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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 23 de abril de 2017

 Blog de Patricio Pron

Algunos no tienen tiempo / "Disparen al humorista" de Darío Adanti

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"Tragedia más tiempo es igual a comedia, pero ¿quién tiene tiempo en esta época?", se preguntó alguien: al menos desde el ataque a la redacción de la revista satírica francesa Charlie Hebdo, tenemos que admitir que algunos tienen una visión algo distorsionada del tiempo, pero también, por supuesto, de la supuesta influencia del comediante, de sus intenciones y de la naturaleza de su trabajo. Al fin y al cabo, y esto se repite a lo largo del nuevo libro de Darío Adanti, casi como una advertencia, nadie ha muerto nunca por un chiste, excepto su autor.
 
Darío Adanti (Buenos Aires, 1971) es uno de los humoristas y autores de cómic más importantes de España, donde está radicado desde hace varias décadas; autor de una obra inclasificable que incluye ilustración, la serie Caspa Radioactiva, el libro Mis problemas con Amenábar (junto con Jordi Costa), cortometrajes de animación, espectáculos de stand up (con Eduardo Galán, uno de sus socios en el semanario satírico español Mongolia), tiras y contribuciones en publicaciones como Sátira 12, El Jueves y Viernes Peronistas, Adanti (como era de esperar) es conocido por ser "gracioso", cualquier cosa que esto signifique; menos conocido es el hecho, sin embargo, de que, como pone de manifiesto Disparen al humorista, en los últimos años se ha detenido a pensar en extenso sobre qué es el humor, cuáles son supuestamente sus "límites" y de qué manera se relaciona (es tolerado, o no) por el poder político.
 
Sólo alguien con la formación heterogénea (y postnacional) de Adanti puede reunir en un volumen las voces de Enrique Jardiel Poncela y Mark Twain, Macedonio Fernández y Richard Feynman, Woody Allen y Hannah Arendt, Lenny Bruce, Frida Kahlo y Henri Bergson, Alenka Zupančič y Jordi Costa, Italo Calvino, G.W.F. Hegel, Charles Darwin y Ursula K. LeGuin, Emil Cioran, Inmanuel Kant y André Breton, y únicamente alguien de su ambición puede poner esas voces al servicio de la ilustración de ideas complejas (y escasamente representables en términos visuales, lo que convierte a Disparen al humorista en un singular y muy logrado tour de force) acerca de la presión política sobre los satiristas, la naturaleza de la risa, el humor involuntario, el humor y la inteligencia, los vínculos entre humor y tiempo y entre humor y política, humor, posthumor y fracaso, la naturaleza del chiste vista desde la teoría del caos, etcétera. Sólo Darío Adanti podía (por último) hacer que el que posiblemente sea uno de los mejores libros en español acerca del humor y la risa en las últimas décadas (a la memoria viene, sin embargo, y como única excepción a esto, el muy buen libro de Andrés Barba La risa caníbal, publicado el año pasado) sea protagonizado por un hombre con cabeza de tronco y otro con cabeza de tostadora, un perro zombie, neandertales y un humorista que, pese a pasarse la mayor parte del tiempo nadando en aguas fecales, no se cambia la camisa ni una vez en todo el libro.
 
 
Dario Adanti
Disparen al humorista
Bilbao: Astiberri, 2017

[Publicado el 31/1/2017 a las 12:15]

[Etiquetas: Dario Adanti, Cómic, Ensayo, Astiberri]

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Antes de que el futuro se convirtiera en pasado / "Crónicas de La Habana" de Mauricio Vicent y Juan Padrón

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Una página de "Crónicas de La Habana" /

Muerto Fidel Castro, es posible que el futuro ya no sea lo que era, al menos en América Latina, donde la Revolución Cubana inspiró magníficos sueños y trágicas pesadillas que todavía convierten nuestras noches en el paseo por un amplio cementerio. Cuando el futuro todavía era lo que era, un joven llamado Mauricio Vicent (que se convertiría con el tiempo en uno de los corresponsales españoles en el extranjero más brillantes) decidió dejar la Madrid hedonista de la Movida y la celebración de las libertades recientemente adquiridas para viajar a La Habana, primero como turista y a continuación como estudiante. Vicent vivió en Cuba entre 1984 y 1989, y, aunque ésta no fue su estancia más prolongada en la isla (iba a acabar escribiendo desde la isla entre 1991 y 2011 para el diario El País), sí fue la más importante por lo que tuvo de descubrimiento de una sociedad precaria, tendiente a la desidia y a menudo de una rigidez irritante, pero también viva y orgullosa de su Revolución y de sus conquistas en materia de derechos civiles, sanidad y educación.
 
Con la ayuda del cineasta y humorista Juan Padrón, toda una institución en Cuba, Vicent vuelve ahora los ojos sobre ese período de su vida: el resultado es tan grotesco como una buena entrega de Mortadelo y Filemón, pero el hecho de que lo que narra sea real lo dota de un matiz imperioso y ligeramente desconcertante. Aunque podría parecer un entretenimiento sin demasiado peso, Crónicas de La Habana es un libro importante: una pequeña pero privilegiada ventana desde la que contemplar las dificultades y el idealismo de una sociedad en un momento clave de su historia reciente, antes de que el futuro se convirtiera en pasado.
 
 
Mauricio Vicent y Juan Padrón
Crónicas de La Habana. Un gallego en la Cuba socialista
Pról. Javier Mariscal. Bilbao: Astiberri, 2016

[Publicado el 29/12/2016 a las 13:15]

[Etiquetas: Mauricio Vicent, Juan Padrón, Astiberri, Cómic]

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Aquí y ahora / "Gran Hotel Abismo" de Marcos Prior y David Rubín

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Al menos desde el 1984 de George Orwell (cuya potencia prospectiva no debería hacernos olvidar que 1984 era, al menos para su autor, 1948) sabemos que la literatura de anticipación es siempre una crítica del presente. En el futuro en el que tiene lugar Gran Hotel Abismo el Papa se llama Anacletus II, por ejemplo, la represión de las manifestaciones callejeras es llevada a cabo por drones con espadas láser, el espacio aéreo de las ciudades está plagado de vehículos y los hospitales pertenecen a McDonald's; pero también se está desmantelando los sistemas públicos de enseñanza y educación, continúa la destrucción de puestos de trabajo en beneficio del aumento de la libre circulación del capital, los recursos naturales son privatizados y el gobierno es apenas el gestor del régimen de vigilancia exigido por las empresas: no accesoriamente (por cuanto este es un libro acerca de España, aquí y ahora), uno de sus autores, David Rubín, lo dedica explícitamente a "Mariano Rajoy Brey y a todos los de su calaña [...] con la esperanza de que algún día ardáis en el mismo fuego que habéis prendido".
 
Si Gran Hotel Abismo es eficaz en su constatación de las fuerzas económicas que condicionan el catastrófico presente español, no lo es tanto a la hora de imaginar cómo éste podría ser modificado: el guionista Marcos Prior imagina secuestros de políticos prominentes, incendios intencionados, colocación de bombas, enfrentamientos callejeros con la policía y acciones de street art como los más apropiados para introducir un cambio político (en una adopción tácita de las convenciones en torno a la "violencia de abajo" como respuesta legítima a la "violencia desde arriba"), pero el que tiene lugar al final del libro llega como una especie de anticlímax puesto que hace al relevo en las altas esferas de gobierno pero no a los condicionantes económicos de la situación política. Esto, sumado a la indefinición en torno a ciertos personajes y a la aparente gratuidad de algunas escenas, hace pensar en ésta como la primera entrega de una serie más extensa en la que motivos y personajes presentados aquí se definan y justifiquen. A la espera de esa continuación (o no) del mundo de Gran Hotel Abismo, el lector encontrará el principal aliciente para la lectura del libro en el excelente dibujo de David Rubín y su uso extensivo del coloreado por ordenador, que dotan al libro de una atmósfera cinematográfica y tan inquietante como la de un presente español que requiere un correctivo cuya naturaleza (como pone de manifiesto este libro) sigue sin estar a la vista.
 
 
Marcos Prior y David Rubín
Gran Hotel Abismo
Bilbao: Astiberri, 2016

[Publicado el 27/12/2016 a las 13:15]

[Etiquetas: Marcos Prior, David Rubín, Astiberri, Cómic]

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Noticia de un secuestro / "Escapar" de Guy Delisle

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Una boda, una silla, un plato vacíos: Christophe, el hermano de la novia, está secuestrado en el Cáucaso desde hace semanas. Trabaja para Médicos Sin Fronteras en Chechenia, en 1997, en el apogeo de ese conflicto; las negociaciones son intensas, pero no producen avances; ni siquiera se sabe con certeza si Christophe sigue vivo.
 
Guy Delisle es el celebrado autor de una muy exitosa aunque no particularmente interesante Guía del mal padre, así como de unas crónicas de Corea del Norte y China (Pyongyang, Shenzhen), unas Crónicas birmanas y unas Crónicas de Jerusalén en las que practica un periodismo autorreferencial cuya diferencia más evidente con el de otros exponentes del género en el ámbito del cómic, por ejemplo Joe Sacco, consiste en el hecho de que, por una parte, Delisle no suele tematizar las condiciones de producción de su obra, y, por otra parte, tiende a prescindir de todos aquellos elementos que, como la documentación, podrían lastrar en exceso su relato y enlentecerlo. A menudo, y más que los sitios a los que llega, el tema de la obra de Delisle es su asombro ante lo que ve; es decir, su mirada, más que lo que mira. Y puesto que esta recurrencia (y lo que tiene de falsa ingenuidad) puede resultar irritante a algunos lectores, la publicación de Escapar resulta desconcertante al tiempo que bienvenida incluso (pero especialmente) por aquellos a los que la producción de Delisle les ha interesado poco hasta la fecha.
 
Basado en conversaciones mantenidas por el autor con su protagonista, Escapar nos sumerge en el relato de Christophe André acerca de su cautiverio; como tal, constituye un auténtico tour de force, por cuanto Delisle se ve abocado a concebir una visualidad atractiva para un encierro que forzosamente, y por definición, carece de él. Lo hace espléndidamente, dotando a elementos como unos grilletes, una lámpara en el techo o una puerta de una apariencia ominosa y repetitiva; algo de la profunda angustia que André siente durante su cautiverio, y que éste trata de distraer recordando acontecimientos de las Guerras Napoleónicas y llevando la cuenta de sus días en cautividad, llega al lector en virtud del talento que Delisle exhibe aquí para, empleando una paleta reducida de colores, y evitando la intromisión, ser fiel al relato de una situación extrema, pero también de su superación sin claudicaciones y sin entregas, en una demostración de la extraordinaria fuerza de voluntad de un individuo cuyas convicciones y amor por la libertad lo salvaron cuando parecía estar más allá de toda salvación posible. Además del testimonio de esa experiencia, Escapar es el mejor libro de Guy Delisle hasta la fecha.
 
 
Guy Delisle
Escapar
Trad. María Serna Aguirre
Bilbao: Astiberri, 2016

[Publicado el 20/12/2016 a las 12:45]

[Etiquetas: Guy Delisle, Cómic, Astiberri]

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Verdad incómoda / "Una entre muchas" de Una

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"Hay demasiadas novelas miserables, y demasiada miseria. Este libro no es uno de esos", advierte la narradora de Una entre muchas a su lector; sin embargo, su historia no puede ser más dura: entre los diez y los dieciséis años de edad (es decir, entre 1975 y 1981) la autora fue abusada sexualmente por tres hombres adultos.
 
1975 fue (además) el año en que se hicieron públicos los primeros asesinatos del que sería llamado "el Destripador de Yorkshire", quien abusó sexualmente de y asesinó a treinta mujeres e hirió gravemente a otras nueve entre ese año y 1981 (la historia será recordada por los lectores de las novelas del Cuarteto de Red Riding de David Peace); investigaciones internas de la policía de ese condado demostraron más tarde que los agentes habían tenido al asesino en sus manos prácticamente desde el comienzo de la investigación, pero que una serie de errores y prejuicios llevaron a que éste se librase una y otra vez de estar entre los principales sospechosos: la convicción de que el asesino no debía tratarse de una persona "normal" y de que, al igual que Jack El Destripador (sobre el cual la prensa británica modeló su figura), éste sólo escogía como sus víctimas a prostitutas.
 
Muy posiblemente, la suposición de que el asesino de Yorkshire "sólo" se interesaba en las meretrices haya traído algo de calma a la traumatizada sociedad civil del condado, pero la inexistencia de pruebas para sostener esa hipótesis y el hecho de que no todas las víctimas ejercían la prostitución constituían, como demuestra la autora, una expresión del gesto incluso más inquietante (y desafortunadamente habitual) de culpar del abuso sexual a la víctima y no al victimario, como si la violencia sexual constituyese un castigo en cierto sentido previsible y supuestamente merecido por el ejercicio de una actividad que, como la prostitución, la sociedad condena pero a la que recurre con frecuencia. La autora sabe de lo que habla: cuando los abusos de los que había sido objeto se hicieron conocidos, su padre la insultó y sus compañeros de colegio comenzaron a llamarla "guarra" y a apartarse de ella como si los abusos de los que había sido víctima hubiesen sido provocados por ella de algún modo.
 
"La verdad es horrible, pero", sostiene Una, "debemos aprender de ella [...] Entonces, ¿cuál es la verdad? Tal vez sea algo como esto: La gente ordinaria es capaz de practicar una violencia extraordinaria. Las mujeres y las niñas no son ni vírgenes ni putas. Nada de eso tiene gracia". En otro sitio, la autora afirma: "Los que sobreviven son la prueba viviente y parlante de que los efectos de la violencia sexual son superables", pero la suya no es ni pretende ser una historia de superación, sino más bien el testimonio de lo que fue crecer bajo la sombra del "Destripador de Yorkshire" y en un contexto de desempleo masivo, protestas por la pérdida de derechos laborales, violencia pública (IRA) y privada, alcoholismo y violencia doméstica, hipocresía (los increíbles abusos sexuales del presentador televisivo Jimmy Savile corresponden a este período), ineptitud policial y machismo, al que la autora debió sumar el dolor de haber sido abusada.
 
Una entre muchas (una solución inteligente de traductor y editores a las dificultades de traducción del título original, "Becoming Unbecoming") es, pues, un testimonio, pero también una advertencia a los lectores de que la violencia sexual adquiere muchos rostros en nuestra sociedad y que la permea por completo; sus recursos y bibliografía final pueden hacer pensar que se trata de un texto destinado al uso práctico, pero Una entre muchas es también un extraordinario tour de force en el que su autora recurre a metáforas visuales del abuso y de la culpa de extremada delicadeza (árboles, insectos, vestidos para muñecas de papel, crisálidas) para narrar una verdad incómoda pero a la que es necesario (de hecho, es muy necesario) que prestemos atención.
 
 
Una
Una entre muchas
Trad. Santiago García
Bilbao: Astiberri, 2016
 
Babelia/El País, 7 de marzo de 2016. 

[Publicado el 19/4/2016 a las 12:30]

[Etiquetas: Una, Cómic, Astiberri]

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Un realismo español (por fin) realista / La serie "Silvio José" de Paco Alcázar

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No es fácil escribir sobre la obra de Paco Alcázar (Cádiz, 1970); es decir, no es fácil hablar de ella si se tienen conocimientos limitados de psiquiatría. ¿Bajo qué otra óptica se podría evaluar la cabeza de una persona capaz de imaginar a Silvio José Pereda, un español de cuarenta y cinco años de edad, despótico, sucio y cruel, que tiraniza a su padre jubilado? (Quien, por cierto, describe a Silvio José como "una de las personas más despreciables del planeta" y "un pobre niño malcriado que disfruta martirizando a la gente".) ¿Desde qué otra disciplina sería posible ofrecer una respuesta a la pregunta acerca del estado mental de un sujeto que puede gozar concibiendo a un profesor de autoescuela con bigote hitleriano que pasea por las alcantarillas y escribe poemas infantiles acerca de la esquizofrenia? ¿A quién se le puede ocurrir imaginar a un hombre temeroso y aniñado que habla con su "Geyperman de la suerte" y tiene un padre casado con una empleada de discoteca de diecinueve años, a un psicólogo inescrupuloso que habla solo, a una madre que cambia en cuestión de segundos de intereses vitales (que incluyen, por cierto, a ancianos, monitoras de piscina, albañiles cincuentones y perros), a un puñado de urólogos vengativos, a antiguos profesores universitarios que adoran atracciones de feria, al director de un zoológico donde los animales se compran, se venden, se descuartizan, se inventan?
 
Quizás, si no desde la psiquiatría, todo ello se pueda abordar desde el análisis político: si, como sostienen algunos, Mortadelo y Filemón es (pese a las caídas estrepitosas, los disfraces, los agujeros de bala y las quemaduras de sus personajes) la mejor expresión del realismo en la literatura española (es decir, la mejor expresión de un realismo que no muestra a España como a sus habitantes les gustaría que fuera sino como realmente es), la serie Silvio José es la continuación de ese proyecto, que pone de manifiesto el acceso de la sociedad española toda a un nuevo estadio en el que la comedia de la ineptitud y la pereza intelectual es vista, por fin, como tragedia. Cuando su padre le pide que se busque un trabajo, Silvio responde: "¿No has oído hablar de la ‘generación perdida'? ¡La gente de dieciocho a treinta y cinco años no encuentra trabajo!" "¡Pero si tú tienes cuarenta y cinco!", insiste su padre. "¡Sí, pero todo el mundo me dice que aparento diez años menos!", responde Silvio. En su opinión "la culpa de todo" es de la generación de su padre. "¡Primero implantáis un sistema capitalista lleno de imperfecciones y después pretendéis que trabajemos como esclavos para seguir cobrando vuestras enloquecidas pensiones!", le dice; para él, el único aporte español de relevancia es el gazpacho, "un plato que resume nuestra principal aportación a la gastronomía internacional: el mal aliento". En Silvio José, Enamorado alguien dice: "La vida no es una línea recta sin obstáculos... La vida es un laberinto con subidas, bajadas y vueltas muy raras... Los cimientos sobre los que se sostiene no son sólidos, nada está asegurado... Una mañana se despierta usted vivo y por la noche está muerto, una maña se despierta usted en un país representado por una monarquía corrupta y se acuesta en el mismo país con una monarquía corrupta y además sin trabajo". No es fácil rebatir estos argumentos.
 
Silvio José ofrece imágenes de desempleo y miseria económica e intelectual (y moral) que son las imágenes que quienes vivimos en España más hemos visto en los últimos siete u ocho años, al tiempo que pone de manifiesto que la corrupción y el descrédito de las instituciones políticas y sus representantes son consustanciales a la vida cotidiana española hasta el punto de que su superación requeriría un cambio de hábitos y de prácticas tan grande que, por ello mismo, resulta inconcebible.
 
Una posible interpretación de la serie y de sus personajes es que todos ellos son (en su egoísmo, crueldad, afán de lucro, desprecio por el otro, hedonismo, soledad, trastorno) excepciones algo ridículas; otra (menos consuetudinaria, pero la que me interesa aquí) es que todos ellos dan cuenta una normalidad que muy pocos (quizás tan sólo la revista Mongolia y sus colaboradores) se atreven a llamar con ese nombre. Silvio José presenta un país en el que la precariedad laboral, las humillaciones en el puesto de trabajo y las posibilidades de caer en la escala social no tienen fin; de esos infiernos cotidianos no se regresa, excepto cuando la acción debe comenzar nuevamente y sólo por razones narrativas: el psicólogo es arrestado por asesinar a su secretaria, la casa de los Pereda se incendia o es declarada inhabitable cuando Silvio José decide comenzar a acumular su ropa interior usada, sus amigos desaparecen en las obras el metro mientras intentan atracar un banco, Silvio José acaba durmiendo en la calle, el dinero se esfuma, a su hermano unos cocodrilos le arrancan un brazo cuando intenta emborracharlos para participar de una pelea clandestina: todo está en su sitio en la página siguiente, preparado para volver a empezar, pero no hay nada tranquilizador en ello porque lo que reinicia es una vida (digámoslo así) inhabitable en la que la sexualidad es insatisfactoria, la frustración profesional es permanente, el deseo de escapar se ve frustrado por la constatación de que no hay lugar donde huir en un país en el que, como afirma Silvio José, "la gente del norte odia a los del sur, los del sur a los del norte, los del interior a los de la costa, los de la costa a los del interior, los de las ciudades a los de los pueblos, los de los pueblos a los de las ciudades y todo el mundo odia a los madrileños".
 
Si esta última interpretación es acertada, tenemos que agradecerle a Paco Alcázar la inteligencia y la fuerza de su denuncia, así como el hecho de que esa denuncia, en contraposición con las incursiones habituales de los narradores españoles en una sociedad que (en realidad) parece serles por completo ajena, sea hecha con las herramientas del humor (en libros, por cierto, mucho más divertidos y dignos de lectura que esta reseña), al margen de lo que opinen los psiquiatras.
 
 
Paco Alcázar
Silvio José, Faraón
Bilbao: Astiberri, 2012
 
Paco Alcázar
Silvio José, Destronado
Bilbao: Astiberri, 2013
 
Paco Alcázar
Silvio José, Enamorado
Bilbao: Astiberri, 2014
 
Paco Alcázar
Silvio José, Emperador
Bilbao: Astiberri, 2015
 
Paco Alcázar
Silvio José, Rescatado
Bilbao: Astiberri, 2015

[Publicado el 08/9/2015 a las 12:45]

[Etiquetas: Paco Alcázar, Cómic, Astiberri]

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La juventud de un asesino / "Mi amigo Dahmer" de Derf Backderf

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Las localidades aisladas en la periferia de las ciudades de provincia, las sociedades afectadas por la crisis económica y el desempleo, los padres ausentes, las madres depresivas, los colegios secundarios sobrepoblados, los divorcios beligerantes, los profesores displicentes, el alcoholismo entre los adolescentes, su despertar sexual violento y por lo general frustrante y la soledad forzosa no constituyen la excepción a ningún tipo de regla, sino, por el contrario, son la regla misma en muchos casos; sin embargo, no todos ellos producen un asesino en serie. ¿Qué llevó pues a Jeffrey Dahmer a convertirse en uno?
 
Mi amigo Dahmer intenta responder esta pregunta, que su autor se hizo desde el 23 de julio de 1991, cuando el testimonio de un joven homosexual que consiguió escapar de Dahmer y su propia confesión llevaron a la policía (y de inmediato a la prensa) a descubrir sus crímenes, diecisiete desde 1978. Aunque Derf Backderf trabajaba entonces en Cleveland en la redacción de un periódico, su interés en el caso Dahmer no fue profesional: Backderf y Dahmer habían sido amigos durante todo el instituto y la noticia de los asesinatos del segundo despertó en el primero recuerdos, perplejidad, la convicción de haber escapado de un peligro incomprensible, evocaciones de una sociedad norteamericana (la de la década de 1970) tan estúpida como para creer que los principales peligros que se cernían sobre ella eran el consumo de drogas y las sectas satánicas e ignorar el hecho de que ese peligro estaba ante sus ojos, en los deseos de un adolescente solitario, la sensación de que pudo haber hecho algo para evitar los asesinatos, pero no supo qué, o no lo supo a tiempo.
 
A través de una narración cuidadosamente documentada y de un dibujo hierático, poco atractivo y meramente funcional a la historia, Backderf aborda los antecedentes de un asesino sin exagerar su cercanía con él pero también sin omitir la responsabilidad que ésta supone en perspectiva, aunque esa responsabilidad deba ser atribuida principalmente a los adultos. Cuando Backderf entrevistó a sus profesores de instituto, "todos ellos dijeron básicamente lo mismo: 'Nunca noté nada raro en él'" (200). Esa normalidad, la mediocridad atribuida al futuro asesino, pueden haber sido un error de percepción y una omisión inexplicable de los adultos y de las instituciones que estos representaban y cuya función era, en sustancia, que personas como Dahmer no asesinasen jamás; pero también pueden ser interpretadas como una advertencia acerca de su naturaleza y de la forma en que vivimos, y quizás esto sea lo más perturbador de la lectura de este libro.
 
 
Derf Backderf
Mi amigo Dahmer
Trad. Santiago García
Bilbao: Astiberri, 2014

[Publicado el 02/9/2015 a las 11:45]

[Etiquetas: Derf Backderf, Cómic, Astiberri]

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¿Otra maldita novela sobre la Guerra Civil? No precisamente / "La vida es un tango y te piso bailando" de Ramón Boldú

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Ramón Boldú nació en Tarroja de Segarra en 1951 y desde 1991, y a modo de pionero del cómic autobiográfico español, cuenta su vida en ese formato. A la "crisis de los cuarenta" se le suelen atribuir numerosos percances para las personas que la padecen y quienes las rodean, casi todos relacionados con la idea absurda de que se podría, y se debería, hacer algo para morigerar y disimular la decadencia física y la proximidad cada vez mayor de la muerte; pero, aunque Boldú tenía esa edad cuando comenzó a contar su vida, en los volúmenes en que la ha narrado (Bohemio pero abstemio, Memorias de un hombre de segunda mano, El arte de criar malvas, Sexo, amor y pistachos) sólo se puede encontrar un vitalismo desproporcionado y una alegría que lo han hecho contar catástrofes personales y políticas con un desparpajo que recuerda al de sus maestros, los extraordinarios autores franceses Georges Wolinski y Cabu (Jean Cabut), ambos asesinados en el ataque perpetrado contra el semanario satírico Charlie Hebdo el siete de enero de este año.
 
A pesar de ello, nada hubiese sido más predecible ("comprensible", podría decirse también) que la adopción de un tono más "serio" en un volumen en el que se ocupa de los hechos que afectaron a su familia durante la Guerra Civil española; sin embargo, La vida es un tango y te piso bailando es un libro extraordinariamente divertido incluso aunque sus temas y sus personajes son un padre despótico y una madre humillada durante años (los del propio autor) y las circunstancias que condicionaron sus vidas, los bombardeos fascistas sobre la población civil en la Segarra durante la Guerra, una leva forzosa de los Republicanos, las fosas comunes, un niño trastornado por una realidad incomprensible, la huída de la zona de conflicto, los retenes en los que la suerte de las personas era determinada casi por azar, los crímenes contra los más desfavorecidos y vulnerables, un cura abusador, unas niñas encerradas sin ver la luz del sol en un palacio regenteado por monjas, las cárceles franquistas, Miguel Hernández, un dibujante represaliado, un anciano exhibicionista, uno o dos embaucadores; uno de ellos, el padre del narrador.
 
Entre tantos personajes sobresalen los del bisabuelo del autor, un alcalde republicano que tuvo la decencia de proteger de los más radicalizados al rico del pueblo y fue denunciado posteriormente por él (es uno de los miles de desaparecidos del conflicto) y el ilustrador español Juan Ferrándiz, que alentó al dibujante en ciernes sin querer imponerle su estilo (el de sus famosas imágenes religiosas de estilo naif) y le abrió los ojos ante la realidad de una España en la que, todavía, simpatías políticas como las del dibujante Eusebio Oca podían condicionarlo todo. Uno más, también: el propio narrador, que surgió de ese fondo de verdades a medias y ocultamientos para contribuir durante la "Transición" a la conquista de unas libertades que (al menos en España) siempre parecen a punto de ser suprimidas.
 
A pesar de su tema, en La vida es un tango y te piso bailando hay ternura y humor, puestos al servicio en este caso de una historia dura que es ni más ni menos que la de España. Memoria, familia, relato, país, presente y vocación desfilan por sus páginas no para azuzar enfrentamientos sino, como en el juego inventado por el narrador, el tango, para proponer una melancólica solución a los viejos problemas. Un gran libro.
 
 
Ramón Boldú
La vida es un tango y te piso bailando
Bilbao: Astiberri, 2015

[Publicado el 19/5/2015 a las 12:00]

[Etiquetas: Ramón Boldú, Cómic, Astiberri]

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Una fuerza de la naturaleza / "El libro de los insectos humanos" de Osamu Tezuka

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Toshiko Tomura es una fuerza de la naturaleza; también lo fue Osamu Tezuka, su creador: Toshiko es una escritora de éxito, una diseñadora premiada, una actriz talentosa, una fotógrafa desinhibida; Tezuka realizó más de setecientas obras en una vida relativamente breve (murió a los sesenta años de edad), escribió y dibujó ciento cincuenta mil páginas, definió géneros y estilos, amplió los límites del cómic japonés.
 
Aunque más reconocido por series como "Astroboy" y "Black Jack", El libro de los insectos humanos es posiblemente la obra que mejor define a Tezuka como artista; en ella, la trayectoria de Toshiko Tomura está atravesada de infidelidades, asesinatos y traiciones, pero hay una inocencia y una desolación en el personaje que son las de todos los de Tezuka. El libro de los insectos humanos incluye varios amoríos, numerosas infidelidades, un intento de asesinato del Primer Ministro japonés, unas intrigas en el ámbito empresarial en las que están involucrados un político de extrema derecha, el espionaje chino y un asesino anarquista, pero la verdadera protagonista de este libro es Tomura, cuya existencia liberada (de los condicionantes que nos afectan a todos, a excepción del temor a ser un fiasco) es una celebración de las libertades artísticas pero también una advertencia acerca de los peligros de una ambición tan desmedida que únicamente puede habitar las ruinas y dejar tras de sí sólo cadáveres.
 
El libro de los insectos humanos fue publicado originalmente en 1970, pero es perfectamente contemporáneo en su denuncia de todo aquello que en el arte (en la literatura en primer lugar) es simulación, pretensión, falsedad, fingimiento, maniobra, especulación, robo.
 
 
Osamu Tezuka
El libro de los insectos humanos
Trad. Eva Sakai
Rot. Ana González de la Peña
Bilbao: Astiberri, 2013

[Publicado el 22/7/2014 a las 12:00]

[Etiquetas: Osamu Tezuka, Cómic, Astiberri]

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La ley del zoológico / "Silvio José, Destronado" de Paco Alcázar

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Silvio José Pereda tiene cuarenta y cinco años, no tiene trabajo y vive con sus padres; de hecho, podría pasar por el retrato robot de una importante cantidad de españoles en esta crisis económica de no ser por algunas de sus (llamémoslas así) "peculiaridades": viste permanentemente un pijama amarillo de topos grises, está obsesionado con Steven Segal y con la telebasura, sólo se alimenta de salchichas "Chisparritas", de pizzas "rancheras", pepinillos agridulces y polos "Pantera Rosa" y esclaviza a sus padres, a los que tiene a su entera disposición; cuando éstos se las arreglan para echarlo de su casa, Silvio José inicia un recorrido por los bajos fondos que incluye la recogida de cobre en un basural (donde se habla un lenguaje mínimo que gira en torno a esa actividad económica, como si la pobreza material redundara en pobreza lingüística, cosa que de hecho sucede), el desempeño como conejillo de indias de la industria farmacéutica y como portero displicente y sádico de un edificio (en cuyas casas se cuela cuando lo cree conveniente), la convivencia con Gerardo, un arquitecto que ha conseguido sustituir la heroína por las cortezas de cerdo y cambia de aspecto cuando, con la mejor de las intenciones, la madre de Silvio hace que las deje (incluso se le cae un diente, le adelgaza la cara y la chaqueta se le convierte en un chándal); con Isabel, la actriz que se enamora de un cuarentón que anda en patinete y habla como adolescente; con Eloy, su hermano, que participa de todas las promociones comerciales; con el "Sr. Yoyoyowitz", un portugués vendedor de drogas cuya familia practica el canibalismo; y con Salvador, el publicista de éxito que lo ha dejado todo atrás para vivir en el bosque.
 
En palabras de este último, Silvio José es "una mezcla de animal doméstico y maldición bíblica". En su peculiar "odisea" (a la que hace referencia implícita la contraportada del libro), Silvio José resulta tan irritante como querible, tan imbécil como dotado de una verbigracia y una capacidad excepcionales para el retruécano; en su "odisea", también, Silvio José alterna y a menudo usa y choca con Sebastián Cubero, profesor de autoescuela y "poeta infantil" que suele andar por las alcantarillas, autor de "María Rosa, la mantis religiosa"; el director del zoológico, inventor de una teoría sobre la necesidad de alimentarnos de especies en peligro de extinción para salvarlos de la misma y creador de "la ley del zoológico", una ley que sólo comprenden quienes trabajan en él y a la que tienen que adherirse incondicionalmente; Federico, el hombre que recibe órdenes de su Geyperman; el Doctor de la Cuadra, que trata a todos los personajes de la serie; Francisco Hermoso, el profesor de plástica y parapsicólogo que hace hacer a sus alumnos ovnis de arcilla.
 
Paco Alcázar tiene un talento extraordinario para la injuria (siempre a flor de labios, bajo el espeso bigote de Silvio José) y una capacidad aparentemente ilimitada para imaginar situaciones grotescas y terribles. Que el mundo allí afuera también parezca disponer de esta última no debería distraernos, sin embargo: Silvio José es un personaje extraordinario (que recuerda mucho al Ignatius J. Reilly de La conjura de los necios; lo cual, qué duda cabe, es un elogio), y si su vida se parece tanto a las que ilustran los reportajes de actualidad sobre la crisis española, esto es debido a que la realidad, y no Paco Alcázar, es una pésima contadora de historias: suya es realmente la ley del zoológico, bajo cuyo imperio vivimos todos desde hace tiempo.
 
 
Paco Alcázar
Silvio José, Destronado
Bilbao: Astiberri, 2013

[Publicado el 15/10/2013 a las 12:15]

[Etiquetas: Paco Alcázar, Cómic, Astiberri]

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Biografía

Patricio Pron (1975) es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el Premio Juan Rulfo de Relato, y traducido a diez idiomas. Entre sus obras más recientes se encuentran el libros de relatos La vida interior de las plantas de interior (2013), así como el ensayo El libro tachado: Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura (2014) y las novelas El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016). En 2010 la revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. 

 

Fotografía: Javier de Agustín

Bibliografía

 
 
 
 

 
 

 

Ficción

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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