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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 12 de diciembre de 2018

 Blog de Patricio Pron

Historia nacional, escritoras "míticas" y secretos / Tres libros en el New York Times

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Al hilo de su muy bien recibida novela El olvido que seremos (2006), el colombiano Héctor Abad Faciolince (Medellín, 1958) vuelve en La Oculta a narrar una historia familiar sobre la que se proyectan los acontecimientos trágicos de la historia de su país. La Oculta es la finca al sureste de la región de Antioquía que la familia Ángel habita desde mediados del siglo XIX; cuando su madre muere, los tres últimos integrantes de la familia deben decidir qué hacer con la propiedad: Eva (ocupada a lo largo de su vida casi exclusivamente con sus amoríos) desea venderla, Pilar (la mayor) se niega, Antonio (violinista, que convive en Nueva York con su marido desde hace décadas) se resiste a romper sus lazos con su país de origen.

La tentación de recorrer la historia de un país a través del relato de una familia no es infrecuente en la ficción, tampoco en la latinoamericana. En La Oculta, el relato de la de Colombia es asumido por los tres narradores del libro, aunque recae principalmente en Antonio (el archivista de la familia), quien narra los orígenes de la finca, para lo cual se remonta a la llegada de la familia a América en 1786 y a la posterior colonización del territorio comprendido al sur del río Cauca, ya concluidas las guerras de Independencia. Allí, el proyecto decimonónico de una Arcadia colombiana (sin cárcel o policía, ni "alcalde ni jueces ni notario" [234], sin billares, galleras y corridas de toros, pero con iglesia y tres prostitutas [240]) deviene sujeto del enfrentamiento entre liberales y conservadores, la Violencia, el surgimiento de la guerrilla y de los paramilitares, el ascenso del narcotráfico y la minería ilegal, la producción industrial proveniente de China y, finalmente, la especulación inmobiliaria.

Faciolince arroja sobre todos estos hechos una mirada principalmente moral a través de unos personajes entre los que destaca Pilar, cuyo relato, al igual que el de sus hermanos, está lastrado, sin embargo, de un exceso de repeticiones, largas descripciones, digresiones (sobre la alimentación, principalmente) y cierta sentimentalidad que algunos considerarán poética y tal vez, incluso, atractiva.

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Nacida en Santiago de Chile en 1959, Carla Guelfenbein ha publicado cuatro novelas. Contigo en la distancia, la quinta, se inspira vagamente en la vida de la brasileña Clarice Lispector. Su protagonista, Vera Sigall, es "la gran autora chilena", una escritora de escritores ya anciana, quien cae por las escaleras de su casa un día desatando una serie de acontecimientos: Daniel Estévez, su vecino y confidente, permanece junto a su cama y está convencido que la caída no ha sido accidental. Emilia Hasson (sic), estudiante y empleada de verdulería francesa de origen chileno, está estudiando la obra de la escritora cuando ésta tiene su accidente; comienza a merodear el hospital en el que la autora yace y se acaba enamorando de Estévez pese a que éste está casado y ella está prometida con Jérôme, su novio astrónomo y alpinista. Horacio Infante, escritor chileno y antiguo amante de Sigall, y a quien Hasson conoce circunstancialmente, le escribe una larga carta en la que le narra su historia de amor con la "mítica escritora": en ella se encuentran las revelaciones sobre el origen de Hasson que ésta (y el lector) intuían desde el principio, así como una demostración de amor y despecho hacia la escritora chilena.

Guelfenbein narra todo esto alternando los puntos de vista de los tres personajes; los capítulos atribuidos a Daniel son los más arriesgados porque emplean la segunda persona gramatical: Daniel se dirige a Vera en una prosa cuyo énfasis en el "tú" pretende ser poética; al igual que el resto del libro, sin embargo, ésta lo es en el peor sentido de la palabra: excesivamente descriptiva, formulaica, sentimental, evocadora de una experiencia estética que no produce. El lector nunca consigue tener un atisbo de la enorme calidad literaria de la obra de Sigall pese a que ésta es reproducida extensivamente; tampoco logra comprender por qué debería interesarse por los personajes de la novela, cuya falta de relieve sólo compite con los problemas que la autora les atribuyó para que lo tuvieran: Emilia, por ejemplo, tiene una fobia al sexo porque se golpeó la cabeza siendo niña y vio a su madre teniendo sexo: la fobia se le quitará cuando sea penetrada por Daniel, en el que no es el único ejemplo de misoginia del libro. El mundo de Contigo en la distancia es uno de mansiones, champán, clubes privados, bibelots y piezas de Debussy que se reparte entre las muy glamurosas ciudades de Grenoble, París y Nueva York. En algún momento Emilia siente deseos de "hacer cosas bobas, de saltar, de arrojar una pelota a lo alto del cielo, de bailar": sería interesante que esta novela provocara deseos similares en su lector, pero lo único que éste desea es dejar el libro de lado tan pronto como le sea posible. Contigo en la distancia obtuvo el XVIII Premio Alfaguara de Novela, cuyo jurado estuvo compuesto por Héctor Abad Faciolince, Ernesto Franco, Berna González Harbour, Concha Quirós y Pilar Reyes y presidido por Javier Cercas.

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La novela de César Aira (Coronel Pringles, 1949) El tilo propone un acercamiento distinto a los hechos históricos. Su narrador revisita su infancia en un pequeño pueblo durante los años del primer peronismo, el movimiento de masas que cambió la historia argentina del siglo XX: las diferencias políticas entre los adultos, la división de lealtades y las ansiedades propias de la época, que el padre del narrador enfrenta bebiendo una infusión de flores de tilo, son exageradas por la imaginación infantil en un ejercicio en el que puede encontrarse el origen de la singularísima forma de narrar de este escritor argentino. Año tras año, libro tras libro (y son casi cien ya), Aira se ha especializado en una literatura fantástica a la que no se llega a través de la invención sino mediante el malentendido y una literalidad que roza la alegoría: en El tilo, por ejemplo, la historia de un niño que se subió a un árbol en algún momento del Golpe de Estado que derrocó al gobierno democrático de Juan Domingo Perón deviene la razón por la que el árbol fue talado; los opositores políticos del peronismo, llamados "gorilas", devienen auténticos animales, un padre de piel oscura es literalmente "un negro" y su unión con una mujer de piel blanca pero deforme, un arreglo para la conformación de una realidad aparentemente banal pero monstruosa. Así, el peronismo deviene algo parecido a un estadio infantil de la sociedad argentina, y la literatura de Aira (con toda su engañosa transparencia, aquí muy bien trasladada al inglés por Chris Andrews) se transforma en una celebración de la habilidad de convertir el miedo infantil en arte.

La obra de Aira es variada y extensa, pero es posible que El tilo sea una de sus mejores puertas de entrada, así como la constatación de que otra literatura latinoamericana existe, en la defensa por parte de sus mejores autores del experimento y de la confusión radical de las expectativas del lector. Que sea "nuestro pequeño mundo, nuestro refugio y nuestro secreto" (67).
 
 
[Una versión de este artículo fue publicada por The New York Times Review of Books, julio de 2018.]

[Publicado el 24/7/2018 a las 13:30]

[Etiquetas: César Aira, Carla Guelfenbein, Héctor Abad Faciolince]

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A la búsqueda del padre improbable

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Héctor Abad Faciolince nació en Medellín en 1958 y publicó su primer libro en 1994, pero no fue sino hasta la obtención en 2000 del Premio Casa de América de Narrativa Innovadora con Basura y, en particular, con la publicación del celebrado El olvido que seremos (2006), que el autor colombiano comenzó a gozar de un reconocimiento crítico no reñido con las ventas. El olvido que seremos narraba el asesinato del padre del escritor por parte de los paramilitares colombianos en agosto de 1987 y la incapacidad y tal vez el desinterés de la policía de ese país por encontrar a los culpables, y el primero y más extenso de los textos de este Traiciones de la memoria funciona como una coda de ese asesinato y de su narración; allí, el hallazgo de un supuesto poema de Jorge Luis Borges en uno de los bolsillos del padre del narrador anunciaba una pesquisa pendiente. "Si la inepta justicia colombiana no había sido capaz de encontrar y condenar a los asesinos de mi padre, al menos yo tenía que ser capaz de encontrar al autor del soneto" (34), escribe Faciolince.
 
Su afirmación equipara elementos disímiles, la determinación de la culpabilidad de un asesinato político con la autoría de un poema no muy bueno y la figura del padre con la de Jorge Luis Borges, y resulta interesante tan sólo como expresión de deseos (no particularmente original, puesto que la mayor parte de los escritores iberoamericanos han pretendido o deseado ser hijos de Borges en un momento u otro) y como motor narrativo. A despecho de las interpretaciones psicológicas (que en general resultan fallidas o incompletas), y que Faciolince no esboza siquiera, el autor se lanza aquí a averiguar la historia de la transmisión de esos poemas. Su pesquisa lo lleva a sostener una polémica con el también colombiano Harold Alvarado Tenorio, que se atribuye su autoría como parte de un homenaje y de un chiste, a recurrir a los prestigiosos académicos Daniel Balderston y Julio Ortega y a visitar o a tener contacto con otras veintisiete personas radicadas en once países. Al final del relato Faciolince cree haber reunido las pruebas suficientes para afirmar que a los cinco poemas que persiguió, incluyendo el que encontró en uno de los bolsillos de su padre el día en que éste fue asesinado, "los escribió Borges" (180); esta conclusión es menos atractiva que el periplo que condujo a ella, que demuestra la existencia de una comunidad internacional de borgeanos que adquiere el carácter difuso pero trascendental que suelen tener siempre los conspirados en la obra del argentino.
 
Traiciones de la memoria reúne otros dos textos de menor extensión: "Un camino equivocado", un recuerdo de las aventuras principalmente eróticas que Abad vivió durante su estancia como refugiado en Turín que recuerda un poco a algunos relatos de Roberto Bolaño pero carece de su sentido del humor trágico y de su determinación de dar cuenta de una experiencia colectiva y no individual, y "Ex futuros", una digresión sobre las decisiones que suponen una renuncia a otros periplos vitales, que funcionan como reverso de la experiencia real.
 
Aunque bellamente editado, el libro de Faciolince decepciona por la gran cantidad de puerilidades y lugares comunes que su autor reúne en unas pocas páginas, una prosa escolar y carente de relieve y una descripción de las prácticas sexuales del narrador con su amante, una rica turinesa, están entre lo más torpe que una literatura particularmente inepta para el erotismo como la iberoamericana puede ofrecer. El lector no puede sino sonrojarse al leer frases como "[s]i la vida es el original, el recuerdo es una copia del original y el apunte[,] una copia del recuerdo. Pero[,] ¿qué queda de la vida cuando uno no la recuerda ni la escribe? Nada" (15). El lector se pregunta al leer cosas así si el autor colombiano está a la altura de su prestigio, que es grande y parece injustificado ante las numerosas torpezas del narrador de este Traiciones de la memoria. Abad Faciolince reúne amabilidades y buenas intenciones en su libro, y estas amabilidades y buenas intenciones le honran como persona pero le descartan, desafortunadamente, como escritor.
 
 
Adenda: Unos meses después, y por recomendación de algunos lectores y de amigos, acabo de leer El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince. Los buenos libros pueden hacer decenas de cosas pero no precisamente echar atrás el tiempo, de modo que mi opinión sobre este libro tiene necesariamente que convivir con la de Traiciones de la memoria en mi propia memoria y en la de algunos lectores. La lectura de El olvido que seremos no cambia necesariamente algunas de mis opiniones sobre Traiciones de la memoria pero prueba lo equivocado que estaba al sostener precipitadamente que podía descartarse a Abad Faciolince como escritor: el libro es sencillamente extraordinario. A veces los juicios críticos adquieren una contundencia que su autor no comparte ni aprecia pero éste tiene que cargar con ellos durante un largo período. Vaya esta adenda como rectificación de la opinión equivocada y como agradecimiento a los lectores y amigos que posibilitaron con su entusiasmo por el libro de Héctor Abad Faciolince que yo pudiera hacer esta rectificación. 
 
 
Héctor Abad Faciolince
Traiciones de la memoria
Madrid: Alfaguara, 2010

[Publicado el 28/7/2010 a las 14:00]

[Etiquetas: Héctor Abad Faciolince, Miscelánea, Alfaguara]

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En primera persona

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Poema visual del venezolano Manel Costa

[...]

Quizás valga la pena preguntarse por esta proliferación reciente de autobiografías en el ámbito hispanohablante y el desafío a las convenciones que preside algunas de ellas. Una respuesta superficial podría reducirse a que el género "está de moda", pero, esté de moda o no, lo que parece haber detrás de su proliferación es la crisis de un cierto tipo de relato que explicó y normalizó el pasado español reciente, con sus estaciones obligatorias en la educación católica, el franquismo, la Transición, etcétera. En ese sentido, el escritor argentino Blas Matamoro, autor del ensayo Novela familiar. El universo privado del escritor (Páginas de Espuma), en el que glosa la vida familiar de unos trescientos sesenta escritores, sostiene que la recuperación de la figura del padre en la escritura autobiográfica "adquiere incontables personificaciones: Dios, la patria, la lengua". Las nuevas versiones del pasado reciente español están basadas en la subjetividad de sus autores, que reivindican un ordenamiento alternativo de ese pasado que no necesariamente lo normaliza ni lo edulcora.

Quizás detrás de esta proliferación esté también la pregunta acerca de cómo se puede narrar la propia vida en un momento histórico en el que gracias o por culpa de la aparición de blogs, redes sociales, mensajería instantánea y otras formas de comunicación la vida y su narración son casi simultáneos; es decir, el interrogante acerca de cómo se puede o debe contar la vida propia tras el declive de la cultura letrada tal como ésta era concebida tradicionalmente. Sean estas las razones de su proliferación o no, las preguntas que el género autobiográfico provoca en sus autores y lectores (la cuestión de la verdad en literatura, la de la mímesis de la realidad, la de la unidad de la identidad, etcétera) parecen hoy en día más pertinentes que nunca. Aquí hay un puñado de autores que han decidido narrar su vida para dotarla de verdad y sentido, y no es improbable que otros los sigan; quizás la autobiografía ha llegado realmente para quedarse.

 

[Publicado originalmente en ABC Cultural. Julio 19 de 2010]

[Publicado el 19/7/2010 a las 13:10]

[Etiquetas: Jerome David Salinger, Héctor Abad Faciolince, José Carlos Llop, Juan Cruz Ruiz, Josep Maria Castellet, Esther Tusquets, Marcos Giralt Torrente, Félix de Azúa, José María Pozuelo Yvancos, Blas Matamoro, Autobiografía]

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Biografía

Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010), Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990- 2010 (2011) y La vida interior de las plantas de interior (2013), así como de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que ha sido traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés, alemán, portugués y chino, Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016), Premio "Alcides Greca" de Novela de 2017, y del ensayo El libro tachado. Prácticas de la negación y del silencio en la crisis de la literatura (2014), al igual que del libro para niños Caminando bajo el mar, colgando del amplio cielo (2017). Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones como The Paris ReviewZoetrope y Michigan Quaterly Review (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España), entre otros. La revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español de su generación. Más recientemente ha recibido el Premio Cálamo Extraordinario 2016 por el conjunto de su obra. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania) y vive en Madrid. Su libro más reciente es Lo que está y no se usa nos fulminará (2018).

 

 

Bibliografía

 
 
 
 
 
 

 
 

 

Ficción

Lo que está y no se usa nos fulminará. Barcelona: Literatura Random House, 2017. 

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

 

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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