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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 24 de mayo de 2017

 Blog de Patricio Pron

Tragedia balcánica / "Yugoslavia, mi tierra" de Goran Vojnovic

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A padres e hijos los distancian a veces los malentendidos y casi siempre el dinero: a menudo (también), agravios sólo conocidos por las partes ofendidas. "Mi padre ocupaba en mi memoria el lugar de una figura lejana [...] cuya silueta se vislumbraba allí lejos, cerca del horizonte", afirma Vladan: tenía doce años cuando su madre le informó que había muerto. Vladan tiene un trabajo anodino en Liubliana y una novia de la que no sabe demasiado; también la suma de orfandades que resulta de la pérdida de la ciudad en la que creció y debió abandonar cuando comenzó la Guerra de los Balcanes, del padre, de esa madre que decidió empezar de nuevo sin él, de su abuelo materno y de su familia paterna, de su país. Un día descubre, sin embargo, que el padre vive, lo cual no es sencillo ni aceptable: el general Nedeljko Borojević se esconde del Tribunal Penal Internacional de La Haya, que lo acusa de ser el responsable de una matanza de civiles.
 
Goran Vojnović nació en Liubliana en junio de 1980 y es, por lo tanto, integrante de esa generación que tuvo (tuvimos) en la Guerra de los Balcanes nuestro Vietnam particular, con sus figuraciones del infierno en la Tierra y de la impotencia de la comunidad internacional. Yugoslavia, mi tierra (2012), su primera novela traducida al español (por Simona Škrabec, quien además es autora del excelente glosario final), adquiere la forma de una búsqueda del padre y de la identidad no solamente familiar: Vladan recorre ciudades principalmente bosnias (Brčko, Bijeljina) mientras avanza y retrocede en el tiempo para narrar el modo en que su vida se vio dramáticamente afectada por la ausencia del padre, ese padre que se decía hijo natural de "gitanos" y adoptivo de un serbio y de una húngara ("se inventó esa historia para dar algo de decoro a la triste realidad de que era un huérfano", conjetura el narrador) y perpetró crímenes en nombre de un país que, siendo el único capaz de dar cabida a todas las nacionalidades que podía reclamar como propias (el narrador enumera, "en mi clase había siete eslovenos, dos croatas, tres musulmanes, ocho serbios, un macedonio, un kosovar y una pareja de estúpidos que no querían confesar cómo se llamaban sus padres y escondían su origen para que los otros no se burlaran de ellos"), ya no existía mucho antes de comparecer en el campo de batalla.
 
A lo largo de su pesquisa Vladan tropieza con vecinas, antiguos camaradas de su padre, personajes públicos, mafiosos de mayor o menor importancia, funcionarios de aduanas; lo que encuentra en todos ellos (cuya locuacidad es sospechosa y apunta a una tendencia a la retórica sentimental y un carácter algo implausible de las acciones que son los principales defectos de esta novela) es una certeza incómoda: que "la memoria del dolor es incurable". El personaje atribuirá la causa de ese dolor a lo que llama el "infantilismo balcánico"; su padre, en cambio, hablará del "destino". Vojnović no consigue ofrecer una explicación narrativa más eficaz de la tragedia balcánica; a cambio, entrega una novela en la que "las víctimas se convierten en verdugos y los verdugos en víctimas": es posible que el lector crea (con razón) que ya la ha leído antes, en muchas otras ocasiones.
 
 
Goran Vojnović
Yugoslavia, mi tierra
Trad. Simona Škrabec
Barcelona: Libros del Asteroide, 2017
 
Publicado originalmente en Babelia/El País, 23 de marzo de 2017. 

[Publicado el 27/4/2017 a las 11:13]

[Etiquetas: Goran Vojnović, Novela, Libros del Asteroide]

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Todo esto antes / "Departamento de especulaciones" de Jenny Offill

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Acerca de la narradora de esta novela, sus alumnos dicen: "Es buena profesora, pero se pierde DEMASIADO en anécdotas. Nadie puede decir que sea una persona organizada. [...] Se comporta como si escribir no tuviera reglas" (51). Al igual que su creadora, Jenny Offill, la narradora de Departamento de especulaciones, da clases de escritura creativa; a diferencia de ella, y como cualquier persona inteligente (a excepción, por supuesto, de quienes se ganan la vida como profesores de esa disciplina), duda de que se pueda enseñar a escribir a alguien por más que se lo intente.
 
A los cursos de escritura creativa se les ha echado la culpa de la mayor parte de los males que afectan a la narrativa estadounidense contemporánea, pero es posible que sólo sea directamente responsable de dos de ellos: la desconcertante, disuasoria repetición de técnicas y procedimientos narrativos de autor en autor y la instalación de la idea (errónea, por supuesto) de que la fragmentación constituiría algún tipo de narrativa contrahegemónica.
 
A la idea errónea del carácter "rompedor" de la narrativa fragmentaria le debemos la celebración algo excesiva el año pasado de Lancha rápida de Renata Adler, un libro cuya novedad es la de la fecha de su publicación, 1976; desde la suya, Departamento de especulaciones ha reemplazado a Adler en la consideración del público "arriesgado", aunque hay poco de riesgo en la novela de Offill, que participa plenamente de una de las tendencias estéticas y comerciales más exitosas en los Estados Unidos en este momento. Esta historia integral de una relación amorosa (desde el enamoramiento hasta algo parecido a un segundo encuentro, con estancias intermedias en las primeras vacaciones de pareja, la boda, la búsqueda de trabajo, el primer piso, el nacimiento de la hija, las fiestas, la infidelidad, la superación de la misma, la reconstrucción de la pareja en un entorno semirrural, el tironeo entre las metas personales y los objetivos profesionales, el élan vital contemporáneo) no carece de calidad literaria y tiene un primer y un último párrafo absolutamente notables. En el medio, la novela de Offill consigue llevar a su lector de una página a otra gracias a una narración sólo pretendidamente aleatoria y desordenada. En Departamento de especulaciones hay bastante talento y un control absoluto de la narrativa, así como algunas ideas realmente poderosas (acerca de la soledad de los animales, sobre el matrimonio como un intento de supervivencia en el espacio, etcétera), pero también algo que propicia en el lector la impresión de que ya ha leído todo esto antes, también en el deslumbrante Artefactos importantes de Leanne Shapton (2010), en el libro de Adler ya mencionado y/o en ciertas obras de Miranda July y Dave Eggers.
 
Esto no quita méritos a Jenny Offill, pero pone (o debería poner) en perspectiva el carácter supuestamente excepcional de la obra. Que este no es tal era de esperar al conocer quiénes son sus entusiastas en el ámbito hispanohablante, pero (en cualquier caso) uno sólo puede preguntarse qué hubiera podido ser este libro si el talento de su autora no hubiese sido domesticado con clases de escritura creativa, recibidas y dadas.
 
 
Jenny Offill
Departamento de especulaciones
Trad. Eduardo Jordá
Barcelona: Libros del Asteroide, 2016

[Publicado el 22/3/2016 a las 12:30]

[Etiquetas: Jenny Offill, Novela, Libros del Asteroide]

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Viaje a la semilla / "Pequeño fracaso" de Gary Shteyngart

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Gary Shteyngart tiene veinticuatro años cuando tropieza en la librería neoyorquina The Strand con un libro de fotografías de San Petersburgo, la ciudad en la que vivió cuando ésta se llamaba Leningrado y él, Igor Semiónovich. La inmersión en el pasado que resulta de ese descubrimiento podría parecer, en cierto sentido, una fuga: Shteyngart se está quedando calvo, tiene un trabajo anodino que "exige unos treinta minutos de dedicación al año, en su mayor parte destinados a corregir las pruebas de los folletos que enseñaban a los rusos recién llegados las maravillas del uso del desodorante" (11), debe cinco mil dólares a su banco, trabaja desde hace años en una novela absurdamente titulada "Las pirámides de Praga" y es casi virgen y prácticamente alcohólico; es, en resumen, el "pequeño fracaso" en el que sus padres sabían que se convertiría desde hace años.
 
Sin embargo, el viaje "a la semilla" iniciado por Shteyngart allí y entonces (y terminado aquí y ahora, en este libro que publica la española Libros del Asteroide en la elegante traducción de Eduardo Jordá) no tiene para ofrecer ningún refugio, ya que el pasado no ha sido un sitio mejor. Shteyngart ha sido un niño enfermizo y temeroso desde su nacimiento, víctima frecuente de terribles ataques de asma para los que la medicina soviética sólo conocía una solución, las cataplasmas (cuando, pocos días después de su nacimiento, su madre consultó a una enfermera porque estornudaba mucho, esta sólo pudo recomendarle que le dijera "Jesús", 33), y centro neurálgico de un matrimonio escasamente avenido cuya figura central es (para el narrador, aunque el lector comprende rápidamente que el personaje más importante de este libro es la encantadora, a menudo irritante madre) un padre ingeniero que le contaba historias pero también se volvía contra él a menudo, golpeándolo frecuentemente.
 
Shteyngart encontró refugio en los libros, los ajenos (El maravilloso viaje de Nils Holgersson de Selma Lagerlöf especialmente), pero también en los propios cuando su abuela Galia, que había sido periodista, sobornó al pequeño Igor para que escribiese con lo único de lo que disponía: "Por cada página que escribas, te daré un trocito de queso. Y por cada capítulo que termines, te haré un sándwich con mantequilla y queso", le dijo (78). Un niño famélico terminaba y comenzaba un escritor.
 
A la novela Lenin y el ganso mágico le siguió Vladímir Ilich Lenin conquista Andrómeda, pero también la huída con sus padres a los Estados Unidos en 1979 ("Llegar a América después de haber pasado toda la infancia en la Unión Soviética es algo muy parecido a caerse en un acantilado monocromático y aterrizar en una piscina en tecnicolor", 122), las primeras experiencias estadounidenses (que incluyeron un desusado amor por las cajas de cereales, la amistad de una niña tuerta, la dificultosa convivencia en un piso de sólo una habitación de toda la familia, incluyendo un violento abuelastro alcohólico apodado "Goebbels" por sus amigos, las humillaciones en el colegio judío al que los padres, necesitados de hacerse con una identidad nueva y un nuevo colectivo al que pertenecer, lo enviaron pese a sus protestas, una circuncisión forzosa, la visita al cine de padre e hijo para, por error, terminar viendo Emmanuelle, etcétera). En el centro, siempre, la literatura como refugio: cuando tenía aproximadamente doce años de edad, Shteyngart escribió una especie de space opera titulada El desafio (sic) en la que judíos, árabes y latinos se enfrentaban por la posesión de un planeta llamado Atlanta (ganaban los judíos, naturalmente) y una parodia de los textos escolares denominada "La Ñorá" ("Primero no había nada, sólo un chicle Hubba Bubba. Y el chicle explotó y se formó la tierra. Y el azúcar del chicle se convirtió en polvo. Y una pastilla de edulcorante Nutra Sweet se convirtió en hombre", 200), y ambas lo convirtieron en uno de los niños más populares del colegio; todo lo cual no parece haberle servido de mucho cuando, en The Strand, años después, el narrador echa involuntariamente, y por fin, una vista al pasado.
 
¿Qué convierte a alguien en un escritor? La pregunta sólo puede ser respondida de forma parcial y atendiendo a cada caso de forma individualizada. En el de Shteyngart, el origen parece haber estado en los trozos de queso y el amor de su abuela materna, así como en la extranjería, en la confrontación con unos Estados Unidos que se debatían entre la ligereza y el optimismo y el terror nuclear y en las muchas distracciones y desvíos del camino que el autor de Una súper triste historia de amor verdadero recorrió y que incluyeron un instituto para "genios de las matemáticas", una universidad liberal en la que era posible asistir completamente colgado a un "curso de introducción a los Beatles" dado por alguien tan colgado como sus alumnos ("el Oberlin College se fundó en 1833 con la finalidad de que la gente que no había podido encontrar el amor -los tullidos emocionales y los hombres elefante de todo el mundo- pudieran por fin encontrarlo", admite el autor; 306), algunas novias (incluyendo una que acabaría intentando cometer un asesinato), un trío amoroso y kilogramos de marihuana fumada en soledad y en compañía; también la generosidad del escritor Chang Rae-Lee, que consiguió al joven Shteyngart su primer contrato de publicación.
 
Aunque Pequeño fracaso es la historia de la transformación del niño soviético Igor Semiónovich Shteyngart en el escritor estadounidense de (casi) el mismo nombre, también es la historia de la comprensión de un incidente casi banal vivido en la infancia y recordado, fulminantemente, en The Strand años después, un canto de amor a la ciudad de Nueva York y la historia de un puñado de personas que cambió de bando en el momento más álgido de la Guerra Fría ("A nosotros, los judíos soviéticos, nos invitaron a la fiesta equivocada", reconoce el autor; 253), a pesar de lo cual no es una historia triste ni demasiado seria, ya que, según Shteyngart, "la gente que cree que la literatura debe ser una cosa muy seria [...] es malévola (en el mejor de los casos) o claramente antisemita (en el peor de los casos)" (348). (Naturalmente, de ser esto cierto, es posible que buena parte de la literatura española contemporánea lo sea.) Pequeño fracaso es, finalmente, un libro conmovedor y muy hermoso de uno de los mejores escritores de su generación.
 
 
Gary Shteyngart
Pequeño fracaso
Trad. Eduardo Jordá
Barcelona: Libros del Asteroide, 2015

 


Publicado originalmente en "Lo que está y no se usa nos fulminará", sección mensual en el blog de la librería argentina Eterna Cadencia. Buenos Aires, noviembre de 2015.
 
"Lo que está y no se usa nos fulminará" es el producto del diario de lecturas que Patricio Pron lleva desde el año 2003. Al no estar destinados específicamente para su publicación, los ensayos breves y reseñas escritos allí por su autor suelen permanecer inéditos, pero "lo que está y no se usa nos fulminará", así que Eterna Cadencia publica mensualmente las notas tomadas tras la lectura del que el escritor argentino considere el libro reciente más estimulante publicado en España o de circulación en ese país (Pron vive en Madrid desde 2008), con especial énfasis en lo que significa leer la literatura argentina "desde afuera". Más información en: patriciopron.com.

 

[Publicado el 03/12/2015 a las 12:30]

[Etiquetas: Gary Shteyngart, Autobiografía, Libros del Asteroide]

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Catalanes perdidos en Cataluña / "Vente a casa" de Jordi Nopca

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En el primer relato de Vente a casa, un joven que visita al objeto de su interés amoroso por primera vez en su casa observa su biblioteca, conformada por textos de Amélie Nothomb, Paul Auster, Doris Lessing, Fiódor Dostoievski, Eduardo Mendoza, Juan Marsé, Quim Monzó y Sergi Pàmies. El joven ha seducido a su anfitriona mediante el sencillo recurso de llevarle todas las tardes una taza de chocolate caliente; la biblioteca puede ser también la del escritor y periodista Jordi Nopca (Barcelona, 1983), en cuyo caso faltan aquí textos de Enrique Vila-Matas, Jordi Puntí, Niccolò Ammaniti, Peter Stamm (personaje y testigo involuntario de una venganza en "Navaja suiza") y Arto Paasilinna.
 
Muchos de los cuentos de Vente a casa tributan a los autores de la biblioteca de "No te vayas" tanto como a su prolongación hipotética en su exploración de la responsabilidad personal, su amor por la literatura, por las coincidencias y las pérdidas, y en su humorismo sutil y melancólico. ¿Quiénes son los personajes de Jordi Nopca? Un peluquero de perros al que su novia ha abandonado para irse a Klagenfurt (un destino improbable para cualquiera excepto para un extremista austríaco, por cierto) y descubre que un pequeño perro puede ser compañía suficiente, así como que las compañías nunca duran. Un escritor decidido a humillar a su traductor que fracasa una y otra vez en su propósito en el transcurso de una noche. Una pareja de jóvenes en el precariado que se destruye a la misma velocidad en que lo hace la ciudad de Barcelona, y por razones similares. Un joven que en algunas horas pierde su trabajo, las llaves de su casa y su novia; otro que se enamora de una joven en los baños de la Casa Asia y por razones principalmente escatológicas. Una pareja sin trabajo que sólo halla refugio en las incertezas de un cierto "método" ofrecido por un peluquero y en la mentira; otra que prepara una vacación en Suiza con la lectura no siempre satisfactoria de escritores de esa nacionalidad. Unos chinos que regentean el bar de la Filmoteca y presencian una vida barrial que es más desconcertante y misteriosa que la de los filmes que se exhiben en ella. Un padre que quiere aprender a tocar el saxo y unos ancianos cuyos vecinos del piso de abajo conjuran espíritus.
 
Todos ellos son demasiado listos y sensibles para aquello a lo que se enfrentan (trabajos provisorios y frustrantes, relaciones amorosas basadas en el reproche mutuo, bares de karaoke), demasiado inseguros para tomar las decisiones que los convertirían en adultos y demasiado adultos para el desparpajo juvenil, demasiado conscientes de su sitio en el mundo para abrigar la esperanza de una vida mejor. Son catalanes perdidos en Cataluña; aunque, por supuesto, y especialmente en los últimos tiempos, también Cataluña está perdida en Cataluña: en España y en casi cualquier otro sitio, pero sobre todo en Cataluña.
 
 
Jordi Nopca
Vente a casa
Trad. Jordi Nopca
Barcelona: Libros del Asteroide, 2015

[Publicado el 29/4/2015 a las 10:30]

[Etiquetas: Jordi Nopca, Cuentos, Libros del Asteroide]

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Asuntos internos

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Una maleta grande puede hacer más fácil un viaje; depositada en el medio de un pasillo por el que transita un jefe distraído, sin embargo, puede volverlo imposible. Al infortunio de haber depositado su maleta en ese pasillo y a que su jefe haya tropezado con ella un joven funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores francés cuya vocación siempre ha sido viajar debe el ser destinado a la "oficina de los países en vías de creación", sección "Europa del Este y Siberia", también conocida como "el frente ruso". La oficina es dirigida por Boutinot, un anciano delirante que cree que la Segunda Guerra Mundial aún no ha terminado, y sus colaboradores son un funcionario gris y desmemoriado cuya única actividad consiste en archivar órdenes que nunca cumple, un informático que finge darse la gran vida y dos secretarias, una de ellas obsesionada con su perro y con el medioambiente con la que el joven funcionario acaba enrollándose. El joven funcionario comprende muy pronto que la oficina a la que ha sido destinado se parece a un barco, y se dice que "no es que fuera sin capitán, lo que hubiera sido más fácil, sino que navegaba con uno empeñado en meterlo entre las rocas mientras que la tripulación, disimuladamente, intentaba esquivarlas" (47); también comprende que tiene que marcharse de allí como sea. A pesar de ello, todos sus intentos por hacer carrera en el ministerio fracasan: su misión a Georgia fracasa por culpa de un coro femenino de mujeres musulmanas llamadas "las Burquettes", una rueda de prensa del primer ministro kirguís que él organiza resulta un fracaso porque sólo asiste un periodista, un error con una fotocopiadora y un desfile del "día del orgullo diplomático" cierran su breve paso por el gabinete de comunicación, tras lo cual el joven funcionario regresa al "frente ruso" y a su piso minúsculo.

 

A pesar de lo que pueda sugerir este resumen del argumento (y contra lo que sostiene la información editorial de la contraportada, que define el libro como una "desternillante sátira de la burocracia y el mundo empresarial"), El frente ruso no es una novela humorística; tampoco es una novela particularmente graciosa, excepto por un extraordinario intercambio de correos electrónicos entre su protagonista y un encargado de limpieza para que se quite una paloma muerta de su alféizar (que funciona prácticamente como un relato autónomo); más aun, tampoco es una "sátira de la burocracia", ya que esta aparece apenas como el ámbito en el que trabaja el protagonista, cuyos principales intereses son la indagación de su fracaso personal y la evocación de su infancia, a la que dedica la mayor parte de la obra. En ese sentido, el protagonista de El frente ruso tiene más interés en sus "asuntos internos" que en los "externos" de los que se ocupa, al menos teóricamente, el ministerio donde trabaja. A esa distancia entre lo que el libro promete y lo que realmente da a su lector éste le debe una decepción que se prolonga al finalizar el libro, a pesar de sus más que evidentes méritos.

 

 

Jean-Claude Lalumière
El frente ruso
Trad. Paula Cifuentes
Barcelona: Libros del Asteroide, 2011

 

[El próximo miércoles: Knockemstiff de Donald Ray Pollock]

[Publicado el 16/5/2011 a las 12:00]

[Etiquetas: Jean-Claude Lalumière, Novela, Libros del Asteroide]

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Biografía

Patricio Pron (1975) es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el Premio Juan Rulfo de Relato, y traducido a diez idiomas. Entre sus obras más recientes se encuentran el libros de relatos La vida interior de las plantas de interior (2013), así como el ensayo El libro tachado: Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura (2014) y las novelas El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016). En 2010 la revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. 

 

Fotografía: Javier de Agustín

Bibliografía

 
 
 
 

 
 

 

Ficción

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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