PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 21 de noviembre de 2017

 Blog de Patricio Pron

"El hombre que bebía demasiado" / Thomas Harris / Cita

imagen descriptiva

EL HOMBRE QUE BEBÍA DEMASIADO

 

Et tu bois cet alcool brûlant comme ta vie
Ta vie que tu bois comme une eau-de-vie.
Apollinaire

 

Hubo una madrugada sentada sobre mi pecho oprimiendo
con sus nalgas oxidadas mi duermevela y un cielo que se sacudía
de todas sus constelaciones como un perro sus pulgas friolentas
en esa misma madrugada sin techo que cobijara sus fantasmas
       desfallecidos,
una madrugada como diosa oquedal sobreviviente a la matanza
       del paganismo,
una madrugada así donde creí que inventaba la sed.
Recuerdo mis manos temblorosas
en el acuario lívido de esa madrugada
donde nadaban como peces jabonosos
buscando una botella en cuyo fondo vacío
se resumían las formas del Universo.
Recuerdo mis manos en la tembladera,
incapaces de pacer como dos mansas bestias
sobre cuerpo de mujer ninguno, dos flores marinas
agitadas por el alcanfor de la sed,
dos nenúfares, dos corales, mis temblorosas manos,
en esa madrugada donde yo inventaba la sed, la primera sed.
Yo soy el hombre de la primera sed
porque inventé en mí la sed.

Yo soy el hombre de la primera sed,
antes de mí ninguna sed se expandió
hasta el tamaño de la bola del mundo,
hasta el tamaño de las inaccesibles constelaciones,
del tamaño de Orión, de Omega, de Alfa Centauro,
mi sed galopó aguijándole los ijares sudorosos a Alfa Centauro,
acezante, relinchando,
media hombre, media caballo, centauro
jadeante, espumosa,
ola que no halla costa donde morir su hervor,
mi sed se desató con la primera explosión,
con cualquiera de los inicios del Universo,
de Génesis en Génesis errabundos por libros sagrados de
       mustias civilizaciones.

Al principio, era apenas una humedad
insinuada en las raíces primordiales de los helechos,
pero se desató como esas tormentas de agosto al sur del mundo,
esos aguaceros sin más aviso
que el viento norte y el aroma a plesiosaurio
sobrenadando las nubes grises,
esas tormentas que desatan a la multitud
despavorida en las ciudades
entre las luces de los autos
y los reflejos que confunden lo real y lo aparente,
lo dual y el reflejo, el cristal, el espejo y lo reflejado.
Y se expandió mi sed por los núcleos informes,
que hervían amalgamados en los pantanos
del Primer Día de la Creación y ardí de garganta en garganta
de los primeros organismos insinuados en lo informe,
antes del mismo ADN ya estaba posada mi sed
en su taburete de cristal glauco, acuoso,
en el tiempo bárbaro de las licuefacciones,
y se vino espirituosa por los hipotéticos
torrentes sanguíneos de la humanidad recién apareándose,
se metió entre esas cópulas niñas, torpes, hermafroditas,
de sexos entreverados con el barro,
hasta desembocar en los torrentes sanguíneos
en istmos temblorosos,
de glóbulo en glóbulo,
una viuda vinagre montada en un esparadrapo,
un ponche orgánico,
mi sed se detuvo en la garganta de los primeros desesperados,
en praderas fetales,
mi sed navegó sobre los dones de todos los diluvios
       menguantes.
Mi sed con alma propia
muda desolada agreste
oscilante con la perplejidad del bruto
exasperada
entre las ferias y los malecones.
Yo soy el hombre que tuvo sed una mañana mustia
de un mes derruido
en una hora detenida
en un segundo coagulado
en un instante reseco de un día varado en el Mar Muerto.
Había madrugadas, había noches, había tardes, había
       mediodías,
en los que despertaba en una playa
una playa de zarzas incendiándose,
y abría mi boca y mi garganta
era una especie de vulva reseca,
el sexo del cadáver de una muchacha muerta en esa playa,
el sexo de una muchacha
muerta hacía algunos días semienterrada en la arena,
(una muchacha asesinada por un padre celoso)
cubierta de huiros,
aristas de botellas rotas y percebes en sus muslos,
del que emergían corales, esporas, pedúnculos,
sargazos de alcohol puro
que comenzaban a trepar como hiedra
por unos acantilados de cartón piedra, falsos,
hacia un cielo de nubes pedregosas,
hacia un sol blanco,
un ojo nublado cuyo iris era mi propia garganta desflecada
que cubría el panorama numinoso inverso de la playa
donde el día anterior se había librado una batalla sangrienta,
un desembarco atroz,
y eran cadáveres o sandías reventadas, podridas,
papel higiénico, astillas,
algas mustias, un pequeño monstruo marino
adobando sus vísceras al sol, hojas de afeitar ensangrentadas,
y los pájaros costeros correteando sobre mi cuerpo,
persiguiendo los flujos y reflujos de la resaca,
la madre resaca, la resaca madre.

Porque hay borracheras, como hay mujeres,
que pueden cambiar nuestra vida.

Porque hay borracheras, como viajes,
que pueden quedar tatuadas en nuestro destino.

Porque hay borracheras, como viejos sabios,
que pueden susurrarnos koanes
en nuestros oídos.

Para desvanecerse a la mañana siguiente,
donde sólo es real la sed.

 

En:
Thomas Harris
En el mismo río (antología personal)
Santiago de Chile: Ediciones Universidad Diego Portales, 2017

[Publicado el 08/8/2017 a las 15:00]

[Etiquetas: Thomas Harris, Poesía, Ediciones Universidad Diego Portales, Cita]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Un acontecimiento / "Hacía un ruido. Frases para un film político" de María Salgado

imagen descriptiva

María Salgado (Madrid, 1984) / Crédito de la imagen, de su autor

Un libro de poemas no es sólo sus temas, por supuesto; pero también lo es, y los de este libro son los desplazamientos (a una fortaleza en Finlandia, a Portugal, a la provincia de Ourense, a la periferia de Madrid), el mercado, las protestas ciudadanas de los últimos años no sólo en España, la constitución de una mirada política, la tensión entre lo "visible existente" y lo "invisible inexistente" (pero susceptible de ser existente, visiblemente o no), la articulación de una poesía que se mueva entre la oralidad y las prácticas digitales, entre la pretensión de originalidad y la apropiación, entre el deseo de decir 'qué hay que hacer' y la inteligente opción de arreglárselas para que lo digan otros.

María Salgado (Madrid, 1984) no es una recién llegada ni su obra una suma de intuiciones: la autora se doctoró en la Universidad Autónoma de Madrid con una tesis sobre "poéticas orientadas al lenguaje en España desde 1964", lo que pone de manifiesto que sabe dónde interviene. Pese a lo cual, es posible que este libro sorprenda a quienes piensan que la poesía española contemporánea, también la de la generación a la que Salgado pertenece, sólo sería un repositorio de exhibiciones íntimas, melancolías pre- o post- rurales, cotidianidad: hay mucho más, y casi todo ello está en la obra de Salgado, en la agramaticalidad de la formulación y la negación del poema que le es constitutiva y que la convierte en uno de los mejores acontecimientos de los últimos años, no sólo en poesía y no únicamente en España.
 

María Salgado
Hacía un ruido. Frases para un film político
Valencia: Contrabando, 2016

[Publicado el 22/6/2017 a las 12:00]

[Etiquetas: María Salgado, Poesía, Contrabando]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Cinco poemas de Milagros Abalo (Santiago de Chile, 1982)

imagen descriptiva

Crédito de la imagen, de su autor /

(Del libro Esto es)

El albergue
Y de repente todo desaparece ahí
donde había una pequeña casa a orillas
de lo que fue tiempo atrás un río cristalino
lleno de piedras y peces y árboles al viento
antes del desierto, del avance del desierto
que nos está comiendo vivos bajo el sol
de su absoluta sequedad, del agua que no
volverá, aunque un día solo un día volvió
a correr como el Mapocho llevándoselo todo
los sacos de arena en cada puerta
las casas, los autos, las flores, las
los muertos en el cementerio de barro
y más barro hasta las rodillas
y el olor a mierda de los días venideros
en el albergue donde fuimos a parar.
Todo vuelve a desaparecer ahí, como la vida
desaparece en doscientos segundos
donde hicieron un edificio de veinte pisos color pastel
con áreas verdes recreativas y gimnasio, y sueños
sobre todo sueños hechos realidad
el gran sueño de Chile en su casa propia
justo cuando se movió la tierra, se movió
y las ventanas reventaron, las murallas,
los postes se doblaron en una oscuridad
y un grito de llanto allá fue lo último que se escuchó.
Cuando todo desaparece amaneciendo al final
en un ay ahí donde el fuego incitado por el viento
y por el sol, como se queman los recuerdos
todo quemó y una página en blanco ahora somos
en el tiempo detenido una vez más.


El baile de los estorninos
Apareció de la nada como nos parece
que aparece todo lo que viene del cielo
o todo lo que termina ahí.
Poco antes de la puesta de sol, una bandada
de negros estorninos abriéndose con su brillo
salpicado en un ir y venir alrededor en silencio
acaso la sombra del viento que no se rompe
sino delicadamente
se alejan los pájaros retrocediendo
en todo el espesor de su encuentro
y vuelta, vuelta y vuela, cambiando de forma
como nube en puntillismo corriendo, yéndose
a perder al final, en la cola ensombrecida
de una novia que descubre el cielo al mirar.


(Del libro La normalidad de una familia)

Familias decorosas
La nana les lleva el desayuno
en las lozas como nieve
de los domingos perfectos en la Casa de campo
una foto de las vacaciones en el lago
al canto del gallo vehemente
a primera hora de la mañana
y a fin de mes le mezquinan un par de chauchas
y debe callárselo todo.

Hombres correctos del club social
mujeres de extraordinaria vanidad
que no entablan relaciones con sus hijos
encerrados en hielo sus malditos corazones
mientras menos se dice mejor.

Les ponen María para frenar súbitas fiebres
nocturnas (ya no hay conventos)
y al crepúsculo persiste la culpa
del despertar, creen que la homosexualidad
es una enfermedad y el menor de los hermanos
nadie hace preguntas
se pega cabezazos en ese callejón.

En el futuro serán los protagonistas de la historia
de la debilidad o la idéntica copia de ellos
Los Privilegiados
que abren el diario oficial de Santiago de Chile
y de las páginas sociales dicen no conocer
a nadie, se ríen de los apellidos impronunciables
que se meten en sus colegios católicos
y llevándose las manos a los ojos con agitación
sueltan la perorata que silenciosamente
debemos tolerar

Aspiran a tener nuestras tierras
por eso nos reventaron con la Reforma
envenenados por el resentimiento
que les calcifica los huesos.
¡Y vomitamos el caviar de los siúticos!
Pero les advierto
jamás los dejaremos ser socios del club
y aunque tenemos los ojos cafés de todo el mundo
nuestro pelaje rechina al sol vespertino
que se encoge para vernos salir de la Iglesia
porque mi luz es el autocontrol de la sangre.

Como si nada, después de almuerzo
se acuestan a dormir su siesta sin sueños
las familias decorosas de falsas mortificaciones
que a living cerrado
donde cuelgan retratos mortuorios, tulipanes para decorar
se consuela con mensajes bíblicos
cuando en casas de puta la Negra Pati
inicia a los niños y en menos de una hora
les calcina la idea que tenían del amor.


Se han perdido esas tradiciones
la de llevar flores a las tumbas que han quedado
como rocas por donde alguna vez pasó el mar.


(Inédito)

Las flores del reino
Una nueva palabra que después recordará
u olvidará este día breve
aparece girando en la boca de quien no dice
aún no aprende a decir en la tierra de su infancia
manos hundidas antes que palabras.

Hundirá su sexo en otro sexo cuando esa tierra
amanezca puntualmente endurecida de preguntas

¿serán mis palabras las de un perro
que escarba como el niño la tierra
o de una paloma que pasa a nuestro lado en su arrullo?

nunca he conocido el poder de la palabra*,

escrita en un muro
tantas veces
en un libro pude ver

es casa, es fuego, es piedra
a piedra, es calle, es árbol
es tiempo arriba de ese árbol
o las flores de un reino sobre la mesa
donde sentados tocan sus manos
se apagan las luces y bailan borrachos.
                                                             Ahí, en ese borde
todo vuelve a girar
y salen del cuerpo las palabras
cayendo como polvo, ceniza
o semilla
en las raíces de una tierra
que en otras palabras se cierra muda.

* Rodolfo Hinostroza 

 

Milagros Abalo (Santiago de Chile, 1982) es editora, y profesora universitaria. Ha publicado los libros de poemas La normalidad de una familia (Las Cortaderas libros, 2012) y Esto es (Hueders, 2016).

[Publicado el 20/6/2017 a las 17:30]

[Etiquetas: Milagros Abalo, Poesía, Las Cortaderas, Hueders]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

"Teoría de la poesía" / Un poema de Clemens J. Setz

imagen descriptiva

El escritor austríaco Clemens J. Setz / Crédito de la imagen, de su autor/a /

Una cantidad infinita de monos
Con máquinas de escribir, se dice,
Podría llegar a producir en algún momento
Todas las obras de Shakespeare.
 
Y a continuación la obra de Dante,
Joyce después, Goethe, Kafka,
Dickens,
Dostoievski.
 
Más tarde, después de un par de meses,
Algunos textos propios sobre cosas como
Patas, árboles y
El eterno retorno.
 
Más tarde, de nuevo, algo de Dostoievski
Y todo Shakespeare, una vez más, desde el comienzo,
Línea por línea.
Y en medio textos sobre árboles,
Sobre patas, sobre bananas,
Y sobre el eterno retorno.
 
 
Clemens J. Setz *
Die Vogelstrausstrompete [La trompeta de avestruz]
Berlín: Suhrkamp, 2014.
Pág. 51
 
 
*Nació en Graz (Austria) en 1982, estudió matemática y germanística, obtuvo numerosos premios por su libro de relatos Die Liebe zur Zeit des Mahlstädter Kindes [El amor en los tiempos del Niño de Mahlstadt] (2011) y las novelas Indigo (2012) y Die Stunde zwischen Frau und Gitarre [Las horas entre una mujer y una guitarra] (2015): sólo la habitual incomunicación entre las escenas literarias española y germanohablante (y los malentendidos que se derivan de ésta) explica por qué Setz, uno de los escritores europeos más importantes de su generación, no ha sido publicado en español hasta la fecha.

[Publicado el 20/4/2017 a las 12:15]

[Etiquetas: Clemens J. Setz, Poesía, Cita]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Mercedes Cebrián / Tres poemas de "Malgastar"

imagen descriptiva

Derecho a la información
 
En virtud del artículo 20 de la Constitución del 78
no han de ocultarnos lo que sucede
a nuestro alrededor y sin embargo yo sólo puedo
intuir, mirar por la mirilla desde fuera,
pensar que quizá sí o quizá no,
sumar las pistas, honrarlas como añicos
de una vasija griega, exhumar
los rasgos de esa cara con la que me topé
en plena excavación.
 
El testimonio oral me ayudaría tanto
a la reconstrucción, porque no creo en los cuerpos
sino en su parloteo, en el dispositivo que produce la charla.
 
Alguien me dijo un día: "no te vuelvo a contar nada
porque después te acuerdas
de lo que te conté".
Pensé que eso era bueno y resultó
que no. "Es como si un análisis de sangre,
de tan exagerado, se hubiese convertido
en transfusión". Esa fue su respuesta.
 
La explicación no se parece en nada al tenedor
que pedimos al ver unos palillos en la mesa.
Si finalmente llega, el asunto es más bien
qué hacer con todo eso. La información la imagino
caliente y en la mano, como esos polluelos
que se caen por error del nido tras nacer. Si son
puro temblor, si son muy feos. Me recuerdan a mí,
con el pico muy abierto
en busca de algo más.
 
 
Adopción (quasi una fantasia)
 
La orfandad cobra formas insólitas
hoy día: ya no es niño harapiento y tiznado,
ya no es bebé pasado por el torno. El apellido Expósito
es capaz de un trayecto vital
como otro cualquiera.
 
He aquí la fantasía del adoptador: "le voy a dar un hogar
cálido y confortable donde no haya tristeza; le voy a dar
la mejor educación", pero la niña china
viene mal ensamblada de fábrica y el milagro
no es tal. Made in China el dolor. Se superpone
el cariño de la pareja nueva
con una vida previa. Es el pasado de la niña
un palimpsesto incómodo.
 
 
Una persona menos por aquí
 
Qué cosas miró y cómo; quién le abombó
el cristalino para mirar así
y no de otra manera. Fue el resultado,
la consecuencia de aquello fratricida que tanta fama dio
a nuestro país. Tantas fotografías de la contienda
y de lo posterior, tantas chicas y chicos
con mellas en los dientes, tantos zapatos crónicamente sucios.
 
Vivió en el peor gris, pero a ella le gustó el gris en que vivió,
las llaves del sereno entrechocando
como una sonaja que da seguridad en la metrópoli
de la alpargata seca.
 
Y luego se hizo causa: la causa
de mi caminar fuente de burlas. Fue, por lo tanto origen, resultado
y secuela, y todo eso alternando entre ella y ella misma.
 
Algunos de sus collares no diferían mucho
de los de Doña Carmen
Polo. Otros eran imitación
de los de Tita Thyssen.
Fue a China: no le gustó ver a los chinos escupir
por doquier. En cambio los fiordos, mucho mejor, pero
carísima la cerveza en Bergen.
Tuvo suerte: no le faltaron los dientes de delante, solo unas
cuantas muelas. Disimuló. El colesterol bien: pudo comer lechazo
y gambas con gabardina mientras quiso,
hasta casi el final. (Ese podría ser el epitafio
para alguien español).
 
 
Mercedes Cebrián (Madrid, 1971) ha publicado ficción, poesía y ensayo. Su último libro es el poemario Malgastar (La bella Varsovia, 2016). Sus relatos, poemas y ensayos han aparecido en Revista de Occidente, Letras Libres, Eñe y Diario de Poesía (Argentina), y en antologías como Cuento español actual (Cátedra, 2014). Colabora asiduamente con los suplementos El Viajero y Babelia de El País y Cultura/s de La Vanguardia. Asimismo, ha traducido al castellano a Georges Perec y Alan Sillitoe. Ha sido becaria de literatura en la Residencia de Estudiantes de Madrid y en la Academia de España en Roma, así como escritora residente en el Civitella Ranieri Center de Perugia. Tiene un Máster en Estudios Hispánicos por la Universidad de Pennsylvania (EE.UU.)

[Publicado el 04/4/2017 a las 12:45]

[Etiquetas: Mercedes Cebrián, Poesía, Citas]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Pasos a campo abierto / Dos poemas de Amalia Iglesias Serna

imagen descriptiva

DECIR UNA GUERRA
 
No se oxidan las latas de conserva
en los gabanes de los soldados muertos.
 
Alguien escondido en la despensa
raciona el azúcar a los niños,
sigue encendida la hoguera donde arden las cosas de la casa.
 
Apenas quedan pedazos memorables,
sus labios dicen palabras como estraperlo,
pólvora, racionamiento, maquis, milicianos.
 
Las trincheras casi intactas más arriba del monte,
círculos de piedra sobre piedra,
parecen restos de crómlech o improvisadas cabañas infantiles
y más lejos un campo de regaliz, retamas, manzanillas
y grandes serpientes plegadas como una bola,
uróboros deslizándose por las linderas.
 
Escondidos en la cueva,
escucharon durante horas aullar al perro sobre una tumba.
La figura del santo atravesaba los pastizales
para cambiar de bando cada noche.
En El Dueso un hombre con los dedos mutilados
gritó su nombre para llevarlo a fusilar;
pero los presos dijeron que ya no estaba.
 
Muchos años después
quedaban leyendas de tesoros abandonados en la huida,
polvorines enterrados en lugares secretos,
casas en ruinas, y campos de cultivo regados de metralla.
 
Alguien sembró patatas a oscuras en un rincón del huerto,
alguien las desenterró pocas horas después.
A escondidas robaban el arroz a las gallinas.
EI pan era muy negro.
Se alimentaba de cortezas de naranja.
Cómo perdura el hambre en la memoria.
 
 
LAS HUELLAS DE LOS OSOS
 
Si la belleza es verdad y la verdad belleza
para mirar de frente los espejos sin fondo,
la ausencia que perdura después de su intemperie,
los signos que descifran plenitud a su paso.
 
Es nuestro este momento tendido entre los siglos
y el tiempo en su trineo nos lleva mundo abajo.
En la ladera nevada el blanco nos escribe
cotillo desdibujado en nuestros ojos,
después los valles que fermentan los nombres,
la forma fértil de duda o de quimera
y el instante para ser feliz sin simulacro.
 
No queda vértigo en los rojos escaramujos de diciembre.
Solo en nuestras pupilas perduran los lugares,
los gestos que nos miran detrás de los deshielos.
 
Yo quiero ser alguna vez de la memoria
en el blanco corazón del paraíso,
las huellas de los osos que sin estar estaban,
pasos a campo abierto, sin nostalgia ni excusa.
 
 
* Nacida en Menaza (Aguilar de Campoo, Palencia) en 1962, Amalia Iglesias Serna es autora de Un lugar para el fuego (1984), Memorial de Amauta (1987); Dados y dudas (1995) y Lázaro se sacude las ortigas (2oo6). Los poemas presentados aquí forman parte de La sed del río, XIX Premio de Poesía Ciudad de Salamanca; con los caligramas de Tótem espantapájaros (Madrid: Abada, 2016), La sed del río es el retorno de su autora a la primera línea de la poesía española contemporánea tras diez años de ausencia.
 
 
Amalia Iglesias Serna
La sed del río
Madrid: Reino de Cordelia, 2016
Pp. 29-31 y 85-86

[Publicado el 10/1/2017 a las 14:30]

[Etiquetas: Amalia Iglesias Serna, Poesía, Citas]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Ramón Andrés / Un poema y doce aforismos / Cita

imagen descriptiva

Ramón Andrés (Pamplona, 1955) / Crédito de la imagen, de su autor

LA CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA ABIERTA EN LA PÁGINA 46

 

Si decimos que el pájaro resume
las ramas al volar en su sonido,
si decimos
que alguien junta el tiempo
para aprender que es vano conjugarlo,
es porque el pájaro no sabe
que el cielo es suyo y suyo es lo abierto;
podría sentir que sin aire
batiría más libre la distancia.
Y así pensamos lo anterior,
el recordarlo invierte la raíz
y hace que el fruto sea
nostalgia del adentro,
pues al nacer los árboles
mueren
en la lluvia interior de su corteza,
lo mismo que las casas son declive
en la niebla que suman estos valles.

Podemos encontrarnos
en medio de algún nombre,
decir qué pueblos
caben bajo las nubes de este frente
que entra por Légate,
qué parte es del quitar,
y cuál del ofrecer.
Esto lleva a hablar y a existir
lo menos en los días,
a mostrar que somos vacío,
como es vacío el cauce,
y no por ello dejan de crecer las cosechas,
como el viento es también vacío
y no por ello olvida
despertar y esparcirnos por el mundo.

 

...

 

"Pensar significa, casi siempre, apropiarse".

"Todo está escrito in memoriam".

"Vertedero. Obligados a vivir en la incesante acción, convertimos el presente en un desecho. Ni siquiera somos contemporáneos nuestros".

"Atrapados, pertenecemos más a la Historia que a la Naturaleza".

"He procurado, fuera de la amistad, librarme de todo aquel que se autoproclama sincero".

"Un buen libro es siempre una impugnación".

"Babel. La falta de entendimiento entre los hombres no es la diferencia de lenguas, sino la imposibilidad de erigir algo en silencio"

"El escéptico lo es porque ha tenido en cuenta los extremos"

"Se vive desde la inminencia de una catástrofe que nunca ocurrirá y que, sin embargo, nos ha devastado".

"Somos lo que no hemos construido. De cuanto en verdad hemos edificado, apenas queda rastro".

"Lo que te pertenece, te destruye".

 

En:
Ramón Andrés
Poesía reunida. Aforismos
Ed. Andreu Jaume
Barcelona: Lumen, 2016
Pp. 84-85, 171, 173, 179, 192, 201, 226, 305, 315, 318, 328, 339

[Publicado el 25/10/2016 a las 14:30]

[Etiquetas: Ramón Andrés, Poesía, Aforismo, Lumen, Andreu Jaume]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Los mojones de un camino / "Poesía reunida. Aforismos" de Ramón Andrés

imagen descriptiva

[...]
 
Su recuperación tiene lugar, sorprendentemente, mediante el recurso a una inversión del orden temporal: una selección breve de poemas publicados entre 1987 y 2000 es precedida por Siempre génesis, un libro posterior, escrito entre 2013 y 2015 que muestra la recurrencia de algunos motivos de la obra precedente y la renuncia del autor al desarrollo narrativo y la rigidez métrica. (Por otra parte, no se nos dice nada de lo que Andrés pudo haber escrito entre 2000 y 2013: para algunos lectores, entre los que me cuento, este vacío constituye el núcleo invisible del libro.)
 
En la disposición de los aforismos (entre cuyos temas se encuentran la música, la muerte, la memoria, el amor, la religiosidad pagana, el Siglo de las Luces, los libros, las etimologías, el nacionalismo, el transcurso del tiempo, el desplazamiento, el silencio, los prejuicios) se recurre a un mecanismo similar: los de Punto de fuga (2012-2015) preceden a las etimologías razonadas de Malas raíces y a continuación se reproducen los de Los extremos (2011). Las consecuencias que pueden extraerse de ello son numerosas: por una parte, la constatación de la coherencia y unidad de la obra de Ramón Andrés, que impide establecer separaciones en su obra excepto las que se derivan de la extensión y la intención de sus textos; por otra, el papel central que ocupa en ella el pensamiento, aquí en su forma aforística; por último, la confirmación de que ese pensamiento ha ido despojándose pero no perdiendo inteligencia ni fuerza. En la brevedad y contundencia de su poesía y de sus aforismos hay un trayecto (no en vano el autor retrotrae el origen del término a "aphorízein", "los mojones de un camino o un terreno", 249), y sería una enorme pérdida para el lector si éste se negase a recorrerlo. "No existe el término medio: la cultura nos confina, o nos libera" (322), afirma Andrés: estas líneas no pueden hacer justicia de las muchas formas en que este libro contribuye a la liberación de las constricciones que imponen el prejuicio y el pensamiento consuetudinario.
 
 
Ramón Andrés
Poesía reunida. Aforismos
Ed. Andreu Jaume
Barcelona: Lumen, 2016
 
[El próximo viernes: Un poema y doce aforismos de R.A.]

[Publicado el 18/10/2016 a las 14:15]

[Etiquetas: Ramón Andrés, Poesía, Aforismo, Lumen, Andreu Jaume]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

El profeta castigado por Dios / "Poesía completa" de Stefan George

imagen descriptiva

Meado por los perros, lamido por las vacas / Stefan George (1868-1933) /

[...]
 
George había demostrado desde adolescente un interés excluyente en la literatura, un talento inusual para las lenguas (aprendió una decena de manera autodidacta) y un rechazo al ejercicio de cualquier profesión. En un viaje a París a los veinte años de edad conoció a Paul Verlaine y a Stéphane Mallarmé, quienes, al hilo de la obra crítica de Edgar Allan Poe que Charles Baudelaire había introducido en Francia en años anteriores, sostenían que la poesía debía carecer de propósito, tener como único objeto el lenguaje y dar la espalda a los hechos de su época.
 
[...]
 
La conformación del Círculo llevó al aumento del didactismo en la poesía de George, en un primer movimiento de apertura que, sin embargo, se limitó a los acólitos. Estos imitaban los temas del maestro y sus manierismos (un tratamiento heterodoxo de las mayúsculas y los signos de puntuación, el predominio de un uso elevado de la lengua, el rechazo a géneros considerados prosaicos como el drama y la narrativa, etcétera) e incluso no presentaban obstáculos a la publicación de sus poemas de forma anónima o con la firma de George. Al menos a partir de El tapiz de la vida (1899) el poeta desarrolló para ellos una doctrina de ribetes esotéricos que alcanzó su punto más álgido con la muerte de uno de los miembros del Círculo, un joven de catorce al que George dedicó Maximin (1906), en el que lo presentaba como una divinidad de la que el poeta era, a la vez, profeta y discípulo.
 
[...]
 
La poesía de George (publicada ahora en una magnífica versión de José Luis Reina Palazón que continúa y completa lo hecho por Carmen Gómez García en 2011 con la traducción de una selección de sus textos bajo el título de Nada hay donde la palabra se quiebra) profetizó ese desastre, pero no lo hizo para celebrarlo, como se creyó en su momento, sino a la manera de una advertencia desoída por todos. No por todos, en realidad; de hecho, uno de los miembros del Círculo pasó a la historia: Claus von Stauffenberg fue fusilado al día siguiente de que fracasase su atentado contra Adolf Hitler del 20 de julio de 1944 y poco después de haberse manifestado a favor de una "Alemania secreta" que por entonces, más que una realidad, era sólo, y desafortunadamente, la paráfrasis de un verso de su antiguo maestro. Stefan George, que había querido vivir y escribir al margen de su época se encontraba, una vez más, y contra su deseo, en el centro de ella.
 
 
Stefan George
Poesía completa
Trad. e Intr. José Luis Reina Palazón
Ourense: Linteo, 2015
 
 
[En Babelia/El País, 1 de junio de 2016.]

[Publicado el 30/6/2016 a las 12:45]

[Etiquetas: Stefan George, José Luis Reina Palazón, Poesía, Linteo]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Tres poemas de "Crónica natural" de Andrés Barba / Cita

imagen descriptiva

CANGREJOS
 
A los cangrejos había que echarlos vivos a la paella.
Verdes cangrejos de criadero marino
que en las bolsas
o no en las bolsas 
en el papel de estraza, 
un papel gris satinado que resbalaba en las manos, 
iban arañando como las inocentes
víctimas de un thriller mensajes cifrados 
a los cangrejos libres de este mundo. 
Eran en realidad (descontando 
las verduras, que siempre están vivas)
lo único vivo de la bolsa de la compra.
Respiraban el triste vapor
húmedo del marisco y las ñoras
en su encierro desesperado.
No para ti, tú sonreías y bromeabas
Mira.
No pensarás ya ni ahora ni nunca
que eran simples cangrejos
cangrejos sin más, de criadero, verdes
aunque de eso tengo que enterarme bien.
Todos los queríamos llevar y ninguno
los quería comer,
eran casi siempre tres, cuatro como mucho
y siempre había uno más grande (siempre
en realidad hay uno más grande, en todo)
el padre -decíamos- de los otros dos o tres
y si el padre era uno entonces los otros dos
o tres
eran una familia de cangrejos.
Había que echarlos vivos 
no sé cómo habría podido hacerse de otro modo,
lo debían presentir desde la asfixia,
se movían de pronto con más rapidez los bigotes 
de sus bocas, las patitas 
hacían dibujos en su lengua incomprensible
cuando tú los alzabas: Mira 
entre carcajadas antes de echarlos vivos.
Reíamos de vergüenza y de nervio
la muerte familiar de la familia
de cangrejos verdes de criadero
que trataban de huir de la paella con saltos
de alfiler, las horas de sus vidas golpeadas
con la cuchara de madera, saltaban
(en todo esto: risas)
chocando unos con otros
olvidando ya que eran una familia,
pisándose, usando el cuerpo moribundo de uno
para alzarse sobre el caldo hirviente.
¿Eras tú o nosotros quien golpeaba 
para que rindieran la esencia?
Padre dominical con tu cuchara en la mano,
nunca fue tan animoso un holocausto 
de domingo.

 

TRASLADO

¿De dónde venía y a dónde iba yo? De un amor de buhardilla
a tu antigua casa recién pintada.
Como un solitario que estrena un hogar en el que otro
ha sido feliz
me abatía la luz blanca de las habitaciones
la estantería de obra, los electrodomésticos pequeños y nuevos
de uso individual.
Habías venido al rescate más que como un padre
como un camarada 
con furgoneta y nocturnidad, en pleno centro de Madrid.
Me ayudaste a cargar el colchón, las cajas de libros, las maletas.
Te recuerdo en la calle Bailén, en el Palacio Real.
Tu presencia hacía que me sintiera muy joven;
cualquier mujer podía ser mi amor,
cualquier casa, mi casa.
Me contaba mis aventuras mentalmente
como prodigios que sucederían con seguridad,
trataba de parecer resuelto.
No sé cómo lo habilitabas todo.
Tu vida era el peso de las cajas de libros.
Me gustaba que me vieras disconforme, decidido, 
actuaba en lo recóndito para mi padre.
Las dejamos todas en la casa nueva, ya de noche.
Al día siguiente nos esperaban allí,
impregnadas del olor a pintura.
Eran -qué sé yo- unas veinte; 
en la sombra de la noche parecían más.
Tú preguntaste con orgullo: ¿Los has leído todos?
Yo mentí con altivez:
Claro.
Los ordenamos luego por idiomas:
los ingleses, los franceses, los alemanes, los italianos, 
los portugueses, los rusos, los españoles.
Sacabas un libro de la caja, leías la contraportada
y lo llevabas a un montoncito.
Me daba miedo cada vez que te equivocabas.
No quería saber más que tú.
 
 
VEJEZ
 
A plena luz del día,
en un cajero del barrio te atracó
un muchacho. Llevabas cien euros en la mano.
Te dijo dámelos y se los diste.
La extrañeza tenía en ti un aire pasmado
y elegante;
te aproximabas inclinando la cabeza
como si no hubieses entendido
una palabra, decías: ¿perdón?
No luchaste, ni siquiera fingiste que pudieras
luchar,
como un sonámbulo extendiste
la mano con el dinero y el muchacho se fue
corriendo o sin correr, mirándote o no.
Era un día agradable de principios de verano.
Había gente en la calle, se escuchó
una risa y el tintineo de unos vasos de cerveza
en la terraza que había a veinte metros.
Te preguntaste con vergüenza si te habrían visto.
Era un muchacho como otro cualquiera:
joven. Atacaba como el depredador
que elige entre las víctimas al animal más torpe.
Sentiste como si el tiempo te zarandeara
sin piedad junto al cajero
envuelto en los alegres ruidos de la conversación
en el calor de la brisa y las pelusas de polen.
Esa tarde habías quedado
para dar un paseo por la feria del libro.
El hombre que iba a pasear y el que seguía pasmado
eran distintos ahora.
Por la modesta suma de cien euros
aquel muchacho se lo había llevado consigo.
Al subir a casa llamaste por teléfono,
Soy un viejo, dijiste.
No eres ningún viejo.
¿Soy un viejo, te parezco un viejo? Preguntaste de nuevo.
Pero no me dejaste contestar.
 
 
Andrés Barba (Madrid, 1975), se dio a conocer en 2001 con La hermana de Katia (finalista del premio Herralde y llevada a la gran pantalla por Mijke de Jong), a la que siguieron dos libros de nouvelles, La recta intención y Ha dejado de llover (Premio Nord Sud), así como seis novelas más que le confirmaron como una de las firmas más importantes de su generación en España: Ahora tocad música de baile, Versiones de Teresa (Premio Torrente Ballester), Las manos pequeñas, Agosto, Octubre, Muerte de un caballo (Premio Juan March) y En presencia de un payaso, todos ellos publicados en España por la editorial Anagrama. En colaboración con Javier Montes recibió el Premio Anagrama de ensayo por La ceremonia del porno y es también autor, de los ensayos recogidos en Caminar en un mundo de espejos y, junto al pintor Pablo Angulo, del Libro de las caídas y Lista de desaparecidos. En poesía, su ópera prima es Crónica natural (finalista del Premio Jaime Gil de Biedma), publicada por Visor, de la que proceden los poemas reproducidos aquí.

[Publicado el 18/12/2015 a las 10:45]

[Etiquetas: Andrés Barba, Poesía, Citas, Visor]

[Enlace permanente] [2 comentarios]

Compartir:

Foto autor

Biografía

Patricio Pron (1975) es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el Premio Juan Rulfo de Relato, y traducido a diez idiomas. Entre sus obras más recientes se encuentran el libros de relatos La vida interior de las plantas de interior (2013), así como el ensayo El libro tachado: Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura (2014) y las novelas El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016). En 2010 la revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. 

 

Fotografía: Javier de Agustín

Bibliografía

 
 
 
 

 
 

 

Ficción

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2017 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres