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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 22 de noviembre de 2017

 Blog de Patricio Pron

Siete direcciones para seguir este verano / (Y una más) / Babelia

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La literatura

Danilo Kiš, Homo poeticus. Ensayos y entrevistas. Trad. Luisa Fernanda Garrido y Thomir Pištelek. Barcelona: Acantilado, 2017.

Acerca de los puntos cardinales suele decirse que son tres (norte y sur), pero una afirmación similar y no menos acertada sería que son nueve: la literatura, los sueños, el humor, los espíritus, la amistad, el pasado, el presente y el futuro. Del primero de ellos se ocupa magistralmente Danilo Kiš en esta selección por la que desfilan Jorge Luis Borges, Roland Barthes, Charles Baudelaire y Lautréamont, pero también las ideas y las prácticas de uno de los narradores europeos más importantes del siglo XX.

Los sueños
 
Michel Leiris, Noches sin noche y algunos días sin día (Trad. David M. Copé. Pról. Philippe Ollé-Laprune. Ciudad de México y Madrid: Sexto Piso, 2017.

Michel Leiris adquirió el hábito de tomar nota de sus vivencias oníricas en 1923; sin embargo, pronto descubrió que éstas no servían para la "novela de aventuras" que tenía pensado escribir con ellas: a cambio, lo que publicó bajo el título de Noches sin noche y algunos días sin día es algo bastante más interesante, una invitación a vivir con los ojos cerrados.

El humor
 
Terry Eagleton, Santos y eruditos. Trad. Teresa Arijón. Buenos Aires: El Cuenco de Plata, 2017.

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento", el revolucionario irlandés James Connolly recuerda la época en que frecuentó a Ludwig Wittgenstein y a Nikolai, el hermano de Mijaíl Bajtín; si el sentido de la ficción es detener el tiempo (como sucede aquí), también lo es contribuir a la discusión de ideas, y hay muchas en este libro; también mucho humor, algo nada sorprendente si se considera detenidamente la obra del gran (y muy serio) ensayista que Eagleton es.

Los espíritus

Victor Hugo, Lo que dicen las mesas parlantes. Conversaciones con los espíritus en la isla de Jersey. Trad. Cloe Masotta. Terrades, Girona: Wunderkammer, 2016.

El autor de Los miserables fue introducido al espiritismo por Delphine de Girardin en septiembre de 1853. Lo que dicen las mesas parlantes lo muestra "comunicándose" con William Shakespeare, "El Océano", Jesucristo, "La Muerte" y Platón, casi siempre con resultados calamitosos para todas las partes, incluida la de ultratumba.

La amistad

Stephen Spender, Christopher Isherwood y W.H. Auden. Diario de Sintra. Trad. David Paradela. Madrid: Gallo Nero, 2017.

Stephen Spender, Christopher Isherwood y W.H. Auden fueron tres de los escritores ingleses más importantes del siglo XX y fueron amigos. En 1935 se instalaron en una casa en Sintra, donde escribieron este diario colectivo; en él hay un anhelo de libertad compartido, pero también varios dramas y la constatación de que ni siquiera las mejores amistades sobreviven a las pruebas de la política y del tiempo, mucho menos las amistades entre escritores.

El pasado

James Boswell, Una visita a Voltaire y Rousseau. Trad. José Manuel de Prada-Samper. Santiago de Chile: Ediciones Universidad Diego Portales, 2017.

A falta de otros talentos (que tuvo), el más importante del que dispuso Boswell fue el de saber rodearse: conoció a muchas personas y, casualmente, casi todas ellas eran famosas. A su amistad con el Dr. Johnson le debemos una de las obras más importantes de la literatura, su Vida de Samuel Johnson; pero sus visitas a Voltaire y a Rousseau son igualmente extraordinarias.

El presente

Adam Johnson, George Orwell fue amigo mío. Trad. Carles Andreu. Barcelona: Seix Barral, 2017.

Los personajes de George Orwell fue amigo mío son nuestros contemporáneos (también) en su incapacidad de comprender qué sucede a su alrededor; se trata de los relatos de ficción más lúcidos acerca del presente que se hayan podido leer en unos meses en los que se han publicado otros muy buenos libros de cuentos, como los de Edith Pearlman, Nicolás Cabral y (un rescate) En el corazón del corazón del país de William H. Gass.

El futuro

Chimamanda Ngozi Adichie, Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo. Trad. Cruz Rodríguez Juiz. Barcelona: Literatura Random House, 2017.

Chimamanda Ngozi Adichie ofrece aquí argumentos inapelables para pensar en la forma en que educamos a nuestros hijos, y lo hace con discreción y nobleza. Más que los otros libros mencionados, éste de Adichie apunta en una dirección, sea ésta un punto cardinal o no: su lectura permite orientarse en un mapa de cuya interpretación depende el futuro de todos nosotros, hombres y mujeres.
 
 
Publicado originalmente en Babelia/El País, junio de 2017. 

[Publicado el 29/6/2017 a las 18:00]

[Etiquetas: Danilo Kiš, Michel Leiris, Terry Eagleton, Victor Hugo, Stephen Spender, Christopher Isherwood, W.H. Auden, James Boswell, Chimamanda Ngozi Adichie, Acantilado, Sexto Piso, El Cuenco de Plata, Wunderkammer, Gallo Nero, Ediciones Universidad Diego Portales]

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Una lección amarga / "Tardía fama" de Arthur Schnitzler

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Eduard Saxberger no es un poeta: fue un poeta, publicó un libro de poesía, depositó algunas esperanzas en él, prefirió el funcionariado, olvidó todo lo que quiso ser y lo que quiso hacer y no hizo o hizo a medias. Un día lo visita un joven, alguien parecido a él en sus comienzos, o a quien él recuerda que se parecía en esos comienzos, y le presenta sus respetos, lo arrastra consigo a la tertulia que comparte con sus amigos poetas, con un actor y con una actriz que parece interesarse más por Saxberger de lo que éste (ya mayor, presumiblemente célibe; en última instancia, funcionario público) creía que una mujer podría hacerlo, se le ofrece la ilusión del "reconocimiento que hasta entonces le había sido negado" (31). Sus amigos celebran una velada con la que pretenden darse a conocer y producir un giro en la situación de la poesía vienesa de su época; lo instan a escribir, le ruegan que los acompañe; pero Saxberger (que no es un poeta, que fue un poeta pero ya no lo es) no puede, no tiene nada para decir, hace leer un par de sus viejos poemas y alguien dice que es "un pobre diablo". "Así que aquí se sume en sus pensamientos, aquí escribe...", le dice la joven que se interesa por él, y Saxberger pierde los estribos: "No, no, señorita, aquí no me sumo en mis pensamientos ni escribo. ¡Hace treinta años que no me sumo en mis pensamientos ni escribo!". "¡Usted volverá a escribir!", le exige ella: "Desconoce el efecto que surtirán sobre usted los aplausos de cientos de oyentes entusiasmados, los elogios de la prensa, la fama". "No", insiste él con suavidad: "Por desgracia no volveré a escribir. Ya no puedo escribir" (72), admite.
 
Tardía fama es un apólogo de la decepción literaria; al iluminar formas sólo parcialmente perimidas de la sociabilidad literaria, Schniztler apunta a una convicción habitual entre los aspirantes a escritores, nunca perimida por completo: la de que todavía no es demasiado tarde, la que aún es posible acceder al reconocimiento que se cree merecer. Al final, Eduard Saxberger descubre que su único capital literario es el de esa inmanencia y que estas cosas no se hacen a medias: se es escritor o no se lo es, se escribe o no se escribe en absoluto. En uno de sus más bellos poemas, "Roll the dice", Charles Bukowski dijo lo mismo con otras palabras: "Si vas a intentarlo, ve hasta el final. / Si no, ni siquiera empieces". La lección es amarga, pero Tardía fama es un libro extraordinario, traducido con su solvencia habitual por Adan Kovacsics.
 
 
Arthur Schnitzler
Tardía fama
Trad. Adan Kovacsics
Barcelona: Acantilado, 2016

[Publicado el 20/10/2016 a las 13:15]

[Etiquetas: Arthur Schnitzler, Novela, Acantilado]

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"¡Relájate! ¡Dios está a cargo!" / "Cada día es del ladrón" de Teju Cole

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[...]
 
Ambos libros comparten un talento para el hallazgo del detalle significativo que hace de Cole, quien también es fotógrafo e historiador del arte, uno de los escritores más inmediatamente reconocibles de la literatura estadounidense contemporánea; la mirada de Ciudad abierta es la misma de Cada día es del ladrón, del mismo modo que lo son su perplejidad y su empatía, que aquí se proyecta sobre los sujetos más inesperados: mendigos, policías corruptos, estafadores por internet, predicadores religiosos (cuyo eslogan, "¡Relájate!¡Dios está a cargo!", resuena cínicamente en la hiperviolenta sociedad nigeriana), asaltantes de casas, vigilantes de museos saqueados por las autoridades, vecinos recelosos, familiares que no pueden distinguir entre humanistas y ateos, practicantes de medicina, aspirantes a abogado, pandilleros juveniles, dependientes dormidos, viejos amores, vendedores de agua corriente, farmacéuticos que dicen curar el sida, motociclistas, fabricantes de ataúdes. Se trata de los protagonistas conspicuos de la vida cotidiana en Nigeria (y, en menor medida, en la práctica totalidad del África subsahariana), pero Cole es hábil para no hacer de ello ni el objeto de una nostalgia imprecisa ni un motivo orientalista.
 
Leer Cada día es del ladrón como un travelogue africano sería, en ese sentido, erróneo; reflexionando sobre dos accidentes de la aviación comercial sobre los que la Justicia nigeriana no creyó necesario pronunciarse, Cole da cuenta de una debilidad del carácter extensiva al de cualquier país subdesarrollado y que resuena especialmente en América Latina y en España:
 
[...]
 
 
Teju Cole
Cada día es del ladrón
Trad. Marcelo Cohen
Barcelona: Acantilado, 2016

[Publicado el 27/9/2016 a las 12:00]

[Etiquetas: Teju Cole, Novela, Crónica, Acantilado]

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Un espejo de mano / "Noche es el día" de Peter Stamm

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Una atractiva presentadora televisiva, su marido, el redactor de cultura de una revista de circulación nacional, un pintor misterioso que sólo retrata mujeres desnudas y se las arregla para que Gillian, la presentadora, pose para él: el trío que conforman los personajes de Noche es el día parece la constelación predecible de una historia que, predeciblemente, incluirá infidelidades y separaciones; si, pese a ello, la nueva novela del suizo Peter Stamm (Weinfelden, 1963) escapa del melodrama estereotipado que podría haber sido es gracias a un accidente; más precisamente, al que le cuesta la vida al redactor de cultura y deforma el rostro de la presentadora televisiva. A partir de allí, todo lo que sucede con ella y con el pintor (y con el pintor y con ella, y con ella más tarde) es sorprendente, inesperado.
 
Peter Stamm tiene un talento único para partir de situaciones irremediablemente banales y a partir de allí construir muy buenas historias, algo que también sucedía en Siete años, su novela anterior, en la que el arquitecto insatisfecho, su brillante (aunque fría) esposa y la polaca fea y algo palurda con la que éste se acuesta acababan protagonizando la versión irremediablemente triste (pero no por ello menos lograda) de lo que podríamos llamar una familia feliz. Stamm escoge sus personajes con la atención por el detalle (y la indiferencia por su dolor) que emplea el entomólogo con sus especímenes y los conduce a ninguna parte, excepto a una especie de culminación o revelación interior muy, muy poco explícita: cuando todo termina, cuando Gillian deja atrás al pintor y la vida que consiguió armarse con los restos de su existencia anterior, el lector comprende que la tristeza sin dramatismo y el fracaso sin violencia de los personajes de Stamm esconde un cierto triunfo, de los personajes y de su autor. Un uso notable de la elipsis por parte de este último y la incapacidad para expresarse de sus figuras llevan a que una profunda tensión recorra todos sus textos; contar más de Noche es el día sería, en ese sentido, un error; no leer a Peter Stamm, uno de los autores europeos más extraordinarios del momento, sería, por parte del lector, una torpeza. Algo en su literatura recuerda al espejo de mano que Gillian sostiene frente a sí en el hospital, tras el accidente: la joven sabe que el rostro que verá en él será terrible, pero también sabe que ese rostro será el suyo, y que no tendrá otra cosa con la que seguir viviendo; entonces, temblorosamente, alza el espejo.
 
 
Peter Stamm
Noche es el día
Trad. José Aníbal Campos
Barcelona: Acantilado, 2016

[Publicado el 20/9/2016 a las 12:00]

[Etiquetas: Peter Stamm, Novela, Acantilado]

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Una 'maxima moralia' / "Breviario de saberes inútiles" de Simon Leys

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[...]
 
En su "abecé gideano", acusa al autor de Los monederos falsos de haber sobreestimado a Georges Simenon y afirma que André Malraux no era "un buen escritor" (en el ensayo que le dedica a continuación ya lo llama directamente "farsante"); no fundamenta sus afirmaciones ni (por supuesto) define a esa rarísima especie, el escritor "bueno", de cuya existencia (ahistórica, trascendental, moral en el peor sentido del término) sólo parecen tener pruebas ciertos críticos. Acerca de Gide dice sentir "compasión" por lo que considera "el contraste (extremo y trágico) entre, por una parte, el esplendor de su inteligencia y su cultura, la nobleza de una mente abierta a todos los anhelos humanos, y, por otra, la tiranía grotesca y atroz de sus obsesiones". (Una afirmación al menos singular, ya que parece evidente que son precisamente esas obsesiones las que convirtieron a Gide, y a casi cualquier otro, en escritor.) Llama "sabio" a Evelyn Waugh por frases suyas que en el mejor de los casos son cínicas y, en el peor, triviales; sugiere la coincidencia deliberada "de un movimiento que apoya la eutanasia y de un movimiento a favor del matrimonio homosexual" y a continuación las define mediante una cita como "fuerzas destructivas". Sostiene, por último, que "poesía es captar la realidad, hacer un inventario del mundo visible, dar nombres a todas las criaturas", todo lo cual constituye una definición muy pobre de una forma literaria.
 
Leys es un moralista católico: su opinión sobre Barthes, por ejemplo, es por completo moral y presupone su superioridad en ese sentido sobre el autor de S/Z; el problema de ese juicio es que, por una parte, Leys nunca debió tomar las decisiones que tomó Barthes; por otra, no escribió sus libros.
 
Pero hay una objeción mayor que se puede hacer a juicios como los que vierte sobre Barthes (o, por el caso, sobre Edward Said, de quien hace en este libro una crítica profundamente deshonesta desde el punto de vista intelectual), y es que sus juicios morales no explican (ni analizan ni facilitan el análisis de) las obras de Barthes. Aun en sus mejores momentos, Leys es "selectivo" y "arbitrario" (aunque él prefirió ver estos defectos en la obra de Said antes que en la propia); nunca es fascinante y ni siquiera es divertido: le irá magníficamente bien entre cierta parte de los lectores.
 
 
Simon Leys
Breviario de saberes inútiles
Trad. José Manuel Álvarez-Flórez y José Ramón Monreal
Barcelona: Acantilado, 2016

[Publicado el 09/8/2016 a las 12:30]

[Etiquetas: Simon Leys, Ensayo, Acantilado]

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No sólo un género / "Clásicos del periodismo literario alemán (1823-1934)" de F. Uzcanga Meinecke (ed.)

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La "lista negra" había sido confeccionada por un bibliotecario berlinés de 29 años; comprendía un total de 12.400 títulos escritos por 149 autores, entre ellos Kurt Tucholsky, Stefan Zweig, Erich Maria Remarque, Emil Ludwig, Ernst Toller, Else Lasker-Schüler, Franz Hessel, Erich Mühsam y Lion Feuchtwanger; la quema tuvo lugar en las principales ciudades alemanas el 10 de mayo de 1933. Dos días después (y esto es menos conocido), el escritor Oskar Maria Graf publicó un texto titulado "¡Quemadme!" en el que, tras descubrir que sus libros no formaban parte de la "lista negra", solicitaba que fueran destruidos para que no acabasen "en las manos sangrientas ni en los cerebros podridos de la banda criminal de las camisas pardas": Joseph Goebbels se apresuró a concederle el favor, por supuesto.
 
Al tiempo que un gesto de rebeldía de inusual dignidad y fuerza en su momento, "¡Quemadme!" es de una importancia capital para una historia cultural del siglo XX europeo y ahora, por fin, puede ser leído por los lectores hispanohablantes: forma parte de este La eternidad de un día, subtitulado "Clásicos del periodismo literario alemán (1823-1934)", que es, como su nombre lo indica, la historia de un género literario que (bajo el término, a esta altura ya completamente desprestigiado, de "crónica") es inusualmente popular estos días.
 
En La eternidad de un día están algunos de los favoritos de la literatura germanohablante de los últimos dos siglos: Heinrich Heine, Theodor Fontane, Karl Kraus, Alfred Polgar, Robert Walser, Alfred Döblin, Tucholsky, Carl von Ossietzky, Joseph Roth, Erich Kästner, Walter Benjamin, Heinrich y Klaus Mann, Robert Musil, Ernst Bloch y Max Frisch (por mencionar sólo a "mis" favoritos). La traducción, las notas y el prólogo de Francisco Uzcanga Meinecke son excepcionales; la propuesta, inusual en un ámbito como el español en el que (y piénsese por ejemplo en las de "crónica" publicadas en tiempos recientes) las antologías son por lo general chapuceras. La eternidad de un día no lo es, pero la suya no es sólo la historia de un género; es también la de todo lo que que va desde el surgimiento de la cultura de masas a su paroxismo en los espectáculos multitudinarios del nacionalsocialismo, desde una concepción de la escritura en prensa como contribución a una historia crítica del presente a la de los medios que la conforman como instrumentos de manipulación masiva, no sólo en Alemania y no sólo en el período nacionalsocialista.
 
 
Francisco Uzcanga Meinecke (ed.)
La eternidad de un día.
Clásicos del periodismo literario alemán (1823-1934)
Trad. y notas Francisco Uzcanga Meinecke
Barcelona: Acantilado, 2016

[Publicado el 14/6/2016 a las 12:45]

[Etiquetas: Francisco Uzcanga Meinecke, Periodismo, Acantilado]

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Sin la ceguera del prejuicio / "Semper Dolens" de Ramón Andrés

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[...]
 
"No hay, no puede haber teorías nuevas sobre el suicidio", advierte Andrés al comienzo de su obra; si el autor no se propone teorizar sobre ese acto que "despierta sentimientos contrarios en quien lo afronta: la victoria sobre el prójimo, o la derrota de sí", lo que sí se propone es narrar la historia de las visiones del suicidio desde sus primeros antecedentes en Egipto y Mesopotamia hasta la actualidad, pasando por la tolerancia de judíos, egipcios y romanos (así como de los primeros cristianos), su empleo como manifestación de desacuerdo y rechazo y/o de locura en la tradición griega, las aberrantes prácticas medievales de exorcismo y punición del suicida, el estudio del "humor melancólico", la vinculación (errónea, estadísticamente hablando) entre producción artística y tendencias suicidas, la difícil definición de "eutanasia" (y el ejercicio de este derecho, tan difícil de concebir para algunos): en palabras de su autor, el suicidio ha sido "estigmatizado por la Iglesia a lo largo de la Edad Media, juzgado con arbitrariedad entre los siglos XVI y XVII, absorbido por la medicina y la literatura durante las dos siguientes centurias, y confiscado por la sociología y la psiquiatría de los siglos XX y XXI". Historiarlo es pues, inevitablemente, narrar la historia de la alternancia de actitudes ante la muerte de sí (por lo general, su aceptación ha alternado con el rechazo a la práctica, y viceversa: por qué esto es así es uno del los temas centrales del libro), pero también poner de manifiesto, mediante esa alternancia, que nuestras actitudes ante él no son mejores que las que le precedieron y están históricamente fundadas, de tal forma que nuestro rechazo al suicidio no es "natural" ni tiene que ser inamovible. Esta conclusión tácita del libro de Andrés contribuye a una comprensión, si no de la naturaleza del suicidio, sí de las actitudes ante él, que desmiente la humildad de las aspiraciones de su autor y constituye uno de sus mejores servicios a los lectores.
 
Esta Historia del suicidio en Occidente es de una erudición deslumbrante (una característica que comparte con otros libros del autor, como el excelente Diccionario de música, mitología, magia y religión que Acantilado publicó en 2012) y su visión tiene mucho de desacralizadora: al parecer, hemos estado suicidándonos desde el comienzo de la especie (aunque no profundiza en el tema, Andrés acierta al exponer el hecho fundamental de que sólo para la especie humana la muerte "natural" lo es, puesto que lo "natural" en la naturaleza es sufrir un accidente o ser devorado por un depredador mucho antes de alcanzar la vejez) y es improbable que dejemos de hacerlo. La muerte voluntaria está presente en los mitos fundacionales de las civilizaciones mesopotámicas, egipcia y griega, ocupa una parte importante de la historia egipcia (cuya soberanía termina con la vida de Cleopatra), judía (el suicidio colectivo de Masada es en la actualidad uno de los relatos seminales de los israelíes), romana (en la que constituyó un privilegio de las élites políticas) y cristiana, es uno de los capítulos más importantes de la filosofía occidental (la muerte de Sócrates) y es el trasfondo de algunas de las manifestaciones culturales más interesantes de la Edad Media como la de la nave de los locos (en la que también navegaban los suicidas) y las danzas en cementerios; también está en el origen de los primeros tratados "psicológicos" (que lo atribuyeron a la locura, a la "bilis negra" o melancolía y a la acción del demonio), ocupa una parte importante de la filosofía occidental (sobre él escribieron Tomás Moro, Blaise Pascal, John Donne y otros; la refutación parcial de las tesis sociológicas de Émile Durkheim sobre el suicidio es, por otra parte, uno de los capítulos más brillantes de la obra) y es uno de los asuntos políticos más disputados de nuestro tiempo, en particular en relación a la pregunta de si la ayuda prestada por razones humanitarias a quienes deciden poner fin a su vida debe ser castigada o no.
 
[...]
 
 
Ramón Andrés
Semper Dolens. Historia del suicidio en Occidente
Barcelona: Acantilado, 2015.
 
[En Letras Libres. Ciudad de México y Madrid, enero de 2016.]

[Publicado el 29/3/2016 a las 11:30]

[Etiquetas: Ramón Andrés, Ensayo, Acantilado]

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¿Qué es la literatura? / "El demonio de la teoría" de Antoine Compagnon

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[...]

Compagnon es amable con todos ellos (aunque no con Roland Barthes) y, lo más curioso de todo, se propone devolver el "sentido común" a la teoría literaria mediante modelos de complementariedad de sus tesis. Así, por ejemplo, en relación al problema de la intencionalidad (¿Cómo interpretar un texto literario? ¿En virtud de qué criterios? ¿El de lo que el autor quiso decirnos o el de lo que el texto nos dice efectivamente? ¿Qué importa más? ¿El texto o el autor?), Compagnon propone una solución integradora en el marco de la cual se pueden estudiar las intenciones del autor teniendo en cuenta "el contexto contemporáneo del lector" (92) si se considera que "la intención no es el propósito, sino el sentido buscado" por el autor (108). Parece poca cosa (y en algún sentido lo es), pero supone desarticular la polémica entre objetivismo y subjetivismo en la que la teoría literaria se encuentra atascada desde hace décadas.
 
Al autor francés no le interesa la teoría literaria "por su aspecto teórico o teológico, ni por su aspecto práctico o pedagógico" sino "por la lucha feroz y estimulante que ha entablado contra los prejuicios en los estudios literarios, y por la resistencia también feroz que los prejuicios le han opuesto" (15). El demonio de la teoría no dice al lector especializado nada que este no sepa, pero tampoco disuade al lector que no lo es, ni acerca de la importancia de la teoría literaria ni sobre la necesidad de batallar contra los prejuicios: su valor reside en esto, y en proponer a ambos tipos de lector lo más parecido a un ámbito para el diálogo.
 
 
Antoine Compagnon
El demonio de la teoría. Literatura y sentido común
Trad. Manuel Arranz
Barcelona: Acantilado, 2015
 
[En Babelia. Madrid,  4 de mayo de 2015.]

[Publicado el 04/6/2015 a las 12:15]

[Etiquetas: Antoine Compagnon, Ensayo, Acantilado]

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El arrepentimiento, el amor, la memoria y la muerte / "El espectro de Alexander Wolf" de Gaito Gazdánov

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[...]

A pesar de que alguna vez se le consideró un escritor francés, los temas de Gazdánov y su concepción de la literatura siguieron siendo rusos en el exilio y, a diferencia de su compatriota Vladimir Nabokov, el autor nunca escribió en otra lengua que esa, a pesar de que es evidente que su obra se vio influida por la literatura francesa: Marcel Proust, André Gide y más tarde Albert Camus fueron sus modelos, y la presencia de este último es especialmente visible en esta novela, con sus digresiones acerca del arrepentimiento, el amor, la memoria y la muerte.
 
El espectro de Alexander Wolf ha sido publicada de forma casi simultánea por dos de las mejores editoriales hispanohablantes del momento, Acantilado y La Bestia Equilátera (en el último caso, en traducción de Miguel A. Calzada); la coincidencia es significativa y puede ser atribuida al azar, pero también señala algo, que al lector le resultará evidente a las pocas páginas: la calidad y la fuerza de la obra de Gazdánov y la necesidad de recuperar toda su obra.
 
 
Gaito Gazdánov
El espectro de Alexander Wolf
Trad. María García Barris
Barcelona: Acantilado, 2015

[Publicado el 03/4/2015 a las 12:30]

[Etiquetas: Gaito Gazdánov, Novela, Acantilado]

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Arrastrados por el oleaje / "A espaldas del lago" de Peter Stamm

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Nacido en 1963 en Scherzingen, en el cantón suizo de Thurgau, Peter Stamm es bien conocido por los lectores hispanohablantes gracias a la persistencia de la editorial Acantilado, que ha publicado ya tres novelas suyas y tres libros de relatos, el último de los cuales fue Los voladores (2010). Quienes hayan leído alguno de ellos no hallarán sorpresas en A espaldas del lago, en sus personajes aparentemente grises y en el laconismo de su autor, que ha llevado a que se lo comparase con Albert Camus y con Raymond Carver; los que no lo hayan hecho nunca, por el contrario, tienen aquí la oportunidad de descubrir a uno de los autores suizos contemporáneos de mayor relevancia junto con Angelika Overath, Robert Seethaler y Arno Camenish; un autor caracterizado por la intensidad de sus relatos breves que se deriva de un uso notable de la elipsis y por la incapacidad de sus personajes para expresarse, que lleva a que una profunda tensión entre lo que se dice y entre lo que se piensa o desea recorra todos los relatos.
 
Es lo que sucede en "Los veraneantes", donde un eslavista se dirige a un hotel en las montañas donde espera poder trabajar con cierta comodidad en un artículo acerca de Máximo Gorki; sea una ocupante indeseada, una auténtica empleada del hotel o un fantasma (Stamm no lo aclara, afortunadamente), la mujer que lo recibe en él le ofrece mucho más que comodidad. Tampoco es comodidad (o, por el caso, la sensación de encontrarse en casa) lo que halla el pastor protestante en la parroquia junto al lago que se le asigna en "La cena del Señor" ni el matrimonio en vacaciones que se ve obligado a ser testigo de una tragedia. La profesora de piano que pierde a su mejor alumno y fracasa como concertista en "El último romántico", el hombre que arrastra consigo en un viaje a ninguna parte los enseres personales de su mujer, que está internada y posiblemente ya no los necesite, en "La maleta" o el joven agricultor cuya vida cotidiana se ve interrumpida por la celebración de un festival musical junto a su propiedad y la aparición de una joven en "El Día de los Lirones" expresan la tristeza sin dramatismo y el fracaso sin violencia que atraviesan buena parte de los cuentos de A espaldas del lago.
 
Algunas de las historias del libro tienen finales predecibles y en otras la economía de lenguaje hace poco por disimular cierto exceso en las descripciones y la torpeza de algunos diálogos, pero los cuentos de Stamm ejercen una rara fascinación en el lector que no consiguen lograr muchos escritores. Esa fascinación es especialmente intensa en los dos mejores relatos del libro, "Luna de hielo" y "En el bosque": en el primero, el portero de una vieja fábrica tiene un plan, pero la muerte de su mujer lo lleva a desaparecer, aparentemente sin cumplirlo; en el segundo, una joven que vive tres años en el bosque es delatada por un cazador, regresa a la ciudad, se casa, trabaja, tiene dos hijos, pero empieza a escuchar, cada vez con mayor insistencia, la llamada del bosque, "que a veces le parecía una enfermedad, algo que proliferaba de un modo impredecible".
 
A pesar de que sus personajes habitan todos en las proximidades del lago (el de Constanza o "Bodensee", en el punto geográfico en que confluyen Alemania, Austria y Suiza), en una región específica de un país del que, como Suiza, sabemos poco más allá de los tópicos habituales, Stamm no es un autor "regional", sino el autor de la imposibilidad de decir que algo es "regional", ya que sus personajes, profundamente suizos como son, experimentan las mismas dificultades y las mismas ansiedades que todos nosotros. Al final, todos ellos acaban perdiéndolo todo, arrastrados por el oleaje de un lago que sólo parece sereno en su superficie, pero es profundo y se ha cobrado cientos de víctimas a lo largo de la historia: la transformación de la geografía en destino es, también, uno de los méritos de Peter Stamm.
 
 
Peter Stamm
A espaldas del lago
Trad. José Aníbal Campos
Barcelona: Acantilado, 2014
 
[En Babelia, suplemento de cultura del diario El País. Madrid, 2 de octubre de 2014.]

[Publicado el 03/2/2015 a las 17:15]

[Etiquetas: Peter Stamm, Cuento, Acantilado]

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Foto autor

Biografía

Patricio Pron (1975) es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el Premio Juan Rulfo de Relato, y traducido a diez idiomas. Entre sus obras más recientes se encuentran el libros de relatos La vida interior de las plantas de interior (2013), así como el ensayo El libro tachado: Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura (2014) y las novelas El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016). En 2010 la revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. 

 

Fotografía: Javier de Agustín

Bibliografía

 
 
 
 

 
 

 

Ficción

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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