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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 19 de agosto de 2017

 Blog de Patricio Pron

Lenta biografía / "Teoría del ascensor" de Sergio Chejfec

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A la fantasía cultural de una lectura "veloz" para la que existirían técnicas específicas, la literatura parece haber respondido, por una parte, con la aceleración de la velocidad de desplazamiento del libro en tanto mercancía, devenida prácticamente instantánea con su pérdida de materialidad; y por otra parte, mediante la adopción de procedimientos que tienden a la constitución de una literatura asertiva, formalmente simple y temáticamente redundante, de la que se excluye todo aquello que pudiese entorpecer (y por consiguiente ralentizar) la lectura, convertida en una práctica presumiblemente engorrosa y algo indeseada, situada como está entre el deseo de haber leído y su realización.
 
Sergio Chejfec viene produciendo desde hace décadas una obra de un rigor desusado que desde el título del primer libro que la compone, Lenta biografía (1990), tiene en el tiempo uno de sus intereses más habituales. No se trata tan sólo de que los personajes de Chejfec parezcan vivir "fuera" de él, en una zona de contornos difusos en la que la percepción temporal es condicionada por prácticas deliberadamente ajenas a la duración como el vagabundeo y la elaboración de conjeturas: los libros en los que esos personajes aparecen (lo que podríamos denominar "la obra en sí") exigen del lector una velocidad de lectura baja, condicionada por su falta de linealidad, la falta de acciones otras que la percepción y las muchas incertidumbres que tienen lugar y son resueltas o no en ellos: quién habla, respecto de quién lo hace, dónde se encuentra, hacia dónde va, (sobre todo) cómo ve y de qué forma salva el abismo que existe entre la experiencia y su relato de ella.
 
Si la obra de Chejfec es considerada habitualmente "difícil", no lo es sino debido a que (a modo de resistencia al imperio de la velocidad en literatura, le interese esto a su autor o no) su obra no pretende ser el relato de una experiencia sino una experiencia en sí misma: en su resistencia a la lectura adquisitiva, veloz, en el marco de la cual (podría decirse) hubo una experiencia y el lector debe leer el relato que se hizo de ella para conocerla, la opacidad de la obra de Chejfec, su apuesta decidida por la provisionalidad y la irresolución, devuelve a la lectura su condición de experiencia (y podría decirse que toda experiencia tiene su grado de dificultad, incluso la más agradable). Ya sea que narre una deriva por un parque en el sur de Brasil, aborde la obra de Rafaela Baroni o (como en esta Teoría del ascensor) se ocupe de contemporáneos como Mercedes Roffé, Martín Caparrós, Mario Bellatin, Carlos Ríos, Victoria de Stéfano o Igor Barreto, dé cuenta del descubrimiento azaroso de unas postales antiguas de Caracas o de su vida en Nueva York, visite el taller de Eduardo Stupía o escriba sobre sus muertos familiares (Lorenzo García Vega, Juan José Saer, Julio Cortázar), leer a Sergio Chejfec es asistir a una sofisticada forma de recordarnos que toda literatura constituye una doble experiencia: la de aquello que se narra (poco importa si situado en el pasado o en el presente; aquí, poco importa si protagonizada por los sucedáneos de una "primera persona" que Chejfec elude para que la narración autobiográfica no devenga irrelevante o banal: "él", "el escritor", etcétera) y la de la narración misma, devenida experiencia mediante su reenactment en la lectura. Quizás esa recreación constituya una lenta y algo dificultosa experiencia para los lectores habituados a la velocidad de otras literaturas, pero en ella radica la oportunidad de encontrarse con uno de los acontecimientos más importantes de la literatura en español de las últimas décadas, así como algo parecido a una promesa: la de una literatura que al rechazar radicalmente la lectura rápida no pasa, también rápidamente, sin dejar huellas.
 
 
Sergio Chejfec
Teoría del ascensor
Zaragoza: Jekyll & Jill, 2016

[Publicado el 22/2/2017 a las 11:23]

[Etiquetas: Sergio Chejfec, Ensayo, Miscelánea, Jekyll & Jill]

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Prácticas de restitución / "Últimas noticias de la escritura" de Sergio Chejfec

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"La máquina de escribir ofrece la ventaja de ocultar el manuscrito y, con ello, el carácter. En [ella,] todos los hombres tienen el mismo aspecto", escribió (como recuerda Sergio Chejfec en este libro) el filósofo alemán Martin Heidegger. La cita es previa al surgimiento de la textualidad inmaterial de nuestros días, pero anticipa su sensación de pérdida. ¿Qué falta con la popularización del procesador de textos como herramienta hegemónica de escritura, la publicación electrónica y el almacenaje en la nube? A esa ausencia se le pueden dar varios nombres (según Heidegger, se trataría de la individualidad; para Chejfec, es "la presencia aurática" de la escritura manual), pero lo que importa es que la "condición incompleta" de la textualidad inmaterial contemporánea ha generado esfuerzos de recuperación en los que, como sostiene el escritor argentino, "el manuscrito o algunos de los atributos más fuertemente vinculados con él son directa o indirectamente convocados por la escritura digital, a modo de reparación de una incompletud".
 
Últimas noticias de la escritura propone un recorrido por aquellas propuestas literarias y plásticas (estéticas en general) que, poniendo de manifiesto una voluntad de restitución de una cierta textualidad centrada en la noción de "original" y en la escritura "a mano", escenifican su coexistencia no siempre pacífica con otra textualidad (digital y por consiguiente sin materialidad, y más reciente) que mira el manuscrito como recurso legítimo para recuperar lo perdido y completar lo incompleto. La instalación del argentino Fabio Kacero "Fabio Kacero autor del Jorge Luis Borges, autor de Pierre Menard, autor del Quijote", las performances de transcripción tipográfica de Tim Youd, unos relatos de Agustín Fernández Mallo, una exhibición pública de originales de Marcel Proust y la puesta en escena de las supuestas circunstancias de escritura en El entenado de Juan José Saer; pero también, la producción de originales falsos por parte de Juan Gelman para satisfacer la demanda de las universidades extranjeras, los libros de Lorenzo García Vega, la poesía visual de Carlos Gradin realizada con el buscador de Google, el subrayado del Tratado contra el método de Paul Feyerabend de Ezequiel Alemian, la inclusión de una página de Joseph Conrad (con sus marcas de lectura) en El camino de Ida de Ricardo Piglia, la exposición de libros intervenidos por escritores argentinos en la muestra "Leídos" de Esteban Feune de Colombi, el surgimiento de formas literarias ingenuamente imitativas de la interfaz electrónica que apuntarían a nuevas maneras de realismo, la publicación de El original de Laura de Vladimir Nabokov, los intentos de restitución del original por parte de los artistas plásticos Fernando Bryce y Mirtha Dermisache, la concepción del libro como soporte artístico en algunas obras de William Kentridge: todas estas piezas y acciones artísticas señalarían, en palabras del autor de estas Últimas noticias de la escritura, el "agotamiento de la escritura serial por la pérdida de irradiación derivada de la cancelación definitiva de la letra escrita como actividad refleja de la propia escritura". Es decir, serían tanto un intento (más o menos irónico, poco importa) de restitución de una cierta materialidad textual y de la presencia del autor en el texto a través de los trazos de su escritura como una reflexión acerca de lo que se perdería con la hegemonía de la textualidad inmaterial de los procesadores de texto, el almacenamiento en la Red y la publicación electrónica.
 
Sergio Chejfec nació en Buenos Aires en 1956 y es considerado uno de los escritores más radicalmente innovadores de la literatura argentina contemporánea; esto significa (entre otras cosas) que no es Mario Vargas Llosa, lo que es una suerte para él y para sus lectores: allí donde uno esperaría un ejercicio de nostalgia y un rechazo conservador al hecho de que una forma de concebir la literatura está siendo desplazada por otra, Chejfec propone un recorrido sobre el que, a diferencia del autor de La civilización del espectáculo, no adopta una postura moral. Si bien habla con nostalgia de la escritura en esténcil, la fotocopia y el uso de máquinas de escribir manuales y electrónicas (así como de una libreta que, encontrada casi al azar un día, devolvió al autor el placer y los problemas de la escritura manual y lo llevó a reflexionar sobre la materialidad de la producción de los textos), también se refiere a su escritura en blogs y afirma creer que, en su "promesa de olvido y persistencia al mismo tiempo", la publicación electrónica se lleva "mejor" con su escritura que la física. El suyo no es un enjuiciamiento moral del enfrentamiento entre dos tipos de textualidad sino un mapa para orientarse en el escenario inevitablemente inestable y en transformación de ese conflicto; quienquiera que haya alguna vez intentado tratar de comprender qué sucede con la literatura y con nuestra propia producción literaria frente a su proliferación y a la pérdida de su materialidad (que Chejfec denomina las "cuestiones vinculadas con el estatuto de la escritura en momentos en que las modalidades digitales cambian el sentido y el concepto de original físico") sabe cuán dificultoso es orientarse en ese escenario. Sergio Chejfec lo hace con la solvencia de sus mejores libros (Lenta biografía, Los planetas, Mis dos mundos, La experiencia dramática, Modo linterna) y un magnetismo que recuerda a los que parecen ser sus principales modelos de ensayista: Walter Benjamin, Jacques Rancière y Georges Didi-Huberman.
 
 
Sergio Chejfec
Últimas noticias de la escritura
Madrid: Jeckyll & Jill, 2015
 
[En Letras Libres. Ciudad de México y Madrid, marzo de 2016.]

[Publicado el 31/3/2016 a las 12:00]

[Etiquetas: Sergio Chejfec, Ensayo, Jeckyll & Jill]

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El mapa de hule / "La experiencia dramática" de Sergio Chejfec

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Rose es actriz y «nunca dejó la ciudad por más de pocos días» (95); Félix no nació en ella y todavía le provoca perplejidad: sus paseos constituyen todo el material narrativo de La experiencia dramática del argentino Sergio Chejfec, pero el asunto principal de esta novela es un ejercicio asignado a los alumnos en el taller de teatro del que participa Rose en el cual cada uno de ellos «debe elegir y escenificar la experiencia cierta más dramática de su vida» (34). Rose vacila, se interroga y pregunta a Félix cuál es la suya, recuerda su boda, recuerda el recuerdo de una alcancía de la infancia que tuvo en el transcurso de su boda y piensa en lo que pudo pensar su marido cuando visitó a su hermano en el hospital en la que fue su propia experiencia dramática, y todo sucede en el transcurso de una de esas caminatas que hacen sentir a Félix que está «a resguardo en un mundo que, como muchos saben, raramente brinda protección» (35).
 
Aunque se ha dicho que La experiencia dramática tiene como tema «la crisis agónica del lenguaje» (cualquier cosa que esto haya significado la semana pasada), lo cierto es que lo que está en discusión en ella es el estatuto de verdad otorgado a la representación; de lo que se trata es de responder a la pregunta de si algo es menos «verdadero» por ser representado (toda vez que esa representación es experimentada como uno más de muchos otros hechos «verdaderos»), una pregunta que Chejfec parece responder por la negativa, puesto que su obra pone de manifiesto que la representación es una forma de «estar en el mundo» y que, por consiguiente, su objeto también es «verdadero» (o tan «verdadero» como puede ser cualquier acontecimiento que no sea representación, si es que hay alguno), cosa que Chejfec ejemplifica en la larga y muy bella disquisición acerca de los mapas con la que comienza el libro y en el marco de la cual Félix «cree que la sucesión de casas y edificios, esquinas y semáforos, veredas, árboles y luminarias [de la ciudad] tiene como principal cometido ser ejemplo de aquello que de todos modos los mapas dan por sentado; o sea, como si los objetos físicos no fueran más que una réplica espacial medio adormecida de aquello señalado por los mapas, y encontraran su justificación en esa existencia complementaria» (10).
 
La experiencia dramática puede ser entendida en ese sentido como el territorio que (por una vez) imita el mapa de hule sobre el que Félix se inclina una noche de verano en uno de los pasajes más notables del libro: «Debido a los pliegues y estrías de la superficie del material, las gotas [de sudor] caídas sobre el mapa forman concentraciones de líquido como si se tratara de lagunas o mares de verdad superpuestos a la superficie representada» (92). Su interés por los mapas (que contrasta con el escaso interés por ellos de Rose, quien «jamás debió pedir un plano para orientarse ni precisó ayuda para alcanzar una dirección», 95) habla de la necesidad de certezas en un mundo que «raramente brinda protección», pero también de un tipo de literatura que, como la de Chejfec, hace de la alusión, de la vacilación y de la sospecha (los «pliegues y estrías» del mapa a los que se hacía referencia anteriormente) sus principales bazas; como si su autor hiciera suyo el principio según el cual «cuando no pasa nada es que vale la pena mirar» (12), La experiencia dramática narra muy pocos acontecimientos (lo que parecerá exasperante a algunos, por cierto) y propone más dudas que certezas (lo que irritará a otros), pero lo hace con el convencimiento de que las primeras «se han convertido para él en una señal, una especie de prueba de vida, uno de los pocos trances abstractos, y en este sentido interrogativos, por los que todavía es capaz de pasar con mayor intensidad» (147), e intensidad y belleza son todo lo que está novela ofrece a sus lectores.
 
 
Sergio Chejfec
La experiencia dramática
Avinyot del Penedés: Candaya, 2013
 
 
[En Letras Libres. Ciudad de México y Madrid, julio de 2013.]

[Publicado el 25/7/2013 a las 12:00]

[Etiquetas: Sergio Chejfec, Candaya, Novela]

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Foto autor

Biografía

Patricio Pron (1975) es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el Premio Juan Rulfo de Relato, y traducido a diez idiomas. Entre sus obras más recientes se encuentran el libros de relatos La vida interior de las plantas de interior (2013), así como el ensayo El libro tachado: Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura (2014) y las novelas El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016). En 2010 la revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. 

 

Fotografía: Javier de Agustín

Bibliografía

 
 
 
 

 
 

 

Ficción

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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