El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 20 de mayo de 2013

 Blog de Patricio Pron

Dos miradas sobre un objeto que es y no es el mismo (cita)

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Una ilustración de Sean Mackaoui (http://www.mackaoui.com/)

La periodista argentina Raquel Garzón publicó el sábado pasado en Babelia un exhaustivo panorama de la literatura más reciente de ese país en el que llamaba la atención acerca de un puñado de nombres; su lista y el análisis que proponía complementaba y ampliaba otra lista reciente, la de los escritores y periodistas argentinos Juan Terranova y Nicolás Mavrakis, cuyo taller de lectura "Narradores del siglo XXI" aborda una cuestión similar. Reproduzco aquí la presentación del taller de Terranova y Mavrakis (el artículo de Raquel Garzón se puede leer aquí) por la pertinencia y la agudeza del mapeo que propone: sólo la suma de ambos textos (y la recurrencia de ciertos nombres) da cuenta de la variedad, la riqueza y la complejidad de una literatura que puede ser leída de muchas formas, en cada una de las cuales es y no es la misma.
 
 
¿Generación del bicentenario? ¿Escritores 2.0? En tensión con los sucesos del 2001, la caída de las torres y el nacimiento del kirchnerismo en el 2003, los primeros narradores del siglo XXI ya pueden ser presentados como un largo aunque poroso e inestable corpus. ¿Quiénes son? ¿Qué escribe? Blogs, novelas, redes sociales, editoriales independientes y dependientes, mesas redondas, lecturas públicas. ¿Alrededor de qué soportes y que lugares se nuclean los autores que están escribiendo hoy? Proponemos aquí un acercamiento crítico a la complejidad de lo que está sucediendo, prescindiendo hasta donde es posible de la farragosa historia de la literatura y del siglo XX, pero no por eso dejaremos de marcar pertenencias, continuidades e influencias. Como Hegel, que pretendía ser contemporáneo de sí mismo, este acercamiento no exime la polémica y el goce de la lectura, sino que los convoca.
 
Encuentro I
La antología como dispositivo generacional. Maximiliano Tomas edita La joven guardia en el 2005. ¿Cuántos malentendidos se pueden leer en la frase "los mejores autores de la nueva literatura argentina"? Antologías varias. ¿Cómo se construye una antología? ¿Cómo se lee?
 
Encuentro II
Félix Bruzzone y Patricio Pron. Genealogías de la muerte: la figura del desaparecido, el sobreviviente y el vástago del Proceso de Reorganización Nacional bajo la política de Derechos Humanos del kirchnerismo. Momificaciones y vitalismos en el nuevo hit de la novela argentina. 76, de Félix Bruzzone y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia, de Patricio Pron.
 
Encuentro III
Las teorías salvajes de Pola Oloixarac: esquizofrenia del conocimiento, realidad política, cultura universitaria y lívido nerd. Bajo este sol tremendo de Carlos Busqued, abulia, drogas y federalismo. Un manual para dejar atrás la urgencia de la denuncia, o mejor dicho, su impostura. Mecanismos para salir del laberinto asfixiante de la última dictadura argentina, también llamada Proceso de Reorganización Nacional. Iván Moiseff habla de fantasmas. El Nunca más leído por Mariana Enriquez como una novela de Stephen King.
 
Encuentro IV
Los años noventa, la década prohibida. Construcciones de una década que el progresismo y el kirchnerismo prefieren mantener cerrada bajo la llave de la maldición. Un mundo que se acaba narrado desde adentro. Un mundo que nace contado desde afuera. Los años felices, de Sebastián Robles. Pinamar y Varadero y Habana Maravillosa, de Hernán Vanoli.
 
Encuentro V
Las reescrituras de los maestros. Todo elogio incluye una injuria. Ironía y homenaje en La última de César Aira de Ariel Idez y El Aleph engordado de Pablo Katchadjian. María Kodama como un personaje de Aira y también como un personaje de Idez. Juicios de valor, juicios críticos y juicios penales.
 
Encuentro VI
2001, odisea de las voces. Una literatura donde la crisis se transforma en incubadora de nuevos híbridos textuales y una literatura donde la crisis se vivifica a través de la mímesis del registro lumpen. Argentina entre la Era Digital y la Edad de Piedra. "Una mañana con el Hombre del Casco Azul", de Washington Cucurto.
 
Encuentro VII
El asesino de chanchos de Luciano Lamberti y Cielos de Córdoba de Federico Falco. narradores minimalistas cordobeses. Lo rural, lo urbano, las sierras, la ciudad. La búsqueda del grado cero de la narración y la forma. Influencias maceradas en lo argentino que no es lo porteño.
 
Encuentro VIII
Violeta Gorodischer y Romina Paula. Mujeres que deconstruyen la institución familiar y mujeres que instituyen la voz de la histeria. Consumos, hábitos y terrores del Yo Femenino. Variaciones del lugar de lo siniestro. Los años que vive un gato, de Violeta Gorodischer. ¿Vos me querés a mí?, de Romina Paula.
 
Bibliografía
Busqued, Carlos. Bajo este sol tremendo, Anagrama, 2009.
Bruzzone, Félix. 76, Tamarisco, 2008.
Cucurto, Washington. "Una mañana con el hombre del casco azul", en La joven guardia, Norma, 2005.
Falco, Federico. Cielos de Córdoba, Editorial Nudista, 2011.
Gorodischer, Violeta. Los años que vive un gato, Tamarisco, 2011.
Idez, Ariel. La última de César Aira, Pánico el Pánico, 2012.
Katchadjian, Pablo. El Aleph Engordado, IAP. 2010.
Lamberti, Luciano. El asesino de chanchos, Tamarisco, 2010.
Oloixarac, Pola. Las teorías salvajes, Entropía, 2008.
Paula, Romina. ¿Vos me querés a mí?, Entropía, 2005.
Pron, Patricio. El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia, RHM, 2012.
Robles, Sebastián. Los años felices, Pánico el Pánico, 2011.
Tomas, Maximiliano (Compilador). La joven guardia, Norma, 2005.
Vanoli, Hernán. Varadero y Habana Maravillosa, Tamarisco, 2010.
Vanoli, Hernán. Pinamar, Interzona, 2010.

[Publicado el 28/8/2012 a las 12:45]

[Etiquetas: Juan Terranova, Nicolás Mavrakis, Raquel Garzón]

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Un día en la vida del joven escritor argentino (cita)

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Dios crea al joven escritor argentino. Ilustración: Pedro Strukelj (http://pedrostrukelj.blogspot.com.es/)

"Después me invitaron a un programa de radio. Eran tres conductores que casi se peleaban por hablar. Y también había una chica pintándose las uñas de los pies. Nadie había leído nada de lo que yo había escrito. No digo un libro, ni siquiera me habían buscado en Google. Uno intentó presentarme y dijo algo así como 'Ahora, vamos a hablar de la fantasía, de la imaginación, tenemos con nosotros a un joven escritor argentino'.
Me hicieron un par de preguntas absurdas.
-Escribir es muy difícil -dije yo.
Creo que es verdad."

 

Juan Terranova
Música para rinocerontes
La Paz: Editorial El Cuervo, 2010
Pág. 13

 

[Publicado el 08/6/2012 a las 11:15]

[Etiquetas: Juan Terranova, Cita]

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Tres modos de mirar (y contarlo)

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Andrea Jeftanovic nació en Chile en 1970, Giovanna Rivero en Bolivia en 1972 y Juan Terranova en Argentina en 1975; las coincidencias más evidentes entre ellos consisten en que los tres son escritores y forman parte de la escena de la literatura latinoamericana más reciente, que es una escena en la que las revelaciones y los descubrimientos son más abundantes que los verdaderos escritores.
 
Ni Jeftanovic ni Rivero y por supuesto tampoco Terranova son revelaciones, ya que cada uno de ellos ha publicado al menos un libro en España y tiene una larga trayectoria en su país de origen; a la simetría que se deriva del hecho de que los tres son escritores hay que sumarle el hecho de que los tres compartieron una estancia en la ciudad de Alcalá a comienzos de 2009 organizada por la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo y la Universidad de Alcalá como parte del programa "Escritores en Residencia"; gracias a ello, los tres residieron en el edificio histórico de esa universidad, asistieron a mesas redondas y participaron ellos mismos de algunas y conocieron los fastos que rodearon a la entrega del Premio Cervantes de ese año al escritor Juan Marsé, pero (por sobre todo) miraron.
 
Contra lo que podría creerse, los escritores suelen escribir poco y nada en las residencias que las instituciones públicas ponen a su disposición para que escriban, como si (y puede que así sea realmente) la satisfacción de las necesidades más básicas y un entorno agradable y tranquilo constituyeran un obstáculo insalvable para escribir; a pesar de ello (y contra todo pronóstico), los tres escritores aquí reunidos sí escribieron, y estas Crónicas de oreja de vaca testimonian esa escritura y esa mirada, que en los tres textos que reúne este volumen (si exceptuamos el prólogo de Juan Cruz, que fue su anfitrión español y "los miró mirar", como afirma) se proyecta sobre los mismos hechos pero arrojando resultados diametralmente opuestos: Andrea Jeftanovic se acerca mediante elipses a las personas y a los hechos de esa estancia en Alcalá pero sobre todo lo hace a su propia escritura (y a la discusión entre literatura y maternidad, que ocupan su experiencia), que se desdobla en el relato y en las instrucciones que la autora se da a sí misma (a partir parcialmente de una conferencia de Enrique Vila-Matas que presencia en Alcalá) para escribir acerca de la estancia española. Giovanna Rivero, por su parte, ficcionaliza el viaje para hablar de una asociación de productores de películas snuff cuyo líder se llama "Patricio Pron" o "Patricio Porn" y puedo ser yo o no serlo en absoluto. Finalmente, Juan Terranova teoriza en torno al viaje, pone en entredicho las convenciones con las que se lo narra más habitualmente y cuestiona su mirada al tiempo que mira. Aunque aborden los mismos hechos, los tres textos difieren en forma y parcialmente en contenido; para quienes hemos leído previamente a Terranova, Jeftanovic y Rivero, sus crónicas dicen mucho más sobre su obra y su forma de entender la literatura que sobre una estancia en la ciudad de Alcalá hace dos años. Allí radica el valor de este libro, que presenta a tres de los mejores escritores de una escena a la que las maniobras editoriales y la conformación de listas a veces ocultan a los verdaderos escritores.
 
 
Andrea Jeftanovic, Giovanna Rivero y Juan Terranova
Crónicas de oreja de vaca
Pról. Juan Cruz
Velilla de San Antonio (Madrid): Bartleby, 2011
 
[El próximo lunes: La voz de Nueva York de O. Henry]

[Publicado el 24/6/2011 a las 10:28]

[Etiquetas: Andrea Jeftanovic, Giovanna Rivero, Juan Terranova, Juan Cruz, Miscelánea, Bartleby]

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Sin rastros de la naturaleza del mal

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Al menos desde hace algunos años, las antologías temáticas ocupan un lugar destacado en la edición en español; un breve ejercicio de memoria permite recordar algunas de temas tan diversos como el sexo, el fútbol, la reescritura de Henry James, Mariano José de Larra, Las mil y una noches, Lope de Vega, William Shakespeare, tragedias griegas, El lazarillo de Tormes y Gustavo Adolfo Bécquer, el infierno, la escritora argentina contemporánea, la mujer fatal, el camino de Santiago, las madres, la revolución, los fantasmas, la ciencia, el Grial, la magia y las brujas, los barrios de la ciudad de Buenos Aires, el odio a Barcelona, los Beatles y el amor. No todas ellas han tenido una gran repercusión crítica pero todas parecen haber obtenido el favor de los lectores o al menos no haber sido completamente deficitarias, lo que explica su proliferación.
 
A esta tendencia se suma ahora la madrileña Ediciones Baladí, que publica en simultaneidad con la editorial boliviana El Cuervo una antología del "cuento villano" a cargo del peruano Salvador Luis, un asiduo a este tipo de publicaciones: El arca. Bestiario y ficciones de treintaiún narradores hispanoamericanos (en colaboración con Cecilia Eudave, Chile 2007 y Perú 2008) y Asamblea portátil: muestrario de narradores iberoamericanos (Perú 2009).
 
El antecedente más directo de este volumen es la antología de casos policiales realizada por Diego Grillo Trubba In fraganti (2007); a diferencia de ésta, sin embargo, la realizada por Salvador Luis no sólo reúne a autores argentinos; al contrario que la de Grillo Trubba, además, los villanos de la selección no son necesariamente reales. Ahora bien, no todos los relatos consiguen interesar al lector del mismo modo: el uso excesivo de lo que vulgarmente denominamos "primera persona" (que otorga cierta monotonía al conjunto) y la propensión a un lenguaje pretendidamente siniestro debilitan el efecto de muchos de los textos, cuya eficacia está necesariamente supeditada a la producción de los efectos que uno supone a relatos cuyo tema es el mal y sus encarnaciones. Ninguno de estos relatos es realmente ominoso, cruel, malvado o violento, aunque puede considerárselos abyectos por su rechazo a la moral cristiana. Aunque esta impresión es resultado del gusto, que es personal e incomunicable, pienso que los mejores relatos de la antología son los de Mariana Enríquez, que recrea la historia del criminal argentino conocido con el nombre de "El Petiso Orejudo" y consigue crear una de las atmósferas de suspenso más eficaces del volumen, el de Juan Terranova, que parece extraído de una de las mejores páginas naturalistas de la literatura argentina del siglo XIX, el de Matías Candeira acerca del Dr. Octopus de los cómics de Spider Man, el de Juan Carlos Márquez acerca de un curioso y significativo momento de dignidad de un anciano cuyo trabajo consiste en enganchar peces a los anzuelos que echa al río el celebérrimo Francisco Franco, y el de Leonardo Cabrera acerca de un asesino serial que cree encarnar al hombre libre; la comparación que Cabrera pone en boca del protagonista de su relato acerca del asesinato como expresión de la máxima libertad de la que puede disponer el ser humano es una de las más interesantes en un volumen cuyos autores no parecen haberse preguntado qué es realmente un villano y cuál es la naturaleza del mal; quizás esa sea la tarea del lector, tras haber leído esta antología, que reúne a algunos de los escritores hispanoamericanos más interesantes del panorama actual.
 
 
Salvador Luis (ed.)
La banda de los corazones sucios
Madrid: Ediciones Baladí, 2010

[Publicado el 06/1/2011 a las 12:00]

[Etiquetas: Salvador Luis, Mariana Enríquez, Juan Terranova, Matías Candeira, Juan Carlos Márquez, Leonardo Cabrera, Ediciones Baladí, Antología]

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Juan Terranova: contra la tontería literaria argentina (y II)

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El caníbal puede ser leída como una reescritura de Respiración artificial (1980), la importante novela de Ricardo Piglia; aquí también el relato se articula en torno a una conversación entre Terranova, un escritor joven que trabaja en la universidad, y Villegas, un escritor mayor y desengañado que vive en pensiones miserables y ofrece una visión cínica de la literatura. Aquí también hay una desaparición, la de Villegas, que propicia que Terranova pueda entregar un manuscrito a un editor haciéndolo pasar por una obra del otro de manera de ver el libro publicado y quedarse con el adelanto; esa "traición" conecta con la otra referencia de este libro, El juguete rabioso de Roberto Arlt (1926), con la salvedad de que aquí la traición es sólo del personaje a sí mismo: finalmente, es él quien se deja "robar" el manuscrito por el autor mayor a sabiendas de que esa es la "única" posibilidad de acceder al mercado literario con la que cuenta un autor joven y desconocido. Al apropiarse del nombre del mayor para ver su obra publicada, el escritor joven realiza el gesto de canibalismo que preside el título y, contra la aparente simplicidad del relato, revela que detrás de él hay una notable reflexión sobre los modos de circulación de la literatura en nuestra sociedad. En esa reflexión hay desacuerdos y convergencias con lo que Piglia ha escrito sobre el tema, pero es el hecho mismo de que este sea el tema principal de toda la obra de Terranova el que determina (pese a El ignorante) su adscripción a los modos de pensar la literatura del escritor argentino.

En esa adscripción puede verse una clara divergencia entre la generación de Terranova y las anteriores: para Terranova y para algunos escritores de su edad, el acceso a la escritura no está supeditado a la muerte del padre sino tan sólo a su ingesta, que le mantiene vivo en el interior de lo nuevo. ¿Y qué es lo nuevo? La convicción de que la literatura (argentina, cabría agregar) carece de valor social por cuanto su escasa circulación le impide competir con otros discursos sociales por el monopolio de la construcción de realidad. Su carácter minoritario y su elitismo convierten a la literatura en el pariente pobre de la cultura del espectáculo y de la prensa, o mejor aún, de ese punto de convergencia entre el espectáculo y la información que es la prensa sensacionalista. Para Villegas, "quizás la ficción[,] para poder subsistir hoy en día[,] deba dejar de rotularse como tal. Es lo que hace el diario. Y esto más allá de si los sucesos son reales o imaginados" (23). "Pero, entonces toda esa mierda sensacionalista, esa escritura frívola, despreocupada, los titulares escandalosos", balbucea su interlocutor. "Eso es oro, pibe, oro en polvo", le responde el otro (22).

"La literatura debe recomponer el panorama de lo real, o resignarse a pasar desapercibida. Es preciso incorporar las técnicas de los medios de comunicación, sondearlas y explotarlas en la lectura recogida. Es necesario que crucemos al terreno del ‘enemigo' y le arrebatemos sus armas" (29), afirma Villegas. Para lograrlo, propone la escritura de una novela basada en recortes periodísticos en los que puede percibirse una capacidad de ficcionalización superior que la de la literatura contemporánea, y que en esta muy cuidada edición española del texto son recogidas a dos columnas y con otra tipografía: "Terrible ritual con violación" (16), "Violenta detención de narcos con extraño hallazgo" (17), "Enano prende fuego a la carpa del circo donde trabaja" (19), "Taxista eunuco se mata en un choque" (23), etcétera.

"Yo no subestimo el trabajo con el lenguaje", sostiene Villegas. "Todo lo contrario. Los que escriben en los diarios, ellos, y no otros, son los verdaderos artesanos del lenguaje. Ellos tallan la madera. La tallan como pueden y con otros fines. Después llegamos nosotros y ponemos el migitorio [sic] en el pedestal" (77).

La idea no es nueva: la literatura de los siglos XIX y XX tiene una larga tradición de cruces entre periodismo y literatura. Lo que sí es novedoso es el programa de recuperación del valor social de la literatura que propone Terranova; éste ya no está basado en la calidad estética como criterio determinante de "literariedad" -detentado por una élite ilustrada que, al menos en Argentina, siempre ha estado del lado del poder- sino en su uso social y en su capacidad de producir realidad. "No se puede seguir escribiendo como en el siglo XIX" (19), afirma Villegas, quien sostiene también que Piglia es "ese que siempre pone un par de boludos como nosotros hablando sobre la vida en un café, símbolo inequívoco del intelectual argentino" (62).

Más allá del epígrafe cínico de su personaje, Terranova demuestra en El caníbal que es uno de los alumnos más consecuentes del autor de El último lector (2005) ya que se ocupa de trabajar las relaciones entre literatura y política, un tema que no interesó, o interesó escasamente, a los escritores argentinos que le preceden. Terranova revisa la tesis principal de Piglia de acuerdo a la cual el Estado es un productor de ficciones para decir que es la prensa la que produce ficciones que pasan por realidad. No se trata de una diferencia intelectual sino principalmente generacional: Terranova es parte de una generación que ha visto fracasar al Estado argentino muchas veces en su intento de construir ficciones de circulación social; allí donde lo consiguió durante un breve período, durante la Guerra de Malvinas, el contraste entre lo que se había dicho y lo que había sucedido realmente fue tan brutal que el Estado argentino y la prensa quedaron completamente desacreditados. "¿Existe la realidad?", se pregunta el narrador, y se contesta: "No, la realidad no existe en sus propios términos. Existe en los términos que le imprimen los que poseen los medios de comunicación" (90).

05. Terranova sabe de qué habla: como periodista está al corriente de las miserias y las grandezas de este oficio. Autor de dos libros de crónicas que no he leído -La virgen del cerro (2007) y Peregrinaciones (2008)-, compilador de las antologías Hablar de mí (2009), de narrativa autobiográfica argentina reciente, y Buenos Aires Escala 1:1 (2008), de relatos sobre barrios de Buenos Aires, y de las novelas recientes Lejos de Berlín y Los amigos soviéticos (ambas de 2009), Terranova es el siguiente gran secreto de la literatura argentina a descubrir por los lectores españoles. Su literatura, desprolija y contundente, se ha liberado de la simpatía forzada y la corrección formal que preside los gestos siempre sonrientes de casi todos los escritores argentinos jóvenes conocidos en España; contra ellos, El caníbal resulta un antídoto muy bienvenido.

 

[Publicado originalmente en Quimera 317. Abril de 2010]

[Publicado el 12/5/2010 a las 12:00]

[Etiquetas: Juan Terranova, Novela, Ediciones Baladí]

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Juan Terranova: contra la tontería literaria argentina (I)

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Juan Terranova poco antes de convertirse en Thomas Pynchon (crédito: Samanta Schweblin)

Juan Terranova nació en Buenos Aires en diciembre de 1975; sin conocer con exactitud en qué día exactamente, uno puede suponer que ese día algunas personas murieron y otras fueron secuestradas y torturadas, varios edificios volaron por los aires y los militares arrancaron otra hoja del calendario en el que ya habían marcado una fecha, el 24 de marzo de 1976, la del Golpe de Estado que daría paso a la dictadura más sangrienta que ha conocido Argentina. No es difícil conjeturarlo: todos los de 1975 nacimos en un día así y, tal vez, lo único importante es saber si ese hecho tuvo alguna consecuencia en nuestra decisión de transformarnos en escritores.

Es probable que ése sea el caso de Terranova, quien publicó su primer libro en 1999, Notas de un viaje a Italia. En 2001 publicó El coleccionista, una miscelánea de textos críticos y ficcionales y después las novelas El caníbal (2002) y El bailarín de tango (2003). Muy pocos leyeron esos libros, lo que significa que solamente algunos de los ochocientos treinta y seis lectores de literatura argentina sabían que escribía libros; para la mayor parte de ellos, Terranova era simplemente el principal contribuidor de un blog que tuvo varias versiones y que acabó llamándose elconejodelasuerte.blogspot.com. A través del posteado en él, Terranova fue construyendo una figura autorial caracterizada por la velocidad de escritura, la desprolijidad, la atención a los hechos del día y la provocación, aspectos todos que acabarían siendo centrales en su recepción crítica para bien y para mal. La simultaneización de las experiencias de lectura y escritura que es propia de la circulación de literatura en la Red impidió a muchos ver que Terranova era, además, el escritor más interesante del momento y uno de los pocos que se proponía hablar de las relaciones entre literatura y política y sabía lo que hacía.

02. El ignorante (2004) no contribuyó a aclarar el malentendido. En el poema, una especie de Howl! ginsbergiano para la Argentina contemporánea, Terranova criticaba duramente a la institución universitaria argentina (encargada tradicionalmente de determinar qué debe ser leído en ese país y cómo) y proponía, en una entrevista incluída a modo de prólogo (real o imaginaria, poco importa), una interpretación generacional del presente diferente de la de la década de 1970 y también de la de una "generación intermedia" a la que consideraba "fallida" porque sus miembros "tienen todos cuarenta años y siguen siendo ‘jóvenes escritores'. Son muy verticales y básicamente no operaron ni una ruptura, ni una crítica con visión de continuidad[,] sino que se diluyeron, se diluyeron en sus mayores. Se quedaron con los espacios que les indicaban los viejos revolucionarios y así, por supuesto, los cagaron. [...] Yo creo que es una generación muy débil, que no va a pasar a la historia, ni siquiera como generación fallida. Y eso que produjeron textos muy legibles, algunas novelas excelentes y mucha investigación capitalizable" (17).

Según Terranova, "insultar es un acto retórico y estético muy fuerte. Pertenece a la familia de ciertos géneros orales que me apasionan, la mentira piadosa, la mentira política, el rumor, la anécdota de bar, los chismes" (11-12). En El ignorante, el autor cultivaba abundantemente el género, en párrafos dedicados a Miguel Bonasso, Eduardo "Tato" Pavlovsky, Ricardo Piglia ("con esas lecturas tan bien hechas, sin duda es un tipo muy nocivo", 20), David Viñas, Noé Jitrik y Beatriz Sarlo. Una lectura superficial de esos pasajes sólo podía ratificar la fama de "petardista", "tirabombas" o "rompepelotas" [tocacojones] de Terranova, y esa es la lectura que fue hecha principalmente. Sin embargo, detrás de los insultos se perfilaba la construcción minuciosa de una figura de autor cuyas líneas principales son la búsqueda de controversias, el abordaje de temas cercanos a la cultura popular como la pornografía o la música punk y la actitud irreverente, a los que debe sumarse la curiosidad por explorar formas narrativas poco utilizadas en la literatura argentina contemporánea, como en el caso de El pornógrafo (2005), una novela escrita a la manera de varias conversaciones de chat sostenidas por dos jóvenes amigos, uno fotógrafo de prensa y el otro ginecólogo, ambos en guardia nocturna permanente.

03. La ambición formal de El pornógrafo aparecía también en Mi nombre es Rufus (2008), la historia de un grupo de música punk argentino imaginario de la década de 1990 contada por su guitarrista. La historia no era particularmente interesante (a sus protagonistas les sucede lo que a todos: se juntan, tocan, se drogan, se pelean, se separan, etcétera) pero lo intesante aquí era la cuestión formal: el carácter episódico (a menudo los fragmentos numerados no tenían más de una o dos frases) y la forma en que Terranova enhebraba fragmentos narrativos con opiniones y comentarios suponían el primer intento serio en la literatura argentina contemporánea de lograr una escritura que se liberase del mandato de continuidad, homogeneidad y unidad ontológica que preside la literatura "seria" pero no aquella que es producida para su circulación en la Red.

04. "Los blogs comparten con los libros el encanto trágico de la lectura entendida como una pasión narcisista. La web nos transforma a todos en Madame Bovary, pero a muy pocos en Flaubert", escribió Terranova en el prólogo a una antología reciente. En El ignorante había afirmado: "Ahora nos toca recuperar la idea de presente. Comprender que la vitalidad y la actualidad son valores importantes" (29). El interés en los modos alternativos de circulación social de la literatura en la Red y el interés por el presente aparecían ya, sin embargo, en El caníbal.

 

[Concluye el próximo miércoles]

[Publicado el 10/5/2010 a las 12:07]

[Etiquetas: Juan Terranova, Novela]

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Biografía

Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010) y Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010 (2011) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que será traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés y alemán. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones comoThe Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España). Recientemente la revista inglesa Granta lo ha escogido como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español del momento. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania); en la actualidad vive en Madrid.

Fotografía: Unai Pascual

Bibliografía


 
 

 

Ficción

 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

 

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

 

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

 

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

 

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

 

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

 

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

 

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

 

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

 

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

 

 

Edición

 

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

 

 

Crítica

 

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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