El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 30 de mayo de 2012

 Blog de Patricio Pron

Roberto Bolaño: la obra única

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Algo menos de un año atrás, la publicación de El Tercer Reich permitió a los lectores asistir a un episodio en la formación de Roberto Bolaño: escrito en 1989, el texto no se correspondía necesariamente con el estilo que su autor desarrollaría más tarde y no alcanzaba sus cotas de calidad posteriores pero parecía haber sido funcional en la obtención de ese estilo y de esa calidad; aun tratándose de una buena novela y participando de las principales características de la obra del escritor chileno, El Tercer Reich no resistía en realidad la comparación con sus otras obras y provocó en algunos lectores la impresión de que ya no cabía esperar mucho de los materiales dejados por Bolaño tras su muerte.
 
La lectura de Los sinsabores del verdadero policía, la novela o conjunto de relatos y proyectos de novela en el que Bolaño trabajó a partir de la década de 1980 y hasta su muerte, produce un efecto por completo diferente. El libro no es un texto de formación independientemente de lo que indiquen las fechas que se le atribuyen: aquí encontramos la erudición marginal, el gusto por la inclusión de fragmentos narrativos (sueños principalmente, pero también cartas) que están en una relación enigmática con las narrativas principales que les sirven de marco, la enumeración de elementos heterogéneos y la conformación de series y de listas, la tendencia a la irresolución y a la insinuación y esa escritura que Juan Antonio Masoliver Ródenas denomina en su prólogo "una escritura visionaria, onírica, delirante, fragmentaria, y hasta se podría decir que provisional" (8), características del estilo de Bolaño en libros como Estrella distante, Llamadas telefónicas, Los detectives salvajes y 2666 entre otras obras. La mención a estos textos no es casual: buena parte de sus motivos y temas parecen haber hecho su primera aparición en Los sinsabores del verdadero policía, en el que, como sostuvo recientemente Rafael Suárez Plácido "está todo Bolaño" y en el que tal vez deba verse la única obra del escritor prolífico y singular que fue el chileno.
 
Aunque el texto se divide en cinco apartados que carecen de un protagonista único ("La caída del muro de Berlín", "Amalfitano y Padilla", "Rosa Amalfitano", "J. M. G. Arcimboldi" y "Asesinos de Sonora"), su autor regresa una y otra vez al infortunado Óscar Amalfitano, el profesor chileno de 2666 cuyo pasado conocemos por primera vez aquí, y a Santa Teresa y sus crímenes. Aquí también se encuentra la taxonomía de los poetas que Bolaño atribuía a Ernesto San Epifanio en Los detectives salvajes y que los distribuye en las categorías de "maricones, maricas, mariquitas, locas, bujarrones, mariposas, ninfos y filenos" (21-24); también la narración de la supuesta violación a Arthur Rimbaud del mismo libro. El relato de Llamadas telefónicas "Un cuento ruso" constituye el séptimo capítulo del segundo apartado del texto y existen otras correspondencias entre esta novela y 2666 de las que Ignacio Echevarría dio cuenta en un artículo reciente en El Cultural del diario español El Mundo, pero también una divergencia sustancial en la figura del J. M. G. Arcimboldi que, como afirma Echeverría, "nada tiene que ver con el Benno von Archimboldi" de 2666, ya que el de aquí es un escritor francés (y no alemán), el resumen de cuyos libros es tal vez la sección menos atractiva del texto.
 
Quizás más interesante que el propio argumento de Los sinsabores del verdadero policía (en el que hay un amor fou y una larga relación epistolar entre Amalfitano y el joven poeta catalán Joan Padilla, una novela titulada "El dios de los homosexuales" que quedará indefectiblemente inédita, un falsificador de cuadros de Larry Rivers, un general de la Revolución Mexicana, un escritor que practica la prestidigitación y está obsesionado con hacer desaparecer a las personas y unos policías mexicanos y corruptos, todos "personajes de novela filosófica del siglo XVIII exiliados en un continente semejante a la luna, a la cara oculta de la luna, el sitio ideal para que crecieran y se desarrollaran, inocentes y codiciosos, singulares y valientes, fantasiosos y rematadamente ingenuos", 90), sea el hecho de que su publicación obliga a pensar en la obra de Bolaño ya no como una serie de textos autónomos vinculados por la circulación de temas y personajes sino, más bien, como fragmentos y textos extraídos de un continuo desconocido hasta el día de hoy por sus lectores, una novela extraordinaria de naturaleza inconclusa (como sólo pueden serlo las obras a las que se dedica la vida, cuya naturaleza es finita) que desafía todo lo que creíamos y lo que dijimos sobre Bolaño hasta el momento. A la altura de 2666 y Los detectives salvajes, Los sinsabores del verdadero policía testimonia la existencia de una novela subterránea y secreta de la que sólo conocemos algunos capítulos sueltos; de esos capítulos (Amuleto, Monsieur Pain, Estrella distante) puede y se ha dicho mucho, pero de la obra de la que emergen no puede decirse nada: tan sólo se la puede contemplar con fascinación y asombro como al paisaje por el que Bolaño hace deambular a sus personajes y en el que él mismo parece haber vivido siempre:
 
"Por allí, se decía Amalfitano como un loco, busca por allí, escarba por allí, por allí hay rastros de verdad. En la Gran Intemperie. Y también se decía: con los parias, con los que no tienen absolutamente nada que perder hallarás, si no la razón, la jodida justificación, y si no la justificación, el canto, apenas un murmullo (tal vez no sean voces, tal vez sólo sea el viento entre las ramas) pero indeleble" (126).
 
 
Roberto Bolaño
Los sinsabores del verdadero policía
Pról. Juan Antonio Masoliver Ródenas
Barcelona: Anagrama, 2011

[Publicado el 27/1/2011 a las 11:36]

[Etiquetas: Roberto Bolaño, Anagrama, Novela]

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Leer con y contra Bolaño

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Fotografía: Siqui Sánchez. Del libro de Dunia Gras, Leonie Meyer-Krentler y el propio Sánchez "El viaje imposible. En México con Roberto Bolaño".

Thomas Chatterton vivió entre 1752 y 1770 y su principal aporte a la literatura inglesa fue la invención de Thomas Rowley, un monje del siglo XV al que le atribuyó sus poemas; de acuerdo a sus biógrafos, Chatterton se suicidó por temor a ser descubierto, pero las razones de su muerte tienen menos importancia que la genealogía de escritores malditos a la que dio origen y a la que también pertenecen Arthur Rimbaud, Charles Baudelaire, Aloysius Bertrand, Petrus Borel, el Conde de Lautréamont, Edgar Allan Poe y otros. El escritor chileno Roberto Bolaño compartió con estos autores una muerte prematura, una personalidad poco convencional y una concepción romántica de la vida y de la literatura; también, una obra radicalmente cuestionadora de los valores y las instituciones literarias dominantes en su época, que, sin embargo (y paradójicamente), lo ha convertido en uno de sus autores más valorados. Que Bolaño haya sido absorbido por esas instituciones lleva a preguntarnos por qué ha sido así y si no es necesario leer una vez más su obra para comprender cuan fuera de lugar está en el centro de la escena.
 
Uno
La transformación de Bolaño en lo que podríamos llamar un "ícono pop" de la literatura de nuestro tiempo ha sido excepcionalmente veloz y ha contribuido a una serie de desplazamientos en la escena literaria que parecen haber sido previstos por el propio autor de Los detectives salvajes. La defensa entusiasta de su obra por parte de Susan Sontag poco antes de su muerte y la publicación en Estados Unidos de 2666 en 2008 se anticiparon a su canonización por parte de la academia, que es tradicionalmente la institución que fija el pasado literario, al tiempo que supusieron su transformación en un fenómeno global, pero Bolaño ya había sido investido con las características de un ícono pop bastante antes de su muerte, con su aparición como personaje en Soldados de Salamina de Javier Cercas (2001) y en obras de Rodrigo Fresán, Eduardo Halfón y Jorge Volpi. Al igual que en el caso de su aparición como personaje literario, la recepción de su obra en el mundo angloparlante ha estado determinada por aspectos esencialmente biográficos y que se encuentran en consonancia con el estereotipo del escritor maldito a la manera de Chatterton, de allí las leyendas que lo presentan como una especie de heroinómano iluminado o las que lo muestran como un joven escritor enfebrecido escribiendo en un piso cochambroso de la calle Tallers de Barcelona, todas resultado de proyecciones y ansiedades sociales en torno a lo literario que recorren nuestra época.
 
Menos importante que la pregunta acerca de si estas circunstancias biográficas son reales, o no, resulta el hecho de que el interés por la obra está supeditado en muchos casos al interés por esas circunstancias, lo que (curiosamente) convierte a Bolaño en un escritor sin obra como los de algunos de sus libros, cuyos fanáticos recorren la geografía mexicana en busca de los sitios que le sirvieron de inspiración (hay un bello ejemplo de esto, el volumen El viaje imposible. En México con Roberto Bolaño, de Dunia Gras, Leonie Meyer-Krentler y el fotógrafo español Siqui Sánchez) o escriben obras que saltan de premio en premio y en las que siempre aparece un poeta desgraciado llamado "B" o "Belano" o "Bolaño" y con el que el autor se identifica absolutamente, tanto en su infortunio como en la promesa de redención y de gloria que ofrece esa identificación.
 
Dos
La apropiación de la figura de Bolaño por parte de ciertos lectores y su transformación en un ícono pop deja de lado los aspectos más disruptivos de su obra pero no es excéntrica a la misma, que incluye una novela escrita con Antoni García Porta titulada Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce (1984) y suele interesarse por figuras de la cultura popular como actrices pornográficas y periodistas, y por medios mecánicos de reproducción como la fotografía o el cine, pero también adopta técnicas del pop como la serialidad, la remoción del material narrativo de su contexto específico o su combinación con elementos ajenos a su esfera de pertenencia, la reescritura y la producción de textos concebidos como extensiones de otros textos anteriores, como en el caso de las novelas Estrella distante (1996) y Amuleto (1999), derivaciones del último fragmento de La literatura nazi en América (1996) y de Los detectives salvajes (1998) respectivamente. También la supuesta facilidad y la ironía, que son algunas de sus marcas de estilo, y una concepción vitalista de la literatura.
 
Tres
A lo largo de su vida Bolaño parece haber concebido su intervención en la escena literaria a la manera de una vanguardia unipersonal y belicosa cuya finalidad última era la renovación de esa misma escena. Muy pocos pueden cuestionar en la actualidad el hecho de que Bolaño triunfó en su guerra personal, pero el precio a pagar parece haber sido su adecuación a los grandes públicos, el desinterés por la toma de posición a favor de los marginales y los menos favorecidos que es explícita en su obra y la eliminación de los aspectos más escabrosos y cuestionadores de esta; es decir, su transformación en un ícono pop vaciado de sentido.
 
Aunque la centralidad de la figura de Bolaño en la escena literaria contemporánea provoca satisfacción por tratarse de la del autor de una obra sólida e inconformista, el hecho de que, siendo tan cuestionadora del sistema literario, su obra haya pasado a ocupar su centro resulta contradictorio e incómodo. Una posible explicación al fenómeno quizás radique en la forma en que los sistemas literarios tienden a preservarse a sí mismos: la centralidad de la obra de Bolaño se justifica así como el resultado de una reacción lógica del sistema que mantiene su integridad incorporando las obras más disruptivas y cuestionadoras de las formas institucionalizadas mediante el desplazamiento del interés, de la obra a ciertos aspectos anecdóticos de su producción y a la construcción del mito trágico del escritor maldito; de ese modo, la obra sobrevive, pero lo hace a costa de que también permanezca el sistema que cuestionaba.
 
Cuatro
"La muerte realmente puede hacer que parezcas una estrella" afirmó Andy Warhol en cierta ocasión. La popularidad de la figura de Bolaño como icono pop (que Rodrigo Fresán ha llamado recientemente su "popsteridad") eclipsa de algún modo su obra misma y distrae de la que es una tarea pendiente, leer a Bolaño una vez más y mejor y hacerlo de la forma en la que él mismo leyó a la tradición y a sus contemporáneos, es decir, con sospecha. Leer con Bolaño y contra Bolaño reivindicando, contra la unanimidad que tanto fastidiaba al chileno, su peligrosidad, que es la de todo gran escritor, y el desafío radical que su obra, que se resiste aún (y afortunadamente) a ser normalizada, representa para las instituciones literarias y para los lectores. Algo similar a lo que proponen los grafitis que estos días pueden verse en algunas calles de Barcelona y que invitan a volver a leerlo junto a una imagen serigrafiada de su rostro, es decir, una imagen destinada a la multiplicación pop de su figura.
 
 
Publicado originalmente en ABC Cultural. Madrid, enero 22 de 2011.

[Publicado el 24/1/2011 a las 10:57]

[Etiquetas: Roberto Bolaño]

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"El poeta está ahí / para que el árbol no crezca torcido"

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Aunque hace algo más de cincuenta años que Nicanor Parra publicó Poemas y antipoemas (1954), el impacto de esa colección seminal en la literatura producida en español no parece remitir. Como afirma el crítico y escritor argentino Elvio E. Gandolfo, Poemas y antipoemas "fue una bomba de profundidad, cuya necesidad imperiosa se captaría a pleno una década más tarde" (10); la solución que Parra ofrecía allí a la pregunta acerca de cómo crear una lengua poética que fuese privada a la vez que pública (que es uno de los deberes principales del escritor, no sólo del poeta) sigue siendo adoptada por los escritores, tanto por aquellos que se dicen sus discípulos como por los que afirman no serlo, así de grande es su influencia.

En Poemas y antipoemas, pero también en el resto de su obra poética, la anterior y la que le seguiría, hay una voluntad decidida de explotar el contenido poético de la lengua coloquial; contra otros proyectos de similar índole, en el de Parra no hay rastros de paternalismo: no se trata de "acercar la poesía" al habla cotidiana (sueño recurrente de poetas progresistas y pesadilla habitual de lectores) sino de extraer de ese habla cotidiana un lirismo que no excluye el sarcasmo, la ironía, el epigrama, que parecen haber pasado desapercibidos hasta la aparición del poeta chileno. Su recreación poética de la lengua de uso tampoco excluye el aspecto específicamente social de esa lengua que, nuevamente en palabras de Gandolfo,

"suele presentar rasgos de la corte de los milagros que han ido fabricando las ciudades latinoamericanas en sus calles, barrios, plazas y oficinas: borrachos, vagabundos, falsos profetas, fanfarrones, tías macabras, oficinistas, engreídos, mujeres como fieras, simples energúmenos" (12).

En los mejores poemas de Parranda larga el lector asiste a la creación de una lengua poética a partir de elementos de lo que en ocasiones es llamado la cultura "baja". En su Manifiesto (1963), Parra reivindica el carácter político de esa elección: "Contra la poesía de las nubes / Nosotros oponemos / La poesía de la tierra firme / [...] Contra la poesía de salón / La poesía de la plaza pública / La poesía de protesta social" (150). Sin embargo, esa "protesta social" es presidida por un gesto humorístico, algo que emparenta a Parra con los situacionistas franceses. Según Gandolfo, el chileno

"empleó una y otra vez el enfoque conceptual, situacionista. Como esos cuatro sonetos donde las letras son reemplazadas, todas, por pequeñas cruces de cementerio. O aquel recital donde anunció que leería un soneto censurado, y se quedó (dramáticamente) callado el tiempo exacto que habrían durado las palabras dichas" (12).

Este gesto humorístico de Parra tiene por función actuar como revulsivo no sólo de los hábitos que presiden la lectura de poesía y la particular relación entre un poeta y su obra sino también de otras instituciones como la del nacionalismo chileno ("Creemos ser país / y la verdad es que somos apenas paisaje", 221), la relación tópica entre vejez y ternura ("Yo no soy un anciano sentimental", 246), la política revolucionaria ("No creo en la vía pacífica", 243) o el Papado ("Los cardenales están molestos conmigo / porque no los saludo como antes / ¿demasiado solemne? / es que soy el Papa caramba", 337). La falta de seriedad y las "salidas de tono" del poeta, que operan en el lector como iluminaciones breves e incisivas (por ejemplo la muy bella del título), son parte constitutiva de su obra y, por lo tanto, uno de sus legados más importantes; autores como el argentino Rodolfo Enrique Fogwill y el chileno Roberto Bolaño, por nombrar sólo a dos de ellos, absorbieron ese aspecto particular de su influencia a tal punto que su obra es difícil de concebir sin la sombra descomunal de Parra.

Aunque el lector español disponía ya de ediciones recientes de Poemas y antipoemas (Cátedra, 1988) y de Poesía y antipoesía (Castalia, 1994), además de dos obras reunidas, Páginas en blanco (Ediciones de la Universidad de Salamanca, 2001) y Obras completas & algo + (Galaxia Gutenberg, Círculo de Lectores, 2006), se echaba de menos una edición a precio asequible que permitiera al lector que no conozca a Parra introducirse en su obra y en su particularísima visión de la poesía. Esta de Elvio E. Gandolfo reúne poemas de todos los libros publicados por el autor hasta el presente, además de algunos poemas primerizos publicados en revistas, las sorprendentes intervenciones visuales de Artefactos (1972) y los extraordinarios "Discurso de Guadalajara" (1991) y "Discurso del Bío Bío. Los pollitos dicen Río Bío Bío" (1996). Quienes crean encontrar semejanzas entre ambos discursos y el ya famoso "Discurso de Caracas" de Roberto Bolaño no estarán en absoluto desacertados.

 

Nicanor Parra

Parranda larga: Antología poética

Sel. y pról. Elvio E. Gandolfo

Madrid: Alfaguara, 2010

[Publicado el 14/4/2010 a las 12:06]

[Etiquetas: Nicanor Parra, Roberto Bolaño, Rodolfo Enrique Fogwill, Elvio E. Gandolfo, Poesía, Alfaguara]

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Roberto Bolaño en un mundo en ruinas

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Al asunto de los mapas en la narrativa de Roberto Bolaño (1953-2003) se le ha dedicado al menos un ensayo, "Mapas y fotografías en la obra de Roberto Bolaño", de Valeria de los Ríos, aparecido en el volumen Bolaño salvaje (Canet de Mar: Candaya, 2008), reunido por Edmundo Paz Soldán y Gustavo Faverón Patriau. Allí, la autora afirma:

"[E]l mapa no es el territorio. Sin embargo, es innegable el fuerte impulso mimético que el mapa tiene. La explícita relación entre ficción y realidad en la obra de Bolaño responde a este ímpetu mimético. El mapa es al territorio lo que la ficción a la realidad" (238).

Curiosamente, de los Ríos sostuvo esta hipótesis de lectura mucho antes de la publicación de El Tercer Reich, uno de los últimos rescates de la obra que Bolaño dejó inédita tras su muerte, en 2003. En El Tercer Reich el mapa que utiliza Udo Berger, campeón alemán del juego de estrategia homónimo, tiene una relación problemática con la realidad, que parece reproducir de forma misteriosa y atroz las evoluciones del juego. Como sostuvo de los Ríos:

"Su literatura [la de Bolaño] parece sobrevivir en una zona de total catástrofe, como un área de emergencia después de un ataque aéreo. En su obra se ‘amontonan todos los seres vivos de la tierra' y conviven zonas oscuras o iluminadas, aparentemente miradas desde arriba, en las que se observan películas mudas y fotografías. [...] El mundo contemporáneo representa para Bolaño esa catástrofe histórica, encarnada por momentos por la Segunda Guerra Mundial o por el golpe de Estado en Chile el 11 de setiembre de 1973" (238).

En El Tercer Reich, Udo Bergens y su novia Ingeborg veranean juntos en un pueblo de la Costa Brava. Sin embargo, mientras Ingeborg se echa en la playa a tomar el sol, Udo permanece en la habitación del mismo hotel donde solía alojarse con sus padres cuando era niño jugando al Tercer Reich. Una noche, Udo e Ingeborg conocen en una discoteca a Charly y Hanna, otros jóvenes alemanes, quienes les presentan a su vez a personajes locales como el Lobo, el Cordero y el Quemado. Con ellos, algo oscuro y sucio y que no se puede definir entra en la vida de Udo; cuando Charly desaparece en el mar y Hanna y luego Ingeborg se marchan, Udo se queda en el pueblo por desidia pero también por un cierto sentido de lealtad que le lleva a querer quedarse para reconocer el cuerpo de su "amigo", pero también para intentar seducir a Frau Else, la misteriosa dueña del hotel, y para jugar un Tercer Reich con el Quemado, el cuidador de los patines de la playa, que los reúne cada noche hasta dar forma al búnker en el que duerme. Qué le sucedió a Charly, de qué país proviene el Quemado y en qué circunstancias le fueron producidas las quemaduras, por qué aprende tan rápidamente a jugar al Tercer Reich, dónde está el marido agonizante de Frau Else, a qué se dedican el Lobo y el Cordero y, sobre todo, por qué no puede abandonar el pueblo son las preguntas que se hace Udo mientras pierde lentamente al Tercer Reich y, como en la guerra que reproduce el juego, una realidad densa y terrible reemplaza al optimismo y al deseo de vivir de los primeros días en la playa.

Aunque escrita en 1989, El Tercer Reich participa de las características de las principales novelas de Bolaño, como la erudición marginal -extraordinario su conocimiento de los poetas obreros alemanes del período de entreguerras cercanos estéticamente al expresionismo como Heinrich Lersch, Max Barthel, Gerrit Engelke, los miembros del grupo Kreis Nyland y el desafortunado Karl Bröger, de los generales alemanes y de juegos de estrategia y de rol como Front Line, Stockade y la serie Casus Belli-, su gusto por la inclusión de fragmentos narrativos -sueños principalmente- que están en una relación enigmática con las narrativas principales que les sirven de marco y por la enumeración de elementos heterogéneos y la conformación de series y la tendencia a la irresolución y a la insinuación, su uso de la digresión breve, su desinterés por el diálogo como forma eficaz de comunicación y la descripción indirecta del personaje, no a través de su apariencia física sino de su entorno. Sin embargo, la elaboración de un hecho terrible como si se tratara de un asunto banal, que es la característica saliente de su obra narrativa, es reemplazada aquí por la elaboración de un hecho banal como si se tratara de un asunto terrible, y esto -al igual que sucedía en Amberes y, quizás, en Una novelita lumpen- quita atractivo a una novela que, por lo demás, resulta fascinante porque muestra a Bolaño adquiriendo las herramientas que le convertirían en un escritor fundamental. El Tercer Reich es una muy buena novela y, sin embargo, es inferior a otras novelas de Bolaño: las extensas y extraordinarias Los detectives salvajes y 2666 pero también otras que en ocasiones son consideradas "menores" como Monsieur Pain, Estrella distante, Nocturno de Chile y Amuleto; que esto sea así es una demostración de la distancia existente entre el escritor chileno y sus contemporáneos. Bolaño creía que la derrota era inevitable y, sin embargo, y por todo esto y también por El Tercer Reich, ahora se yergue tristemente triunfante sobre el mundo en ruinas de la literatura contemporánea.

 

Roberto Bolaño

El Tercer Reich

Barcelona: Anagrama, 2010

[Publicado el 08/3/2010 a las 09:45]

[Etiquetas: Roberto Bolaño, Anagrama, novela]

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Biografía

Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010) y Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010 (2011) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que será traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés y alemán. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones comoThe Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España). Recientemente la revista inglesa Granta lo ha escogido como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español del momento. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania); en la actualidad vive en Madrid.

Bibliografía

 
 
 
 

 

Ficción

 

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

 

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

 

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

 

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

 

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

 

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

 

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

 

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

 

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

 

 

Edición

 

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

 

 

Crítica

 

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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