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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 20 de octubre de 2017

 Blog de Patricio Pron

Viajes Imaginarios 3 / Una sucesión de acontecimientos aislados / "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius" de Jorge Luis Borges / Fake News

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"Los espejos y la cópula son abominables porque multiplican el número de los hombres", cita Adolfo Bioy Casares; cuando alguien (llamémoslo Jorge Luis Borges, por ponerle un nombre cualquiera) le pregunta de dónde ha sacado la frase, éste le responde que del artículo sobre Uqbar de The Anglo-American Cyclopedia: van a la enciclopedia, buscan el artículo, no lo encuentran. Pero no se olvidan del asunto. Al día siguiente Bioy Casares revisa su ejemplar de The Anglo-American Cyclopedia y da con él fácilmente: allí está Uqbar (y su país imaginario, Tlön), con sus ríos y montañas. Cuando visitan una biblioteca para obtener más información, esa misma noche, no encuentran nada, sin embargo: ni una sola referencia.

"Tlön, Uqbar, Orbis Tertius" fue publicado en la revista Sur en mayo de 1940 e incluido en uno de los libros seminales de Borges, Ficciones (1944); su tema es, para Jaime Alazraki, el "creciente escepticismo" de la ciencia del siglo XX, y, para Frances Weber, "la naturaleza conjetural de todo conocimiento y representación": sus protagonistas intentan obtener información sobre Uqbar, pero cada nuevo descubrimiento que realizan (el undécimo tomo de "A First Encyclopaedia of Tlön", la inscripción "Orbis Tertius" estampada en él, un objeto cónico de extraordinario peso) vuelve más compleja, más difícil de responder, la pregunta inicial. Una sociedad secreta "de astrónomos, de biólogos, de ingenieros, de metafísicos, de poetas" bautizada como "Orbis Tertius" ha estado creando durante siglos a Tlön para demostrar la superioridad del idealismo filosófico sobre el materialismo; también ha inventado un país al que atribuir esa creación, y ese país es Uqbar.

Uqbar y Tlön pertenecen a ese tipo de regiones que sólo existen en libros y a las que se llega leyendo. (Cosa que no las vuelve imaginarias, por supuesto, sino reales de una forma ligeramente distinta a, digamos, Bután.) Muy rápidamente, la segunda excede esa condición, sin embargo: un día Borges encuentra una brújula con una inscripción en la lengua de Tlön; más tarde, tropieza con una de sus imágenes religiosas; un tiempo después, un periodista estadounidense descubre los cuarenta volúmenes de la Primera Enciclopedia de Tlön: no pasa demasiado tiempo antes de que su "idioma primitivo" sea introducido en las escuelas, su historia ("armoniosa y llena de episodios conmovedores") reemplaza a la enseñada hasta el momento, las disciplinas científicas son reformadas al hilo del nuevo saber. El mundo deviene Tlön, y la fabulación de "una dispersa dinastía de solitarios" reemplaza a la verdad y a la historia.

Vivimos tiempos confusos pero (quizás) también incorregibles. "¿Cómo no someterse a Tlön, a la minuciosa y vasta evidencia de un planeta ordenado?", se pregunta Borges. "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius" es un cuento acerca de la imposibilidad de saber y la necesidad imperiosa de hacerlo en momentos históricos que (como el nuestro) están presididos por la incertidumbre. Fue la estratega republicana Kellyanne Conway la que a comienzos de este año acuñó el término "hechos alternativos" para defender la afirmación (falsa) de que el acto de asunción de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos había sido el más popular de la historia; antes y después de ello (y al tiempo que se ponía de manifiesto la compleja relación de Trump y sus seguidores con la realidad), los "hechos alternativos" y las "Fake-News" comenzaron a multiplicarse: Conway afirmó que Barack Obama había paralizado el otorgamiento de visas a refugiados iraquíes (falso) y que dos inmigrantes habían perpetrado una inexistente "masacre de Bowling Green", la noticia (falsa) de que Hillary Clinton sería parte de una red de pederastia dirigida desde una pizzería de Washington DC (¡!) llevó a que un joven abriese fuego en ella en diciembre de 2016, etcétera.

Ni la falsificación histórica ni el uso deliberado de la mentira política son nuevos, por supuesto (el término "Fake-News" fue empleado por primera vez en 1994 en relación a la noticia de que Microsoft habría comprado la Iglesia Católica, por ejemplo); pero sí la escala que estos han alcanzado con la emergencia de los agregadores de noticias y el recurso a las redes sociales para informarse por parte de numerosos usuarios, así como con la crisis de resultados y propósito de la prensa tradicional. Y tampoco son fenómenos estadounidenses: casi cualquier país con tendencias totalitarias o trazas dictatoriales (China, Rusia, Filipinas, Polonia, Israel, Irán, Siria, Hungría) se vale de ellos, y tampoco escasean en países como Italia, Reino Unido (donde fueron decisivos en la votación por el Brexit), Francia y España: desde hace algún tiempo, el periódico francés Libération dedica una sección diaria al desmentido de noticias falsas, y El País cuenta con un blog que hace lo mismo, Hechos.

No es fácil exagerar la necesidad de herramientas como estas, pero tampoco es sencillo calcular su impacto: el "creador de noticias falsas" Paul Horner declaró al Washington Post que únicamente se puede informar de aquello en lo que las personas quieren creer; según varios estudios científicos, sólo otorgamos credibilidad a las noticias que refuerzan nuestras ideas preconcebidas en lugar de cuestionarlas. En Tlön, escribe Borges, el tiempo es pensado como una sucesión de acontecimientos aislados, lo que inhibe toda posibilidad de acción; esa inhibición es la que vivimos en nuestros días y sus consecuencias son el final de todo aquello en lo que creíamos, todas las posibilidades esbozadas en una Declaración Universal de los Derechos Humanos que todavía espera ser puesta en práctica. Desde algún lugar en la imaginación de unos hombres, Tlön se aproxima bajo el disfraz bien conocido de la mentira, la manipulación y el engaño.
 

Jorge Luis Borges
"Tlön, Uqbar, Orbis Tertius"
Ficciones
Barcelona: Debolsillo, 2016
 
Babelia/El País, agosto de 2017. 

[Publicado el 26/9/2017 a las 17:30]

[Etiquetas: Jorge Luis Borges, Cuento, Debolsillo, Fake News]

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El sufrimiento es un instante muy largo / "De profundis y otros escritos de la cárcel" de Oscar Wilde

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[...]
 
En algún sentido, De profundis da testimonio de esta última de sus habilidades y también propone una solución diferente al enigma planteado al comienzo: la distancia que media entre el amante al que Wilde le dice "me has dado la belleza de la vida en el pasado, y en el futuro si hay algún futuro" y aquel a quien se le dice "te colaste a la fuerza en una vida demasiado grande para ti" (una afirmación con la que no es difícil estar de acuerdo, considerando la importancia intelectual y artística de Wilde y la nimiedad de su destinatario, quien, por cierto, siempre negó haber recibido esta carta) es la que media entre el amor y el final de éste, entre el deslumbramiento que provoca y la oscuridad que deja detrás de sí. No sólo por eso (es decir, como testimonio carente de contemplaciones del final del amor), pero también por ello, De profundis es un texto extraordinario.
 
 
Oscar Wilde
De profundis y otros escritos de la cárcel
Trad. Palmira Freixas, Miguel Temprano García y Olivia de Miguel
Intr. Colm Tóibín
Barcelona: DeBolsillo, 2013
 
[Publicado en ABC Cultural. 29 de junio de 2013.]

[Publicado el 18/7/2013 a las 12:15]

[Etiquetas: Oscar Wilde, DeBolsillo, Miscelánea]

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La reducción de Augusto Monterroso / "El paraíso imperfecto: Antología tímida"

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[...]
 
Nada más erróneo, sin embargo: El paraíso imperfecto ratifica algo que ya sabíamos (que Augusto Monterroso escribía buenos relatos breves), pero también nos revela algo que no conocíamos aún: que era un magnífico articulista. Algunos de sus (pequeños) ensayos recogidos aquí son excepcionales y ponen de manifiesto que, si Monterroso era ingenioso en los relatos breves, en los artículos era inteligente, de una inteligencia sagaz y un poco socarrona. Es una pena que sea conocido por los primeros y no por los segundos, pero quizás esta "Antología tímida" sirva para cambiar eso; es decir, para que Augusto Monterroso no sea "reducido" al papel de mero escritor de chistes.
 
 
Augusto Monterroso
El paraíso imperfecto: Antología tímida
Ed. Carlos Robles Lucena
Barcelona: Debolsillo, 2013

[Publicado el 10/4/2013 a las 12:00]

[Etiquetas: Augusto Monterroso, Debolsillo, Cuento]

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El más pesimista de los escritores alemanes / Arno Schmidt

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[...]
 
Aunque el resultado parezca solipsista (y a pesar de la referencia al tan temido  pero extraordinariamente divertido Ulises), éste es en primer lugar muy cómico, algo al menos singular si se tiene en cuenta los argumentos de sus novelas: un oficinista se obsesiona con un desertor de las guerras napoleónicas a raíz de su incapacidad de escapar él mismo del régimen nacionalsocialista primero y de la guerra y la destrucción que lo rodea después (Momentos de la vida de un fauno); tras salir del campo de prisioneros inglés y en la más completa indigencia, un escritor se interesa por el romántico alemán Friedrich de la Motte Fouqué y procura labrarse un porvenir en la aldea en la que éste viviera (El brezal de Brand); alguien, en un futuro no demasiado distante en el que la civilización ha sido destruida, vaga por la antigua Alemania creyendo ser el último hombre sobre la Tierra (Espejos negros). Las tres obras trazan un retrato despiadado de la humanidad (de hecho, y a diferencia de lo que sucede en la obra de George R. Stewart que sirvió de inspiración para Espejos negros, el personaje central de esa obra no quiere reconstruir la civilización y afirma: "Me alegro de que todo haya acabado, escupí: ¡fin!", 307); las tres guardan semejanza con la muy desafortunada vida de su autor; finalmente, las tres pueden ser leídas como orbitando en torno al centro incandescente de la catástrofe.
 
Quién sabe si procurando escandalizar a sus lectores, Arno Schmidt afirmó que "los optimistas escriben mal"; aquí tienen esos lectores (escandalizados o no) la oportunidad de acceder nuevamente a la obra (brillantemente prologada aquí por Julián Ríos) de uno de los pesimistas más amargos de la literatura alemana; lo que equivale a decir (si se le cree), a uno de sus mejores y más ineludibles escritores. Un autor indispensable para cualquier lector.
 
 
Arno Schmidt
Los hijos de Nobodaddy
Trads. Luis Alberto Bixio, Fernando Aramburu, Florian von Hoyer y Guillermo Piro
Pról. Julián Ríos
Barcelona: Debolsillo, 2012
 
Publicado originalmente en ABC Cultural. 11 de febrero de 2012.

[Publicado el 13/2/2012 a las 11:14]

[Etiquetas: Arno Schmidt, W.G. Sebald, Julián Ríos, Novela, Debolsillo]

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Enrique Vila-Matas, el último lector / Dos libros

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En "Gombrowicz en seis horas y cuarto" Enrique Vila-Matas recuerda que en sus comienzos "no quería ser como Juan Benet o [Rafael] Sánchez Ferlosio. Quería ser un escritor no-español, y a ser posible raro y del país más extraño que encontrara". Naturalmente, el autor de El mal de Montano ha conseguido convertirse en ese escritor, y en la actualidad habita un país que lleva su nombre y del que es el principal habitante (aunque no el único), un país al que se accede exclusivamente mediante la lectura.
 
En ese sentido, Juan Villoro recuerda en un artículo de 2005 publicado posteriormente en Vila-Matas portátil (Candaya, 2007) que la estética del autor de Dublinesca "depende en primera y última instancia de la lectura" y que "resulta casi imposible asomarse a [Vladimir] Nabokov, [Franz] Kafka, [Robert] Walser, [Witold] Gombrowicz o [Fernando] Pessoa desde el mirador de la narrativa hispánica sin revisarlos al modo de Vila-Matas". La observación de Villoro no es accesoria, sino que apunta a características esenciales de la obra no solamente ensayística del escritor español como su celebración de la lectura y su concepción del autor como alguien decidido no a inventar sino a dar cuenta de sus descubrimientos; la literatura hispanohablante debe a Jorge Luis Borges y posteriormente a Enrique Vila-Matas la ampliación del repertorio de posibilidades que resulta de esa concepción. Al igual que Borges, el autor de Suicidios ejemplares ha hecho pasar tímida y cortésmente buena parte de sus hallazgos por las citas de autores heterogéneos que conforman una singular biblioteca íntima y se ha dedicado a promover esa biblioteca con entusiasmo. Vila-Matas parece haber encontrado muy pronto un estilo idóneo para ello, compuesto de anécdotas inventadas, atribuciones erróneas y situaciones disparatadas y posiblemente falsas que le permiten abordar cuestiones complejas vinculadas con la literatura (la desaparición del autor, la preponderancia del proyecto, la tarea del lector, los vínculos entre ficción y realidad, etcétera) de una manera nada solemne; en ese sentido, su obra ensayística adquiere una forma zigzagueante y fingidamente casual que recuerda mucho al género francés de la "causerie" por su brevedad y su humorismo pero carece de su carácter circunstancial, ya que, como demuestran los ensayos selectos de Una vida absolutamente maravillosa, esa obra ensayística anticipa temas y argumentos de la obra ficcional del autor (si es que ambas pueden deslindarse) y la explica. Un ejemplo escogido al azar es el del pequeño ensayo "El bolsillo secreto": aquí Vila-Matas recuerda un pasaje de La ocupación del suelo de Jean Echenoz, a continuación menciona una fotografía de la casa natal de Georges Perec, luego una cita de Gérard de Nerval, más tarde evoca un sueño, después cita a Edmond Jabés y a continuación recuerda el bolsillo secreto que los judíos conversos llevaban en un pliegue de la manga izquierda y en el que apuntaban sus plegarias esenciales, lo que lo lleva a regresar a La ocupación del suelo y a concluir con la que es la idea central del texto, la de que ciertos libros "son escritos para bolsillos secretos" (26).
 
Una vida absolutamente maravillosa tiene algo más de quinientas páginas y en ella los textos (extraídos de libros como El traje de los domingos de 1995, Para acabar con los números redondos de 1997, Desde la ciudad nerviosa de 2000 y El viento ligero de Parma de 2004 y de publicaciones como Babelia y Letras Libres) poseen mayoritariamente esa forma, lo que otorga a la selección un carácter inevitablemente monótono, pero esta es la única pega que se le puede poner al volumen, ya que, por una parte, éste reúne textos imprescindibles del autor español que permanecían dispersos hasta el momento y, por otra, está repleto de hallazgos: la historia del doble de Guy de Maupassant, la del asalto a Notre-Dame de París por el letrista Michel Mourre, la de la extraordinaria fortuna final de obras literarias que alguna vez estuvieron a punto de titularse "Trimalchio en West Egg" o "Pansy", un gran chiste de Bohumil Hrabal, los encuentros entre Franz Kafka y el matrimonio Nabokov en el tranvía, la historia del continuador del novelista ficticio Jack Torrance, el impulso inicial para la escritura de Bartleby y compañía o el vínculo entre la literatura y el alcohol.
 
Que este Una vida absolutamente maravillosa es uno de los textos fundamentales de la obra de Enrique Vila-Matas queda también de manifiesto en la medida en que permite conocer más profundamente la biblioteca personal del autor y su interés por ciertas literaturas nacionales: por las páginas de esta edición al cuidado de Andreu Jaume circulan autores como los mencionados por Villoro, pero también Raymond Roussel, Gustave Flaubert, James Joyce, Louis-Ferdinand Céline, César Aira, Paul Auster, Pío Baroja, Samuel Beckett, Walter Benjamin, Adolfo Bioy Casares, Maurice Blanchot, Roberto Bolaño, Jorge Luis Borges, Anthony Burgess, André Breton, Italo Calvino, Álvaro de Campos, Elias Canetti, Truman Capote, Anton Chejov, Julio Cortázar, Charles Dickens, Marcel Duchamp, Roland Barthes, Jules Renard, Marguerite Duras, William Faulkner, Macedonio Fernández, Gabriel García Márquez, Ramón Gómez de la Serna, Graham Greene, Ernest Hemingway, Patricia Highsmith, Georg Christoph Lichtenberg, Claudio Magris, Stéphane Mallarmé, Katherine Mansfield, Michel de Montaigne, Augusto Monterroso, Dorothy Parker, Octavio Paz, Ricardo Piglia, Sergio Pitol, Edgar Allan Poe, Marcel Proust, Arthur Rimbaud, Alejandro Rossi, Francis Scott Fitzgerald, W.G. Sebald Stendhal, Laurence Sterne, Italo Svevo, Antonio Tabucchi, Ramón María del Valle-Inclán, Oscar Wilde y Bruno Schulz, algunos de los cuales los lectores que nos formamos en la década de 1990 descubrimos gracias a él. Una vida absolutamente maravillosa viene a probar  también que (contra lo que podía creerse) el interés de Vila-Matas como lector no se limita a la literatura francesa, sino que se extiende a la hispanoamericana, la alemana y la italiana y (al igual que El viajero más lento: el arte no terminar nada de 1992, editado estos días por Seix Barral y también relevante, aunque carezca de notas y de índice onomástico y no haya sido actualizado) también a dar cuenta de un territorio enorme al tiempo que íntimo que forma parte de la geografía personal de quienes somos sus lectores.
 
 
Enrique Vila Matas
Una vida absolutamente maravillosa: ensayos selectos
Edición al cuidado de Andreu Jaume
Barcelona: Debolsillo, 2011
 
Enrique Vila Matas
El viajero más lento: el arte no terminar nada
Barcelona: Seix Barral, 2011
 
 
Publicado originalmente en Letras Libres, noviembre de 2011.
 
 
[Mañana: "Un pezón descubierto puede financiar la publicación de un libro revolucionario", cita]

[Publicado el 16/11/2011 a las 12:00]

[Etiquetas: Enrique Vila Matas, Debolsillo, Seix Barral, Ensayo]

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Economías de la literatura

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Los demasiados libros: Instalación de Alicia Martín en la Casa de América de Madrid en 2003. Crédito: desconocido.

Al igual que las grandes exhibiciones de estupidez, las de inteligencia nos dejan perplejos, un fenómeno que afecta a la crítica literaria en la medida en que ésta se ve en ocasiones en la obligación de discutir textos que la superan en profundidad y en brillantez; ante esos textos (pocos, desafortunadamente), la crítica literaria enmudece o se limita a la enumeración de lugares comunes. Quizás podamos aquí tentar una vía intermedia.
 
Uno
Gabriel Zaid nació en 1934 en Monterrey (México) y es ingeniero mecánico, aunque es conocido casi exclusivamente como poeta, ensayista y crítico literario. Fue miembro del consejo de la revista Vuelta entre 1976 y 1992, de la Academia Mexicana de la Lengua (institución que queremos imaginar más eficiente y acertada que su homóloga española) entre 1986 y 2002 y del Colegio Nacional desde 1984, y es colaborador regular de la hispanomexicana Letras Libres. Precisamente de esta revista provienen los artículos que conforman la edición corregida y aumentada realizada el año pasado de Los demasiados libros, quizás su obra más conocida.
 
Dos
Los demasiados libros (sobre el que hemos hablado previamente aquí)  reúne ensayos en torno a la cuestión nada pueril de la proliferación de los títulos, "entre los excesos de la grafomanía y los excesos del comercialismo, entre el caos de la diversidad y la concentración del mercado" (11). Zaid recorre la historia del libro y del cuestionamiento a su proliferación insensata que se remonta a sus mismos orígenes y lo hace de forma sobria y documentada y sin eludir unas comparaciones que provocan vértigo y de las que aquí sólo reproduciremos una: hasta el año 2010, la humanidad ha producido unos sesenta millones de títulos; en el hipotético caso de que se dejase de escribir y de publicar, un lector necesitaría leer cuatro libros por semana (es decir, doscientos al año y diez mil al cabo de medio siglo) durante unos improbables trescientos mil años para agotarlos; si se limitara a leer sólo la lista de los autores y títulos (por otra parte, una práctica nada inhabitual entre ciertos críticos literarios) tendría que dedicar veinte años. Zaid no es partidario de ninguna de las dos cosas, y tampoco se limita a lamentar este estado de cosas (aunque admite que la proliferación de los libros reduce nuestra capacidad de absorberlos); por el contrario, lo que hace es proponer soluciones imaginativas y valientes al problema de cómo seguir leyendo. El autor pone en cuestión tópicos de largo arraigo en la crítica cultural que sostienen que el libro es un medio masivo o que le atribuyen una influencia desmedida, reivindica las ventajas del libro por sobre las nuevas tecnologías que en los últimos tiempos pretenden establecer su fecha de caducidad y lanza opiniones que requieren de la mayor honestidad por parte del lector para ser aceptadas: "El problema del libro no está en los millones de pobres que apenas saben leer y escribir, sino en los millones de universitarios que no quieren leer, sino escribir" (55).
 
Tres
A pesar de que la crítica literaria y cultural constituye de algún modo una trama de citas y de figuras recurrentes que acaban adquiriendo el carácter de tópicos, Zaid nunca deja de sorprender al lector; por ejemplo, cuando da cuenta del costo económico de leer:
 
Para una persona que gane el salario mínimo en los Estados Unidos, dos horas dedicadas a leer una novela de diez dólares valen tanto como el libro. Si gana diez o cien veces más, su tiempo vale diez o cien veces más que el libro. A esto hay que sumarle el tiempo necesario para enterarse de que el libro existe y puede interesarle, más el tiempo de ir a buscarlo, ir a comprarlo o encargarlo, ver si llegó, hacer un paquete para devolverlo (si es el caso), verificar el cargo (y en su caso el abono) en su tarjeta de crédito o cuenta de cheques. También cuesta el espacio en el librero y el sillón de lectura. Pero lo decisivo es el tiempo (70).
 
El autor no recurre a esta constatación para justificar el desinterés de ciertas personas por la lectura sino para explicar la tendencia editorial a la concentración de títulos de mucha venta y proponer como solución un modelo de negocio adecuado para transacciones pequeñas y diversas que respete la necesaria diversidad de títulos, una idea en la que profundiza en otros textos.
 
Una buena librería general que ofrezca 30.000 títulos no tiene ni el 1% de los que hay en venta. Bajo el supuesto de que todos los otros tuvieran la misma demanda, la probabilidad de no tener alguno es superior al 99%. Si [...] llegara un desconocido cono los ojos vendados a encargarse de la librería y, ante cualquier solicitud, respondiera: "No lo tenemos", acertaría en el 99% de los casos. (89)
 
Zaid se pregunta "¿qué es un libro bueno y excelente donde nadie sabe que está, o nadie va a pedirlo?" y se responde: "no vale ni el papel en que está impreso: es basura dispersa por las calles, flotante en el mar. Su contenido útil se reduce a la celulosa recuperable" (92). La solución pasa, según el autor, por una política de pequeñas reimpresiones y de impresiones bajo demanda que minimice el riesgo económico de la edición y facilite el acceso de los lectores a los textos y la operación a pequeña escala por parte de editoriales pequeñas y editores independientes.
 
Más provocadoramente, el autor también propone un "Plan Nacional Regulador de la Oferta y la Demanda" que no nos parece completamente descabellado; por él,
 
[...] toda persona que pretenda ser leída tendría que registrarse y demostrar lo que ha leído. Por cada mil poemas (cuentos, artículos, libros) leídos, tendría derecho a publicar un poema (cuento, artículo, libro). La proporción iría ajustándose, hasta lograr el equilibrio de la oferta con la demanda. (81)
 
Cuatro
Zaid no es nostálgico; si acaso, de las comunidades locales en las que tiene lugar esa conversación que el autor llama "la literatura". Resulta extraordinario leer a un autor que (a diferencia de otros) no se siente particularmente compelido a requerir la intervención del Estado en el mercado del libro; la sorpresa que provoca su postura se ve aumentada por la contundencia y por la brillantez con la que el autor sostiene su planteamiento y por la aparición de autores que, en nombre de sus derechos de autor, reivindican en los últimos tiempos una ley represiva y de improbable aplicación. Esos autores y todos aquellos que quieran serlo deberían leer este libro y los otros libros publicados por DeBolsillo recientemente: El secreto de la fama (donde se ocupa de la naturaleza de la cita y su particular economía en contextos como los del periodismo y la gestión cultural, donde no se lee, las posibilidades de la nota al pie, lo que entendemos por obras completas y la importancia de la figura de Platón en su creación con las obras completas de Antímaco en el siglo IV antes de Cristo, el escaso beneficio que extrae el autor de la publicación póstuma de sus materiales inéditos, la noción de autor, la existencia social de la literatura, la psicología del bestseller, el fragmentarismo, la noción de valor, etcétera) y Cómo leer en bicicleta. Una obra rigurosa que celebra la felicidad de la lectura y la provoca.
 
 
Gabriel Zaid
Los demasiados libros
Barcelona: DeBolsillo, 2010
 
Gabriel Zaid
El secreto de la fama
Barcelona: DeBolsillo, 2010
 
 
[Mañana: Richard Yates de Tao Lin (cita)]

[Publicado el 04/4/2011 a las 12:18]

[Etiquetas: Gabriel Zaid, Ensayo, DeBolsillo]

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"Ensayos de formas de ensayar"

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La novela Amuleto de Roberto Bolaño (1999) y el libro de Elena Poniatowska La noche de Tlatelolco (1971) son apenas dos de las recreaciones literarias de la sangrienta represión que tuvo lugar en la Plaza de las Tres Culturas de la Ciudad de México el dos de octubre de 1968 y que pasó a la historia con el nombre de la Matanza de Tlatelolco. Esa fecha y la del diez de junio de 1971 (en la que otra manifestación fue brutalmente reprimida), le sirven al ensayista y poeta mexicano Gabriel Zaid para establecer una cesura en la historia de su país e instalar en ella un grupo de "ensayos de formas de ensayar" (13) reunido más tarde en Cómo leer en bicicleta y reeditado poco tiempo atrás por DeBolsillo.

Aquí Zaid escribe sobre autores y sobre textos recurriendo a los recursos formales y las marcas de género de la monografía científica, el estudio estilístico, el análisis astrológico, la receta de cocina, el anuncio en el periódico, el cuento policiaco, el soneto monorrimo, la demostración de un teorema, la literatura postal y el collage. No hay nada gratuito en este juego: por una parte, y como afirma el propio autor, "mis propósitos eran exploratorios: ensayar con el ensayo mismo, como género de creación. Estaba harto de leer ensayos sobre literatura escritos sin la menor consciencia de su propia literatura" (12); por otra, se trataba de poner en cuestión los criterios de validación del ensayo literario y el poder que instituía esos criterios en un contexto político y social de contestación del poder y cuestionamiento de las relaciones entre la cultura y el Estado mexicanos. Zaid comenzó por hacerse

una lista negativa, de las diecisiete o no sé cuántas cosas que me fastidiaban. ¿Sería posible escribir una reseña que no empezara por la palabra Yo? ¿Sería posible no decir jamás: el mejor libro de su género en los últimos cuatro meses y medio? ¿Sería posible criticar limitándose a las cosas públicas y demostrables públicamente, sin conocer siquiera a las personas? ¿Me dejarían pasar críticas a personas con poder literario o político, en vez de las ordinarias valentías contra los poderes abstractos (el Sistema, la Burguesía) o figuras menores, remotas caídas o difuntas? (12-13).

Las de Zaid son preguntas conocidas por todos los críticos literarios; lo importante aquí, sin embargo, no es sólo que el mexicano las hace explícitas sino también que la solución que propone a ellas se caracteriza por su voluntad innovadora y por su elegancia formal; también, por su extraordinario sentido del humor. Así, y ante la evidencia de que la producción académica supera cuantitativamente la de los textos que le sirven de excusa, Zaid propone como medidas a aplicar el uso de "una píldora adecuada o un guante de castidad para escribir", prohíbe títulos como "‘El tiempo, el espacio, la muerte y todo lo demás en las obras completas de Gutiérrez Hermosillo'" o la escritura de trabajos monumentales como "Diferencias metodológicas entre Jones y Parkinson, al criticar el planteamiento de Wallace, sobre las referencias constantes en la crítica norteamericana de los siglos XXI y XXII a la supuesta influencia del ‘Nocturno a Rosario' en el suicidio de Hart Crane" (16-17). Quien esto escribe puede asegurar, tras haber pasado buena parte de los ocho años que duró su estancia en Alemania leyendo ensayos académicos, que esta última medida ha sido tomada ya y con éxito moderado.

Zaid es consciente de estar "en el país mejor subdesarrollado del mundo" (19) y dedica sus ensayos más logrados a escritores mexicanos como Carlos Monsiváis y Carlos Fuentes o de estancia mexicana como Max Aub, traza un prodigioso y muy imitable análisis matemático de las antologías de poesía, se detiene en el signo astrológico de los autores escogidos y en su demografía particular, reseña una Enciclopedia de México que dedica una página y media a Juana Inés de la Cruz y nueve a la garrapata o destaca el hecho de que en la antología de la ya desafortunadamente olvidada María del Carmen Millán se dediquen ochenta líneas a Octavio Paz y treinta y siete a Juan Rulfo pero noventa y tres a la (una vez más) ya desafortunadamente olvidada María del Carmen Millán; sin embargo, algunos de sus temas exceden el ámbito de la literatura de ese país: su ensayo "sobre la producción de elogios rimbombantes" es excelente, su historia del autor que reunió en un tomo las solapas que había escrito a lo largo de su vida recuerda a otros escritores de producción literaria igualmente escueta, su artículo sobre el "párrafo intercambiable, por el cual hay quien cobra dos y tres veces, habiendo trabajado una sola" (64) es maravillosamente vitriólico, como también lo es su descripción del mecenas ideal:

Lo ideal [...] sería un huerfanito, sin compromisos de ningún tipo, con un talento de lector prodigio y una inteligencia crítica excepcional, que (habiendo iniciado una brillante carrera literaria) recibiese de pronto una herencia fabulosa y sin ataduras de un tío abuelo desconocido, y que en ese momento renunciase a escribir su propia obra para ocuparse de estimular a los demás. Los jóvenes necesitan estímulo porque están empezando. Los consagrados porque nadie atiende su obra. Los mediocres porque... pobrecitos, ¿no? (94-95).

Es sorprendente al tiempo que terriblemente triste comprobar que buena parte de las miserias de la escena literaria mexicana de las que Zaid da cuenta en su libro siguen produciéndose, allí pero también aquí, donde incluso se han creado instituciones para legitimarlas, razón por la cual Cómo leer en bicicleta parece más pertinente que nunca. También lo es la crítica de esas miserias aun cuando gocen de las simpatías de ciertos lectores cándidos o ingenuos. ¿Se puede producir el tipo de crítica literaria y cultural que Gabriel Zaid realiza aquí sin el contexto político de contestación en el que fue producida en primera instancia? Posiblemente no. ¿Es necesaria? Sí. Quizás este libro publicado originalmente en 1975 pueda traernos desde el pasado las claves para hacer la crítica del presente. Un libro imprescindible.

 

 Gabriel Zaid
Cómo leer en bicicleta
Barcelona: DeBolsillo, 2010 

[Próximo viernes: El invierno del dibujante de Paco Roca]

[Publicado el 09/3/2011 a las 11:49]

[Etiquetas: Gabriel Zaid, Carlos Monsiváis, Carlos Fuentes, Max Aub, María del Carmen Millán, Ensayo, DeBolsillo]

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Biografía

Patricio Pron (1975) es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el Premio Juan Rulfo de Relato, y traducido a diez idiomas. Entre sus obras más recientes se encuentran el libros de relatos La vida interior de las plantas de interior (2013), así como el ensayo El libro tachado: Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura (2014) y las novelas El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016). En 2010 la revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. 

 

Fotografía: Javier de Agustín

Bibliografía

 
 
 
 

 
 

 

Ficción

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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