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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 24 de abril de 2017

 Blog de Patricio Pron

La repetición / "Mac y su contratiempo" de Enrique Vila-Matas

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"Repetición con distancia crítica": la muy conocida expresión con la que Linda Hutcheon definió a la parodia parece (pese a no aparecer con asiduidad en las críticas que ha recibido hasta el momento) la mejor forma de definir Mac y su contratiempo, el nuevo libro de Enrique Vila-Matas. Por una parte, porque la repetición es tematizada una y otra vez por su narrador y protagonista, un pequeño constructor cuya quiebra permite, por fin, acariciar el sueño postergado de "convertirse en escritor"; por otra parte, porque la novela es la reescritura de un libro anterior de su autor, Una casa para siempre (1988); para finalizar, porque la obra revisita algunos de los temas más recurrentes en la obra de Vila-Matas (la atribución falsa; la falsificación; la negación de la escritura como forma de escritura; la imposibilidad de saber de antemano qué se escribirá, y de qué manera; el conflicto entre realidad e impostura).
 
A la repetición de la serie temática le sigue, ineludiblemente, la de las figuras tutelares de su autor (M. Duras, S. Beckett, P. Valéry, M. Fernández, W. Benjamin, S. Kierkegaard, B. Malamud, D. Barnes, M. Schwob, F. Pessoa, W. Gombrowicz, G. Perec), que éste atribuye a Mac repitiendo anécdotas y citas ya empleadas en sus libros; y sin embargo, la repetición (que pareciese así la mera continuidad de un proyecto literario y unos gustos personales) pone de manifiesto la distancia crítica de la que hablaba Hutcheon allí donde Mac es un personaje risible: por un lado, porque sus citas son las del pequeño empresario barcelonés deseoso de fingir unas lecturas más amplias (y sofisticadas) que las que tiene, como si Mac no supiera (y no sabe: su eficacia como personaje radica precisamente en el hecho de que el lector nunca olvida su condición de constructor fracasado) qué hacer con esas citas, excepto formularlas; por otro, porque sus gustos en materia de literatura contemporánea son pueriles, simple concesión a los nombres más valorados en suplementos culturales y concejalías de cultura.
 
A diferencia de la mayor parte de los principiantes, Mac sabe que lo es (en uno de los pasajes más logrados del libro, habla de "la alegría del que se sabe inédito y está celebrando el arranque de un diario de aprendizaje"); como todos ellos, tiene una relación enfermiza con ciertos textos (en su caso, con unos horóscopos de periódico que atribuye a cierta mujer que conoció en el pasado y cree que sólo están dirigidos a él). La nueva novela de Enrique Vila-Matas resulta fascinante allí donde su autor demuestra su muy conocido talento para la paradoja ("escribir es dejar de ser escritor"; "quizás en lo del reloj no haya repetición, me digo, sino una misma hora cayendo a todas horas"; "Soteras me preguntó si había oído hablar de los que veían una película dos veces, pero la segunda no la entendían"; "sólo importa la obra, pero finalmente la obra no está ahí más que para conducir a la búsqueda de la obra"), pero también donde se niega a sí misma. Al final hay aventura y algo parecido a un conocimiento adquirido; al final, también, se pone de manifiesto que este libro sobre la repetición (su personaje lo hace con "Walter y su contratiempo", el libro de cuentos de un vecino escritor al que admira) es una negación de la posibilidad de repetir, previa y afortunadamente formulada por cierto poeta simbolista llamado Pierre Menard, del que sabemos muy poco y, al mismo tiempo, lo sabemos todo ya, y 'repetida' por Enrique Vila-Matas en este libro.
 
 
Enrique Vila-Matas
Mac y su contratiempo
Barcelona: Seix Barral, 2017

[Publicado el 22/3/2017 a las 12:15]

[Etiquetas: Enrique Vila-Matas, Novela, Seix Barral]

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El kitsch en Auschwitz / "En el paraíso" de Peter Matthiessen

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Tadeusz Borowski, escritor polaco y sobreviviente de Auschwitz, es (junto con Primo Levi, Jorge Semprún, Imre Kertész, Varlam Shalámov y Jean Améry) uno de los más destacados representantes de la literatura escrita a raíz de y a menudo después de la experiencia de los campos de concentración; también es el objeto de estudio de Clements Olin, el poeta y académico estadounidense que participa de "una semana de homenaje, oración y meditación silenciosa" en Auschwitz en el invierno de 1996.
 
Ni Olin ni la reunión en Auschwitz son reales; sí los hechos sucedidos allí y ampliamente documentados, que Peter Matthiessen parece considerar (sin embargo) poco conocidos por el lector, de allí que se valga de la supuesta semana en Auschwitz, de su protagonista y de una pareja de jóvenes polacos para aleccionar al lector acerca de asuntos como el antisemitismo, el riesgo de relativizar los hechos históricos, la responsabilidad individual de los descendientes de víctimas y perpetradores, los vínculos entre justicia y venganza, el concepto de testimonio, la culpa del sobreviviente, Ana Frank, la vergüenza alemana, el carácter "elegido" del pueblo judío, la naturaleza del Vaticano, el amor, la trascendencia y, en líneas generales, "la capacidad insondable que tiene el hombre para hacer el mal".
 
En el paraíso participa de la convicción (mayoritaria en numerosas literaturas, también en la española, desafortunadamente) de que sólo se puede escribir del horror horrorosamente y del mal absoluto, absolutamente mal. En sus mejores momentos, este libro de Matthiessen de pretensiones didácticas incurre en la prosa de agencia de viajes ("En el lado norte, en su complejo vallado de un kilómetro y medio de ancho más o menos, están los cimientos de lo que queda de la pequeña ciudad de viejos establos que se usaban como barracones para los presos masculinos", etcétera); en los peores, se hunde en la cursilería: las estrellas son "rígidas hasta la lobreguez", el frío es una "tumultuosa inversión térmica", todos los muros están "agrietados", la maleta del personaje es (inevitablemente) una "vieja maleta", los maquinistas del ferrocarril sólo pueden ser "hombres de caras ásperas y sucias de hollín [...] royendo mendrugos negros", las "moradas se abalanzan sobre la carretera como si huyeran de las oscuras hileras de árboles perennes que bajan desfilando por las laderas blancas de las colinas de más allá, como si fueran regimientos prusianos", etcétera.
 
El lector debe arrastrarse por algo más de doscientas páginas de buenas intenciones y prosa como la citada; su compensación es escasa: el descubrimiento de la implicación personal de Olin en el tema concentracionario (un whodunit excepcionalmente torpe) y su historia de amor con una monja ("El Señor ha querido que esta hermana de Cristo y este buen hombre, su hermano judío, se conozcan aquí en el Gólgota", dice ella). El trazo grueso con que está contado todo, la simplificación hasta lo grotesco de la historia de Polonia, la caricatura de alemanes y polacos y un conocimiento nulo de la naturaleza de la estancia en Auschwitz, incluso de la más breve, hacen que la implicación del lector sea nula.
 
"El arte [...] es el único camino que puede llevar a la comprensión de esa maldad suprema que trasciende todo entendimiento", sostiene un personaje. Se trata de una contradicción involuntaria (si la maldad "trasciende todo entendimiento" el arte no puede aportar a su "comprensión"), pero también da cuenta del hecho de que no todo el arte puede contribuir a ese entendimiento (en el hipotético caso de que esta sea su función) y desde luego no el que pone de manifiesto En el paraíso. El lector interesado hará bien en recurrir a los nombres importantes de la literatura concentracionaria antes que al kitsch de sus entusiastas.
 
 
Peter Matthiessen
En el paraíso
Trad. Javier Calvo
Barcelona: Seix Barral, 2015
 
 
Publicado originalmente en Babelia/El País, 23 de noviembre de 2015. 

[Publicado el 23/12/2015 a las 12:30]

[Etiquetas: Peter Matthiessen, Novela, Seix Barral]

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Escuchando voces / "Gracias por la compañía" de Lorrie Moore

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"Si una persona me viese trabajar", afirmó Lorrie Moore en la entrevista que le hizo Elizabeth Gaffney en The Paris Review en 2001, "vería que se trata de llegar todo lo lejos que puedo con una voz, el fragmento melodioso de una larga y persistente idea".
 
Los relatos de Gracias por la compañía (los primeros suyos desde Pájaros de América, de 1998) recuerdan el talento especial de Lorrie Moore para "escuchar" las voces que conforman la columna vertebral de sus relatos. No importa demasiado que quienes hablen en ellos sean un divorciado que sencillamente no está muy enamorado de la chica con la que sale, una mujer que muere de cáncer, un escritor erróneamente invitado a una cena para recaudar fondos, una antigua cantante de rock poco exitosa que se debate entre dos lealtades, un hombre que empieza a salir con una mujer cuyo hijo está loco, o un oficial de inteligencia; tampoco importa mucho que esas voces se parezcan un poco demasiado entre sí: allí donde muchos quizás vean un defecto (posiblemente la autora misma, en sus clases de escritura creativa), Moore encuentra la potencialidad de una voz propia. Una voz caracterizada por la inteligencia, un talento descollante para el diálogo y la capacidad (improbable en otros) para dar con situaciones humorísticas en el ojo de la desgracia. En Gracias por la compañía una persona tiene "la impresión de ver la vida desde un contenedor de plástico, como una comida sobrante asomada a la grasienta niebla del mundo" (42); otra se ve "en parte una Shelley Winters morena, en parte una patata" (74); otro intentó reproducir de niño el experimento de Konrad Lorenz con patos, pero "se había hecho un lío con las luces de incubación y había cocido los patos dentro del huevo: el sótano apestaba tanto que su madre le gritó durante días. Era una lección científica de algún tipo (los límites emocionales de la madre trabajadora Homo sapiens judía), pero era ciencia blanda, menos impresionante" (22).
 
(Los diálogos también son magníficos, por cierto: cuando una mujer descubre la infidelidad de su marido y se lo cuenta a una vecina, ésta responde, por ejemplo, "Como feminista no debes culpar a la otra otra mujer". "Como feminista te pido que no me hables", contesta la otra.)
 
Sólo en los relatos de Lorrie Moore la carta de un restaurante puede estar "llena de cosas delicadas y horripilantes: mejillas, lenguas, timos" (52), el corazón de una persona se puede "hundir por su lado izquierdo hasta su zapato" (68) o alguien puede recibir "un nuevo propósito de Dios, cuyo persistente humor disparatado era tan arbitrario como un mosquito" (155); sólo en ellos (en una revelación nada menor de la importancia de Antón Chejov en la formación de Moore) alguien puede decir que su trabajo es "identificar al débil, de modo que el mundo pudiera asegurar su futuro fuerte golpeando a los débiles hasta la muerte" (108).
 
El mundo de Lorrie Moore sería insoportable sin la falsa levedad y la piedad distante con la que la autora trata a sus personajes. "Cada día había algo nuevo que llorar y algo viejo que celebrar", piensa uno de ellos. A eso se dedica precisamente Moore, quien, en la entrevista para The Paris Review ya mencionada, afirmó que observarla trabajando "podría ser como ver un montón de cortar y pegar notas, parar y comenzar, miradas penetrantes, ráfagas intermitentes (como dicen los meteorólogos), visitas repentinas (de fuerzas invisibles), la contemplación de los lomos de varios diccionarios y libros de referencia apilados detrás del ordenador y mucho recalentamiento de café frío (lo cual es y no es una metáfora)". En ese caso, Dios bendiga el café recalentado.
 
 
Lorrie Moore
Gracias por la compañía
Trad. Daniel Gascón
Barcelona: Sex Barral, 2015 

[Publicado el 04/9/2015 a las 12:00]

[Etiquetas: Lorrie Moore, Cuento, Seix Barral]

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La lección alemana / "Ha vuelto" de Timur Vermes

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Ha vuelto ha generado desde su publicación en Alemania en noviembre de 2012 un notable revuelo, ha vendido algo más de medio millón de ejemplares y ha sido portada de docenas de revistas y de suplementos culturales incapaces de ocultar su entusiasmo por esta sátira acerca de la sociedad alemana actual en la que Adolf Hitler aparece en un solar abandonado en las proximidades de la antigua Cancillería y se transforma, mediante una suma de candor y cálculo, en estrella televisiva con partido político propio.
 
Aunque su propio autor ha admitido haberse sentido sorprendido por el éxito de Ha vuelto, éste parece fácilmente explicable (y predecible) en un país profundamente interesado en su pasado nacionalsocialista y, en particular, en la figura de Hitler, de la que los alemanes nunca parecen tener suficiente. No hay nada objetable en ello: el concepto de "Vergangenheitsbewältigung" (la superación del pasado mediante su revisión permanente), que articula la visión alemana de su historia nacional, requiere que las nuevas interpretaciones se produzcan de manera continua en forma de documentales y libros, así como de la discusión en todos los ámbitos de la sociedad. A resultas de esa "Vergangenheitsbewältigung", Hitler sigue estando presente en la sociedad alemana y su figura es el espacio en el que se disputa la batalla por el sentido histórico; así, el primer tomo de la monumental biografía de Volker Ullrich (2013) proponía recientemente una nueva interpretación de la personalidad del Führer de acuerdo a la cual éste habría sido menos insignificante desde el punto de vista intelectual y más hábil de lo que sus biógrafos vienen sosteniendo desde hace décadas.
 
A esa interpretación adhiere también Ha vuelto, en la que Hitler es, ante todo, un buen observador, así como alguien dotado de una enorme capacidad para beneficiarse de los materiales sociales a su disposición; por supuesto, sus observaciones a menudo son erróneas (al despertar ve a unos niños jugando al fútbol y llama a uno de ellos "Joven Hitleriano Ronaldo" por el nombre que aparece estampado en su espalda; el Führer interpreta la práctica del reciclado como la consecuencia de la escasez de materias primas producida por la guerra y cree que el escaso dominio del alemán por parte de ciertos jóvenes de origen turco es el resultado de una política destinada a que la mano de obra extranjera no acceda a los derechos reservados a los alemanes); todas ellas, sin embargo, tienen un fondo de verdad y Hitler sabe qué hacer para beneficiarse de ellas; de hecho, la situación no puede ser más positiva para él, ya que "a la cabeza del país estaba una mujer fondona con el poder de irradiación optimista de un sauce llorón, una mujer que se desacreditaba ella misma por haber participado en la pesadilla bolchevique del este alemán durante treinta y seis años sin que su entorno hubiese podido percibir en ella el menor asomo de malestar" (135).
 
Agresiva, indignada, incrédula, hostil, la sátira literaria requiere personajes únicos, y es evidente que Hitler lo es; si Ha vuelto es una magnífica sátira no lo es en menor medida porque, a diferencia de los textos satíricos que forman parte del canon (piénsese en Utopía de Tomás Moro, Erewhon de Samuel Butler, Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift, Rebelión en la granja de George Orwell, entre otros), no hay aquí ningún disimulo retórico y ninguna voluntad de exotismo: Vermes habla explícitamente de la Alemania contemporánea y lo hace obligando al lector a aprobar los juicios de Hitler, lo que, para una sociedad como la alemana, es terrible: simpatizar con el Hitler algo ridículo (pero antisemita, misógino, anticomunista, xenófobo, chauvinista) de Ha vuelto equivale a aceptar la posibilidad de que el nacionalsocialismo no sea únicamente un incidente del pasado alemán sino un cúmulo de opiniones que compartimos y expresamos diariamente. Más aún (y esto hace que el apoyo prestado por la prensa a la novela de Vermes parezca desconcertante), lo que Ha vuelto viene a demostrar al narrar el ascenso meteórico de Hitler gracias a su presencia en la televisión es que los medios de comunicación masiva y la Red son el ámbito natural para el pensamiento totalitario ya que (como reconoce admirativamente el antiguo Führer) ambos han normalizado la delación, el engaño, la vigilancia y el control de los individuos que fueron parte fundamental de sus políticas de 1933 a 1945 con las trágicas consecuencias por todos conocidas. Precisamente por ello, y aunque fallida como novela (demasiado extensa, monótona en muchos pasajes, escrita en un lenguaje meramente funcional), Ha vuelto es una obra valiosa, que arroja sombras sobre el presente no sólo alemán y contribuye de ese modo a esa "superación del pasado mediante su revisión permanente" que es la forma que tiene Alemania de no repetir la historia y la mejor lección que ese país tiene para dar a sus vecinos; la pregunta, sin embargo, es si estos están dispuestos a aprender de ella.
 
 
[Publicado originalmente en Opinión de El País. Madrid, 19 de octubre de 2013. 

[Publicado el 24/10/2013 a las 11:45]

[Etiquetas: Timur Vermes, Novela, Seix Barral, Disidencia]

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Enrique Vila-Matas, el último lector

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En "Gombrowicz en seis horas y cuarto" Enrique Vila-Matas recuerda que en sus comienzos "no quería ser como Juan Benet o [Rafael] Sánchez Ferlosio. Quería ser un escritor no-español, y a ser posible raro y del país más extraño que encontrara". Naturalmente, el autor de El mal de Montano ha conseguido convertirse en ese escritor, y en la actualidad habita un país que lleva su nombre y del que es el principal habitante (aunque no el único), un país al que se accede exclusivamente mediante la lectura.
 
En ese sentido, Juan Villoro recuerda en un artículo de 2005 publicado posteriormente en Vila-Matas portátil (Candaya, 2007) que la estética del autor de Dublinesca "depende en primera y última instancia de la lectura" y que "resulta casi imposible asomarse a [Vladimir] Nabokov, [Franz] Kafka, [Robert] Walser, [Witold] Gombrowicz o [Fernando] Pessoa desde el mirador de la narrativa hispánica sin revisarlos al modo de Vila-Matas". La observación de Villoro no es accesoria, sino que apunta a características esenciales de la obra no solamente ensayística del escritor español como su celebración de la lectura y su concepción del autor como alguien decidido no a inventar sino a dar cuenta de sus descubrimientos; la literatura hispanohablante debe a Jorge Luis Borges y posteriormente a Enrique Vila-Matas la ampliación del repertorio de posibilidades que resulta de esa concepción. Al igual que Borges, el autor de Suicidios ejemplares ha hecho pasar tímida y cortésmente buena parte de sus hallazgos por las citas de autores heterogéneos que conforman una singular biblioteca íntima y se ha dedicado a promover esa biblioteca con entusiasmo. Vila-Matas parece haber encontrado muy pronto un estilo idóneo para ello, compuesto de anécdotas inventadas, atribuciones erróneas y situaciones disparatadas y posiblemente falsas que le permiten abordar cuestiones complejas vinculadas con la literatura (la desaparición del autor, la preponderancia del proyecto, la tarea del lector, los vínculos entre ficción y realidad, etcétera) de una manera nada solemne; en ese sentido, su obra ensayística adquiere una forma zigzagueante y fingidamente casual que recuerda mucho al género francés de la "causerie" por su brevedad y su humorismo pero carece de su carácter circunstancial, ya que, como demuestran los ensayos selectos de Una vida absolutamente maravillosa, esa obra ensayística anticipa temas y argumentos de la obra ficcional del autor (si es que ambas pueden deslindarse) y la explica. Un ejemplo escogido al azar es el del pequeño ensayo "El bolsillo secreto": aquí Vila-Matas recuerda un pasaje de La ocupación del suelo de Jean Echenoz, a continuación menciona una fotografía de la casa natal de Georges Perec, luego una cita de Gérard de Nerval, más tarde evoca un sueño, después cita a Edmond Jabés y a continuación recuerda el bolsillo secreto que los judíos conversos llevaban en un pliegue de la manga izquierda y en el que apuntaban sus plegarias esenciales, lo que lo lleva a regresar a La ocupación del suelo y a concluir con la que es la idea central del texto, la de que ciertos libros "son escritos para bolsillos secretos" (26).
 
Una vida absolutamente maravillosa tiene algo más de quinientas páginas y en ella los textos (extraídos de libros como El traje de los domingos de 1995, Para acabar con los números redondos de 1997, Desde la ciudad nerviosa de 2000 y El viento ligero de Parma de 2004 y de publicaciones como Babelia y Letras Libres) poseen mayoritariamente esa forma, lo que otorga a la selección un carácter inevitablemente monótono, pero esta es la única pega que se le puede poner al volumen, ya que, por una parte, éste reúne textos imprescindibles del autor español que permanecían dispersos hasta el momento y, por otra, está repleto de hallazgos: la historia del doble de Guy de Maupassant, la del asalto a Notre-Dame de París por el letrista Michel Mourre, la de la extraordinaria fortuna final de obras literarias que alguna vez estuvieron a punto de titularse "Trimalchio en West Egg" o "Pansy", un gran chiste de Bohumil Hrabal, los encuentros entre Franz Kafka y el matrimonio Nabokov en el tranvía, la historia del continuador del novelista ficticio Jack Torrance, el impulso inicial para la escritura de Bartleby y compañía o el vínculo entre la literatura y el alcohol.
 
Que este Una vida absolutamente maravillosa es uno de los textos fundamentales de la obra de Enrique Vila-Matas queda también de manifiesto en la medida en que permite conocer más profundamente la biblioteca personal del autor y su interés por ciertas literaturas nacionales: por las páginas de esta edición al cuidado de Andreu Jaume circulan autores como los mencionados por Villoro, pero también Raymond Roussel, Gustave Flaubert, James Joyce, Louis-Ferdinand Céline, César Aira, Paul Auster, Pío Baroja, Samuel Beckett, Walter Benjamin, Adolfo Bioy Casares, Maurice Blanchot, Roberto Bolaño, Jorge Luis Borges, Anthony Burgess, André Breton, Italo Calvino, Álvaro de Campos, Elias Canetti, Truman Capote, Anton Chejov, Julio Cortázar, Charles Dickens, Marcel Duchamp, Roland Barthes, Jules Renard, Marguerite Duras, William Faulkner, Macedonio Fernández, Gabriel García Márquez, Ramón Gómez de la Serna, Graham Greene, Ernest Hemingway, Patricia Highsmith, Georg Christoph Lichtenberg, Claudio Magris, Stéphane Mallarmé, Katherine Mansfield, Michel de Montaigne, Augusto Monterroso, Dorothy Parker, Octavio Paz, Ricardo Piglia, Sergio Pitol, Edgar Allan Poe, Marcel Proust, Arthur Rimbaud, Alejandro Rossi, Francis Scott Fitzgerald, W.G. Sebald Stendhal, Laurence Sterne, Italo Svevo, Antonio Tabucchi, Ramón María del Valle-Inclán, Oscar Wilde y Bruno Schulz, algunos de los cuales los lectores que nos formamos en la década de 1990 descubrimos gracias a él. Una vida absolutamente maravillosa viene a probar  también que (contra lo que podía creerse) el interés de Vila-Matas como lector no se limita a la literatura francesa, sino que se extiende a la hispanoamericana, la alemana y la italiana y (al igual que El viajero más lento: el arte no terminar nada de 1992, editado estos días por Seix Barral y también relevante, aunque carezca de notas y de índice onomástico y no haya sido actualizado) también a dar cuenta de un territorio enorme al tiempo que íntimo que forma parte de la geografía personal de quienes somos sus lectores.
 
 
Enrique Vila Matas
Una vida absolutamente maravillosa: ensayos selectos
Edición al cuidado de Andreu Jaume
Barcelona: Debolsillo, 2011
 
Enrique Vila Matas
El viajero más lento: el arte no terminar nada
Barcelona: Seix Barral, 2011
 
 
Publicado originalmente en Letras Libres, noviembre de 2011.
 
 
[Mañana: "Un pezón descubierto puede financiar la publicación de un libro revolucionario", cita]

[Publicado el 16/11/2011 a las 12:00]

[Etiquetas: Enrique Vila Matas, Debolsillo, Seix Barral, Ensayo]

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Biografía

Patricio Pron (1975) es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el Premio Juan Rulfo de Relato, y traducido a diez idiomas. Entre sus obras más recientes se encuentran el libros de relatos La vida interior de las plantas de interior (2013), así como el ensayo El libro tachado: Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura (2014) y las novelas El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016). En 2010 la revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. 

 

Fotografía: Javier de Agustín

Bibliografía

 
 
 
 

 
 

 

Ficción

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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