
Algún tiempo atrás la editorial salmantina El Desvelo publicó el libro de Sigfried Sassoon Contraataque en traducción de Eva Gallud Jurado; más recientemente, Acantilado ha publicado los Poemas de guerra de Wilfred Owen traducidos y anotados por Gabriel Insausti.
Quizás fuese interesante conjeturar las razones de este repentino interés (al menos editorial) por los así denominados "war poets"; como este no parece el sitio más adecuado para hacerlo, tan sólo podemos constatar el hecho de que estos poemas de Owen, reunidos en 1920 por el propio Sassoon (que fue su amigo y colaborador) y por Edith Sitwell, se ocupan de los mismos temas que los de Sassoon: el entusiasmo inicial de la marcha hacia el frente; la sórdida vida cotidiana en las trincheras; el aturdimiento durante los combates; el sinsentido de la propaganda bélica; las heridas infligidas deliberadamente para obtener la baja; la descomposición de los cadáveres de soldados y animales en la tierra de nadie entre las trincheras; el terror producido por los ataques con gas; el estruendo y el barro; el enloquecimiento de los soldados; la hipocresía de los civiles que, cómodamente instalados en la retaguardia, promueven el ardor bélico y el sacrificio de los jóvenes; la amistad entre los combatientes; el remordimiento; "el triste camino despiadado / que conduce del día hacia la noche" (45); es decir, "la verdad nunca dicha, / la pena de la guerra" (17).
Allí acaban las semejanzas entre ambas obras, sin embargo: los poemas de Owen se caracterizan por un lirismo y un tono elegíacos mayores que los que se encuentran en los poemas de Sassoon. A raíz de ello, su poesía parece más sofisticada y menos sincera que la de este último (allí están por ejemplo sus referencias a Percy Bysshe Shelley y Dante Alighieri, sin equivalentes en la obra del otro), aunque no menos lograda; de a ratos, también, más optimista: "He hallado a la belleza / en esos juramentos que el coraje confirma, / He oído música entre el estruendo del combate / y he hallado paz donde las bombas escupían / fuego." (25).
Al igual que los otros "war poets", Owen dejó atrás el tipo de poesía sensual y decadente que imperaba en los años de su formación para escribir una poesía subordinada a la finalidad de ofrecer una visión alternativa a la propaganda bélica de su época (es decir, una poesía ética); como señala Insausti en sus notas al poema "La parábola del joven y el anciano", Owen señaló "a la generación de sus padres como responsable de la carnicería de la guerra, al alentar frívolamente el entusiasmo de los jóvenes mediante el lenguaje heroico, la propaganda y los alistamientos irregulares" (95). Al hacerlo, señalaba también a autores como Thomas Hardy y Rudyard Kipling (a los que parodia en el poema "La despedida") como los valedores literarios de una visión heroica de la guerra que carecía de asidero en la realidad; a ellos, y a los civiles insuflados de ardor bélico en la retaguardia, les dice, hablando de los soldados con los que combatió: "[...] no oiréis su risa nunca. / No dejarán mis chanzas que creáis / que han sido bien felices. Merecen vuestras lágrimas. / No merecéis vosotros su alegría." (25)
Wilfred Owen nació en Oswestry en 1893 y estudió en la Universidad de Londres; a partir de 1913 vivió en Francia, pero en 1915 se alistó en el ejército y sirvió entre junio de 1916 y el mismo mes de 1917; escribió sus poemas de guerra entre el verano de ese año y el otoño de 1918. A pesar de haber sido enviado a casa por "invalidez transitoria", Owen estuvo de regreso en el frente catorce meses después de su baja y murió allí en noviembre de 1918 en el canal de Sambre. Entre sus admiradores se encuentran W.H. Auden, Stephen Spender y Cecil Day Lewis. Su vocación literaria había sido promovida por el poeta francés Laurent Tailhade poco antes de que estallara la guerra que los convertiría inevitable y desgraciadamente en enemigos.
TRES POEMAS
PREFACIO
Este libro no trata de héroes. La poesía inglesa aún no
está preparada para hablar de ellos.
Tampoco trata de hazañas, territorios ni nada que tenga
que ver con la gloria, el honor, el poder, la majestad,
el dominio o la fuerza, sino con la guerra.
Sobre todo, lo que no me interesa es la poesía.
Mi tema es la guerra y la pena de la guerra.
La poesía está en la pena.
Pero estas elegías de ninguna manera pueden ser un
consuelo para la presente generación. Tal vez lo sean
para la siguiente. Todo lo que un poeta puede hacer
hoy es alertarles. Por eso los verdaderos poetas deben
decir la verdad.
(Si hubiese creído que las palabras de este libro fuesen
a perdurar, habría empleado nombres propios, pero
si su espíritu sobrevive-esto es, si sobrevive a Prusia-,
mi propósito y esos nombres habrán alcanzado
campos más verdes que los de Flandes...).
LAS POSIBILIDADESLa noche antes del jaleo-m'acuerdo bien-
le dimos al palique y así nos enteramos.
«Amigo-dijo Jimmy, que sabía lo suyo-,
sólo pueden pasarte cinco cosas:
te desmayas, te hieren-grave o leve-
6 te tumban o te salvas con tu miedo».A uno de nosotros lo partió un cañonazo.
A otro lo acertaron y perdió las dos piernas.
Un tercero-en palabras que usan los hipócritas-
quiso el azar que lo pillara Fritz.
Yo no tuve un rasguño, a Dios sean dadas,
pero más le daré si otra vez cae una herida.
En cambio, el pobre Jim no está vivo ni muerto.
«Una de cinco», nos decía; él tuvo todas:
herido, muerto, prisionero, todo el lote
le tocó de una vez. Jim está loco.
LA PARÁBOLA DEL JOVEN Y EL ANCIANOSe alzó pues Abraham, cruzó los bosques.
Llevó consigo fuego y un cuchillo.
Y mientras caminaban ambos juntos,
preguntó así Isaac, el primogénito:
«Padre, veo que llevas hierro y fuego,
pero ¿el cordero para el sacrificio?».
Abraham ató al joven con cordajes
y construyó trincheras, parapetos...
Al sacar su cuchillo, de repente,
un ángel lo llamó del Cielo y dijo:
«Retira ya tu mano del muchacho,
no le hagas ningún daño. Hay un carnero
que es presa de ese arbusto por los cuernos;
ofrécelo mejor en sacrificio».Pero el viejo rehusó, mató a su hijo
y, uno a uno, a los jóvenes de Europa.
Wilfred Owen
Poemas de guerra
Ed., trad. y notas Gabriel Insausti
Barcelona: Acantilado, 2011
Pp. 15, 67 y 35
[Publicado el 06/2/2012 a las 12:30]
[Etiquetas: Wilfred Owen, Acantilado, Poesía]
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[Publicado el 21/9/2011 a las 10:45]
[Etiquetas: Heimito von Doderer, Novela, Acantilado]
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"La inmensa y narcótica inercia del país"

[Publicado el 29/7/2011 a las 10:30]
[Etiquetas: J.G. Farrell, Novela, Acantilado]
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En principio sí: siete notas sobre Slawomir Mrozek

Cartel de Heinz Edelmann para la puesta en escena de "Los policías" en Düsseldorf, sin fecha.
[Publicado el 09/2/2011 a las 11:01]
[Etiquetas: Slawomir Mrozek, Cuento, Acantilado]
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“Si estos hechos pasmosos son reales”

La perplejidad del individuo que enfrenta un fenómeno que contradice las leyes naturales es una de las características más salientes del género fantástico de acuerdo a Tzvetan Todorov, que abordó este género en su seminal Introducción a la literatura fantástica (1982). Algo de esa perplejidad se encuentra presente en muchos de los relatos de Bernard Quiriny, el joven autor belga (1978) del que Acantilado publica una colección de relatos breves traducida por el escritor argentino Marcelo Cohen.
Cuentos carnívoros reúne veintiséis cuentos, quince de los cuales forman parte de tres ciclos breves; uno de ellos, "Recuerdos de un asesino a sueldo", tiene al menos un cuento extraordinario, "Dylan"; otro, "Una borrachera perpetua", recurre al recurso del manuscrito encontrado para narrar la historia de una bebida cuyos efectos no se disipan jamás y que acaba provocando la muerte; el primero de ellos, "Crónicas musicales de Europa y otros lugares", reúne relatos acerca de músicos imaginarios que se proponen llegar donde nadie ha llegado antes. Al igual que el cuento "Unos cuantos escritores, todos muertos", las "Crónicas musicales [...]" evoca el subgénero de las vidas imaginarias cuyos autores más relevantes son Marcel Schwob, Alfonso Reyes, Jorge Luis Borges y Roberto Bolaño. No es el único aspecto en el que la obra de Quiriny dialoga con la tradición: uno de los mejores cuentos de la colección, "Quidproquopolis (De cómo hablan los yapus)", recurre al falso informe antropológico, del que se han beneficiado autores del fantástico como Guy de Maupassant, Roal Dahl y otros; "El episcopado de Argentina", al tema del doble; "El cuaderno", a la vida desgraciada de los escritores que carecen de fortuna y de talento; "Sanguina" propone por su parte una vuelta de tuerca al tópico del canibalismo.
En su Introducción a la literatura fantástica Todorov distingue además entre el género fantástico y el de "lo maravilloso", en el que la existencia de lo sobrenatural y su vinculación con el mundo mágico y pagano son considerados hechos ciertos; de aceptar esta distinción (cuya discusión en los ámbitos académicos ha generado una bibliografía que supera largamente en extensión a la obra más bien breve del ensayista búlgaro), debe sostenerse, contra lo que ha opinado la crítica española hasta este momento, que buena parte de los relatos de Cuentos carnívoros pertenecen al ámbito de lo maravilloso y no al del fantástico. No es una discusión muy relevante, sin embargo: más importante es el hecho de que todos los relatos sean autodiegéticos (es decir, estén narrados en lo que vulgarmente llamamos "primera persona"), lo que otorga a toda la colección una cierta monotonía; también la frialdad de Quiriny como narrador, que a veces atenta contra la perplejidad que el autor belga desea provocar en el lector.
A estas objeciones se le opone, sin embargo, una certeza: la de que algunos de esos cuentos, en particular los mencionados y el perturbador "El pájaro raro", están entre los mejores relatos maravillosos de autor nuevo que pueden leerse en la actualidad. El epígrafe de este libro pertenece a Ambrose Bierce y reza: "Si estos hechos pasmosos son reales, voy a volverme loco; si son imaginarios, ya lo estoy". Bernard Quiriny es una de las mejores noticias literarias de este año.
Bernard Quiriny
Cuentos carnívoros
Trad. Marcelo Cohen
Pról. Enrique Vila-Matas
Barcelona: Acantilado, 2010
[Publicado el 27/9/2010 a las 12:40]
[Etiquetas: Bernard Quiriny, Tzvetan Todorov, Marcelo Cohen, Enrique Vila-Matas, Cuentos, Acantilado]
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El memorable final de una era (y II)

Heimito von Doderer (último a la derecha) junto a Dorothea Zeemann y Wolfgang Fleischer en el Café Hawelka (Viena, Austria). Fotografía: Franz Hubmann
[Publicado el 01/9/2010 a las 12:15]
[Etiquetas: Heimito von Doderer, Novela, Acantilado]
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El memorable final de una era (I)

[Publicado el 30/8/2010 a las 12:11]
[Etiquetas: Heimito von Doderer, Acantilado, Novela]
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Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010) y Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010 (2011) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que será traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés y alemán. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones comoThe Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España). Recientemente la revista inglesa Granta lo ha escogido como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español del momento. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania); en la actualidad vive en Madrid.
Ficción
Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.
El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.
El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.
El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.
Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.
El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.
Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.
Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.
Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.
Edición
Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.
Crítica

30/5/2012 14:35
Espléndido artículo sobre como...
Publicado por: abracadabra
30/5/2012 09:49
Demasiado tarde comprende uno lo...
Publicado por: paco grana
28/5/2012 10:53
Francisco Manuel Granado Castro...
Publicado por: francisco granado castro
25/5/2012 20:47
Adición a las emociones: he...
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25/5/2012 11:50
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24/5/2012 20:00
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24/5/2012 18:01
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23/5/2012 15:12
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Publicado por: me ha entrado la risa tonta...ay
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