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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 14 de noviembre de 2018

 Blog de Patricio Pron

Sentido y sensibilidad / "Algunas formas de amor" de Charlotte Mew

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Charlotte Mew no fue especialmente prolífica: en su postfacio a este libro de cuentos, Liborio Barrera enumera «algunos ensayos, menos de un centenar de poemas y ni una veintena de relatos». Nació en Londres en 1869 y murió en esa ciudad cincuenta y ocho años después, vivió toda su vida en la casa familiar en Bloomsbury (lo que la sitúa en la vecindad geográfica pero no estética del grupo en torno a Virginia Woolf) y sus interlocutores fueron Joseph Conrad, Ezra Pound y Thomas Hardy. Pese a ello sólo publicó un libro en vida (el excelente The Farmer's Bride, 1916) y ocupó una posición marginal entre sus contemporáneos.

A ello contribuyó indudablemente su rechazo a la literatura de su época, de la que su obra es extemporánea: sus poemas son clásicos en hechura y ponen de manifiesto una visión no necesariamente idealizada pero sí anacrónica de la cotidianeidad en los pequeños pueblos ingleses y sus cuentos (cinco de los cuales son publicados aquí) pertenecen al tipo de realismo victoriano de tema romántico que los modernistas, sus contemporáneos, rechazaron explícitamente. "La esposa de Mark Stafford" narra la historia de una joven que rompe su compromiso con un ingeniero para casarse con un filósofo a cuyo lado brilla en los salones londinenses; cuando el ingeniero regresa de una estancia en España, la joven escapa con él pero muere poco antes de abandonar Inglaterra. En "Algunas formas de amor" un joven marcha a la guerra tras habérsele declarado a una mujer que le promete que hablarán cuando vuelva; regresa enamorado de otra pero se siente obligado a cumplir la palabra empeñada incluso aunque a su primer interés amoroso sólo le queda un año de vida. El narrador de "El amigo del novio" se enamora de la prometida de un asociado y se debate entre la atracción y la lealtad hasta que decide tomar medidas; pese a ello, llega tarde. Etcétera.

Mew tiene un estilo sensible y delicado ("nada resultaba evidente, sólo sutil, como un cambio de temperatura en el aire", escribe) en el que predominan los circunloquios y la expresión afectada. Se trata de un estilo especialmente apropiado para dar cuenta de la distancia entre los deseos de los personajes y lo que estos se permiten decir en la conversación social, como sucede en los diálogos de "Algunas formas de amor", en el final de "Una puerta abierta" y en un cuento excepcional, "Mortal fidelidad", en el que el intercambio en torno a lo que "se debe hacer" entre un sepulturero y una viuda reciente acaba convirtiéndose en una propuesta de matrimonio. Pero si estos cuentos destacan por algo es por sus personajes femeninos: la voluble y fatua Kate Stafford del primero de los relatos del libro, la joven de "Una puerta abierta" para quien "la vida no era emocionante, nunca lo había sido; pero ya no era ni levemente entretenida", la Laurence Armitage del mismo cuento, que rechaza un matrimonio conveniente para misionar en África, la Evelyn de "El amigo del novio": todas se debaten entre unas convenciones que inhiben su personalidad y las posibilidades que se derivan del cambio social, en particular tras la Primera Guerra. Una de ellas afirma, por ejemplo: "Yo nunca he vivido [...], al menos no desde que era niña; mi modista y mis compromisos no me dejan tiempo"; cuando más tarde cree haber hallado su "voz", pide disculpas a su interlocutor por si hace "mal uso de ella". A sabiendas de que ese hallazgo la condenaba, Charlotte Mew se suicidó bebiendo media botella de desinfectante en 1928.

 
Charlotte Mew
Algunas formas de amor
Trad. Ángeles de los Santos
Postfacio Liborio Barrera
Cáceres: Periférica, 2018

 
(Babelia, septiembre de 2018.)

[Publicado el 03/10/2018 a las 18:28]

[Etiquetas: Charlotte Mew, Cuentos, Periférica]

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Quemar después de leer / “No soy así y otros cuentos” de Kjell Askildsen

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Kjell Askildsen nació en el sur de Noruega en 1929 y publicó su primer libro (A partir de ahora te acompañaré a tu casa) en 1953. Ni siquiera la recepción crítica de los grandes autores carece de contradicciones (de hecho, sólo consiste en ellas), y la de su primer libro de relatos breves es un ejemplo de ello: su autor fue celebrado por la crítica como un maestro y, al mismo tiempo, repudiado por “inmoral”.

Algo en la no muy extensa obra de Askildsen (cuatro volúmenes de relatos breves entre 1953 y 1996) sigue siendo incómodo para el lector a pesar del tiempo transcurrido desde su publicación y del hiato que se produjo en la vinculación entre literatura y moral hasta tiempos recientes. A menudo los personajes del escritor noruego rehúyen la compañía de otros, especulan con la posibilidad del incesto y/o lo llevan a cabo, desconocen el amor filial (varios de los relatos tienen como tema el retorno al hogar familiar tras la muerte del progenitor, que en todos los casos deja más o menos indiferentes a los deudos), se entregan inescrupulosamente a los placeres del alcohol y del tabaco, no tienen profesión ni antecedentes, se constituyen como sujetos no productivos, escasamente fiables, poco solícitos, deseosos de eludir sus responsabilidades: en cuanto pueden, escapan.

Los relatos de Askildsen no abundan en descripciones de los personajes, carecen de referencias de lugar y de tiempo, prácticamente no tienen argumento, y, por consiguiente, les faltan las revelaciones y los desenlaces que algunos lectores consideran prescriptivos en la narrativa breve; de hecho, muchos tienen premisas singularmente parecidas y que pueden distribuirse en tres núcleos: el de la pareja cuyos miembros se encuentran en abierta hostilidad uno con el otro, el del anciano solitario y desilusionado cuya vida cotidiana es una sucesión de tropiezos y el ya mencionado del hijo que regresa a la casa paterna para asistir a un velorio.

Al margen de la observación de similitudes y diferencias a la que se prestan los relatos que la componen, la de Askildsen (con su laconismo, su desdén por las convenciones y la sensación que transmite de que algo terrible ha sucedido sin que se nos diga qué ni cómo) es una narrativa de la negación, lo cual ha llevado a que se lo compare con Franz Kafka, Ernest Hemingway y Albert Camus (también con Raymond Carver, en un claro anacronismo) y que se lo apode “el Samuel Beckett noruego”. Algunas fuentes sostienen que, después de leer A partir de ahora te acompañaré a tu casa, el padre de Askildsen, un político local, repudió al hijo y quemó públicamente su obra: incluso aunque no sea cierta, la anécdota resume una forma verosímil (y posiblemente deseada por su autor) de responder a estos cuentos.

Como afirmó el escritor argentino Rodolfo Enrique Fogwill en su prólogo a la publicación por parte de Lengua de Trapo de estos cuentos en 2010, el resultado de esa negación es un estilo. Askildsen “puede narrarlo todo y de la mejor manera con personajes sin rostro ni más rasgos físicos que el detalle indispensable, con nombres que se olvidan de inmediato, sin tonos de voz; representando diálogos reducidos al mínimo y muy a menudo sin saltos de párrafo ni comillas; con emociones transmitidas por una palabra o por un impulso a actuar; con climas y estaciones indicadas apenas por la luz o por ínfimas señales del cuerpo o del espacio natural; con tragedias resumidas por la simple evocación de una imagen visual y un clímax erótico logrados por el leve desplazamiento de una mano, o con odio significado por el movimiento de un cuerpo que sale a prender un cigarrillo”.

 

 

Kjell Askildsen

No soy así y otros cuentos

Trad. Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo

Madrid: Nórdica, 2018

[Publicado el 20/9/2018 a las 10:39]

[Etiquetas: Kjell Askildsen, Cuentos, Nórdica]

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Interiores demasiado iluminados / "Narrativa completa" de Hermann Ungar

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Albert Camus afirmó en 1947 que "siempre hay una explicación social para lo que vemos en el arte; sólo que ésta no explica nada de importancia"; más o menos por la misma época, el escritor austríaco Heimito von Doderer sostenía que "los burgueses y pequeñoburgueses faltos de talento de ambos sexos son aún más inescrutables y misteriosos que el genio más sublime" y ésta última es la "explicación social" que mejor se adecúa y más conviene a la literatura del escritor judío de lengua alemana Hermann Ungar (Boskovice, Moravia, 1893 - Praga, 1929). Naturalmente, y como advertía Camus, tampoco explica demasiado.
 
Ungar nació sólo dos años antes de que Sigmund Freud ajustase cuentas con la neurastenia, por entonces la enfermedad de moda, y veintiún años antes de que estallase la Primera Guerra Mundial, de la que participó voluntariamente y en la que fue herido. La neurastenia daría paso a la neurosis y, poco después, a la "neurosis de guerra" ("Kriegsneurose", "Shellshock", "Invalides du Courage", etcétera), que Ungar no padeció: tras la contienda bélica trabajó como abogado y director teatral, agregado comercial checoslovaco en Berlín y escritor, en este último caso para admiración de Thomas Mann y Stefan Zweig pero también con escándalo. Ungar no sólo dedicó la totalidad de su obra a los criminales, los sadomasoquistas, los familiares incestuosos, los enajenados y los manipuladores, sino que, al hacerlo, procuró iluminar también su interioridad (quizás excesivamente) para que se pusiese de manifiesto que ésta no difería demasiado de la de sus lectores.
 
Narrativa completa reúne toda esa obra otorgándole un sitio preferencial a Los mutilados ("el" gran libro de Ungar) y a La clase, el otro texto de extensión del autor. La primera narra la historia del empleado de banco Franz Polzer (otros personajes llevan nombres como "Fanta" y "Milka", aunque esto es coincidencia); Polzer está hastiado de la puntualidad y del orden que persigue de manera enfermiza, pero le aterran lo inesperado y lo insólito, que entran indefectiblemente en su vida cuando es seducido por la viuda en cuya casa alquila una habitación: a partir de ese momento, el mundo de Polzer (quien, por una parte, aprendió desde niño a encontrar placer en los castigos físicos que le aplicaba su padre, y, por otra, siente repulsión hacia el sexo) se precipita en una espiral de perversiones propias y ajenas; es decir, se vuelve interesante. La segunda novela tiene como protagonista a Josef Blau, un maestro de escuela obsesionado con su "posición" que se precipita en el abismo por temor a ser humillado por sus alumnos, contra quienes el autor advierte: "El ser humano, decían, estaba dotado de bondad y comprensión; en tal caso, los chicos de catorce años no eran seres humanos".
 
Josef Blau es el personaje típico de Ungar: poco avispado, pusilánime, conformista, de una religiosidad exacerbada y confusa, dictatorial, misógino (obliga a su mujer a utilizar faldas hasta los pies y más tarde a raparse la cabeza para no ser deseada por otros hombres, pese a lo cual está convencido de que ésta tiene un affaire con otro profesor del instituto), paranoico, débil. La suya podría ser una más de las historias que Freud y Breuer (quien comparte nombre de pila con Blau) reunieron en sus Estudios sobre la histeria de 1895. A Ungar, que estudió psicología, le interesaba acceder a la motivación "profunda" de sus personajes. Estos constituían ejemplos extremos de la forma en que una sexualidad reprimida en nombre de las instituciones del matrimonio y la religión, pero (sobre todo) de la respetabilidad burguesa, enloquecía literalmente a los sujetos. Sus personajes (un hombre que lleva hasta las últimas consecuencias el proyecto de destruir a una mujer que fue indiferente a su despertar sexual, un joven que comete un asesinato para vengar las ofensas padecidas por un padre alcohólico, un sirviente revolucionario que cree posible rebelarse a través de la obediencia) humillan y son humillados. Lo hacen sobre el fondo de una época cuyos estándares no sólo morales están cambiando aceleradamente (y no son capaces de comprender, lo que constituye la verdadera "explicación social" de la obra de Ungar) y en un lenguaje histriónico en el que abundan los pasajes introspectivos que cierto tipo de imaginación hispanohablante asocia a la "Gran Tradición" de la novela centroeuropea: "Porque también en mí estaban la inseguridad y el desasosiego de un temor constante, como si cada hora pudiera traerme la humillación definitiva que me dejaría sin fuerzas para sobrevivir a esta hora que me desenmascara, me descubre, me pone en evidencia, revela mi mentira y mi crimen. También yo, criminal fugitivo", etcétera, etcétera, etcétera, etcétera.

 
Hermann Ungar
Narrativa completa
Trads. Ana María de la Fuente, Ana María de la Torre e Isabel García Adánez
Madrid: Siruela, 2017
 
Babelia/El País, noviembre de 2017. 

[Publicado el 01/12/2017 a las 13:45]

[Etiquetas: Hermann Ungar, Siruela, Novela, Cuentos]

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Al menos circunstancialmente / "George Orwell fue amigo mío" de Adam Johnson

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Un programador informático utiliza su talento para la reanimación computarizada de aquello que alguna vez ofreció consuelo y ahora está muerto. Un repartidor de UPS recorre el estado de Luisiana tras el paso del huracán Katrina; su padre está muriendo al otro lado del país, su antigua novia lo ha dejado al cuidado del hijo de ambos, su nueva novia habla de él en tercera persona en las reuniones de Alcohólicos Anónimos y tiene un plan. Una mujer se ve enfermar de cáncer, se ve hacerle frente, ve a su marido y a sus hijos seguir adelante sin ella. Un antiguo responsable de una prisión de la (cínicamente llamada) República Democrática de Alemania convierte una recreación del pasado en una confrontación directa con él; un desplazamiento voluntario lo pone (por primera vez) en el lugar de las víctimas. Un pedófilo se interesa por las niñas de una vecina alcohólica que las ha abandonado y toma una o dos decisiones. Un par de disidentes norcoreanos aspiran a un golpe de suerte en Seúl mientras procuran discernir qué han perdido en su fuga y cómo recuperarlo.

No es un dato menor que muchos de los personajes de Adam Johnson (Dakota del Sur, 1967) sean desplazados, estén gravemente enfermos o perdidos; tampoco, que el carácter anticipatorio de algunos de sus relatos (por ejemplo de "Nirvana", en el que el protagonista "revive" mediante un holograma a un presidente estadounidense recientemente asesinado) sea anecdótico: los cuentos de George Orwell fue amigo mío son rabiosamente contemporáneos, son (presumiblemente) los relatos de ficción más lúcidos acerca del presente que se puedan leer en este momento. A pesar de El huérfano, su novela anterior (y no mucho más que la demostración de que Johnson había leído a Cormac McCarthy y podía imitarlo con cierta altura), y del hecho de que buena parte de estos relatos fueron publicados originalmente en revistas norteamericanas (lo que significa que fueron sometidos al tipo de revisión editorial que, en la medida en que tiene como finalidad evitarle problemas legales a las publicaciones y apunta a la estandarización de la expresión y los temas en nombre de la "claridad" del texto y la satisfacción de las audiencias, tiende a volver intercambiable y generalmente poco relevante lo que se publica en ellas); pese incluso al National Book Award, que le fue concedido a este libro en 2015 (y casi nunca premia lo mejor de la producción literaria norteamericana, sino las hypes y el consenso middlebrow), George Orwell fue amigo mío es ya, posiblemente, el mejor libro de relatos que se haya publicado este año en España. Nadie como Adam Johnson parece estar escribiendo mejor en este momento acerca de ese entumecimiento (magníficamente abordado en "Nirvana") que es el rasgo predominante de la sensibilidad contemporánea, y muy pocos parecen estar en mejores condiciones que Adam Johnson de ponerle un fin al menos circunstancial a ese entumecimiento con una literatura lúcida, arriesgada, relevante, viva.

 

Adam Johnson

George Orwell fue amigo mío

Trad. Carles Andreu

Barcelona: Seix Barral, 2017

[Publicado el 09/5/2017 a las 12:45]

[Etiquetas: Adam Johnson, Cuentos, Seix Barral]

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Antologías futuras / "Imposible salir de la Tierra" de Alejandra Costamagna

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A la promesa de un puesto de trabajo (escasamente habitual en América Latina, y no siempre fiable; en la mayor parte de las ocasiones, no precisamente legal) se le agrega, en el caso de dos jóvenes, una exigencia: la de que se presenten "culeaditas y comiditas por favor": a las hermanas del relato "Cachipún" (en el nuevo libro de Alejandra Costamagna) el primer requisito les resulta más fácil de satisfacer que el segundo, pero incluso así, se requieren ciertos preparativos para su cumplimiento, que consisten en determinar (mediante el método de "piedra, papel y tijera") cuál de ellas se acostará con el hermano y cuál con el tío, menos agraciado que el primero y, por supuesto, mayor.
 
A pesar de que su tema es el incesto, "Cachipún" es el relato más "ligero" de Imposible salir de la Tierra, cuyos protagonistas intentan suicidarse o se suicidan, tienen que asistir a entierros familiares, son víctimas de los celos, se enamoran y son brutalmente rechazados, padecen los peligros inherentes a la descendencia y a la unidad familiar, son señalados, enferman gravemente, pierden (literalmente) la cabeza. A excepción de la joven excitable y despechada de "La epidemia de Traiguén", que persigue a su antiguo empleador (y amante) hasta Japón, donde provoca una o dos muertes, los personajes del libro tienen destinos banales y generalmente tristes: sin embargo, y como sucedía en el muy buen libro anterior de Costamagna (Animales domésticos, 2011), no hay nada triste en la lectura de Imposible salir de la Tierra, que es posiblemente el mejor libro de su autora hasta la fecha y uno de los más extraordinarios volúmenes de cuentos que haya escrito un/a autor/a de su generación.
 
Alejandra Costamagna (Chile, 1970) ha publicado cuatro novelas (la más reciente es Dile que no estoy, 2007), un libro de crónicas (Cruce de peatones, 2012) y cinco libros de relatos entre los que se encuentran Animales domésticos (del que se reproducen dos en esta edición, "Agujas de reloj" y "Nadie nunca se acostumbra") y Había una vez un pájaro (2013). Imposible salir de la Tierra pareciese ratificar una percepción generalizada entre sus lectores, la de que la autora ha encontrado en el cuento "su" territorio; de hecho, tres de los recogidos aquí estarán con total seguridad en las antologías futuras de lo mejor que han producido los autores latinoamericanos de inicios de este siglo, a despecho de otros nombres más populares (a menudo, sólo en virtud de su adhesión a unas convenciones literarias que vuelven su producción inane, tranquilizadora, adecuada para su deglución en suplementos literarios y premios), "Imposible salir de la Tierra", "Cuadrar las cosas", "Naturalezas muertas".
 
 
Alejandra Costamagna
Imposible salir de la Tierra
Ciudad de México: Almadía, 2016

[Publicado el 13/2/2017 a las 15:00]

[Etiquetas: Alejandra Costamagna, Almadía, Cuentos]

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El espacio que ocupan / "Miel del desierto" de Edith Pearlman

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A menudo los personajes de Edith Pearlman (Providence, Rhode Island, 1936) no tienen nombre o tienen uno que el lector olvida; lo que les otorga personalidad (y por consiguiente, sentido) es su relación con los espacios: el torreón desde el cual un hombre espía a una pedicura (y la consulta de la pedicura, desde la que ésta puede ver perfectamente el torreón), una habitación demasiado pequeña en la que una niñera hace un descubrimiento involuntario, el bar de un hotel, el dormitorio de un profesor que yace junto a su esposa, la biblioteca de un crucero por el Caribe, un hospital que parece un castillo, el "salón monocromático" de una pareja que necesita algo más de color en su vida, un anticuariado por el que circulan personas no mucho más jóvenes que los objetos exhibidos en él, un internado para señoritas; la vida de la Ingrid (de "Piedra") sólo adquiere interés cuando ésta deja Nueva York por una ciudad del sur de los Estados Unidos, las amigas de la narradora de "Calle sin salida" se definen exclusivamente por el valor potencial de las casas que ocupan ("estilo victoriano, necesitada de restauración") y el centro emocional de "Niños soñados" no es sólo el tipo de saber que la niñera posee por venir "de otro lugar", sino también la destrucción lenta pero deliberada de la casa de enfrente. Aunque los personajes de Pearlman exhiben profesiones singulares (pedicuras, anestesiólogos, anticuarios, escritores de "ficciónhistoriografía", sic), sus vidas rotas y malamente recompuestas, sus destinos algo banales en los que imperan la soledad y la vejez, llevan a que su única singularidad esté precisamente en la forma en que se constituyen en relación con el espacio que ocupan. Algo de todo ello (quizás la ironía de la autora, o su tendencia a los finales melancólicos pero felices) recuerda a la literatura de O'Henry y ratifica el hecho de que, a pesar de que su tema es a menudo el transcurso irreversible del tiempo, los cuentos de Pearlman procuran situarse "fuera de su época", en la carencia deliberada de referentes temporales que caracteriza a la cuentística norteamericana canónica de la primera mitad del siglo XX. Al final, personajes y autora de estos cuentos se parecen más de lo que posiblemente desearían a esa planta en "Bendito Harry" que nadie sabe cómo llegó allí y a la que se alimenta con café, enjuague bucal, ceniza de tabaco y comida para peces y, sin embargo, resiste y prospera.
 
 
Edith Pearlman
Miel del desierto
Trad. Ramón Buenaventura
Madrid: Alianza de Novelas, 2017

[Publicado el 24/1/2017 a las 10:15]

[Etiquetas: Edith Pearlman, Cuentos, Alianza]

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Cargas de profundidad / "El amor cruel" de Juan Terranova

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A la manera de una sombra que se proyectase sobre el cuerpo que la produce, ocultándolo, la polémica acompaña a Juan Terranova dondequiera que el escritor argentino vaya. Que al autor de libros como Música para rinocerontes no parece incomodarle esa situación no debería ocultar un hecho evidente para sus lectores: que Terranova da lo mejor de sí cuando escribe ficción; es decir, cuando pelea las únicas batallas que valen la pena para un escritor y abandona los fuegos de artificio por las cargas de profundidad.
 
No hay confrontaciones submarinas en El amor cruel, es cierto; pero sí la constatación de que los personajes de Terranova siempre se desplazan por unas profundidades sólo aparentemente plácidas: desde el proyectorista que se entretiene apuntando a los espectadores de un cine con una escopeta hasta la cuidadora de casas ajenas que presencia algo incómodo e incomprensible, los personajes del libro conjuran con el sexo breve y circunstancial, el hábito de arrojar cosas desde edificios, la obsesión y la deriva del flâneur por ciudades postapocalípticas o al borde de la esquizofrenia una preocupación central de la vida moderna: cómo reconocer y combatir el vacío en el marco de las sociedades de la profusión y la abundancia fingidas o reales.
 
A Terranova se le puede objetar cierta prisa por alcanzar sus fines: el hecho de que todos los relatos de este libro hayan sido escritos en modo autodiegético (es decir, en "primera persona") parece ratificar, por ejemplo, cierto desinterés suyo por las formas narrativas; se le puede cuestionar por su a menudo poco elegante defensa del sentido común en oposición a la corrección política y/o por la irregularidad de su trabajo. Más difícil resulta superarlo en su terreno y con sus armas, por ejemplo con su extraordinaria capacidad de observación y su raro talento para la síntesis que lo hacen describir la esquina de Lavalle y Pellegrini en Buenos Aires como "un estuario" o "la entrada de un delta" (10) (sólo quien haya frecuentado esa esquina sabe de la extraordinaria agudeza de esa descripción), definir el complejo de Edipo de cierto personaje como un objeto "grande y compacto como una Biblia de escritorio" (18), dar cuenta del hecho de que el calor que siente el personaje le "envuelve la cara como una bolsa de nylon" (32) o ver "una erótica" en el lanzamiento de catorce matafuegos por parte de un anónimo y (digámoslo así) pertinaz habitante de un edificio de Mataderos (la anécdota es real).
 
En todo ello y en algunos de los relatos de El amor cruel está el mejor Juan Terranova; lo que equivale a decir, lo más interesante de lo más interesante que la literatura argentina contemporánea tiene para ofrecer a sus lectores en este momento.
 
 
Juan Terranova
El amor cruel
La Paz: El Cuervo, 2016

[Publicado el 05/12/2016 a las 17:30]

[Etiquetas: Juan Terranova, Cuentos, El Cuervo]

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Frente al ventanal de la historia / "Hombres felices" de Felipe R. Navarro

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"Todos tememos la soledad, la locura, la muerte" se lee en el epígrafe de uno de los nuevos relatos de Felipe R. Navarro; la frase es de Harold Bloom y no parece especialmente ingeniosa, pero describe bien la vida interior de los personajes de Hombres felices, segundo libro de su autor tras Las esperas (2000): un hombre que padece un pequeño trastorno oftalmológico y se viene abajo, un empleado de gasolinera despedido a raíz de un cuadro de Edward Hopper, un viajero que regresa a Ítaca pero no mata a los pretendientes, alguien enamorado de una piedra, un hombre apesadumbrado por la decadencia de su automóvil, un profesor que se distrae de la corrección de exámenes recordando a un padre severo y a un abuelo senil que fue feliz por una tarde.

[...]
 
 
Felipe R. Navarro
Hombres felices
Madrid: Páginas de Espuma, 2016
 
[En Babelia/El País, 13 de febrero de 2016.]

[Publicado el 12/4/2016 a las 12:15]

[Etiquetas: Felipe R. Navarro, Cuentos, Páginas de Espuma]

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Catalanes perdidos en Cataluña / "Vente a casa" de Jordi Nopca

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[...]
 
Muchos tributan a los autores de esa biblioteca tanto como a su prolongación hipotética en su exploración de la responsabilidad personal, su amor por la literatura, por las coincidencias y las pérdidas, y en su humorismo sutil y melancólico. ¿Quiénes son los personajes de Jordi Nopca? Un peluquero de perros al que su novia ha abandonado para irse a Klagenfurt (un destino improbable para cualquiera excepto para un extremista austríaco, por cierto) y descubre que un pequeño perro puede ser compañía suficiente, así como que las compañías nunca duran. Un escritor decidido a humillar a su traductor que fracasa una y otra vez en su propósito en el transcurso de una noche. Una pareja de jóvenes en el precariado que se destruye a la misma velocidad en que lo hace la ciudad de Barcelona, y por razones similares. Un joven que en algunas horas pierde su trabajo, las llaves de su casa y su novia; otro que se enamora de una joven en los baños de la Casa Asia y por razones principalmente escatológicas. Una pareja sin trabajo que sólo halla refugio en las incertezas de un cierto "método" ofrecido por un peluquero y en la mentira; otra que prepara una vacación en Suiza con la lectura no siempre satisfactoria de escritores de esa nacionalidad. Unos chinos que regentean el bar de la Filmoteca y presencian una vida barrial que es más desconcertante y misteriosa que la de los filmes que se exhiben en ella. Un padre que quiere aprender a tocar el saxo y unos ancianos cuyos vecinos del piso de abajo conjuran espíritus.
 
Todos ellos son demasiado listos y sensibles para aquello a lo que se enfrentan (trabajos provisorios y frustrantes, relaciones amorosas basadas en el reproche mutuo, bares de karaoke), demasiado inseguros para tomar las decisiones que los convertirían en adultos y demasiado adultos para el desparpajo juvenil, demasiado conscientes de su sitio en el mundo para abrigar la esperanza de una vida mejor. Son catalanes perdidos en Cataluña; aunque, por supuesto, y especialmente en los últimos tiempos, también Cataluña está perdida en Cataluña: en España y en casi cualquier otro sitio, pero sobre todo en Cataluña.
 
 
Jordi Nopca
Vente a casa
Trad. Jordi Nopca
Barcelona: Libros del Asteroide, 2015

[Publicado el 29/4/2015 a las 10:30]

[Etiquetas: Jordi Nopca, Cuentos, Libros del Asteroide]

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Cambios de piel / "1986. Cuentos completos" de Rodrigo Rey Rosa

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[...]
 
Ese "tercer" Rey Rosa (en Otro zoo y en los relatos inéditos en libro) es el más actual y se caracteriza por el exceso descriptivo y por cierto amaneramiento, por ejemplo en los diálogos implausibles entre padre e hija de "Otro zoo", "Gracia" y "El hijo de Ash". Los cuentos de este período refuerzan tres constantes de la producción de Rodrigo Rey Rosa: un cierto carácter experimental (en los cuentos "Entrevista en Ronda" y "Desventajas de la santidad", que participan del subgénero de la entrevista imaginaria), su interés por las relaciones de poder y una aproximación al presente, en particular al presente centroamericano, especialmente productiva allí donde se trabaja con materiales reales; en ese sentido, es posible que "1986" y "Gorevent" (basados respectivamente en una historia contada por su protagonista al escritor y en una noticia de prensa, como algunos de los que aparecen en Ningún lugar sagrado) sean los mejores cuentos del volumen.
 
1986 (que su autor dice entregar a la imprenta con "resignación" y "hartas reservas") no está a la altura de las novelas de Rodrigo Rey Rosa, en especial El material humano y Los sordos (2009 y 2012 respectivamente), pero tiene el mérito de echar por tierra la ficción confortable de la invariante que denominamos "autor". Que Rodrigo Rey Rosa haya mudado de piel varias veces y siga haciéndolo es la buena noticia que traen estos cuentos, a cuyo lector el escritor guatemalteco pide (con enorme acierto) "indulgencia". Los seguirá un volumen recopilatorio de sus novelas.
 
 
Rodrigo Rey Rosa
1986. Cuentos completos
Madrid: Alfaguara, 2014
 
[En Letras Libres. Madrid, marzo de 2015.]

[Publicado el 21/4/2015 a las 12:15]

[Etiquetas: Rodrigo Rey Rosa, Cuentos, Alfaguara]

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Biografía

Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010), Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990- 2010 (2011) y La vida interior de las plantas de interior (2013), así como de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que ha sido traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés, alemán, portugués y chino, Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016), Premio "Alcides Greca" de Novela de 2017, y del ensayo El libro tachado. Prácticas de la negación y del silencio en la crisis de la literatura (2014), al igual que del libro para niños Caminando bajo el mar, colgando del amplio cielo (2017). Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones como The Paris ReviewZoetrope y Michigan Quaterly Review (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España), entre otros. La revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español de su generación. Más recientemente ha recibido el Premio Cálamo Extraordinario 2016 por el conjunto de su obra. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania) y vive en Madrid. Su libro más reciente es Lo que está y no se usa nos fulminará (2018).

 

 

Bibliografía

 
 
 
 
 
 

 
 

 

Ficción

Lo que está y no se usa nos fulminará. Barcelona: Literatura Random House, 2017. 

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

 

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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