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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 12 de diciembre de 2018

 Blog de Patricio Pron

La enfermedad es el orden social / "Notas desde un manicomio" de Christine Lavant

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"Nadie entiende mis palabras", dice una mujer en su delirio; otra grita ("¡Maldita sea Austria! ¡Maldito sea el zar de Rusia! Asesinaron a mi marido, a mi maravilloso, orgulloso marido"); a una joven la fuerzan a alimentarse introduciéndole un tubo por la nariz; una mujer mayor se pasa el día bordando (no está "loca", pero su esposo se ha ido con otra y no tiene dónde ir); una última sólo pide que la maten. "Aquí se elevan hasta el infinito montañas de sufrimiento", dice la narradora. Christine Lavant (en realidad, Thonhauser) tenía veinte años cuando ingresó en el Hospital Psiquiátrico de Klagenfurt, en 1935; era la novena hija de una familia de mineros y se ganaba la vida tejiendo; iba a convertirse en una de las poetas más importantes de Austria, pero en ese momento nadie lo sabía, ni siquiera ella: había intentado quitarse la vida con arsénico.

Varias publicaciones recientes y el interés sostenido por el arte "outsider" o "brut" parecen poner de manifiesto que nuestra sociedad comienza a aceptar que los discursos de la enfermedad mental son susceptibles de poseer verdad y belleza. Notas desde un manicomio es el relato de las seis semanas que Lavant pasó en el hospital en Klagenfurt y tiene ambas, pero se diferencia de otros textos sobre (y desde) el tema en el hecho de que, sin dejar de narrar su padecimiento (del que es síntoma), su autora fue capaz de comprender la figura que se ocultaba en el tapiz del encierro hospitalario de las "locas", cuya condición de pacientes era doble: por una parte, las mujeres encerradas se hallaban bajo atención médica; por otra, debían ocultar su enfermedad porque su manifestación, escribe Lavant, "es algo que el médico jefe no soporta".

Lavant expone sucinta pero brillantemente cómo el hospital psiquiátrico reproduce un orden del que todos son víctimas, en particular si (como en su caso) se es mujer y pobre. Un médico le sugiere que "tiene que buscarse un novio" y la describe como "un ejemplo disuasorio de lo que sucede cuando los hijos de los trabajadores leen novelas en lugar de aprender un trabajo honrado". Una enfermera pretende animarla recomendándole que deje la poesía para otros: "Cuando el médico te haga entrar en razón, pasado uno o dos años, te alegrarás si consigues que una señora te adiestre para hacer las faenas domésticas", le dice. La narradora tiene la astucia del subordinado para comprender que su "enfermedad" es el orden social, pero no es una revolucionaria y no tiene medios para ponerle fin: cuando abandona el hospital no está ni siquiera un poco menos enferma, pero se dice: "Que el diablo se lleve a quien diga o escriba una sola burla sobre alguien que vive en la pobreza".

Christine Lavant escribió su libro en 1946, once años después de la experiencia que narra y en el marco de un período de intensa productividad que arrojó otras dos novelas; de las tres, sólo estas Notas desde un manicomio permanecieron inéditas hasta mucho después de su muerte en 1973. Antes de ello, y tan sólo unos pocos años después de que Lavant se internase, la Anexión incorporó a Austria a los programas de eutanasia de los genetistas del Tercer Reich y las mujeres sobre las que la autora escribe en este libro fueron asesinadas por los mismos médicos que aparecen en él, en nombre de la obediencia a las autoridades y al progreso. "Escribo esto con palabras corrientes", admite Lavant, "y en realidad debería romper las paredes piedra a piedra y lanzarlas contra el cielo".

 
Christine Lavant
Notas desde un manicomio
Trad. Nieves Trabanco
Madrid: Errata Naturae, 2018

[Publicado el 03/8/2018 a las 17:15]

[Etiquetas: Christine Lavant, Testimonio, Errata Naturae]

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Actualizaciones XII / Libros de Pierre Rahbi, Sebastián Astorga y Gabriel Zanetti y cuentos de amor victorianos

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1
 
Marta Salís traza aquí, sin proponérselo (explícitamente), un recorrido por la historia del concepto de amor en la época victoriana: desde la resignación ante el impedimento que constituyen las normas sociales hasta su cuestionamiento, evidente pero nunca plenamente expresado, que acompaña la fractura social que se produce con el ascenso del individualismo, en no menor medida debido a la disolución de los vínculos sociales, que provoca la llegada a las ciudades. Naturalmente [...] más interesante de la literatura de la época.
 
En esta literatura amorosa se pone de manifiesto [...] en especial allí donde tropieza con los límites impuestos por el sistema de clases y la aspiración al ascenso social. No son una catástrofe, sin embargo, sus manifestaciones literarias, especialmente "Amy Foster" de Joseph Conrad, "Georgie Porgie" de Rudyard Kipling y "Algunas formas de amar" de Charlotte Mew.
 
 
Marta Salís (sel. y trad.)
Cuentos de amor victorianos
Barcelona: Alba, 2015
 
 
2
 
Por alguna razón "dejé pasar" este texto hace dos años; leído ahora (recuperado en algún sentido), estoy impresionado por el hecho de que buena parte de sus temas, y lo esencial de su propuesta, conforman el tipo de asuntos en el que he estado pensando durante todo este tiempo, sin la claridad y la inteligencia (por supuesto) del autor de este libro.
 
Pierre Rabhi nació en Kenadsa (Argelia) en 1938 y fue obrero antes de convertirse, en torno a 1961, en uno de los pioneros de la agricultura ecológica: desde esa fecha, Rabhi ha sido testigo de buena parte de los desarrollos sociales y tecnológicos que, contra su deseo y en oposición a su proyecto vital e intelectual, nos han convertido en víctimas más o menos voluntarias de un modelo económico irracional e insustentable; también ha contemplado (naturalmente) como ese modelo, el de un capitalismo destructivo para la mayor parte de sus actores, entraba en crisis sin ser puesto realmente en cuestión.
 
A pesar de todo ello, y aunque Hacia la sobriedad feliz está escrito con la crisis más reciente del capitalismo en mente y desde la posición de quien desde hace décadas se opone activamente a él, su autor no se arroga ninguna superioridad moral sobre sus lectores. A diferencia de buena parte de los "gurúes" de las formas alternativas de vida, tampoco ofrece recetas. Hacia la sobriedad feliz es una brillante reflexión acerca de qué perdemos cuando subordinamos nuestros intereses a la producción de capital financiero y a la búsqueda de una estabilidad (económica, y por consiguiente afectiva) a la que el propio sistema que nos promete su realización se opone deliberadamente; también es una invitación a pensar qué perderíamos si, en lugar de perseguir la acumulación de bienes materiales con la esperanza de que estos consigan llenar alguna vez el vacío, llevásemos a cabo una "autolimitación voluntaria" de nuestro consumo.
 
La propuesta de una moderación sin ascetismo y una retirada parcial del sistema que implique una transformación sin revolución del mundo posiblemente parezcan poca cosa al lector acostumbrado a propuestas más radicales (y, por consiguiente, más difíciles de realizar; lo que también significa, más justificativas del inmovilismo). Hacia la sobriedad feliz tiene raíces en el pensamiento estoico y en la práctica agrícola de su autor, pero no es necesario ser estoico ni marcharse al campo para llevar a cabo lo que este libro sugiere: la promesa al final de este recorrido es la de la ansiada, y tan necesaria, libertad.
 
 
Pierre Rabhi
Hacia la sobriedad feliz
Trad. Marisa Morata Hurtado
Madrid: Errata Naturae, 2013
 
 
3

[...]
 
Uno de esos textos es (son, en realidad se trata de dos piezas autónomas) Prohibiciones y Títulos de Sebastián Astorga (Santiago de Chile, 1980) y Gabriel Zanetti (ídem, 1983). En su serialización (de títulos de libros imaginarios la primera; de negaciones y prohibiciones en la segunda), el libro no conforma serie con otros títulos chilenos; en su nihilismo ("El kétchup/ Los tatuajes/ El budismo zen/ Peter Frampton", comienza "Prohibiciones") también define el patrimonio no solamente material de una generación de chilenos. Sus "no" dejan paso a un "sí" rotundo.
 
 
Sebastián Astorga y Gabriel Zanetti
Prohibiciones y Títulos
Santiago de Chile: Lecturas, 2014

[Publicado el 29/10/2015 a las 10:45]

[Etiquetas: Pierre Rahbi, Sebastián Astorga, Gabriel Zanetti, Joseph Conrad, Rudyard Kipling, Charlotte Mew, Cuento, Ensayo, Poesía, Alba, Errata Naturae, Lecturas]

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Los anillos de Saturno / "La inmensa soledad" de Frédéric Pajak

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[...]
 
Unos cuatro años después, la publicación de La inmensa soledad hizo evidente a los críticos que Pajak tenía entre manos lo que podía ser considerado un nuevo género, que el francés profundizó de obra en obra hasta obtener el año pasado el premio Médicis de Ensayo con su Manifeste Incertain, de próxima publicación en español. No era o es un género nuevo, sin embargo, aunque su antecedente se encuentra en un ámbito tan distante del ensayo convencional que puede parecérselo a algunos: el reportaje de viajes del siglo XIX, del que Pajak recupera la suma de introspección y conocimiento libresco de la materia narrada y el trazo nervioso de unas ilustraciones que habrían sido hechas "al natural" por el propio autor, en una proximidad física y emocional con el paisaje retratado. Pajak no es un autor del siglo XIX, sin embargo, y lo interesante de su obra es que estos antecedentes y los géneros de los que ésta participa parcialmente (el ensayo biográfico, el libro de geografía, la novela y el cómic) aparecen mezclados en una forma posmoderna, híbrida, cuya referencia más inmediata es la obra del alemán G.W. Sebald, a la que Pajak parece deberle mucho.
 
[...]
 
Muy poco de todo ello será desconocido aún para el conocedor más superficial de las obras de ambos (y nada de lo que se diga acerca de Turín podrá suplir nunca la experiencia de pasar algún tiempo en esa ciudad, en particular si se conoce su historia y se habla italiano), pero la falta de novedad de la información biográfica reunida por Pajak es aliviada por su hábil manejo de la misma. A la espera de la obra por la que obtuvo el Médicis el año pasado, su manejo de la información y sus excursos acerca de la orfandad y la melancolía son las principales razones para continuar apostando por el autor.
 
 
Frédéric Pajak
La inmensa soledad
Con Friedrich Nietzsche y Cesare Pavese, huérfanos bajo del cielo de Turín
Trad. Javier de Prado Biezma
Madrid: Errata Naturae, 2015

[Publicado el 30/6/2015 a las 12:30]

[Etiquetas: Frédéric Pajak, Ensayo, Errata Naturae]

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"Deberíamos ir armadas" / "Chicas felizmente casadas" de Edna O'Brien

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[...] 

Inevitablemente, la rigidez de esas convenciones sociales y la dificultad para comunicar sus necesidades y anhelos a sus maridos llevan a ambas a la infidelidad, y es allí donde se pone de manifiesto la diferencia principal entre las dos amigas: Baba disfruta de sus escarceos amorosos [...] como una vacación necesaria de una rutina que no cuestiona; Kate, en cambio, busca en una aventura breve y más romántica que sexual el "amor" que su marido le niega. Aunque las aventuras de las dos mujeres tienen consecuencias graves, es Kate la que peor parada sale de ella, ya que lo pierde todo, incluyendo a sí misma.
 
Edna O'Brien nació en Tuamgraney, Irlanda, en 1932; ha escrito relatos, biografías y piezas teatrales, aunque es conocida principalmente por sus novelas. Chicas felizmente casadas continúa y pone fin a la historia de la amistad entre Kate y Baba iniciada en Las chicas del campo y continuada en La chica de ojos verdes, aunque no es necesario haber leído las anteriores para disfrutar de Chicas felizmente casadas: su autora la escribió en 1964 (la reeditó con un epílogo en 1986) situándola en el Reino Unido de la década de 1950, pero, desafortunadamente, podría tener lugar en nuestros días, al menos en algunos países y en ciertas clases sociales, ya que uno de sus principales asuntos es la dificultad de las mujeres para aportar orden y sentido a sus vidas en una sociedad hostil que las prefiere "débiles, maleables, apocadas". "¿Cómo sobrevivían todas aquellas mujeres?", se pregunta la narradora en algún momento. "¡Aguante, ni más ni menos! Aquella podría ser una meta para ella, y tal vez el asma. Una enfermedad de la que podría hablar y usar como arma para la vida". La historia no es nueva, pero O'Brien la cuenta con una enorme delicadeza, muy conmovedora, no exenta de sentido común: "Deberíamos ir armadas", opina.
 
 
Edna O'Brien
Chicas felizmente casadas
Trad. Regina López Muñoz
Madrid: Errata Naturae, 2015

[Publicado el 12/5/2015 a las 14:15]

[Etiquetas: Edna O'Brien, Novela, Errata Naturae]

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Charles X. / "Tatuajes de criminales y prostitutas" de Lacassagne, Le Blond y Lucas / Cita

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La piel de Charles es un museo de excepcional riqueza y de un hermoso procedimiento. ¡Es un Coloso! Ni un centímetro cuadrado está exento de decoración. Nuestro hombre está literalmente tatuado desde la raíz del cabello hasta la punta de los pies.
 
En el prolongado tiempo de ocio dentro de la trena, en el que los prisioneros se las ingenian para procurarse ocupaciones, ¡existe la inocente manía de tatuarse los unos a los otros para distraerse! En uno de sus ingresos en la cárcel, X. llegó incluso a afeitarse la cabeza y tatuarse la piel del cráneo, la frente, las mejillas y la barbilla, obra que llevó a cabo un habilidoso tatuador. ¡En el cráneo, un símbolo! El sol rodeado de una colonia de cucarachas bailando una zarabanda. En la frente un credo: ¡Viva Francia! ¡Libertad, Igualdad, Fraternidad! Y un estado civil: ¡Hijo de la desdicha!
 
Tras llevar una vida de aventuras, de la que más tarde encontraremos un instructivo relato, llegó a París y fue a consultar, desconocemos el porqué, a varios médicos afamados. Algunos de ellos, verdaderos iconoclastas, emprendieron la tarea, sin éxito por cierto, de borrar los tatuajes de la cara, sin duda alguna con el laudable objetivo de sustraerlo de la curiosidad despertada en la gente. X. se sometió a la prueba con tanta diligencia como buenas razones tenía para no apreciar a los indiscretos. ¿Ha conservado la memoria de nuestros ilustres colegas como muestra de agradecimiento? No se ha contentado con grabar sus nombres en la memoria y el corazón. Para así tener una representación más material, se los tatuó en los dedos de los pies. Porque es él quien realiza el trabajo, y porque no hay secretos para él.
 
Para que perdure el recuerdo de los grandes acontecimientos de su vida, se tatúa. Lleva a su esposa tatuada en los hombros, una serpiente en el brazo y el retrato de un general en la espalda con la exclamación «¡Galliffet!». Sin duda porque fue indultado cuando el general Galliffet fue ministro. Tatuará a su hijo cuando éste tenga la edad necesaria para apreciar la belleza del tatuaje. Nos trajo a uno de sus compañeros, que llevaba dibujada en el pecho una magnífica reproducción de una obra maestra: La caridad. Tatúa al prójimo como se tatúa a sí mismo, a veces como un trabajo (¡hay que comer!), pero a menudo por amor al arte.
 
 
Autobiografía de un tatuado *
 
Perdí a mi madre cuando tenía 12 años. 15 días después me fui de casa y dormí en la calle, en bodegas y en balas de paja. Un día robé pepinos y estuve 15 días en la cárcel. Cuando salí, volví a dormir en la calle e hice lo que pude para ganarme la vida. Algún tiempo después hice de figurante en un teatro. A las diez de la noche huí con el traje del teatro y estuve un mes en la cárcel. Al salir me condenaron a 6 meses por mendigar y por dormir en una bala de paja, y recibí una buena paliza. Cuando salí, tuve buena conducta durante 5 meses.
 
Después cumplí una condena de 3 años por robo de badajos y 5 años sin poder entrar en el territorio. Cumplí cada día de mis 3 años de condena y cuando salí me fui a África al Tercer Batallón, en Túnez, en [Bacdave], en El Kef. Al llegar allí, tuve una conducta adecuada durante 6 meses. Volví al calabozo, donde me quedé 15 días. Me pusieron en la mano un pico, una pala y una carretilla para hacer la carretera de [Judramme]; después, como no comíamos bastante, decidí fugarme con un belga y un marsellés con tres fusiles y una caja de cartuchos. Caminamos 3 días tranquilamente, el cuarto día nos topamos con un árabe que nos quiso comprar el material. Le mostré mi fiambrera y a continuación mis efectos personales. Me lo quitó todo y después se largó con su caballo. Allí mismo hice fuego y al día siguiente nos atacó una tribu a las 6 de la mañana. A las 10 un [Espays] nos detuvo y nos quedamos 15 días en [Mosbat], y de ahí fuimos a Túnez para cumplir nuestra pena preventiva. Allí nos metieron 5 días en una celda, desnudos y maniatados. Nos fuimos a la ciudad de Túnez y realicé 4 años de trabajos públicos. 2 años más tarde tuve las fiebres y quise que me llevaran enfermo. El adjunto no quiso y me fugué. 19 tiros de escopeta me siguieron y 4 disparos con revólver. Me atraparon un día después y estuve en la celda 90 días y 3 días de cadenas. Cuando salí me fui a trabajar en la vendimia. Me clavé un clavo en el codo del brazo derecho, tenía una gran infección y pedí que me curasen. El sargento no quiso y le di un puñetazo en la cabeza. Me condenaron a 10 días más y de Constantina me fui a Orán, a la colonia número 5.
 
De ahí me fui a la frontera de Marruecos, a la mina de hierro de los ingleses en [Rayenma]. Trabajé 4 días y compré higos chumbos. El sargento me vio y me metió 12 días con las cadenas. Estando en esta posición me clavé una aguja en la pierna izquierda. Con una pierna del tamaño de mi cabeza caminé 49 kilómetros hasta Tremecén. El médico no quiso llevarme al hospital y pasó la visita. 1º día: nombre del enfermo. 2º día: pastillas de opio. 3º día: mantas y pastillas de opio. 4º día: le di un buen puñetazo en la napia y así me llevó al hospital. 15 días de dieta únicamente a base de leche. A pesar de eso, iba a la cocina y le echaba mano a los rosbifs y me fui a cumplir mis 90 días en la celda. Me echaron 5 años más por lo militar y me fui a Bugía, provincia de Argel. Dos meses más tarde fui al correccional de Orléansville, donde me dieron trabajo para recoger trigo y como seguía buscando mi libertad me fugué de nuevo con un italiano y un austriaco y volví a la provincia de Orán. Tomé el barco, llegué a Francia y fui a Nancy, donde recibí tres meses de pena. Un domingo a la una del mediodía un señor olvidó saludarme y le pegué un gran puñetazo en la cara. Después me fui a Lunéville con el dinero que ese señor me acababa de dar. 8 días después los agentes seguían mi pista y me incorporé a la legión extranjera durante 5 años.
 
6 meses después, en 1895, recibí una condena de un mes de prisión. Volví a la Legión 3 o 4 meses más tarde, en el 96. En la revolución de los judíos deserté y declaré mi verdadero nombre. 8 días después me dijeron que me habían echado 2 años por el asunto del tipo de Nancy y 2 años por desertar. Me fui a Aïn El Hadjel por la carretera de [Jeuvil]. 6 meses después me fugué y me dispararon 7 tiros de escopeta y al saltar a un río me caí y permanecí escondido durante la noche. A las 9 h salí y me fui a Sidi bel Abbes. Me quedé cinco días y los árabes me atraparon. Estuve 60 días en una celda y 8 días con cadenas. Al salir de la celda me fui al hospital y allí me quedé 2 meses por la sustancia que me había puesto en los ojos. Cuando salí me fui a Sidi-Brahim. En la carretera bebí leche con [Limpstate] para que el corazón palpitase más rápido y para reconfortarme. Esta bebida me dejó tan exhausto que me llevaron convaleciente a [Arsenye], de allí me fugué y me dieron dos tiros en la espalda y un mes después la comisión de Orán me otorgó reforma y el Ministerio indultó mi pena. Me fui a mi casa y después viajé: fui a Bélgica, a Luxemburgo, a Alemania, Suiza, Ruan, Dieppe, St. Vallerie, Fecamp, La Haya y regresé a París. Desde entonces tengo un comportamiento apropiado y vivo honradamente. Y son estas figuras, tatuadas incluso en mi cara, las que me impiden trabajar. Sin embargo, no pido otra cosa, y espero conseguir un puesto, aunque sea malo: lo conservaré. No pongo mi nombre. Acabo esta carta con un saludo.
 
Su fiel X Charles.
 
 
* Esta autobiografía, en su versión original en francés, presenta una escritura sin puntuación, repetitiva, y con numerosas faltas de ortografía que son producto del desajuste entre la lengua oral y la lengua escrita, y que la hacen, en ocasiones, prácticamente ilegible, incluso para los nativos. Resultan particularmente difíciles de descifrar los nombres de lugares de la geografía africana, pues la transcripción fonética que hace el personaje dista mucho de su ortografía real, al igual que los términos de argot. Cuando me ha resultado imposible saber de qué se trataba, he dejado el término tal y como está escrito en el original francés, pero entre corchetes (N. de la T.)
 
 
En
Alexandre Lacassagne, Le Blond y Lucas
Tatuajes de criminales y prostitutas
Trad. María Lomeña Galiano
Madrid: Errata Naturae, 2012

[Publicado el 29/10/2014 a las 12:30]

[Etiquetas: Citas, Errata Naturae, Miscelánea]

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Las contradicciones de Susan Sontag / "Siempre Susan" de Sigrid Nunez

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"A pesar de todas sus pasiones, su inmenso apetito por la belleza y el placer, su famosa avidez y el infatigable ritmo de una vida tan intensa que podía despertar la envidia, estaba mortalmente insatisfecha [...]. Y a pesar de sus innegables logros, todos los honores obtenidos con esfuerzo y los elogios bien merecidos, la sensación de fracaso se aferraba a ella como el luto a una viuda". Nunca nadie había dicho nada semejante acerca de la muy exitosa y en absoluto fracasada ensayista norteamericana Susan Sontag (1933-2004); en contrapartida, muy pocos la conocieron tan bien como Sigrid Nunez (1951). La escritora estadounidense tenía veinticinco años de edad cuando sus jefes en The New York Review of Books le pidieron que fuese a la casa de una de sus colaboradoras a echarle una mano con la correspondencia atrasada, un trabajo poco apetecible de no ser porque esa colaboradora era la autora de Contra la interpretación (1966) y de un puñado de ensayos que habían contribuido como pocos a comprender las representaciones artísticas contemporáneas, incluyendo el camp. Nunez no estaba muy familiarizada por entonces con su obra pero aceptó el encargo; su resultado no fue la liquidación de la correspondencia atrasada sino algo mucho mejor: una convivencia de varios años motivada por el hecho de que la joven se convirtió en la pareja de David Rieff, el hijo de Sontag.
 
[...]
 
Sontag se convirtió con el tiempo en la "mentora" de Nunez, a la que aconsejaba acerca de qué leer y cómo escribir y dónde publicarlo; sin embargo, no parece haberla tomado muy en serio como escritora (en una ocasión, al terminar una lectura pública, Sontag se le acercó y dijo, por todo comentario: "Lees muy bien"). En contrapartida, Nunez parece haber tenido buenas razones para dudar de los métodos de su anfitriona, que escribía frenéticamente durante cortos períodos de tiempo sostenida por las anfetaminas y el tabaco. Si la escritura de Sontag estaba presidida por la velocidad y por el deseo de no quedarse atrás, de ser absolutamente contemporánea con lo que analizaba, la de Nunez se vuelca por completo hacia el pasado y tiene la lentitud de la memoria; de ella emerge el retrato de una mujer contradictoria y compleja, insegura y competitiva cuyo lema era "nunca es suficiente" (142), alguien cuya estatura se agiganta a ojos incluso del lector más interesado en su obra porque muestra que su grandeza intelectual era el resultado de un dolor que nadie pudo aliviar nunca, de una soledad que nunca halló consuelo. Un gran libro.
 
 
Sigrid Nunez
Siempre Susan. Recuerdos de Susan Sontag
Trad. Mercedes Cebrián
Madrid: Errata Naturae, 2013
 
[En ABC Cultural. Madrid, octubre de  2013.]

[Publicado el 05/11/2013 a las 11:30]

[Etiquetas: Sigrid Nunez, Susan Sontag, Errata Naturae, Memorias]

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Vigilar y castigar / "Entre los archivos del distrito" de Kenneth Bernard

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[...] 

Así, cuando John descubre que las personas a su alrededor comienzan a desaparecer sin razón aparente, inicia una pesquisa minúscula y temerosa que le permite descubrir la existencia de pequeñas bolsas de resistencia en los márgenes de la sociedad en la que vive, pero también la de formas íntimas (pero no por ello carentes de riesgo) de disidencia; pronto, John adopta una de ellas, la de tergiversar y alterar los informes que escribe, y de esa forma precipita su final. "Por desgracia", afirma el narrador, "mi capacidad para asumir riesgos disminuye, mientras que mi conciencia sobre los nuevos peligros que me acechan aumenta. Es una mala ecuación, cuya solución sólo puedo contemplar con desesperanza", concluye. Aun así, John da refugio a una joven disidente y se malquista con unas autoridades invisibles pero que controlan cada pequeño aspecto de su vida, incluyendo la sexualidad (ejercida con prostitutas reclutadas en cárceles; lo que, de alguna manera, invierte el tránsito habitual de estas en nuestra sociedad, que es de la prostitución a las cárceles) y debe dejar atrás la vida que conocía para encontrar un refugio precario pero esperanzador. Allí afirma: "Mi espacio privado, como el cuerpo de un leproso, ha ido reduciéndose con el paso de los años. De un modo u otro, he sido descubierto, la podredumbre me ha invadido y colonizado. Lo que ansío ahora es regenerarme, rescatar un pequeño territorio para mí y devolverlo a su estado original, salvaje y rebosante de vida, anexionarlo a los menguantes dominios que poseo. Tal vez si logro hacer esto, aunque sea de forma dispersa, sin correr riesgos innecesarios, esté aún a tiempo de crear una verdadera nación de mí mismo" (14-15).

[...]
 
 
Kenneth Bernard
Entre los archivos del distrito
Trad. Carmen Torres García
Madrid: Errata Naturae, 2012
Págs. 210

[Publicado el 12/7/2012 a las 13:00]

[Etiquetas: Kenneth Bernard, Novela, Errata Naturae]

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Ubú en Italia / "El show de Berlusconi" de Simone Barillari

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[...]
 
En ese sentido, la reunión de sus chistes puede ser leída (y esta es la apuesta de Barillari) como «la crónica más viva y fidedigna de los veinte años de berlusconismo: no sólo porque prácticamente todos los acontecimientos italianos, y muchos de los sucesos internacionales, de ese período aparecen transfigurados en las reveladoras alusiones de Berlusconi y en los dobles sentidos que delatan a su subconsciente; no sólo porque los principales protagonistas del panorama italiano e internacional aparecen como personajes caricaturescos y a la vez son perversamente reales, sino porque es como si esos veinte años de la historia de Italia no hubieran sido más que el exclusivo e ininterrumpido recital de un viejo y experto comediante».
 
[...] 
 
 
Simone Barillari
Con la colaboración de Nicola Baldoni y Emmanuela Nese
El show de Berlusconi. Una historia crítica de la quiebra política, económica y moral de Italia a través de los chistes del Cavaliere
Trad. Miguel Ros González
Madrid: Errata Naturae, 2012
 
[Publicado originalmente en ABC Cultural, 19 de mayo de 2012]

[Publicado el 22/6/2012 a las 09:15]

[Etiquetas: Simone Barillari, Silvio Berlusconi, Miscelánea, Errata Naturae]

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A la sombra del muro / "Dos puntos de vista" de Uwe Johnson

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[...]
 
En su obra más conocida (Conjeturas sobre Jakob, 1959), Uwe Johnson había contado ya la historia de un personaje que "era extranjero en el Oeste y en el Este ya no se sentía en casa"; algo similar le sucede a los personajes de esta Dos puntos de vista, cuya publicación (que devuelve al lector español la posibilidad de leer a uno de los mejores escritores alemanes de la segunda mitad del siglo XX y uno de los miembros más notorios del renovador Grupo 47) debería ser complementada con la de la magnífica Ingrid Babendererde. Reifeprüfung 1953 (Ingrid Babendererde: bachillerato 1953, de 1985), en la que Johnson realizó un retrato penetrante de la década de 1950 en la (una vez más) así llamada República Democrática.
 
Aun cuando el final de esta Dos puntos de vista no carezca de trivialidad y el Muro de Berlín ya sea cosa del pasado, existen buenas razones para leer este libro: las que convoca siempre la gran literatura, pero también las que (como indica el pie de imprenta de este libro) se derivan de la existencia en nuestros días de otros muros que devuelven en otros sitios las disociaciones y las separaciones y el terror que viven los personajes de este libro.
 
 
Uwe Johnson
Dos puntos de vista
Trad. Iván de los Ríos
Madrid: Errata Naturae, 2011
 
Publicado originalmente en ABC Cultural. Noviembre 26 de 2011.
 
[El próximo viernes: Visual art: John Cage en conversación con Joan Retallack]

[Publicado el 14/12/2011 a las 12:00]

[Etiquetas: Uwe Johnson, Novela, Errata Naturae]

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Benefactores de la literatura / "Perros, gatos y lémures: los escritores y sus animales" (AAVV)

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Aun cuando su propia naturaleza las lleva a estar permanentemente incompletas, resulta llamativo que ni siquiera la más abarcadora de las historias de la literatura mencione a personajes de la importancia de Ariel, Budupple, Charlie J. Fatburger, Mitz, Pinka, Whoopee o Polyp, ya que, si bien ninguno de ellos escribió ni un solo libro, inspiraron varios y ofrecieron compañía y consuelo a sus amos, escritores como Jules Laforgue, Lord Byron, William S. Burroughs, Truman Capote y Cyril Connolly.
 
A estos servicios nada menores a la literatura, los perros, gatos, loros, hurones y lémures que atraviesan estas páginas añaden el de haber contribuido con su figura a la creación de textos literarios: es sabido que Flush sirvió de inspiración a Virginia Woolf para su obra del mismo nombre (1933), que Paul Bowles escribió "Kitty" en homenaje a una de sus compañías felinas y que Julio Cortázar escribió sobre sus gatos; menos conocido (pero en igual medida importante) es que también los escritores españoles tienen cosas que decir sobre sus animales: el cuerpo central de este libro está compuesto por los textos de Soledad Puértolas, Ignacio Martínez de Pisón, Andrés Trapiello y Marta Sanz (éste último, excelente). Lo completan textos firmados por Antón Castro, Carlos Pardo, Pilar Adón, Andrés Ibáñez (singularísimo desde el punto de vista formal), Berta Marsé, Félix Romeo y José Carlos Llop (magníficos estos tres últimos).
 
Por una razón o por otra, los finales de año suelen ser propicios para la publicación de antologías; el lector que ya esté saludablemente harto de ellas hará bien en recordar que, sin embargo, Perros, gatos y lémures: los escritores y sus animales es la más singular e interesante de las publicadas en los últimos meses. Un imprescindible.
 
 
Soledad Puértolas, Andrés Trapiello, José Carlos Llop y otros
Perros, gatos y lémures: los escritores y sus animales
Madrid: Errata Naturae, 2011
 
[El próximo viernes: Ideas de orden de Wallace Stevens]

[Publicado el 07/12/2011 a las 12:00]

[Etiquetas: Soledad Puértolas, Andrés Trapiello, José Carlos Llop, Antón Castro, Ignacio Martínez de Pisón, Andrés Ibáñez, Marta Sanz, Félix Romeo, Berta Marsé, Pilar Adón, Carlos Pardo, Miscelánea, Errata Naturae]

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Biografía

Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010), Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990- 2010 (2011) y La vida interior de las plantas de interior (2013), así como de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que ha sido traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés, alemán, portugués y chino, Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016), Premio "Alcides Greca" de Novela de 2017, y del ensayo El libro tachado. Prácticas de la negación y del silencio en la crisis de la literatura (2014), al igual que del libro para niños Caminando bajo el mar, colgando del amplio cielo (2017). Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones como The Paris ReviewZoetrope y Michigan Quaterly Review (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España), entre otros. La revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español de su generación. Más recientemente ha recibido el Premio Cálamo Extraordinario 2016 por el conjunto de su obra. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania) y vive en Madrid. Su libro más reciente es Lo que está y no se usa nos fulminará (2018).

 

 

Bibliografía

 
 
 
 
 
 

 
 

 

Ficción

Lo que está y no se usa nos fulminará. Barcelona: Literatura Random House, 2017. 

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

 

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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