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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 26 de febrero de 2017

 Blog de Patricio Pron

Textos pequeños sobre temas gigantes / "Panóptico" de Hans Magnus Enzensberger

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Acerca de la irracionalidad de la toma de decisiones en el ámbito de la economía y la consiguiente imprevisibilidad de los mercados, la idea de nación, el colapso del sistema de pensiones o la demanda de transparencia en los asuntos públicos se ha escrito y se publican decenas de artículos en la prensa todos los días, ¿por qué leer entonces los de Hans Magnus Enzensberger?
 
Una respuesta potencialmente susceptible de convencer a aquellos a los que la frecuentación de esa prensa diaria todavía no haya embrutecido por completo es que se deben leer los artículos de Enzensberger (uno de los intelectuales europeos más brillantes del momento, así como el heredero de una tradición de disenso cuyo origen se remonta a la así llamada Escuela de Frankfurt y tiene en él, en Alexander Kluge y, en menor medida, en Uwe Timm a sus principales continuadores) porque estos son, además de una magnífica literatura, una aproximación inteligente y razonada a los temas que abordan, sean estos la singular naturaleza de la economía del arte, las diferencias entre simulación y engaño (y simulacro), el derroche, la aspiración insostenible a la igualdad ante la ley, las semejanzas entre la ciencia y la religión, la aeronáutica y el sexo, los servicios secretos y el chicle, el sentido común, la defensa de los "valores" o la obsesión contemporánea por la asepsia. A diferencia de los principales intelectuales europeos contemporáneos (Bernard Henri-Lévy, Michel Onfray o el trío involuntariamente cómico que conforman Fernando Savater, Javier Gomá y José Antonio Marina), Enzensberger no es un moralista, no practica el pontificado, no aspira a poner de manifiesto la (por completo imaginaria) superioridad del intelectual sobre sus lectores, no tiene interés en una filosofía "consensual", no pretende imponer ninguna idea; por el contrario, sus enemigos declarados son en este libro los de todo aquello que está intelectualmente vivo, "los bien remunerados y socialmente reputados asesores de gobiernos y empresas, los gurúes bursátiles, futurólogos y tendenciólogos, que desempeñan un papel destacado en simposios y congresos, reuniones de presidencia, juntas y comisiones, cuando no actúan en uno o varios de los perpetuos programas de debate y entrevistas" (34-35). Puesto que son estos últimos los responsables de un estado actual del mundo que sólo puede calificarse de desastroso, la apuesta de Enzensberger por un pensamiento a la contra debería ser recibida con los brazos abiertos por todos aquellos disconformes con el mundo y sus principales actores.
 
(Un segundo argumento a favor de la lectura de este libro, por el caso de que no bastara con el primero, es que seguramente no será leído por "pupilos, trileros, secretarios de Estado en excedencia, asesores inversionistas, frikis publicistas, gurúes del lifestyle, presentadores de espectáculos, artistas de la subvención, agentes de seguridad y cabezas rapadas"; es decir, por todos aquellos "que se cuidan de fabricar algo útil" [68]; la lectura de estos "textos pequeños sobre temas gigantes" [5] muy posiblemente no contribuya a un desarrollo armónico de la reunión familiar en Reyes, pero sí es posible que nos libere al menos circunstancialmente de la cárcel de estupidez consensuada en la que vivimos y desde cuyo panóptico nos observa Enzensberger.)
 
 
Hans Magnus Enzensberger
Panóptico
Trad. Richard Gross
Barcelona: Malpaso, 2016

[Publicado el 03/1/2017 a las 13:15]

[Etiquetas: Hans Magnus Enzensberger, Ensayo, Malpaso]

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Alumno aplicado / "Música infiel y tinta invisible" de Elvis Costello

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Bob Dylan, Van Morrison, Chet Baker, Johnny Cash, T. Bone Burnett, Count Basie, Bruce Springsteen, Roy Orbison, Yoko Ono, Allen Touissant, Paul McCartney, Joni Mitchell, Burt Bacharach, Elton John, Levon Helm, Solomon Burke, Aretha Franklin, Mavis Staples, Diana Krall, Robert Wyatt, The Roots. No se trata (el anterior) del cartel de un concierto masivo y abrumador, sino de algunas de las personas con las que Elvis Costello colaboró y/o cantó en un escenario a lo largo de los últimos cuarenta años en el marco de una de las carreras musicales más singularmente heterodoxas de las últimas décadas, la suya.
 
Música infiel y tinta invisible trata de esa carrera, desde sus comienzos en clubes sociales y pubs de segunda categoría hasta la actualidad, pasando por el hallazgo por parte de Costello de un estilo propio que amalgamase y potenciase en la combinatoria sus primeras influencias (los Beatles, la música del sello Stax, Pink Floyd, los Rolling Stones, los Byrds, la música proveniente de Laurel Canyon), la conformación de los Attractions, las giras, la primera y escandalosa aparición en Saturday Night Live, los encuentros fortuitos, los excesos alcohólicos ("Las noches estaban llenas de secretos innecesarios y de gente que no decía más que tonterías. Estaba bastante claro que algo pronto iba a salir mal", 393), las peleas, los episodios de racismo (voluntarios e involuntarios), las traiciones, el amor. Y las canciones, sobre todo las canciones: "And In Every Home", "Accidents Will Happen", "Oliver's Army", "Alison", "Radio Sweetheart", "Pump It Up", "This Year's Girl", "Sneaky Feelings", "Watching the Detectives", "This House Is Empty Now" y "Shipbuilding" son analizadas aquí con lucidez y una distancia singulares viniendo de su creador, en particular si se considera (y en esto Costello es insistente) la naturaleza autobiográfica de buena parte de ellas y el dolor que está en su origen.
 
Pero Música infiel y tinta invisible no es un libro solipsista: en él, Costello va y viene en el tiempo y en sus recorridos es ocasionalmente hijo, novio o marido, es decir, articula su identidad en relación a otros, en particular en relación a un padre cantante que contempla con curiosidad y admiración. Si esto no fuese suficiente, aquí también está la extraordinaria discoteca del creador de My Aim Is True, una de las más completas de la música contemporánea: leer este libro es, en ese sentido, conformar una lista mental singularmente amplia y variada de canciones por escuchar, discografías por conocer, músicos sobre los que regresar.
 
Si Elvis Costello fuera un alumno menos aplicado, posiblemente este libro sería menos extenso, lo que lo beneficiaría, aunque algunos de sus pasajes son realmente extraordinarios, a la altura de la mejor canción del músico o de una página de sus autores más queridos: Allan Sillitoe, John Osborne, Brendan Behan o W.B. Yeats. A Música infiel y tinta invisible la ayuda muy poco una edición en español que avanza a razón de una o dos erratas por página (y son 778), pero hay mucho de interés aquí, además de la convicción de que la literatura y la música pueden salvarnos.
 
 
Elvis Costello
Música infiel y tinta invisible
Trad. Damià Alou, Rocío Gómez de los Riscos y Antonio Padilla
Barcelona: Malpaso, 2016

[Publicado el 19/7/2016 a las 12:30]

[Etiquetas: Elvis Costello, Autobiografía, Malpaso]

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Desayuno de campeones / "Cronomoto" de Kurt Vonnegut, Jr

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"Mientras estuviera garabateando su libreta con un bolígrafo y la cabeza gacha podía olvidar toda la mierda de la vida", dice Kurt Vonnegut, Jr. acerca de J. Kilgore Trout: es decir, acerca de sí mismo. Un supuesto encuentro en 2001 le sirve para una conversación con su álter ego habitual acerca del "cronomoto" (traducción literal aunque algo cacofónica del "timequake" original), el extraño espasmo del tiempo que tiene lugar el 13 de febrero de 2001 y obliga a los seres humanos a repetir todas sus acciones desde el 17 de febrero de 1991, desde echarse una sopa en los pantalones a escribir un relato, en la novela que Vonnegut, en 1996, a sus setenta y cuatro años de edad, no pudo o no quiso escribir.
 
Vonnegut no pudo convertir su (brillante) idea en una novela; pero, gracias a ello, Cronomoto es algo más interesante: un vehículo para el humor y la humanidad de su pensamiento. No importa si el tema es el teatro y el destino, la práctica cada vez menos habitual entre escritores de descartar los cuentos fallidos, la psiquiatría, la Segunda Guerra Mundial (que llama "el segundo intento frustrado de suicidio de la civilización occidental"), su hija de trece años, la (discutible) diferencia entre escritores "martillo" y "flecha", la enfermedad y la muerte de sus hermanos, George Bernard Shaw, el humor a costa de los más débiles o la amistad, la perplejidad del autor ante el mundo y la vida es la misma que está presente en toda su obra y, como en Que levante mi mano quien crea en la telequinesis y otros mandamientos para corromper a la juventud (publicado por Malpaso en 2014), prescinde de una historia para sostenerse.
 
En ese sentido, Cronomoto es un texto heterodoxo y esencialmente digresivo; tiene cuentos magníficos (el de la tripulación de un bombardero estadounidense juzgada por haberse negado a arrojar una tercera bomba atómica, el del descubrimiento del bingo por parte de la jerarquía nacionalsocialista en el búnker de Berlín, etcétera), pero resulta algo irritante en su dispersión y posiblemente sólo sea capaz de suscitar interés en los fanáticos. Sin embargo, es un desayuno eficaz para comenzar un día de platos más sustanciosos como Matadero Cinco o Cuna de gato, esas "peculiares combinaciones horizontales de veintiséis símbolos fonéticos, diez cifras y unos ocho signos de puntuación con tinta y sobre pulpa de madera blanqueada y alisada" con las que Vonnegut hizo felices a sus lectores antes y después del seísmo temporal que imaginó y no pudo convertir en una novela.
 
"Es inconcebible", afirma aquí, "que un mero cerebro humano, apenas un desayuno para perros, un kilo y medio de esponja empapada en sangre, pueda componer por sí solo ‘Stardust' y, mucho menos, la Novena sinfonía de Beethoven"; su consejo es, pues, creer en milagros como el de la palabra escrita. Al fin y al cabo, "todas las personas vivas y muertas son pura coincidencia".
 
 
Kurt Vonnegut, Jr
Cronomoto
Trad. Carlos Gardini
Barcelona: Malpaso, 2015
 
 
Babelia/El País, 26 de enero de 2016.

[Publicado el 10/3/2016 a las 13:00]

[Etiquetas: Kurt Vonnegut, Jr, Malpaso, Novela]

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De primera mano / "Tumulto" de Hans Magnus Enzensberger

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"Mi interés por la autobiografía deja mucho que desear: no hace falta ser criminólogo ni epistemólogo para saber que los testimonios sobre uno mismo carecen de base fidedigna", escribe Hans Magnus Enzensberger (91). Sin embargo, el hallazgo de "un conjunto olvidado de cartas, libretas con notas, fotografías, recortes de periódico y manuscritos abandonados" y la convicción de que las experiencias políticas de la década de 1960 han sido "sepultadas bajo el estercolero de los medios de comunicación, el material de archivo, los coloquios públicos, la idealización" (206) fueron suficientes para que el escritor alemán (uno de los intelectuales europeos más relevantes del siglo XX y lo que llevamos del XXI) dejara atrás sus aprensiones. "En aquel montón regía el azar", afirma, "pero al menos [...] no hallé nada que a posteriori, con gran distancia temporal, hubiese sido inventado" (92).
 
El resultado de la prospección en ese archivo acumulativo y azaroso debe mucho al hallazgo fortuito y a la inconsecuencia deliberada de su autor: por una parte, Tumulto carece aparentemente de orden y da cuenta de los hechos que narra sin aportar fechas precisas mediante lo que parece una acumulación de anécdotas; por otra parte, presenta al lector la dificultad de no ser capaz de reconocer en buena parte del texto cuál es la distancia temporal entre éste y los hechos narrados, lo que no tendría implicaciones serias si se tratase de un relato sentimental, pero importa y mucho cuando aquello de lo que se habla es de algunos de los hechos políticos más controvertidos del siglo XX.
 
A pesar de ello, Tumulto es un libro extraordinario, y lo es no sólo gracias a la solución que Enzensberger ofrece al problema de cómo narrar las décadas de 1960 y 1970, siempre torrenciales (una especie de diálogo no precisamente platónico con el que se antoja a su autor como "un hermano menor del que no me hubiera acordado en mucho tiempo", 93), sino también en virtud de las situaciones y personajes que comparecen en la obra. Tumulto recorre un arco que va desde el orden instalado en Alemania tras la Segunda Guerra Mundial ("en un lado, la tibia República Federal; en el otro, la ‘zona', sobre la cual abrigaba yo pocas ilusiones, vacunado como estaba por mi propia inspección del terreno y por lecturas tempranas tales como Los orígenes del totalitarismo de Hannah Arendt, Homenaje a Cataluña de Orwell y El pensamiento cautivo de Czesław Miłosz", 10) hasta la instauración de una cierta normalidad europea durante la década de 1970; las estaciones de este tránsito son una invitación a un encuentro de escritores en San Petersburgo (por entonces Leningrado), una visita protocolar a Moscú que tuvo como resultado un enamoramiento súbito y doloroso que se extendió por años (y constituye el hilo sentimental de la obra), la visita a la "dacha" de Nikita Jruschov, un recorrido en tren y en avión por la Unión Soviética a cuenta de la Unión de Escritores (Bujará, Samarcanda, Almá-Atá, Nobosibirsk, Irkutsk, Peredélkino, Tiflis, etcétera), la experiencia de la oposición extraparlamentaria en Alemania (de la que Enzensberger fue una figura central, pese a sus intentos en este libro de minimizar su papel), una visita incomprensible a Camboya, una larga estancia en Cuba durante la cual (y a su pesar) el autor no pudo hacer nada excepto plantar caña de azúcar y esperar, la Praga inmediatamente posterior a la intervención soviética y los prolegómenos del sangriento "Otoño alemán" de 1977.
 
En las páginas desordenadas de este libro comparecen Iliá Ehrenburg, Giuseppe Ungaretti y Jean Paul Sartre en Leningrado (este último "manso como un cordero" ante Jruschov, 20), Yevgueni Yevtushenko ("capaz de una confianza desmedida, lo mismo que de una desmedida lisonja y de desmedidas exigencias", 41-42) y Abe Kōbō en Bakú, los poetas beats en San Francisco, Salvador Allende en Tahití, Herbert Marcuse en San Diego, Henry Kissinger en Berlín, Heberto Padilla, Roque Dalton, José Lezama Lima y Pablo Neruda en La Habana, Ingeborg Bachmann en Roma y Nelly Sachs en Estocolmo.
 
Vale la pena leer Tumulto por el retrato que el autor hace de ellos, pero también por la inteligencia con la que éste ofrece un recorrido de primera mano por la historia del siglo XX: sin concesiones, sin pedantería, sin nostalgia, con el convencimiento de que estas experiencias pueden ser útiles en el futuro; es decir, en el presente.
 
 
Hans Magnus Enzensberger
Tumulto
Trad. Richard Gross
Barcelona: Malpaso, 2015
 
[Publicado originalmente en Babelia-El País, 28 de septiembre de 2015.] 

[Publicado el 15/10/2015 a las 11:45]

[Etiquetas: Hans Magnus Enzensberger, Autobiografía, Malpaso]

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Martin Amis pasa de pantalla / "La invasión de los marcianitos"

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La invasión de los marcianitos fue publicada en 1982 y repudiada prácticamente de inmediato por su autor. Por entonces, Martin Amis era, en primer lugar, el hijo del brillante Kingsley Amis, y, en segundo lugar, el autor de un debut promisorio, El libro de Rachel (1973); dos años después sería el autor de la extraordinaria, consagratoria Dinero (1984) y (más tarde aun) el de libros esenciales como Campos de Londres (1989), La flecha del tiempo (1991), La viuda embarazada (2010), etcétera.

La invasión de los marcianitos no puede ser puesta en la misma serie, por supuesto: se trata de una no ficción acerca del interés personal de Amis por los primeros videojuegos (que él califica de “adicción”) y sobre las largas horas que pasó jugando Space Invaders, Asteroids, Scramble (“un pariente pobre de Defender”), PacMan, Battlezone, Frogger (“no tiene lo que hay que tener”, dictamina), Centipede, Donkey Kong y otros.

No es improbable que el atractivo principal de este libro para el lector radique en la nostalgia que éste sienta por esos juegos. La invasión de los marcianitos fue escrito, sin embargo, sin nostalgia, en el momento en que las videoconsolas hogareñas empezaban a popularizarse poniendo un punto final previsible a la sociabilidad algo sórdida de los salones de videojuegos que Amis narra aquí (deteniéndose con morosidad y un evidente placer en cuestiones como los pseudónimos de tres letras escogidos por los jugadores para sus puntajes, la lógica acumulativa de los videojuegos, su obsolescencia y los trucos empleados en uno y otro, pero también la naturaleza económica de la innovación en ellos y sus vínculos con la doctrina estadounidense de seguridad, entre otros asuntos más serios); todavía no se había producido la “gamificación” de los entornos de trabajo y nuestras relaciones sociales, pero 1982 señalaba (y Amis lo entendió muy bien, por ejemplo cuando afirma que “sospecho que el debate pronto parecerá tan fútil o pasajero como las controversias que en otro tiempo inflamaron a los partidarios y detractores del billar americano”) que ése sería el curso que tomarían las cosas algunos años después, cuando las voces de quienes consideraban los videojuegos una incitación a la violencia y a las adicciones dieran paso a una nueva indiferencia.

La invasión de los marcianitos no es un ensayo sociológico y (por supuesto) tampoco es útil para aproximarse a la narrativa de videojuegos, sobre la que puede leerse en libros como The Game Design Reader, editado por Katie Salen y Eric Zimmerman en 2005, o el excelente Persuasive Games de Ian Bogost (2010). El interés que este libro puede suscitar es, en cambio, estrictamente literario; basado en la prosa coloquial, deslenguada y cínica del primer Amis. Muy pronto, sin abandonar por completo estos rasgos de estilo, Martin Amis iba a comenzar a jugar “el gran juego”; antes, sin embargo, echó unas partidas. No lo hizo mal, pero ya se sabe que las primeras pantallas siempre son las más fáciles.

 

Martin Amis

La invasión de los marcianitos

Trad. Ramón de España

Pról. José Antonio Millán

Intr. Steven Spielberg

Barcelona: Malpaso, 2015

 

[Publicado originalmente en Babelia, 6 de marzo de 2015.]

[Publicado el 04/5/2015 a las 12:45]

[Etiquetas: Martin Amis, Ensayo, Malpaso]

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Un escritor que triunfa y una sociedad que fracasa / "La verdadera historia de Frank Zappa"

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Leí este libro hace unos diez años; recuerdo que por entonces pensé que era una pena que, tras algo más de cien páginas absolutamente extraordinarias en las que Zappa narraba su vida, el autor dedicase buena parte de las páginas restantes a la discusión de asuntos que yo creía indiscutibles por entonces, como la lucha contra la censura, el derecho individual al consumo de pornografía, la necesidad de la legalización del consumo de drogas como forma de evitar males mayores, los derechos de las mujeres, el engaño de los predicadores televisivos y de las religiones organizadas en general, los peligros del consumismo y de un sistema educativo que lo tiene como único objetivo, el rechazo a la injerencia del gobierno en los asuntos artísticos, etcétera: desde luego me parecía admirable que Zappa se hubiese involucrado personalmente, y no sin dejar de asumir riesgos, en la conquista de nuestras libertades artísticas, cívicas y sexuales, pero su insistencia en estos temas me parecía excesiva o innecesaria.
 
Por entonces yo vivía en Alemania: ahora que lo hago en España ya no tengo la impresión de que todas aquellas cosas acerca de las que Zappa se manifiesta con tanta vehemencia en su libro sean un sobreentendido (de hecho, no lo son para una parte muy considerable de la población: véanse las marchas antiaborto por ejemplo), y esa es una de las razones por las que vale la pena celebrar la publicación de esta "verdadera historia" de Frank Zappa por primera vez en español, algo más de un cuarto de siglo después de su publicación original.
 
Además de ser uno de los libros mas admirables e hilarantes jamás escrito por un músico (con la posible excepción de Erik Satie, aunque Satie no escribió libros), este de Frank Zappa merece ser leído por esas primeras cien páginas que me deslumbraron en la primera ocasión (y que narran una vida que, en una espiral absurda y ascendente, incluyó un tratamiento con radiación contra la sinusitis, los experimentos de su padre con armas bacteriológicas, un disco del inquietante Spike Jones, experimentos químicos susceptibles de castrar al narrador, una conversación telefónica con Egar Varèse, personas llamadas "Beefheart" o "Motorhead", discos, giras, groupies, caídas del escenario, desastrosas intervenciones en la música "seria" y un teatro en llamas), pero (pienso ahora) también por las siguientes, que en el contexto español actual resultan tan rompedoras como posiblemente lo hayan sido en los Estados Unidos bajo Ronald Reagan, cuando fue publicado por primera vez. Puede que esto ponga de manifiesto el fracaso de la española como sociedad pluralista y democrática, pero, al mismo tiempo, también es una demostración del triunfo como escritor de Frank Zappa, cuya obra sigue cuestionando la estulticia reinante veinte años después de la muerte de su autor.
 
 
Frank Zappa y Peter Occhiogrosso
La verdadera historia de Frank Zappa. Memorias
Trad. Manuel de la Fuente Soler y Vicente Forés López
Barcelona: Malpaso, 2014

[Publicado el 11/12/2014 a las 17:00]

[Etiquetas: Frank Zappa, Peter Occhiogrosso, Autobiografía, Malpaso]

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Había visto el futuro y el futuro apestaba / "Nat Tate" de William Boyd

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"Nathwell (Nat) Tate nació el 7 de marzo de 1928, probablemente en Union Beach, Nueva Jersey. Su madre, Mary (Tager de soltera), le contó que su padre era un pescador de Nantucket que murió ahogado antes de que Nat naciera. Las reiteradas contradicciones y variantes de la historia (Nathwell padre fue, según el día, submarinista, buzo, ingeniero naval o marino mercante caído ‘en una guerra') persuadieron más tarde a su hijo de que era ilegítimo" (24).
 
En algún sentido, Nat Tate estaba en lo cierto y su origen es ilegítimo, aunque no a raíz de las dudas sobre su paternidad sino debido al hecho (que no me parece necesario ocultar al lector) de que su historia es falsa: fue imaginada por el escritor británico William Boyd, quien solicitó (y recibió) la ayuda de dos editores de revistas prestigiosas de arte contemporáneo así como de Gore Vidal y de John Richardson, biógrafo de Pablo Picasso, para llevar a cabo su falsificación en 1998.
 
La "obra" de Nat Tate, el joven pintor obsesionado con el gran poema "El puente" del poeta (y suicida) Hart Crane, a quien Tate imita incluso en sus últimas horas, tiene como antecedentes la broma de los contertulios del Lapin Agile, quienes en 1910 expusieron en el Salón des Indépendants una pintura realizada con la cola por Lolo, el burro del patrón del local, y la creación en 1924 por parte del novelista Paul Jordan-Smith del disumbracionismo [sic]; molesto por las críticas negativas a las naturalezas muertas de su esposa, Jordan-Smith inventó a "Pavel Jerdanowitch", un pintor inexistente que fue muy popular entre los críticos por algún tiempo antes de que el autor confesara los hechos al Los Angeles Times en 1927. (Más recientemente, el periodista sueco Åke Axelsson hizo pasar pinturas realizadas por un chimpancé por la obra de un pintor francés desconocido llamado Pierre Brassau en 1964 y el colectivo italiano Luther Blissett realizó una falsificación similar en 1995, en este caso anunciando la exhibición en la bienal de arte contemporáneo de Venecia de la obra de una chimpancé llamada Loota que había sido liberada de un laboratorio farmacéutico.)
 
Al margen de que Nat Tate haya sido concebido por Boyd como una forma de ridiculizar a la escena artística neoyorquina (como parece haber sido el caso en las situaciones mencionadas anteriormente), el libro de Boyd (magníficamente traducido por Andreu Jaume y con un correcto prólogo de Francisco Calvo Serraller, que, desafortunadamente, desperdicia la oportunidad de jugar el juego que el libro propone) no tiene nada de ridículo: su tema es el misterio de la creación artística y el destino trágico de los artistas cuando estos se ven obligados a seguir unas orientaciones que no surgen de sí mismos sino de su entorno. "Tate", escribe Boyd, "era uno de esos pocos artistas que no necesitan (ni persiguen) la transformación de su pintura en una valiosa mercancía que puede ser comprada y vendida al arbitrio del mercado y sus mercaderes. Había visto el futuro y el futuro apestaba" (88).
 
"¿Por qué se suicidó Nat Tate? ¿Qué lo llevó a sumergirse en la helada confluencia del Hudson y el East River aquel día de enero de 1960?" (87) Nat Tate reúne en sí las virtudes y los defectos que, desde hace tres o cuatro siglos, asociamos con el "genio artístico": una infancia solitaria, cierta timidez, un llamado temprano de la vocación, (quizás) el incesto, el golpe de suerte que lo establece, el entusiasmo por la marginalidad, el carácter distante, el alcoholismo, la fragilidad, un cierto carácter autodestructivo. Que Boyd no vaya más allá de estos lugares comunes a la hora de crear su personaje (que él mismo llama en cierto lugar "estereotipos", 60) es lo unico un libro, por lo demás, absolutamente brillante, el tipo de ficciones que nos resultan (inevitablemente) más reales y necesarias que las cosas y las personas que nos rodean.
 
 
William Boyd
Nat Tate 1928-1960. El enigma de un artista americano
Trad. Andreu Jaume
Pról. Francisco Calvo Serraller
Barcelona: Malpaso, 2014

[Publicado el 21/11/2014 a las 11:30]

[Etiquetas: William Boyd, Francisco Calvo Serraller, Andreu Jaume, Malpaso, Novela]

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Esa idea peculiar / "Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee" de Eduardo Lago

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William S. Burroughs afirmó alguna vez que a la novela experimental "la llaman así cuando el experimento ha salido mal". Aunque era una humorada, parece haber algo de cierto en la afirmación del autor de El almuerzo desnudo, al menos en lo que hace a la percepción que se tiene de la novela experimental en nuestros días, décadas después de que ésta tuviera su momento y comenzara a declinar. Ese momento coincidió con la producción de Vladimir Nabokov, y es posible que el autor de Pálido fuego, uno de los principales contribuyentes a la novela experimental, tuviera ésta en mente cuando escribió las 138 fichas que componen El original de Laura, la obra inconclusa (Nabokov estaba escribiéndola cuando murió) que su hijo Dmitri publicó en 2009 en edición facsimilar contraviniendo el mandato paterno.
 
Sobre El original de Laura se ha escrito mucho (el escritor Andrés Ibáñez la llamó en estas mismas páginas "protonovela, o cuasi novela, o novela en desaparición", por ejemplo), pero su significado nunca fue desentrañado por completo, y es precisamente esa indeterminación la que sirvió a Eduardo Lago de impulso inicial para la escritura de su última novela.
 
Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee narra la historia de David Mitchell (Benjamin Hallux), un novelista que se obsesiona con el libro incompleto de Nabokov y contrata a un "ghost writer" o "negro" literario llamado Stanley Marlowe para que recomponga el sentido original de la obra y subsane sus omisiones; Marlowe, quien en el momento de conocer a Hallux trabaja en la autobiografía de un magnate californiano, le envía periódicamente informes en los que glosa la obra del autor de Lolita propiciando un diálogo que se produce entre el texto principal y las notas a pie de página, en las que se instala Hallux (en un juego que parece remitir a Enrique Jardiel Poncela). Pero Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee no pretende ser un ensayo ni un diálogo filosófico, y, por consiguiente, su anécdota central se ve completada por la intervención de otros "negros" literarios, lolitas de origen latinoamericano que admiran a Valerie Solanas, vendedores de drogas, perros que hablan entrenados para olisquear bestsellers, mujeres fatales, carabineros chilenos, chinos ilustrados que reparten comida a domicilio, abogados especializados en asuntos de propiedad intelectual que actúan como espías y, especialmente, agentes literarios: uno de ellos, imaginativamente bautizado "El Chacal", decide que tiene que hacerse con los informes de Marlowe, lo que da inicio a una persecución que recuerda a los mejores pasajes de El baile de las locas.
 
Al igual que la novela de Copi, por cierto, Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee está caracterizada por la infracción deliberada y consecuente de las normas que presiden la escritura tradicional; en ella la sucesión de hechos contradictorios, la espacialización del tiempo, la confusión de niveles ontológicos y la sustitución de las relaciones causales por contingencias sin motivo parecen tener como función el problematizar y cuestionar los límites del "orden ontológico" del mundo narrado, poniendo en evidencia la inverosimilitud que preside todo acto de narrar. Si esto (podría decirse) es lo característico de la novela experimental, lo destacable de la novela de Eduardo Lago es que en ella la infracción no es gratuita, sino que se deriva de (y en algún sentido imita) la que el propio Nabokov llevó o quiso llevar a cabo en El original de Laura al parecer, como si el libro de Lago se hubiese contaminado de la obra que éste pretendía explicar o fuese la víctima de un extraño y afortunado contagio.
 
Desde hace algún tiempo sabemos que toda literatura es palimpsesto. Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee nos lo recuerda, pero también eleva la novela inconclusa de Nabokov a la condición de sinécdoque de toda la literatura universal, la experimental o no, ya que pone de manifiesto que su destino final es desaparecer (en palabras de Nabokov, en la última ficha de El original de Laura: "eliminar, suprimir, borrar, tachar, cancelar, anular, obliterar") y la dificultad para acceder a un sentido, si lo tiene, el principal aliciente para su consumo. Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee puede ser leída como una sátira despiadada y de a ratos deliciosa del mundo editorial o como una novela experimental de corte filológico (como lo eran también, a su modo, Llámame Brooklyn y Ladrón de mapas); parece más productivo, sin embargo, leerla como un acto de amor a los maestros literarios de su autor (Nabokov, por supuesto, pero también Joseph Conrad, James Joyce, Dashiell Hammett, Paul Auster, John Barth, Don DeLillo) y como una obra que se propone restituir el sentido de un libro inacabado que quizás nunca lo tuvo, problematizando a un tiempo (como todas las novelas realmente de importancia, se las llame "experimentales" o no) esa idea tan peculiar (tan cuestionable, de hecho) de que el mundo fáctico pudiese ser narrable y su representación, coherente.
 
 
Eduardo Lago
Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee
Barcelona: Malpaso, 2013

[Publicado el 14/11/2013 a las 12:00]

[Etiquetas: Eduardo Lago, Novela, Malpaso]

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Foto autor

Biografía

Patricio Pron (1975) es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el Premio Juan Rulfo de Relato, y traducido a diez idiomas. Entre sus obras más recientes se encuentran el libros de relatos La vida interior de las plantas de interior (2013), así como el ensayo El libro tachado: Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura (2014) y las novelas El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016). En 2010 la revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. 

 

Fotografía: Javier de Agustín

Bibliografía

 
 
 
 

 
 

 

Ficción

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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