El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 30 de mayo de 2012

 Blog de Patricio Pron

El cómic, una literatura realmente de vanguardia

imagen descriptiva

Fragmento de la Acme Novelty Library. Crédito: Chris Ware

Aunque algunos lectores consideren la afirmación una mera ocurrencia, lo cierto es que el mejor reportaje periodístico publicado este año en España es un cómic, Notas al pie de Gaza de Joe Sacco; también lo son la mejor pieza de literatura experimental, El destino del artista de Eddie Campbell, y la mejor autobiografía, Stitches, una infancia muda de David Small. A diferencia de lo que sucede con la adaptación de obras literarias a este medio artístico, que parece haber sido ya normalizada por nuestros hábitos de lectura, Notas al pie de Gaza y los otros libros mencionados pueden resultar desconcertantes para un lector poco inclinado a considerar que la narrativa gráfica "es" literatura, ya que se trata de un ensayo periodístico concebido como cómic cuya existencia sin la apoyatura de las viñetas resulta difícil de imaginar. Notas al pie de Gaza no es exactamente una novela gráfica pero tampoco un reportaje periodístico, un testimonio o un ensayo histórico en el sentido convencional.

Al igual que otros grandes libros como Operación masacre de Rodolfo Walsh (1957), The Armies of the Night de Norman Mailer (1969) o In Cold Blood de Truman Capote (1966), el libro de Joe Sacco pone en entredicho las convenciones narrativas de su tiempo y al hacerlo se pone a la vanguardia. Algo similar sucede con las obras ya mencionadas de Eddie Campbell y David Small y con decenas de otros títulos de reciente publicación en España cuya extraordinaria calidad literaria obliga a revisar prejuicios entre aquellos lectores que aún consideren el cómic un entretenimiento infantil más deudor de la cultura del espectáculo que de la alta literatura. Aunque aún pueden encontrarse novelas gráficas y cómics que, en palabras de Andrés Ibáñez, "buscan conscientemente el hálito de la ‘literatura'", es decir, "hablan demasiado y utilizan demasiados adjetivos",  el esplendor de esta forma de narrativa es la manifestación de que sus obras ya no procuran ser literatura sino que lo son más allá de cualquier etiqueta y llegando más lejos que mucha literatura pretendidamente vanguardista.

 

Uno

"[...] el cómic está entrando ahora en la época de sus Duchamp y sus Picasso, de sus Joyce y Proust. Nunca antes un dibujante de cómics había tenido la oportunidad de llegar tan lejos", sostiene Santiago García en La novela gráfica, la primera obra monográfica de extensión dedicada al género en España. García escribió la obra como tesis para la obtención del título de doctor en artes, pero, contra lo que es prescriptivo en la literatura académica, no se detiene en exceso a discutir el término equívoco pero aceptado de forma consuetudinaria con el que titula su obra; según el autor se trata simplemente de "un tipo de cómic adulto moderno que reclama lecturas y actitudes distintas del cómic de consumo tradicional". A pesar de dar cuenta de estas "lecturas y actitudes distintas", el autor parece partir de la tesis implícita de que el tránsito del cómic tradicional a la novela gráfica no se produjo tanto en el ámbito de su recepción como en el de sus condiciones de producción; más específicamente, en la aparición del concepto de autor en una actividad caracterizada tradicionalmente por la producción industrial y por lo tanto serializada y prácticamente anónima. La transición de un modelo industrial de producción a otro basado en la libertad del creador individual tuvo como epítome al cómic underground del período de 1968 a 1975 y a lo que entre 1980 y 2000 fue llamado el cómic "alternativo", un fenómeno que coincidió con la pérdida de relevancia normativa y económica de las grandes editoriales de cómic y sus intentos de incorporar a los autores underground con la finalidad de revitalizar el negocio, los cambios en la forma de comercialización, el deseo de los autores de abordar historias de largo aliento y la aparición de tres autores que contribuirían decisivamente a la transformación del cómic en un objeto cultural prestigioso: Art Spiegelman, Robert Crumb y los hermanos Gilbert y Jaime Hernández.

 

Dos

Art Spiegelman es el autor de la extraordinaria Maus (1989) y de Breakdowns: retrato del artista como joven %@&*!, Be a nose! y La fiesta salvaje (2009), las cuales se caracterizan por la experimentación con las convenciones que presiden la distribución del espacio y del tiempo en el cómic, beben de influencias tan heterogéneas como la revista MAD y el cine de vanguardia y se distancian de la ortodoxia narrativa de Maus que acercaría a su autor al gran público. Más convencional es la amplia producción de "Los Bros" Hernández, que comprende obras como La educación de Hopey Glass (2008) y los tres volúmenes de la serie Locas (2006 y 2007), de Jaime, y los dos volúmenes de las series Río Veneno (1996 y 2000) y Palomar (2005 y 2009), de Gilbert. A pesar de ser hermanos, y aunque sus obras guarden cierta similitud por el uso de los contrastes acusados en el aspecto gráfico y por la importancia otorgada a las narraciones corales centradas en mujeres en el argumental, Gilbert y Jaime son autores profundamente individuales. El primero de ellos es el creador de Palomar, el pueblo ficticio "al sur de la frontera" en el que transcurren la mayor parte de sus obras, cuya invención ha llevado a que algunos críticos le relacionen con Gabriel García Márquez (aunque su forma de narrar, sustentada en un uso magistral de la elipsis, difiera radicalmente de la del colombiano, basada en la redundancia y en la repetición), al tiempo que Jaime, que tiene un estilo más urbano y centrado en la vida de las adolescentes en los suburbios de una ciudad de Los Ángeles futurista, ha sido considerado en ocasiones un miembro periférico de la llamada Generación X. La obra de Robert Crumb es, por su parte, deudora de algunas experiencias personales incluso aunque aparentemente carezca de fondo biográfico: el suicidio de Charles, su hermano mayor y principal mentor, su amor por los cómics de las décadas de 1940 y 1950, su descubrimiento tardío del sexo y sus experiencias con las drogas, su fracaso matrimonial, su terror al compromiso y su transformación en un personaje de sí mismo; también, de una mirada descarnada al fondo patológico de la cultura popular norteamericana de la segunda mitad del siglo XX.

 

Tres

La aparición de contenidos autobiográficos, la emergencia de autores como Daniel Clowes, el recientemente fallecido Harvey Pekar y Dave McKean y la pluralidad son para Santiago García las señas de identidad del período que posibilitaría la consolidación de la novela gráfica. En este último período campea lo que el autor llama "el cómic de vanguardia", cuyos exponentes más notables son Chris Ware, Dash Shaw, Seth, Craig Thompson, Gary Panter y Martin Vaughn-James. Sin embargo, ninguno de estos autores podría haber accedido a la publicación sin la labor del imprescindible Chris Ware (1967), autor del sentimental Jimmy Corrigan, el chico más listo del mundo (2003) y del Catálogo de novedades basado en The Acme Novelty Library que Reservoir Books publicó en 2009 en una muy cuidada edición; su recreación irónica de las revistas populares de la década de 1940 y 1950 con sus anuncios publicitarios y su línea clara apenas es el punto de partida de una experimentación con las formas, la tipografía e incluso las técnicas de impresión que aproximan la obra de Ware al arte abstracto y al diseño más actual. Según García, la "reinvención del lenguaje del cómic en la que está embarcado Ware" pasa por "la recuperación del valor de la página como elemento visual, como unidad gráfica que no sólo se lee, sino que se mira" y por "el cuestionamiento de la jerarquía del dibujo y la palabra [...] y el valor del diseño y la materialidad del libro como objeto". Su reinvención del lenguaje del medio artístico carece de paralelos en lo que habitualmente ha sido llamado la literatura "alta", incluso en aquella que reivindica el legado de las vanguardias históricas, y su ejemplo debería ser la excusa para reflexionar acerca de un período histórico en el que el cómic, considerado por algunos el pariente pobre e infantil de la literatura "seria", ha llegado mucho más lejos que ésta en su renovación.

 

Cuatro

Sin embargo, este esplendor del cómic y de la novela gráfica carecería de relevancia de no ser porque la labor de editoriales como Sins Entido, Apa Apa, Astiberri, Glénat, Norma, La Cúpula, Diábolo, Ponent Mon y Reservoir Books permite al lector español acceder a él, así como a la muy rica tradición del cómic japonés, que vive un momento de auge editorial en España, y a la obra de autores locales; la variedad y eclecticismo del cómic español, que lo hacen merecedor de un artículo propio, son también resultado de la labor de estas editoriales.  A sus autores, pero también a ellas, le debemos obras tan diversas y significativas como Mi año de Morvan Taniguchi, cuyo personaje es una niña que padece el síndrome de Down, Medz Yeghern: La gran catástrofe de Paolo Cossi, sobre el genocidio armenio, y Por qué he matado a Pierre de  Alfred y Olivier Ka, centrada en los abusos a un niño por parte de un sacerdote (todos en Ponent Mon), Rebétiko de David Prudhomme, la historia singular de un músico en la Grecia de la década de 1930 (Sins Entido), Una vida en China de Pierre Ôtié y Li Kunwu, que aborda los años de la Revolución Cultural, Los cuatro ríos de Fred Vargas y Edmond Baudoin, Cuerda de presas, de Jorge García y Fidel Martínez, sobre las presas políticas del franquismo, la trilogía de Jason Lutes Berlín, elegida por la revista Time como una de las diez mejores novelas gráficas de todos los tiempos, María y yo de Miguel Gallardo, en la que el autor narra su vida junto a una hija autista, y el conmovedor Arrugas de Paco Roca acerca de la demencia senil y el Alzheimer, que le valió entre otros el Premio Nacional del Cómic 2008 (todos en Astiberri).

 

Cinco

A diferencia de lo que pudo creerse en otras épocas, leer cómics o novelas gráficas en la actualidad no supone aparcar el pensamiento crítico, como creía el poeta español Pedro Salinas, quien en 1948 mostró su perplejidad ante la popularidad de las tiras cómicas en la prensa "donde el leer es innecesario, el pensar, superfluo; y el lenguaje humano, pobre servidor de los dibujos". Algo más de sesenta años después, un crítico del Chicago Tribune recomendaba una muestra de Chris Ware a "los muchos adultos que han sufrido un retraso en su desarrollo provocado por los cómics"; se trata de la persistencia de unos prejuicios en torno a un medio artístico que, a diferencia de sus detractores y de sus juicios, se ha transformado. La novela gráfica es la auténtica literatura de vanguardia de estos tiempos en los que, a veces, el futuro parece una cosa del pasado.

 

Publicado originalmente en Revista de Libros 174. Junio de 2011.

[El próximo miércoles: La flor roja de Vsévolod Garshín]

[Publicado el 13/6/2011 a las 12:21]

[Etiquetas: Cómic, Joe Sacco, Eddie Campbell, David Small, Santiago García, Art Spiegelman, Robert Crumb, Gilbert Hernández, Jaime Hernández, Chris Ware]

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"Best of" 2009: Cómic y poesía (y II)

Breakdowns, de Art Spiegelman (Trad. Ignacio Gómez Calvo. Barcelona: Reservoir Books, 2009): Spiegelman parece haber aprovechado un momento particularmente proclive a la innovación, el breve esplendor del cómic independiente y underground norteamericano, para poner en cuestión las convenciones del medio en torno a la distribución del tiempo y del espacio (según el autor, inspirado por la revista MAD, el cine de vanguardia y uno de sus creadores, Ken Jacobs) antes de decantarse por la forma más ortodoxa de narrar que lo acercaría al gran público con Maus. En el epílogo de la obra, Spiegelman da cuenta de la génesis de las tiras que componen el libro y de su difícil gestación y sostiene: "En el marco claustrofóbico del hogar de mis padres inmigrantes, los cómics fueron mi ventana a la cultura estadounidense. [...] Los artistas llegan a ser chamanes; nosotros, los dibujantes, somos simples ‘comunicadores'. Como diría sucintamente Chris Ware años más tarde: ‘Cuando no entiendes un cuadro, das por supuesto que eres tonto. Cuando no entiendes una historieta, das por supuesto que el dibujante es tonto'" (s/n).

Historias de la puta mili. Todo por la patria, de Ivà (Ramón Tosas) (Barcelona: Ediciones El Jueves, 2009): Quienes abominen de los tópicos acerca de la identidad española y desprecien el humor chusco con el que esos tópicos son vehiculizados deberían revisar su disgusto a la luz de esta recopilación de tiras publicadas originalmente en el semanario español El Jueves. Historias de la puta mili es una obra cómica en la medida en que también lo son libros como Catch 22 [Trampa 22] de Joseph Heller, Voyage au bout de la nuit [Viaje al fondo de la noche] de Louis-Ferdinand Céline o Osudy dobrého vojáka Švejka za světové války [Las aventuras del buen soldado Svejk] de Jaroslav Hasek, reeditada el año pasado por Galaxia Gutenberg: su denuncia del absurdo entusiasmo militar por la patria y el sacrificio enfrentado una y otra vez al sentido común encarnado en la picardía de la soldadesca, su ignorancia, su bestialismo y su machismo parece graciosa, pero su fondo es trágico.

Catálogo de novedades (The Acme Novelty Library), de Chris Ware (Barcelona: Reservoir Books, 2009): The Acme Novelty Library elevó los cómics a la categoría de arte ante los ojos de los más escépticos; esto es difícil de imaginar si se considera que, antes de Chris Ware, Robert Crumb y Art Spiegelman fueron más osados y más artísticos. Como quiera que sea, sin embargo, el volumen de Ware resulta interesante por su recreación de las revistas populares de la década de 1940 y 1950, con sus anuncios publicitarios y su gráfica estilizada; los primeros son satirizados aquí, y la segunda es explotada en los que son los mejores cómics del volumen, incluyendo el muy faulkneriano Big Tex, Rocket Sam y el dedicado al dios obeso.

2009 ha sido un año muy interesante incluso para aquellos que no somos lectores habituales de poesía (y nos avergonzamos de ello). Entre las ediciones más interesantes del período se destaca la excelente Antología bilingüe de William Carlos Williams (Trad., pról. y notas Juan Miguel López Merino. Madrid: Alianza, 2009); se trata de poemas cotidianos que destacan por su visualidad y su simpleza y por su uso de carteles, anuncios y cartas como modelo. Sorprende que dos guerras mundiales, la de Corea y la de Vietnam hayan pasado por la vida de Williams sin haber cambiado su forma de hacer poesía, sin tener ni una sola mención entre sus páginas y sin afectar su concepción vitalista y afirmativa del mundo; contra Ezra Pound y T. S. Eliot, los grandes poetas que él no podía ser, Williams evitó los grandes temas y se refugió en la observación de lo cotidiano, lo que le granjearía la admiración de Allen Ginsberg, Robert Lowell, Raymond Carver o Charles Bukowski.

Un país mundano, de John Ashberry (Trad. y pról. Daniel Aguirre. Barcelona: Lumen, 2009) es el otro descubrimiento que he podido realizar en el último año. La fascinación por su poesía es el resultado de un entusiasmo y, como tal, es difícilmente comunicable, pero allí está: "Sólo es un jirón, en serio, un fragmento de vida / en el que nadie más parecía interesado. No es que se lo pueda uno llevar: / forma parte de la decoración, el baile, para siempre" (39).

[Publicado el 03/3/2010 a las 11:01]

[Etiquetas: Art Spiegelman, Ivà, Chris Ware, William Carlos Williams, John Ashbery]

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Foto autor

Biografía

Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010) y Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010 (2011) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que será traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés y alemán. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones comoThe Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España). Recientemente la revista inglesa Granta lo ha escogido como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español del momento. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania); en la actualidad vive en Madrid.

Bibliografía

 
 
 
 

 

Ficción

 

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

 

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

 

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

 

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

 

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

 

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

 

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

 

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

 

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

 

 

Edición

 

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

 

 

Crítica

 

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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