PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 19 de septiembre de 2017

 Blog de Patricio Pron

"¿Sabremos algún día quién eres?" / Una entrevista a Elena Ferrante / Cita

imagen descriptiva

"Anonimity" / Una obra de Chaney Trotter / Crédito, de su autora /

¿Nunca te has arrepentido de tu decisión de ser anónimo/a? Al fin y al cabo, las reseñas tienden a ocuparse más del "misterio de Elena Ferrante" que de la calidad de tus libros. Al poner el énfasis en tu supuesta personalidad, ¿los resultados no son lo opuesto de lo que esperabas?
 
No, no me arrepiento. Según lo veo yo, tratar de acceder a la personalidad de un escritor escarbando en las historias que ofrece, los personajes que pone en escena, los paisajes, los objetos, en entrevistas como esta (siempre, y sólo, breves) y recurriendo a la tonalidad de su escritura no es otra cosa que una buena manera de leer. Lo que llamas "el énfasis" me parece honesto si se basa en las obras y en la energía de las palabras; muy distinto es el de los medios de comunicación, la preeminencia del ícono del autor sobre su trabajo. En el último caso, el libro funciona como la camiseta de una estrella de la música pop, la cual, sin el aura de la persona que aparece en ella, se vuelve completamente insignificante: ése es el énfasis que no me gusta.
 
¿Te molesta que se sospeche que tu trabajo es el producto de varias personas?
 
Me parece un buen ejemplo para la conversación que estamos teniendo. Estamos habituados a derivar la coherencia de las obras de la de su autor, no la del autor de la de sus obras; un hombre o una mujer ha escrito unos libros y esto nos parece suficiente para convertir esto en parte integrante de la obra: hablamos con simpleza sobre los orígenes del escritor, sobre sus libros exitosos y aquellos que no lo son tanto; decimos que ha encontrado su voz inmediatamente, que ha experimentado con diferentes géneros y estilos; reconocemos unos temas recurrentes, unas circunstancias, una evolución o una involución. En contrapartida, tenemos Mentira y sortilegio y Araceli, pero no una escritora llamada Elsa Morante. Estamos tan poco habituados a comenzar por los textos, por mirar en ellos en busca de coherencia o disparidad que el caso contrario nos confunde rápidamente. Habituados a la supremacía del autor, cuando no hay autor, o ha sido removido, comenzamos a ver distintas "manos", no sólo en el tránsito de un libro a otro, sino también de página en página.
 
Entonces, ¿Sabremos algún día quién eres?
 
Soy Elena Ferrante: he publicado seis libros en veinte años. ¿No te parece suficiente?
 
 
En:
Elena Ferrante
Frantumaglia: Bits and Pieces of Uncertain Origin
Trad. Ann Goldstein
Nueva York: Europa Editions, 2016

[Publicado el 13/9/2016 a las 12:00]

[Etiquetas: Elena Ferrante, Citas]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Visiones periféricas / "Las manos de los maestros" de J.M. Coetzee

imagen descriptiva

[...]
 
La producción ensayística del extraordinario escritor sudafricano J.M. Coetzee es, en cualquier caso, por completo deudora del imperativo de calidad de la publicación antes mencionada, pero es evidente que, en procura de una claridad y una concisión no necesariamente presentes en sus mejores libros, los ensayos de Coetzee tienen algo escolar, como si fuesen los de un alumno que intenta impresionar a sus profesores. Quizás en ello también haya resabios de una subjetividad deudora de la experiencia de la modernidad periférica. Una primera lectura de sus ensayos pone de manifiesto la contradicción propia del intelectual proveniente de los márgenes al menos geográficos de su cultura: por una parte, un deseo de enfrentarse a la metrópoli en relación a la autoridad con la que se habla acerca de los "grandes" autores, los autores universales (en el primer volumen de estos "ensayos selectos", Coetzee escribe acerca de la condición de clásicos de T.S. Eliot y de Johann Sebastian Bach, aborda las obras de Walt Whitman y William Faulkner y da cuenta de lo que Némesis de Philip Roth tiene de tragedia griega; en el segundo volumen, el mejor de los dos, sus temas son incluso más universales: Friedrich Hölderlin, los cuentos de Joseph Roth, Las tribulaciones del estudiante Törless de Robert Musil, las obras de Samuel Beckett, Italo Svevo y Zbigniew Herbert, entre otros); por otra parte, el autor despliega un saber específico, una especie de competencia cultural vinculada con su origen, en este caso, con el territorio sudafricano y la modernidad periférica del inglés: sistemática, deliberadamente, Coetzee escribe sobre la supuesta ociosidad de los hotentotes en los primeros textos escritos sobre su territorio, sobre la dificultad del observador europeo para encontrar belleza y orden en el paisaje africano, sobre la sangrienta fantasía colonialista alemana y el genocidio que propició, sobre las contradicciones políticas de Nadine Gordimer y las obras de Doris Lessing, Patrick White y Les Murray, poeta bovino australiano.
 
[...]
 
 
J.M. Coetzee
Las manos de los maestros. Volumen I
Trad. Pedro Tena, Eduardo Hojman y Javier Calvo
Barcelona: Literatura Random House, 2016
 
J.M. Coetzee
Las manos de los maestros. Volumen II
Trad. Ricard Martínez i Muntada, Eduardo Hojman y Javier Calvo
Barcelona: Literatura Random House, 2016

[Publicado el 08/9/2016 a las 17:45]

[Etiquetas: J.M. Coetzee, Ensayo, Literatura Random House]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Al cuello del lector / "Bola Ocho" de Daniel Clowes

imagen descriptiva

Clowes desarrollaría posteriormente un estilo, pero estos cómics primerizos, publicados entre 1989 y, oficialmente, 2004, tienen trazas de los mundos inquietantes, los personajes monstruosos, la misoginia, la capacidad de observación, el raro sentido del humor, la afición por la referencia a los cómics de la Época Dorada del género que el lector asocia invariablemente con Daniel Clowes cuando piensa en su trabajo.
 
Un intento no muy convincente de hacer que el lector simpatice con los habitantes de Chicago, una denuncia de las escuelas de arte, las vidas desafortunadas de un joven que pretende solucionar su falta de fuerza física con actitud y de una joven que cae primero en manos de unos satanistas y luego de unos evangélicos, las aventuras de personas que tienen un pez que les succiona el pene, prefieren penetrar insectos o se alimentan de "gusanos gigantes carnívoros" que crecen debajo de un lavabo, el atractivo de las mujeres feas y la crítica a las nuevas tendencias: todo tiene su sitio en Bola Ocho, breve y definitivamente dispuesto a saltar al cuello del lector de este libro y de acompañarlo en su lectura de la obra de madurez de su autor, uno de los más importantes autores de novela gráfica y cómic de las últimas décadas.
 
 
Daniel Clowes
Bola Ocho
Trad. Lorenzo Díaz
Rot. Joan Mulero e Iris Bernárdez
Barcelona: La Cúpula, 2016 [2007]

[Publicado el 06/9/2016 a las 19:00]

[Etiquetas: Daniel Clowes, Cómic, La Cúpula]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Desechos / "Triage" de Patricio Alvarado Barría

imagen descriptiva

Breve, pero intensa, y de una notable madurez si se considera la edad de su autor, nacido en Temuco en 1988, Triage narra la historia de un joven que primero espera a una mujer mientras trabaja como traductor externo de páginas web desde su cuarto en una pensión y luego se desplaza fuera de Santiago de Chile y pasa a cumplir funciones de conserje en un edificio nuevo y ya abandonado en otra ciudad. Su título ("triage" o "triaje" es un término que hace referencia a la clasificación de los enfermos de acuerdo con su gravedad; véase más abajo) alude a una enfermedad que es la del cuerpo social chileno (en particular, aunque, de forma general, su historia y las implicaciones que ésta tiene son extrapolables a todas las sociedades latinoamericanas), que está expuesto, como el personaje innominado que narra el relato, a la precariedad laboral y a la falta de expectativas.
 
Triage es de ese tipo de relatos que, pese a narrar una cantidad no reducida de acontecimientos, no ofrece, sin embargo, ningún indicio de lo que podríamos denominar una "progresión narrativa": el narrador y protagonista de la novela no va "a ninguna parte" y es, como los residuos que saca día tras día del edificio abandonado en su último puesto de trabajo, él mismo un desecho, el de una sociedad que no deja de contribuir a una desigualdad que dice explícitamente combatir, como quiera que sea.
 
Mientras una parte considerable de la literatura latinoamericana contemporánea se esfuerza por producir inquietud en sus lectores imitando los recursos del gótico y la novela de terror anglosajona, la inquietud que provoca la novela de Alvarado Barría (habitada por derrumbes, grupos de ultraderechistas que asesinan aborígenes, matarifes ociosos y violencia sin sentido) no procede de la adopción de una fórmula, sino del regreso al consciente de lo obliterado, el desecho, lo reprimido, lo que no se desea ver. Triage pone de manifiesto algo que resulta evidente desde hace tiempo a los interesados en la literatura latinoamericana: que, a diferencia de literaturas como la española, la chilena ha encontrado una forma de narrar lo social (sin cursilería y sin obviedad) que la convierte en una de las más relevantes del momento. En palabras de Emilio Gordillo,
 
Triage es un método de atención de pacientes de gravedad en momentos de catástrofe. Este libro breve y enigmático trata sobre la fragilidad. La fragilidad de los vínculos sociales, la fragilidad de los cuerpos, la fragilidad de un sistema dispuesto sobre bases inestables. Todo parece suspendido en Triage, amenazando con revelarse o desaparecer. También trata sobre fronteras internas heredadas. Como una cifra inquietante, el nombre Trizano pasa de remitir a un mercenario al servicio de los colonos a nombrar una calle y un comando de ultraderecha terrateniente deTemuco. Todo en el soplo de un siglo republicano.
 
En este paisaje lento de la provincia a la ciudad, la carne de los individuos es la última frontera, el último muro ensimismado y también el más barato. Carne laboral congelada en frigoríficos, quemada y sellada al vacío en la agroindustria y finalmente velada por el tupido velo comunicacional de cada día. Alvarado parece escribir contra estos olvidos instantáneos y violentos, con una prosa en la que confluyen experimentalismo, crítica social y un lirismo sobrio e inquietante.
 
Si en La ciudad de Millán existía una posibilidad de reconstrucción siguiendo las huellas, el paso a paso de la catástrofe, la ciudad de Alvarado no permite mucho más que ampararse en una o dos barritas de wifi. Los individuos son literalmente deshechos entre las reglas del juego económico. Y el lirismo asfixiante de este libro hace las partes de un registro, reinvención de un testimonio a momentos conmovedor.
 
 
Patricio Alvarado Barría
Triage
Santiago de Chile: Alquimia, 2015

[Publicado el 02/9/2016 a las 12:30]

[Etiquetas: Patricio Alvarado Barría, Novela, Alquimia]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

"Nuestra mayor ambición fue ser como lapas y parásitos" / "La repetición" de Ivica Djikic / Cita

imagen descriptiva

Anka se sentó al ordenador en su habitación, para cederle enseguida el sitio a Dijana, cuyo móvil empezó a sonar nada más sentarse. La llamaba fray Ljubo.
 
-Justamente estaba abriendo el correo -dijo ella.
 
-Fray Ivo quiere hablar contigo. -La voz de fray Ljubo sonaba formal. Se comportaba como un niño ofendido. Como Marko, también solía retirarse de repente y minar todos los accesos. Al hacerlo fray Ljubo parecía aún más infantil que Marko.
 
-¿Puedes llamarme al fijo?
 
Le dictó los números que Anka le iba indicando con los dedos de las manos. El teléfono rojo y plano de la marca Iskra sonó estridente sobre el escritorio barato. Fray Ljubo se limitó a pasarle el auricular a fray Ivo. Le preguntó por su salud, le hizo comentarios sobre la nieve, que este invierno abundaba, le preguntó cómo le iba en Zagreb. Por su parte Dijana le preguntó cómo se encontraba, le habían dicho que estaba delicado. El sacerdote se rió, a su edad ya no se podía estar bien.
 
-Quiero dictarle un nuevo prólogo, Dijana -fray Ivo fue al grano-, que sustituirá al anterior. ¿Tiene usted papel y lápiz?
 
-¿Un prólogo nuevo? ¿No resultaría más sencillo que fray Ljubo lo teclee y me lo envíe por correo electrónico?
 
-Para mí resulta vital dictarle cada una de mis palabras, que usted sepa que son mías. Hágale este último favor a un viejo fraile bosnio...
 
Sin mucho entusiasmo Dijana sacó de su bolso un lápiz y un bloc de notas. Anka estaba estirada en su cama con los ojos cerrados.
 
-Título: A modo de prólogo. Nosotros en Šćit de Rama... ¿Está escribiendo?
 
-Sí.
 
-...Nunca nadie nos ha necesitado o lo que todavía es más dañino en ocasiones alguien nos necesitó por poco tiempo y al ser ingenuos como somos nada más sentir que alguien se percataba de nuestra existencia nos convertimos en perros dispuestos a morder y matar y a llevar una vida de perros y que nos rechazaran asumiendo ser una carga tanto para los nuestros como para los de fuera porque nunca hemos llegado a entendernos a nosotros mismos y los otros ni lo intentaron nuestra mayor ambición fue ser siempre como lapas y parásitos que por unas migajas bautizan a los niños perdedores durante décadas nuestro sufrimiento y rabia no pudieron dar más de sí que un par o tres de poetas y el mismo número de bandoleros y unos cuantos mitos no hemos aprendido otra cosa que a ser más desconfiados y tozudos que nadie no rectificar en el error bien al contrario cortarle la cabeza o proclamar traidor a cualquiera que nos diga lo que no queremos oír y por ello sufrimos orgullosos y aguantamos de manera masoquista los vencedores nos intentaron echar con fuego y agua y nosotros resistimos solo para poder ir desapareciendo con elegías de prados floridos y campanas de iglesias nos quedamos para poder autoinfligirnos daño herir a los más cercanos la destrucción siempre fue nuestra respuesta a los desafíos del mundo la destrucción sin un ápice de reflexión
 
-¿Voy demasiado rápido, Dijana, se le cansa la mano?
 
-Siga usted...
 
... pues no puede haber reflexión allí donde reinan los plañidos o los juramentos guerreros para ver el mal en ti no basta con tener una buena alma hace falta una inteligencia que no esté ofuscada destruir los puentes hacia los prójimos es nuestra primera reacción no conocemos otra cosa que el instinto por eso no nos necesita nadie los salvajes de la frontera entre el mundo oriental y occidental han convertido la iglesia en su nido de ametralladoras ustacha sobre esta tierra partisana incendiada vergonzosa e inútilmente vivirá nuestra fe desviada durante varios siglos las vigas devoradas por el fuego en lugar de San Pedro son los fundamentos de nuestra iglesia y nuestra identidad la esencia de nuestra visión del mundo justificamos de mil maneras a los ustacha que tranquilamente observaban cómo los chetniks nos degollaban en octubre de 1942 nunca perdonamos a los partisanos que incendiaran el campanario y mataran a dos hermanos en paz descansen y si alguien discrepaba yo nunca había sido tan valiente como para ser uno de ellos estaba condenado a ser objeto de chismorreos y humillaciones maltrato burocrático y aspavientos en las altas y profundas esferas y así hasta el día de hoy con el beneplácito de la bendita madre Iglesia los más inteligentes y más sabios entre nosotros son utilizados por cualquier don nadie y sinvergüenza para demostrar a costa de otros la autenticidad de su propia fe nosotros honramos a nuestros verdugos convertimos en santos a los débiles e inútiles que nos han convencido de que cuidarían muy bien de nosotros justamente los mismos que siempre nos traicionaban mentían y engañaban y cada vez pensábamos que no volverían a hacerlo pero luego vimos que sí podían y que sí iban a hacerlo porque no saben ni les importa lo mismo en 1942 que en 1992 y para siempre nosotros seremos una especie de estructura volátil y medio primitiva que se debate entre lo que podría haber sido y lo que ha quedado de ella entre sí misma y sus negligentes tutores...
 
-Fray Ivo, por favor, un momento...
 
-... entre el sentido común y...
 
-Un momento, fray Ivo, me duele la mano...
 
-Ay, perdone, Dijana, por qué no me lo ha dicho...
 
-¿Queda mucho?
 
-No tanto...
 
-Me parece que ahora la nieve cae con más fuerza.
 
-Aquí también, por lo que puedo ver. No salga hasta que amaine.
 
-Podemos seguir...
 
-Bien, bien... Dictaré más despacio. ¿Dónde estábamos?
 
-«... entre sí misma y sus negligentes tutores entre el sentido común y...»
 
-... entre el sentido común y las visiones sonámbulas de nuestros líderes y dirigentes somos las sobras de de la historia y de la congoja bastaría una sola pequeña guerra más en la que por supuesto estaríamos del bando equivocado para que nos fuéramos diluyendo hasta volvernos irreconocibles nuestra especificidad humana e identitaria será objeto de una investigación histórica extravagante y de la ficcionalización la ficción nos encaja mejor la prueba de ello es al fin y al cabo el libro que por desgracia tiene ahora entre sus manos y cuya publicación no puedo impedir en deferencia hacia otras y queridas personas que invirtieron mucho esfuerzo en él... Dijana, aquí sobre todo pienso en usted y en fray Ljubo, quiero que lo sepa.
 
-¡Pero fray Ivo, este es un prólogo completamente diferente! ¡Con un sentido completamente distinto! De hecho, difícil de entender...
 
-Espere, Dijana, por favor...
 
-Fray Ivo, perdone, pero no podemos publicar el libro con un prólogo como este. Podemos no publicar el libro, ¡pero no podemos publicar el libro con este prólogo! ¿Qué dice al respecto fray Ljubo? ¿Está allí con usted?
 
-Déjese de fray Ljubo, nosotros dos ya arreglaremos lo nuestro. ¿No es así, fray Ljubo?
 
-¡Pásemelo!
 
-Dijana, querida, le ruego que abreviemos el asunto y lo simplifiquemos, porque en cualquier momento puedo volver a encontrarme mal. Puede publicar el libro con este prólogo, que dicho sea de paso no ha terminado de escuchar, o no publicarlo en absoluto. Yo rezaré con todas mis fuerzas para que se decida por lo segundo.
 
-He escuchado lo suficiente.
 
-¿No quiere escucharlo hasta el final?
 
-No, he entendido de qué se trata.
 
-Si es así fray Ljubo le enviará el texto completo por correo electrónico. Por si acaso. Adiós.
 
-¿Significa eso que ya no cuenta con que vaya a Šćit?
 
-Hay temporal, hay mucha nieve y yo estoy delicado. Nos hemos entendido. Usted es una mujer inteligente. Adiós.
 
Dijana colgó el auricular del viejísimo teléfono de la mesa de Anka y soltó una palabrota en voz alta. Durante todo ese tiempo Anka permaneció estirada en la cama, vestida. No dijo nada. Esperaba a que Dijana dijera algo, pero esta se había cubierto la cara con las manos.
 
-¿Tienes frío? ¿Quieres que suba el calefactor?
 
-No, está bien así -dijo Dijana y se enderezó-. ¿Puedo hacer una llamada?
 
-Sí, por supuesto. ¿Estás bien?
 
-Fray Ivo ha cambiado el prólogo. Este maldito prólogo nuevo le quita todo el sentido al libro. Dos años de trabajo... -dijo.
 
Marcó el número de fray Ljubo. El teléfono sonó largo rato antes de que él contestara desganado. Hablaba en voz baja y neutra, como hablan los políticos exitosos, de forma tranquila y distanciada, justo lo opuesto al nerviosismo de ella. Le iba repitiendo que todo iría bien, que lo más importante ahora era la salud de fray Ivo y que el resto se arreglaría de una forma u otra, no hacía falta vivir las cosas como una tragedia. La estaba castigando. La castigaba por la nieve que había borrado las carreteras, razón por la que ella no había podido llegar a Šćit, la castigaba por no haber leído todavía su mensaje, por haber sido tan firme a la hora de ignorar educadamente su encanto, por el que él estaba dispuesto a dar un vuelco a su vida. Disfrutaba castigándola. Dijana no le podía decir qué opinaba sobre su comportamiento, porque Anka estaba presente. Colgó. Volvió a taparse la cara con las manos.
 
 
Ivica Djikić
La repetición
Trad. Maja Drnda y Christian Martí
Barcelona: Sajalín, 2016
Pp. 48-53
 
(Nacido en Tomislavgrad, Bosnia-Herzegovina, en 1977, Ivica Djikić es considerado una de los autores más originales de la nueva literatura balcánica. Periodista desde los diecinueve años, ha sido redactor y coeditor del periódico político-satírico Feral Tribune, galardonado con varios premios internacionales por su independencia y actitud crítica frente al gobierno de Croacia durante la guerra de los Balcanes. Debutó como escritor con Cirkus Columbia [Sajalín, 2011], novela que obtuvo en 2004 el prestigioso premio Selimović a la mejor obra de ficción de Croacia, Serbia y Bosnia-Herzegovina, y fue adaptada al cine por Danis Tanović. Su segunda novela, Soñé con elefantes [Sajalín, 2013], ganó el premio Hrvatski Telekom a la mejor novela publicada en 2011 en Croacia. Es autor, además, de un libro de relatos y de dos polémicas biografías: la del ex presidente de Croacia Stipe Mesić y la del general Ante Gotovina. Su última obra publicada es una novela documental sobre la masacre de Srebrenica. En la actualidad vive en Zagreb y es redactor jefe de Novosti, semanario de la comunidad serbia de Croacia.)

[Publicado el 31/8/2016 a las 18:45]

[Etiquetas: Ivica Djikić, Novela, Sajalín, Citas]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Problemas del cómic autobiográfico / "Pobre cabrón" de Joe Matt

imagen descriptiva

[...]
 
Joe Matt también "hiede horriblemente" pese a no haber muerto aun: es egoísta, posesivo, presuntuoso, infantil, tacaño, perezoso, sucio. Al comienzo de Pobre cabrón maltrata horriblemente a su novia, a la que llega incluso a golpear; más tarde pretende que vuelva con él, intenta ligarse a una de sus amigas y a la novia de un amigo, se obsesiona con una camarera y a continuación con una estudiante china de intercambio, se masturba compulsivamente, se castiga verbalmente y, en general, parece incapaz de mantener una relación honesta y simple consigo mismo y con los demás. Al igual que Crumb (y a diferencia de Brown, quien aparece aquí como personaje junto con Seth), Matt responde las preguntas que hacen a la cuestión de autobiografía y cómic adhiriendo a unas convenciones narrativas propias del realismo que sólo se ven puntualmente contravenidas por la exageración humorística y la caricatura; en algún sentido, la representación de su autor como un personaje repulsivo encuentra su justificación en la exageración a la que éste alude cuando es interrogado por sus personajes acerca de las relaciones entre verdad y representación en sus cómics; pero esos mismos personajes se enfadan y a menudo censuran al autor cuando se ven narrados en ellos, poniendo de manifiesto que en las contradicciones del cómic autobiográfico y en los problemas que éste genera a sus creadores y lectores radica su principal interés y su mayor fuerza.
 
(Pobre cabrón es, además, un libro muy divertido.)
 
 
Joe Matt
Pobre cabrón
Trad. Lorenzo Díaz
Rot. Iris Bernárdez
Barcelona: La Cúpula, 2016

[Publicado el 29/8/2016 a las 17:45]

[Etiquetas: Cómic, Joe Matt, La Cúpula]

[Enlace permanente] [1 comentario]

Compartir:

La nota a pie de página / Apuntes desde el campo de batalla *

imagen descriptiva

(Abajo) / Crédito de la imagen, de su autor /

"En una ocasión le pregunté a una joven doctoranda cuyo cabello había encanecido repentinamente si esto había sido por una enfermedad o una tragedia personal. 'Ni una cosa ni la otra', me respondió ella, 'fue por las notas a pie de página'" [1]. Joanna [2] Russ [3] en [4] How [5] to [6] Suppress [7] Women's [8] Writing [9] [Cómo suprimir la escritura de las mujeres] [10] (Austin [11]: University [12] of Texas Press [13], 1983 [14]), pág. 137 [15].
 
 
 
[1] Edward Edwin Foot era "patológicamente incapaz de dejar sus poemas tranquilos", afirma Nick Page: el autor tenía algo menos de cuarenta años de edad cuando se hizo imprimir en Londres en 1867 unos Original Poems plagados de notas a pie de página "verbosas, frecuentemente inútiles y a veces más largas que los poemas". Las notas comenzaban en el prefacio mismo de la obra; la frase inicial "El autor* del presente volumen [...]" es adornada ya con una, que indica "*Un nativo de Ashburton, en el condado de Devon". Las que le siguen no son menos innecesarias: el poema "Raven Rock", por ejemplo (una simple descripción de las vistas desde ese pico), es sodomizado por tres notas a pie de página en sus primeros siete versos, dos de ellas detallando altitud, ubicación y accesibilidad de la montaña del título y de un río próximo y la tercera especificando que, en el verso "A menudo he contemplado yo su curso", el "yo" mencionado hace referencia "Al autor del poema". En la carencia total y absoluta de ironía de estas incursiones didácticas, Foot hacía honor a su profesión (era funcionario de aduanas), pero también a su apellido, y se garantizaba la inmortalidad literaria al precio del ridículo: la única obra de referencia en la que se lo menciona es el libro de Page In Search of the World's Worst Writers: A Celebration of Triumphantly Bad Literature [En busca de los peores escritores del mundo: Una celebración de una literatura victoriosamente mala] (Londres: HarperCollins, 2000).
 
[2] En su The Footnote: A Curious History [La nota a pie de página: Una historia curiosa] (Londres: Faber and Faber, 1997), Anthony Grafton comienza atribuyendo la introducción de ésta a Leopold von Ranke, el padre de la historiografía científica, para a continuación desdecirse: no habría sido Ranke sino el extraordinario Edward Gibbon (a sugerencia del filósofo David Hume, por cierto) el introductor de la misma. Más tarde, casi inmediatamente, Grafton vuelve a desdecirse, y atribuye ese papel a, sucesivamente, Ulrich von Wilamowitz-Möllendorff, Jacob Bernays, Richard White de Basingstoke (el primer tomo de cuya historia británica se compone de diecinueve páginas de texto y noventa y siete de notas, en este caso finales), el jesuita alemán Athanasius Kircher, Justus Möser y otros, como si la historia de la nota a pie de página sólo pudiese ser narrada como una sucesión de notas a pie de página a notas a pie de página en la que la aspiración a encontrar un origen a la práctica de realizar observaciones a un texto en su margen inferior tropezase con la imposibilidad de remontarse a ese origen, a los comienzos de la práctica. (Pese a lo cual, la tradición atribuye la invención de la nota a pie de página a san Beda, también conocido como "Beda, el Venerable", el monje benedictino del siglo VIII autor, entre otras obras, de una historia eclesiástica de los anglosajones, al que debemos también la popularización de la práctica consuetudinaria de dividir las épocas en antes y después de Cristo.)
 
[3] Natural, inevitablemente, las notas a pie de página de las notas a pie de página acerca del origen de esta práctica no terminan aquí: en su excepcional The Devil's Details: A History of Footnotes [Los detalles del diablo: Una historia de las notas a pie de página] (Nueva York: Touchstone, 2002), Chuck Zerby atribuye su invención al impresor londinense Richard Jugge, fallecido en 1577.
 
[...]
 
 
* El autor desea dejar constancia de que su cualificación para la escritura de este ensayo consiste únicamente en la escritura de una tesis doctoral titulada "Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina (Göttingen: USB, 2007) que cuenta con 406 notas a pie de página, así como la de un ensayo, El libro tachado (Madrid: Turner, 2014), que incluye 223 notas a pie de página en sus escasas 305 páginas.
 
 [En Letras Libres. Ciudad de México y Madrid, mayo de 2016.]

[Publicado el 24/8/2016 a las 19:00]

[Etiquetas: Disidencias]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

¿Qué es la felicidad? / Nosotros caminamos en sueños 45

imagen descriptiva

La felicidad, afirman / Crédito de la imagen, de su autor /

Unos meses atrás, el escritor Tin Fischer analizó para la revista Neon una selección amplia de imágenes publicadas en Instagram bajo el hashtag "#glücklich" ("feliz" en alemán). Instagram es, con trescientos millones de usuarios, una de las redes sociales más populares del mundo, un país hipotético de contornos difusos en el que diariamente se publican ochenta millones de imágenes. ¿Qué es la felicidad para sus habitantes?, era la pregunta.
 
Visto en términos puramente cuantitativos, la felicidad en Instagram, descubrió Fischer, es un día de sol (2,6 millones de imágenes contra trescientas mil de lluvia), los bebés, las vacaciones, los amigos, el fin de semana, la comida saludable, el ejercicio físico, las fiestas, el corte de cabello, los tatuajes, la compra de ropa y accesorios, el helado (en cono: las tarrinas no son felices, al parecer), los smoothies, la reducción de peso y el mar. La mayor parte de las imágenes taggeadas bajo "#glücklich" corresponde, sin embargo, a autorretratos o selfies, como si el usuario de Instagram sólo se sintiese feliz contemplándose en el espejo.
 
Una investigación ha puesto de manifiesto recientemente que los usuarios de redes sociales tienden a representar su vida bajo una luz esencialmente positiva debido a que saben por instinto que los contenidos "positivos" son más valorados que los que expresan emociones negativas. Bajo la dictadura del "me gusta" nos sentimos obligados a ser felices, pero la felicidad no puede ser impuesta, e intentar fijarla por medios técnicos impide disfrutarla. La persecución de la felicidad impide una conciencia alerta que detecte los momentos de dicha y permita disfrutarlos. Tin Fischer se va de vacaciones a una localidad costera durante un fin de semana, compra ropa, hace ejercicio, se hace un tatuaje, toma helados y no es feliz: cuando lo es, finalmente, descubre que el momento es demasiado valioso para entretenerse fotografiándolo. Quizás en todo ello haya una especie de enseñanza.

[Publicado el 19/8/2016 a las 12:30]

[Etiquetas: Disidencias]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

En el gesto hay un mandato / "De la finitud", Günter Grass

imagen descriptiva

[...]
 
No todo son pérdidas, sin embargo: quedan la contemplación de la naturaleza, el dibujo (los incluidos en De la finitud están entre lo mejor de la obra gráfica del Premio Nobel), la relectura (principalmente de tres autores imprescindibles para comprender su obra: Hans Jakob Christoffel von Grimmelshausen, Jean Paul y François Rabelais), la gestión anticipada de sus restos mortales bajo la forma de dos féretros de madera que protagonizan uno de los hilos conductores del libro y una historia delirante de robos y devoluciones, el deseo de continuar vivo incluso a sabiendas de que esto significa ser, una vez más, testigo de todo aquello contra lo que Grass se ha manifestado siempre: la especulación financiera, el consumismo, las guerras, la derecha, el sufrimiento de los inocentes.
 
Los desplazamientos habituales entre el pasado y el presente que constituyen una de las características centrales de la obra de Grass tampoco aparecen en De la finitud; a cambio, hay un imperio absoluto del presente, ante un pasado que se desdibuja y un futuro inimaginable. "Hay tantas cosas nuevas, todavía ignotas, que trepan por el horizonte y quieren ser admiradas, tocadas, utilizadas", se lamenta Grass: ante la certeza de la muerte, él sólo pretende "buscar la salida, flotando ligero, / como las plumas, que escapan al azul".
 
De la finitud (traducido una vez más con su excepcional solvencia por Miguel Sáenz) tiene esa ligereza deseada por su autor para poner el punto final, pero no hay nada ligero ni en sus temas ni en la convicción de que, como sostiene Grass, "el libro os sobrevivirá, a vosotros, los monigotes, los que aplicáis empulgueras, vosotros los hipócritas civilizados y remunerados cantantes de coro, vosotros los que ladráis pero sólo sois valientes en manada, vosotros los superlistos analfabetos universitarios y verdugos telegénicos". En el gesto hay también un mandato: Günter Grass (que nunca se traicionó, que fue siempre fiel a una idea personal de lo que significa ser un escritor, que nunca aceptó ningún cargo público ni permaneció cerca del poder por demasiado tiempo) escribió un último libro poético y conmovedor, íntimo y político, necesario. Uno de sus mejores libros.
 
 
Günter Grass
De la finitud
Trad. Miguel Sáenz, con la colaboración de Grita Loebsack
Madrid: Alfaguara, 2016

[Publicado el 16/8/2016 a las 14:30]

[Etiquetas: Günter Grass, Miscelánea, Alfaguara]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Mirar / Nosotros caminamos en sueños 44

imagen descriptiva

Alguna vez Hermann Melville creyó necesario disuadir a las personas "moderadas y escrupulosas" de echar una mirada a un libro: ese libro era Moby Dick y su autor estaba tan orgulloso de su calidad literaria como convencido de que la exposición a él podía ser dañina.
 
Vivimos en una sociedad en la que la imagen goza de un prestigio especial y la compulsión a mirar lo preside todo, pese a lo cual sólo pocas veces recordamos los peligros que rodean esa compulsión. A dañar y a convertirnos en cómplices apuntan los vídeos de decapitaciones de ISIS y probablemente también el cine "snuff"; las imágenes de niños sirios ahogados en las costas de Europa constituyen un ejemplo de que mirar es asumir una posición, en particular si sólo se mira y no se actúa; pero estas imágenes (que apuntan a que mirar es también ser herido por lo que se mira) son reemplazadas a menudo por imágenes que constituyen superficies pulidas y tranquilizadoras, pantallas que nos separan de la realidad y nos protegen a cambio de que aceptemos consumir lo que se nos indica y hacer lo que se nos dice, incapaces de creer que en una época de la imagen estemos ciegos a lo relevante.
 
"Mirar", sostiene el filósofo alemán Byung-Chul Han, es ser sujeto de un potencial daño, someterse a la posibilidad de ser herido. "Sin herida no hay verdad, ni siquiera percepción", afirma el autor. Mirar es establecer una relación con otro que nos resulta ajeno, pero sin el cual no hay experiencia del mundo. También es contemplar la posibilidad de que el acto de mirar deje de ser una acción principalmente pasiva para imaginar el mirar como un acto al borde de lo político y de lo ético, del que posiblemente emerjamos heridos, pero más vivos que en una existencia con los ojos cerrados a la que parecemos abocados si no hacemos algo al respecto.

[Publicado el 12/8/2016 a las 13:15]

[Etiquetas: Disidencias]

[Enlace permanente] [0 comentarios]

Compartir:

Foto autor

Biografía

Patricio Pron (1975) es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el Premio Juan Rulfo de Relato, y traducido a diez idiomas. Entre sus obras más recientes se encuentran el libros de relatos La vida interior de las plantas de interior (2013), así como el ensayo El libro tachado: Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura (2014) y las novelas El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), Nosotros caminamos en sueños (2014) y No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016). En 2010 la revista inglesa Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español. 

 

Fotografía: Javier de Agustín

Bibliografía

 
 
 
 

 
 

 

Ficción

No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles. Barcelona: Literatura Random House, 2016. 

Nosotros caminamos en sueños. Barcelona: Literatura Random House, 2014. 

La vida interior de las plantas de interior. Barcelona: Mondadori, 2013.

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

No ficción:

El libro tachado. Madrid: Turner. 2014. 

 

Edición

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

Crítica

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2017 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres