ya los tienes durísimos,...
Publicado por: Pañuelo
13/5/2013 23:18
Cuando era pequeño un ovni me...
Publicado por: Otra víctima
13/5/2013 17:04
¡Contra las nmafias rebelión,...
Publicado por: prrrt
13/5/2013 17:02
La pregunta no se deja esperar:...
Publicado por: Una víctima
13/5/2013 16:29
Un mariconcete sabiondo: en esto...
Publicado por: x
Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2013 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres