Algunas palabras sobre el "canon" de Carlos Fuentes

[Publicado el 26/9/2011 a las 12:00]
[Etiquetas: Carlos Fuentes, Canon, Disidencias]
[Enlace permanente] [1 comentario]
"Ensayos de formas de ensayar"

La novela Amuleto de Roberto Bolaño (1999) y el libro de Elena Poniatowska La noche de Tlatelolco (1971) son apenas dos de las recreaciones literarias de la sangrienta represión que tuvo lugar en la Plaza de las Tres Culturas de la Ciudad de México el dos de octubre de 1968 y que pasó a la historia con el nombre de la Matanza de Tlatelolco. Esa fecha y la del diez de junio de 1971 (en la que otra manifestación fue brutalmente reprimida), le sirven al ensayista y poeta mexicano Gabriel Zaid para establecer una cesura en la historia de su país e instalar en ella un grupo de "ensayos de formas de ensayar" (13) reunido más tarde en Cómo leer en bicicleta y reeditado poco tiempo atrás por DeBolsillo.
Aquí Zaid escribe sobre autores y sobre textos recurriendo a los recursos formales y las marcas de género de la monografía científica, el estudio estilístico, el análisis astrológico, la receta de cocina, el anuncio en el periódico, el cuento policiaco, el soneto monorrimo, la demostración de un teorema, la literatura postal y el collage. No hay nada gratuito en este juego: por una parte, y como afirma el propio autor, "mis propósitos eran exploratorios: ensayar con el ensayo mismo, como género de creación. Estaba harto de leer ensayos sobre literatura escritos sin la menor consciencia de su propia literatura" (12); por otra, se trataba de poner en cuestión los criterios de validación del ensayo literario y el poder que instituía esos criterios en un contexto político y social de contestación del poder y cuestionamiento de las relaciones entre la cultura y el Estado mexicanos. Zaid comenzó por hacerse
una lista negativa, de las diecisiete o no sé cuántas cosas que me fastidiaban. ¿Sería posible escribir una reseña que no empezara por la palabra Yo? ¿Sería posible no decir jamás: el mejor libro de su género en los últimos cuatro meses y medio? ¿Sería posible criticar limitándose a las cosas públicas y demostrables públicamente, sin conocer siquiera a las personas? ¿Me dejarían pasar críticas a personas con poder literario o político, en vez de las ordinarias valentías contra los poderes abstractos (el Sistema, la Burguesía) o figuras menores, remotas caídas o difuntas? (12-13).
Las de Zaid son preguntas conocidas por todos los críticos literarios; lo importante aquí, sin embargo, no es sólo que el mexicano las hace explícitas sino también que la solución que propone a ellas se caracteriza por su voluntad innovadora y por su elegancia formal; también, por su extraordinario sentido del humor. Así, y ante la evidencia de que la producción académica supera cuantitativamente la de los textos que le sirven de excusa, Zaid propone como medidas a aplicar el uso de "una píldora adecuada o un guante de castidad para escribir", prohíbe títulos como "‘El tiempo, el espacio, la muerte y todo lo demás en las obras completas de Gutiérrez Hermosillo'" o la escritura de trabajos monumentales como "Diferencias metodológicas entre Jones y Parkinson, al criticar el planteamiento de Wallace, sobre las referencias constantes en la crítica norteamericana de los siglos XXI y XXII a la supuesta influencia del ‘Nocturno a Rosario' en el suicidio de Hart Crane" (16-17). Quien esto escribe puede asegurar, tras haber pasado buena parte de los ocho años que duró su estancia en Alemania leyendo ensayos académicos, que esta última medida ha sido tomada ya y con éxito moderado.
Zaid es consciente de estar "en el país mejor subdesarrollado del mundo" (19) y dedica sus ensayos más logrados a escritores mexicanos como Carlos Monsiváis y Carlos Fuentes o de estancia mexicana como Max Aub, traza un prodigioso y muy imitable análisis matemático de las antologías de poesía, se detiene en el signo astrológico de los autores escogidos y en su demografía particular, reseña una Enciclopedia de México que dedica una página y media a Juana Inés de la Cruz y nueve a la garrapata o destaca el hecho de que en la antología de la ya desafortunadamente olvidada María del Carmen Millán se dediquen ochenta líneas a Octavio Paz y treinta y siete a Juan Rulfo pero noventa y tres a la (una vez más) ya desafortunadamente olvidada María del Carmen Millán; sin embargo, algunos de sus temas exceden el ámbito de la literatura de ese país: su ensayo "sobre la producción de elogios rimbombantes" es excelente, su historia del autor que reunió en un tomo las solapas que había escrito a lo largo de su vida recuerda a otros escritores de producción literaria igualmente escueta, su artículo sobre el "párrafo intercambiable, por el cual hay quien cobra dos y tres veces, habiendo trabajado una sola" (64) es maravillosamente vitriólico, como también lo es su descripción del mecenas ideal:
Lo ideal [...] sería un huerfanito, sin compromisos de ningún tipo, con un talento de lector prodigio y una inteligencia crítica excepcional, que (habiendo iniciado una brillante carrera literaria) recibiese de pronto una herencia fabulosa y sin ataduras de un tío abuelo desconocido, y que en ese momento renunciase a escribir su propia obra para ocuparse de estimular a los demás. Los jóvenes necesitan estímulo porque están empezando. Los consagrados porque nadie atiende su obra. Los mediocres porque... pobrecitos, ¿no? (94-95).
Es sorprendente al tiempo que terriblemente triste comprobar que buena parte de las miserias de la escena literaria mexicana de las que Zaid da cuenta en su libro siguen produciéndose, allí pero también aquí, donde incluso se han creado instituciones para legitimarlas, razón por la cual Cómo leer en bicicleta parece más pertinente que nunca. También lo es la crítica de esas miserias aun cuando gocen de las simpatías de ciertos lectores cándidos o ingenuos. ¿Se puede producir el tipo de crítica literaria y cultural que Gabriel Zaid realiza aquí sin el contexto político de contestación en el que fue producida en primera instancia? Posiblemente no. ¿Es necesaria? Sí. Quizás este libro publicado originalmente en 1975 pueda traernos desde el pasado las claves para hacer la crítica del presente. Un libro imprescindible.
Gabriel Zaid
Cómo leer en bicicleta
Barcelona: DeBolsillo, 2010
[Próximo viernes: El invierno del dibujante de Paco Roca]
[Publicado el 09/3/2011 a las 11:49]
[Etiquetas: Gabriel Zaid, Carlos Monsiváis, Carlos Fuentes, Max Aub, María del Carmen Millán, Ensayo, DeBolsillo]
[Enlace permanente] [0 comentarios]
Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010) y Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010 (2011) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que será traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés y alemán. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones comoThe Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España). Recientemente la revista inglesa Granta lo ha escogido como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español del momento. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania); en la actualidad vive en Madrid.
Ficción
Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.
El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.
El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.
El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.
Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.
El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.
Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.
Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.
Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.
Edición
Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.
Crítica

30/5/2012 14:35
Espléndido artículo sobre como...
Publicado por: abracadabra
30/5/2012 09:49
Demasiado tarde comprende uno lo...
Publicado por: paco grana
28/5/2012 10:53
Francisco Manuel Granado Castro...
Publicado por: francisco granado castro
25/5/2012 20:47
Adición a las emociones: he...
Publicado por: un subreal
25/5/2012 11:50
Fantástico. Gracias a todos por...
Publicado por: P
24/5/2012 20:00
¿Y qué tal nombres? Gustavo...
Publicado por: LucianoLV
24/5/2012 18:01
1 Un tipo le cuenta al otro: ...
Publicado por: Ya sabés quién
24/5/2012 14:37
Un electricista le va a cambiar...
Publicado por: gómez
23/5/2012 15:41
Entra un hombre en un café y......
Publicado por: Más claro, agua
23/5/2012 15:12
Dos conocidos en una piscina. ...
Publicado por: me ha entrado la risa tonta...ay
Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2011 | Gran Vía, 32 - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres