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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 19 de agosto de 2017

 Blog de Patricio Pron

Anagrama + Cómic x 3 / Libros de Glen Baxter, Jacky Fleming y Liniers

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No precisamente una recién llegada a esto (ya publicó cómics en las décadas de 1970 y 1980, por ejemplo a Glen Baxter y a Copi), Anagrama recupera su colección de "contraseñas ilustradas" con tres títulos de procedencias disímiles y temas y estilos (y autores) distintos que ponen de manifiesto la diversidad que tan habitualmente se atribuye a la narrativa gráfica, pero también una mirada común y muy contemporánea de una rara coherencia.

Allí donde esa mirada enfoca lo íntimo y lo público a la vez (como en el caso de Liniers) el resultado es deliberadamente provisorio. Cosas que te pasan si estás vivo narra viajes, presentaciones de libros, almuerzos y cenas, exhibiciones, lecturas, conferencias, conciertos; sobre todo ello no se proyectan las tensiones inherentes a la construcción de una carrera (las tiras que componen el libro fueron producidas entre 2006 y 2011, años de la consagración de Liniers a nivel internacional), sino el agradecimiento de quien se encuentra ante momentos frágiles e inesperados, esas "cosas que te pasan si estás vivo [y] que no te podrías imaginar ni en un millón de años": entre esas cosas, el amor, la paternidad, la lluvia, la decisión y la voluntad de crear belleza y la capacidad de poder hacerlo.

Glen Baxter exhibe una interioridad aun más volcada sobre sí misma; su obra (iconoclasta, sugerente, hipnótica, magnífica) no se vuelca sobre situaciones públicas o privadas que hayan dado paso a una cierta revelación íntima sobre el sentido y el orden del mundo (como en Liniers), sino en la superposición con fines humorísticos (o no) de escenas de filmes y diálogos de novela popular de su adolescencia. Baxter parece operar mediante el extrañamiento simultáneo de ambos materiales; dibuja o calca con torpeza fotogramas de filmes de entretenimiento del Período Clásico de Hollywood (de misterio, de "capa y espada", de gánsteres, románticos, de ciencia ficción) y los extraña agregando un detalle visual (un rabo animal en la figura humana, por ejemplo) o (más a menudo) una línea de diálogo sin sentido aparente, un lugar común de los que tan habitualmente es posible encontrar en la novela popular (y no sólo en ella) que establece una relación ambigua con la imagen que supuestamente la incluye: tres vaqueros al atardecer resultan estar tomando parte de "los encuentros clandestinos de la Sociedad Jane Austen", una niña sentada a la mesa con lápiz y papel se reserva "una hora al día para trabajar en sus cartas amenazantes", dos militares contemplando un pájaro se ven agraciados con la siguiente línea de diálogo, aparentemente formulada por uno de ellos, "‘Maldita sea, ¡más le vale tener una buena excusa para haberse quitado el uniforme esta vez, Wainwright!', vociferó el sargento", etcétera. Quizás nada de esto haga reír: como los collages de Max Ernst (que Baxter cita entre sus principales influencias), el enorme atractivo que su obra ejerce sobre el lector también está relacionado con la incertidumbre que éste siente respecto de si debe o no reír. La obra de Baxter habita ese territorio "entre la expectación y la realización" que (como afirma Jordi Costa en su muy buen prólogo a esta edición) es "una zona galvánica, cargada de todas las posibilidades", y el mérito de su autor consiste en recordarnos que esa zona está en todas partes.

De posibilidades (o más bien, de la ausencia de ellas) se habla también en El problema de las mujeres de la historietista inglesa Jacky Fleming. Fleming ilustra de forma deliberadamente grotesca los prejuicios que a lo largo de la historia (y hasta tiempos muy recientes) han limitado a las mujeres (y de esa manera también a los hombres, por supuesto) en sus aspiraciones intelectuales y vitales. A diferencia de Liniers y Baxter (más volcados sobre sí mismos), Fleming dirige su mirada a lo social; pero la suya no es una denuncia, o no directamente. Cuando recoge el prejuicio de que las mujeres tendrían el cerebro y (por consiguiente) la cabeza más pequeños que los hombres, la autora dibuja una mujer con la cabeza muy pequeña: el resultado es hilarante, ridículo, implausible; exactamente lo mismo que puede decirse del prejuicio que lo ha suscitado. Fleming opera de esa forma con decenas de prejuicios que condenaron a las mujeres "al Basurero de la Historia" del que las extrae: "las mujeres no podían salir de noche por su mala visión nocturna", caían socialmente por "llevar la raya al lado, pensar por una misma, expresar las opiniones en vez de guardárselas y no seguir siendo virgen después del parto", los pantalones "las volvían lesbianas" y estaban negadas para el arte hasta el punto de que "los críticos detectaban de inmediato la debilidad de la mano femenina, en cuanto sabían quién era el artífice" de una pintura. Que algunos de estos prejuicios todavía existan entre ciertas personas (en particular entre los columnistas de la prensa dominical) nos recuerda el hecho de que todavía es necesario luchar por una mayor igualdad de oportunidades para todos; Jacky Fleming demuestra en este libro que se puede hacer con ligereza y contundencia a la vez si se tienen el talento y la decisión para ello.

 

Glen Baxter 
Casi todo Baxter
Nuevas y escogidas ocurrencias
Trad. Damià Alou
Intr. Marlin Canasteen
Próls. Joaquín Reyes y Jordi Costa
Barcelona: Anagrama, 2017

Jacky Fleming
El problema de las mujeres
Trad. Inga Pellisa
Barcelona: Anagrama, 2017

Liniers
Cosas que te pasan si estás vivo
Barcelona: Anagrama, 2017

[Publicado el 13/7/2017 a las 11:30]

[Etiquetas: Glen Baxter, Jacky Fleming, Liniers, Cómic, Anagrama]

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Vigilar y castigar (y pasar de pantalla) / "El videojugador" de Justo Navarro

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Wolfenstein 3D es un ‘shooter' o juego de disparos similar al Doom que la empresa ID Software comercializó en 1992; no es el único del que se habla en El videojugador, el nuevo libro de Justo Navarro (Granada, 1953), pero sí aquel del que se lo hace más a menudo, así como el único (además del Pong) que el autor dice haber jugado. Naturalmente, esa recurrencia no constituye un problema, excepto en lo que hace a la dificultad de pensar un 'shooter' como sinécdoque del videojuego en su doble vertiente de industria y producción artística contemporáneas. Una parte considerable del interés de este libro radica en la constatación de que hay muchos tipos diferentes de videojuegos, pero la recurrencia de Wolfenstein 3D a lo largo del texto impide a su lector hacerse una idea de las notables diferencias en planteamiento y objetivos implícitos de ciertos videojuegos, saber de la existencia de ejemplos más próximos al arte contemporáneo que al cine (la forma artística más imitada por la industria del videojuego y su principal imitadora en la actualidad, como observa sagazmente el autor) y/o valorar el auge de la narración en el videojuego "independiente" de los últimos años.

Más allá de que tienda a no representar adecuadamente la diversidad temática y formal de los videojuegos actuales, y al margen de sus neologismos ("videojugador", "maquinista" [sic]), la incursión del autor en su estudio (que no confluye en las aproximaciones teóricas más frecuentes al tema, narratología, Teoría de Juegos y de los Mundos Posibles, pese a que las tres están representadas en la muy buena bibliografía que cierra el volumen) tiene, sin embargo, el valor que le otorga su conclusión: la de que los videojuegos promueven la obediencia y están pensados para propiciar y sostener la hegemonía cultural de los Estados Unidos de América. Ahora bien, parece evidente que todo y todos propician y sostienen esa hegemonía, excepto Kim Jong-un y Donald Trump (éste último con menos acierto que el primero), al margen de lo cual, por supuesto, no hay nada pueril en la observación de que los videojuegos son disciplinamiento. "Si quiere seguir jugando, el videojugador debe obedecer [...] las órdenes que le dicta el juego", afirma Navarro; sin embargo, esta afirmación adolece de dos problemas: el primero, que lo mismo se puede decir de casi cualquier otro juego (por ejemplo, del ajedrez); el segundo, que a veces los videojuegos son otra cosa. (En Fake It To Make It, por ejemplo, los jugadores deben crear noticias falsas con la finalidad de adquirir un juicio crítico sobre las manipulaciones más burdas de la prensa y ciertas fuerzas políticas.)

Justo Navarro es autor de libros espléndidos como los recientes F, Finalmusik y El espía, todo lo cual hacía presagiar que este libro no estaría exento de aciertos. No lo está: la constatación de que, en tanto requiere una participación activa y diligente por parte de su usuario, el videojuego anula las distinciones entre trabajo y ocio; la de que la pobreza visual de los primeros videojuegos suponía la transformación del personaje representado en metáfora, impidiendo una identificación que la mejora de la tecnología de creación digital de imágenes ha propiciado en la figura del avatar; el reconocimiento de que los videojuegos realistas no imitan "la realidad" sino su representación por parte del cine (y que los de deportes no imitan la de esos juegos, sino la de su retransmisión) constituyen las mejores páginas de El videojugador.

 
Justo Navarro
El videojugador. A propósito de la máquina recreativa
Barcelona: Anagrama, 2017

[Publicado el 27/6/2017 a las 14:45]

[Etiquetas: Justo Navarro, Ensayo, Videojuegos, Anagrama]

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Un presente embriagado de presente / "Cronografías" de Graciela Speranza

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No hay ninguna ambigüedad en el título que el artista estadounidense Christian Marclay (California, 1955) escogió para su videoinstalación más conocida: por una parte, porque en los más de diez mil fragmentos audiovisuales que conforman "The Clock" (2010) aparece un reloj; por otra, porque la pieza funciona a todos los efectos como uno, ya que el montaje hace posible que la hora exhibida en ellos sea la hora "real" del espectador: si éste ingresa a la sala de proyección a las 19.29 se encontrará con el fragmento de algún filme en el que un reloj indica que son las 19.29; veinte minutos después se encontrará con una imagen procedente de otro filme en el que se anuncia que son las 19.49, etcétera.
 
"The Clock" demandó a su autor tres años de trabajo, el concurso de varios asistentes, una investigación compulsiva y horas de montaje, pero su resultado es absorbente. La ensayista y narradora argentina Graciela Speranza (Buenos Aires, 1957) tuvo la oportunidad de comprobarlo en dos ocasiones, y el resultado de su inmersión en este ejercicio radical de apropiación cuya duración (24 horas) hace inviable el visionado en un sentido convencional, es el centro de su nuevo libro, al que también (en algún sentido) la videoinstalación de Marclay le presta su forma. Cronografías constituye, al igual que "The Clock", un archivo, una intervención en las formas contemporáneas de representación artística del tiempo y una discusión acerca del modo en que tendemos a pensar en él en un momento histórico en el que la imposibilidad de concebir un futuro viable en un planeta devastado por la acción del capital sin freno y la aceleración de unos flujos de información que requieren toda nuestra atención parecen condenarnos a habitar "un presente embriagado de presente".
 
"La intensificación de la integración de la actividad humana a los parámetros del intercambio electrónico", escribe Speranza, "no sólo vino a exigirnos la disponibilidad, la participación activa, la multiplicación de áreas del tiempo y de la experiencia anexadas a demandas y tareas maquínicas sin pausa [...], sino que ha neutralizado la visión mediante procesos de homogeneización, redundancia y aceleración. El diagnóstico del filósofo francés Bernard Stiegler es aún más desalentador: durante las últimas décadas el uso generalizado de la web ha producido una sincronización en masa de la conciencia y la memoria a través de ‘objetos temporales' que llevan al consumo gregario estandarizado y la miseria simbólica, y llaman a la creación de ‘contraproductos' que reintroduzcan la singularidad de la experiencia cultural y desconecten el deseo de los imperativos del consumo".
 
"Arte y ficciones de un tiempo sin tiempo", los "contraproductos" reunidos por Speranza en Cronografías ofrecen respuestas parciales a los problemas derivados del exceso de presente: la fantasía del reinicio o reboot del tiempo histórico (Adrián Villar Rojas), la incorporación del tiempo natural a la acción artística (Robert Smithson), la reformulación del orden temporal (Fabio Kacero, Richard McGuire, William Kentridge), el uso de restos y ruinas (Amie Siegel, Anne Carson, Gabriel Orozco, Xu Bing, Tom McCarthy), la ralentización del registro audiovisual (W. G. Sebald, Douglas Gordon), la detención del tiempo (Jorge Macchi), su espacialización (Liliana Porter), la repetición (Pierre Huyghe, Ragnar Kjartansson, Pablo Katchadjian), la fantasía apocalíptica (Dominique Gonzalez-Foerster), los ejercicios mutuamente excluyentes de la expansión y la concisión del relato vital (Jean Echenoz, Karl Ove Knausgaard), etcétera. Al igual que en "The Clock" (donde la concatenación de fragmentos audiovisuales ofrece confluencias inesperadas y momentos de rara belleza en los que el espectador parece dar (por fin) con una historia, las series que pueblan Cronografías contribuyen paradójicamente a un relato unitario, en el que (como en las obras/jardín de Pierre Huyghe Rito de pasaje y Upside Down Tree de Robert Smithson) el presente es visto como un inmenso parque en ruinas, un jardín de senderos que se bifurcan y confluyen conformando un terreno que Speranza cartografía con talento. La ensayista amplía y completa su Atlas portátil de América Latina (2014) en un ambicioso ejercicio de "montaje" cuya finalidad es "abrir el presente a otros tiempos, convertir la mezcla de fascinación y rechazo frente a la instantaneidad del mundo virtual en fuente de tensión creativa".
 
En esa "tensión creativa" proyectada en obras artísticas que "renuevan sus medios, sus formas y sus lenguajes, invierten o enloquecen la flecha del tiempo, se liberan de la tiranía de los relojes, hacen el tiempo" hay, sostiene Speranza siguiendo a Giorgio Agamben, el proyecto políticamente urgente de "cambiar el tiempo"; en el tipo de ensayo que, como Cronografías, piensa "con el arte" en procura de recuperar, entre tanta experiencia estética intercambiable, lo que "no habíamos visto o leído nunca antes", hay (por otra parte) una forma de resistencia y una invitación insoslayable a la obra de una de las mejores ensayistas contemporáneas en español, la más atenta intérprete de un presente que parece incapacitado de "decir" algo relevante sobre sí mismo y, sin embargo, en su obra (por fin) dice.
 
 
Graciela Speranza
Cronografías: Arte y ficciones de un tiempo sin tiempo
Barcelona: Anagrama, 2017
 
[Publicado originalmente en Babelia/El País. Madrid, 27 de febrero de 2017.] 

[Publicado el 24/3/2017 a las 13:45]

[Etiquetas: Graciela Speranza, Ensayo, Anagrama]

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Muy poco placer culpable / "La charla" de Linda Rosenkrantz

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"Lo llaman experimento cuando ha salido mal", afirmó William S. Burroughs para disuadir del uso del término en relación a su obra; celebrado como "un audaz experimento", este libro de Linda Rosenkrantz no "ha salido mal", sin embargo. (O no de la forma en que pensaba Burroughs.)
 
La charla participa de los esfuerzos por prescindir del narrador que caracterizaron una parte importante de la literatura de las décadas de 1960 y 1970: como en las novelas de Manuel Puig (quizás el referente más cercano al lector hispanohablante, pese a su distancia en el tiempo), aquí se opta por reproducir los diálogos de los personajes sin intervención aparente de la instancia narrativa; a diferencia de las obras del autor de El beso de la mujer araña, por otra parte, las voces de los personajes serían indistinguibles de no estar presididas por la indicación de quién dice qué, el argumento es escaso (dos mujeres jóvenes y un joven homosexual pasan el verano de 1965 en una casa en la playa) y el resultado es algo confuso, ya que la falta de didascalias y/o de intervenciones autoriales que den cuenta de la situación narrada o (más incluso) indiquen a qué velocidad o con qué énfasis son pronunciados los diálogos crea una impresión de monotonía de la expresión que, de hecho (y sumados al contenido de las conversaciones, aparentemente "obsceno" en su momento y hoy simplemente banal: alucinógenos, psicoanálisis, sexo), no contribuye al atractivo de unos personajes limitados al disfrute masturbatorio de sí mismos.
 
Además de cómo "un experimento", La charla es anunciada como "una novela reality", lo cual posiblemente inquiete a quiénes hace algunos años padecieron la moda de las "novelas-teleserie". Al margen de ello, la de Rosenkrantz fue publicada en 1968, lo que significa que la descripción es un anacronismo, aunque también un acierto: La charla deja en el lector el mismo poso que un programa de telerrealidad, aunque (también es necesario decirlo) escasos o nulos momentos de placer culpable.
 
 
Linda Rosenkrantz
La charla
Trad. Jesús Zulaika
Barcelona: Anagrama, 2017

[Publicado el 16/2/2017 a las 12:15]

[Etiquetas: Linda Rosenkrantz, Novela, Anagrama]

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Pasión no correspondida / "Musa" de Jonathan Galassi

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Algo de la elegancia y la generosidad que quienes hemos tenido la oportunidad de conocer a Jonathan Galassi sabemos que éste posee en grandes cantidades permea o parecería permear Musa, su debut literario. Narrada con la ligereza de quien cuenta un cuento a unos niños, esta fábula con escritores y (sobre todo) editores es, en algún sentido, precisamente, un cuento infantil: el de la infancia de un negocio editorial que ha perdido la inocencia al someterse al juego de los accionistas y la progresión de los dividendos. Parte del placer de su lectura proviene del reconocimiento de nombres de autores, editores y empresas sólo ligeramente disimulados: Musa es una novela en clave, es cierto, aunque la clave está al alcance de cualquier lector medianamente informado; pero incluso aunque esa clave no sea conocida por el lector, éste extraerá el placer de la lectura de este libro de la figura de la brillante y misteriosa Ida Perkins y de los entusiasmos que ésta genera en quienes la rodean, también en el joven editor Paul Dukach: su "pasión no correspondida" está en el centro del relato, y constituye una metáfora eficacísima de una forma de pensar la literatura y lo que ella hace con nosotros, sus amantes, desde que el mundo es mundo.
 
 
Jonathan Galassi
Musa
Trad. Jaime Zulaika
Barcelona: Anagrama, 2016

[Publicado el 15/11/2016 a las 14:45]

[Etiquetas: Jonathan Galassi, Novela, Anagrama]

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"Materiales verdaderos, dicción delirante" / "Los diarios de Emilio Renzi II" de Ricardo Piglia

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A sólo un volumen de que concluya el proyecto autobiográfico de Ricardo Piglia, la pregunta sobre la naturaleza de ese proyecto es inevitable. ¿Qué es (qué son, sería más apropiado decir) estos "Diarios de Emilio Renzi" en cuyo segundo volumen se narran la sociabilidad exacerbada de Ricardo Piglia durante el período comprendido entre 1968 y 1975, un asalto del ejército a un edificio en el que vivía el autor y que pudo tenerlo como objeto o no, las discusiones en torno al "caso Padilla", que fortalecieron en él sus dudas sobre la Revolución Cubana, la articulación de un nuevo canon para la literatura argentina compuesto por Manuel Puig, Juan José Saer y Rodolfo Walsh? ¿Qué género atribuirle a un texto en el que se mezclan las introspecciones y el ejercicio de la contabilidad con pequeñas piezas ensayísticas sobre las novelas de iniciación argentinas, la traducción entendida como práctica social, la narración como toma de decisiones, los tres procedimientos más frecuentes en la obra de Jorge Luis Borges y su doble enunciación, la politicidad de las formas literarias, el "punto de vista" en la obra de Francis Scott Fitzgerald? ¿Cómo leer un libro cuyos personajes recurrentes son presentados con una inicial que facilita su identificación inmediata por parte del lector argentino (Piri L., Rodolfo W., David V., Andrés R., León R., Miguel B., Víctor G., José A., Mario S., Beatriz S., Osvaldo L.) pero cuyo autor se oculta en el pliegue que conforman un pseudónimo y lo que (de no mediar evidencia que afirme lo contrario) un ejercicio de reescritura? En otras palabras, ¿qué implicaciones tiene para los protagonistas de este libro el hecho de que sus personajes aparezcan detenidos en el pasado al tiempo que el narrador puede ejercer sobre esos hechos del pasado un juicio retrospectivo? ¿De qué forma (por fin) leer un texto que recorta una escena intelectual y política, con sus discusiones y sus prácticas, en un momento en el que esa escena no existe y las prácticas han cambiado radicalmente?
 
[...]
 
 
Ricardo Piglia
Los diarios de Emilio Renzi II. Los años felices
Barcelona: Anagrama, 2016

[Publicado el 15/9/2016 a las 12:00]

[Etiquetas: Ricardo Piglia, Diarios, Anagrama]

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Un destino inusual / "Cuentos completos" de Grace Paley

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[...]
 
No se trata sólo de una cuestión estética: en el tránsito de "Adiós y buena suerte" (la historia de la joven que vende entradas en un teatro, se enamora del galán casado de la compañía, lo pierde con el final de ésta, lo reencuentra y termina su soliloquio para ir a casarse con él), en Batallas de amor, y, digamos, "La corredora de fondo", de Enormes cambios en el último minuto (un cuento en el que una mujer visita la casa de su infancia en el que ahora es un barrio violento habitado por afroamericanos y debe quedarse durante algún tiempo en él, compartiendo sus antiguas habitaciones con una madre negra y sus hijos), no hay únicamente un tránsito del realismo a formas cercanas al simbolismo y al absurdo que serían afines a autores posteriores, sino también una actitud consecuente con el activismo político de la autora, que incluyó el rechazo sin atenuantes al intervencionismo militar estadounidense, la proliferación de armas nucleares y la guerra de Vietnam, pero también la lucha por el fin de las divisiones raciales en los Estados Unidos y los derechos de las mujeres, en particular los de las más desfavorecidas.
 
Si su activismo político y su actividad como profesora de escritura creativa en sitios como el prestigioso Sarah Lawrence College y la Universidad de Columbia impidieron a Paley escribir más, lo cierto es que su obra provoca, al margen de su brevedad (sólo tres libros de cuentos y tres volúmenes de poesía), la impresión de un mundo cohesionado y sin fisuras, íntegro: incapacitada para escribir una novela (como ella misma afirmó), la recurrencia de personajes y situaciones de libro en libro otorgan a su obra el carácter de una novela fragmentaria y posmoderna y la ponen por delante de su tiempo; su último libro, Más tarde, el mismo día (1985), parece, de hecho, inusualmente moderno, y su autora, nuestra contemporánea: un destino inusual si consideramos el carácter misógino de su obra inicial (en la que las mujeres sólo quieren casarse y ser mantenidas por sus maridos), pero consecuente con las decisiones de sus personajes tardíos, por ejemplo esa mujer que "con la hirviente energía de la edad madura, corre y corre. Busca las casas y las calles donde transcurrió su niñez. Vive en ellas. Como si fuera aún una niña, aprende lo que va a pasar mañana en el mundo" (317).
 
 
Grace Paley
Cuentos completos
Trad. José Manuel Álvarez Flórez, Susana Contreras, Enrique Hegewicz, César Palma y Ángela Pérez
Barcelona: Anagrama, 2016

[Publicado el 22/7/2016 a las 15:45]

[Etiquetas: Grace Paley, Cuento, Anagrama]

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Fuera de lugar / "Varados en Río" de Javier Montes

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[...]
 
De todo ello habla en su nuevo libro Javier Montes (Madrid, 1976), quien también vivió en Río de Janeiro durante algunos años; su aproximación no soslaya esa experiencia individual, pero tampoco la exagera: hábilmente, Montes se mueve entre la crónica de viajes, la crítica literaria y la del arte contemporáneo, la historia y el azar. De a ratos, Varados en Río parece un libro frágil, y lo es por la intensidad y la delicadeza de la mirada que su autor echa sobre unas vidas también frágiles. Para ellas, la entrada en el Paraíso fue también, mayoritariamente, una forma de condena.
 
 
Javier Montes
Varados en Río
Barcelona: Anagrama, 2016

[Publicado el 21/6/2016 a las 13:00]

[Etiquetas: Javier Montes, Ensayo, Anagrama]

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El triunfo de una cierta forma de leer / "Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación" de Ricardo Piglia

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A lo largo de los últimos treinta años, la existencia de los diarios de Ricardo Piglia fue motivo de discusión entre los lectores argentinos. ¿Existían? ¿Eran parte de ellos los fragmentos que su autor publicaba periódicamente como tales? ¿Conformaban, como su autor afirmaba, un reservorio y el origen de los temas tratados en su obra, una de las más importantes de la literatura contemporánea en español?
 
[...] 

1957 y 1967 delimitan el período de formación no sólo intelectual de su autor, pero su intrusión en el texto y el exceso de perspectiva otorgan al libro un carácter ambiguo. Mientras lee Años de formación, uno se pregunta qué es exactamente un diario y si éste lo es. No es una pregunta ingenua: si se define el género, por ejemplo, como "un registro personal de experiencias, ideas y reflexiones escrito regularmente" (Kathleen Morner y Ralph Rausch), la respuesta a la pregunta es que este nuevo libro de Ricardo Piglia lo es pese incluso a que la temporalidad convencional del diario (su carácter iterativo) no existe aquí excepto como promesa. En Años de formación leemos a Ricardo Piglia leyéndose, interviniendo su pasado y reescribiéndolo; el libro no es tanto la transcripción de unos cuadernos como una suma de textos intervenidos cuyo tema es la transformación en escritor de su protagonista y cuya selección está supeditada a la idea que su autor tiene acerca de qué es un escritor en 2015; y no en 1957 o en 1967, cuestión que el autor hace explícita cuando afirma que "la verdadera legibilidad siempre es póstuma" queriendo decir posterior o subsiguiente (66).
 
[...]

Por lo tanto, Años de aprendizaje son y no son los diarios de Ricardo Piglia, y ratifican al tiempo que deslegitiman la leyenda de su inexistencia. (¿No era la invención privada y la incertidumbre acerca de su significado uno de los principales temas de la obra de Piglia? ¿Qué podía ser más consecuente con la visión de la literatura de su autor y una especie de lección narrativa que esos diarios no hubiesen existido nunca?) También agregan una complejidad más a su obra. ¿Cómo leer Los diarios de Emilio Renzi? ¿Qué significado atribuir al hecho de que el relato titulado "La moneda griega" (insertado aquí entre los diarios de 1966 y 1967, lo que indica que fue escrito por esa época o aborda sucesos de esos años) se refiera a hechos fechados originalmente en torno a 1970 y sea la reescritura del cuento "Pequeño proyecto de una ciudad futura" publicado por Letras Libres en octubre de 2001? ¿Cómo evitar pensar que en su inclusión hay una cierta lección literaria? ¿De qué forma leer sin sospecha el punto culminante de una obra literaria que ha hecho de la sospecha su principal enseñanza? Los lectores seguiremos preguntándonos esto durante muchos años, en una manifestación más del triunfo de Piglia, cuya obra aborda precisamente estas cuestiones: "las significaciones escondidas en el interior de una serie indiscriminada de acontecimientos" (55) que trazan la silueta de una vida.
 
 
Ricardo Piglia
Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación
Barcelona: Anagrama, 2015
 
 
[En Letras Libres 169 y 202. Madrid y Ciudad de México, octubre de 2015.]

[Publicado el 01/12/2015 a las 11:30]

[Etiquetas: Ricardo Piglia, Diarios, Anagrama]

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Las relaciones peligrosas / "Cicatriz" de Sara Mesa

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[...]
 
A diferencia de todos ellos, la nueva novela de Sara Mesa (Madrid, 1976), que es (efectivamente) una novela sobre los intercambios económicos, consigue incomodar a su lector poniendo de manifiesto sin necesidad de sermonearlo de qué modo esos intercambios arrojan consecuencias inesperadas en nuestra existencia. Sonia intuye en la literatura una posibilidad de realización personal, un paréntesis en una vida presidida por un hijo del que es madre soltera, una madre, una abuela enferma, trabajos precarios, la existencia en una ciudad de provincias. Es una especie de Emma Bovary que carece de dinero para poder acceder a ese ámbito de realización. Knut tampoco lo tiene pero sabe robar libros, y la relación postal entre ambos se convierte rápidamente en el envío por parte de Knut (y la recepción cada vez más incómoda por parte de Sonia) de libros, discos, perfumes, vestidos y ropa interior en una progresión que es (también) la de la constitución de una dialéctica del amo y del esclavo en el que las posiciones se intercambian regularmente.
 
Cicatriz admite otras lecturas, entre ellas una que reconociese a su autora el talento y la voluntad de actualizar el legado de la novela epistolar y devolverlo a la primera línea de la literatura española mediante un uso habilísimo del discurso indirecto libre. Otra posible lectura podría incidir en el hecho de que, con sus elipsis, saltos temporales y su fragmentarismo, esta novela de Sara Mesa pone de manifiesto que ni siquiera las narrativas más deliberadamente realistas pueden prescindir en este momento de las contribuciones de las vanguardias históricas y de una sensibilidad contemporánea que tiende al salto de perspectiva y a la fragmentariedad. Otra, que otorgase valor a la construcción de los personajes, debería otorgarle a la autora el mérito de haber creado uno de los personajes más irritantes de la literatura española reciente, sus autores excluidos: Knut, "Tan joven y hablando de los escritores del XIX. Filosofando. Cuestionándolo todo. Teorizando sobre el individuo y el grupo, y la hipocresía social, y los chivos expiatorios, y Dios y el destino, la virginidad y el sexo" (74). Una más, hipotética, consistiría en ver en esta novela una defensa de la literatura no como escapismo y rechazo de la vida sino como vehículo para el acceso a una vida mejor, no solamente en términos económicos.
 
[...]
 
 
Sara Mesa
Cicatriz
Barcelona: Anagrama, 2015

[Publicado el 06/6/2015 a las 11:45]

[Etiquetas: Sara Mesa, Novela, Anagrama]

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Foto autor

Biografía

Patricio Pron (1975) es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el Premio Juan Rulfo de Relato, y traducido a diez idiomas. Entre sus obras más recientes se encuentran el libros de relatos La vida interior de las plantas de interior (2013), así como el ensayo El libro tachado: Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura (2014) y las novelas El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016). En 2010 la revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. 

 

Fotografía: Javier de Agustín

Bibliografía

 
 
 
 

 
 

 

Ficción

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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