PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 23 de septiembre de 2017

 Blog de Patricio Pron

¿Cómo se transforma uno en un escritor? / Diez notas sobre el primer libro (y 2)

imagen descriptiva

Una joven Marguerite Duras poniéndose a ello / Crédito de la imagen, desconocido

6

«De la vida de la que surge lo que se escribe no es posible escribir», afirma Tobias Wolff: «transcurre sin el conocimiento del propio escritor, por debajo de las inquietudes y los ruidos de la mente, en profundos pozos sin luz donde los mensajeros fantasmas se esfuerzan por avanzar hacia nosotros, matándose entre sí a lo largo del camino». A pesar de ello, no es raro que las primeras novelas tengan un sesgo autobiográfico y sugieran, paradójicamente, una motivación doble: por una parte, el deseo de inventar, de producir un mundo dentro del mundo por el que se juzgue al autor, en un ámbito en que sean determinantes la inventiva y el ingenio; por otra, la necesidad íntima de contar algo que le ha sucedido al autor, que lo sitúe en el mundo incluso a condición de que lo haga como personaje de una obra literaria. (Rainer Maria Rilke eternizó esta doble motivación en Franz Xaver Kappus, quien, por cierto, y al margen de un puñado de estudiosos, ya sólo es conocido como interlocutor y personaje de las Cartas a un joven poeta.) Todos esos primeros relatos autodiegéticos y en «primera persona» cuyo narrador comparte rasgos con su autor (a veces la edad, casi siempre el género, a menudo la nacionalidad, muchas veces los entusiasmos literarios y/o musicales) en los que las acciones narradas concluyen con una acción última, la de sentarse a escribir lo vivido, ponen esto de manifiesto, y constituyen una trampa en la que los lectores caemos una y otra vez: en realidad, queremos estar allí, viendo la transformación de un sujeto en escritor; en lo posible, revelándonos cómo es esa transformación y qué la motiva. En Alemania existen en la actualidad quince premios literarios destinados a primeros libros y en decenas de otros países y tradiciones literarias los premios que distinguen obra inédita suelen inclinarse por las de debutantes; las «vanity presses» no prosperarían sin ellos ni sin la curiosidad que inspiran los primeros libros al menos desde 1750 (cuando se produjo un desplazamiento de la noción de valor de una obra, que pasó de la imitación al ejercicio de la autoría, con sus nociones adyacentes de originalidad, excepcionalidad y novedad), en su función de corte transversal, de «rito de pasaje», de alumbramiento del nuevo escritor. (Algo en lo que parecen haber creído especialmente Wilhelm Raabe, quien a partir de 1854 celebró cada quince de noviembre su «Federansetzungstag», literalmente el «día en que tomó la pluma», y James Joyce, quien exigió a Sylvia Beach que la publicación de Ulises coincidiese con su cuadragésimo cumpleaños, el dos de febrero de 1922: para ellos, publicar era nacer, y es en ese sentido, y en tanto expresión de deseos, que se entiende la publicación de Ingrid Babendererde. Reifeprüfung 1953 [Ingrid Babendererde. Examen final, 1953], el primer libro de Uwe Johnson, en 1985, cuando su autor llevaba un año muerto.)
 
 
7
 
(Por lo demás, Alemania parece un país verdaderamente obsesionado con los primeros libros: en 1894 Karl Emil Franzos publicó una selección de testimonios titulada Die Geschichte des Erstlingswerkes [La historia de la primera obra] que incluía afirmaciones de Paul Heyse, Theodor Fontane y otros, y Renatus Deckert lo imitó en 2007 con una selección llamada Das erste Buch [El primer libro] de la que participaron Martin Walser, Hans Magnus Enzensberger, Elfriede Jelinek y otros. Es raro encontrar este tipo de obras fuera del ámbito germanohablante, quizás debido a que sólo en él se atribuye valor a la primera obra como algo más que como argumento de venta.)
 
 
8

En la literatura se juega siempre algo de la índole de la afirmación personal, sostienen algunos (erróneamente, puesto que, como afirmó Simone Weil, «todas las obras de arte de mérito llevan inscritas de alguna manera el talento individual de su creador, sus particularidades mas concretas y específicas; las obras maestras, sin embargo, siempre tienen algo de anónimo»), y en ella, al menos en sus primeras manifestaciones, ocupa un lugar central el miedo a desnudarse ante desconocidos. Buena parte de los primeros libros oscila entre un extremo y el otro, pese a lo cual, o precisamente a raíz de ello, no son pocas las voces que intentan convertir el rito de pasaje del primer libro en un asunto puramente práctico; el escritor estadounidense Odie Lindsey, por ejemplo, recomendaba a sus lectores en un artículo reciente que «antes de dedicarse a la escritura como carrera profesional» se aseguraran que no lo hacen «simplemente por padecer agorafobia o estar deprimidos». A continuación (sostenía) se deben seguir los siguientes pasos: «escribir una mala novela breve», «no publicar la mala novela breve», «buscarse un agente» y aceptar el hecho de que «la industria editorial tiene tiempos geológicos»; la coronación del proceso sería la publicación del primer libro y una emoción subyacente («egoísta, familiar, tan vitalmente pueril») que ni siquiera el cinismo o su transformación en un asunto de índole práctica podrían disimular.
 
 
9

A pesar de lo que se cree habitualmente (y contra la opinión consuetudinaria de que sería posible producir algo de la nada, y que esa producción tendría el carácter de un alumbramiento), no hay primeros gestos en literatura, sino una suma de ellos que son considerados fundacionales con el tiempo y de forma retrospectiva. Al obtener el Premio Pulitzer por su novela All the Light We Cannot See (2014), Anthony Doerr admitió el hecho de que su camino hacia esa consagración estuvo pavimentado por proyectos fallidos (una novela sobre salmones, media novela sobre un farero, al menos una docena de historias breves); sin All the Light We Cannot See y el Pulitzer, todos ellos podrían ser computados como fracasos; con la publicación de su novela y la obtención del premio, adquieren el carácter de contraparte necesaria, la penumbra sobre la que se recorta, más nítidamente, un haz de luz. El escritor jamaicano Marlon James, autor de una Breve historia de siete asesinatos (2014) por la que obtuvo el Man Booker Prize, contó, por su parte, que «llegó un momento en el que mis novelas inéditas superaban en número a las publicadas: una de ellas era narrada por prostitutas jamaicanas; la segunda, por dos mellizos albinos cantantes de góspel que escapaban de un asesino serial que también era su mánager». «Pienso que es importante no obsesionarse con ideas del tipo "esta pieza 'funciona', esta otra es un 'fracaso'"», observó Doerr: «En última instancia, tenemos que hacer cosas con esas entidades poco confiables y tramposas llamadas palabras como si se tratase de un juego, y jugar tan bien como podamos porque estamos jugando, no necesariamente porque un cierto resultado nos espera al final del juego». Sin embargo, en palabras del escritor Bill Cheng, autor de Southern Cross the Dog, uno de los debuts literarios más celebrados de 2014, «la identidad del escritor está tan relacionada con la escritura de un libro que éste acaba autoflagelándose cuando las cosas no funcionan. Yo no creo haber aprendido mucho de mis proyectos abortados o abandonados, pero quizás ése es el punto: sólo se aprende de lo que se termina».


10

En la virtualidad de esos libros escritos pero no publicados, en todas esas obras que preceden a la transformación del escritor en escritor (pero la hacen posible) hay ansiedad, indulgencia y prisas, por supuesto, pero también el entusiasmo y la insatisfacción que desembocarán en un estilo, de allí que Cheng tenga razón: en el tránsito de la condición de escritor inédito a editado, sólo se sabe qué tipo de escritor se va a ser cuando se escribe y como resultado de lo que se ha escrito. Ricardo Piglia sostuvo que, después de publicar su primer libro, cada escritor debe «tratar de no convertirse en "un escritor"»; es decir, en uno más. A modo de advertencia, Lindsey ha afirmado que «transformarse en un escritor significa (a veces) transformarse en un cliché»; pero es difícil imaginar un estadio en el que el escritor no esté en un devenir hacia la condición de escritor y en el que la escritura no constituya una herramienta de exploración de esa condición. Es posible que la historia de la literatura consista, en ese sentido, y únicamente, en una sucesión de primeros libros: precedidos por otros, o no, parapetados en una situación ambigua en la que el autor narra pero también se narra, detenido en el gesto de comenzar una y otra vez de nuevo exhibiendo las inseguridades del debutante que quizás el escritor sea siempre. Marguerite Duras afirmó alguna vez, brillantemente: «Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos: sólo lo sabemos después; antes, es la cuestión más peligrosa que podemos plantearnos».
 
 
(Publicado originalmente en Letras Libres. Madrid y Ciudad de México, marzo de 2017.)

[Publicado el 15/6/2017 a las 12:30]

[Etiquetas: Disidencias, Tobias Wolff, Rainer Maria Rilke, James Joyce, Anthony Doerr, Bill Cheng, Ricardo Piglia, Marlon James, Wilhelm Raabe, Odie Lindsey, Uwe Johnson, Martin Walser, Hans Magnus Enzensberger, Elfriede Jelinek, Karl Emil Franzos, Simone Weil, Margu]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Una amistad catastrófica / "Conversaciones con James Joyce" de Arthur Power

imagen descriptiva

[...]

Según Clive Hart, "siempre ha resultado complejo determinar cuánto absorbió [Joyce] de la corriente principal de la literatura europea o en qué consistían sus gustos y opiniones literarias" (25). A la catástrofe de amistad que protagonizaron éste y Arthur Power se le pueden atribuir varios nombres, pero lo que importa es que estas Conversaciones con James Joyce son el testimonio más detallado, más íntimo y más importante del que disponemos acerca de estas cuestiones y, como tal, deberían ocupar un lugar en las estanterías de cualquier joyceano: la admisión de su autor de que Ulises es fundamentalmente "una obra cómica" supone una invitación ineludible a la relectura, por ejemplo, y hay varias relevaciones de esta índole a lo largo del libro.

 
 
Arthur Power
Conversaciones con James Joyce
Pról. David Norris y Clive Hart
Trad. Juan Antonio Montiel
Santiago de Chile: Ediciones Universidad Diego Portales, 2016

[Publicado el 20/5/2016 a las 13:15]

[Etiquetas: Arthur Power, James Joyce, Testimonio, Ediciones Universidad Diego Portales]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Actualizaciones (VII) / Fernando R. de la Flor / William Blake / James Joyce

imagen descriptiva

Tres títulos para que el lector salte de alegría. Crédito, Andy Shupe.

1
 
Los visitantes regulares a este diario de lecturas saben de sobra de mi interés por el ensayo literario: no, por cierto, por lo que se comercializa como tal estos días (y que, en el mejor de los casos, es periodismo y en el peor, publirreportaje), sino por el que considero el verdadero ensayo literario, ese tipo de texto que contribuye a la discusión acerca de la literatura y los libros y los modos en que ambos condicionan nuestras relaciones sociales y las formas que adquieren nuestros diálogos. Quizás la mía sea una posición minoritaria (al menos parece poco extendida entre los editores de colecciones de ensayo, y algún día alguien deberá escribir sobre qué pudo haber sucedido para que los sellos de ensayo que amamos y cuyos catálogos nos formaron se hayan convertido en el orgulloso hogar de títulos como "692 libros que tienes que leer antes de morir y no vas a leer nunca", "Veterinarias con encanto" o el ya clásico "Yo antes era filósofo pero ahora escribo autoayuda"). No importa. Los responsables de la editorial Periférica parecen compartir esa posición y acaban de apostar por uno de los mejores ensayistas españoles contemporáneos, Fernando R. de la Flor.
 
En Contra (post)modernos De la Flor revisa la vida y la obra de tres poetas españoles que, en su opinión, encarnan la disidencia, la provincia y la carencia: Miguel Espinosa, Claudio Rodríguez y Antonio Gamoneda. El resultado de su estudio es la certeza adquirida de que los enfrentamientos que se libraron en el campo literario español durante las últimas décadas no carecieron de víctimas y pudieron haber finalizado de formas muy distintas a como lo han hecho; también, como todo buen texto en su género, Contra (post)modernos pone de manifiesto la necesidad que tenemos de leer buenos ensayos y cómo estos son tan, tan distintos de los ensayos mediocres o malos, que (desafortunadamente) pululan.
 
 
2
 
A menudo, los editores españoles (no sólo los de ensayo) confiesan en conversaciones informales y mayormente en privado que en este momento no están publicando los libros que quisieran sino los que pueden, ya que las realidades del mercado no les permiten mucho más. No deja de ser posible que sea así: de hecho, muchos de esos editores son magníficos lectores y poseen un gusto literario notable, que (por consiguiente) hace que la incorporación a su catálogo de la mémoire de autor local joven (y barato), la novela hipertrofiada y no exenta de relleno ("ambiciosa" en la jerga editorial), la trilogía erótica de circunstancias y la novela premiada de presentadora de televisión o director de suplemento cultural parezca incomprensible. Que la crisis económica y del consenso acerca de qué supone que un libro sea bueno afecta a todos los editores por igual parece evidente; sin embargo, y por alguna razón, hay editoriales como Atalanta que parecen estar al margen de esa crisis.
 
Atalanta ha publicado en los últimos años libros tan notables como los dos tomos de la Decadencia y caída del imperio romano de Edward Gibbon, la Imagen del mito de Joseph Campbell y la Antología universal del relato fantástico realizada por su director, Jacobo Siruela, a los que añade ahora el primer volumen de los extraordinarios, absolutamente excepcionales Libros proféticos de William Blake, profusa y enigmáticamente ilustrados por su propio autor: a excepción de la Antología [...] y (tal vez) del libro de Gibbon, todos estos títulos no destacan de antemano por su potencial comercial; por otra parte, son libros fundamentales. Que Atalanta parezca capear las turbulencias del presente con tanta solvencia (produciendo libros bellamente ilustrados y de confección irreprochable, imprescindibles todos ellos para la formación del criterio lector) tal vez se deba precisamente a la que parece ser su debilidad: la escasa comercialidad de sus propuestas. Quizás ese sea su principal reclamo comercial en un momento en que otras editoriales intentan (y fracasan) una y otra vez en sus esfuerzos por dar con un multiventas, con el resultado de que sólo producen pseudoliteratura para pseudolectores; es decir, para aquellos a los que la experiencia de la verdadera literatura (que requiere una inversión objetiva de tiempo y esfuerzo) atemoriza o repele. Atalanta (sometida a las mismas realidades del mercado que a otros les sirven de justificación o excusa) sigue, sin embargo, un camino distinto, y cualquier lector encontrará que es un placer poder recorrer ese camino junto a ella.
 
 
3
 
Un tiempo atrás, una encuesta a los usuarios de la red social Goodreads señalaba al Ulises de James Joyce como uno de los cinco clásicos más abandonados por sus usuarios; la encuesta quizás merezca una reflexión más detallada, pero lo que me interesa aquí es señalar el hecho de que, contra la que parece una opinión mayoritaria entre los usuarios de Goodreads (que habla pésimamente acerca de su capacidad como lectores, por cierto), Ulises es posiblemente la novela más importante del siglo XX y, en mi opinión, una de las más divertidas. Al tiempo que Gallo Nero publica su Joyce en París o el arte de vender el Ulises [...], que incluyo aquí a modo de invitación a leer el gran, gran libro del escritor irlandés.
 
 
Fernando R. de la Flor
Contra (post)modernos
Cáceres: Periférica, 2013
 
William Blake
Libros proféticos I
Intr. Patrick Harpur
Trad. Bernardo Santano
Girona: Atalanta, 2013
 
AA. VV.
Joyce en París o el arte de vender el Ulises
Pról. Simone de Beauvoir
Trad. Regina López Muñoz
Madrid: Gallo Nero, 2013

[Publicado el 03/1/2014 a las 10:30]

[Etiquetas: Fernando R. de la Flor, William Blake, James Joyce, Ensayo, Poesía, Miscelánea, Periférica, Atalanta, Gallo Nero]

[Enlace permanente] [2 comentarios]

Compartir:

Tres conversaciones entre hombres célebres de acuerdo a Percival Everett / Cita

imagen descriptiva

El escritor estadounidense Percival Everett y una de sus principales influencias literarias.

1

Wilde: Temo por la voz.
Joyce: ¿Qué quieres decir?
Wilde: Adónde va la literatura. Pronto se perderá la voz, y ¿qué nos quedará?
Joyce: Páginas.
Wilde: ¿Y la trama?
Joyce: ¿Qué es la trama, al fin y al cabo? No es más que una forma de anunciar la última página.
Wilde: ¿Has salido a caminar alguna vez durante una tormenta eléctrica cargado con un tubo metálico largo?
Joyce: No.
Wilde: Deberías probarlo.
Joyce: ¿Estás enfadado?
Wilde: No, solo estoy anunciando la última página.

 

2

Wittgenstein: ¿Qué hacía Bach cuando lo acuciaban las deudas?
Derrida: No lo sé. ¿Qué hacía?
Wittgenstein: Darse a la fuga.
Derrida: ¿Te refieres a que huía apresuradamente para escapar de las autoridades?
Wittgenstein: Bueno, no me refería exactamente a eso. Era un juego de palabras.
Derrida: Ah, ya lo pillo.

 

3

Rauschenberg: Aquí tienes un papel, Willem. Ahora píntame un cuadro. Me da igual lo que pintes o si es bueno o malo.
De Kooning: ¿Por qué?
Rauschenberg: Tengo intención de borrarlo.
De Kooning: ¿Por qué?
Rauschenberg: Eso da igual. A cambio del cuadro te repararé el tejado.
De Kooning: Vale. Creo que utilizaré lápiz, tinta y lápiz graso.
Rauschenberg: Como quieras.
(Cuatro semanas más tarde)
Rauschenberg: Bueno, tuve que gastar cuarenta gomas, pero lo hice.
De Kooning: ¿Hiciste qué?
Rauschenberg: Borrarlo. El cuadro que me pintaste.
De Kooning: ¿Has borrado mi cuadro?
Rauschenberg: Sí.
De Kooning: ¿Dónde está?
Rauschenberg: Tu cuadro ya no existe. Lo que queda es mi borradura y el papel, que era mío, para empezar.
(Le enseña el dibujo a De Kooning)
De Kooning: Lo has firmado.
Rauschenberg: ¿Y por qué no? Es mi obra.
De Kooning: ¿Tu obra? Mira lo que le has hecho a mi cuadro.
Rauschenberg: Buen trabajo, ¿eh? Borrarlo fue muy pesado. La muñeca todavía me duele. Lo he titulado "Dibujo borrado".
De Kooning: Muy hábil.
Rauschenberg: Ya lo he vendido por diez de los grandes.
De Kooning: ¿Has vendido mi cuadro?
Rauschenberg: No, yo he borrado tu cuadro. Lo que he vendido es mi borradura.

 

Percival Everett
X
Trad. Marta Alcaraz Burgueño
Barcelona: Blackie Books, 2011
Pp. 249, 256 y 306-307

[El próximo lunes: El cómic, una literatura realmente de vanguardia]

[Publicado el 10/6/2011 a las 12:00]

[Etiquetas: Percival Everett, Oscar Wilde, James Joyce, Ludwig Wittgenstein, Jacques Derrida, Willem De Koonig, Robert Rauschenberg]

[Enlace permanente] [1 comentario]

Compartir:

“Qué grandes estamos esta mañana”

imagen descriptiva

[...]

Algo de la opacidad y el misterio de la Orden del Finnegans es consustancial con todas las organizaciones de su tipo, pero la suya parece ser la búsqueda de una opacidad paradójicamente transparente en la que todo es exhibido y sin embargo algo permanece oculto y carece al parecer de explicación. La publicación reciente de un libro homónimo por parte de Ediciones Alfabia es una contribución a lo que de exhibición tiene esta estrategia; por ella sabemos que los caballeros de la Orden finalizan el Bloomsday donde éste comienza habitualmente, en la Torre Martello; que allí se toma juramento al nuevo caballero, que debe juramentarse apoyando la mano derecha en la versión inglesa del libro y la izquierda en la española; que los miembros de la Orden se marchan a continuación al pub Finnegans, donde acaban las actividades o tan sólo la sobriedad de los participantes; que los estatutos de la Orden incluyen una buena cantidad de razones, muchas de ellas completamente arbitrarias, para expulsar a los miembros, y que parece haber un deseo manifiesto de echar alguna vez a alguno y que tal vez esa sea la justificación de su existencia.
 
[...]
 
 
 
Enrique Vila Matas, Eduardo Lago, Jordi Soler, Antonio Soler,
Malcolm Otero Barral y José Antonio Garriga Vela
La Orden del Finnegans
Barcelona: Alfabia, 2010

[Publicado el 25/8/2010 a las 12:00]

[Etiquetas: Enrique Vila Matas, Eduardo Lago, Jordi Soler, Antonio Soler, Malcolm Otero Barral, José Antonio Garriga Vela, James Joyce, Miscelánea, Alfabia]

[Enlace permanente] [15 comentarios]

Compartir:

Dos intraducibles, traducidos

imagen descriptiva

[...]

Se trata de la traducción del primer capítulo de la obra, realizada por iniciativa propia por el poeta mexicano J. D. Victoria. En mi opinión, la traducción es buena (aunque desde luego, y por el tipo de texto que es el Finnegans, los criterios para determinar si una traducción es buena o no lo es no tienen validez alguna aquí), pero lo interesante es que se trata de un esfuerzo personal, surgido del amor de un lector por un texto y de su deseo de compartir ese texto con otros lectores, y no el resultado de un encargo editorial; es decir, una actividad esencialmente antieconómica.

Maravillosamente resuelta está también otra traducción reciente de un texto considerado imposible de traducir. Se trata de la que hace el poeta y crítico mexicano Julio Trujillo del poema de Lewis Carroll "Jabberwocky" (aquí). Además de repasar brevemente las traducciones previas al español, Trujillo evoca la discusión entre Alicia y el lúcido Humpty Dumpty y, acertadamente, extrae de ella una poética para fundamentar sus elecciones como traductor. El resultado es "El Baraúndo", un poema que, como todas las muy buenas traducciones, es autónomo y al mismo tiempo tiene una relación directa con otro texto que lo precede. Vale la pena prestar atención al pequeño ensayo que acompaña la traducción de Trujillo.

[Publicado el 19/5/2010 a las 12:45]

[Etiquetas: Literatura electrónica, James Joyce, J. D. Victoria, Lewis Carroll, Julio Trujillo, Traducción]

[Enlace permanente] [1 comentario]

Compartir:

Foto autor

Biografía

Patricio Pron (1975) es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el Premio Juan Rulfo de Relato, y traducido a diez idiomas. Entre sus obras más recientes se encuentran el libros de relatos La vida interior de las plantas de interior (2013), así como el ensayo El libro tachado: Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura (2014) y las novelas El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016). En 2010 la revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. 

 

Fotografía: Javier de Agustín

Bibliografía

 
 
 
 

 
 

 

Ficción

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2017 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres