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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 20 de julio de 2017

 Blog de Patricio Pron

Viaje a la semilla / La literatura "contrarreloj" (y 2)

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Una variante de ello la constituye la «trilogía de Roth» de Andrew Taylor, el orden de cuyas entregas está invertido en relación a la temporalidad de los hechos narrados: Las cuatro últimas cosas (2005) transcurre en la década de 1990, El juicio ajeno (2006) lo hace a comienzos de 1970 y Oficio de difuntos (2007), en 1958; el resultado de ello es una especie de epopeya bíblica que «avanza» desde el apocalipsis hasta la expulsión del paraíso terrenal y en cuyo marco los hechos ya conocidos adquieren significados nuevos para el lector cada vez que el autor revela los que los precedieron.)
 
 
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En los hechos, novelas como Submundo y La flecha del tiempo son ejemplo de una forma de hacer ficción que retoma los experimentos formales de las vanguardias de la primera mitad del siglo XX : que se los llame «posmodernos» o no resulta un problema menor excepto para los amantes de la periodización literaria; sin embargo, el problema con ellas (y, en menor medida, con Historia oficial del amor y Primera luz de Charles Baxter, de 1987 y también de tema familiar) es que la manera en que están narradas sólo encuentra una justificación vaga en su argumento: la ya mencionada El mundo contra reloj, por ejemplo, es incoherente y sólo satisfactoria en su anticipación de unos Estados Unidos divididos por el odio racial donde la institución más poderosa tiene como finalidad borrar el conocimiento antes que difundirlo. (Dick daría cuenta con mayor acierto de las implicaciones narrativas de que las cosas regresen en su siguiente novela, Ubik.) Al margen de ello, sin embargo, todas abordan cuestiones técnicas esenciales de la literatura: cómo narrar, quién lo hace, cuál es el origen de la información de la que dispone el narrador, de qué forma la disposición de esa información produce unos efectos u otros, cómo se relaciona el presente de la narración con el tiempo de aquello que se narra.

La narración retrospectiva no es una técnica contemporánea, sin embargo: la retórica clásica contemplaba la existencia del «hýsteron próteron» (del griego πρότερον ὕστερον o «postrero primero»), un recurso que consiste en que la primera idea de una frase es cronológicamente posterior a la segunda, lo que le otorga una importancia mayor; el ejemplo más frecuente en los manuales proviene de la Eneida de Virgilio («Muramos, y carguemos en el fragor de la batalla»; ii, 353), pero el narratólogo francés Gérard Genette destaca el hecho, singular, de que la primera frase de la Ilíada (para muchos, el texto fundador de la sensibilidad occidental) es también un relato retrospectivo: «Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquileo; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves -cumplíase la voluntad de Zeus- desde que se separaron disputando el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquileo». (Siendo la cólera de Aquiles el origen de las miserias de los griegos, pero la pelea entre Aquiles y Agamenón, aquí Atrida, la causa inmediata de la cólera de Aquiles, la plaga aludida con aquello de «presa de perros y pasto de aves» la causa de la pelea y la afronta a Zeus la causa de la plaga, etcétera; con lo que la relación secuencial entre los elementos puede ser descripta con la siguiente fórmula, que se acerca a una narración retrospectiva: 4, 5, 3, 2 y 1.)

Vivimos tiempos difíciles en los que el presente parece demasiado complejo como para además remontarse en el pasado en busca de sus causas; y, sin embargo, esa búsqueda es la única potencialmente susceptible de sustraernos de la manipulación política y de la idea conspirativa: el «viaje a la semilla» no es sólo un procedimiento literario concebido para renovar un repertorio de formas ya agotado, sino también, el producto de la aspiración a dar con las soluciones propuestas a problemas cuyas causas parecemos haber olvidado, como amnésicos. Al invertir el orden convencional de los hechos, los relatos retrospectivos parecen pretender recordarnos precisamente esto, y muy pocos lo hacen con la eficacia de la siguiente historia, del escritor estadounidense de ciencia ficción Fredric Brown, que presenta la narración retrospectiva como una variante del palíndromo:

«EL FINAL. El profesor Jones había estado trabajando en teoría del tiempo por muchos años. "He encontrado la ecuación clave", le dijo a su hija un día. "El tiempo es un campo. Esta máquina que he construido puede manipular ese campo, incluso hacia atrás". Mientras hablaba, apretó un botón y dijo, "Esto debería hacer andar el tiempo hacia atrás hacia tiempo el andar hacer debería esto", dijo y botón un apretó, hablaba Mientras. "atrás hacia incluso, campo ese manipular puede construido he que máquina esta. Campo un es tiempo el'. Día un hija su a dijo le, ‚clave ecuación la encontrado he". Años muchos por tiempo del teoría en trabajando estado había Jones profesor El. FINAL EL".
 
 
[Publicado originalmente en Letras Libres. Ciudad de México y Madrid, junio de 2017.] 

[Publicado el 06/7/2017 a las 18:30]

[Etiquetas: Andrew Taylor, Don DeLillo, Martin Amis, Charles Baxter, Ricardo Silva Romero, Fredric Brown, Virgilio, Homero]

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Escritores como espejos

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Una invitación para lectores

No conocemos el rostro de Homero. La docena de retratos antiguos que se han conservado son posteriores en varios siglos a la creación del poema épico que le es atribuido y nos presentan un ciego vacilante de aspecto cansado cuya figura dice mucho más acerca de la concepción clásica de la ceguera y de la genialidad que de la figura real (si es que existió) que se escondió detrás de ese nombre.

Algo similar sucede con aquellos autores que habitaron épocas más recientes, y aún con los contemporáneos. Al menos desde la creación de la figura pública del escritor, que algunos críticos sitúan en la gira de Charles Dickens por los Estados Unidos en 1842 o incluso antes, con la emergencia del Romanticismo, existe una aspiración y un reclamo por parte del lector de conocer a los autores. Su trasfondo es el deseo de acceder al autor de una obra que nos ha interesado o nos ha conmovido y, eventualmente, desentrañar si esa obra posee un fondo biográfico. A este deseo le debemos cientos de biografías de escritores, algunas de las cuales parecen demostrar, por su pobreza de eventos, que el biógrafo ha puesto mucho más entusiasmo en la escritura de esa vida que el propio biografiado en vivirla. A esta aspiración debemos también ciertas instituciones poco prácticas de lo que llamamos la vida literaria, como las presentaciones de libros o las firmas; ambas sirven a la finalidad de que el lector trabe conocimiento con el autor, pero el problema es que el conocimiento que emana de este tipo de eventos es absolutamente superficial y depende de factores ajenos a la voluntad del autor y del lector como el clima de la ciudad donde tiene lugar el encuentro, la organización del mismo o la digestión del autor, de los que a menudo surge una imagen distorsionada, por demasiado positiva o por excesivamente negativa, del escritor que el lector deseaba conocer.

Que nos aferremos a este tipo de eventos, sin  embargo, parece dar cuenta del hecho de que, para algunos, un encuentro breve y superficial con un autor es mejor que ningún encuentro, lo que no estaría mal excepto por el hecho de que este tipo de encuentros no son necesarios en absoluto.

No es improbable que los lectores hayan experimentado ya que el conocimiento personal de un autor no mejora su obra, del mismo modo que la producción de una obra pasable, buena o muy buena no le convierte en una persona más interesante. Esto sucede debido a que las obras son completamente autónomas de sus autores, que (contra lo que se piensa habitualmente) son la parte más frágil y más contingente de la existencia social de la literatura. Recordar que los autores no son sus libros, y viceversa, no sólo nos ahorraría malentendidos y situaciones desagradables, sino que también nos permitiría, por fin, disfrutar de un cierto tipo de discurso liberado de las simpatías y las antipatías personales que demasiado a menudo presiden el juicio crítico acerca de los escritores y sus obras.

En la experiencia del lector, el autor es lo que menos importa, y éste debería esforzarse porque así fuera, recuperando una concepción de la literatura que gira alrededor del libro, una concepción según la cual el libro es lo más importante y no su autor. Así como no conocemos el rostro "verdadero" de Homero, nos resulta absolutamente imposible conocer el rostro "verdadero" de cualquier autor, incluso del que firma esta disidencia. Todo el sentido de la literatura es la adopción de máscaras por parte del autor o, mejor aún, el reemplazo de su rostro mediante la escritura por la superficie de un espejo. El espejo refleja el rostro del lector: sus opiniones acerca de un autor y de su obra dicen mucho más acerca de sí mismo que sobre ese autor y esa obra. Recordar esto podría contribuir a que el lector se impusiese la tarea de leer mejores libros y el escritor, de escribirlos.

[Publicado el 02/6/2010 a las 11:30]

[Etiquetas: Disidencias; Homero]

[Enlace permanente] [6 comentarios]

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Foto autor

Biografía

Patricio Pron (1975) es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el Premio Juan Rulfo de Relato, y traducido a diez idiomas. Entre sus obras más recientes se encuentran el libros de relatos La vida interior de las plantas de interior (2013), así como el ensayo El libro tachado: Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura (2014) y las novelas El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016). En 2010 la revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. 

 

Fotografía: Javier de Agustín

Bibliografía

 
 
 
 

 
 

 

Ficción

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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