PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 23 de enero de 2018

 Blog de Patricio Pron

The Weatherman / "Un año sin primavera" de Marcelo Cohen

imagen descriptiva

Cutberto de Lindisfarne, Memnon "el Taumaturgo", Nicolás de Myra y Erasmo de Formio son invocados por los pescadores cuando hay tormenta. Medardo era todavía un niño el día que los campesinos vieron que "un águila extendió sus alas sobre él para mantenerlo seco y a salvo" de la lluvia: es, según el Santoral, el protector de los fabricantes de paraguas. Donato de Münstereifel, Alejo de Roma, Gerardo de Toul, Perpetuo de Maastricht (quien resucitó a tres hombres abatidos por el rayo pero se abstuvo de curarles las quemaduras), Helena y Procopio de Vyatka protegen de los relámpagos. Isidro Labrador, que fue campesino, es invocado durante la sequía.
 
A las veleidades del tiempo les dedicamos cientos de horas y una ilusión de competencia, en particular las madres; pero también una literatura ingente, compuesta de versos de circunstancia y de grandes obras. Hablar acerca del tiempo supone aspirar a unos conocimientos mínimos y nunca completamente acreditados acerca de la temperatura y la humedad, a veces también sobre la presión: se habla del tiempo "para pasar el tiempo", pero esa actividad no es totalmente improductiva, ya que una cierta percepción de "el tiempo que hace" resulta (se "hace" en) de esos intercambios. Una estancia de algunos meses en Nueva York llevó a Marcelo Cohen a enfrentarse algún tiempo atrás a "un año sin primavera"; del secuestro de una estación del año y de la contemplación de una naturaleza infrecuente para el escritor argentino surgió el deseo de revisitar las "muchas ficciones que empiezan mencionando la meteorología" (50), pero también el de "interrogar" el tiempo como tema: "no en busca de una respuesta sino para detectar alguna verdad en la esencia de las preguntas" (12).
 
Cohen no apunta a la predicción de ninguna borrasca y su interés por la meteorología es (afortunadamente) mínimo. Un año sin primavera traza, en cambio, un puñado de recorridos: los que van de una instalación de David Hockney a un artículo de Naomi Klein, de un poema de Henri Meschonnic a uno de Eduardo Wilde, de las voces de Anne Carson, John Berrymann y John Ashbery a las de Arturo Carrera, Tom Maver, Chris Andrews y Damián Ríos, de los diarios meteorológicos del singular Henry Darger a una obra canónica de Claude Lévi-Strauss, del extraordinario libro de J. A. Baker El peregrino (que Cohen tradujo en 2016) a las presentadoras del tiempo en América Latina, de la discusión acerca de la necesidad de la poesía a la constatación de que la destrucción del medioambiente y el cambio climático nos dejan, literalmente, sin tiempo para una reacción (a su vez) improbable.
 
Si la publicación de Notas sobre la literatura y el sonido de las cosas (Barcelona: Malpaso, 2017) permitió a los lectores constatar recientemente la poderosísima inteligencia y el rigor intelectual de la obra de Marcelo Cohen, este "año sin primavera" franquea el acceso a un Cohen más personal, cuyas preocupaciones son el producto de una observación agudísima, y su estilo, el de una larga y algo azarosa conversación íntima. Marcelo Cohen es tan bueno que consigue resultar deslumbrante incluso allí donde se permite la (supuesta) frivolidad de hablar del tiempo: en realidad, el suyo es un libro sobre poesía, y, al mismo tiempo, un libro "de" poesía a cargo de un narrador extraordinario. Necesitamos más libros como éste.

 
Marcelo Cohen
Un año sin primavera
Apuntes sobre la poesía y el tiempo que hace
Buenos Aires: Entropía, 2017

[Publicado el 26/12/2017 a las 17:30]

[Etiquetas: Marcelo Cohen, Ensayo, Entropía]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Marcelo Cohen sobre traducción y política en Argentina / Cita

imagen descriptiva

El escritor y traductor argentino Marcelo Cohen. Crédito de la imagen, desconocido.

"Tomemos la visitadísima disyuntiva entre la traducción hipotéticamente neutra y la traducción localista, idiosincrática o por así decir soberana. Las periódicas muestras de fastidio crítico de lectores argentinos más o menos expertos contra las traducciones españolas, la acusación indignada de ineptitud o colonialismo por el uso terco y, se dice, malintencionado de palabras como 'gilipollas', 'majareta', o expresiones como 'a mí me la trae floja' o 'acabó como el rosario de la aurora', que les impedirían gozar del texto, no sólo son reflejas de la intolerancia ignorante de los expertos españoles de hace años a aceptar la diversidad interna de su lengua; no sólo pasan por alto que la invasión de nuestras librerías por sobras de la profusa industria española es un asunto de acumulación capitalista y suerte geopolítica, y de una decadencia de nuestras editoriales en la cual alguna culpa, además de la dictadura y el capital, han tenido sus propietarios. Además de todo esto, esas quejas eluden un nudo acuciante de lo que, si valiera la pena elaborarla, podría ser una estética política de la traducción para estos tiempos."
 
 
Marcelo Cohen
En:
Club de Traductores Literarios de Buenos Aires
Abril de 2010

[Publicado el 13/6/2013 a las 10:30]

[Etiquetas: Marcelo Cohen, Cita]

[Enlace permanente] [1 comentario]

Compartir:

“Si estos hechos pasmosos son reales”

imagen descriptiva

La perplejidad del individuo que enfrenta un fenómeno que contradice las leyes naturales es una de las características más salientes del género fantástico de acuerdo a Tzvetan Todorov, que abordó este género en su seminal Introducción a la literatura fantástica (1982). Algo de esa perplejidad se encuentra presente en muchos de los relatos de Bernard Quiriny, el joven autor belga (1978) del que Acantilado publica una colección de relatos breves traducida por el escritor argentino Marcelo Cohen.

Cuentos carnívoros reúne veintiséis cuentos, quince de los cuales forman parte de tres ciclos breves; uno de ellos, "Recuerdos de un asesino a sueldo", tiene al menos un cuento extraordinario, "Dylan"; otro, "Una borrachera perpetua", recurre al recurso del manuscrito encontrado para narrar la historia de una bebida cuyos efectos no se disipan jamás y que acaba provocando la muerte; el primero de ellos, "Crónicas musicales de Europa y otros lugares", reúne relatos acerca de músicos imaginarios que se proponen llegar donde nadie ha llegado antes. Al igual que el cuento "Unos cuantos escritores, todos muertos", las "Crónicas musicales [...]" evoca el subgénero de las vidas imaginarias cuyos autores más relevantes son Marcel Schwob, Alfonso Reyes, Jorge Luis Borges y Roberto Bolaño. No es el único aspecto en el que la obra de Quiriny dialoga con la tradición: uno de los mejores cuentos de la colección, "Quidproquopolis (De cómo hablan los yapus)", recurre al falso informe antropológico, del que se han beneficiado autores del fantástico como Guy de Maupassant, Roal Dahl y otros; "El episcopado de Argentina", al tema del doble; "El cuaderno", a la vida desgraciada de los escritores que carecen de fortuna y de talento; "Sanguina" propone por su parte una vuelta de tuerca al tópico del canibalismo.

En su Introducción a la literatura fantástica Todorov distingue además entre el género fantástico y el de "lo maravilloso", en el que la existencia de lo sobrenatural y su vinculación con el mundo mágico y pagano son considerados hechos ciertos; de aceptar esta distinción (cuya discusión en los ámbitos académicos ha generado una bibliografía que supera largamente en extensión a la obra más bien breve del ensayista búlgaro), debe sostenerse, contra lo que ha opinado la crítica española hasta este momento, que buena parte de los relatos de Cuentos carnívoros pertenecen al ámbito de lo maravilloso y no al del fantástico. No es una discusión muy relevante, sin embargo: más importante es el hecho de que todos los relatos sean autodiegéticos (es decir, estén narrados en lo que vulgarmente llamamos "primera persona"), lo que otorga a toda la colección una cierta monotonía; también la frialdad de Quiriny como narrador, que a veces atenta contra la perplejidad que el autor belga desea provocar en el lector.

A estas objeciones se le opone, sin embargo, una certeza: la de que algunos de esos cuentos, en particular los mencionados y el perturbador "El pájaro raro", están entre los mejores relatos maravillosos de autor nuevo que pueden leerse en la actualidad. El epígrafe de este libro pertenece a Ambrose Bierce y reza: "Si estos hechos pasmosos son reales, voy a volverme loco; si son imaginarios, ya lo estoy". Bernard Quiriny es una de las mejores noticias literarias de este año.

 

Bernard Quiriny

Cuentos carnívoros

Trad. Marcelo Cohen

Pról. Enrique Vila-Matas

Barcelona: Acantilado, 2010

[Publicado el 27/9/2010 a las 12:40]

[Etiquetas: Bernard Quiriny, Tzvetan Todorov, Marcelo Cohen, Enrique Vila-Matas, Cuentos, Acantilado]

[Enlace permanente] [2 comentarios]

Compartir:

Traidores

imagen descriptiva

Ilustración de Fernando Vicente

Aunque existe una pequeña tradición literaria cuyo tema central es el denuesto de los traductores y cuyo lema habitual es la frase italiana "traduttore, traditore" [traductor, traidor], lo cierto es que algunos lectores se lo debemos todo. Yo fui uno de ellos y conocí a muchos así: éramos pobres como ratas pero amábamos unos libros que no podíamos leer en el original porque no teníamos dinero para aprender ningún idioma extranjero. Yo creía con devoción en Francisco Porrúa, Enrique Pezzoni, Juan José del Solar, Miguel Sáenz, Elvio E. Gandolfo, Marcelo Covián, Jesús Zulaika, Gabriel Ferrater, Francisco Abelenda, Jorge Berlanga y Marcial Souto; estaba convencido de que estos traductores sólo traducían a escritores que valieran la pena, y a menudo su nombre en las primeras páginas interiores de un libro (injustamente, nunca en su portada) era razón suficiente para pedir prestado el libro en alguna biblioteca pública o robarlo en alguna librería, incluso aunque no supiera nada de su autor. A menudo también, esos libros eran un descubrimiento, que no hubiera podido hacer sin los ejercicios de ventriloquía de los mencionados: Jorge Berlanga "era" para mí Charles Bukowski, Francisco Abelenda y después Marcial Souto "fueron" creo que todo Ray Bradbury, Jesús Zulaika prestó una voz escueta a Raymond Carver, Enrique Pezzoni "fue" Herman Melville, sin Elvio E. Gandolfo probablemente jamás hubiera sabido quiénes eran los beats, Miguel Sáenz "fue" Thomas Bernhard y W. G. Sebald entre otros. Una vez más, a menudo estos traductores eran también excelentes escritores ellos mismos y, como en el caso de Guillermo Cabrera Infante, Elvio E. Gandolfo y Enrique Pezzoni, les leí como autores poco después de haberles leído como traductores y resultaron tan importantes para mí como los autores que ellos mismos habían traducido.

No sé absolutamente nada sobre teoría de la traducción, pero conozco a algunos traductores cuyo trabajo disfruto como lector y de los cuales aprendo, como Javier Calvo, Juan Villoro, Eduardo Hojman, Marcelo Cohen, Helena Cortés y Ramón González. A veces también soy traducido: Burkhard Pohl, Claudia Ballhause, Sybille Martin y Kerstin Cornils me han prestado su voz en alemán y François Monti en francés. Janet Hendrickson me ha traducido al inglés y, a todos los efectos, considero mi traductora al inglés a la extraordinaria Mara Faye Lethem. A veces, también, traduzco yo mismo, y lo hago todas las veces con más dudas que certezas y con el temor de convertirme yo mismo en un traidor pese a haber sido tan felizmente traicionado tantas veces en el pasado. Un mundo sin traductores sería un mundo donde las diferencias de procedencia, de ingresos y de clase social que determinan el acceso a la literatura serían aún más notables y, por lo tanto, un mundo un poco más injusto. Sería un mundo, también, donde yo nunca hubiera descubierto a escritores como Arno Schmidt, Ernest Hemingway, James Joyce, Raymond Carver, Alain Robe-Grillet, Flannery O'Connor y muchos otros. Naturalmente, y por esto, también sería un mundo donde yo no escribiría. Creo que hay un "día del traductor" pero desconozco cuál es y prefiero que este diario de lecturas quede al margen de la tontería de los aniversarios. Aprendí algunos de los idiomas que no podía leer cuando era un adolescente pobre y debía robar libros; sin embargo, sigo leyendo traducciones con entusiasmo y sin ningún interés particular en cotejarlas con sus originales, que a veces también leo. Supongo que la traducción es un ejercicio de ventriloquía y carece de importancia que, de alguna manera, y para muchos puristas, sea un engaño. Algunos preferimos ser engañados, y llamamos a eso literatura. Aquí, una vez más, hay un adolescente pobre que vuelve a maravillarse ante su descubrimiento.

[Publicado el 17/5/2010 a las 13:00]

[Etiquetas: Disidencias, Elvio E. Gandolfo, Enrique Pezzoni, Juan José del Solar, Miguel Sáenz, Guillermo Cabrera Infante, Jesús Zulaika, Francisco Abelenda, Jorge Berlanga, Marcial Souto, Javier Calvo, Juan Villoro, Eduardo Hojman, Marcelo Cohen, Ramón González, Bu]

[Enlace permanente] [9 comentarios]

Compartir:

Foto autor

Biografía

Patricio Pron (1975) es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el Premio Juan Rulfo de Relato, y traducido a diez idiomas. Entre sus obras más recientes se encuentran el libros de relatos La vida interior de las plantas de interior (2013), así como el ensayo El libro tachado: Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura (2014) y las novelas El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016). En 2010 la revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. 

 

Fotografía: Javier de Agustín

Bibliografía

 
 
 
 

 
 

 

Ficción

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2018 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres