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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 11 de diciembre de 2017

 Blog de Patricio Pron

Una gata llamada Prúa / Un texto de Xuan Bello * / Cita

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Gatos / Desde hace algo más que un breve tiempo junto a nosotros /

Niebla resultaba demasiado largo; Luna demasiado con- vencional. Pero como era blanca como la niebla y cándida como la luna, y en sus ojos se movían además aguas profundas y azules, a mí me recordó, por sus movimientos de prestidigitador, las manos de la lluvia: por eso, porque entre la niebla y la luna anda el misterio, le pusimos Prúa, esa palabra antigua que dicen en el asturiano de Cudillero para llamar a esa lluvia que es y no es, el orbayu, y que llevamos dentro de nuestra memoria con la apostura de un niño que lleva entre las manos un gorrión herido. Un asturiano es aquel que mira por las ventanas del alma y ve que prúa, que orbaya, y que todo está bien junto al fuego del corazón.

Le pusimos Prúa, como pudimos ponerle La Gata Christie o Tina, en cuanto empezó a investigar los escondites secretos de la casa: hay algo en la infancia de los gatos que recuerda la infancia del mundo; quien mira a un gatito que explora los límites angostos del universo, que ensaya con un ovillo de lana sus artes de cazador, no puede dejar de encontrarse perdido ante la inmensidad; y, como este animal que ignora su condición, quiere quien lo mira ser feliz y ronronear mientras la tarde pasa entre juegos y todo se convierte -el sofá, el espejo, el cascabel que apareció en un cajón y que ahora vuelve a tintinear- en magia de la buena y descubrimiento esencial y significativo. Prúa vino y se quedó: la trajeron de Borrés, el pueblo de mi padre, metida en una caja de zapatos. Su cuerpo era un temblor débil como el susto: ahora vocea elegantemente mientras la miro recordando aquel verso de Baudelaire, eres mi oportunidad de acariciar al tigre, e imagino la sombra elástica del silencio cruzando por mis sueños, por mi vida. Prúa corre ahora, atravesando el salón, y se esconde detrás del sofá. Asoma su cabecita, me mira teclear en el ordenador y no sé lo que piensa. Tal vez se compadezca de mí, y, de un salto, venga a despertarme de mi melancolía.

Hace años, cuando Eugénio de Andrade vino a presentar en Oviedo Contra la escuridá, la traducción que había hecho Antón García de aquellos versos claros, me tocó a mí pasearle por la ciudad. El poeta portugués, que ya frisaría los setenta, tenía entonces dos grandes amores: su ahijado Miguel, un niño de diez años, y su gato persa. Paseábamos por el Campo de San Francisco y él, al verme con mis veinte años tan inexperto en las artes de la poesía y de la vida, iba examinándome. ¿Qué pensaba yo de Louis Aragon, de sus exactos poemas en prosa? Se rio cuando le dije que de los surrealistas yo prefería a Paul Eluard y murmuró, celebrándolo, que el mundo siempre se repetía: a todos los jóvenes, dijo, les gusta más Paul Eluard. Se interesó por mi conocimiento de la poesía de Borges, que no me recomendó, y desdeñó al Jorge de Sena traductor, que yo admiraba tanto. «Jorge de Sena era um grande poeta e um grande amigo, mais um mal traductor». Yo le hablé de Vallejo y Andrade me preguntó, sorprendentemente, por Claudio Rodríguez: cuando le contesté que me gustaba mucho pero que de la Generación del 50 me interesaban más Ángel González y Jaime Gil de Biedma, volvió a reírse y a celebrarlo:

-El mundo se repite siempre -dijo-. Algún día preferirás la poesía de Aragon y de Claudio. Es solo cuestión de tiempo, ¿sabes?

Seguimos paseando por el parque mientras él me preguntaba por los nombres de los árboles. Señalaba un castaño de Indias y decía:

-¿Y cómo le decís a ese árbol en asturiano?

Yo, torpemente, no acertaba a decir si aquello era un olmo, un fresno o un nogal.

-El poeta ha de saber todos los nombres. ¿Cómo si no va a poder describir la entraña humana, la luminosa y difícil entraña humana?

En un aparte, casi al oído, me dijo:

-Mira, voy a decirte el secreto de la poesía: «É um pequeno persa / azul o gato deste poema».

Se detuvo en la última sílaba del primer verso, remarcando el encabalgamiento, antes de revelar el gato encerrado del poema. Yo imaginaba a un pequeño persa, quizá el heredero de aquel rey Cosroes que llevó el Islam a Mesopotamia, y me lo figuraba en su jardín, soñando distancias; o a un niño, mendigo por las calles de Bagdad, que descubría tras un muro un árbol muy extraño, un castaño de Indias, y en la rama más alta el nido de un pájaro que no conocía. Pero no, existía aquel intervalo de silencio, de misterio, que precedía a la revelación: era un gatito azul, que se desperezaba en el alféizar de la ventana, el que se movía entre aquellas sílabas transformando «con uñas y dientes y obstinación», la vida.

Prúa se ha adormilado sobre una vieja chaqueta de lana olvidada desde el invierno. Ajena a todas estas cosas que digo, sueña con su eternidad. También yo, mientras escribo estas palabras, me dejo llevar a un mundo de sombras que se entrelazan con la luz, de nubes que pasan viajeras en busca de otro país. Cerrar los ojos, dormir sobre un cojín y saltar sobre la presa del instante. Olvidar que lo que hace olvidar dura, ay, tan poco.

 


En
Xuan Bello
Escrito en el jardín
Trad. José Luis Piquero González y el autor
Zaragoza: Xordica, 2017

 

 


* Xuan Bello (Paniceiros, Asturias, 1965) es uno de los escritores más destacados de la literatura española contemporánea. Autor en lengua asturiana, ha publicado los poemarios El llibro de les cenices (1988), Los nomes de la tierra (1990), El llibru vieyu (1994) y Los caminos secretos (1997). La vida perdida (1999) recoge una antología de su poesía en edición bilingüe asturiano-castellano, y que fue ampliada en Ambos mundos (2012). Como narrador destacan Historia Universal de Paniceiros (2002) y Los cuarteles de la memoria (2003), reunidos en el volumen Paniceiros (2004). Otros títulos suyos, a camino entre el ensayo y la ficción, son Al Dios del llugar (2007), La nieve y otros complementos circunstanciales (Xordica, 2012) y Las cosas que me gustan (Xordica, 2015). Escrito en el jardín es su último libro hasta la fecha.

 

[Publicado el 21/11/2017 a las 12:45]

[Etiquetas: Xuan Bello, Xordica, Citas]

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Una piedra en el bolsillo / La trilogía grisona de Arno Camenisch

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El escritor suizo Arno Camenisch. Crédito de la imagen, de su autor.

Arno Camenisch nació en Tavanasa (Suiza) en 1978 y es un escritor en alemán y, lo que resulta más interesante, en romanche o rético, una lengua que, según estadísticas del año 2000, sólo es hablada por 35.095 personas residentes en su mayoría en Grisonia, el cantón montañoso en el extremo oriental de Suiza. Que el escritor haya escogido una lengua minoritaria también como lengua de escritura lo hace destacar entre sus contemporáneos, pero hay una razón añadida (y posiblemente más importante) por la que Camenisch es relevante, y esa razón es la extraordinaria calidad de su obra, la parte más sustancial de la cual (esto es, la así llamada "Trilogía grisona", escrita originalmente en alemán) acaba de ser publicada íntegramente en español en traducción de Rosa Pilar Blanco, que ha hecho un trabajo excelente.
 
La "trilogía grisona" de Camenisch se compone (previsiblemente) de tres libros: Sez Ner, Detrás de la estación y Última ronda. En el primero, un quesero y su ayudante, un porquero, un vaquero y algunos pastores viven con dos perros, uno joven y otro viejo, cerdos, gallinas, un carnero negro con una mancha blanca en la frente, un gato llamado "Tigre" y decenas de vacas ("41 carecen de cuernos, 32 los tienen, 9 de ellas, grandes, 7 pequeños, 3 tienen raigones y 2 un solo cuerno", 27) en una pequeña granja que produce principalmente quesos al pie de la montaña que da título al libro. En el segundo, un niño que vive con su hermano, sus padres y un cierto número de parientes y vecinos desconcertantes en un pueblo, narra sus aventuras, que están atravesadas por la exageración infantil e incluyen la ingesta de siete huevos durante un almuerzo. En el tercero, un puñado de personajes (algunos de los cuales resultan conocidos al lector gracias al segundo libro, Detrás de la estación) se reúne una noche de lluvia en el Helvezia, una taberna que va a cerrar sus puertas al día siguiente por la jubilación de su propietaria.
 
No pasa demasiado en ninguno de los tres libros, pero todo lo que pasa es increíblemente gracioso de una manera lacónica y (en algún sentido) trágica, a la manera de un filme de Emir Kusturica, o (mejor aun) de uno mudo con escenas fragmentarias y descontextualizadas en las que abundase el humor físico. En el primero, las vacas escapan del establo, los cerdos no engordan, el porquero resbala en la mierda y el quesero tiene que disfrazarse "de suizo" para los folletos de la oficina local de turismo; en el segundo, el niño se enferma, se cura, vuelve a enfermarse, roba tornillos, contempla los raptos de melancolía de su padre; en el último, los personajes beben y cuentan historias más y más absurdas en la medida en que el alcohol hace su efecto: la del maestro que fue enterrado con la paga del mes en el bolsillo interior de la chaqueta y tuvieron que desenterrar para obtener el dinero, la del tío al que le hicieron la broma de cambiarle las ventanas y arruinó la diversión muriendo de un ataque cardíaco de regreso a su casa ese día, la de la mujer que pidió un huevo frito en su lecho de muerte y dejó a su viudo con "tal agujero en la barriga que se habría podido mirar a través de él" (41).
 
En los libros de esta "trilogía grisona" hay un ensimismamiento geográfico que coincide con el de algunos otros (excelentes) libros en alemán publicados recientemente, como Vor dem Fest [antes de la fiesta] de Saša Stanišic y Ein ganzes Leben [Toda una vida] de Robert Seethaler; el ensimismamiento de estos libros no responde a una voluntad regionalista, sino a la apuesta de que lo que se narra, reducido como está a un ámbito geográficamente limitado, a menudo minúsculo, alcance un carácter universal, el de una experiencia que, por decirlo así, todos conozcamos. Es lo que sucede con los libros de Camenisch, que añaden, al imprevisible asentimiento de reconocimiento y de aceptación que el lector realiza cuando lee acerca de estos habitantes de una región remota del que posiblemente sea el país menos conocido de Europa (estereotipos al margen), el placer de su comicidad desenfrenada y algo tierna, así como una cierta melancolía ante la constatación de que, en realidad, de lo que Camenisch habla en sus libros es de un mundo que desaparece. Un mundo en el que bastaba con masticar un poco de mostaza blanca o llevar una piedra en el bolsillo del pantalón o "un frasquito con esencia de cabra montés" (71) para ahuyentar los peligros y el orbe se contaba en unos pocos kilómetros, esparcidos entre el valle y las montañas. La desaparición de ese mundo deja un vacío, pero también esta brillante trilogía.
 
 
Arno Camenisch
Sez Ner
Trad. Rosa Pilar Blanco
Zaragoza: Xordica, 2014
 
Arno Camenisch
Detrás de la estación
Trad. Rosa Pilar Blanco
Zaragoza: Xordica, 2014
 
Arno Camenisch
Última ronda
Trad. Rosa Pilar Blanco
Zaragoza: Xordica, 2014

[Publicado el 25/11/2014 a las 12:45]

[Etiquetas: Arno Camenisch, Novela, Xordica]

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En la juventud está el placer / "Sólo si te mueves" de Aloma Rodríguez

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Georges Courteline afirmó que es mejor desperdiciar la juventud que no hacer nada con ella, pero no muchos parecen estar de acuerdo con él. La protagonista de Sólo si te mueves, por ejemplo, estudia Filología Hispánica (lo cual, por supuesto, también puede ser una forma de desperdiciar la juventud, aunque una que requiere mucho esfuerzo), quiere sacarse el carnet de conducir y tiene un novio al que no se atreve a llamar así; cuando se marcha a Teruel para trabajar durante el verano en un parque temático denominado "Dinópolis", sin embargo, la joven descubre que en la juventud está también el placer, y que ese placer (distribuido en fiestas, bares de pueblo que el lector imagina singularmente sucios y oscuros, sesiones de karaoke y conversaciones en vestuarios y en cocinas) tiene que ser bebido hasta el último sorbo porque dura menos que el verano, que siempre es breve.
 
Sólo si te mueves es una novela de aprendizaje tierna y bastante incorrecta con la que su autora ratifica las formas apuntadas en libros anteriores y consolida un modo de narrar que hace de la cotidianidad de los acontecimientos narrados uno de los modos más eficaces de abordar lo extraordinario y trascendente; su novela le valió ser reconocida como Nuevo Talento FNAC, lo que fue una magnífica noticia para la autora pero también para la cadena francesa de librerías, que sólo pocas veces en el pasado había distinguido con ese título a alguien realmente nuevo y talentoso. Aloma Rodríguez (que nació en 1983 y había publicado ya dos libros: París tres y Jóvenes y guapos) es ambas cosas, y esa es (también) una excelente noticia para los lectores.
 
 
Aloma Rodríguez
Sólo si te mueves
Zaragoza: Xordica, 2013

[Publicado el 04/9/2013 a las 12:30]

[Etiquetas: Aloma Rodríguez, Xordica, Novela]

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La pregunta del lector / "Danzas de guerra" de Sherman Alexie

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[...]
 
Al final de ese relato (se titula "La balada de Paul Sinembargo" en la versión de Daniel Gascón, que traduce este libro con su solvencia habitual), el lector toma conciencia por primera vez de lo bueno que es Sherman Alexie para terminar sus cuentos, pero también piensa (y esto lo hace desdecirse parcialmente) que, en realidad, Alexie hace todo bien, lo suficientemente bien (incluso) para que el lector olvide durante la lectura lo increíblemente bueno que es, lo excepcionalmente dotado que está y lo brillante de sus planteamientos narrativos, incluyendo sus estructuras. En sus relatos, el escritor estadounidense recurre a un lenguaje austero y bastante coloquial que no excluye el tono poético y a una especie de humorismo salvaje que, como en el cuento "Danzas de guerra" vuelve tolerable el dolor sin disminuirlo ni justificarlo. Hay algo desconcertante en todo ello, y cuentos perfectos como "Terrible simetría" se benefician de ese desconcierto, del descubrimiento por parte del lector de que su método para distinguir entre buenos y malos escritores ha fracasado y que (casi sin haberse dado cuenta) ha tropezado con uno de los más grandes, con uno a la altura de Lorrie Moore, Alice Munro y Tobias Wolff. Uno de esos autores imprescindibles cuyo descubrimiento provoca en el lector (entre muchas otras) las preguntas: ¿Cómo pude vivir yo hasta ahora sin haberlo leído? ¿Cómo es que me perdí un autor así durante tanto tiempo?
 
 
Sherman Alexie
Danzas de guerra
Trad. Daniel Gascón
Zaragoza: Xordica, 2012

[Publicado el 01/8/2013 a las 12:30]

[Etiquetas: Sherman Alexie, Cuento, Xordica]

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Ejercicios de ventriloquía / "Todos los besos del mundo" de Félix Romeo

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No existe ninguna razón para que la voz de un escritor sea también la de sus personajes, por supuesto, pero uno repara en ello en pocas ocasiones, por ejemplo cuando lee Todos los besos del mundo, la selección de los cuentos de Félix Romeo preparada por Eva Puyó y Chusé Raúl Usón y publicada recientemente por la editorial Xordica. Allí, Romeo (que tenía una voz estentórea) reúne a un puñado de personajes que hablan en susurros, perplejos como están por la belleza y la desgracia de este mundo: escritores que no pueden dejar de pensar historias mientras su pareja se deshace ante sus ojos, padres que ponen pistolas en la cabeza a las personas, luchadores zaragozanos que son destrozados en los cuadriláteros de la Ciudad de México, hijos que visitan a sus padres en la cárcel para proponerles un arreglo insostenible, actores que huyen unos de otros durante un viaje, un niño que ve un cordero bicéfalo en un verano decisivo en Castellón, catadores de quesos que quieren aprender francés, una pareja que vive una vida que (como todas) tiene lugar sobre un cementerio desconocido. Aquí sucede algo notable, y es que todas estas historias y sus personajes oscilan en torno a hechos que no pueden ser mencionados o a pequeños acontecimientos cuya significación real es indescifrable y oscura: desplazamientos a ninguna parte, carreteras perdidas de alguna provincia española, viajes a congresos vitivinícolas que dejan tras de sí cinco camas rotas. Ahora que Félix Romeo ha terminado su viaje (un viaje, por otra parte, que hubiéramos querido que fuese más largo, aunque posiblemente no hubiese podido ser más feliz), uno repara en el hecho de que, como sucede en algunos otros de sus libros y en la magnífica novela póstuma Noche de los enamorados (Barcelona: Literatura Mondadori, 2012), en su obra, los únicos personajes que se detienen son aquellos que han sido encarcelados; aunque, por supuesto, su detención es sólo física: por dentro siguen girando obsesivamente en torno a sí mismos y a las razones de su encierro. Félix Romeo también conoció la cárcel (estuvo en la de Torrero entre 1994 y 1995 por insumisión) y es posible que esa sea una de las razones por las que estos ejercicios de ventriloquía reunidos en Todos los besos del mundo abundan en espacios abiertos. Félix Romeo no se detuvo jamás, y ahora que su obra parece estar concluida, a uno le resulta difícil imaginar que esa conclusión sea también la suya propia; prefiere imaginarlo en algún viaje, pensando como algunos de sus personajes en las potencias de la ficción para transformar el dolor en belleza, la desgracia en alegría, los finales en comienzos.
 
 
Félix Romeo
Todos los besos del mundo
Eva Puyó y Chusé Raúl Usón (eds.)
Zaragoza: Xordica, 2012

[Publicado el 15/11/2012 a las 11:45]

[Etiquetas: Félix Romeo, Cuento, Xordica]

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Biografía

Patricio Pron (1975) es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el Premio Juan Rulfo de Relato, y traducido a diez idiomas. Entre sus obras más recientes se encuentran el libros de relatos La vida interior de las plantas de interior (2013), así como el ensayo El libro tachado: Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura (2014) y las novelas El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016). En 2010 la revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. 

 

Fotografía: Javier de Agustín

Bibliografía

 
 
 
 

 
 

 

Ficción

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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